9.- primer encuentro.

Algunos días después Andrómeda trajo una nota para que Harry acudiera a Hogwarts para la comprobación de varitas.

Al chico lo acompañarían Minerva y Andrómeda. Por supuesto Hermione y los dos familiares no se quedarían atrás.

El grupo apareció a las afueras de Hogwarts a la hora convenida. Los esperaba Hagrid que sonrió al verlos. Mas cuando sus ojos se fijaron en los dos Grim.

- Son preciosos.- dijo el semigigante.

- ¡Hagrid!.- dijo Minerva.- Creo que nos esperan.

- ¡Oh si!, ¡claro!.- dijo señalando al castillo. Mientras avanzaban Hagrid se acerco al chico.- Me alegro de que estéis aquí. Fue trágico lo que sucedió. Dumbledore trato de hacer lo que pudo pero…

- Eso es mentira.- dijo Harry. El semigigante fue a protestar.- Eso fue lo que te dijo el, y no pienso discutir.- lo miro.- Pero, ¿a que no te dijo que esa misma mañana los inefable estaban ya listos para ligar nuestra magia o que ya se estaban repartiendo mi herencia?.

- No creo que…

- Alguien con la magia ligada no puede tener nada mágico, eso incluye el dinero y las propiedades.- añadió Hermione.

- Fuiste la primera persona que fue amable conmigo.- continuo Harry.- En recuerdo a eso no tendré en cuenta lo que has dicho. Se que solo crees defender lo que piensas que es correcto. Pero te equivocas.

- Pero el director…

- No hizo nada para que no mataran a Remus o impedir el beso a Sirius.- dijo el chico.- Entre sus obligaciones como Jefe del Wizengamot esta la de asegurarse que todos los magos y brujas reciban justicia. ¿Dime cual fue la que tuvieron ellos?.- el chico no dijo mas y se adelanto del aturdido Semigigante.

Minerva se acerco.

- Hagrid.- le dijo.- El viejo ha hecho muchas cosas por su bien mayor. ¿Pero alguien sabe lo que eso es?. ¿Que hizo por ti cuando te detuvieron hace tres años?.- el gran hombre se estremeció.- ¿O cuando fuiste expulsado de Hogwarts?.- el ser la miro sin entender.- Ha podido pedir que se te devuelva la varita y no lo ha hecho.- el guardabosques abrió los ojos sorprendido.- Creo que Albus tiene una idea en su mente de lo que es mejor para todos. Pero eso no implica que los demás tengan que estar de acuerdo o que sea lo mejor. Solo quiere que lo sigan sin discutir.

El grupo llego al castillo donde Séptima Vector acompañaría al grupo a la ceremonia.

Detrás quedo un guardián de los terrenos muy confuso.

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Nada mas entrar el grupo vio a todos los presentes. Además de los tres campeones y sus directores, estaba Snape y Ollivander. Los dos funcionarios del ministerio también estaban allí. Un fogonazo les aviso que alguien del profeta informaría de todo. Harry y Hermione abrazaron a sus familiares cuando miraron al fotógrafo gruñendo.

- Yo que tu no haría eso de nuevo.- dijo Harry al asustado Mago que asintió conforme.

- ¡Querido Harry!.- Una mujer rubia con gafas se acerco a ello sonriendo falsamente.- Me Llamo Rita Skeeter. Me gustaría tener una palabras contigo.- dijo cogiendo al chico y tratando de arrastrarlo.

La palabra era tratando. El chico no se movió y se soltó de un tirón.

- ¿Por qué?.- le pregunto el serio.

- Queremos incluir en el artículo una pequeña entrevista con cada campeón.- respondió la mujer.

- ¿Alguien ha hecho ya la entrevista?.- preguntó el chico. Los otros tres campeones negaron.- ¿Por que tengo que ser yo diferente?.

- Solo quería comenzar con el más joven de los campeones.- dijo la mujer.

