22.- Llamémoslo; diario de guerra.
- Entonces. ¿Se confirma?.- pregunto.
- Si.- respondió el otro.- Hace apenas una hora el ministerio de magia británico ha entregado el control total y todo el poder de decisión a Lord Voldemort como amo y señor de todas las islas británicas.- el otro lo miro extrañado.- Es la notificación que han dado pero se sabe de sobra que Irlanda, al completo, está fuera de su control.
- Y así seguirá si no es idiota.- respondió el otro.- ¡Joder¡. Aun me estremezco al pensar en lo que son capaces los druidas.
- Irónico que muchos pensaran que era un tipo de magia condenada a la desaparición.- añadió un tercero.
- La mejor forma de mantener algo es que otros piensen que no existe.- termino el primero.- ¿Algo más?.- el informador asintió.
- Han triplicado la recompensa por el chico Potter y Dumbledore.
- Era de esperarse.
- También han avisado que prestarles ayuda equivale a la muerte más dolorosa posible.- añadió.- Da igual del lugar o país del que sea miembro quien los ayude.
- Es tan arrogante que incluso se atreve a amenazar al resto del mundo mágico.- dijo una cuarta persona.
- ¿Se sabe algo de ellos?.-pregunto una nueva voz.
- Dumbledore se esconde en Francia en casa de conocidos y simpatizantes, en completo secreto.- explico.- Trata de ganar simpatizantes y apoyo para deponer a los Mortifagos sin derramar sangre. Irónicamente ha declarado que lamenta la situación en su país.
- Pero no dice nada de por qué dejo a merced de esos locos a todo un castillo lleno de niños.- protesto otro.
- Ese viejo es cada vez mas idiota.- gruño alguien.
- Por el camino que va, alguien acabara matándolo.- añadió otro.- De seguro que será pronto.
- Podemos estar seguros de que pronto habrá problemas en Francia.- dijo alguien molesto.
- ¿Y del chico que sabemos?.
- ¿De Potter?. Lo poco que dice su oficina en Paris.- añadió otro.- Se mantiene alejado de todos con su pequeño clan de licántropos. La señora Tonks ha declarado que todo el clan no tiene interés alguno en el gobierno de las islas.- recordó algo.- ¡Eso si¡. Ha creado un gran fondo para ayudar a magos que lo deseen a salir de Gran Bretaña y asentarse en otro lugar.
- He oído que la hermana de la señora Tonks se ha trasladado a Francia con su hermana.
- Es cierto. He recibido varias notas exigiendo su entrega inmediata.- aclaro otro.- ¡Más papel para tirar!.- termino divertido.- De esa isla solo vienen problemas y papel lleno de tonterías.- muchos asintieron conformes.
- Seguro que las oficinas de la señora Tonks recibirán pronto noticias.- dijo alguien con cierta preocupación.
- Lo dudo.- lo corrigió alguien.- Han contratado los servicios de seguridad de Gringotts. Por lo que he oído ese lugar es el sitio más seguro de toda Francia en estos momentos. Se de varias familias que se han beneficiado de tener contactos con el clan.- Sonrió.- Hay varios lugares de Francia que son trampas mortales para personas con intenciones… ¡peculiares!.- añadió con cierta ironía.- Cualquier Mortifagos seria idiota si tratase de entrar allí.- sonrió.- Pero eso es algo que han demostrado ser más de una vez.
- ¡Entonces!… ¿Cual será nuestra decisión sobre este tema?.- dijo alguien.
Comenzó una ronda de murmullos y después por todo el lugar comenzaron a verse el destello de luz que se formaban en la punta de las varitas de todos los presentes. El color predominante era el rojo.
- El recuento esta hecho.- dijo alguien tendiéndole un pergamino.
Quien lo recibió lo leyó antes de mirar al resto.
- ¡Es unánime!. ¡Todos estamos en contra de la nueva política de Gran Bretaña y de ninguna forma nos aliaremos o prestaremos ningún tipo de ayuda a su líder o sus seguidores!. ¡Para bien o para mal, eso incluye a Dumbledore!.- dijo levantándose.- ¡La Confederación Internacional de Magos, declara a la gran Bretaña mágica nación contraria a los intereses de la propia sociedad mágica!.- muchos asintieron conformes al oír al Mundungus Supremo hablar.- ¡Desde este momento, se prohíbe a los países miembros tener cualquier tipo de contacto con ellos, que no esté previamente autorizado por este ilustre órgano!.- tomo otro pergamino.- ¡He recibido la solicitud del conclave de druidas de Irlanda, la nación licantropa y la nación duende, de ser ellos parte del grupo que se encargaran de tomar las represalias oportunas sobre aquellos que rompan esta norma!.- lo pensó.- ¡Debo admitir que estoy muy tentado de acceder!.
Muchos se pusieron nerviosos al oírlo. Con solo los druidas y los duendes era casi segura la destrucción de cualquier país que se atreviese a faltar a lo acordado. Irónicamente ninguno temía a la nación licantropa, pensado solo que serian un grupo de locos lobos matando sin control.
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Dos maltratados Mortifagos sacaban el cadáver del anterior representante del supuesto gobierno mágico bajo el mando de Voldemort.
El pobre infeliz fue quien tuvo que darle la mala noticia a su amo.
En cierta forma tuvo suerte. En un ataque de ira lord Voldemort le lanzo un Avada Kedabra que acabo con rapidez con su vida. Pero como la frustración por este nuevo revés no desapareció los dos pobres infelices que entraron a retirar el cadáver sufrieron un duro tratamiento de maldiciones de tortura.
