¡Hola Personitas! Como dicen que estan? jajaja pues yo muy bien aca actualizando despues de un tiempo de poca inspiracion hasta que al fin me pego y pude terminarlo, espero que les guste de verdad ;) ... Y ya saben nos leemos mas tardesito...

DISCLAIMER:: Los personajes no son mios, pertenecen a nuestra queridisima Stephenie Meyer.


En la hacienda del Conde Alcázar…

El conde se fue a todo galope hasta su hacienda.

-¡Joder! ¿Pero qué hacéis aquí primo?- le pregunto Carlisle sorprendido cuando entro y lo miro caminando por el recibidor.

-¡Primo! ¿Pero que hacéis aquí? ¿Qué ha pasado con la jovenzuela?- le pregunto de vuelta el Duque acercándose al Conde, el cual dejo caer el fuete al piso.

-El hombre ese volvió por esa pobre chavalita, si solo hubieses visto la cara de esa pobrecita- dijo frustrado sentándose en el primer escalón de la escalera. -¿Pero que hacéis aquí? Pensé que estarías de vuelta a España con la joven Isabella- le dijo Carlisle calmándose un poco.

-A pasado lo mismo- respondió Aro con simpleza haciendo que Carlisle se volviera a él furioso.

-Pero ¿Por qué no habéis evitado que esa pobre jovencita se fuera con ese mal hombre?- le pregunto a su primo exaltado, aun cuando trataba de calmarse. Aro puso sus manos sobre los hombros de su primo.

-Calmaros primo, que no he evitado que esa jovencita volviera con ese mal hombre porque no os creerás pero he visto amor primo- le explico Aro, Carlisle le miro con incredulidad.

-¿Estáis mintiendo?- dijo Carlisle con el ceño fruncido.

-No primo, jamás os engañaría pero he visto algo bueno entre esos 2 jovenzuelos, hay un lazo fuerte aunque os cueste creedlo- le dijo el Duque con una ligera sonrisita. Después del escrutinio del Conde, éste se quedo tranquilo.

-Espero que no sufra mas maltratos de ese mal hombre- dijo Carlisle casi lamentándose.

-Pero por las joyas de la corono de vuestra madre, los hombres de estas tierras son muy incivilizados- se quejo Aro juntando sus manos en un gesto vehemente alejándose de allí, hacia su habitación.

En la casa Hale…

Alice a pesar de verse con el ego herido, comenzó a sonreír al cabo de unos minutos pues necesito de mucho tiempo antes de entender en su totalidad lo que el joven Hale había dicho, por fin iba a salir de esa casa y ser libre, por fin iba a dejar de ver a aquel ser que tanto odiaba, dejaría de ver a ese hombre a su lado cada mañana, dejaría de escuchar esa maldita voz tan masculina e intimidante, por fin dejaría de ser abusada cada que a aquel hombre se le antojara, por fin dejaría de temer por la vida de su hijo y dejaría de usarla como un objeto que lo hace ver bien ante la sociedad… En un momento no sabía si lloraba o reía, pero de lo que estaba segura era de que todo era de felicidad, aunque había algo que le dolía en el interior ignorando la razón del mismo.

-Gracias, gracias Dios mío- comenzó a murmurar mientras lloraba/reía aferrándose a lo más valioso que tenía en ese momento, aquel pequeño bulto en su vientre que según había dicho la gitana la noche anterior serían dos pequeñas personitas. Se quedo pensando en todo lo que había pasado en tan poco tiempo, en menos de un día estuvo a punto de irse de ese lugar, volvió con las esperanzas rotas y ahora aquella esperanza renacía en su interior con más intensidad que la que había sentido antes.

En la parte baja de la gran casa Hale, Jasper le pidió a Ángela que le ayudase a Alice a empacar, Ángela sonrió disimuladamente con alivio, pero a como conocía al joven Hale no pudo evitar preguntarle.

-¿Pasa algo joven Hale?- le pregunto Ángela disimulando su alegría.

-No, nada- dijo el interpelado endureciendo su semblante y se fue de allí hacía la puerta principal. Ángela subió corriendo las escaleras y se sorprendió de ver a Alice llorando en el piso, ella al sentirla dentro alzo el rostro para verla e ir a abrazarla.

-Me voy de aquí, por fin me deja libre- dijo Alice con la voz estrangulada. Ángela comenzó a llorar.

-Te voy a extrañar mucho Alice- le dijo ella entre sollozos y lagrimas.

-Y yo a ti- le dijo la aludida abrazándola mas fuerte. –Por fin me iré de aquí, seré libre… al fin podre ser feliz y vivir tranquila, por fin estaré lejos de ese barbaján- dijo Alice sonriente.

