11.- El comienzo de…
Con la prueba terminada, el plan era volver a la isla. Pero por desgracia alguien tenía otros planes.
Todos pudieron oler a alguien nada mas entrar en el bosque.
Un olor a sangre y muerte se acercaba al grupo.
Todos se pusieron en guardia. Incluidos los Grims.
A lo lejos aparecieron varios varones adultos. Por su olor ninguno tuvo problemas para reconocerlos como licántropos. Todos miraron a Harry que asintió, todos se pusieron en guardia.
Los desconocidos lobos, se acercaron al grupo rápidamente.
Nada mas ponerse frente a ello uno se adelanto.
- ¡Me llamo Fenry Greyback, y soy el líder de esta manada!.- dijo señalando a sus acompañantes.- ¡Te reto a un duelo de licántropos!.
- ¿Que es eso?.- preguntó Harry. El licántropo sonrió de lado.
- Luchamos, y el vencedor es el jefe de ambas manadas.- miro a las mujeres.- Y de todo lo que tienen.
- ¿Por que debería hacerlo?.-pregunto Harry.
- Por que si no lo haces serias un cobarde.- respondió Greyback.- ¡Y dudo que alguien te siguiera!.
El chico miro a sus compañeros.
- ¿Si no peleo os importaria?.- pregunto a sus acompañantes.
- No.
- Me da igual.
- Seguiras siendo el jefe.
Greyback los miraba molesto. No se esperaba este comportamiento.
- Entonces que tal esto.- sugirió.- Si no peleas contra mi. ¡Os matare a todos!.- al decirlo sus acompañantes corrieron con rapidez hacia los lados.
- ¿Por que no os vais antes de salir lastimados?.- dijo Hermione.
- ¡Calla puta!.- le dijo Greyback.- ¡Ya te enseñare después como debes compórtate!.
- Si te acercas a mi mujer te sacare el alma.- dijo con tranquilidad Harry.
Greyback sintió un estremecimiento al oír al joven. Este no era un licántropo normal y lo sabia. Por el momento su pequeña manada era solo de cachorros, pero si la dejaba crecer pronto muchos otros querrían unirse.
Además, si lo mataba vengaría a su amo y como bono ganaría todo el dinero y tierras del chico.
- ¡Lucha contra mi!.- dijo sonriendo.-¡Lucha y muere!.- Harry suspiro con desgana.
- Vamos mas lejos, no quiero publico.- dijo el.- En cuanto comencemos a luchar, la gente del castillo nos oirá.
El licántropo solo lo pensó un segundo antes de asentir conforme.
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Ambos grupos fueron moviéndose hacia el interior del bosque. No se quitaban el ojo de encima.
Harry se fijo en que mas licántropos se habían acercado y ahora su grupo estaba completamente rodeado. Sin duda Greyback tenía planeada una gran pelea.
Sabía que podían vencerlos con facilidad, pero eso revelaría su secreto.
Al fin llegaron a un pequeño claro.
Ambos combatientes se pusieron frente a frente. Detrás de ambos sus respectivos seguidores. Aunque muchos permanecían alrededor del todos, listos para actuar.
- ¿Que reglas?.- preguntó Harry.
- ¡Ninguna!.- grito Greyback antes de saltas hacia el.
Harry solo se aparto lo suficiente para no ser alcanzado por las garras de su adversario.
- De acuerdo.
- Hoy me comeré tu corazón.- dijo el mago oscuro sacando su varita.- ¡Cruccio!.- Harry lo evito con facilidad.- ¡Diffindo!.- de nuevo solo se movió lo justo.- ¡Bombarda!.- en esta ocasión si tuvo que dar un salto para alejarse. Con cada hechizo alguno de los seguidores del licántropo mortifago tuvo que esquivar para no ser alcanzado.- ¡Defiéndete!.
- El esquivarte es una defensa.- respondió el con tranquilidad. El resto de aprendices sonreía al verlo.
Los licántropos jaleaban a su jefe. Harry podía ver como los ojos del mortifago cambiaban a ámbar. De alguna forma habían conseguido acceder a parte de sus poderes licántropos sin la luna.
