14.- comienzo de la guerra abierta.
Como habían previsto un repentino e inexplicable caos comenzó a socavar a todas los grupos que trataban de destacar pobre el resto en el gobierno mágico.
Un par de magos vendieron todas sus posesiones antes de desaparecer con rapidez. Sin duda temiendo las repercusiones sobre sus actos. Esto ayudo al grupo y sin querer a Dumbledore.
El anciano no estaba satisfecho con esto en su mente solo había la idea de controlar de nuevo su infalible plan.
Sabia que algo había sucedido, pero no el que. Como un viejo jugador se aprovechó de la oportunidad, sin dejar de lado sus planes.
Todos los miembros del grupo Potter estaba relativamente satisfecho con la situación pero… lo que sabían del viejo mago les quitaba el sueño.
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Harry noto que Hermione no estaba dormida. Su lobo interior podía notar que su pareja se sentía inquieta.
- ¿Que te pasa?.- pregunto el al fin.
- Es… todo esto.- respondió ella.- Lo que el mundo mágico nos ha hecho y lo quería hacernos.
- Y al resto.- añadió el.
- ¡Y al resto!.- dijo ella sonriendo.
Harry se acerco y le dio un abrazo.
- Siempre podremos contar con los demás.- dijo el moreno.
- Y tú conmigo.- añadió la castaña.
- Lo mismo digo.- dijo el dándole un beso.
Ese beso fue el primero de varios.
Comenzaron como algo reconfortante y una forma de demostrarse mutuamente el apoyo y cariño.
Pero sin saber como los besos y caricias fueron creciendo en atrevimiento, ansia y deseo.
En menos de tres minutos, las manos de ambos corrían libremente por el cuerpo de su pareja.
Había tenido sesiones parecidas. En las que ambos habían explorado el cuerpo del otro. Pero en esta ocasión eran más atrevidos y audaces. Hacia mucho que habían superado el límite anterior.
El punto en el que la ropa desapreció no fue notado por ninguno de los dos. Entre besos y caricias solo podían perderse en las sensaciones que compartían.
Sus lobos interiores se hicieron cargo de la situación.
Sentían que era el momento para unirse completamente.
No paso mucho tiempo para que el moreno pasara de besar, con desesperación, los pechos de su pareja a estar entre sus piernas.
Cualquier dolor o molestia que pudo sentir la castaña, pasaron desapercibidas gracias a sus poderes de curación y la intensa cantidad de sentimientos y hormonas animales.
En todo el lugar el resto de lupinidos y sus compañeros Grim, sintieron lo que estaba sucediendo con sus alfas.
Los padres de la chica se acurrucaron mas entre si y comenzaron a besarse. Acabaron haciendo lo mismo que hacia su hija.
En otra habitación otros dos jóvenes lupinidos también acabaron compartiendo la cama.
Por el contrario Fleur y Tonks destrozaban sus almohadas a bocados molestas por no tener un varón para compartir su cama.
En la habitación de los señores de la isla, la situación había evolucionado hasta su límite. Después de una primera serie de torpes uniones, sus instintos se hicieron cargo y la pareja se movía al unísono sin dejar de jadear.
A los pies de la cama sus dos compañeros Grim miraba la escena sin perder detalle. Aun les faltaba un tiempo para llegar a su edad madura. Pero podían aprender de sus compañeros humanos.
La pareja había olvidado colocar hechizos de silenciamiento. Así que cuando estaban llegando al punto álgido, había varias cabezas fuera de sus habitaciones. Todas se escondieron con rapidez al ver a una bruja escocesa en bata a cuadros correr por los pasillos con la varita en la mano. Sin apenas detenerse lanzo una serie de hechizos en la puerta de la habitación. Después de que todo volviera a ser silencioso se recostó contra la pared y suspiro.
- ¡Circe ayúdame!.- dijo Minerva.- Lo que menos necesitamos es un grupo de adolescentes que se dejan llevar por sus hormonas.
De repente la mujer oyó un gruñido.
- Necesito un novio, ¡ya!.- se pudo oír a Tonks mientras cerraba la puerta de su habitación.
El gruñido vino de la recatada Fleur que parecía estar conforme con la opinión de la otra lupinida mientras cerraba su propia puerta.
- Creo que debo preocuparme mas de estas dos.- pensó la escocesa.
