¡Hola Personitas! Como les va? jajaja como ustedes lo pidieron... aca esta el nuevo cap, espero les guste y queden conformes con al final :/. Siento decir que para este cap no hay musica jaja eso fue solo para el anterior :D ... aaah!

DISCLAIMER:: Los personajes pertenecen a nuestra querida Stephenie Meyer.


Al día siguiente…

En la casa Hale…

La servidumbre murmuraba y hablaba por lo extraño de la situación, Ángela estaba temerosa de que el joven Hale despertara. Todos hacían sus labores, solo ella estaba abajo, nerviosa y ansiosa, deseaba que Alice apareciera por la puerta o saliera del salón principal o de alguna otra habitación de la casa pero que apareciera.

Jasper estiro la mano esperando sentir a su acompañante, pero la cama estaba vacía, se despertó y busco por toda la habitación pero no la encontró.

-¡ANGELA! VEN ACA!- le grito el joven, ella trago saliva y subió para enfrentarse a un furibundo joven.

-¿Si joven?- pregunto casi asustada, la cama estaba hecha un desastre pues había quitado las sabanas.

-¿Crees que falta algo?- le pregunto con los brazos como jarras. Ella asintió sin mirarlo de frente. -¡¿En donde esta?!- exploto él de pronto y Ángela casi muere de un infarto.

-No lo sé- dijo ella, a pesar de que la cabeza de Jasper estaba punzante con la resaca era más su enojo por no saber de la chica Brandon, que hasta sentía que la resaca se desvanecía.

-¡¿A dónde se fue?!- le grito de nuevo tirando una licorera de una mesa.

-No…-

-¡RESPONDE!-

-No llego con usted anoche, nunca volvió- dijo la chica asustada y nerviosa.

-¿Cómo que no volvió?- dijo el joven furioso, se puso un pantalón, zapatos y tomo una camisa.

-¿A dónde crees que vas Jasper?- le dijo su padre cuando paso frente a la oficina de su padre.

-Iré a buscar a Alice, nunca llego y estoy seguro de donde esta- le dijo mientras metía los brazos en la camisa.

-Hijo déjala es solo una deuda con nombre y apellido- le dijo el Sr. Garrett. –No es más que eso, ni te molestes en ir tras ella. Ya déjala ir- le insistió.

-No- dijo decidido. –Ella es mía y de nadie más- dijo cortante sin dejar lugar a dudas de su posesiva declaración.

-Hay hijo por favor ambos sabemos que solo es otro de tus jueguitos- le dijo Garrett sin inmutarse del enojo de su hijo. -¿O es acaso que ya te importa?- le pregunto su padre incrédulo casi burlón.

-No me importa, pero nadie me quita lo que es mío- dijo Jasper golpeando en la mesa y salió dando tumbos directo a las caballerizas. -¡Laurent!- grito en cuanto entro allí.

-Señor, digo joven- se corrigió el mismo pues estaba dormido sobre un montón de paja.

-Trae a tormento- le ordeno y Laurent al verlo en ese estado no dudo y fue a sacarlo. Jasper tomo una pistola, cuando defendía lo que era suyo, lo defendía hasta con su vida sin importar nada. Subió al caballo a pelo y salió de allí. Pensó por un instante si mataría o moriría por recuperar a una jovencita insignificante y después se pregunto si ella era insignificante… si, se aseguro a sí mismo, solo era una chiquilla insignificante para él.

-¡Hale!- le llamo Cullen. Jasper se detuvo y dio la vuelta. –Isabella no está- le gruño aparentemente furioso.

-¡Yo sé en donde esta, trae una carreta te espero allá!- le ordeno y cabalgo hasta la hacienda, claro que había tomado el caballo más rápido y fuerte.

En la casa Cullen…

-Ya vuelvo querida- le dijo a Isabella antes de darle y sonoro beso en la mejilla.

-Tárdese lo que quiera- dijo ella de mala gana más por costumbre que porque en verdad lo sintiera. Cullen salió de la gran casa yendo a un comercio, para cobrar la renta del lugar. Una carreta llego a la casa Cullen y bajo un hombre que cubría su rostro con una capa con capucha.