Nada más salir de la sala con el cuerpo ambos se dejaron caer al suelo sin fuerzas. Otros se acercaron para ayudarlos y eliminar el cuerpo.
Dentro de la sala Voldemort pensaba en como la decisión afectaría a sus planes de dominación.
Esto sin duda retrasaría mucho sus planes.
Ni por un momento pensó en lo último que su ex portavoz en la confederación dijo. Decidió ignorar a los druidas y no veía a los duendes como algo de relevancia. Irónicamente consideraba que todos los licántropos estarían felices de pasarse a su lado. Había olvidado por un momento lo sucedido en Irlanda.
Su mente solo estaba centrada en vengarse de todos los miembros de la confederación.
Lanzo un hechizo rápido hacia una cuerda.
Poco después un aterrado mago entraba con una reverencia.
- Quiero que Lucius y el resto de mi circulo interno vengan ya.- recordó algo.- ¡Ven!.
El aterrado mago se acerco.
Sin miramientos o preocupación le subió la manga y apretó con fuerza su varita contra la marca tenebrosa.
Como pudo el mago contuvo el grito de dolor.
- ¡Vete.- dijo soltándolo.- Cuando todos lleguen solo pueden pasar los miembros del circulo.
Apretándose con fuerza el brazo el mago salió con rapidez.
Lord Voldemort comenzó a planear los ataques contra los que se le oponían.
También tenía que recordar buscar a Narcisa Malfoy. La mujer desapareció hacia más de dos meses.
Aun recordaba como Lucius llego atemorizado para decirle que su mujer se había marchado llevando una tercera parte de toda la fortuna Malfoy. Algo que pudo hacer gracias a que el mismo le había concedido ciertos privilegios cuando fue encarcelado. Y después, al estar a la fuga, no pudo cancelar y acabo olvidando.
Esa noche, de nuevo, Lucius Malfoy acabo tirado delante de su chimenea. Pero en esta ocasión su esposa no acudió en su ayuda.
Paso una agónica noche de dolor antes de que un elfo se acercara y el lo mandase por ayuda.
El señor oscuro sabia que encontrar y castigar a la fugitiva era una prioridad. Nadie dejaba su servicio, al menos vivo. En ningún momento paso por su mente que la mujer nunca tomo la marca.
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Dan Granger se paseaba nervioso de un lado a otro. Hacia algo más de una hora que Emma se puso de parto.
A su lado el resto de varones de la isla lo acompañaban.
De repente Minerva entro acompañada de Hermione. Cada una sostenía un pequeño bulto en sus brazos.
- Papa.- dijo Hermione sonriendo.- este es mi hermanito Edgar.
- Y esta su hija Madelem.- añadió Minerva sonriendo.
Un asustado Dan Granger se acerco a las dos mujeres sin quitar la vista de ambos pequeños.
Miro a ambos sin poder decidir a quién mirar.
Recordó algo más.
- ¿Como esta tu madre?.- pregunto nervioso a Hermione.- ¿Como esta Emma?.
- Mejor que bien.- dijo Minerva.- Comento algo sobre que de saber antes las ventajas de la medicina mágica en mujeres de parto, no hubiera pasado lo que paso con Hermione.
- Si… fue algo muy difícil para ella.- dijo Dan sin pensar.- Son preciosos.- dijo mirando de nuevo a sus dos nuevos hijos.
- Ve a verla.- dijo Hermione.- Llevaremos a mis hermanitos en un momento.
Un sonriente Dan salió de la habitación sin poder evitar darles una última mirada a sus dos nuevos hijos.
Nada más salir el resto trato de echarles un vistazo a las dos nuevos residentes de Blackrock.
Pero fue imposible.
Al salir Dan una estampida de mujeres entro para poder ver, tocar, mimar y cargar a los dos pequeños.
Los varones se retiraron sabiamente dejándoles espacio.
Cinco minutos después las dos mujeres salieron para devolver a los dos pequeños con su madre.
La feliz familia se reunía por primera vez todos juntos.
Dos semanas después el grito de Emma Granger hizo que todos entraran en la habitación de los bebes con la varitas en la mano y listos para lo que fuese.
Nadie estaba preparado para lo que vieron.
Emma y Dan miraban perplejos a la cuna en la que dormían sus hijos. Solo que en vez de estos había un par de cachorros de lobo.
Ambos parecían versiones más pequeñas de las formas de sus padres, con los mismos colores y solo tal vez un par de manchas diferentes.
Uno despertó y nada más ver a sus padres volvió a cambiar a la forma de Madelem Granger, que miraba a sus padres como cualquier bebe.
- Al menos esto confirma vuestras sospechas.- dijo Ciro.- Parece que la raza Lupinida ha venido para quedarse.
Dicho esto todos salieron para dejar a los aturdidos padres mirando a sus hijos.
En todo ese tiempo ni con el grito de su madre el pequeño Edgar se despertó o cambio. Permaneció en una cómoda forma acurrucada como haría cualquier cachorro.
Sin duda la pareja tendría muchos problemas cuando ambos pequeños comenzaran a corretear por la mansión. Encontrar y capturar a dos pequeños cachorros sería algo muy… estresante.
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El primer ministro británico acababa de entrar a su despacho.
Venia de hablar con su majestad la reina. Dudaba que cualquier otro de sus predecesores hubiese tenido que comunicar a su soberana peores noticas. Excepto tal vez Churchill.
Se sentó pesada ente antes de centrar sus ideas.
Las órdenes de la reina habían sido tajantes. Hacer lo imposible para salvar el país.