Bien entrada la noche, Hermione dormía placidamente sobre el pecho de Harry. Ambos tenían una gran sonrisa en la cara. A los pies de la cama los Grims dormían, con Sombra apoyando la cabeza sobre el cuello de Noche. Irónicamente los dos Grims parecían compartir la tranquilidad de sus parejas humanas.
Al menos por esa noche, parte de las preocupaciones de Blackrock habían sido olvidadas.
En la mañana la pareja tendría que hacer frente a las risas y bromas del resto.
Algo que, aunque molesto, era compensado por todo lo demás.
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Albus tenía un plan apenas dos días después del desastre en el bar de su hermano. Irónicamente, Abelford estaba fuera de sus sospechas. Pensando que su vínculo de sangre, le impediría traicionarlo.
Severus se encargo de contratar a varias personas para… el control de daños.
Con tiempo para pensarlo se percato que cualquier información que podían haberle robado, seria compartida con los más cercanos.
Eso solo podía significar que varias familias tendrían que desaparecer. Después de meditarlo vio algo beneficioso en lo que tenia que suceder. El se haría cargo de los jóvenes herederos.
Con el tiempo y los estímulos adecuados… ganaría más partidarios fieles a sus ideales.
Tenia que comenzar con los trámites necesarios para ganar la custodia de todos los jóvenes.
- Serán unas perdidas lamentables.- dijo el anciano suspirando.- ¡Pero todo sea por el bien común!.
Comenzó a trazar los planes necesarios para eliminar la amenaza. Tenía que tenerlo todo controlado y evitar nuevos fallos. Cada acción seria revisada minuciosamente para que fuese un éxito completo. Y nada pudiese señalarlo como responsable o relacionarlo de ninguna forma posible.
En su percha Fawkes miro al viejo triste ante de volver a meter su cabeza bajo el ala. Sentía que el vínculo que compartía con el anciano se deterioraba con rapidez. Si no se daba cuenta de su mal camino, pronto la fantástica ave abandonaría Hogwarts.
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Solo paso un mes desde el terrible descubrimiento sobre Dumbledore cuando el nuevo y emergente grupo supo que el viejo había decidido cambiar su postura sobre ellos. Un par de hombres atacaron a Ciro Greengrass a plena luz del día. El patriarca Greengrass se salvo de puro milagro cuando su varita se cayó desde el interior de su ejemplar del profeta y se agacho a recogerla.
En ese momento los dos hombres decidieron atacar, mas atentos a la llegada de los Aurors que a su objetivo no vieron la caída de la varita y de cómo el mago se agachaba con rapidez.
- ¡Diffindo!.
- ¡Diffindo!.-
Un par de rayos pasaron sobre el.
Cuando la explosión de los hechizos golpeo la pared, el se limito a coger su varita y tratar de defenderse con su varita.
Lamentablemente, no tenia nada para cubrirse. Sus atacantes habían sabido esperar el momento. Estaba delante de una pared sin puertas ni ventanas y sin nada cerca para poder usar de alguna forma. Solo tenía una opción.
- ¡Protego!.- grito al ver como apuntaba de nuevo a el.
- ¡Ava…!.- el mago no termino el hechizo.
- ¡Desmallus!.- la voz familiar de Augusta Longbotton le dio a Ciro algo de esperanza. Uno de sus atacantes callo al suelo.
- ¡Diffi…!.- el otro mago apunto a la bruja. Ciro aprovecho el momento.
- ¡Desmallus!.- grito el mago. El otro atacante también quedo fuera de combate en el suelo.
Otros dos magos se acercaron a la pareja con la varita en la mano.
Ciro fue el primero en darse cuenta de que sus miradas eran serias y con las intenciones claras. Sin dudarlo dio un ligero empujón a la anciana bruja.
Este simple acto hizo dudar a los dos magos que se acercaban.
Ambos dudaron a quien lanzar el hechizo. Y esto lo aprovecho Ciro.
- ¡Di…!.- dijo uno cambiando la dirección de su varita. Su compañero vio esto y cambio la dirección en la que apuntaba.
- ¡Desmallus!, ¡Desmallus!.- Ciro Greengrass lanzo con rapidez ambos hechizos sin dar tiempo a reaccionar a sus atacantes. Ambos cayeron sin poder evitarlo.
- Perdón por el empujón, lady Augusta.- se disculpo Ciro, mientras la ayudaba a levantarse.
- No te preocupes.- respondió ella.- Ni siquiera me había dado cuenta de esos dos. Yo tendría que ser la que te agradeciera tu pensamiento rápido.- se quejo por el golpe.- ¡Mnn!. ¡Circe y Morgana!. Ya estoy mayor para esto.
