¡Hola! Bueno pues aca esta el siguiente (y largo) capitulo jajaja juro que iba a actualizar hace 3 dias pero por una cosa o por otra no pude! u.u entre una mala noticia y otra no tuve tiempo de terminarlo y editarlo a tiempo. El misterio se descubre.
Sin han leido los otros fics veran que ya pongo la musica al inicio del cap asi que eso hare aca. Les sugiero pongan play a las canciones ''Safe and sound'' de Taylor swift cuando vean esto: [*], y luego cuando vean esto: (#) tengan preparada ''Pasion'' de Sara Brightman y fernando lima ;) jaja xP ... Nos leemos mas tadesin ;)
DISCLAIMER:: LOS PERSONAJES SON DE STEPHENIE MEYER
En la haciendo del Conde Alcázar…
Ya todo estaba casi listo para la gran velada, solo hacían falta los músicos y los invitados.
-¡Andaos! Debeis dejad todo perfecto- dijo el Duque de Nueva Galicia, paseándose por el gran salón, admirando la decoración.
-Calmaos primo, que han trabajado todo el día… Es mas descansen- les mando en Conde.
Cerca del atardecer todo estaba listo con guirnaldas, las mesas para el banquete y el lugar en donde los músicos estarían. El Conde había pagado a un grupo de gitanos para que hicieran la noche amena y también a una gran cantante de ópera.
Por la tarde…
En la casa Cullen…
-Apúrate Jessica- le dijo Edward mientras se ponía el elegante traje que había comprado para la ocasión. La chica estaba ajustando el corset de Isabella para después acomodar su vestido esponjándolo.
-Ya voy joven- le dijo cuando anudaba las botas de Isabella y ella se colocaba su antifaz. 5 minutos estaba lista. Bajaron a la carreta.
-Diviértase señorita- le pidió Jessica e Isabella asintió amablemente.
-Anda- le apresuro Edward pues el sol ya estaba a punto de esconderse por completo en el horizonte y las calles ya estaban siendo iluminadas. –Te ves hermosa- le dijo él de una manera que sorprendió a ambos pues lo decía sinceramente, lo sentía de verdad, ella se sonrojo.
-Gracias- murmuro mirando sus manos.
-En verdad, tuve buen ojo al elegir ese vestido para ti- le dijo él y después de eso no volvieron a hablar, ese comentario había sido incomodo tanto para ella como para él. Llegaron después de unos cuantos minutos que les parecieron eternos, pasando por un campamento de gitanos que danzaban y cantaban felices. Un mozo de la hacienda los recibió y entraron con Isabella del brazo de Edward, debía aparentar ante la sociedad.
-El joven Cullen y su acompañante la señorita Brandon- anuncio su llegada un hombre alto y pasaron al gran salón que estaba decorado magníficamente y todos llevaban sus mascaras, las cuales los miraban entrar. Ellos dos se mezclaron entre la gente hasta que se toparon con algunos conocidos.
-El joven Grimaldi y su prometida Pierce- dijo el hombre anunciando la llegada de Peter y su ahora prometida Charlotte, Edward llevo a Isabella hasta donde ellos y comenzaron a charlar. Charlotte cuestiono a Isabella por su falta a la cena de bienvenida en la casa de la viuda Hale y ella solo pudo excusarse con su malestar.
-Cullen, Grimaldi- dijo un hombre detrás de ellos. De finas ropas y suave voz.
-Conde- saludaron ambos a la vez. El hombre vestía un traje real con un antifaz de medio rostro al lado, que dejaba ver su pálido y joven perfil, también un poco de su cabello.
-Bienvenidos, señorita Charlotte- dijo el conde besando la mano de la chica.
-Buenas noches Conde- dijo ella sonriendo.
-Y vos, la hermana mayor de la jovencita Alice- dijo el Conde haciendo el mismo gesto con ella, la cual se molesto por su referencia. –Isabella- dijo al final y ella sonrió agradecida, pensaba que no sabría su nombre. Le pareció un hombre interesante y educado, además de joven y atractivo a simple vista. Ella se sonrojo un poco.
-Conde hacedme favor de presentadme a vuestros invitados- dijo otro hombre con rasgos similares, solo que de un tono de cabello diferente y antifaz de medio rostro hacia arriba. Con una voz aterciopelada y amable incluso atrayente.