- Creo que prevalecen los modales.- respondió el chico mirando a una joven vestida de azul.- Las damas primero.- termino inclinando ligeramente la cabeza. La joven se tenso antes se sonreír agradecida.

- ¿Que hacen esos animales aquí?.- gruño Snape. No fue el único, Sombra y Noche lo miraron gruñendo. El porcionista dio un paso atrás y trato de sacar la varita.

- Si se le ocurre lanzar un hechizo a nuestros familiares.- comenzó Harry.- Le juro que no descansare hasta destruirlo. Hacer que aten su magia, que todo lo que posea sea mió y tenga que mendigar por las calles.- el mago miro al chico al oírlo.

- Eso si no lo mato yo antes.- gruño Hermione. Pocos de los que conocían a la chica la reconocieron por esas palabras y sobre todo por la mirada que tenia, sin duda sobre su declaración. El nuevo subdirector trato de aparentar indiferencia.

- Tan arrogante como…

- ¡No sigas por ahí Severus!.- lo callo Minerva.

- ¡Que salgan!.- respondió.- ¡Y la chica también!.- añadió mirando a Hermione.

- ¿Que hace usted aquí?.- preguntó Hermione.

- Soy el subdirector.

- Y yo la secretaria de la directora.- termino ella.- Estoy aquí en caso de que la señora McGonagall necesite alguna información sobre el torneo.- el porcionista la miro con desprecio.

- No recordaba su… obsesión por los libros.- respondió con cierta repulsión en la voz.

- ¡Cuidado mortifago!.- le aviso Andrómeda. Muchos miraron preocupados a Snape al oír como lo llamaron. Mas cuando el aludido no trato de negarlo.

- Será mejor que comencemos.- dijo Ludo Bagman al ver lo tenso de la situación.- Creo que todos tenemos otros asuntos que atender.

- Falta el director.- dijo Snape.

- Esta usted.- dijo Andrómeda.- Creo que si el propone una hora y no esta es su obligación representarlo.- en ese momento El viejo entro.

- Lamento la espera.- dijo Dumbledore.- Tuve que solucionar un problema.- miro al chico. Se fijo en que todos lo miraban serios.

- ¡Comencemos!.- dijo el mago ministerial.

Ludo Bagman explico lo que harían en este acto.

Ollivander reviso las varitas de cada campeón. Al terminar Rita comenzó a pedir fotos.

El fotógrafo tuvo un momento difícil cuando Harry poso junto a Sombra. No se atrevía lanzar la fotografía. Eso divirtió a algunos.

- Tranquilo haga la foto.- dijo el chico acariciando a su familiar.

Cuando la periodista trato de conseguir de nuevo una entrevista con el chico Andrómeda intervino.

- Lord Potter-Black, no dará entrevistas en exclusiva.- dijo Andrómeda.- Si quiere hacer un par de preguntas será delante de todos.

- Me parece razonable.- intervino Albus.

Con cierta molestia la mujer hizo algunas preguntas a cada campeón. Harry se limito a no responder aquellas de índole personal o no relacionadas con el torneo. Incluso desvió un par a los otros campeones preguntando su opinión, sin dar la suya. Al ver que no sacaría nada, la molesta reportera, decidió dar por terminada la entrevista.

Cuando el grupo salía el director se puso frente a ellos.

- Me gustaría tener unas palabras con todos en mi despacho.- dijo el viejo.

- Recuerde las condiciones que pusimos.- respondió Andrómeda.

- Es algo referente al torneo y como fue inscrito el señor Potter.- respondió el viejo.

- Entonces mándeme una lechuza con la información.- añadió la mujer.- Mi señor no permanecerá en este lugar mas de lo necesario. No esperaron la respuesta del anciano.

Dicho esto el grupo salio de la sala y con rapidez se dirigieron a la salida.

Por los pasillos algunos jóvenes miraban al grupo con los dos Grim y se apartaban entre asustados y maravillados.