Robert Davies y Amelia Bones se acercaron a la pareja con las varitas listas.
- ¡¿Que ha pasado?!.- pregunto la bruja Bones.
- ¡No lo se!, me atacaron sin razón.- respondió Ciro.- Si no se me llega a caer la varita…- no se atrevió a terminar mirando las grietas creadas en la pared de ladrillos.
- Parece que alguien te aprecia mucho.- bromeo Robert Davies.
- Demasiado.
Cuatro aurors aparecieron de repente.
- ¡Aurors del ministerio!.- grito uno. Reconoció al mago junto a los cuatro caídos.- ¡Ciro Greengrass estar arrestado!.
- ¿Bajo que cargos y con que autoridad?.- pregunto Amelia. El auror reconocio a su jefa.
- ¡Señora Bones… yo…!- No la había visto y no sabia que decir.
- ¡Responde!.- grito ella.
- ¡El jefe Warlock dio la orden de… detener a Ciro Greengrass y cualquiera que lo acompañe por un altercado con fuerza extrema!.- respondió otro auror.
- ¡Que idiotez!.- dijo Augusta.- ¿Cómo podría esa cabra vieja saber lo que pasaba tan rápido?.
- ¡Es como si…!.- Comenzó Ciro. La realizad apareció en las mentes de los cuatro. La primera en reaccionar fue Amelia.
- De todas formas los que tienen que ser detenidos son estos cuatro.- dijo ella señalando a los atacantes.- ¡Que por cierto están muy vivos!. Se les acusa de atacar a dos miembros del Wizengamot.- miro a los Aurors.- Quiero que tomen un informe oficial de los hechizos lanzados por las varitas de todos, ¡incluida la mía!. ¡Además de un recuerdo del señor Greengrass y de Lady Augusta Longbotton!. Esto tiene que quedar perfectamente documentado y sin que quede una sola duda de su autenticidad.- los miro seria.- ¿Queda claro?.
- Perdón… señora pero…- comenzó uno de los asustados Aurors.- No trajimos… nada para… poder hacer lo que nos ha pedido.- ella los miro consiguiendo que se sintieran la cena de un dragón.
- ¿Tratan de hacer una detención sin seguir los cauces reglamentarios?.- pregunto Amelia casi a gritos.- Que ninguno se mueva. ¡Espectro Patronus!.- dijo concentrándose. Un Grifo fantasmal apareció de su varita y poco después desaparecía en dirección al ministerio.- Pronto tendremos lo necesario. Serán testigos de que nadie uso su varita y que yo solo lance mi patronus.- los cuatro asintieron nerviosos.- Parece que necesitan regresar a la academia si han olvidado lo que deben hacer. ¿Que pensaban hacer cuando se les pidiera la documentación de esta detención?.
- El jefe Warlock…- comenzó uno de los aurors.- nos pidió que… llevaríamos al señor Greengrass… y a cualquier otro implicado a… un determinado lugar…- respondió mientras se daba cuenta de la implicación de la extraña petición.- ¡Oh joder!.
- ¡Exactamente, oh joder!.- lo corto Amelia.- ¡Por que la han jodido bien!.- miro a los cuatro.- Quiero que quede claro que solo yo, ¡la jefa de todos los aurors británicos!, puede ordenar cualquier cosa.- tenia que contenerse.- Si el jefe del Wizengamot tiene información sobre un delito o necesita a los aurors debe ser conocido por mi. ¡¿Esta claro?!.- los cuatro asintieron con fuerza. En ese momento varios aurors más aparecieron.- ¡Estupendo!. ¡Kinsley!, notifique al ministro que dos miembros del Wizengamot han sido atacados en plena calle. Después regrese a su puesto.- el gran auror asintió extrañado por la petición.
- Ahora mismo.- dijo desapareciendo.
- ¡El resto, quiero que analicen las varitas de todos nosotros!.- dijo señalando al grupo.- ¡Pongan a esos cuatro bajo arresto!. ¡Los quiero llenos de veritaserum en menos de cinco minutos y el informe sobre mi mesa en quince!.- la mujer miro a los recién llegados.- ¡Además tomen los recuerdos del señor Greengrass, la señora Longbotton y de sus cuatro compañeros!.- dijo señalando a los temerosos Aurors.- ¡Lo quiero todo hecho con total claridad y sin fallos!. No permitiré que haya una sola duda sobre la legalidad de las pruebas.