En cuatro años Gran Bretaña había pasado de ser una superpotencia a convertirse en uno de los lugares más extraños y peligrosos del mundo.
Ya no recordaba el número de desapariciones y muertes. La gran cantidad de cuerpos encontrados sin apenas lesiones y con esa cara de terror. A su mente llego la única fotografía que fue capaz de ver de los cuerpos mutilados, que cada vez era más frecuente encontrar por todas partes.
Esto provoco que el turismo desapareciera completamente y que muchos ciudadanos se trasladaran a otros países, sobre todo de la Commonwealth.
Todo esto provoco una tremenda caída económica en todo el país.
Lo más extraño de todo era que Irlanda del norte parecía completamente inmune a todo lo que sucedía en el resto del país. Sin apenas muertes extrañas y por supuesto libre de las tremendas carnicerías.
Algunos incluso llegaron a considerar que todo era provocado por un grupo absolutamente radicalizado de la desaparecida IRA. Esto fue desmentido por el servicio secreto. Incluso llegaron a sugerir que el culpable era otro. El llamado por algunos, el Quinto país dentro de gran Bretaña. La comunidad mágica.
Esto fue confirmado cuando el propio ministro se dio cuenta de que hacia más de cuatro años que no había recibido notificación alguna del misterioso ministro mágico. Ni siquiera cuando consiguió su reelección. Además los informes detallaban algo parecido que sucedió hacia casi veinte años. Aunque en esa ocasión desapareció cuando cierto mago terrorista fue abatido por… no especificaba como. No podía negar lo evidente, parecía que los problemas venían del mundo mágico.
El primer ministro se recostó en su sillón y centro sus ideas en lo que tenía que hacer.
Lo primero reunir a su gabinete y a los militares.
Después les explicaría la situación y las decisiones de la reina.
Esta había decidido trasladar la familia real a Irlanda del Norte. La reina había dicho que no dejaría el país. Pero con la casi certeza de que todo tenia origen mágico la corona poco podía hacer. Así que para su protección se trasladaría a la parte del país que no estaba siendo afectada por esta misteriosa ola de destrucción y muerte. Acababa de confirmar que la reina y el resto de la corte había aterrizado en Irlanda del Norte. La ubicación exacta permanecería en secreto.
Para él era un problema menos que tratar.
- Señor, han llegado.- dijo su secretaria.
- Gracias. Voy enseguida.- respondió el antes de tomar un par de carpetas con la información que tenían que tratar.- Espero que podamos hacer algo.- dijo antes de ir hacia la sala de reuniones.
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Los primeros tres meses de vida de los gemelos Granger fueron iguales a cualquier otro bebe. Salvo por la particularidad de que cuando sus padres tardaban un poco más de lo que quisieran en cogerlos o hacerles caso se transformaban en los cachorros y comenzaban a llamar a sus padres en esa forma. Esto hacia que o bien sus padres o sus dos familiares acudieran a donde estuviesen.
De cualquier forma los Granger contaban con mucha ayuda. Su hija Hermione estaba con sus hermanos cada vez que tenía un rato libre entre sus estudios. La joven convenció a todos de que solo centrarse en estudios mágicos no sería muy adecuado. Con la creciente ola de muerte y destrucción causada por Voldemort y los suyos, era de crucial importancia saber cómo moverse por el mundo muggles. Y tener estudios y una vida entre ellos era una muy buena fachada. Irónicamente Daphne, Tracey y el resto de jóvenes disfrutaban la experiencia. Nunca pudieron imaginar todo lo que la sociedad no mágica tenia para aportarles.
Además de Hermione el resto de mujeres estaban más que dispuestas a pasar un rato con los dos pequeños. Astoria sobre todo cuando preferían pasar un buen rato en su forma ce cachorros. Aun seguía insistiendo en que Harry o Hermione la mordieran.
Por lo demás en Blackrock la vida seguía. Los jóvenes estudiaban, los adultos gestionaban sus propiedades o negocios… en fin algo que se parecía en cierta forma a la normalidad.
Pero no todo era igual.
Harry recibió una carta de la líder del clan Ojo del Lobo. Casandra Murphy pedía ayuda a Harry. Parece ser que aun con todas las protecciones. Greyback no dejaba de enviar a muggles recién convertidos para entrar en las tierras del ojiverde. Incluso parecía que algunos Mortifagos enviados por el ministerio habían tratado de romper las protecciones del lugar.
Harry estaba seguro de que las protecciones no fallarían. Pero todos habían decidido que lo mejor era trasladar el clan. Era demasiado peligroso seguir allí ya que durante una transformación cualquiera podía salir de la zona protegida y ser capturado, por los licántropos de Greyback o por los supuestos magos del ministerio.
Al final el único clan de Gales se acabo trasladando al sur de Irlanda. En una zona preparada por el conclave druida en las islas Blasket. Estarían a salvo y sería difícil que sucediera algo peligroso durante las transformaciones.
Como agradecimiento la nación licantropa regalo, por medio de Harry, algunos raros libros de herbologia a los druidas y varias plantas exóticas. No hay que decir que los druidas quedaron muy complacidos.
Por otro lado el gobierno no mágico había comenzado a tomar cartas en el estado del país.
Los militares comenzaron a colocar unidades en lugares específicos y muy transitados. De forma que si sucediese algo podrían verlo.
Esto no tardo en pasar. Con la confirmación de que el responsable del estado del país era el mundo mágico.
Con todo en un caos. Se autorizo el uso de cualquier método para defender a los ciudadanos.
La primera vez que un grupo de Mortifagos aparecieron en Picadilly Circus se llevaron el susto de su vida.