En un cruce La pareja vio a Susan y Hannah. Con una ligera inclinación de cabeza las saludaron. Por el momento permanecerían algo distantes para asegurar la seguridad de los alumnos de Hogwarts.

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El profeta volvió a atacar al joven. Lo pintaba como un niño huraño y malhumorado sin ningún respeto a sus mayores. A sus familiares los describía como feroces bestias que apenas podían ser controladas y un riesgo para todo el alumnado. Cuando Hermione leyó que ella era solo una mujer trofeo para Harry destrozo el periódico delante de todos.

Más de uno sonrió ante este acto de la castaña. Avergonzada se disculpo antes de seguir con su desayuno.

En esta ocasión nadie dijo nada. Habían hablado sobre el asunto la primera vez que aparecieron en el profeta. Todos estaban de acuerdo en que Harry y los demás sabían como actuar y que por el momento debían ser… invisibles.

En Hogwarts casi la totalidad del alumnado estaba en contra de Harry. Fue irónico que las cuatro casas se unieran alrededor de su campeón.

Las opiniones entre las otras dos escuelas eran distintas, preferían ver antes de opinar. Aunque se mantendrían alerta.

Por el lado del ministerio todo se mantenía de una forma muy tensa. Las maquinaciones y pactos ocultos era ya algo normal. En el centro de todo estaba el nuevo grupo creado.

En un par de ocasiones Andrómeda tuvo que hacer frente a los intentos de Dolores Umbridge para tratar de limitar los derechos del chico.

Siempre había eludido las maquinaciones de la mujer señalando algún otro miembro del Wizengamot que tuvo un problema similar.

Pero no pudo mas cuando trato de lanzar una ley que prohibía a los licántropos tener hijos.

La mujer sapo no se esperaba ser atacada por más de quince personas. Algunos incluso fuera del llamado grupo neutral, que se había formado recientemente.

- Pero…, ¡no podemos dejar que se reproduzcan esos engendros…!- no termino.

- ¡Si algo como usted que parece un cruce entre un Troll y un Glindylow esta vivo!,- muchos se rieron de la acertada comparación de Andrómeda.- ¡no veo razón para prohibir a otros humanos tener descendencia!.

- ¡Ellos no son humanos, son licántropos!.- añadió Lucius Malfoy.

- ¡¿Me esta diciendo que todo aquel que tenga sangre de otras criaturas no son considerados humanos?!.- pregunto divertida Andrómeda.

- ¡No de esa forma…!.- el rubio retrocedió un poco.- ¡Pero debería estudiarse si son demasiado diferentes!.

- ¡Es gracioso que me lo diga alguien que tiene sangre Veela en sus ancestros!.- respondió Amelia Bones.

- ¡¿Como se atreve…?!.

- ¡Recuerde quien soy!.- lo callo ella.- ¡Tengo acceso a los registros de muchas familias que se trasladaron a nuestro país!.- miro a al sala.- ¡Hay muchos que se denominan sangre pura y no es el caso!.- nadie se atrevió a responder.- ¡Cuando al familia Malfoy se traslado desde Francia, huían de algo!.- se oyeron murmullos. Lucius trataba de aparentar calma pero por dentro quería matar a la mujer.- ¡Solo ellos saben de que!. ¡Pero entre sus documentos familiares había algunas cartas de una tal Marlene Deshabou a su hija Giselle Malfoy!.- sonrió.- ¡Irónicamente la única Marlene Deshabou, de la que se tiene constancia en Francia, fue una bruja con sangre Veela casada con un prominente noble Francés antes de la revolución!. ¡Admito que fue hace muchas generaciones, pero… yo diría que ese pelo rubio tan característico de los Malfoy parece ser un resto de su herencia!.

- ¡No se atreva a decir esas calumnias!.- respondió Malfoy.- ¡Mi familia ha sido sangre pura desde hace mas de diez generaciones!.