-Oh claro- dijo el Conde con un amable gesto. –Les presento al Duque Cantillana de Nueva Galicia, mi primo- dijo el Conde con una ligera sonrisa.
-Peter Grimaldi- dijo Peter con un ligero asentimiento.
-Edward Cullen- dijo él con el mismo gesto.
-Ellas son las señoritas Charlotte Pierce e Isabella Brandon- dijo el Conde, ambas hicieron una leve reverencia, el Duque les respondió de la misma manera. Nadie noto la silenciosa alusión sobre la joven Isabella del Conde a su primo.
-Isabella Brandon- dijo el Duque con interés al besar el dorso de su mano después del de Charlotte.
-Un placer conocerlo Duque Cantillana- le dijo ella muy formal y seria.
-El placer es mío señorita- le respondió y no pudo evadir la mirada recelosa de Edward.
-Pero vamos, disfrutéis de la fiesta y engalánenla con vuestra increíble belleza- les animo el Duque. La música era tranquila algunos violines y arpas y una que otra pandereta. Antes de que el Duque se fuera volvió a echarle otro vistazo a Isabella.
En la casa Hale…
Jasper había vuelto un poco más tarde de lo normal. Ordeno que le prepararan la tina, Alice ya estaba semi vestida pues el vestido estaba flojo de las cintas.
-Cuando vuelva quiero verte bien vestida y lista- le ordeno a Alice para después perderse en el baño. Ángela comenzó a ajustar las cintas del vestido.
-Ángela no tan ajustado- le pidió pues su vientre ya estaba un poco abultado pero todavía podía disimularse.
-Lo siento- le dijo ella. Ya había terminado de peinarla con un hermoso chongo.
-Descuida- le dijo Alice con el atisbo de una amable sonrisa. Jasper salió con el cabello aun húmedo y comenzó a vestirse con el traje que había mandado comprar.
-Ajusta las cintas- le ordeno a la jovencita.
-Pero joven…- intento interferir la jovencita de servicio de la gran casa.
-Puedes irte- le dijo Jasper a Ángela. –Vete- le ordeno y ella tuvo que irse de allí ofreciéndole una mirada de disculpa a la jovencita Brandon. Jasper fue a donde Alice y ajusto las cintas, ella solo se quejo por lo bajo pues suponía presión en su vientre y le dolía, además no quería que le pasara nada a su pequeño.
-Puedo hacerlo sola- susurro Alice.
-Mucho mejor- dijo Jasper ignorándola, la miro por el espejo. –Ahora termina de vestirte- le dijo Jasper de mala gana, como solía hablarle. El se puso la camisa y encima una gabardina de fino terciopelo y se peino hacia atrás. Ella se ató las cintas de las botas blancas. –Por cierto, mi tía me dio esto para ti- le dijo dándole un pequeño cilindro dorado. Ella lo tomo y lo abrió, era un lápiz labial color escarlata.
-Vaya- dijo ella mirando el brillante color.
-Póntelo- le animo Jasper buscando su máscara. Ella se miro al espejo e hizo lo que el joven Hale le había pedido. –Perfecta- dijo Jasper a sus espaldas con admiración, ella lo miro sin emoción alguna y él se volvió para tomar la máscara de Alice. –Ten- le dijo pasándole su hermosa mascara, rozando su mano con toda la intensión posible.
-Listo- dijo ella cuando termino de atar la máscara por debajo de su peinado.
-Vámonos- dijo él tomándola del antebrazo. Subieron a la carreta y partieron camino a la hacienda. El sol ya se había puesto.
-Wow- dijo Alice mirando a los gitanos.
-¿Qué?- pregunto Jasper sin interés.
-¿Quiénes son?- pregunto Alice, nunca había escuchado hablar de los gitanos y mucho menos verlos, lo que más atrajo su atención fue ver las vestimentas de las mujeres, pues mostraban demasiada piel.
-Son gitanos, solo bailan, cantan y hacen trucos de brujería- le respondió Jasper colocándose su máscara. Llegaron unos minutos después. Jasper ayudo a Alice a bajar de la carreta. Entraron y Alice observo el gran salón en busca de su hermana, pero era difícil entre tanta gente.
-El joven Hale y su acompañante la joven Brandon- dijo el hombre de la puerta. Entraron y fueron directamente a donde la viuda Hale y el Sr. Garrett. Alice atraía mas miradas que la propia mandamás del pueblo. El Conde en cuanto lo escucho, presto atención a su llegada.