- ¡Si, señora!.- respondieron varios.
Veinte minutos después Ciro, Augusta y Robert Davies podían retirarse del lugar y reuniéndose con Andrómeda fueron derechos a Blackrock.
Amelia se reuniría con ellos en cuanto tuviera el informe sobre los cuatro agresores.
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Cuando las protecciones de la isla avisaron a Harry y Hermione que alguien había aparecido avisaron a sus tres maestros y los Granger para ir a su encuentro.
Ver al grupo acercarse con rapidez desde el punto de aparición solo podía significar que algo grave había pasado.
- Parece que algo que no esperábamos ha sucedido.- dijo Dan Granger.
- Ni te lo imaginas.- respondió Ciro.- Acaban de tratar de matarme.- Eso dejo a todos muy preocupados.
- ¿Que ha pasado?.- pregunto Hermione.
- Hasta que no llegue Amelia con los resultados de los interrogatorios, no podemos asegurar nada.- dijo Andrómeda Tonks.- Me jugaría lo que fuera a que es cosa del maldito viejo.
- Todo parece indicar que Dumbledore ha comenzado a moverse.- añadió Ciro.- Creo que no piensa dejar cabos sueltos por lo sucedido en cabeza de puerco.
- Vallamos al interior.- sugirió Minerva.- creo que tendremos que esperar hasta que Amelia nos traiga respuestas.
Apenas habían llegado a la entrada del castillo cuando de nuevo sintieron las alarmas avisándoles de una nueva llegada.
- Amelia Ha llegado.- dijo Harry. El grupo se giro hacia la zona da aparición.
Amelia Bones recorrió con rapidez la distancia que los separaba. Se veía en su cara que no traía buenas noticias.
- Amelia.- Comenzó Minerva.- ¿Que has averiguado?.
- ¡Nada!.- dijo la bruja molesta.- Alguien les dio una sobredosis de veritaserum. Muertos casi en el acto.- suspiro.- El responsable no recuerda haberlo hecho.
- La Maldición Imperiosa.- dijo molesta Augusta Longbotton.- Hacen lo que se les ordena, pero no recuerdan nada.
- Dumbledore.- gruño Harry.
- Me jugaría mi carrera.- dijo Amelia.- pero no hay pruebas.- añadió molesta.- Solo lo podemos acusar de extralimitarse en sus funciones. Como mucho un tirón de orejas. Incluso le hará ganar puntos por defender a un miembro del Wizengamot.
- Eso es seguro.- dijo augusta.- Muchos de sus partidarios ya lo idolatran. Esto solo hará que otros caigan en sus redes.
- Tenemos que avisar a todos nuestros asociados.- dijo Filius.- No me cabe duda que esto solo ha sido un primer paso.
- ¿Crees que Dumbledore se arriesgaría a…?.
- El no se arriesgara a nada.- añadió Ciro.- Tiene mil formas de conseguir que otros actúen por el.
- Hay algo mas.- dijo Amelia. Todos la miraron.- Uno joven Auror, de confianza, esta saliendo con una chica encargada de los registros de herencia y tramitación de guardianes para niños mágicos.- todos la miraron sin entender.- Parece que hace una semana Albus Dumbledore solicito gran cantidad de documentación para hacerse cargo de niños mágicos.- todos tardaron unos segundos en atar cabos.
- Primero me mata a mi.- comenzó Ciro.- Después algo le sucede a Circe.- dijo haciendo referencia a su esposa.- Y albus Dumbledore se hace cargo de mis hijas.- termino dando un fuerte golpe a la entrada del castillo.- ¡Voy a matar a ese puto viejo!.
- Esto cambia mucho las cosas.- dijo Minerva.- Hay que asegurarse de nunca pueda hacer algo así.
- Voy a buscar a Circe. Iremos directamente a Gringotts.- miro a los adultos de Blackrock.- Ni yo ni mi esposa tenemos mas familia. Espero que acepten ser los guardianes de mis hijas.- miro a Robert Davies.- mi primer pensamiento fuisteis tu y Rebeca.- suspiro.- pero creo que siendo vosotros también objetivos es muy posible que en caso de tener éxito, ese puto viejo, solo le pongamos las cosas mas fáciles.
- Creo que tienes razón.- dijo Robert Davies.- Si me das unos minutos nos uniremos a ti y Circe.
