¡HOLA HOLA GENTE! Como están? Primeramente se que soy una ingrata por no haber actualizado en casi ¡UN AÑO! pero por fin pude darme un tiempo para hacer este cap. que estoy segura les sorprenderá a muchos de ustedes. Pues les dejo para que lo lean y nos leemos mas tarde ;)
En esta ocasión se me ocurre que tal vez podrían escuchar algo de Yiruma como ''River flows in you'' o tal vez ''Moonlight'' (amo esa canción por cierto) en donde comience la parte de La hacienda del conde Alcazar...
DISCLAIMER:: Los pesonajes pertenecena nuestra autora Stephenie Meyer, la historia sin embargo si es de mi invension.
En la casa Hale…
Tocaban la puerta con ansiedad, Ángela corrió a la puerta para ver qué había sucedido.
-Ángela, ¿esta Jasper aquí?- pregunto Edward con la respiración agitada.
-No, ¿Sucedió algo?- le pregunto ella, pero el joven Cullen negó con la cabeza.
-No, ya sé dónde está, gracias- dijo y fue a su casa para pedir le arreglaran un carruaje.
En la casa Brandon…
-…Y dígame Duque, ¿Qué lo hace venir a esta humilde casa?- le pregunto Katherine con suma educación.
-Tenéis una casa muy pintoresca- le dijo tomando un sorbo de agua. –He venido porque os tengo una propuesta señorita Isabella- les informo, a Isabella no le gustaba la manera en la que pronunciaba su nombre, lo hacía de una manera casi lasciva.
-Pues escuchémosla- dijo Katherine rompiendo el incómodo silencio.
-Mi querida y hermosa Isabella- comenzó el Duque Cantillana, la puerta se abrió en ese momento y Eleazar entro en la casa. –Oh ahora todos están aquí y podéis escuchad lo que os vengo a proponeros- dijo Aro con una extraña alegría.
-¿Quién es usted?- le pregunto Eleazar con recelo. Aro le tendió la mano.
-Duque Cantillana, supongo que vos sois el padre de la hermosa Isabella- dijo él estrechando su mano.
-Eleazar Brandon para servirle- respondió su padre aun con seriedad.
-Ahora que están todos- dijo y se sentó en donde había estado hacia unos minutos. –Quiero pediros la mano de Isabella- dijo él mirándola con intensidad, una incómoda intensidad.
-¡¿Qué?!- grito Isabella sobresaltándolos a todos.
-Isabella- le recrimino su madre, pero ella le ignoro.
-Como se atreve a venir aquí para pedir mi mano con tal desfachatez- le dijo Isabella, casi regañándolo.
-Pues pensé que tal vez aceptarías ya que vuestra hermana esta con mi primo y posiblemente vayan a contraer nupcias- dijo el duque. Katherine exhalo de sorpresa y soltó a llorar de gusto.
-Alice está en su hacienda- dijo Katherine con alivio, Isabella también suspiro con alivio.
-Sí, podéis id a vedla cuando gustéis- le dijo a la madre de las hermanas Brandon. –Entonces que decís querida Isabella, aceptaras ser la duquesa de Cantillana- le dijo en una voz condescendiente. Ella le miro horrorizada.
-Por supuesto que no, no quiero casarme con usted, no quiero saber nada de ningún hombre- le dijo Isabella
-Considéralo bien, vos y vuestra familia viviría con las mejores comodidades y salió de la habitación hacia la calle.
-Lamento mucho su comportamiento, nunca había reaccionado así- dijo Katherine a manera de disculpa. A los pocos minutos Aro se fue de allí nada complacido con la respuesta y una mirada intimidante en su rostro.
Isabella se sentó en una de las sillas del zócalo del centro. Un joven en un carruaje la miro al pasar, estuvo a punto de detenerse pero simplemente tenía una cosa más importante en mente… encontrar a su amigo perdido antes de que cometiese alguna locura.
En la casa de la viuda Hale…
Garrett había ido a visitar a su hermana y tomaban él te en la terraza, Garrett le había confiado a su hermana la desgracia por la que pasaba su hijo y su lastima hacia el mismo, su ansiedad por tener al viejo Jasper de nuevo.
-Esa pequeña bruja lo hechizo- sentencio enojado poniendo su taza de té sobre la mesita. Rosalie sonrió y negó con la cabeza.
-Pensé que este día nunca llegaría- dijo ella en una voz enternecida y tomo la mano de su hermano menor. –Esa pequeña joven lo hechizo de una forma especial, Garrett, tu hijo se enamoró de esa chica- le dijo la viuda Hale con una sonrisa conciliadora.
-Jasper no se enamoraría- dijo el señor Hale. –No es esa clase de hombre, él es como yo- dijo el mirando en otra dirección.