-Hijo- le dijo en saludo.
-Sobrino- dijo Rosalie Hale con gusto al tiempo que lo abrazaba.
-Tía- dijo él con familiaridad y cariño.
-Sra. Hale- dijo Alice con respeto.
-Hola jovencita Alice, pensé que olvidarías darle mi presente- le saludo y luego se dirigió a Jasper.
-Gracias por su obsequio Sra. Hale, es muy amable- le dijo Alice con una amable sonrisa.
-No es nada querida- le dijo la viuda Hale con una sonrisa amable.
-Iremos a mezclarnos con la gente- dijo Jasper y se fueron de allí, se encontraron con el Conde casualmente.
-Conde- dijo Jasper de forma respetuosa, pero sin rastro de camaradería.
-Oh joven Hale- dijo el Conde. –Bienvenidos a vuestra mágica velada- les dijo a ambos.
-Gracias Conde- le dijo Jasper.
-Buenas noches señorita Brandon- le dijo besando el dorso de su mano. –Es un gusto verla de nuevo- le dijo él.
-Buenas noches Conde, gracias por la invitación- le dijo ella.
-Un gusto, os ve increíblemente hermosa esta noche, excepcional- le elogio el Conde sin preocuparle en lo mas mínimo al hombre que acompañaba a la jovencita.
-Gracias, es usted muy amable Conde Alcázar- le dijo ella con una ligera sonrisa en sus labios.
-Disculpe Conde pero supongo que tiene más gente a la cual dar la bienvenida. Con permiso- le dijo Jasper tomando del brazo a Alice, antes de que el Conde pudiera decir algo más.
-Disfruteis la velada- les dijo el Conde. Jasper gruño y llegaron a donde Peter, Charlotte, Edward e Isabella charlaban.
-Hale- dijo Cullen y se dieron un apretón de manos, lo mismo hizo con Peter.
-Buenas noches señoritas- les saludo a ambas chicas.
-Buenas noches joven Hale- le saludo Charlotte, Isabella solo lo ignoro.
-Isabella- dijo Alice abrazando a su hermana.
-Hola hermanita- le dijo ella.
-Peter- dijo Alice a modo de saludo. –Charlotte- le dijo a su conocida.
-Hola Alice- le dijo ella con un abrazo. Ellos charlaron sobre caballos y apuestas, meintras que ellas elogiaban sus vestidos y mascaras.
-¿De dónde sacaste ese color de labios?- le pregunto Isabella a su pequeña hermana.
-Umm me lo dio la viuda Hale- les dijo, Isabella asintió no muy animada sino recelosa, Charlotte solo la miro sorprendida.
-Vaya, debes de ser especial para ella, muy pocas veces se ha sabido que le dé un obsequio a alguien- dijo sin preocupación, Alice se sintió rara ante tal revelación.
-Si- respondió simplemente, el silencio se hizo incomodo entre ellas. Pero el Conde irrumpió llamando la atención de todos, parándose donde los músicos.
-¡BIENVENIDOS! ¡ES UN PLACER TENEROS AQUÍ EN VUESTRA HACIENDA, SEAN TAN AMABLES DE PASAR AL GRAN BANQUETE QUE SE A PREPARADO ESPECIALMENTE PARA VOSOTROS! ¡DISFRUTEIS DEL BUEN VINO, LA COMIDA Y LA MUSICA QUE EL DUQUE CANTILLANA Y YO HEMOS PREPARADO PARA VUESTRO DELEITE! ¡PASEN POR ACA Y DESPUES DISFRUTEIS DE LA MUSICA Y LA DANZA!- les recibió e indico, poco a poco se fue yendo la gente al comedor aledaño. Lechón y venado horneado fue la cena de esa noche acompañados de un exquisito vino de la cava del Conde. Cuando terminaron fueron dirigiéndose al salón nuevamente, los gitanos comenzaron a danzar para entretener a los invitados, los chicos habían ido por una copa de coñac. (N/A: play a cualquier cancion de mago de oz jajaja)
-Buenas noches- dijo el Duque llegando a donde las chicas. –Creo que no e tenido el placer de presentadme con usted- le dijo a Alice. -¿Cuál es vuestro nombre?- le pregunto.
-Alice Brandon- dijo ella, el beso el dorso de su mano.