- ¡Y nadie duda de eso!.- respondió la bruja Bones.- ¡Solo señalo que por muy antigua que sea la familia siempre puede aparecer algo en su historia!.

Todos pensaban en lo dicho por Amelia. Algunos sabían que ellos estaban entre estos y tenían claro que votarían en contra. La subsecretaria vio como todos se ponían en su contra y decidió corregir ligeramente su idea.

- ¡Yo solo me refería a aquellos que tienen una enfermedad que les impide relacionarse con el resto de magos y brujas de forma segura!.- dijo con su voz dulzona.

- ¡Mas de lo mismo!.- comenzó Andrómeda molesta.- ¡El jefe de mi familia no pisara nunca esta sala y lo sabe!.- miro a Dolores.- ¡Pero con esta ley estas quitando a dos de las mas antiguas familias de este órgano!.- miro a todos.- ¡¿Que para mañana?!. ¡Tal vez alguno de los presentes tenga la desgracia de pasar por un lugar y tener un mal encuentro!. ¡Tal vez le suceda a un hijo o nieto!.- muchos escuchaban en silencio.- ¡Quisiera añadir algo!. ¡¿La viruela de dragón también será motivo para que se le prohíba a alguien tener descendencia?!.- mucho se rieron.

- ¡¿Que es esa tontería?!.- protestó la bruja sapo.- ¡Por supuesto que no!.

- ¡Pienselo bien!.- añadio Andrómeda.- ¡Puede ser fatal y tambien es contagiosa!.

- ¡Se puede tratar y teniendo los debidos cuidado es posible evitar el contagio!.- añadió haciéndose la informada la mujer sapo.

- ¡Irónico!- dijo Amelia Bones.- ¡Pasa lo mismo con la licantropía!. ¡Solo es peligrosa un par de días al mes!. ¡Y con las debidas precauciones… es posible evitar el contagio!.- muchos vieron como las dos mujeres habían derrotado a la subsecretaria Dolores Umbridge que se sentó sabiendo lo que sucedería con su propuesta de ley, una vez mas.

- ¡Señores!.- tomo la palabra Andrómeda.- ¡Ya estoy cansada de tratar de hacer entrar en razón a este órgano!. ¡Cada cierto tiempo!.- dijo mirando a la bruja sapo. - ¡Alguien hace una propuesta sin sentido que afecta al jefe de mi familia!.- miro a todos.- ¡Empiezo a pensar que alguien trata de quitarle a Harry Potter lo que es su derecho de nacimiento!.- mucho murmuraron o asintieron conformes.- ¡Nunca podrá poner un pie en los asientos de sus ancestros!. ¡Creo que es más que suficiente!.- miro a Malfoy.- ¡Si no se para aquí y ahora este acoso… me temo que en algún momento sucederá algo de lo que todos nos arrepentiremos!.

- ¡¿Es una amenaza?!.- pregunto Umbridge.

- ¡No, es un hecho!.- respondió Andrómeda.- ¡¿Cuantas familias se han ido de nuestro país?!. ¡¿Cuántas han desaparecido victimas del anterior conflicto con los mortifagos?!. ¡Muchas de ellas familias muy antiguas!.- miro a Dumbledore.- ¡La capacidad de alumnos de Hogwarts es apenas una octava parte de lo que fue solo quinientos años después de su fundación, y cada año menos niños asisten!.- de nuevo murmullos.- ¡A este paso estoy segura que algún día Hogwarts tendrá que cerrar sus puerta por no tener suficientes alumnos que permitan su existencia!.- los murmullos crecieron preocupados. Andrómeda miro a Dolores.- ¡¿Y quieren crear leyes que impidan a magos y brujas, que solo sufren una maldición que San Mungo no puede tratar, tener hijos o si quiera vivir entre nosotros?!.- bufo.- ¡Háganlo!. ¡Me gustaría ver sus caras cuando se den cuenta que los magos de este país se han convertido en algo tan escaso como un dragón o… un Grim!.