- El no dejara que los herederos de tan poderosas familias estén cerca de hombres lobos.- dijo Hermione.
- ¿Y que tal a cargo de una Ex auror calificada?.- pregunto Enma mirando a Nymphadora. La joven comprendió lo que la mujer pretendía.
- ¡¿QUE?!.- grito la metamorfaga.- ¡¿NI LOCA?!. ¡Como pretenden que me haga cargo de alguien!.- levanto las manos.- ¡Apenas soy capaz de cuidarme a mi misma!.- Su madre asintió, totalmente de acuerdo con su declaración.
- Sin duda es una idea horrible.- añadió Andrómeda.
- Pero es de la única que el maldito viejo no sospechara.- concluyo Amelia Bones conforme con la idea.- Eso le pone muy difícil a Dumbledore organizar un accidente.- Andrómeda lo pensó antes de dar un gruñido de conformidad. A su lado Ciro y Robert asentían conformes con al idea.
- No me puedo creer que siquiera lo estéis pensando.- termino Tonks.
- ¡Esperemos que no sea necesario!.- añadió Enma.- Pero si por desgracia sucede lo peor…- suspiro.- los chicos de todas formas vendrán a la isla.
- ¿Entonces porque…?.- pregunto la joven bruja.
- Dumbledore no sabe donde vives desde que dejaste la orden.- comprendió Amelia.
- No podría localizarlos y le costaría muchísimo hacer que le quiten la custodia a Nymphadora.- añadió Andrómeda.
- ¡Mama, no me llames así!.- fue lo único que pudo pensar la joven.
- Creo… que es una buena idea.- dijo Augusta.- Voy hacer lo mismo con mi nieto.
- ¡Pero… pero…!.
- Susan al menos te conoce y le caes bien.- añadió Amelia divertida. La joven se sentó aturdida.
- ¿Estas bien?.- pregunto su madre mirándola divertida.
- ¡Como voy a estar bien!.- respondió ella.- ¡Queréis que me convierta en madre!. ¡Y no de uno sino de…!.- pensó en los niños.- ¡Joder!. ¡Ni puedo pensar en cuantos son!.
- ¡Anímate hija!.- bromeo su madre.- Al menos no sufrirás lo mismo que yo cuando naciste.- muchos se rieron de la broma. Incluso Tonks dejo salir una ligera sonrisa.
- ¿Que mas podemos hacer?.- pregunto Harry.
- Solo estar preparados y asegurarnos de no ponérselo fácil.- añadió Andrómeda.- Informaremos a todos nuestro socios para que preparen algún tipo de documentación o plan de respaldo, en caso de que alguno se convierta en objetivo de… ese loco.
- Parece que esta perdiendo la paciencia.- dijo Hermione pensativa.
- Explicate.- le pidió Amelia.
- Después de lo que descubrimos.- respondió Hermione.- Es un gran cambio en su forma de actuar. Como si… hubiera cambiado su gran plan.- se tenso.- ¡Tal vez descubrió que sabíamos algo!.
- Es lo mas seguro.- Minerva le dio la razón.- Aun con lo sucedido con Harry y Hermione. Y lo que estuvo a punto de hacerme, esto es muy diferente a lo que ha hecho antes.- dejo salir un suspiro.
- Teniendo en cuenta cual es su idea de un bien mayor, era solo cuestión de tiempo de hiciera algo así.- añadió Dan Granger.
- Creo que o ve su gran plan en riesgo o… ha perdido completamente la cabeza.- termino Pomodora. Otros asintieron conformes.
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La advertencia a todas las familias, que apoyaban o eran afines a su causa, llego a tiempo. Aunque no todos se lo tomaron en serio. Uno de los aliados más recientes se creía por encima de los demás y no tomo las debidas precauciones.
Lo lamento hasta el momento de su muerte que no fue mucho tiempo. Un grupo de magos disfrazados como mortifagos entro en su mansión y mato a todo ser vivo que encontró.
Sus tres hijos escaparon gracias a su esposa. La mujer había ordenado a sus elfos que en caso de sufrir un ataque en la mansión debían tomar a los tres niños y aparecerse en la mansión de los Longbotton. Los tres aterrados niños se lanzaron a los brazos de la anciana nada mas entrar en la propiedad.
Lamentablemente cuando los elfos regresaron a por sus amos estos habían muerto.
La bruja notifico de lo sucedido al ministerio.
