hOLA monitos y monitas! Como dicen que le va? jajaja Pues no se si me tarde o no en actualizar pero algo si les digo, no fue facil terminarlo y continuarlo xD
Siento mucho a quienes prometi actualizar ayer pero ps no pude jajaja pero ya por fin aca esta... Espero de coraozn les guste y ya se la saben, nos leemos mas tardesito ;).
NOTA:: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia de mi invension ;)
En la carreta Cullen…
Edward estaba sentado frente a Isabella.
-Siento todo por lo que te e hecho pasar, pero… Tras ver cuáles eran mis reacciones al creer que te había perdido…mis sentimientos ha cambiado- le dijo él con sus manos entrelazadas con las de Isabella. –Te suplico me perdones, por favor perdóname, te juro por mi propia vida que me portare bien, y no volveré a hacerte daño jamás. No podría estar más arrepentido de todo lo que te hice, me deje llevar por el poder, en verdad no tengo excusa que valga pero por favor perdóname- le pidió el con una voz que le partiría el alma a cualquiera. Ella pensó un poco, la verdad que irradiaban sus ojos era innegable y casi tangible.
-No vuelvas a tratarme como lo has hecho hasta el momento- le pidió Isabella aun con lágrimas en los ojos, algo dentro de ella se alegraba de que eso pasara, se sentía aliviada.
-Primero muerto que volver a causarte dolor- le prometió Edward que la miro de la misma manera y luego su ceño se frunció. -¿En verdad ibas a irte?- le pregunto con un deje de tristeza y dolor analizando su rostro, ella respiro hondo y luego lo miro.
-Tenía mis dudas, pero cuando escuche tu voz llamándome… solo corrí para saber si me seguirías- le dijo ella algo apenada por confesar la razón de su acto, si él la seguía era porque importaba en su vida de no haberlo hecho ella se iría sin dudar, aunque ahora que eso no había pasado, le habría causado cierta nostalgia y quizás hasta arrepentimiento cuando estuviera arriba del navío.
-Claro que iba a seguirte, hasta el fin del mundo si es necesario, a donde sea que vayas te seguiré no importa la distancia o el lugar, siempre lo hare- le dijo él sin apartar la mirada de sus ojos. –Jamás volveré a ser el mismo de antes, lo siento tanto, no hay nombre para definir mi comportamiento- volvió a disculparse. –De hecho, si vuelvo a lastimarte de cualquier manera te dejare ir a donde tú lo desees sin decirte nada- le dijo él con cierto tinte de dolor en la voz, frunciendo el ceño.
-A la primera agresión me voy- le dijo Isabella con severidad. Edward asintió.
-Lo juro- le dijo poniendo su mano derecha sobre su corazón, Isabella sonrió ligeramente. –Pediré que preparen una habitación para ti en cuanto lleguemos- le prometió.
-No- murmuro Isabella haciendo que el ceño de él se frunciera. –No quiero cambiar de habitación- le confeso, Edward sonrió ampliamente y beso rápidamente a Isabella, ella se sorprendió pero no se molesto. Sonrió apenada, se sentía extraña, se sentía… feliz.
-No sabes lo feliz que me haces al confesarme eso Isabella- le dijo Edward apartando un mechón que cubría parte de su ojo. –Juro que no me apartare de ti jamás y te cuidare y protegeré por el resto de mis días… claro si tú me hacer el honor de permitírmelo - le dijo el mirándola a los ojos atento y ansioso por saber su respuesta a tal juramento. Ella lo miro emocionada y también sorprendida.
-Sí, claro que si- dijo simplemente perdida en los ojos de Cullen.
-No te fallare, jamás- le dijo para después besar el dorso de sus manos. – ¿Me dejaras alguna vez?- le pregunto dudoso e incluso inseguro mirando el piso. Ella tomo su rostro y lo alzo para poderle ver de frente.
-Nunca- le dijo mirándolo sin dudar, él la abrazo con verdadero cariño agradeciéndole al oído. No tardaron mucho en llegar al pueblo después de eso; Edward bajo rápidamente y le ofreció su mano a Isabella para que bajara de la carreta.