Andrómeda se sentó dejando a todo el mundo hablando entre ellos. En su mesa Dumbledore trataba de controlar la situación sin éxito. La bruja Tonks había dicho mas de lo que el quería que todos supieran.

El sabía esto desde hace muchos años. Pero tenía el propósito de conseguir casar a Hijos de muggles con herederos de familias de sangre pura. No tenia duda alguna que podría convencer a los jóvenes de tomar el apellido de la familia más antigua y poderosa. Con esto salvaría al mundo mágico introduciendo sangre nueva. Sin duda algunos necesitarían algún tipo de estimulo pero… todo era por el bien mayor.

Como era de esperarse la ley fue rechazada por unanimidad. El ministro convenció a Dolores Umbridge para que dejara de presentar leyes de este tipo ya que podrían costarle el puesto.

Lucius tuvo que hacer algunas donaciones para que los registros de sus antepasados desaparecieran.

Nunca se entero que lo que destruyo fueron solo algunas copias. Los originales estaban a buen recaudo en Gringotts.

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Con todo este revuelo llego el día de la primera prueba.

Muchos esperaban con impaciencia la llegada de la academia de aprendizaje Sirius

Black.

Entre el publico se podía reconocer fácilmente al ministro de magia y a su subsecretaria. Tampoco faltaban influyentes miembros de la sociedad como Lucius Malfoy y su esposa o varios otros miembros del Wizengamot.

De repente se produjo el típico sonido de atrición cerca del bosque prohibido. Varias personas parecieron en los límites de las barreras.

No fue difícil reconocer a Minerva McGonagall, Pomodora Sprout, Filius Flitwick o Andrómeda Tonks.

Los cuatro comenzaron a caminar para reunirse con el resto de los miembros del jurado y profesores.

De repente a una señal de Dolores Umbridge varios aurors aparecieron y apuntaron al grupo con sus varitas.

- ¡¿Que es esto?!.- pregunto Andrómeda muy enfadada.

- Seguridad.- respondió Dolores Umbridge.- Queremos que los estudiantes estén seguros. Y no pueden negar que existe la posibilidad de que alguno de ustedes este infectado con el gen de la licantropía.- se oyeron protestas entre los presentes.

- ¡¿Es usted idiota?!.- dijo Minerva consiguiendo que la mujer se pusiera roja de furia.- ¡Aun que fuera el caso, que no lo es, creo que eres lo suficientemente capaz de ver que es de día!. ¡No hay un licántropo que se transforme con el sol!.- detrás de los auror se oyeron risas.

- ¡No es malo asegurarse!.- siguió la bruja de rosa.- Tal vez sus mentes desquiciadas los hagan atacarnos con sus varitas.

- ¡¿Y que sucederá cuando Harry Potter trate de usarla para realizar la primera prueba?!.- pregunto Andrómeda.- ¡¿Le lanzaran una maldición asesina!.- varios gritaron al oirla.

- ¡No... claro que… no!.- trato de recuperar el control y reparar su colosal metedura de pata.- ¡Esto es solo por… precaución!.- volvió a insistir.

- ¡Hago un llamamiento a los jueces del torneo y al propio cáliz!.- dijo Minerva.- ¡Uno de los campeones no puede competir de forma libre ya que no se le permite!.- Albus entendió lo que la mujer pretendía.- ¡Es por eso que como estipulan las normas…!.

- ¡El ministerio no tiene voz en el torneo!.- dijo el anciano en voz alta.- ¡Una vez comenzado solo los jueces y el cáliz pueden decidir sobre lo que sucede!.

- ¡¿Como se atreve a…?!.- la bruja sapo no termino de hacer su amenaza.

- ¡Es cierto!.- añadió Bartemius Crouch.- ¡Una vez comenzado los participantes tienen una serie de ventajas y excepciones legales!. ¡Nadie puede intervenir o será castigado por la propia magia!.