Albus no tardo en trata de apoderarse de la custodia de los tres jóvenes. Por desgracia para el la tía de los tres niños se había casado y vivía en Francia, lejos de su familia. Gracias a los delacrue recibio la triste noticia y fue informada de las intenciones para sus sobrinos.
El anciano tuvo que dar marcha atrás a su petición cuando la mujer apareció.
Apenas terminado el entierro de toda la familia, siguiendo el consejo de la anciana Longbotton, la mujer y sus tres sobrinos cruzo el canal y cortó todo contacto con los magos ingleses. Sobre todo cuando cierto director se ofreció a cuidar de los intereses de sus sobrinos en su nombre.
La mujer envió una carta al Wizengamot, declarando que Augusta Longbotton seria la representante del asiento de su familia hasta que su sobrino mayor tuviera edad suficiente para hacerse cargo.
Después de esto el resto de familias tomaron mucho más en serio la sugerencia de la facción Potter.
Incluso algunas que apoyaban al anciano, o de la facción oscura, arreglaron con rapidez sus voluntades y se aseguraron de que serian respetadas.
De nuevo Albus Dumbledore calmo su ira destrozando su despacho.
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En la sociedad mágica británica se había producido algo sin precedentes. Tres grupos tratando de apoderarse del poder y todos eran retenidos por un cuarto grupo.
Irónicamente este grupo no era el ministerio de magia.
Era fácil reconocer a cada facción en una reunión del gobierno.
Por un lado las familias de sangre pura tradicionalistas y sus perjuicios.
Por otro Albus, muchos nombres, Dumbledore y su desconocido bien común.
Y por ultimo el ministerio.
Las tres partes trataban de superar a los otros.
En lo único que estaban de acuerdo era en tratar de ganar para si mismos a la llamada nueva alianza de la magia gris.
Era una buena forma de definirla ya que estaba formada por familias oscuras, neutrales y del lado de la luz. Todas hartas y muy escarmentadas por la marcha del país y sus líderes.
La desconfianza era la máxima de todos. Aun se murmuraba sobre los extraños atentados y accidentes que habían sufrido varios miembros del Wizengamot. La mayoría sufridos por parte de la nueva cuarta facción. Aunque un par de familias oscuras y una ferviente partidaria del ministerio sufrieron un gran susto sin repercusiones graves.
Toda ley proyecto o proposición permanecía prácticamente sin cambios al igual que los fondos del ministerio y sus diferentes departamentos. Parecía que cualquier posible tratamiento era enterrado entre una increíble cantidad de peticiones de cambio o modificación que no permitían su estudio.
Lo único que se trataba con rapidez era los habituales intentos por parte de cada grupo de forzar alguna ley o autorizar una búsqueda en las propiedades de otros. Siempre con la misma excusa. Sospechas más que contundentes de la práctica de artes oscuras.
Y siempre aparecía algo extraño en estas búsquedas. Algo que con cierto gasto económico o político era… convenientemente tratado.
Al fin llego el día que Andrómeda y el resto habían esperado.
Un miembro del Wizengamot se levanto. Todos sabían que pertenecía a los adoradores de Dumbledore.
- ¡Solicito que se realice una revisión completa de las propiedades de la familia Potter!.- grito a la sala.
- ¡¿Bajo que cargos?!.- pregunto el viejo manipulador.
- ¡Tengo conocimiento de varias personas que han observado extraños sucesos alrededor de Harry Potter y su esposa!.- dijo mirando a todos.- ¡Parece ser que algunos de estos actos, están muy relacionados con las artes oscuras o cerca de ellas!.- miro a Andrómeda.- ¡Es por eso que solicito que se realice una búsqueda exhaustiva en sus propiedades para confirmar o desmentir estos hechos!.- miro a Dumbledore.- ¡Con el reciente auge de sucesos extraños creo que es conveniente que esto se investigue y así podamos evitar que esto pueda hacer creer al resto de la comunidad mágica que sus representantes están relacionado con este tipo de conducta deplorable!.
- ¡Secundo la moción!.- dijo otro de los partidarios de Dumbledore.
Casi la totalidad de la sala miraba expectante a Andrómeda Tonks. La mujer dio un suspiro antes de responder.
- ¡Como pueden entender, aun dando mi conformidad, es requerida la de mi señor!.- la mujer se levanto.- ¡Con su permiso le diré a mi señor lo ocurrido!.- respondió ella.- ¡creo que el resto esta en manos del ministerio y Gringotts!.