-Gracias- dijo ella con una sonrisita y entraron a la casa, algunas personas que vieron la pequeña escena comenzaron a murmurar sobre el cambio repentino de Cullen, además de que algunos habían presenciado cuando el Duque había ido por ella a la casa Cullen y como Edward iba tras ella. Ellos entraron y fueron directo a la habitación del joven Cullen. Ya adentro el cerro la puerta suavemente, Isabella se sentía desubicada pues ya no veía esa habitación como una jaula.
-Isabella- le llamo a su espalda, ella se volvió y acto seguido el tomo sus manos. –Desde hoy me declaro tuyo, en cuerpo y alma. Desde hoy te entrego mi corazón que solo tú has podido hacer sentir vivo- le dijo él, Isabella se trago el nudo en su garganta y lo abrazo. Ella se decidió y lo beso, a pesar de ser intenso jamás dejo de ser suave, cauteloso y tierno… una experiencia totalmente nueva para Isabella y también lo era para Edward.
Su vestido cayó al piso sin que ella se inmutase o molestase por eso, quedando en su larga ropa interior. Ella quito el chaleco de Edward y así fueron poco a poco hasta que terminaron mirándose a los ojos junto a la cama que estaba perfectamente hecha. Isabella ruborizada pero observo al hombre frente a ella que se había convertido en lo más importante en su vida. Fueron cayendo lentamente en ella, él acariciaba cada centímetro de su piel con delicadeza despertando sensaciones en ella que pensó no existían, haciendo que se le despertaran los nervios en partes en donde ella ni siquiera pensó que pudiera sentir de esa manera y por primera vez Isabella se entrego a Edward sin quejas ni lágrimas, se entrego a él con amor; por primera vez Edward cuidaba no dañar a la chica con la que estaba, acariciaba su piel con suavidad y miraba directo sus ojos. Con cada vez que entraba en ella ya no había lagrimas o gritos, solo gemidos y exhalaciones involuntarias.
Isabella lo sentía dentro de ella pero no sentía dolor o ira, a fin de cuentas término haciendo lo que jamás pensó hacer, que era disfrutar de esos actos impíos con ese hombre que tanto odio había despertado en ella, pero que también había despertado algo muy diferente a eso… amor. Uniéndose con un sentimiento como ese por primera vez, también se afirmo que se pertenecían y no de una forma posesiva o dominante. Al final Isabella sintió un placer que jamás pensó sentir en su vida y mucho menos con ese hombre.
Edward cayó en un profundo sueño con Isabella entre sus brazos, ella se acurruco sin dormir aun. Pasaron unas pocas horas hasta que Edward despertó sintiéndose solo pues aquel peso que tenia sobre su pecho ya no estaba, se sentó de golpe buscando a quien lo miraba desde la ventana con una sonrisita tímida vestida en sus paños menores.
-Pensé que te habías…- empezó a decir con ansiedad y alivio, pero ella llego para callarlo.
-Nunca mas- dijo y le sonrió con cariño, Edward le devolvió la sonrisa y la mirada.
-Vayamos a comer- le ofreció e Isabella se sorprendió.
-¿Comer abajo?- pregunto extrañada y confundida, siempre le llevaban la comida a la habitación para que no bajara. Edward suspiro con pesadez y se sintió arrepentido.
-Sí, ahora eres parte de mi familia, de mi vida y no quiero estar lejos de ti en ningún momento- le dijo casi en una disculpa, se vistieron de nuevo con Edward ayudando a Isabella a ajustar su vestido con cautela. Se tomaron de la mano y bajaron tomando por sorpresa a la servidumbre de la casa Cullen. Jessica se quedo torciendo la boca al verlos, pues a pesar de saber cómo era el joven Cullen soñaba con la idea de que algún día se fijara en ella y la convirtiera en la dueña y señora de la casa una vez que la madre de Edward falleciera, ya se soñaba compartiendo un lecho nupcial con él, con un hijo de cabello cobrizo como el suyo.
-¿Celos?- le pregunto Mary, la cocinera de la casa Cullen con cierta burla en su voz, Jessica le dedico una mirada envenenada y volvió a donde la servidumbre comía.
En la Hacienda del Conde Alcázar…
-Usted debe estar por acá y tener tratos con mi familia, le pido esto quede solo entre nosotros- le pidió Jasper pensando en su tía y su padre que jamás le perdonarían que por su culpa la realeza Española tuviera malentendidos con los hidalgos del pueblo. Ahora el ambiente ya era mucho más diplomático.