- ¡Los Aurors podrán vigilar por la seguridad del evento!.- añadió Andrómeda.- ¡Pero si alguno se acerca a nuestros alumnos…!.- señalo a Fudge.- ¡Sufrirán las consecuencias de interferir con el cáliz de fuego!.

- ¡¿Como se atreve a semejante amenaza?!.- grito Umbridge.

- ¡Escuche a los suyos estupida!.- grito Andrómeda.- ¡Si un auror amenaza a Harry Potter de alguna forma o interfiere en el desarrollo de una prueba, el propio cáliz de fuego lo castigara!. ¡Perderá su magia o morirá!.- al momento casi todos los aurors guardaron sus varitas.- gracias.

- ¡Lo que yo quiero saber es!, ¡¿quien ha dado la orden para transferir a mis hombres aquí?!.- la voz de mujer que se oyó congelo la sangre de mas de uno. Amelia Bones había llegado junto a los padres de algunos de los alumnos.

- Pensé que seria mas seguro…- el ministro no termino.

- ¡Me da igual!.- respondió ella sorprendiendo a todos.- ¡Los aurors del ministerio, no son su ejercito personal!. ¡No puede disponer de ellos a voluntad sin dar una razón o solicitarlo!.- miro al ministro con cara furiosa.- Es una muy grave irregularidad ya que deja otros lugares desprotegidos sin conocimiento de los responsables.

- ¡No es para tanto!.- dijo Dolores.- La presencia del ministro es mas que suficiente para justificar la presencia de tantos aurors.- Amelia la miro furiosa.

- Al menos tres de los auros que he visto deberían estar en San Mungo o el callejón Diagon.- dijo Amelia.- ¿Quien será responsable si sucede algo y nadie puede poner orden?.- la miro fijamente.- ¡Por que me niego a ser yo!.- mucho miraron al ministro molestos.

- No creo que pase nada.- dijo la mujer sapo con tranquilidad.

- Pero, ¿y si pasa?.- añadió Amelia.- Piense en eso. Será culpa suya y no creo que les guste a sus votantes.- eso fue suficiente para poner al ministro pálido.

En menos de cinco minutos la mitrad de los Aurors había vuelto a sus puestos.

Varios permanecieron cerca del ministro y su subsecretaria.

Minerva y el resto de directores se colocaron en su sitio como jueces, mientras Amelia y otros padres tomaban asiento en los lugares habilitados para ellos.

- ¿Donde esta su campeón?.- pregunto Olimpique Maxine la directora de Beauxbatton. Como respuesta Minerva levanto su varita y lanzo chispas al aire.

Poco después se oía un aullido desde el interior del bosque prohibido.

Como en su presentación el grupo de aprendices aparecieron junto a los Grim, en sus mantos negro y gris ceniza.

Muchos veían esto por primera vez y gritaban aterrados o sorprendidos. Cuando Umbridge dio la orden a los aurors de atacar a los seres mágicos, Amelia los paro levantando la mano. Los magos se contuvieron en espera de órdenes. Cornelio Fudge tuvo que tranquilizar a su seguidora con algunas palabras en voz baja. Uno de los aurors había explicado al ministro la relación de los animales con los licántropos. Sabía que si uno solo de los Grim era atacado sin motivo, tendría a todo el mundo mágico tras su cabeza por atacar a un familiar.

Nada mas llegar Harry miro a Minerva que con una seña le dijo donde ir. El ojiverde fue a reunirse con los otros campeones en una tienda cerca de la arena. Sombra se quedo junto a Hermione.

Los directores y representantes del ministerio entraron en la tienda y salieron pocos minutos después. Sin decir nada se sentaron en su lugar y dieron comienzo a la primera prueba.

La cara molesta de Minerva decia que la prueba seria peligrosa.

Un par de jóvenes se acercaron con cierto temor a Filius y Pomodora, para comunicar el lugar en el que sentarían durante la prueba.