Nunca se habían visto en una situación así. Cuando el primero de ellos lanzo una maldición de tortura, el resto pudo ver como su cabeza explotaba, antes de caer al suelo. Poco después tres mas seguían el mismo camino que el caído. A estos siguieron otros cuatro. Los tres supervivientes activaron sus trasladores aterrados por esta magia desconocida que destrozaba las cabezas sin ningún tipo de señal o advertencia.
Ningún mago de sangre pura había visto, u oído, sobre los rifles de francotiradores con silenciados.
Los francotiradores acabaron con ellos desde una distancia superior a cien metros. Algo que ninguna magia era capaz de hacer.
La explicación oficial; Ataques defensivos sobre terroristas confirmados de un grupo desconocido y que no tenían reivindicaciones solo deseos de hacer daño con nuevos y desconocidos métodos que se estaban estudiando. Con las declaraciones de testigos, toda la sociedad no mágica estuvo más que conforme.
La situación se repitió en varios ataques, con Mortifagos, trolls, gigantes…
La gente no mágica incluso encontró la forma de vencer su sorpresa inicial al ver licántropos y vampiros. No así estos. Ver como un hombre lobo caía muerto por una bala de plata, o los vampiros estallaban rodeados de luces que convertían la noche en día era algo con lo que estos seres no podían luchar.
Pronto un furioso Voldemort se encontró con una gran reducción de sus efectivos, tanto de magos como de criaturas oscuras.
Se tuvo que contentar con realizar ataques con solo Dementores. Algo que por el momento los malditos muggles no podían matar.
Eso cambió cuatro meses después cuando un Dementor recibió un rayo de luz roja, que parecía una cuerda, que lo atravesó antes de consumirlo casi por completo. El resto de Dementores emprendieron una rápida huida, en la que dos más encontraron el mismo final. Parece que los terribles seres no eran inmunes a un haz de laser súper cargado.
Cuando durante un ataque dos Mortifagos fueron hacia el origen del misterioso rayo solo encontraron un objeto extraño parecido a un telescopio, que se movía sin ayuda. El que sobrevivió nunca pudo olvidar como su compañero, al acercarse, fue atravesado por decenas de hilos rojos antes de hacer al suelo hecho trozos. Al menos no lo olvido los diez minutos que tuvo de vida antes de morir a manos de su amo cuando fue a informarle de lo sucedido.
Esto provoco algo muy inusual en el comportamiento del señor oscuro. Tuvo que enviar a algunos de sus hombres para que descubrieran que era lo que usaban en su contra y de esta forma buscar la forma de vencerlo.
Pero ninguno de sus espías regreso. Eran capturados con rapidez. La forma de vestirse y su comportamiento los delataba y poco después eran reducidos para ser interrogados. Ese fue el primer contacto de los sangre pura con las pistolas taser, los dardos tranquilizantes de acción rápida y los narcóticos muggles.
También se produjo cierto contacto con el mundo mágico. En la mesa del primer ministro apareció una extraña carta en pergamino exigiendo que se localizaran a varios magos respetables desaparecidos en el mundo muggles. La respuesta del primer ministro fue cambiar todo el gabinete a Irlanda del norte y colocar todo tipo de sensores para evitar que nadie volviese a dejar una carta sobre su mesa sin su conocimiento.
Lord Voldemort se encontró con un enemigo contra el que no podía vencer. La tecnología muggles.
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Del lado mágico todo esto genero que todos los países mágicos se pusieran en contacto con sus respectivos gobiernos muggles. Quisieran o no.
La solución fue aislar a gran Bretaña del resto del mundo, del lado mágico, y ofrecer toda la ayuda posible al gobierno Muggles.
Sin contacto con el exterior y sin forma de luchar contra la extraña magia Muggles, El temido señor oscuro tuvo que cambiar su forma de pensar. Sus seguidores se dieron cuenta de que no sería la rápida y fácil lucha contra los barbaros sin magia. Estos podían combatirlos y vencerlos con facilidad. Incluso contra criaturas oscura.
La decisión del señor oscuro fue como poco polémica entre sus seguidores, aunque ninguno se atrevió a decir nada al respecto.
Los ataques se harían contra pequeñas aldeas y pueblos alejados de las ciudades. Este sistema garantizaba que sus Mortifagos podían vencer con facilidad a los muggles.
Pero en su mente Voldemort sabia que esto solo funcionaria durante un tiempo. Viendo la forma que los muggles tenían de defenderse y aprender, no tenia duda alguna de que pronto encontrarían la forma de vencer a sus seguidores incluso en los lugares más remotos.
Tenia que encontrar la forma de volver a ser, el más poderoso en esta contienda.
Pero, como. Cada vez tenía mas bajas y un mago muerto no podía…. Algo despertó en su mente.
- ¡Inferis!.- dijo con satisfacción.
Había encontrado la forma de volver a la lucha y con suerte darle la vuelta a la situación.
Poco después sus hombres comenzaban a recoger todos los cuerpos que podían. Incluso de cementerios.
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La orden estaba reunida. Acaban de saber sobre un ataque mortifago en otro pueblo.
- ¿Que sabemos?.- pregunto Dumbledore. Kingsley suspiro derrotado.
- Fuego, destrucción y algunos heridos.- comenzó.- Pero no han dejado ni un solo cuerpo atrás.
- ¿Por qué hacen eso?.- pregunto uno de los miembros de la orden.
- Me temo que yo si se la razón.- dijo Alastor Ojo loco Moody.- Ya lo hicieron la primera vez. Aunque creo que en esta ocasión será mucho peor.