-Soy el Duque Cantillana de Nueva Galicia, un gusto en conoceros al fin- le dijo de forma educada, ella se inclino un poco a forma de reverencia, aunque no entendió el porqué de esa expresión, ni siquiera se dio cuenta.
-Un placer Duque- dijo Alice.
-¿Qué os pareceros la danza de los gitanos?- les pregunto a las 3 por igual.
-Es muy descontrolada- dijo Isabella con ojo crítico.
-Claro no es un minue pero aun así es danza- le dijo con un poco de diversión.
-Yo opino que es poco elegante- dijo Charlotte mirando a la gitana que danzaba con el pandero y movía las caderas, en sus creencias de una forma indecente. –Y un tanto indecente- dijo al final al pensarlo.
-Bien, poco elegante e indecente- repitió el Duque. -¿Y cuál es vuestra opinión?- le pregunto a Alice.
-Yo pienso que es liberadora, impulsiva- dijo ella disfrutando del espectáculo que miraba.
-Interesante respuesta, ¿Por qué os crees?- le pregunto el Duque intrigado.
-Pues no tienen que seguir un protocolo, sino que solo danzan y se ven felices, se mueven al ritmo de la melodía- dijo ella con un poco de añoranza.
-Interesante- murmuro el Duque. –Pues ellos vinieron de polisones en mi barco pero son buena gente, pobres pero buenos y muy leales- dijo él. Siguieron viendo el espectáculo, Alice miraba la danza de aquella mujer que se divertía con el pandero y luego con una tela de seda que usaba para enfatizar sus movimientos, con monedas en la cabeza y ropas cortas y poco decorosas. Todos disfrutaban de la danza de ellos, pero Alice con cierta anhelación, se veían felices pero más que nada eran libres.
Los chicos la miraban a unos pasos de las chicas. Dejaron la pista libre y los músicos comenzaron a tocar música para que los invitados bailaran a su manera y según como dictaba el protocolo de la sociedad. El primer grupo comenzó a danzar con los pasos ya bien aprendidos. Se podían distinguir el Conde bailando, seguramente con una joven casadera, también estaban Peter y Charlotte, y el Duque había tomado a Isabella.
-Vi como miraba nuestra danza- le dijo la gitana a Alice, que estaba mirando la elegante danza con admiración, a pesar de todo le encantaba la clase que derrochaba.
-Oh si lo siento- le dijo ella en disculpa.
-No, descuide es solo que vuestros ojos mostraban añoranza… ¿Puedo ver?- le pregunto la gitana.
-¿Qué?- le pregunto Alice interesada pues no tenía idea de a lo que se refería.
-Su suerte, su futuro y presente señorita, ese es vuestro trabajo- le explico. Alice miro los bailarines y vio a Edward bailando con Isabella.
-Lucía, no agobieis a vuestra distinguida invitada- le pidió el Conde a la gitana. [*]
-Disculpe Conde- le dijo y se retiro.
-¿Sería tan amable de concederme el honor de compartir esta pieza con vuestro anfitrión?- le pregunto reverenciándose ante ella con la palma de la mano hacia arriba. Alice lo pensó, pero se vería descortés si rechazaba si rechazaba un baile con el Conde.
-Claro- dijo ella tomando su mano, se dirigieron a la pista de baile y comenzaron con la unión de sus manos. La mujer cantaba una canción inspiradora.
-Debo decir que es la mujer más bella de todo el lugar- le dijo el Conde.
-Gracias Conde- le dijo ella con respeto.
-Solo digo lo que veo, es la envidia de todas la jóvenes de esta cena, vuestra belleza en deslumbrante y cautivante- le dijo el Conde cuando volvió a estar cerca de ella.
-Es usted muy amable y disculpe mi atrevimiento pero puede que este exagerando un poco- le dijo Alice con una ligera sonrisa de cortesía.
-Pero si no es ningún atrevimiento, y no exagero, ni con mil palabras podría describir su impactante belleza- le dijo y Alice se sonrojo.
-Si usted lo dice Conde- dijo ella con una sonrisita apenada.
-Pero olvidemos las formalidades, os podeis llamarme Carlisle- le pidió y Alice negó con la cabeza.
-No, sería una completa y total falta de respeto- le dijo Alice con seriedad.