- ¡Entonces esperaremos los resultados lo antes posible!- respondio Dumbledore.- ¡Si no hay otro tema… doy por cerrada la reunión!.- dijo antes de levantarse.
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El grupo al completo fue directo a la isla. Pensando que tendrían que ayudar de alguna forma cuando el ministerio apareciese.
Andrómeda entro primero y notifico lo sucedido a Harry y el resto.
Lo que nadie se espero fue lo que sucedió.
- ¡JA,JA,JA!.- un grupo de risas se oían del interior.
Amelia Miro a Ciro antes de hablar.
- Creo que perdieron la cabeza.- dijo la mujer.
Las puertas se abrieron.
- Vamos a averiguarlo.
En el interior Harry se reía sin parar junto a Hermione que le costaba contenerse. Filius estaba en el suelo revolcándose, provocando que Tonks tropezara, y Pomodora se reía ocultándose tras su mano. Las únicas que trataban de permanecer neutrales eran Minerva y Andrómeda.
- Veo que se lo toman con buen humor.- dijo Amelia molesta.- No creo que se lo tomaran igual cuando el ministerio aparezca por la puerta.- todos la miraron.
Harry la miro y se controlo antes de hablar.
- La razón por la que me rió es por que el ministerio va a mirar la bóveda de confianza de un niño.- la risa desapareció de su cara.- Dumbledore se encargo de que toda las posesiones de la familia Potter desaparecieran, antes de mi ingreso en hogwarts.
- Pero esta isla…
- Es una herencia Black.- añadió Hermione.- y el ministerio…
- Solo ha solicitado revisar las pertenencias Potter.- dijo Ciro entendiéndolo. No pudo dejar salir una risa.- Esos desgraciados se van a llevar un gran chasco.
- No es tanto como parece.- añadió Andrómeda.- En cuanto se den cuenta de su error solicitaran que se haga lo mismo con las posesiones Black.
- Si, pero esta isla es una herencia que solo yo he podido reclamar en mas de mil años. Es decir que es casi imposible de localizar sin mi permiso.- sonrió.- Ni siquiera los duendes pueden localizar este lugar.- eso impresiono a todos.
- Eso no quita que.- el patriarca Davies no termino.
- Creo que es el momento de desaparecer del mundo mágico británico.- añadió Enma Granger.
- Estoy de acuerdo.- añadió su marido.- Pronto trataran de apoderarse de cada propiedad o dinero que tengas.
- Una tarea inútil.- añadió Filius.- a menos que quieran iniciar otra rebelión Duende.
- Esto significa que de nuevo tenemos que adelantarnos a sus actos.- Harry miro a Minerva que asintió.
- Me temo que Harry esta en lo cierto.- dijo la bruja.- En cuanto se den cuenta de que no pueden hacer nada en contra de Harry.- miro a los adultos mágicos.- Es seguro que trataran de ir por el resto.
- Es una suerte que teníamos esto preparado desde el incidente con los asesinos.- al decirlo Ciro Greengrass acentuó la parte final molesto.
- Casi la totalidad de nuestras posesiones y cuentas están lista para ser liquidadas o traspasadas a otro país más… acorde con nuestra ideología.
- Esperábamos que nuestras hijas pudiesen recibir formación en la academia Black.- continuo Robert Davies.- ¡Por supuesto con las debidas limitaciones y precauciones!.
- ¡¿Ya teníais algo como esto preparado?!.- pregunto Amelia Bones, entre molesta y sorprendida.
- Después del ataque mi querida esposa pensó que esta podía ser una posibilidad.
- ¡Y por lo que parece dio en el clavo!.- añadió Robert.
Amelia miro a Augusta que asintió.
- Entonces es mejor no dejarlo para mas tarde.- dijo la bruja bones.- ¿Augusta…?.
- Voy contigo.- respondió la anciana bruja.- al menos Neville conseguirá lo que quería.- dijo la anciana mirando a la profesora Sprout.
- Sin duda Neville será un revolucionario en el mundo de la herbologia.- añadió Pomodora.
- Solo os pido que no le consigáis a mi pequeña Astoria uno de vuestros cachorros.- añadió Ciro. Muchos se rieron al oírlo. Irónicamente solo unos pocos sabían que condición debía cumplir la joven para recibir un familiar de ese tipo. Y por supuesto nadie estaba dispuesto a que lo tuviera.
Cuando los visitantes salieron los habitantes de la isla se tomaron un tiempo para reflexionar.