-Acepto vuestra petición, pero aun así os acompañare a buscar a la joven Brandon…Sigo sin comprender como habéis hecho para convencerme, pero os confiare en vuestras razones- le advirtió el Conde con severidad.
-Gracias- le dijo Jasper estrechando su mano. Habían charlado por un momento llegando a un acuerdo que se cumpliría a corto plazo. Carlisle mando a traer un caballo con una silla de mujer. Era hora de buscar a aquella pequeña jovencita, así que subió al caballo y comenzó a cabalgar a toda prisa con el Conde detrás de él.
Alice estaba a unos cuantos kilómetros, podía ver la arena pero volvió a tomar un respiro, algo le decía que tanto esfuerzo no era bueno para su bebé. Se sentó debajo de la sombra de un árbol, todo era tranquilo y relajado, sin nada de maldad cerca, sus pies dolían y la respiración apenas volvía a su ritmo normal, moría de sed y comenzaba a marearse por el esfuerzo. Pudo escuchar un caballo que se acercaba a todo galope y se tenso, pero escucho otro, ya no había escuchado ningún otro disparo, se levanto lo más rápido que pudo con el gran vestido. Esperaba que no fuera nadie más que el Conde que iba por ella para llevarla al muelle junto con algún mozo o tal vez Aro, su primo.
Jasper alcanzo a visualizar el vestido rojo entre los árboles y golpeo al caballo con su fuete. (N/A:: Imagínense a Jasper en su caballo a todo galope con el viento alborotando sus rizos dorados y abriendo su camisa abierta a la mitad… ook parare aquí jajaja… pero es que solo ¡imagínenselo! ).
El Conde pudo ver como la pobre jovencita corrió al ver al joven Hale con una expresión de pánico en su mirada. Se arrepentía del trato que había hecho con Jasper pero al haber dado su palabra de hombre no podía retractarse.
-¡Alice!- le grito Jasper y golpeo al caballo con el fuete, Carlisle hizo exactamente lo mismo. Alice ya había comenzado a correr y acelero el paso en cuanto lo escucho pero ya estaba muy cansada. Jasper se adelanto y se detuvo frente a ella, haciendo que casi cayera por la sorpresa. Iba a comenzar a correr hacia el lado opuesto y Jasper repitió la acción. –Sabes que de nada sirve que sigas corriendo- le dijo en advertencia con una severidad casi palpable en la voz.
-Rayos- murmuro Alice, estaba toda despeinada y ahora el vestido ya estaba algo rasgado al igual que su mano que se había cortado con una rama en su primera carrera. Miro a quien llego al lado de su peor pesadilla y se quedo boquiabierta. –No- murmuro casi horrorizada. -¿Por qué viene con él?- le pregunto ella casi al borde del llanto pues se sentía desesperada, perdida pero más que nada, se sentía traicionada.
Bajo la vista al ver que bajaba del caballo el rubio que la martirizaba, sin pensarlo ni quererlo comenzó a llorar. –Por favor- comenzó a rogar sin alzar la vista, rogando como lo había hecho la noche en que la habían sacado de su casa. Mostrándose en total vulnerabilidad –Déjame libre, por favor- le suplico tomándolo de la camisa con lágrimas incesantes corriendo por sus mejillas. El quito sus manos de sus ropas con disimulado desdén.
-Vamos debemos volver al pueblo- le dijo el sin emoción alguna en la voz, la tomo del brazo sin fuerza.
-Déjeme ir, por favor solo déjeme ir- le suplico Alice tirándose al piso con lagrimas en los ojos, pero el ignoro tal petición. El Conde llego junto a ella y la levanto soportando su peso con cuidado con Jasper gruñendo a sus espaldas.
-Alice, todo saldrá bien- le prometió el limpiando sus lagrimas.
-¿Cómo saldrán bien las cosas con el cerca?- le pregunto furiosa y dolida pues no podía asimilar que el buen hombre que le había ofrecido su ayuda fuera en compañía de aquel monstruo que tanto la atormentaba. A Jasper en cambio se le crispo el rostro al escuchar su reclamo.
-Creedme, os a dado vuestra palabra de hombre de trataros bien y devolveros a vuestro padre- le explico el Conde con tranquilidad haciéndola mirarlo con sus manos en sus mejillas. Ella negó con la cabeza asustada.