-Buenos días señor- dijo una mujer del servicio.

-Con permiso madame- le dijo y entro buscando a Isabella en cada habitación hasta que dio con ella. –Por fin, Isabella vamos, vistaos rápido y os esperéis abajo, ande- le animo el Duque que ansiaba su rapidez y salió, ella se quedo confundida pero se mostro un poco renuente, se vistió y salió. El duque la llevo rápidamente hasta la carreta en donde se descubrió el rostro.

-¿A dónde me lleva y porque está aquí usted?- le pregunto ella en cuanto pudo.

-Vine para llevarla, vuestra hermana esta esperándola en la hacienda para tomar un barco e irse directo a España, serán vuestras protegidas- le explico eso y los detalles de todo el plan, ella asintió tratando de captarlo todo. Una empleada de la casa Cullen corrió a avisarle al joven lo sucedido con la jovencita. Llegaron a la hacienda.

En la plaza Edward le contaba a Jasper lo que sabía, éste subió de nuevo a su caballo negro azabache y cabalgo hasta la hacienda del Conde por veredas en las que las carretas no podían pasar. Edward fue y subió a su carreta pues había tenido una mala experiencia hacia unos años mientras cabalgaba.

En la Hacienda del Conde Alcázar…

Alice amaneció mas pensativa de lo normal, pues había recordado cuando tuvo que besar y estar con Jasper por gusto y no obligada y a golpes, aunque fuera tan repugnante que hasta recordarlo le daba asco. María la había ayudado a vestirse con el mismo vestido rojo que había usado la noche anterior pues no había ropa que le quedase bien allí. Estaba pensativa acariciando inconscientemente su vientre ligeramente abultado. Estaba nerviosa y algo asustada considerando que no pudiera irse.

-Alice ¿Puedo entrar?- le pidió el Conde al otro lado de la puerta.

-Claro- dijo ella desde la ventana de la cual podía verse el sembradío.

-Os luces radiante, vuestra belleza es mayor a la luz de los delicados rayos de sol- dijo el Conde besando su mano. –Pero no tan delicados como vuestra esencia- le dijo finalizando su halago. Ella reía apenada por la comparación y el halago que había recibido del Conde.

-Gracias Cond…. Carlisle, es usted muy galante- le dijo ella con un ligero asentimiento.

-Solo soy honesto- dijo él con una sonrisa. –Vuestro desayuno está listo, Aro mi primo habeis ido en busca de vuestra hermana, bajaos os acompañare en la mesa- le dijo el ofreciéndole su brazo, ella lo tomo y bajaron al gran comedor, ella estaba sentada a su lado, desayuno muy poco pues no le apetecía nada, pero prefería comer algo por si el barco le causaba nauseas. El Conde mando a preparar su carreta, pero unos fuertes golpes rompieron la quietud del alba en la hacienda.

-Es el- dijo Alice nerviosa casi temblorosa soltando el cubierto de plata de golpe.

-Tranquila, vallaos a vuestra habitación no os dejare entrar- le prometió a la joven con una dulce caricia en la mejilla, ella asintió y se levanto de la mesa.

-Tenga cuidado Carlisle- le pidió ella antes de subir la gran escalera. En cuanto se encontró en su habitación corrió a refugiarse en una esquina de la gran estancia. El Conde fue personalmente a abrir la puerta encontrándose a un Jasper iracundo y desesperado.

-¿En donde la tiene?- pregunto Jasper en cuanto lo vio exigiendo una respuesta.

-No sé de lo que os habla joven Hale, pero pasemos al salón para charlar- le dijo Carlisle señalando el gran salón.

-No vine a hablar Conde, vine a recuperar lo que me pertenece- dijo Jasper haciéndolo a un lado buscando en la estancia.

-No tenéis derecho a irrumpir en mi hacienda, ella no es de vuestra pertenencia- le dijo el Conde molesto por su manera de actuar tan poco educada.

-Claro que si- dijo Jasper subiendo la escalera.