El grupo de aprendices tomo sitio en una pequeña zona. Minerva y el resto miraban molestos a Dumbledore. El maldito viejo los había colocado entre Gryffindor y Slytherin.

No era difícil ver a un completamente rojo y furioso Ron Weasley, mirando en dirección a Hermione. También pudo ver como Draco Malfoy y sus dos armarios seguidores se acercaban dispuestos a hacer de las suyas. La presencia de Filius y Pomodora delante de todos los jóvenes no parecía importarles.

- Albus.- dijo Minerva.- Si tus alumnos se meten con los míos les he dado permiso para defenderse.- el anciano miro a los jóvenes aprendices y se dio cuenta de quienes se acercaban.

- No creo que una chiquillada…

- ¡No jugamos!.- fue la respuesta de la mujer.- Ni permitimos el acoso. Pase lo que pase es culpa tuya, te he avisado.- el viejo pensó solo un segundo antes de darse cuenta de que la mujer no estaba exagerando.

- Severus.- dijo a su subdirector.- Haz el favor de mover a los… aprendices cerca de la delegación francesa.

- ¿Los perritos no pueden soportar un par de insultos?.- respondió con ironía.

- No, y me temo que responderán con demasiada contundencia.- añadió el viejo. La cara del porcionista se puso seria.

- El ministerio…

- ¿Crees que después de lo sucedido se atreverian a hacer algo?.- lo callo el anciano.- Hazlo por favor.

Antes de que Malfoy y los suyos comenzasen Snape llego y se llevo a los aprendices de allí. Los acomodo entre los franceses y los Ravenclaws. Para pocos paso desapercibido este movimiento de sitios.

- ¡Bien venidos a la primera prueba del torneo de los tres magos!.- todos oyeron una voz amplificada mágicamente.- ¡Soy Ludo Bagman y seré su comentarista!.- se oyeron algunos aplausos.- ¡En la primera prueba los campeones tendrán que demostrar su valor enfrentándose a…!.- hizo una pausa para dar emoción.- ¡UN DRAGÓN!.- en la gradas estallo la sorpresa.- ¡tendrán que recuperar un huevo de oro de un nido protegido por una dragona!. ¡Sin duda hoy será un día increíble!.- hizo una señal hacia la arena.- ¡Ahora entrara el primer dragón!. ¡Aunque estaremos protegidos, me han pedido que nadie grite o lance nada a la arena por su propia seguridad!.- la puerta gigante se abrió y todos pudieron ver a la primera criatura.

Cuando Bagman explico la prueba muchos sintieron temor. Al ver a la primera criatura incluso hubo un par de gritos y desmayos. Hermione parecía tranquila pero por dentro estaba a punto de salir corriendo para reunirse con Harry.

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Al fin dio comienzo la primera prueba. El primero en salir de la carpa de los campeones, fue Cedric Diggony. Tuvo algunos problemas para eludir al dragón y conseguir realizar la prueba. Uso algunas transformaciones para despistar al gran reptil y poder tomar el huevo. Mientras se retiraba recibio parte de un chorro de llamas que le lanzo el dragón. Acabo entrando en la enfermería para que tratasen sus quemaduras.

Algo parecido le paso para la bella francesa. Uso un hechizo al tiempo que cantaba una hermosa canción en francés. Por el aspecto somnoliento de muchos sin duda una canción de cuna. En cuanto el terrible ser se durmió la joven fue con rapidez a por su premio. Tuvo la mala suerte de que un resoplido del dragón vino con algunas llamas que destrozaron sus ropas. Aunque lo que quedo a la vista gusto a la mayoría de varones.

Víctor Krum tuvo una actuación contundente. Demasiado para el gusto de muchos. Sobre todo de los cuidadores de dragones. Con un hechizo cegó al dragón y este desorientado aplasto varios de sus huevos. Después con cuidado se acerco y tomo el huevo de oro.