- Harry.- Hermione se dio cuenta también.
- Si, lo se.- al decirlo saco su cuchillo.- Por si no te has dado cuenta es de plata.- dijo mostrándoselo al licántropo. El mago oscuro se paro.
- ¡¿Usaras un arma en un combate de honor?!.- dijo Greyback con una voz algo mas ronca.
- ¡Dijiste sin reglas!.- respondió el sonriendo.
El licántropo dio un gruñido antes de lanzarse hacia el. Los lupinidos vieron como el resto de licántropos miraban la escena inmersos en las sensaciones de muerte. Si alguno tenía alguna duda de lo muy diferentes que eran desapareció en ese momento.
Harry aparto con facilidad una de las garras del mago oscuro. Pudo ver la incredulidad en los ojos del mortifago.
Después, con el mango del cuchillo, le golpeo en la barbilla alzando la cabeza del licántropo y parándolo en seco.
El resto de licántropos se callaron al momento al ver con la facilidad con la que ese niño había vencido a su alfa.
Desde el suelo Greyback miro con odio y cierto miedo al chico. No había duda de que era mucho mas fuerte que el. Además le había perdonado la vida. Si hubiese usado la punta del cuchillo lo hubiese matado con toda seguridad.
- No es posible.- dijo al fin.- ¿Que magia has usado para vencerme?.- añadio.- ¡Soy el licantropo mas poderoso del mundo!.- Harry lo miro inclinando la cabeza.
- ¿Viajas poco verdad?.- le respondió con burla. El chico se dio cuenta de que el mortifago estaba tensando los músculos para volver a atacar.- Yo que tu no lo haría. Si me vuelves a atacar usare el cuchillo.- al decirlo cambio la forma de coger el cuchillo.- Y créeme, se que no voy a perder.
Algo dentro de Greyback le decía que era una verdad ineludible. Los ojos del chico eran tan mortíferos como la maldición asesina. Por primera vez en su vida como licántropo encontró a un alfa superior a el, y no podía hacer nada. Si lo atacaba moriría. Se relajo y asintió.
Harry miro a sus compañeros y todos asintieron.
- ¡No quiero nada de ti o los tuyos!.- dijo el chico.- ¡Si nos dejas tranquilo haremos lo mismo!.
Al decirlo se giro y saco su medallón todos hicieron lo mismo.
Fenry Greyback no estaba dispuesto a admitir la derrota. Como mortifago sabia que había varias formas de ganar una pelea. Hizo una señal y todos sus hombres sacaron sus varitas y apuntaron al grupo.
- Nunca pierdo.- dijo Greyback.- ¡Matadlos!.
- ¡Diffindo!.
- ¡Bombarda!.
- ¡Avada Kedabra!.
Otras muchas maldiciones fueron hacia el grupo. Pero ninguna dio en el blanco. El grupo al completo, había desparecido del lugar sin dejar rastro. O eso pensaron.
A los pies de Greyback había una simple nota. "No hay segundas oportunidades".
El licántropo no se dio cuenta en el estado de furia asesina en el que se encontraba.
- ¡Encontradlos!.- gritaba a sus hombres que corrían en todas direcciones para obedecerlo.- ¡Los quiero muertos!.- de nada serviría.
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Nada mas aparecer en la isla, Harry lanzo su patronus para avisar a Minerva y al resto del castillo quien estaba en el bosque prohibido. Hermione hizo lo mismo con Amelia Bones.
Cuando la escocesa aviso a Dumbledore, este se limito a asentir y no hizo nada mas que ordenar a todos que entrasen en el castillo.
Por suerte, Amelia si mando a un gran grupo de Aurors. No tuvieron problemas para encontrar al grupo reunido. Habían tomado precauciones para acercarse sin ser descubiertos. Estaban demasiado ocupados soportando la furia de Greyback, por no encontrar a los chicos.
- ¡QUIERO SANGRE!.- dijo el licántropo.- ¡Venid todos, esto es lo que haremos!.- termino con una cruel sonrisa.- ¡Atacaremos Hogsmeade y culparan a la manada de Potter.- otros asintieron conformes y entusiasmados.- ¡Nadie sabe que estamos aquí y será fácil!.