- Alastor crees que…
- Sin duda.- dijo el viejo Auror.- El maldito loco está creando un ejército de Inferis.- se oyó el gemido aterrados de muchos.- Uno no visto desde hace siglos. Creo que será mucho peor que lo que hizo Grindelwald.- muchos no sabían que decir.
- Es una posibilidad.- Dumbledore trato de suavizar la situación.- Pero no tenemos nada seguro que…
- ¡Oh Vamos, despierta!.- lo corto ojo Loco.- ¿Que otra razón podrían tener para llevarse los cuerpos de los muertos?.- continuo el viejo Auror.- Entendería que se llevaran a los suyos. Pero se llevan hasta los de los Muggles. La única explicación es que están creando Inferis.- lo señalo con el dedo.-¡Y no hay nada que me convenza de que es por otra razón!.- lo pensó.- Pero si tu sabes algo que yo no sé. ¡Dímelo!. Te juro por toda la magia que estoy deseando que la razón sea otra.- todos miraron a Dumbledore esperanzados. Pero vieron como el anciano permanecía callado sin dejar de mirarlo con su habitual cara de abuelo.- lo que pensé.- miro a todos.- Yo no pienso dejar que esos animales usen mi cuerpo para crear una de esas abominaciones.- al decirlo saco una joya que tenía como collar.- Si veis que me han abatido no os acerquéis a mi.- sonrió.- Cinco minutos después de mi muerte esa pequeña explotara destruyendo mi cuerpo y a todo aquel asqueroso que este cerca. Me aseguraré de dejar un recuerdo a esos hijos de puta.
- ¡Alastor…!.- Dumbledore se cayó al ver la mirada del viejo Auror.- Bien. Gracias por avisarnos sobre tus… opciones.- miro a la mesa.- Creo que sería prudente que tengamos en cuenta la posibilidad de que el señor oscuro este preparándose para usar inferís. Si alguno puede confirmarlo que avise al resto. Cambiemos de tema.- miro a todos uno por uno.- ¿Alguien tiene alguna información sobre Harry Potter?.
- ¡Otra vez con lo mismo!.- dijo Alastor levantándose de la mesa.- Ya ha quedado más que claro que no podemos encontrarlo. Ni a el ni a los demás de su grupo. ¿Por qué tenemos que seguir con lo mismo?.
- Como ya dije. Comenzó Dumbledore.- Es muy importante que consigamos el apoyo de Harry y el resto para poder hacer algo en el ministerio y…
- Me temo que esa posibilidad ya la hemos perdido.- lo corto Arthur Weasley.- Se que aun tienes la esperanza de cambiar nuestro gobierno y conseguir que podamos defendernos y ganar.- dejo salir un suspiro.- Pero eso no pasara. Ya ha quedado muy claro que si el ministerio encuentra a Harry será sacrificado como criatura oscura.- miro al anciano.- No veo que puede salir de encontrar a Harry y…- una idea nació en su mente.- ¡Pretendes quitarle sus asientos!.- se levanto nervioso.- ¡Oh Merlín!. ¡Eso sería…!.
- Arthur, no es eso.
- ¡Como que no!. Ya lo intentaste la primera vez.- dijo Alastor.- Por si lo has olvidado, el querer quitarle todo lo que le pertenecía a su familia te costo tres muy buenos aliados.
- Creo que eso ya quedo aclarado.- lo corto Albus Molesto.- Mi idea en ese asunto era proteger a Harry. Solo que otros lo malinterpretaron.
- ¡Se acabo!. Este es mi limite.- dijo Alastor levantándose de la mesa.- No me puedo creer de que aun trates de convencernos. Desde este momento abandono esta organización.- al decirlo se giro y fue hacia la puerta.
- ¡Alastor no puedes…!.
- ¡Adiós Albus!.- dijo sin girarse.- Te deseo suerte. Yo voy a luchar a mi manera.- Antes de cerrar la muerta se giro y miro al anciano.- Una sin segundas oportunidades.- al terminar cerro la puerta dejando poco después la sede de la orden. Todo esto fue oído por cierto viejo elfo que sonrió.
Poco más quedaba por decir. El abandono de uno de los mejores luchadores de la orden mermo las ya escasas esperanzas de la orden del fénix.
En su mente Albus Dumbledore comenzaba a hacer planes para reponerse de este nuevo traspié.
Poco sabía que otros tres miembros dejarían la orden para unirse a Ojo Loco en su cacería de Mortifagos.
Ese día nació un nuevo grupo de luchadores contra los mortifagos. Se pusieron un nombre que, junto con sus ataques, atemorizase a Mortifagos y simpatizantes; La mano de la parca. Deja claro cual era su… línea de lucha.
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El primer ataque de lo que se denomino la marcha zombie llego dos meses después. Un gran enjambre de Inferis o como los muggles los llamaban zombies paso como un tornado por un pequeño, y apartado, pueblo del sur de Edimburgo. Cuando un día después el cartero llego apenas se dio cuenta de lo sucedido. Solo cuando no encontró a nadie y nervioso busco por todos lados. Al final pudo encontrar a una aterrada joven con tres niños, igual o peor que ella, ocultos en una piscina elevada jamás hubiesen averiguado lo sucedido. Ya que salvo esos pocos superviviente no quedaba nada de los habitantes del pueblo. Salvo algunas manchas de sangre y un par de miembros arrancados… a mordiscos.
Las investigaciones de las autoridades no pudieron sacar nada. Los testigos no dejaban de asegurar que fueron zombies. Esto era imposible de creer por lo que al quedarse sin opciones declararon el asunto como un hecho sin explicación y sin posibilidad de resolución.