-Carlisle, su palabra de hombre y nada es lo mismo- le dijo ella apuntándolo con el dedo índice, desesperada al saber que su salvación había creído las falsas palabras de aquel espécimen humano le había dicho.
-Andando, debemos volver al pueblo- dijo Jasper interrumpiendo la silenciosa suplica de Alice y el entendimiento de Carlisle. Ella le miro con recelo y temor.
-No me dejara quedarme con él, ¿Verdad?- le pregunto a Carlisle que solo miro de lado, ella se alejo un paso sin poder creer aun lo que pasaba. Jasper modero su malhumorada expresión de su rostro y le ofreció cortésmente su mano a Alice. Ella los miro a ambos con ira en la mirada y se encamino al lado contrario, a donde podía ver arena con rápido pero cansado andar.
-¡Alice!- le llamo Carlisle, pero quien la tomo del brazo fue Jasper que la miro con una gran amenaza en la mirada.
-Ven- le dijo aparentemente tranquilo y se acerco mas a ella. –Tengo un caballo, un fuete y tu nada- le dijo el casi al oído advirtiéndole que no corriera y volvió a mirarla con una intensidad que ella se encogió ante tal amenaza. Muy a su pesar tuvo que asentir. Fueron hasta donde estaba el Conde. –Te llevare al pueblo, recogerás tus cosas y yo mismo te llevare a la casa de tu padre- le prometió su rubio tormento.
-No os preocupéis- le dijo el Conde que subió a su ensillado caballo. –Venid- le dijo ofreciéndole su mano, pero ella lo miro recelosa.
-Ve- dijo Jasper, ella se volvió a verlo confundida preguntándose que se tramaban y si, estaría bien yendo con cualquiera de los dos ya no podía confiar en ninguno. -Sube- le ordeno con calma para que subiera al caballo, ella negó pero una mirada del joven Hale le bastó para hacerlo, lo intento y Jasper la ayudo para que subiera con ambas piernas de un lado del caballo, el subió de un salto y animo a su caballo.
-No os dejare caer, es más seguro con una silla- le explico Carlisle y ella asintió con desconfianza. El avanzo con paso normal y Jasper tuvo que acomodarse a su paso, aunque 'tormento' su caballo quería lo contrario.
-¿Qué paso? ¿Por qué?- pregunto ella en un susurro. -¿Por qué Carlisle?- le pregunto ella con recelo.
-Llegamos a un acuerdo, pero descuidéis hoy mismo estaréis en casa de vuestro padre junto a vuestra madre, yo mismo os escoltareis para que lleguéis a salvo a vuestro pueblo- le informo le Conde sin dejar de afianzarla.
-No le creo- chillo ella. –Solo me está escoltando a un martirio, no quiero que vuelva a azotarme no podría resistirlo… no podríamos- le dijo ella en plural al recordar su pequeño bulto en su vientre y el Conde dudo con la idea de volver a galope directo al muelle.
-Le he dado mi palabra al Conde de no volver a ponerte un dedo encima- le dijo Jasper cambiado de lado para cabalgar junto a ella, la voz que utilizo fue tan seria y formal que cualquiera le habría creído al instante, claro cualquiera que no lo conociera como en verdad era.
-Si llegase a saber que os ha tocado un solo cabello de vuestra hermosa cabellera, podre llevádmela. Os entregare la carta así estará bajo mi protección- le dijo Carlisle.
-Carlisle, por favor- le suplico ella mirándolo de frente, él le dedico una sonrisa para calmarla pero ella sintió como si hubiera firmado su sentencia… o la de su hijo. –Al menos Isabella podrá alejarse del animal con quien vive- dijo ella mirando con desdén a Jasper. Después de eso todo fue silencio.
Visualizaron una carreta que iba al pueblo, Jasper galopo a prisa para alcanzarla antes de que Carlisle y Alice lo hicieran. Miro a través de la ventanilla, y se quedo algo confundido al ver como sostenía la mano de Isabella sin que ella tratara de golpearlo, al contrario ella también la sujetaba y ninguno se percato de su presencia al lado de la carreta; galopo de vuelta a donde venían el Conde y Alice.
-Por favor Conde, aléjeme de ese hombre se lo suplico, Carlisle por favor- le dijo ella al borde del llanto de miedo y desesperación sin importarle que Jasper pudiera oír sus suplicas. El Conde iba a hablar pero Jasper le interrumpió, alcanzando la mano de Alice.