De repente el viento cambio y la manada recibió ciertos olores.
Cuando Greyback y los suyos notaron la presencia de los Aurors, estaban lo suficientemente cerca como para haber oído su plan de atacar Hogsmeade y hacer creer que había sido la manada de Potter.
- ¡Aurors!.- grito uno.
- ¡Fuera!.- grito Greyback.- ¡A la guarida!.- poco después cada licántropo corría en una dirección y desaparecía en cuanto tuvo la ocasión.
Un par cayeron antes de que el resto huyera entre los árboles.
Con algo de veritaserun la noticia completa ocupo la primera plana del profeta.
De nada sirvieron los intentos del ministerio de culpar a Harry y los demás Aprendices. Las pruebas presentadas les quitaban toda credibilidad.
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Como ya era lo normal, la citación para la última prueba llego por mano de Andrómeda Tonks.
Harry acudió para que Ludo Bagman les explicara la última Prueba. La fecha se movió a una semana anterior a la fecha prevista al ser esa noche luna Llena.
- ¿Que creen que es?.- pregunto el funcionario Ministerial.
- Un Laberringto.- dijo Krum.
- Correcto.- añadió Bagman.- Entraran por orden de puntuación. El primero en coger el cáliz será el ganador.
Algunas aclaraciones más se hicieron y los jóvenes quedaron libres para irse.
Harry se alejaba cuando vio como se acercaba Alastor Moody. Las pocas veces que habia estado cerca de el tanto su parte de lobo y Sombra gruñian molestos. Sabia que habia algo mal con ese hombre pero… no sabia que.
Ojo Loco se acerco a Harry.
- ¡Potter!.
- ¡No!.- dijo sin pararse.
- No he dicho…- el mago trato de cogerlo y el se movió con rapidez.
- No vuelva a intentar tocarme o habrá consecuencias.- dijo el ojiverde mirándolo.
El mago se paro en seco al ver los ojos del joven. Levanto los brazos dando aentender que no pretendia nada.
- Solo queria ver si puedo ayudarlo.- respondio.
- Ya he dicho que no.- respondio el joven y continuo su camino.
Por un segundo Ojo Loco pensó en lanzarle un hechizo. Pero cuando delante de el apareció su esposa con otro Grim decidió que era mejor no molestar mas de lo necesario al chico. Por el momento.
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El siguiente mes lo pasaron preparando a Harry para lo que pudiese encontrar dentro del laberinto.
También ayudaron a varios que ese verano realizarían sus exámenes. Solo tres harían los timos, la mayoría esperaría al siguiente año.
El resto de jóvenes eran diferentes a la pareja. Al ser todos hijos de magos, habían conservado sus recuerdos, aunque no pudiesen asistir a Hogwarts. Incluso recibieron algún tipo de preparación en casa.
Su educación, aunque deficiente, les permitía hacer algo de magia.
El matrimonio haría el examen para sus timos el próximo año. Con ellos irían también más de la mitad de los aprendices.
Harry se mantenía ajeno a todo lo que no fuera la preparación para la última prueba.
Presentía, que quien lo había metido en este estupido torneo actuaría en esta ocasión.
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La débil llama en la chimenea era la única luz de la habitación. Frente a esta, un gran sillón era lo único que adornaba el lugar.
La puerta se abrió y una figura regordeta entro con miedo.
- Mi señor.- dijo.- Ha llegado un mensaje de su siervo.
- ¿Que dice colagusano?.- dijo un ser pequeño y repulsivo desde el gran sillón.
- Todo esta listo para el ritual.- respondió Pettegrew.- El cáliz traerá al mejor de los campeones y el mismo se encargara de capturar y traer a Potter.
- Excelente.- dijo la criatura.- No puedo usar su sangre, pero podré matarlo delante de todos. Al fin podré demostrar que lo que ocurrió hace tantos años fue solo un golpe de suerte.- una serpiente se subió al brazo del sillón.- Si Naginy. Podrás comerte al otro, pero a Potter lo necesito para enviar un mensaje.- una pequeña mano acaricio al gran reptil.- Su cuerpo destrozado será perfecto para que todos sepan su lugar. El viejo será de los pocos que comprenderán verdaderamente lo que signifique.