-No podéis subir- le reprimió el Conde desde abajo, en vez de subir fue por el capataz. -¡Billy!- le llamo y el llego de inmediato. –No dejéis a ese hombre salir de aquí y mandaos a algún chaval a avisar a mi primo, que sigáis al muelle- le ordeno y fue por una espada para tenerla lista. Jasper abrió cada habitación.

-¡Alice!- le grito ya desesperado y ella corrió sin saber si podría y se metió en el armario aplastando el voluminoso vestido para poder cerrarlo. Escucho el estruendo de la puerta abrirse, enmudeció calmando sus temblores y sus sollozos de terror y suplica. Jasper gruño al no verla, la busco bajo la cama y nada. Estaba por salir aun más enojado por no encontrarla, pero accidentalmente el peso de Alice hizo crujir la madera del armario y fue directo allí sacándola del brazo. –Al fin te encontré- dijo mirándola de frente. –Te vas a arrepentir- le murmuro en un gruñido y la jaloneo en el transcurso al piso de abajo. El Conde ya lo esperaba con la espada desenvainada.

-Dejadla ir- dijo el Conde, Jasper le miro y camino hasta la puerta, el Conde que a pesar de ser pacifico le hizo un pequeño corte al brazo de Jasper. El saco su arma y le apunto. –Bajad vuestra arma y yo os bajare la mía- dijo el Conde en son de paz sin retirar la severidad en su voz.

-¿Ya no es tan valiente cierto?- se burlo el sin dejar de sujetar a Alice por la cintura.

-Por favor dejaos a vuestra jovencita en paz- le pidió Carlisle al ver la fuerza marcada en su brazo, Jasper hizo sonar el arma de forma amenazante.

-¿Por qué?- le reto el joven Hale sin bajar la guardia.

-Hacedme ese favor- le pidió el Conde con suma educación, Jasper sonrió y salió de espaldas, Carlisle lo siguió. –No os lastiméis a la pequeña Brandon- le ordeno cuando vio como el brazo de Alice se tornaba rojo por la presión de la mano de su pesadilla a sabiendas de su embarazo.

-Nadie se lleva lo mío, ni me ordena que hacer sin pagar un precio- le dijo sin dejar de apuntarle.

-Os matadme si es vuestra voluntad, matadme por tratar de librar a esta pobre jovencita de un hombre como usted, matadme si es vuestro deseo por hacer lo correcto- le dijo el Conde con la espalda rozando el cuello de Jasper y el arma de éste apuntando a su cabeza.

-Eso no le incumbe Conde- le dijo el joven Hale irritado y molesto. –Sube al caballo- le ordeno a Alice, ella se rehusó. –Que subas- le volvió a ordenar empujándola hacia Tormento.

-Respetéis a esta jovencita frente a mí, no puede subir a un caballo- le advirtió el Conde.

-Pero si la estoy respetando- le dijo Hale dándole a entender algo entre líneas en un claro tono de burla y sarcasmo.

-Hare una carta para poder llevar a la joven Brandon conmigo a España- le dijo a Jasper, lo que hizo que su cólera aumentara y pusiera el dedo en el gatillo.

-Carlisle- murmuro Alice mirándolo con disculpa. -¡No!- grito y fue a tratar de bajar el brazo de Jasper, él y Carlisle se retaban con la mirada, Jasper sabía que pagaría con muerte si asesinaba al Conde en ese momento pero escuchar el lamento de aquella chica lo enfureció mucho mas sabiendo que a quien defendía era al Conde.

-Descuida Alice- le dijo el Conde sin apartar la vista de Jasper, que empujo a Alice a un lado lo que hizo que cayera al suelo al enredarse con el mismo vestido.

-Así que no puede subir ¿Por qué?- pregunto Jasper sin apartar la mirada de su arma ni de la cabeza del Conde… una arma que contaba solo con la bala de reserva.

-Porque esta jovencita carga con vuestro heredero- le dijo el Conde casi en un grito. Jasper se quedo perplejo con los ojos bien abiertos de la sorpresa, al igual que Alice que miraba el piso.