-No lo es, si yo te lo he pedido- le dijo en un susurro junto con un guiño, ella sonrió un poco más. Alguien se aclaro la garganta detrás de ella.
-Me permite Conde- le pidió Jasper con un semblante sereno y serio.
-O claro- dijo él, le sonrió a Alice y le entrego su mano a la de Jasper. La canción cambio y volvieron a danzar con la elegancia de un minué.
-Simpatizas con el Conde- se quejo Jasper, mirando de forma reprobatoria a Alice a través del pequeño y lineal antifaz.
-Es amable y educado- le dijo ella sin mirarlo. Jasper miro al Conde que no apartaba la mirada de la joven Brandon y gruño.
-No quiero volver a verte cerca de él ¿Me escuchaste?- le ordeno él a Alice casi al oído, que ha distancia parecería como una conversación casual.
-¿Por qué no?- le reto ella, curiosa por su orden, Jasper miro a los lados y luego a ella.
-Por que no me gusta que simpatices con el- le dijo el claramente irritado, ella bufo pero siguieron bailando en silencio, la mirada de Jasper cambiaba durante el baile pues la miraba de una forma nueva y hubo un momento en el que el contacto visual entre ambos no tuvo ni pizca de odio o rencor, sino algo diferente, muy diferente.
Al término de la canción ella se soltó y salió al balcón que daba al jardín. Él la siguió, se aseguro de que nadie los viera afuera al tiempo que tomo una copa como pretexto.
-¿Qué tiene de malo que charle con él? Sería muy descortés si no lo hiciera- le dijo Alice indignada. –Además es muy gratificante hablar con un hombre de verdad, amable y cortés- le dijo ella enfrentando la mirada furibunda del joven Hale.
-¿Qué dijiste?- le pregunto acercándola a él presionando su brazo, nuevamente molesto por su indirecta.
-Suéltame- le dijo ella aparentando el dolor que sentía.
-Repite lo que dijiste- le ordeno, se miraron intensamente a los ojos, ella respiro hondo.
-Que es agradable conversar con alguien que no es un animal, con un hombre de verdad- le dijo añadiendo un pequeño insulto. Jasper exhalo ofendido.
-¿Qué quieres decir?- le pregunto presionando mas su brazo, su ego había sido herido.
-Lo que entendió joven Hale- le dijo ella con una ligera sonrisita cínica en el rostro. El la tapo del ventanal, y la tomo por la mandíbula.
-Te mostrare que si lo soy, solo espera a que lleguemos a mi habitación y te vas a arrepentir de haber dicho eso- le advirtió, ella no bajo ni cambio su mirada pero aun así, deseo no llegar allá.
-Eso solo lo convierte en un maldito animal- le susurro enojada y asustada.
-Tu falta de respeto solo hará que te vaya peor- le dijo cerca de su boca.
-¿Algún problema mis jóvenes invitados? – les pregunto el Duque.
-No, ninguno- le dijo Jasper malhumorado tomando a Alice de la cintura. –Solo charlábamos mi hermosa acompañante y yo- dijo él con una falsa sonrisa, tampoco simpatizaba con él.
-Bien, su tía y su padre preguntan por vuestro paradero- le dijo el Conde. –Quieren hablar con usted a solas- le dijo él de forma educada.
-Bien, ¿Por qué no entras con tu hermana?- le pidió a Alice mirándola con advertencia, ella lo miro con odio.
-Como usted diga- le respondió Alice fingiendo amabilidad.
-Bien, te veo adentro- le dijo él y entro mirando al Duque. Alice tomo aire e iba a entrar al gran salón.
-Disculpe mi intromisión, pero ¿estaban discutiendo verdad?- le pregunto el Duque deteniéndola tomando su mano.
-No, señor- respondió ella. El Duque señalo la marca roja en la clara piel de su brazo. –No es nada- aseguro ella incomoda y volvió su camino al gran salón.
-Mi primo tiene una propuesta que estoy seguro le interesara- le dijo el Duque.
-Necesito entrar- dijo para que Jasper la viera y su noche no fuera tan mala como seguramente seria. El Duque hizo una ligera seña y el Conde llego.
-Sera rápido- aseguro el Conde a sabiendas del asunto. -Quiero a vos conmigo- soltó sin más y Alice le miro sorprendida.
-¿Disculpe?- exhalo ella. El Conde la tomo de las manos.