- ¿Que le respondo mi señor?.- pregunto nervioso el asustadizo mago.
- Dile que actue exactamente como hemos previsto.- termino el señor oscuro.- Ahora déjame.
Pertegrew tardo poco en salir de la habitación a cumplir su cometido.
Esa noche un cansado búho dejo su carta frente a su destinatario.
La figura abrió la carta y asintio satisfecha. La parte fácil estaba hecha ahora venia la peor parte. Quien diría que colocar un traslador en un chico seria algo tan difícil.
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Con el amanecer de un nuevo día llego la prueba final del torneo de los tres magos.
Muchos hablaban sobre quien ganaría al final. Algunos incluso comenzaron a nombrar a Harry como campeón final. El grupo de herederos que apoyaban al joven Potter sonreían al oírlos.
- ¡Como cambian las cosas!.- dijo Susan divertida.
- Y puede que cambien mas.- termino Luna.
Durante el día la emoción de la prueba final era patente en todos.
Al fin llego la hora del comienzo.
Como ya era habitual los jóvenes licántropos llegaron con sus familiares de la forma acostumbrada, esperada por muchos y muchas.
Un mago esperaba el momento justo para darle el traslador que había preparado.
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Harry vio como ojo loco Moody se acercaba.
- ¡Potter!.- dijo el anciano mago.- Quiero mostrarle mi aprecio.- Al decirlo le tendió una funda de varita.- No me gusta verlo con la varita en el bolsillo.- el chico miro a Hermione.
- Gracias…- dijo el.- Pero ya tengo una.- dijo levantado algo su túnica y dejando ver la funda en su brazo.
- Si… bueno…- el mago no sabia que decir.- De todas formas, ten.- dijo adelantándole la funda.
- Creo que es mejor que… no.- termino el.
- ¿Vas a rechazar un regalo?.- dijo el viejo mago molesto.
- Lo que rechazo es cualquier relación con la gente de Dumbledore.- respondió el joven extrañado por el comportamiento del mago.
- Tómalo como un intento de disculpa.- de nuevo trato de que el chico lo cogiera.
Algo dentro del joven le advirtió de que algo raro sucedía.
- ¡No!.- dijo el .- Ya le he dicho que no lo quiero.
- ¿Que sucede?.- se acerco Hermione.
- El señor… Moody no parece aceptar un no, por respuesta.- dijo el.
- Solo es un gesto de buena voluntad.- dijo el mago antes de girarse y poner espacio entre la pareja y el.
El falso Ojo loco tenía que conseguir que el campeón llegue a su amo. Después el haría lo que tenia que hacer para que la criatura se presentara ante su señor.
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El torneo dio comienzo. Los cuatro campeones entraron en el laberinto por orden.
Harry entro el último. Pudo distinguir con sus sentidos mejorados el rastro de cada uno de sus predecesores. Había otro rastro… el profesor Moody.
EL ojiverde recorrió sin problemas el laberinto. Tenia la ventaja de poder saber cuando alguno de los otros se había tenido que volver por ser un callejón sin salida. Usaba sus sentidos mejorados para moverse sin lanzar un solo hechizo o hacer cualquier esfuerzo innecesario. Por primera vez se alegro de ser el ultimo en entrar.
De repente oyó el grito de una mujer.
Sabía que solo podía tratarse de la campeona francesa. No se pensó para lanzarse a la carrera hacia el grito. No tuvo problemas para llegar a su destino. Por el camino recogió el aroma del campeón búlgaro.
Al llegar, vio como Víctor Krum mantenía a la francesa en el suelo aplicándole un Cruccio.
Sus sentidos le decían que tenía que actuar con rapidez antes de que el búlgaro lanzase un hechizo letal. Recorrió prácticamente los diez metros que lo separaban de Krum, en menos de lo que se tarde en decir Quiddich. Pero el búlgaro parecía haberse dado cuenta de que tenía compañía. Se giro empuñando su varita. Harry dio un salto a menos de dos metros y antes de que su rival actuara, le dio un fuerte golpe en la cabeza, dejándolo fuera de combate. La chica desde el suelo miro a su salvador.