-Me alegro mucho por ti, mereces ser feliz lejos de aquí- le dijo Ángela. El joven Hale se dejo llevar por aquel impulso y cambio de dirección.

-Lo único que no me gusta es que ya no te veré- le dijo Alice haciendo un mohín.

-Descuida, iré a visitarte cuando pueda- le dijo su amiga y volvieron a abrazarse.

-No sabes la alegría que me da irme de este infierno- dijo Alice riendo con ligeras carcajadas. Unas carcajadas que herían al hombre que estaba detrás de la puerta escuchando todo, nadie ni siquiera su padre podrían imaginar el dolor que esa risa le provocaba en su interior, trago con fuerza y se encamino al despacho de su padre.

Ángela y Alice comenzaron a guardar las pocas pertenencias que ella tenía en esa casa dentro de las maletas que había llevado. Cuando terminaron Alice se quedo sentada al borde de la cama pensativa.

-¿Qué pasa Alice?- le pregunto Ángela sentándose a su lado.

-Es que, no se a donde ir- murmuro confundida y pensativa. Pues no quería volver a su casa sin su madre allí, odiaba a su padre por haberlas hecho pasar por tanto sufrimiento a ella y a Isabella. –No quiero volver a mi casa y desconozco el lugar donde vive la hermana de mi madre- murmuro con algo de nostalgia. Ángela acomodo un mecho de cabello detrás de su hombro, al tiempo que se le ocurrió una idea.

-¿Por qué no acude al Conde Alcázar? Dudo que retire su oferta de un momento a otro- le comento Ángela, después de pensarlo por un momento Alice asintió, era lo mejor que podría ocurrírsele, era su mejor opción en esos momentos.

-Tienes razón- le dijo Alice con latente esperanza, se levanto de la cama y fue a escribir una nota que al terminarla le entrego a su dama de compañía. –Ten, envía a un mensajero para que la entregue en manos del Conde Alcázar o del Duque Cantillana- le pidió con una sonrisita.

-Por supuesto señorita- le dijo Ángela sonriente que salió de la habitación, los Hale tenían un mensajero de confianza, el hijo de una de las mujeres de servidumbre. Le dio las debidas instrucciones y el joven de apenas 12 años salió corriendo hacia la hacienda Alcázar para entregar la nota personalmente al Conde Alcázar que respondió a la nota en cuanto la leyó.

En el despacho Hale…

Jasper llego con un semblante horrible al despacho de su padre, se detuvo frente a Eleazar mas no se volvió para verlo, se aclaro la garganta.

-Tu hija es libre de irse- le dijo simplemente y se fue a la oficina de su padre, Eleazar puso manos a la obra para escribirle una carta de índole urgente a Kate para que volviera ahora avisándole que una de sus hijas estaría en casa nuevamente, llamó a un joven mensajero para que le llevara la carta a su esposa al pueblo aledaño en donde se encontraba, a unas cuantas horas a pie.

Las velas del despacho ya habían sido encendidas.

-¿Qué te pasa hijo? Estas muy callado- le dijo Garrett dejando un documento de lado.

-Nada- dijo Jasper con la voz apagada.

-Tienes algo seguro, de lo contrario te habrías exaltado diciendo que no me importa- le dijo Garrett fijando la mirada en su hijo, el cual puso la orden de desalojo de una pequeña granja sobre el escritorio, respiro hondo y miro fijamente a su padre.

-Lo que me pase no es de tu incumbencia- le dijo Jasper aparentemente molesto, pero su voz y mirada estaban apagadas y tristes.

-Eres mi hijo- le dijo Garrett con el ceño fruncido.

-Eso jamás te ha importado- le dijo Jasper y volvió a tomar los papeles que tenía antes sin prestar atención en lo absoluto solo lo ponía con los que supuestamente ya había revisado y aprobado.

-Tienes razón- le dijo su padre con sequedad, Jasper suspiro y salió de allí sin rastro de violencia, solo se fue de allí directo a la cantina pues era como su padre le había enseñado a ahogar las penas. Pidió una botella de coñac, varias de las rameras de la cantina se acercaron a él y se sentaban en su regazo, pero él las ignoraba o las corría de su lado haciéndolas a un lado.

Cuando se canso de ese lugar decidió irse tambaleante hacia su casa, tomo la licorera del despacho privado de su padre y subió hasta su habitación esperando algún reclamo o ver a una jovencita temerosa de su presencia, pero no, no había nadie y se dio cuenta de que no volvería a ver ese tipo de reacciones en lo que restaba de su vida.