-No Garrett, por más que intentes ocultarlo tu amabas a Irina, puedo notarlo en tus ojos cada vez que la mencionas o la recuerdas, incluso era visible tu dolor la noche de su velorio, tu corazón estaba destrozado- le dijo sonriendo ligeramente.
-No se lo digas a nadie- murmuro Garrett.
-Por supuesto que no Gary querido- le dijo Rosalie y continuaron charlando de otras cosas que no se referían a Irina o Jasper.
Camino a la costa…
El carruaje del joven Edward iba a buen paso por el camino de tierra, cuando de pronto se detuvo.
-¿Qué sucede?- le grito al chofer.
-Tiene que salir a ver esto joven Cullen- le dijo el, Edward salió del carruaje y corrió al cuerpo de un hombre de rubia cabellera.
-¡Jasper!- le grito, cuando lo volvió boca arriba estaba hecho una piltrafa, apestaba estaba inconsciente, tenía lagrimas sucias secas en sus mejillas. –Maldito estúpido- murmuro y lo llevo arrastras hasta el carruaje. –Anda- le dijo al chofer.
Cuando por fin llegaron a la casa Hale le pidió al chofer llamara la puerta. Ángela estaba en la entrada nuevamente.
-¡Oh por todos los cielos!- dijo al ver a Edward bajar a Jasper sobre sus hombros como a un costal.
-Corre llama al médico- le ordeno y ella salió corriendo hacia el boticario. Edward llevo a Jasper hasta su habitación. A los 10 minutos aproximadamente llego el médico y comenzó a revisarlo. Después de revisarle la garganta este vacío su estómago al balde que había pedido el médico.
-Se sentirá mejor después de esto- dijo el doctor con un disimulado asco. –Necesita descansar y nada de alcohol en los siguientes 7 días- le indico a Edward y Ángela que estaban dentro de la habitación.
-Claro- dijo Ángela.
-Sin problemas- dijo Edward. –Le acompaño de regreso- se ofreció y salieron de la habitación. –Por cierto, gracias Ángela- le dijo Edward antes de irse de allí. Dejándola sola en esa asquerosa habitación sin pies ni cabeza.
-Y saber que todo esto es por la joven Brandon- murmuro Ángela con lastima en su mirada de ver al joven Hale en tan deprimente aspecto, ya no quedaba nada de quien había sido. Cuando bajo le pidió a Laurent fuera a limpiar la habitación de su patrón, después de discutir un poco, el joven termino aceptando gracias a un chantaje de Ángela.
En la hacienda del conde Alcázar…
Ya anochecían y cenaban los 3 en la gran mesa principal.
-¿Qué tenéis primo? os veis malhumorado- le dijo Carlisle. Aro gruño.
-Un negocio no ha salido como me habría gustado- dijo y recorrió su silla. –Disculpadme, me retiro a mi habitación. Buenas noches- les dijo y se fue de allí. El resto de la cena fue en silencio, cuando terminaron Carlisle se ofreció a caminar junto a Alice por el jardín mirando la luna.
-No sé cómo agradecerte todo lo que haces por mí- le dijo Alice que iba tomada de su mano.
-No tenéis que, lo hago con gusto. Vuestra bondad y delicadeza lo vale- le respondió Carlisle deteniéndose mirándola de frente. – ¿Habéis pensado en mi propuesta?- le pregunto y Alice suspiro.
-Si- respondió ella mirando al piso.
-¿Y que habéis decidido?- dijo el conde emocionado conteniendo una sonrisa. Alice le miro y sonrió ligeramente.
-Lo acabo de responder, acepto ser tu esposa- le dijo ella sonriendo. Carlisle la abrazo y beso sin poderlo evitar, Alice se quedó muy quieta y tensa.
-Lo siento, es solo que acabáis de hacedme el hombre más feliz- le dijo.
-No, está bien- dijo Alice y se acercó a su boca, ahora fue ella quien lo beso. Se dio cuenta de que no era en nada parecido a lo que sentía cuando los labios de Jasper la besaban. El conde intento profundizar el beso, ella se resistió un poco pero después le permitió el acceso, se dejó llevar por el beso. Las manos de Carlisle se posaron en su cintura, esta vez no se estremeció.
-Carlisle- murmuro ella contra su boca y volvieron a besarse con la misma intensidad, el corazón de Alice latía a mil por hora.
-Te amo Alice- dijo Carlisle mientras besaba su mejilla. Alice no supo que decir y solo lo abrazo con fuerza. Volvieron al interior de la hacienda, estaban frente a la puerta de la habitación de Alice.
-Buenas noches Carlisle- le dijo ella y volvió a besarlo en los labios, a los pocos segundos el beso se intensifico aún más. El conde había despertado una sensación en Alice que ella no conocía. Ella se acercó aún más a su cuerpo.
-Alice- le dijo Carlisle al oído para después retirarse y sonreír. –Buenas noches mi preciosa y delicada Alice- dijo y beso su frente.