-Se por lo que habeis pasado y también de que estais esperando un hijo- aseguro el Conde, Alice no supo que decir así que prosiguió. –Vuestra belleza me ha cautivado y juro por mi madre que mis intenciones son las mejores-
-No, no, no puedo- dijo Alice aun en shock por la propuesta del Conde.
-Estaban discutiendo y vi como te lastimaba, yo jamás lo haría, lo juro- le prometió, Alice seguía pensando a mil por hora. –Mañana mismo estará un barco listo en el muelle para llevaros a España, hare una carta diciendo que vos es mi protegida- le dijo él, trazando el plan según se le ocurría.
-Disculpe Conde pero no confió en usted- le dijo ella por lo que sorprendió al anfitrión de la noche.
-¿Por qué no habeis de confiar en mi? Y llámame por mi nombre- le dijo él confundido.
-Con… Carlisle, el hombre en quien mas confiaba me dio como pago por una deuda y lo conocía, a usted no lo conozco tanto como para haber ganado mi confianza- le dijo ella sin titubear... casi.
-Os prometo que mi intención solo es protegerla- le prometió el Conde. Alice sintió una chispa de esperanza, pero…
-Pero, pero Jasper… el joven Hale jamás lo permitiría- dijo contrariada, había encontrado la oportunidad de salir de ese infierno en el que vivía y estar inalcanzable de aquel monstruo que la había raptado… con permiso de su padre.
-¿Qué dices? Es una salida segura, en cuanto esteis arriba del barco estarás en territorio Español y no podrá tocaros un solo cabello- le explico él.
-Se dará cuenta- murmuro ella temerosa.
-Si es necesario lo engañaremos- dijo el Duque. –Acaba de tomar su tercera copa en estos minutos, esperemos a que caiga y lo lleven a su casa, usted linda señorita quedaos aquí- dijo el Duque con una gran sonrisa.
-Brillante Aro- felicito el Conde. –Entonces eso es lo que haremos- sentencio el Conde.
-Pero… Jamás podría dejar a mi hermana sola con ese … el joven Cullen- dijo Alice recordándola.
-Según dicen el joven Cullen pasa la mañana fuera de su casa, iré por vuestra hermana para que así podeis iros a España- dijo el Duque.
-Mil Gracias Conde, Duque- les dijo ella con una reverencia.
-Por favor, llamaros por nuestros nombres- le pidió el Conde nuevamente.
-Gracias Carlisle, Aro- les dijo con una ligera sonrisa, sintiendo esperanza por primera vez en mucho tiempo.
-Entra- le animo el Duque y entro para mezclarse con la gente, un brazo la atrapo y la jalo.
-¿En dónde estabas?- le pregunto enojado al oído. Alice suspiro sería la última vez que la trataba así… si todo salía bien.
-Solo anduve por allí, necesitaba más aire fresco- le dijo ella sin más y se zafó de su mano, podía escuchar como arrastraba las palabras. (#)
-Vamos a bailar- le dijo y la arrastro a la pista, bailaron a la par de los demás, una cancion a la cual jamas prestaron atencion.
-¡Hale!- le grito Peter, sintió la mirada del Conde y su primo así que antes de dejar a Alice le dio un beso en la mejilla, de apariencia cariñosa pero que era del todo posesivo. Alice camino sin rumbo hasta que vio a su hermana y Charlotte hablando como grandes amigas.
-Hola chicas- saludo ella con un ánimo nuevo.
-Pareces muy animada- dijo Isabella mirándola bien.
-Pues este tipo de cosas me pone de buen humor- se excuso. -¿De qué hablaban?- les pregunto.
-De mi compromiso con Peter- dijo Charlotte emocionada, estaba muy enamorada de su prometido sin saber que estaba por engañarla con una mujer de la servidumbre de la hacienda. – ¿Pero ustedes no tienen planes de compromiso pronto?- les pregunto y ambas se miraron.
-No- dijo Isabella con simpleza deseando en su interior que eso nunca llegara a pasar, moriría antes que casarse con ese sin vergüenza… o tal vez no.
-No, para nada- dijo Alice con una ligera sonrisa.
-Hola jovencitas- dijo una mujer joven de cabello rizado color caoba. – ¿Me permiten ver vuestro futuro?- les pregunto, Isabella se vio incrédula.
-Claro- dijo Charlotte y la gitana tomo su mano y comenzó a analizarla.