-Eso ya lo averiguare después- dijo componiendo la postura reforzando el arma en su mano. -¿Quién se cree usted como para llevársela?- le reclamo Jasper cambiando de tema.

-Solo la liberaba de vuestra posesión- le dijo el Conde muy tranquilo pero con cierta indignación. Jasper camino un poco hacia él.

-Eso es algo que no le incumbe Conde- le dijo casi en un grito al Conde.

-Claro que sí, me indigna que os hagáis daño a esta pobre señorita- dijo el Conde enojado con el joven Hale. Ambos se miraban intensamente a los ojos con desprecio y rencor, ira de parte de Jasper. Carlisle le hizo una seña a Alice de que se fuera, ella asintió y se fue sigilosamente a la arboleda que bordeaba la hacienda. El Conde respiro un poco aliviado. Alice anduvo a donde supuso estaba el muelle.

-¡Ha! señorita- se burlo Jasper.

-Os habéis perdido toda buena voluntad de mi parte- dijo el Conde con coraje, pues él jamás tocaba a una dama sin importar su reputación o posición social.

-No me interesa- le dijo Jasper molesto. –Ahora si me hace el favor de alejarse de mi propiedad- le amenazo enojado.

-Vuestra jovencita no es una propiedad- le dijo el Conde furioso. –No podéis tratadla como la habéis tratado, azotándola y abusando de ella- le dijo en un regaño controlado, no quería perder los estribos otra vez.

-¿A no? Dígame una buena razón Conde- le dijo Jasper reprimiendo el impulso de acariciar el arma con un poco de más fuerza.

-¡Por que es un ser humano, no una cosa que podéis comprar o cambiar!- le grito el Conde sin controlarse. Alice ya estaba lejos de ellos, tomo un descanso para recuperar el aliento.

-¡Eso no es cierto! ¡¿Cómo lo supo?!- respondió el joven Hale disparando al aire. Alice se tiro al piso por el susto.

-¡Claro que sí! Una mujer se lo ha contado a una de mis sirvientas con mayor confianza- le grito en respuesta.

-No le debe importar lo que haga o no con lo que es mío- gruñó e intento volverse.

-¡A donde os vais?- le pregunto el Conde impidiéndole el paso.

-¿En donde esta? ¡¿A dónde se ha ido?!- grito furioso al no verla por los alrededores. Tomo al Conde del cuello de sus ropas y lo alzo unos centímetros del piso

-¿Por qué no simplemente os dejáis ir?- le pregunto el Conde más tranquilo al ver que no estaba cerca.

-No puedo dejarla ir- le gruño Jasper asegurando su blanco, sin apartar la mirada de él.

-¿Por qué? ¿Solo para tenerla sometida? ¿Para haceros sufrir?- le pregunto el Conde relajado con interés y veneno en la voz.

-No, no por eso- le dijo con el rostro crispado.

-¿Entonces?- le volvió a preguntar el Conde, insistiendo.

-No le interesa saber- volvió a gruñir Jasper, el Conde suspiro.

-Bajaos vuestra arma- le pidió Carlisle dejando su espada caer. –Joven Hale todo es de mi incumbencia, aun cuando usted lo crea imposible- dijo con tono educado.

-Pues si tanto le interesa saber… Ella fue entregada como pago por una deuda de su padre al mío, la necesito conmigo pues complace a mis conocidos, me da buena imagen, no es una ramera y yo…-

A mitad del camino al muelle…

La carreta en donde iban el Duque Aro Cantillana e Isabella se detuvo.

-¿Qué os pasa Jacobo? ¿Por qué habéis parado?- le pregunto el Duque desde el interior. Un joven de la hacienda abrió la puerta.

-Vuestro primo os ha enviado un mensaje, sigaos directamente hacia el muelle y esperaos allí- le dijo el chico.

-Bien, os agradezco mucho Félix- le dijo el Duque y la puertezuela se cerró. Isabella jugaba con sus dedos nerviosa y ansiosa. La carreta volvió a tomar el camino, ahora un poco más a prisa.