El gobierno mágico, conocedor de todo lo que sucedía, facilitaban los ataques y los ocultaban para el mundo no mágico. Si al terminar había supervivientes y no podían hacerlos desparecer, borraban sus recuerdos de lo sucedido.
Nunca supieron que eso solo confirmo su implicación. Desconocían el uso de las cámaras de video en tiempo real que lo veían y graban todo.
El gobierno no mágico tenía mucha documentación e imágenes de los responsables. En cuanto veían a uno en alguna parte activaban todas las alertas y si era posible acababan con la amenaza.
El resto de los países mágicos se preparo para defenderse en caso de que ellos también recibieran la visita no deseada de las terribles criaturas. Eso significaba destrucción de todos los Inferis y de ser posible de sus controladores, sin excepción.
De nada sirvieron las peticiones de Albus Dumbledore para que se replantearan sus decisiones. Mucho más si solo ofrecía promesas de que todo se solucionaría sin explicar nada más, ni ofrecer nada. Ya estaban cansados de solo oírle decir que confiasen en él y que todo tendría sentido al final. Fuera de la Gran Bretaña mágica, el nombre de Albus Dumbledore ya no tenía credibilidad ni poder alguno. Aunque el mencionado anciano aun no lo supiese.
En la isla todos leían el profeta sabiendo de sobra que pronto las cosas se pondrían mucho peores.
- Creo que es la hora.- dijo Minerva. Harry miro a Hermione y ambos asintieron.
- Andrómeda avisa a la señorita Argent.- dijo Harry. La bruja asintió.- Dale la información que se ha preparado y explícale sus opciones ante lo que se avecina.- miro a Hermione.- Yo me encargare de avisar al resto de clanes.
- Me parece bien.- respondió la bruja.- Creo que estarán de nuestro lado.
- Hemos pensado que Fleur debería avisar a los conclaves de Veelas.- añadió Amelia Bones. La mencionada la miro.- seria tu primera misión oficial fuera de la isla.- la joven Veela asintió.- No creo que sea necesario recordarte lo importante que es que nadie sepa de vuestra condición.
- Por supuesto.- dijo la joven, su ingles había mejorado a pasos agigantados estando en la isla.- No creo que haya problemas en reunirme con mi abuela y tener una reunión con el conclave francés. Ellas después informaran al resto de conclaves de Europa.- todos asintieron conformes.
- ¿Algo más que se nos olvide?.- pregunto Dan Granger.
-Los americanos.- dijo Ciro Greengrass.
- Serán informados justo después de los clanes.- respondió Flitwick.- yo seré el enlace con los duendes y los informare.- sonrió.- Pero no de todo. Es fácil que alguno venda la información.- algunos asintieron sabiendo que algunos de los banqueros serian muy capaces de hacer algo así.
- ¿Algo más?.- pregunto minerva.
- La construcción en Irlanda ha terminado sería bueno que todo el clan ojo del lobo se moviera antes de que sea tarde.- añadió Robert Davis. Harry asintió.
- Si, me parece bien.- dijo el chico avisare a Casandra para que se preparen. Si es todo….
Con la reunión terminada cada cual se levanto. Harry y Hermione se fueron hacia el jardín cogidos de la mano. Tras ellos muchos miraban la escena.
- Se que mucho os habéis dado cuenta. Pero nuestro pequeño Harry se ha convertido en todo un líder.- dijo Pomodora-
- Un gran líder.- añadió Amelia Bonnes.- Con cinco como él, ni la cabra vieja ni cara serpiente tendrían una oportunidad. Ni ahora ni antes.
- Dales un par de años.- añadió Ciro.- Creo que aun es pronto para esa pelea.
- Aunque como van las cosas nuestro Harry la tiene más que ganada.- termino Emma.- Me voy. Es la hora de darle de comer a mis pequeños.- a su lado su marido la miro contento y la siguió.
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Voldemort acaba de terminar de agradecer a su manera a Greyback su informe. Mientras el licántropo se arrastraba hacia la puerta él pensó en lo que le había dicho.
Parece que de alguna forma el maldito Potter había retirado a todos los hombres lobos de su clan de Irlanda. Nadie pudo averiguar a donde ni como. Aunque parece que las protecciones aun permanecían en su sitio. En la mente del licántropo vio como las raíces destrozaba a tres de sus hombres que trataron de entrar en las tierras de los Potter.
A eso se sumaba otro revés. De alguna forma el resto del mundo había conseguido aislar su territorio. Hacia más de dos semanas que ningún mercenario o criatura oscura entraba en gran Bretaña.
Su único consuelo era que su plan de usar inferís estaba dando sus frutos. Solo tenía que colocar una serie de trasladores y cuando quería atacar solo tenía que hacer a aparecer a la gran horda de muertos a la zona designada.
El último ataque fue hace solo una hora. Pronto sus siervos recuperarían a los inferís y al resto de cadáveres para ampliar mas su número.
De repente un gran alboroto se podía oír frente a su puerta. La gran puerta se abrió y un joven mago fue literalmente empujado dentro de su sala del trono.
El joven al ver como se cerraba la puerta se arrodillo inmediatamente aterrado.
- mi… mi señor.- dijo con gran temor.
- que sucede.- pregunto extrañamente interesado.
- Me… me han obligado a…- se callo al darse cuenta de su error.- ¡Quiero decir!. Me han designado para transmitirte las ultimas noticias sobre el ataque de las huestes de inferís.- Voldemort se dio cuenta de que algo había sucedido. Y no debía ser algo bueno cuando los más antiguos y poderosos Mortifagos obligaron a este estúpido joven a venir a decírselo en lugar de ellos.