-Veo una unión, amor, lágrimas… engaños pero aun así una unión duradera, pero también con muchas desilusiones- dijo la mujer con certeza.
-Wow- dijo Charlotte asombrada pero dudosa, no le había gustado escuchar eso de los engaños, desilusiones y lágrimas con su boda tan próxima.
-¿Señoritas?- pregunto a las hermanas Brandon. Isabella dudo, pero al fin le dio su mano, la mujer trazo sus líneas.
-Vuestro futuro es confuso, puedo distinguir amor, difícil pero al final saldrá a la luz- esa afirmación la hizo sonrojar y apeno a la mayor de los Brandon. –Vuestra salud ha sido mala, pero mejorara mucho… también veo una unión, habeis sufrido mucho pero todo cambiara y también veo un hijo- dijo la mujer.
-¿Un hijo? ¿Cambiara para bien o para mal?- pregunto Isabella intrigada y su pequeña hermana la miro confundida.
-Aun no es claro- dijo la gitana soltando su mano. Isabella asintió sin mucho ánimo. -¿Puedo?- pregunto con la palma esperando la de Alice, ella dudo al igual que su hermana pero se la dio. –Interesante- murmuro la gitana. Charlotte estaba fascinada con sus predicciones. Alice se intrigo al ver que la mujer no continuaba.
-¿Qué ve?- le pregunto curiosa.
-Veo un viaje, muy borroso pero lo hay- murmuro muy interesada en su mano, Alice se quedo allí, nadie debía saber el plan que le había propuesto el conde. –Hay un sentimiento muy fuerte a vuestro alrededor- dijo la mujer, ''Odio'' pensó Alice muy segura de ella misma. –Pero os debeis abrid bien vuestros ojos, pues vuestra felicidad depende de ello-
-¿Solo eso?- le pregunto ella con curiosidad, pensativa por eso del sentimiento, y llego a la conclusión de que Carlisle debía estar detrás de eso.
-Vos teneis una vida en tus manos, dareis a luz antes de tiempo- afirmo la gitana, Alice la miro asustada y le quito su mano.
-¿Alice?- pregunto Isabella. La gitana se dio cuenta de la situación y solo les asintió y se marcho.
-¿Estas en cinta?- le pregunto Charlotte asombrada y feliz por su amiga.
-No sé de lo que habla- aseguro nerviosa.
-Alice- le pidió su hermana, con añoración en la mirada, ella a pesar de todo había querido a su hijo.
-Nno, no se- dijo su pequeña hermana, nerviosa y dudosa.
-Oh felicidades Alice- le dijo Charlotte y la abrazo lo que atrajo las miradas de algunos invitados. –Te envidio- le dijo ella con una gran sonrisa.
-Umm gracias Charlotte- murmuro ella. –Pero no es verdad- mintió de nuevo.
Se escucharon las risas de los jóvenes de sus pesadillas y el Conde. Las 3 se volvieron a verlos, ya estaban algo ebrios… como solían estarlo la mayoría del tiempo.
-Vaya- exhalo Charlotte con pesadumbre.
-Lo mismo de siempre- dijo Isabella nerviosa. Siguieron charlando de cosas sin importancia como el clima, sus respectivas parejas de quienes Charlotte hablaba maravillas y las hermanas Brandon solo asentían sin estar de acuerdo con ella pues no sabía lo que pasaban con ese par. La finta de Hale y Cullen siempre había sido de educados, decentes, jugadores y bebedores pero respetuosos, cualidades que ninguna de las 2 hermanas conocía de verdad. Ya era tarde y Hale y su amigo Cullen ya estaban sufriendo los efectos del alcohol, los ayudaron a subir a la carreta de cada uno, Isabella y Edward se fueron primero, detrás de ellos iba Jasper que en cuanto se sentó cayo dormido, Alice también salió pero entro por otra puerta y subió a una habitación a donde la llevo María, la más confiable del Conde. Se quedo allí, quitándose la máscara y sentándose en el borde la gran cama.
-¿Puedo?- pregunto el Conde tocando la puerta.
-Adelante- dijo ella aun vestido con aquel hermoso vestido rojo.
-Ya todos habeis vuelto a sus respectivas casas- le aviso y Alice respiro. –Eh enviado la carta al capitán del barco y estoy seguro de que poco después del amanecer podeis abordar para ir a España- le dijo con alegría.