-¿Os pasa algo joven Isabella?- le pregunto el Duque deteniendo sus ansiosas manos.

-No nada- dijo ella dudosa. Unos minutos más tarde.

-¡Duque Cantillana!- le grito el chofer. –¡Una carreta parece perseguirnos!- informo él.

-¡Andaos, no paréis!- le dijo el Duque mirando por la ventanilla. Pero una serpiente se cruzo al lado del camino y asusto a los caballos haciendo que se detuvieran y dieran vuelta. Jacobo pudo calmarlos pocos metros después. En ese momento Isabella supo lo que debía hacer sintiendo un salto en el corazón.

-¡Isabella!- grito aquel hombre que tanto había detestado. El duque bajo pensativo y receloso.

-Corréis al muelle y no volveréis- le indico a Isabella y ella asintió con la mano en la manija de la otra portezuela. -¿Qué os ofrece caballero?- pregunto a Cullen que bajaba de su carreta.

-Vengo por mí… la joven que trae en su carreta- le informo al Duque de forma cordial.

-Me temo que no me es permitido, no podéis llevársela esta bajo custodia de la corona Española- dijo Aro con decisión. Isabella salió al ver la distracción y comenzó a correr por la terracería. Edward la vio unos cuantos metros adelante corriendo a toda prisa, miro mal al Duque y corrió tras ella.

-¡Isabella!- le grito Edward por decima vez, ella le llevaba ventaja y corría rápido. Hasta que tropezó y cayó a la tierra y Edward pudo hincarse a su altura deteniendo la velocidad que llevaba.

-Déjame, por favor déjame ir- le suplico ella, él la tomo de las manos frente a él.

-No Isabella, no te voy a dejar ir- le dijo el muy serio, aun en el piso.

-¡¿Por qué?!- le exigió llorando, Edward la miro un momento y su mirada se relajo, ya no era severa y molesta, tenía un matiz muy diferente uno que Isabella jamás había visto en sus ojos.

-NO puedo dejarte ir- le gruño aun aprisionando sus manos. Isabella seguía llorando, pues cuando por fin pensó que se alejaría de aquella maldición, pero esa maldición la había seguido y la había atrapado. Sin embargo no sentía la decepción o enojo que supuso sentiría. –Simplemente no puedo- sentencio Cullen después de mirarla a los ojos intensamente, levantándola de piso.

-¿Por qué no puede?- le exigió Isabella deteniéndose sin avisar, Edward se volvió y puso sus manos en sus mejillas. Tomo aire.

-Porque desde que me di cuenta de que te ibas... no tengo la fuerza necesaria para alejarme de ti- le dijo mirándola a los ojos para después posar sus labios sobre los de ella, Isabella se quedo clavada en el piso sin saber que hacer o decir, Edward se aparto un poco mirándola atento a su reacción. Isabella sintió como si un rayo cruzase sus venas.

-Entonces no lo hagas- dijo ella al final con una lagrima caer por su mejilla, Edward al ver sus ojos supo que esa lagrima no era de tristeza u odio, sino de una cosa completamente diferente. Ahora ella fue quien lo beso, Cullen puso sus manos en su cuello y volvió a besarla con cuidado y respeto, en él nacía un sentimiento que jamás pensó sentir.


...Hola de nuevo! jajaja debo admitir que no esperaba poner ese final con Edward y Bella, pero recorde esa frase y como que me gusta para esto :3 jajaja Valio la pena? les gusto? Y qe tal con Jasper! qe qiere matar al Conde :O ustedes que creen que le haya dicho?

...Pues este capitulo no tuvo mucha edicion y espero les haya gustado el resultado :)

...MUCHISIMAS GARCIAS POR SU APOYO! me emociona mucho saber que les gusta este fic y me hace muy feliz!

...Espero que hayan pasado un muy buen inicio de año! FELIZ AÑO 2013! ... omg, esta es la primera actualizacion del año! xD

...Cuidense muchisimo! 100000000 gracias! xoxo y un abrazo de año nuevo! :D