- habla.- le ordeno poniéndose derecho en su sillón/trono.
- parece… parece ser que los muggles han encontrado una forma de deshacerse de los inferís.- dijo preparándose para lo que se le avecinaba.
- ¿Qué?.
- Mi señor.- comenzó tratando de tragar el nudo que sentía en la garganta.- Cuando algunos fueron a la zona del ataque para recuperar sus inferís… apenas quedaban.- el joven se encogió al ver como su amo se ponía rígido.- Todos fueron destruidos.
- Me estas diciendo que más de cinco mil inferís fueron eliminados por esa basura muggles.- la ira podía verse en los ojos del mago.
- Eso parece, mi señor.- dijo el joven aterrado.
- ¿Cómo?. ¿Como lo hicieron?.- exigió saber.
- Mi señor.- respondió a punto de hacérselo encima por el miedo.- No lo sé solo… solo se me dijo que le diera la noticia. ¡Ni siquiera estaba designado para este ataque!.- de alguna forma el miedo hizo que hablara más rápido.- ¡Yo solo me encargo de los preparativo de….!- no termino. Con un giro de su mano lo lanzo contra la puerta.
- Dile al jefe del equipo que venga a verme, ya.- lo corto pensado en como su brillante plan había sido destruido tan rápidamente.
El aterrado joven abrió la puerta y salió con rapidez. En el suelo un pequeño charco de liquido atestiguaba el miedo que sentía. En su cabeza agradecía a cualquier ser el poder salir vivo de esa habitación.
Nagini se acerco a su amo. Este la acaricio pensativo. De alguna forma hacer esto lo centraba.
Apenas dos minutos después se oyó de nuevo un pequeño tumulto fuera de la puerta. Molesto Voldemort solo agito la mano y abrió ambas hojas de par en par.
La escena lo dejo durante un instante sorprendido. Cuatro de sus siervos sostenían con dificultad a otro que llorando e incluso mordiendo a otro trataba de escapar del agarre.
- ¿Que es esto?.- pregunto. Al instante todos se arrodillaron.
- Mi señor yo.- dijo uno de ellos.- ¡El es el responsable de la recuperación de los inferís y los cuerpos de los muggles!.- dijo con rapidez. El mago que trataba de escapar de los otros lo miro aterrado al tiempo que se encogía.
- Entrad todos.- dijo el señor oscuro. Con gran terror todos se fueron acercando aun de rodillas esto sirvió para limpiar la mancha de orina que había dejado el joven mago. Aunque a ninguno le importo en su mente solo pensaban la forma de salir de esa habitación con vida. Cuando estuvieron dentro Voldemort agito la mano y la puerta se cerró tras ellos. Pudo ver con cierta satisfacción como daban un ligero espasmo de miedo al oírla cerrarse.- Habla. ¿Que ha pasado?.
- Mi señor…- comenzó el Mortifago.- Me aparecí en la zona designada media hora después de que comenzara el ataque.- al hablar apenas levantaba la cabeza y no se atrevía a mirar a su amo directamente.- Cuando llegue… no se qué había pasado. Yo y mi equipo pudimos ver que la aldea estaba aparentemente en pie. Supimos que algo había salido mal. Nos desvanecimos y decidimos acercarnos a la aldea.- trago saliva antes de seguir.- Mientras nos acercábamos pudimos ver zonas quemadas llenas de trozos de cuerpos. También extraños hoyos circulares, con trozos de inferís por todas partes.- la mente retorcida de Voldemort no entendía nada. Los rituales a los que se había sometido y el completo desinterés por el mundo no mágico hizo que olvidara mucho de su infancia. Si no lo hubiera hecho lo que su siervo le dijo le habría recordado los destrozos hechos por los bombardeos alemanes durante la segunda guerra mundial. Pero considerándose superior a todos había borrados estos y otros recuerdos de su mente. Para él era más importante recordar todo lo referente al mundo mágico que no la odiosa vida que tuvo de niño.
- ¿Y los muggles?.- pregunto el señor oscuro.
- Por lo que… oímos.- dijo con miedo.- parecían estar celebrando.
- Continua. ¿Averiguaste como destrozaron a mis inferís?.
- No mi señor.- respondió preparándose para el dolor.- apenas pudimos andar unos metros mas cuando a dos de mis hombres les exploto la cabeza. Creo que fue esa extraña magia que usaron en otros ataques contra nosotros.- miro a su amo.- mi señor estábamos ocultos con varios hechizos pero aun así los muggles no encontraron y nos atacaron.- al darse cuenta que que estaba mirando a su amo directamente se acobardo y volvió a inclinar la cabeza.- Cuando otros dos de mis hombres murieron activamos los trasladores.
- ¿Y el otro equipo?. ¿Como les fue?.- preguntó. En ese momento se escucho una gran estruendo.- ¡¿QUE ES ESO?!. ¡¿ALGUIEN SE ATREVE A ATACARME?!.- al decirlo se incorporo.
Voldemort salió de la sala seguido por el grupo de aterrados Mortifagos.
En poco tiempo llego a la zona donde se había oído el estruendo. Al entrar la destrucción era visible. Algunos trataban de ayudar a los supervivientes. Parecía que una poción salió realmente mal y la caldera había explotado.
- ¿Que ha pasado?.- preguntó al entrar. Un Mortifago herido se acerco.
- ¡Maestro!. ¡Fueron lo muggles!.- respondió.