En la casa Cullen…

-Joven Edward, Señorita Isabella- saludo la mujer encargada de cocinar para los Cullen, la cual estaba notablemente sorprendida de ver a la jovencita que apenas y lograban ver de vez en cuando, la servidumbre solo sabía que había una chica en la habitación del joven, la única que la conocía bien era Jessica que a la vez se encargaba de platicarles los detalles de la vida de la joven Brandon a sus compañeros de trabajo.

-Hola Sra. Miller- le saludo Edward de forma cortes, algo que desconcertó a Isabella pues no solía ser así cuando estaba con ella. –Madre- le saludo y tomo la mano de Isabella.

-Hijo, veo que por fin has decidido presentarme a la jovencita Isabella- le dijo su madre sin prestar mucha atención a su hijo y apenas hecho un vistazo a la joven que iba a su lado, ni siquiera noto que él la tomaba de la mano y mucho menos la nueva mirada del joven Cullen llena de brillo.

-Madre quiero presentarle a la joven Isabella Brandon- le dijo Edward con una seriedad que pocas veces veían en el, misma que ocasiono que Elizabeth Cullen alzara la vista para mirar a su hijo dedicándole una mirada de adoración a la mujer que estaba junto a él la cual se sonrojo ante aquel gesto. La madre de Edward se aclaro la garganta y su hijo se volvió a mirarla volviendo a la seriedad antes dejada a un lado por la mirada a Isabella. –Ella es mi madre Elizabeth Cullen- le presento a Isabella.

-¿Y porque vienes a presentarla hasta ahora?- le pregunto su madre, Elizabeth sin dejar tiempo de que Isabella hablara.

-Porque quiero que conozcas a la mujer que será mi esposa- dijo mirando a su madre que seguro no estaría de acuerdo inmediatamente pues tenía bien en claro eso de las clases sociales.

-¿Qué?- expresaron ambas a la vez, ambas con la misma expresión de sorpresa aunque Elizabeth Cullen con un tono de desdén. El miro a cada una con serenidad y un deje de humor.

-Quiero que seas mi esposa- le dijo volviéndose hacia Isabella que lo veía con los ojos como platos. -¿Me concederías el maravilloso honor?- le pidió él tomando sus manos. Ella seguía en shock, todos aquellos recuerdos de su vida junto a él desde el principio inundaron su mente, todo aquel dolor, las humillaciones… volvió su mirada a él, observando sus ojos llenos de emoción detrás de esa mascara de seriedad, suspiro dudosa después de haber recordado aquella vida antes de esa mañana. Edward notó ese cambio y su ceño se frunció con preocupación e inseguridad.

-Edward- le reprendió su madre nada feliz con la recién anunciada noticia. El se volvió, mientras Isabella lo pensaba un poco mas debatiéndose entre su mente con los recuerdos y su corazón con sus recién descubiertos sentimientos, tenía una respuesta pero… ¿Esa era la decisión que quería?

En la Hacienda del Conde Alcázar…

Después de que el joven mensajero volviera con una nota de aceptación del Conde en alojarla, subieron sus maletas a la carreta, ella ya estaba vestida y peinada con ayuda de Ángela, se despidió una vez mas de su amiga con lagrimas en los ojos y subió a la carreta con una gran sonrisa a pesar de que dejaba atrás a una gran amiga. Llego a la hacienda justo después del atardecer. Cuando la carreta se detuvo, Carlisle logró escuchar a los caballos y salió para recibirla.

-Bienvenida- le dijo con una sonrisa tranquilizadora y la abrazo con verdadero cariño.

-Muchas gracias por aceptarme en su hacienda por un tiempo Conde- le dijo ella separándose de él haciendo una ligera reverencia.

-No, no, no debéis agradecer nada os he dicho que podéis contad con mi ayuda siempre que os necesitéis- le dijo con un guiño al final, sonriente. –Pero ya os dije, llamadme Carlisle y nada de protocolo- le dijo él, ella asintió sonriendo ligeramente. Aro salió con una amable sonrisa en el rostro.

-Bienvenida bella Alice, me alegra tanto veros- le dijo besando su mano. Carlisle mando a llamar a un mozo para que bajase las maletas de la jovencita y les indico a que habitación llevarlas.

-Gracias Duque- le dijo ella.

-Aro querida- le recordó también él con una ligera sonrisa y un guiño.