- Si todos vienen a la isla a estudiar.- comenzó Harry.- nuestro secreto saldrá a la luz.- a su lado Hermione asintió.
- Por lo menos con las familias más cercanas.- termino la castaña.
- Eso es seguro.- continúo Enma.- No recuerdo la última vez que pase un día sin cruzarme con un joven lupinido corriendo por algún pasillo o con su familiar por el exterior.
Minerva comenzó a masajearse la cabeza ante el dolor de cabeza que sabia que vendría.
- Esto será un caos.- añadió.
- Solo tenemos que hacerles dar un juramento inquebrantable.- respondió con sencillez Fleur.- Sin duda estarán mas que dispuestos a darlo.- Todos la miraron incrédulos al no haber tenido en cuenta esta solución.
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Cuando el Wizengamot se reunió de nuevo el tema era ampliamente conocido. Harry ya había organizado todo con Gringotts de forma que ellos se encargarían de trata con el ministerio. Pagando Harry generosamente por sus servicios de su bóveda de confianza, dejándola aun mas vacía.
En la sala de mayor poder del mundo mágico todo era expectación al comienzo de la reunión.
Todos estaban pendientes de la respuesta de la apoderada Potter.
- ¡Señora Tonks!.- comenzó Dumbledore.- ¡¿Tiene ya la respuesta de su señor?!.- la mujer se puso en pie.
- ¡Si!.- respondió.- ¡Mi señor accede a que el misterio registre y revise las posesiones de la familia Potter!.- se oyeron vítores y murmullos por igual. Incluso Dumbledore tuvo problemas para contener la sonrisa de satisfacción.
- ¡Entonces esperamos que al terminar deje toda la información sobre las cuentas y posesiones de…!.
- ¡Todos eso tendrá que ser tratado con Gringotts!.- lo corto Andrómeda.- ¡Ello serán los encargados de informar al ministerio sobre las posesiones de mi señor!.
- ¡Eso es algo inusual!.- protesto un mago partidario de Dumbledore.
- ¡Mi señor opina!.- comenzó ella.- ¡y yo estoy de acuerdo!. ¡Que el banco de los duendes es un organismo neutral en este caso y el idóneo para realizar esta tarea!.- de nuevo protestas y murmullos.- ¡Dudo que nadie tenga problemas con la fiabilidad de ese establecimiento!.
Nadie se atrevió a decir nada, sabiendo que los duendes podrían sentirse muy molestos con el.
- ¡Esta bien!. ¡Propongo crear una comisión que al terminar esta reunión ira inmediatamente a Gringotts para comenzar con la auditoria de las posesiones de la familia Potter!.
Desde su asiento Andrómeda sonrió. El propio viejo había sellado cualquier reclamación con esas palabras.
Nadie parecía sorprendido con la tremenda celeridad con la que se eligió a los miembros de la comisión. Irónico cuando otras anteriores necesitaron varias horas.
Los miembros de la nueva facción gris se dieron cuenta de que tendrían que actuar con rapidez para no verse perjudicados.
Sin duda Gringotts tendría muchas visitas en este día. Y pronto el mundo mágico perdería gran cantidad de familias.
Quien mas lo lamentaría seria Dumbledore que tendría muchas bajas entres sus estudiantes. Sobre todo los que mas ganas tenia de controlar.
Andrómeda asintió a sus aliados. Sabía que en la próxima reunión seria la última a la que asistiría en un largo tiempo. Y que a partir de ese momento las cosas solo podían ponerse aun más difíciles.
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Perdón. Lo siento. El trabajo me ha absorbido completamente.
Espero que al menos la espera haya valido la pena.
He puesto algo de lo que no parabais de pedir. Algo de acción en la cama.
También, en un par de capítulos, habrá peleas.
En relación a los RR. Siento no poder responder a todos y como debiera pero apenas tengo tiempo.(como ya va siendo habitual).
Quiero comentar algo. Alguien pregunto sobre el bien común de Dumbledore. ¡Y es verdad!. Nadie sabe lo que realmente es. Ni siquiera en la historia original.
También señalo que las reuniones de las damas solo pueden tener una utilidad limitada. En cuanto se diesen cuenta de que siguen jugando a su propio juego serán de poca utilidad. Además era algo que me apetecía. Incluir de nuevo a la perdida hija de la familia Black con el resto del mundo mágico.
Gracias a todos los que leen mi loca idea.
Se despide (y espero que no por tanto tiempo),
Carmen (Alohopotter).