-Gracias- le dijo ella con una gran sonrisa de alivio, una sonrisa que hacía mucho no hacía, que no sentía de verdad.
-Alice Brandon, en cuanto vuelva a España me casare con usted y le daré un apellido a vuestro hijo, cuando volvamos todo será diferente, te ofreceré una vida de lujos y comodidades, pero sobre todo una vida con cariño, respeto y lealtad- le prometió el, Alice lo creyó todo y no le importaba si no lo amaba, solo quería vivir el resto de su vida en paz.
-¿Y si al volver…?- pregunto ella pensando en su pesadilla con nombre y apellido.
-No tendrá derecho a tocarte, y si lo hiciera tendría que ser por encima de mi cadáver- le prometió, ella asintió sonriendo.
-Gracias Conde- le agradeció ella.
-Ya os dije que me llameis Carlisle- le pidió amablemente. –Ahora descansa, le diré a María que traigaos algunas ropas- le dijo y camino a la puerta.
-Que pase una buena noche- le dijo Alice con respeto y educación, ya que a él le debería su libertad. El sonrió.
-Gracias, también usted jovencita- le dijo él y salió. María entro unos momentos después llevándole una de sus ropas.
-Siento que traiga este tipo de ropas, pero es lo que puedo ofrecerle- se disculpo poniendo las ropas encima de la cama.
-Descuida- le dijo Alice animada. -¿Podrías ayudarme?- le pregunto señalando el pesado y ajustado vestido.
-Claro que si señorita- le aseguro María y le desato las cintas. El vestido cayo y Alice pudo respirar con normalidad, María lo tomo y lo coloco en un diván junto a la cama, la camisón interior de Alice dejaba ver un poco más de su espalda, en donde se podían visualizar algunas líneas blancas… las cicatrices de los azotes que había recibido.
-Umm, me retiro, cualquier cosa que vos desee no dudéis en hacédmelo saber- le dijo la joven, simulando la pena que sentía por ella por haber pasado por eso. –Buenas noches-
-Gracias, eres muy amable. Buenas noches- le deseo Alice y María salió dejándola dormir en paz y sin nervios o tensión de nada. Se acomodo entre las suaves sabanas y apago las velas. Pero la ansiedad y el miedo apenas la dejaron conciliar el sueño.
En la casa Cullen…
Edward llego arrastras y cayo dormido en la cama de su habitación, todo el camino Isabella había tenido que soportar sus desvaríos aunque algunos la hicieron pensar.
-Te necesito… No te vayas…- le decía abrazándola o mejor dicho cayendo sobre ella. –No me dejes… Lo siento…- pero lo que más conmociono a Isabella fue el escuchar su ultimo desvarío -Te quiero- había dicho entre dientes y apenas audible, pero la cercanía con Isabella hizo que ella pudiera escucharlo y en cuanto lo hizo su respiración se detuvo bruscamente, tardo en recuperarla de la impresión. No dejo de pensar en eso, tratando de convencerse a sí misma de que lo que decía el joven Cullen eran solo desvaríos y nada de eso era verdad.
...Hola! Una pregunta ¿esperaban a ese conde y ese duque? ¿Creen que el plan resulte? ¿Ustedes le creen a la gitana? ... jajaja cuidense y si no actualizo antes del lunes. Me gustaria mucho saber su opinion ;).
FELIZ NAVIDAD!...FELIZ NAVIDAD!...FELIZ NAVIDAD!...FELIZ NAVIDAD!...FELIZ NAVIDAD!...FELIZ NAVIDAD!...FELIZ NAVIDAD!...FELIZ NAVIDAD!...FELIZ NAVIDAD!...FELIZ NAVIDAD!...FELIZ NAVIDAD!...FELIZ NAVIDAD!...FELIZ NAVIDAD!...FELIZ NAVIDAD!...FELIZ NAVIDAD!...FELIZ NAVIDAD!...FELIZ NAVIDAD!...FELIZ NAVIDAD!...FELIZ NAVIDAD!...FELIZ NAVIDAD!...FELIZ NAVIDAD!...FELIZ NAVIDAD!...
... MIL GRACIAS POR SU APOYO Y REVIEWS! ME ENCANTAN. Cuidense! xoxo!
PD:: Entren a Chica RatHale y sus Fanfics en Facebook para ver las imagenes de los vestidos y mascaras de cada uno ;)