-Pasaos por favor, habéis llegado justo a tiempo para cenar- le dijo Carlisle a Alice. Entraron a la hacienda y María comenzó a servir la cena a cada uno. Carlisle se había sentado a un extremo de la mesa con su primo Aro al otro extremo de ésta y Alice justo en medio de ellos dos. Ella recordó todo lo que Katherine, su madre le había enseñado cuando ella e Isabella eran pequeñas sobre cómo comportarse en la cena de la manera correcta. Al término del primer plato, Aro se limpio las comisuras y tomo un sorbo de vino.

-Alice- le llamó él, la aludida se volvió atenta a lo que el Duque fuera a decir.

-¿Si Duq… Aro?- le respondió mostrando atención.

-Es mi deber deciros que vuestra hermana ha vuelto a vuestro pueblo con el joven Cullen por vuestra propia voluntad, ha vuelto con todo gusto- le dijo el Duque con seriedad, la joven Brandon se quedo mirando a la nada, después de parpadear un par de veces se volvió hacia el Duque Cantillana.

-Gracias Aro, muy amable de su parte- le dijo ella, pensando en lo que habría hecho que Isabella volviera al lado de Edward, aunque no le sorprendía pues ya no se veía sufrida y miserable cuando la vio la última vez. María y otra joven mujer llevaron el plato principal a cada uno que era conejo asado, a Alice le dio un poco de tristeza ver al pobre conejito que sería su cena esa noche.

-¿Habéis probado alguna vez el conejo?- le pregunto Aro al notar como miraba su plato. Alice se sonrojó de vergüenza.

-No, la verdad es que no- murmuro apenada.

-Pruébalo, estoy seguro de que os gustara- le dijo Carlisle con una sonrisita que le regresaba la confianza a cualquiera y un gesto con la mano animándola a comer.

-Claro, es solo que me da un poco de lastima este pobre animalito- les comento mirándolos a ambos igual de apenada. Carlisle rio por lo bajo.

-Cierto, pero os debes comer bien recordad que estáis esperando un hijo- le dijo el Conde, Alice asintió.

-Buen provecho- dijo Aro alzando su copa, Carlisle y Alice asintieron a la par y comenzaron a degustar su cena, efectivamente a Alice le había gustado el platillo aunque no por eso dejaba de sentir pena por la pobre criaturita.

En casa de Tanya…

-¡Katherine!- le llamo su hermana que entraba al patio de la casa. La aludida se levanto de su silla y se volvió hacia su hermana.

-¿Qué pasa hermana? ¿Por qué tanto alboroto?- le pregunto Kate confundida y sorprendida.

-Una carta de Eleazar- le aviso llegando a su lado entregándole la carta. Kate la tomo y en cuanto termino de leerla soltó a llorar de alegría y alivio pues su hija ya estaría libre. –Creo que es hora de que vuelvas a casa- le dijo su hermana menor al tiempo que la abrazaba con fuerza.

-Sí, ya es hora de volver- decidió Kate sonriendo de emoción, ya tendría una de sus hijas con ella.


...Entonces diganme ¿Les gusto? ¿Era lo que esperaban? ¿Como vieron a Edward e Isabella? ¡¿Que creen que diga Isabella?! ¿Que creen que pase con Alice? Por que por ahora esta con Carlisle y Aro pero ¿Despues? ¿Que raro se porto el joven Hale no creen? jajaja.

...Se que esta algo corto en comparacion con el capitulo anterior, pero lamentablemente debo decir que este capitulo es el preámbulo de los ultimos capitulos (aun no se cuantos terminaran siendo) pero asi es. Les adelanto algo! ya tengo parte del final escrito jojo :3 ... aunque no lo crean me entristece un poco que este drama del siglo XVIII este llegando a su final u.u

...Espero que la espera haya valido la pena. MIL GRACIAS! por su apoyo, por su seguimiento a este fic, por todos sus reviews! que me hacen muy feliz ;D

...No es por nada verdad? pero estoy super feliz! porque en dos dias sera mi cumpleaños! aaah! y como que me pone muy feliz eso jojojo.

...Es hora de irme, cuidense mucho mucho. Xoxo

ATENCION!: No se si han querido dejar reviews jajaja pero Jennier RC me hizo ver que como elimine la alerta de los caps ya no pueden comentar (puff), si quieren dejar review please mandenme un PM (si quieren claro, no es a fuerza ni nada jajaja)... me gustaria mucho saber que piensan de esto y que podrian esperar en el siguiente cap, aunque no lo crean me ayuda para seguir ;)

GRACIAS DISCULPEN LAS MOLESTIAS

PD:: una vez mas aclaro que no se mucho de castellano, asi que segun recuerdo como hablaba una amiga española pues asi escribo jojojo ;)