- ¿Esta bien?.- pregunto el a la chica.
- Ahorga mejor.- respondió ella con dificultad.
- Si quiere puedo lanzar…- se ofreció el.
- ¡No!, ¡mergcy!.- lo corto ella.- Quiero tratar de continuar.
- La ayudare.- se ofreció el de forma galante.
- Es la segunda vez que me ayuda.- dijo ella tratando de sonreír.
- ¿Quien las cuenta?.- respondió el en broma.
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La gente vio como el joven potter entraba en el laberinto como el que daba un paseo por un jardín. Se sentían engañados por que el joven no uso un solo hechizo. Solo miraba a un lado después a otro y tomaba una dirección.
Ocasionalmente se encontraba con alguna criatura que otro campeón había vencido.
Aburridos de no ver nada de acción, se centraron en los otros campeones. Solo los habitantes de Blackrock siguieron mirando a su campeón, sabedores de las habilidades que estaba usando.
En el momento en que el campeón búlgaro maldijo a la chica francesa todos estaban observando asombrados la situación. El grupo de aprendices sonrieron cuando su líder apareció y venció de un golpe a su rival. El resto del público murmuraba sobre lo sucedido.
- ¡¿Como pudo Krum lanzarle una imperdonable?!.- decia alguien.
- ¡Debería ser llevado a Azkaban!.- dijo otro.
- ¡Debemos averiguar primero lo sucedido!.- decía alguien en defensa del búlgaro.
- ¡Estoy de acuerdo!.- añadió otro mago.
La gente tenía mil opiniones. Pero una molesto a los aprendices de blackrock.
- Usando la fuerza como un vulgar Muggle.- dijo alguien.
- Recuerda que es solo una bestia.- dijo la voz de una mujer.- ¡Es normal en el!.
Los lupinidos miraron a las dos… respetables brujas de sangre pura, al igual que su gran cantidad de grasa, pura, con cierta molestia.
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La pareja continuo junta hacia el centro del laberinto.
Con Krum fuera de combate solo Diggony podía llegar antes que ellos.
Gracias a Harry pudieron llegar sin tener ningún problema. La chica estaba sorprendida por la tranquilidad del joven y la facilidad con la que avanzaban.
Al doblar un recodo llegaron a un pequeño ensanchamiento del laberinto.
Pudieron ver como Cedric lanzaba chispas rojas mientras se agarraba el brazo. El los vio.
- ¡Me ha mordido una acromantula!.- dijo señalando el cadáver de la gran araña.- Prefiero seguir vivo. ¡Suerte!.- termino sonriendo.
Un segundo después el chico era sacado del lugar por un elfo domestico.
La pareja solo tuvo que andar por un par de pasillos y curvas más, para estar frente al cáliz de fuego. El final de la prueba.
- ¡Las damas primero!.- dijo el ojiverde.
- Crgeo que debergiamos hacerglo ambos.- respondio ella.- ¡Es lo justo!. Sin tu ayuda nunca hubiese llegado.
- ¡No necesito…!.
- ¡Porg favorg, insisto!.- pidió ella.
El joven solo suspiro antes de darle una sonrisa que ella devolvió.
Después, ambos tomaron la copa y desaparecieron.
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En el exterior el falso ojo loco sonreía feliz. El crió había tomado el traslador del cáliz. No tendría que hacer nada para cumplir su misión y correr el riesgo de ser descubierto. Vio a la sangre sucia mirándolo con odio. ¿O quizás si?.
Vio como la chica se acercaba a el seguida de los dos Grims y algunos otros jóvenes licántropos. Agarro su varita en caso de necesitarla.
- ¡¿Que ha hecho?!.- grito Hermione.
- ¡¿Yo?!. ¡No he hecho nada!.- se defendió el mago.- Sin duda es una de esas cosas raras de Licántropo.- añadió al darse cuenta de que todos lo miraban.