Llego el momento de Harry.

Desde su lugar los aprendices veían el desempeño de los tres campeones tranquilos. Parecía como si eso no fuera con ellos.

Cuando su campeón salio se animaron vitoreándolo. Desde la zona de las serpientes se oían abucheos.

Harry se coloco delante de la dragona. El animal gruño amenazante.

El joven se aplico un hechizo a la garganta y poco después todos podían oír como un siseo salía de su boca. Muchos se estremecieron al oírlo.

- ¡*Saludos madre*!.- comenzó el joven.- ¡*No te deseo ningún mal ni a ti, ni a tus crías*!.- el dragón lo miraba alerta.- ¡*Alguien ha puesto entre tus huevos algo que no es tuyo y que podría perjudicar a tu nido*!.- el ser gruño y sin dejar de mirarlo se acerco al nido. Olio sobre sus huevos y dio un ligero respingo.- ¡Se que no permitirás que me acerque, así que te pido que me des lo que no debe estar allí*!. ¡*Después podrás regresar con tus crías a tu guarida*!.- la enorme dragona alzo el cuello al cielo y dejo escapar un gran chorro de llamas. Después y sin quitar la vista del joven, uso la cola para mover con precisión el huevo de oro fuera del nido. En cuanto estuvo fuera le dio un fuerte golpe con la cola, lanzando cerca del ojiverde.- ¡*Te lo agradezco gran madre*!. ¡*Espero que todas tus crías crezcan tan fuertes y poderosas como tu*!.- la respuesta del ser fue un gruñido menos amenazador.

Con cuidado el ojiverde se agacho y tomo el huevo de oro. Todos en las gradas veían asombrados como había hablado con la dragona y la convenció para que le diera el huevo.

Con una pequeña reverencia al mágico animal, el joven retrocedió y cuando estuvo lo suficientemente lejos se giro y regreso a la tienda de los campeones.

En ese momento en las gradas todos los aprendices lanzaron un aullido, acompañados de los Grim. Su campeón y alfa había vencido a todos con facilidad.

Desde la mesa de los jueces, Albus veía lo que sucedía sin creérselo. El chico había usado pársec para comunicarse con el dragón y resolver la prueba sin lanzar un solo hechizo.

A su lado Minerva sonreía feliz.

De entre los alumnos comenzaron a oírse algunos aplausos, poco a poco otros se unieron.

La alegría de los lupinidos duro poco. Los jueces dieron a Harry la menos puntuación alegando que no uso ningún hechizo. Minerva y otros estaban furiosos por este flagrante robo. Cuando un sonriente Harry se reunió con su esposa y amigos las protestas de los aprendices desaparecieron. Entendían que a su líder no le importaba el resultado.

Después de recibir los puntos y ante el asombro de todos, el grupo de aprendices cerro filas alrededor de su campeón y se alejaron hacia el bosque. Lo último que se oyó fue un aullido.

Albus fue directo a Minerva.

- ¿Por que se van?.- pregunto el viejo mago.- Hemos organizado una cena…

- Dejamos todo muy claro.- lo corto la escocesa.- Solo para las pruebas y eventos necesarios. Un almuerzo en el castillo no lo es.

Minerva y el resto de profesores de los licántropos saludaron a algunas autoridades y se fueron. La ultima en irse fue Andrómeda acompañada de algunos de los padres miembros de su grupo.

El ministro y su subsecretaria veían todo muy molestos. Nada había salido como habían planeado y encima prácticamente nadie se acerco a darle el trato que su puesto se merecía.

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Siento la espera.

No tengo excusa.

Apenas he tenido tiempo de colgar este cap.

Lo siento mucho pero me es imposible contestar los RR como suelo hacer.

Espero que pronto consiga recuperar algo de normalidad en mi vida.

Gracias a todos los que siguen mis locas ideas. Y hasta la próxima.

Se despide Carmen.