- ¿Qué?, ¿Cómo?.
- ¡El ataque de inferís a la costa salió mal!.- respondió.- ¡Al llegar vimos como los muggles acababan con los inferís!.- lo pensó.- ¡Si no lo hubiera visto no lo creería!. Mi señor, ¡tenían unas mochilas en su espalda que escupían fuego del infierno!.
- Eso es imposible.- lo callo Voldemort.
- Lo he visto y aun no me lo creo.- añadió el Mortifago.- pero uno de mis hombres lanzo a uno de ellos un reducto. Dio en la mochila y exploto de una forma…- lo pensó.- esto no es nada en comparación.- mucho miraban a todas partes sin creérselo.- de repente comenzaron a atacarnos con esos mosquetes que disparan plomo mucho más rápido.
- ¿Que tiene que ver con esto?.- lo corto Voldemort molesto.
- Uno nos lanzo…- no sabia como decirlo.- una patata extraña. Al hacerlo dijo; "tomad un regalo".- miro a la zona de la explosión.- El idiota de Rentfield lo cogió antes de aparecerse. Al llegar me dirigía a informarlo cuando Rentfield tiro molesto esa… patata y poco después.- miro de nuevo a la explosión.- todo exploto.
- Los muggles no tienen mosquetes que disparen tan rápido.- dijo otro Mortifago.- tardan mucho en cargar.- además esta explosión es como la de un cañón.- añadió.- pero el cañón explota al momento no después.- todos miraron al joven Mortifago.
- ¿Como sabes tanto?.-pregunto Voldemort.
- Mi señor .- se arrodillo.- Mi familia perdió uno de sus castillos por culpa del ministerio y esos malditos Muggles. Fue dado por los reyes muggles a una familia como recompensa.- al decirlo podía notarse al odio al hablar.- mi familia ha estado matando y maldiciendo a esa familia por generaciones.- sonrió.- hasta su extinción. Al movernos por el castillo hemos podido ver algunos de sus artículos de guerra. Por eso sabemos un poco sobre eso.
- Habla que son esos mosquete.- pidió.
- Son unos bastones de metal huecos.- respondió.- añaden un polvo negro y una bola de plomo. Después aplican fuego y el polvo negro explota lanzando la bola con mucha fuerza.- hizo una pausa.- uno de mis antepasados perdió dos dedos por uno de esos mosquetes. Por eso se que se tarda mucho en volver a… disperar creo que se dice.
- Y lo otro que mencionaste.- pregunto mirando la explosión.- Lo que puede causar esto.
- Se llama cañón, mi señor.- respondió.- y es como el mosquete pero de mucho mayor tamaño.- hizo una pausa.- Pueden destrozar murallas y algunos explotan mandando hierro y plomo por todas partes destrozándolo todo aun mas.- se oía el murmullo de los Mortifagos.
- Es imposible que los Muggles tenga algo así.- dijo un Mortifago.
- No . No es imposible.- los recuerdos de su atormentada niñez volvieron a su mente. Después de desbloquear algunos de sus recuerdos, el recordaba lo que era un fusil, una ametralladora y un cañón. Era la primera vez que lamentaba la ignorancia de sus siervos en todo lo referente al mundo no mágico. Parece que los muggles habían descubierto la forma de destruir a sus inferís y hacer que su mejor arma fuese inútil.
Lord Voldemort paso un rato pensando. Mientras algunos de los Mortifagos ayudaron a los heridos y los llevaron a la enfermería para recibir tratamiento.
Voldemort miro al jefe del segundo equipo.
- ¡Cruccio!.- el mago se retorció en el suelo.- Que te sirva de advertencia. La próxima vez o matas a todos los muggles o no regreses.
- si… mi señor.- respondió desde el suelo.
De un giro de su varita los cuatro magos que le informaron de sus ataque perdieron la cabeza. No dijo nada mas mientras salía de la mansión. Esos muggles lamentarían el oponerse a él.
-x-
Voldemort apareció sobre el pequeño pueblo que había mandado atacar. Al estar a gran altura no fue visto por nadie. A sus pies los muggles celebraban. Con una mueca de desprecio saco su varita y…- ¡Friendfire!.
De la punta de su varita comenzó a surgir el fuego maldito hacia el pueblo. En poco tiempo una gran serpiente de fuego comenzó descender hacia el pueblo.
El grupo de militares que celebraban no tardaron en ver el increíble ser de fuego que descendía hacia ellos. Gracias a su preparación, en poco segundos comenzaron a alejarse y organizar el contraataque.
En cuanto el fuego maldito toco el suelo comenzó a destruir todo lo que tocaba. Ni siquiera dejaba tras el ceniza.
Cuando los más cercanos a esa destrucción se vaporizaron el resto comenzó la retirada en todas direcciones.
Desde el cielo un divertido Voldemort guiaba a la serpiente de fuego para que destruyera todo a su paso. Los patéticos muggles pagarían por oponerse a él.
O eso pensaba. De repente una explosión le voló la mano y su varita. Sorprendido vio el muñón sin entender.
Bajo el en el suelo la serpiente de fuego maldito. Siguió devorándolo todo. Pero al no tener al mago oscuro controlándolo solo se movía en una dirección. Los supervivientes en el suelo vieron esto y no tardaron mucho en mirar hacia el cielo y comenzar a disparar. Cuando algo le rozo el brazo no dudo en aparecerse. Una milésima de segundo después de que desapareció un par de potentes balas de dos francotiradores pasaban por el lugar por el que estuvo su cabeza. Nunca sabría lo cerca que estuvo de morir.