-Alice, sé que he sido muy malo contigo y ya es tiempo de que vuelvas a vivir con tu padre, yo mismo te llevare allí. Ya te he hecho sufrir demasiado y he jurado por mi madre que te dejare en paz y no volveré a lastimarte- le juro mirándola directo a los ojos, con una voz tan sincera como se puede ser posible, acariciando la mano de ella. Carlisle los miraba con aceptación al ver, la sinceridad en las palabras de quien había pensado era una ofensa a los buenos hombres. Mientras que Alice no retiro la mirada de sus ojos, su manera de decirlo le dejaba dudas de que lo que estuviera diciendo fuera verdad y no una mentira como ella había creído.
-Bien- acepto al cabo de unos segundos, aun dudosa pero sus palabras la habían convencido lo suficiente como para que parara de suplicar y rogar su huida. El resto del camino fue en silencio con varias miradas discretas de Alice a Jasper llenas de sospecha no podía creer que cambiara tan pronto pero la gente solía cambiar o probablemente Carlisle lo había amenazado con algo… esas y mil preguntas más cruzaron la mente de ella.
Jasper también la miraba de vez en cuando pero la suya era diferente, era ansiosa, anticipada, de advertencia. Alice logro captar una de sus miradas y un escalofrió le recorrió la espalda haciendo que se estremeciera pero prefirió callar, ya encontraría algo que hacer cuando el Conde les dejara a solas, dudaba que él fuera a hacerle caso. Llegaron al pueblo con toda la gente posando sus miradas en ellos. Pues el Conde que había llegado traía en su caballo a la chica que había sido blanco de tantas habladurías.
-Mi labor está terminada por hoy, os e traído sana y salva- dijo Carlisle. Jasper bajo de un salto y fue a ayudar a bajar a Alice.
-Muchas gracias Conde- le dijo Jasper en voz monótona.
-Gracias Carlisle- le dijo Alice a regañadientes insegura de si debía agradecerle o no.
-No me iré de aquí sin antes veros entrar a vuestra casa- anuncio muy serio y los dos se acercaron a la puerta de la casa Hale, Jasper toco la campana de la entrada. –Hasta luego Alice, os veré pronto- le aseguro y ella asintió un par de veces, Carlisle animo al caballo y se fue cabalgando a prisa hacia su hacienda. Ellos entraron.
-A mi habitación- le dijo Jasper serio y podría decirse que hasta amenazante, a Alice se le puso la piel de gallina pero aun así subió. Cuando Hale entro cerró la puerta con llave, Alice lo escucho pues estaba de espaldas a la puerta tomando fuerza y ahogando el nudo en la garganta.
-¿Cómo te atreviste a hacerme eso?- le reclamo volviéndola de frente a él con un jalón en el brazo.
-Sabía que mentía- dijo ella tomando valentía y coraje.
-Respóndeme- le exigió sin apartar la mirada de sus ojos que a pesar de todo mostraban el miedo que sentía Alice en ese momento.
-Quería alejarme de usted, vivir tranquila, estar lejos de ti y tus maltratos e impuros actos- le dijo ella en voz baja pero sin dejar de ser severa. Él la soltó de golpe. –Además ¿Que más te da? No te importo, no soy nada para ti, no entiendo para que me tienes aquí aun- le dijo ella enojada. El se volvió para tomarla del brazo sin tanta fuerza esta vez.
-Qué bueno que aceptes que no eres nadie, no me importas pero eres mía- le dijo el joven Hale volviéndose a otro lugar alejando su mirada de la de ella, sin tener completa credibilidad de lo que acababa de decir, con un tono de voz severo, irritado y contenido.
-¿Porque fue por mi?- le pidió saber Alice, pero no hablo. -¡Dímelo!- le exigió ella golpeando su pecho ligeramente descubierto.
-¡Porque te necesito!- le respondió en un grito que se parecía más a un gruñido al tiempo que detenía sus muñecas, ella se le quedo mirando perpleja. –Te necesito conmigo, eres un préstamo que debo regresar- le dijo él excusando su respuesta, algo dentro de Alice se encogió al escuchar esas palabras.