- ¡Eso era un traslador!.- respondió ella apuntándolo con la varita.- ¡Cualquiera puede reconocer uno!. ¡Antes trataba de darle una funda de varita a toda costra aunque Harry se negaba a tocarlo!.- El mago se tenso.- ¡¿Que era, otro traslador?!.
- ¡No se de que hablas niña!.- dijo el mago antes de dar un par de pasos para alejarse.
- ¡¿Que ha hecho con mi alumno?!.- lo paro Minerva. Detrás de ella Flius y Pomodora.
- ¡No me traten de liar con las cosas de estas… criaturas oscuras!.- mas de uno se sorprendio de la forma de hablar de Ojo Loco Moody.
- ¡He visto como el jefe de mi casa desaparecía ante mis ojos!. ¡Y yo se perfectamente como funciona un traslador!.- dijo Andrómeda adelantándose.- Con un pensadero puedo demostrarlo.- miro seria al mago.- Has demostrado varias veces demasiado interés en el jefe de mi casa. ¡Trata de decir que es mentira!- El mago se vio rodeado y con menos oportunidades por momentos.
- ¡Yo… solo trataba… de que… nos perdonara… y volviera a nuestro lado!.- trato de mentir.
- ¡Eso no se lo cree nadie!.- dijo Hermione.- ¡Dejemos muy claro nuestras normas y lo que haces dejaría muy mal al viejo!.- lo pensó.- ¡ahora que lo pienso, Dumbledore debería haber sufrido al menos los síntomas de una posible violación de los términos de su juramento!.- mas de uno miraba a un extrañado pero aparentemente saludable Albus Dumbledore.
- Eso es cierto.- añadió Andrómeda.
- Albus, ¿nota algo…?.- pregunto alguien.
- Me alegra decir que me siento estupendamente.- añadió el anciano con su cara de abuelo, tratando de ser de nuevo el centro de todo.
- ¿Que pasa aquí?.- pregunto Minerva preocupada.
El falso Ojoloco se dio cuenta de que mucha gente ya estaba pendiente de la situación y que de alguna forma le cerraban el paso hacia la salida. Uno de los que se acerco fue Dumbledore.
- Alastor.- llego Albus.- Te noto muy extraño hoy.
Quiso su mala suerte que sintiese en ese momento un ligero cosquilleo por su espalda. Uno de los primeros síntomas de que la poción que le permitía reemplazar al verdadero ojo Loco, comenzaba a desparecer. Saco su petaca y fue a darle un trago.
Con rapidez la mano de la mujer de Potter tomo la suya. Era increíble la fuerza de la joven.
- ¡Esta tomando Multijugos!.- dijo alzando la voz.- ¡¿Quien eres y que has hecho con Harry?!.- varios le apuntaron con sus varitas.
- ¡Suéltame maldita criatura y deja de decir tonterías!.- dijo el en respuesta.
- ¡Sabes que nuestro olfato es muy superior al tuyo!.- respondió la joven.- ¡Y reconozco la poción Multijugos sin problemas!.- al decirlo le quito la petaca y se la lanzo a Snape.- ¡Como maestro pocionista!, ¡¿que diría que es?!.
Por costumbre Severus olio la poción y la reconoció sin dificultad.
- Multijugos.- respondió sin darse cuenta por la situación y la sorpresa.
En ese momento el falso Ojoloco sabía que era cuestión de segundos el escapar o ser capturado. Había cumplido su misión que era lo importante. Pero quería ver lo que su señor hacia con el animal.
Saco su varita con lo que el creía que era una gran rapidez.
En efecto fue algo sorprendente para cualquier mago, pero no para un lupinido.
Hermione lo vio todo como si el mago lo hiciese con tranquilidad.
En cuanto el mago tuvo la varita apuntándoles, solo tuvo que cogerla con una mano mientras con la otra le daba un fuerte golpe que lo hizo caer sin sentido al suelo.
Dolores Umbridge al ver lo que sucedió, decidió aprovecharlo.
- ¡Aurors!.- dijo una voz chillona.- ¡Capturen a esta criatura oscura y llévenla al ministerio por agredir a un mago!.- todos miraron a la subsecretaria del ministro sin creer lo que oían.