-Carlisle, sé que no debería pero- le llamo la chica, él se volvió para mirarla. – ¿Quisieras…ummm… te gustaría… quedarte?- le pregunto ella sonrojada.
-¿Estáis segura de esto?- le pregunto él sin moverse donde estaba a un metro de ella. La joven Brandon asintió y le tendió su mano, el dudo pero al final la tomo y entro en su habitación. Había una sola vela encendida por lo que no había demasiada luz.
Alice cerró la puerta y se acercó tímidamente a Carlisle, él la beso lentamente y tanteo el terreno tratando de desatar el lazo de su vestido azul. Ella no se opuso y siguió besándolo, se deshizo de su camisa con movimientos dubitativos y tímidos.
El vestido de Alice cayó al piso dejando su espalda aún más descubierta, el conde al acariciar su espalda se sorprendió al sentir las marcas de los azotes que había recibido. Ella lo sintió y se alejó un poco de él esperando ser rechazada.
-No volverás a pasar por eso- le dijo alzando su rostro.
-¿No te doy asco?- le pregunto ella, él sonrió y la beso rápidamente.
-No podría darme asco algo tan hermoso como tú, eso solo os hace mucho más especial- le dijo y volvió a besarla, sus labios fueron a su cuello, sus hombros. Abrió el camisón que cubría su delicado cuerpo. Alice se estremeció, pero no lo detuvo. El resto de la ropa de ambos quedo tirada en el suelo, ahora ya estaban en la cama de Alice.
-Aun podéis detenedme, no os quiero forzad a nada- le dijo el conde alejándose de ella.
-No. Te quiero- le dijo ella, acariciando su rostro, él sonrió y el beso suavemente entrando lentamente en ella, la joven Brandon se sorprendió al ver que no sentía dolor, sino placer. Los movimientos del conde eran más cuidadosos con ella, como si fuera a romperse en cualquier momento en cambio Jasper era violento y sin precauciones. Los brazos de Carlisle descansaban a los lados de la cabeza de Alice mientras entraba en ella. Las manos de ella se aferraban a sus fuertes brazos.
El conde Alcázar llego al clímax un poco antes que ella. Alice se sentía extraña al tener una sensación nueva tan placentera, pero se dejó llevar por el placer que el conde le daba. Cuando todo termino cayó en un profundo sueño, el conde cubrió su delicado cuerpo desnudo con la sabana, no sin antes darse cuenta de los rastros de cicatrices y hematomas en sus brazos, piernas y torso. Le acaricio el rostro con suavidad hasta que también se quedó dormido contemplándola.
En la casa Brandon…
Eleazar charlaba con Katherine.
-Deberías convencer a Isabella de casarse con ese hombre, se ve decente y de clase- dijo él.
-Y tiene una fortuna, eres un hombre sin escrúpulos, no te basto con vender a tu hija una vez sino que quieres venderla al mejor postor de nuevo- le recrimino y se fue a su habitación cerrándola con cerrojo. Eleazar solo se lamentó una vez más por ser tan ambicioso y tratar de dar a su hija a cambio de dinero.
Isabella estaba en su cama durmiendo, teniendo pesadillas con un niño de cabello cobrizo que jamás nacería, soñaba con golpes y gritos. Se despertó hiperventilando y con lágrimas corriendo por su rostro. Soltó a llorar abrazando su estómago con una profunda tristeza, lloraba el hijo que había perdido por culpa de 2 hombres…
En la gran casa Hale…
Ángela se había levantado por un poco de agua a la cocina. De regreso paso por la habitación del joven Hale solo para verificar que todo estuviese bien. Escucho quejidos y sollozos provenientes del interior. Se acercó aún más para ver que podría escuchar.
-Alice, mi pequeña Brandon- le escucho decir, abrió la puerta y se dio cuenta de que hablaba dormido. Tenía lágrimas corriendo por sus mejillas. –Perdóname Alice- dijo y sollozo, tenía los ojos cerrados. –No te matare- dijo y Ángela creyó prudente salir de aquella habitación tan deprimente y triste, no quería seguir escuchando sus arrepentimientos. Ella también extrañaba mucho a la joven Alice.
-Pobre joven Hale- murmuro con lastima y volvió a su habitación.
...Hola de nuevo, como ven? Que les pareció? Se esperaban ese giro de Alice y el Conde? A que no... o al menos no tan pronto. Creen que Jasper la esta pagando bien o le aumentamos intereses? jajajaja... Bueno pues tengo que volver a la realidad de la vida universitaria y las tareas ...
Gracias por su apoyo ya saben, y espero me hagan saber lo que pensaron de este cap, porfa! ... Nos leemos luego y recuerden que esta historia esta casi llegando a su fin. ;B
Xoxo
PD::: Recuerden que pueden encontrar cosas curiosas en mi pagina de fb, la cual pueden encontrar como: ''Chica RatHale y sus fanfics'' y dar Like.