-¡Eres un egoísta! ¿Cómo viniste por mí? ¿Por qué te dejo venir el Conde? ¿Qué le dijiste?- le exigió Alice con otro golpe a su pecho mirándolo con unos ojos cargados de odio.
-Lo mismo que hice contigo, le mentí le dije que ya no iba a hacerte daño y que iba a regresarte con tu padre. Además de que la maldita pistola se quedo sin tiros- refunfuño al final y Alice exhalo sorprendida.
-¿Quisiste matarlo?- dijo ella incrédula.
-Pero no lo hice, ahora tu estas aquí- le dijo con una mirada lasciva.
-¡Juraste por tu madre!- le grito ella exasperada, el soltó una carcajada y acaricio su mejilla.
-Pequeña chiquilla estúpida, mi madre murió hace años- le dijo con una mirada casi compasiva.
-¡Eres un maldito desalmado, patán, animal!- le grito ella furiosa de estar atrapada a ese hombre de nuevo.
-Eso no es nuevo- dijo él con un poco de tristeza en la voz, pero su mirada volvió a ser severa. -¿Tuviste algo que ver con ese hombre?- le pregunto acusándola con la mirada.
-No- dijo Alice de inmediato claramente ofendida.
-No te creo- le dijo el joven Hale acechándola hasta atraparla contra la pared sin apartar su mirada de ella, por más que Alice se mantenía firme sus ojos mostraban el miedo y el nerviosismo que sentía en ese preciso momento.
-Pues créelo, el Conde es un hombre decente- le dijo ella con la voz firme, Jasper no respondió al instante solo gruño audiblemente.
-Y sigues con el asunto de la hombría- murmuro por lo bajo, se volvió a mirarla y ataco sus labios tomando su rostro entre sus manos. Ella le respondió con una bofetada. -¿Es cierto que estas esperando un hijo mío?- le pregunto gruñendo al recordar ese creciente detalle. Ella aparto la mirada sin saber si mentir o decir la verdad. –Responde- le exigió tomándola de la mandíbula para verla de frente, ella inconscientemente dejo escapar una lagrima.
-Si- susurro con temor en su mirada, pudo vislumbrar un brillo extraño en los ojos del hombre al que más odiaba en este mundo.
-¿Por qué no me lo habías dicho?- le pregunto el ofendido por su falta de comunicación, entonces la mirada de Alice se volvió tan fría como el hielo y tan dura como una piedra.
-¿Le habría interesado?- le pregunto ella en respuesta provocando que su rostro se crispara de dolor, se aclaro la garganta para componer su voz y la miro con arrogancia.
-Cierto, voy con mi padre… - dijo con la voz contenida, penso por unos cuantos minutos y un atisbo de nostalgia cruzo por su rostro. –Recoge tus cosas- le dijo alejándose súbitamente de ella, caminando hacia la puerta.
-¿Qué?- le dijo Alice con los ojos bien abiertos por la sorpresa de su reacción, había visto su rostro cambiar y sus ojos eran diferentes había algo extraño y desconocido en el que si no lo hubiera conocido tan bien podria llegar a pensar que se habia entristesido cuando le pidio que se fuera. Se sintió aliviada al escucharlo decir eso pero a la vez sintió como si algo dentro de ella hubiera sido atravesado por algo.
-En cinta no me sirves de nada- le dijo el sin mirarla con una voz claramente extrangulada y salió de su habitación...
...Hola de nuevo monitos! Pues, ¿Que les parecio? ¿Esperaban eso de Jasper? bueno mejor dicho ¿Paso lo que esperaban? o.O? jajaja y que tal con Edward ow ternurita! :3 ... Carlisle llego a decepcionarme un poco, ¿A ustedes?.
...Ojala que la espera haya valido la pena y les haya gustado y si fue asi ya saben que me hacen muy feliz haciendomelo saber ya sea bueno o malo ;).
...MUCHISIMAS GRACIAS A TODOS POR SU APOYO, CADA VEZ QUE VEO QUE HAY MAS FAVORITES, FOLLOWING O REVIEWS ME HACEN MUY FELIZ :D MIL GRACIAS DE VERDAD...
...Pues ya me retiro y nos leemos en el proximo capitulo ;D...Cuidense! xoxo!
PD:: A quienes leen ''Conflictos Mutuos'' espero poder actualizar pronto es que como que carezco de imaginacion por el momento :/