- ¡Si alguien toca a mi señora, habrá consecuencias!.- dijo Andrómeda.
- ¡Y muy desagradables!.- añadió Amelia Bones. Detrás de ella Ciro Greengrass y Jonathan Davies dejaban muy clara su postura.- ¡Vamos a hacer esto de la forma correcta!.- añadió mirando con furia a la subsecretaria del ministro. Esta apretó los labio con fuerza, muy molesta.- ¡Lo primero será ver con quien estamos tratando!.
- ¡No creerán lo que dice esta… señorita!.- Dolores se corrigió a tiempo.
- ¡Soy la señora Potter!.- la corrigió Hermione.
- ¡Es lo mismo!.- añadió como si no fuera nada. Muchos la miraban sin creerse la falta de respeto para la dama de no una sino dos, muy importantes familias mágicas.
- ¡Si no cree a la señora Potter, crea al menos a un maestro pocionista!.- la corto Amelia.- ¡El propio señor Snape dejo claro que es multijugos!.-al decirlo se puso junto a ella demostrando que la superaba en todo, y estacaba físicamente.- ¡Se puede perdonar su desconocimiento ante la forma correcta de proceder, pero no la ignorancia de los hechos!.- Esto dejo a la bruja del ministerio sin forma de repicar.- ¡De todas formas, solo hay una forma de saber que ha sucedido con los dos campeones!.- termino mirando al mago inconsciente. A su lado muchos asintieron conformes.
Dolores se vio en desventaja.
- esta bien.- dijo molesta.- si quieren creer a esta… señora.- dio un respingo.- aya ustedes.
- procedan.- dijo Amelia a varios aurors.
Los magos obedecieron por costumbre al ver a su jefa.
En apenas unos segundos, Ojoloco Moody estaba fuertemente atado y con un par de pulseras para bloquear su magia.
En ese tiempo varias personas más se habían acercado. Entre ello el ministro. Que sabiamente se mantuvo callado después de saber como su fiel subsecretaria había quedado en entredicho por su comportamiento. Prefería que Amelia Se encargara de todo y actuar con todo ya finalizado.
Mientras, Albus había organizado a varios profesores para que registraran el laberinto ante la desaparición de la pareja de campeones. Era lo único que podía hacer hay que nadie parecía hacerle caso cuando trataba de llevar la situación a su despacho.
En poco tiempo, se había comprobado que tanto Fleur Delacrue como Harry Potter no estaban en los terrenos de Hogwarts.
- ¡Despiértenlo!.- dijo Amelia.- El debe tener las respuestas que queremos.
- ¡Enérvate!.- Uno de los aurors lanzo el hechizo.
En cuanto el falso Ojoloco se despertó supo que había sido descubierto. Cuando su cuerpo empezo a cambiar, ya no podria negar nada.
- ¡Esta cambiando!.- dijo uno de los aurors.
En pocos instantes el lugar que ocupaba Ojoloco Moody pasó a ser ocupado por…
- ¡No me lo puedo creer!.- dijo un sorprendido ministro.- ¡Es el hijo de Bartemius Crouch!. ¡Barty hijo!.- muchos se unieron a su sorpresa.
- ¡Pero si murió hace mas de diez años en Azkaban!.- protesto Dolores Umbridge.
- Pues parece que no.- Andromeda intervino para agilizarlo todo.- ¡¿Donde has mandado a Harry Potter y a la señorita Delacrue?!.- el mortifago sonrió.
- A su muerte.- dijo sonriendo.
Amelia hizo una señal y un auror obligo al prisionero a tragar veritaserum.
- ¿Donde esta Potter?.- pregunto Amelia.
- Con mi amo.- respondió.
- ¡Explicate!.
- Mi señor preparo este plan para conseguir al campeón y a Potter.- respondió el mago.
- ¡Es imposible!. ¡El innombrable esta muerto!.- dijo Cornelio Fudge.
- No, solo perdió su cuerpo.- respondió el mortifago.
- ¡Merlín nos ayude!.- dijo el ministro asustado.
- ¿Por que quiere a la chica y Potter?.- pregunto Amelia.
- Usara la sangre del campeón para recuperar su cuerpo y después matara a Potter, para que todos sepan que el es el mago mas poderoso de todos.- respondió Barty.
- ¡Es imposible!.- protesto Dolores.- ¡Nadie puede regresar de la muerte!.
- ¿Eres sorda?.- la corto Andrómeda.- No murió, solo perdió su cuerpo.- miro al preso.- Y parece que va realizar un ritual para recuperarlo.
El ministro miro a Dumbledore.
- ¡Albus…!.- le dijo acercándose.- ¿Que podemos hacer?.
- Tenemos que organizarnos.- dijo.- Mañana mismo realizaremos una reunión de emergencia y realizaremos los tramites necesarios para aumentar el numero de Aurors.- miro a algunos de sus partidarios.- Además, tenemos que encontrar la forma de paralizar a sus antiguos seguidores y quitarle el apoyo de los gigantes y hombres lobo.
- ¿Y que pasa con mi señor y la joven Delacrue?.- protesto Andrómeda.
Albus la miro con una cara apenada. No se dio cuenta de que los padres de la joven Fleur estaban tras el.
- Me temo que es muy tarde para hacer cualquier cosa por ellos.- dijo de forma apenada.- Solo podemos luchar para que su terrible perdida no sea en vano.
- ¡Maldito viejo charlatán!.- protesto Ciro Greengrass.
- ¡Señor Greengrass!. No me parece bien su forma de…- trato de corregirlo el viejo.
- ¡Déjate de tonterías!.- lo callo el.- ¡¿Todo el año este mortifago aquí y tu ni lo notaste?!.- bufo.- ¡¿Y encima ahora no piensas hacer nada por los dos jóvenes?!.- se cruzo de brazos.- Si piensas que te daré mi apoyo después de este comportamiento estas loco.
- ¡Es imperativo que nos unamos para hacer frente a esta nueva amenaza!.- dijo el anciano.
- ¡Y cuando te convenga solo tenemos que morir!, ¡¿no?!.- protesto Jonathan Davies.- ¡Claro que será todo por tu…!. ¡¿Como lo llamas?!. ¡Tu bien mayor!.- muchos al oírlo se miraron nerviosos.- ¡No somos tus peones para que tu nos muevas como quieras!.
- ¡No es el momento de discutir esto!.- trato de enfrentarlo el anciano.- ¡Mas adelante os garantizo que os daré mis razones y las entendereis!.
- ¡Olvidalo!.- dijo Andrómeda.- ¡No colaborare con quien ha abandonado al jefe de mi casa!.- al decirlo se giro y sus aliados asintieron.
- ¡¿Seriais capaces de darle la espalda a todo el mundo magico?!.- dijo Dumbledore tratando de convencerlos al ponerlo en contra de todos.
-¡La comunidad mágica al completo ya nos dio la espalda!.- contesto Hermione.- ¡¿Por que tendríamos que ayudarla ahora?!.- el anciano no pudo responder a eso con rapidez ya que algo sucedió que los callo a todos.
Con un destello Harry Potter apareció agarrado a la chica Delacrue. Ambos se veían heridos.
- ¡AYUDA!.- grito el.
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Hola a todos.
Aquí tenéis otro cap.
Quise publicar antes pero… surgieron un par de cosas y… se me olvido. Lo siento.
Quiero agradecer a todos los que han dejado un RR. Y a los que no también.
Entenderéis que al menos los que se tomaron un tiempo tengan al menos su nombre aquí en agradecimiento.
Gracias por dejar un RR. a:
-Semevalacabeza,- -Satorichiva- (Tendrás que esperar otro cap), -Rooh-guzman-, -Loquin-, -HGHP95-, -Herquio-, -HarryJGold13-, -Jane E. Potter-, -Yin Fa Malfoy de Potter-, -Rosalie finales Jacob- y… ¿-Invitado-?.
Aprecio mucho vuestras opiniones, (aunque a veces no tenga tiempo de nada más).
En el próximo la terminación del torneo.
Se despide hasta el próximo Carmen. (Alohopotter).
