Hola, gracias por leer mi historia, me alegra saber que la están disfrutando.Sin más que decirles, les dejo el siguiente capítulo.

Rukia dejó el teléfono en su base con molestia, inhaló profundamente para exhalar con pesadez. Colocó ambas manos en los bordes de su escritorio y se dio constantes golpes contra éste. La frente de Rukia comenzó a adoptar tonos rojizos y rosados a causa de los golpes, se sentía colérica.

Durante su trance de autoflagelación, abrieron la puerta de su oficina y entraron dos cuerpos masculinos. Ella los ignoraba completamente y ellos la veían con preocupación. Su jefe dio unos pasos hacia adelante y Uryu cerró la puerta una vez que los dos habían entrado.

—¿Todo bien? — preguntó Shiba con voz baja.

Rukia interrumpió sus golpes abruptamente y retomó una postura más tranquila.

—S-sí, disculpen. — más sangre subió a su rostro. —Tomen asiento. — ofreció con amabilidad mientras dibujaba una sonrisa, totalmente forzada, en su rostro. Los varones le hicieron caso.

Un silencio incómodo se instaló en la oficina. Por la vergüenza, aquella mujer cambiante, dirigió su mirada a sus manos, las cuales jugaban entre ellas con nerviosismo. De repente el celular de Rukia sonó, anunciando que le había llegado un mensaje, indecisa por no saber si contestar o no le dirigió una mirada a su jefe. Por segundos, sus miradas se conectaron y sus corazones se desbocaron de su pecho de una manera que nunca habían sentido.

Después de un silencio que había sido eterno para aquel trío, a pesar de que no había ni dos minutos, Uryu decidió hablar primero:

—Si te causó molestia que te haya otorgado la responsabilidad de contactar con el DJ, te doy mis más sinceras disculpas. — para después hacer una leve inclinación de su cabeza y poner su mano derecha en su pecho.

La azabache exhaló más tranquila mostrando una sonrisa con sinceridad y naturaleza.

—No te preocupes, de hecho — su cuerpo se aligeró y se mostró más vivaz. Abrió uno de sus cajones y sacó se agenda, buscó entre las páginas de ésta hasta que llegó al lugar donde había anotado la cita —, ya pude contactarme con su secretaria y ya tenemos una cita con él.

Los dos varones la vieron asombrados y casi por acto divino, el sol salió de entre las nubes, pues casi todo el día había estado nublado, y alrededor de Rukia se dibujaron unos rayos de luz gracias a qué estos se filtraban por el ventanal de su oficina.

—Wow~ nunca había conocido una chica tan eficiente. — halagó Uryu a la fémina. Se levantó de su asiento y le tendió la mano a la azabache — Será todo un placer trabajar con usted señorita Kuchiki.

Los dos soltaron una pequeña risa de complicidad.

He agendado la cita para el lunes de la siguiente semana a las cinco de la tarde en sus oficinas.

—Perfecto, yo digo que Kaien te acompañe. — propuso el chico con anteojos.

Al escuchar esto, llamó la atención de su jefe y colega quien había estado abstraído en sus pensamientos, admirando la belleza de la chica que estaba en frente de él. Con rapidez volteó a ver a su amigo.

—Yo no puedo ir con ella. — se excusó el jefe de la propuesta de su amigo. Como lo había hecho de una manera abrupta, sobresaltó a los presentes. Al notar lo incómodo que se había puesto el ambiente, nuevamente, trató de recuperar la postura pacífica que había tenido desde un principio. — Me-me refiero a que… En unos días me iré de viaje y no la podré acompañar, creó que es más pertinente que vayas tú, Uryu. — repuso con serenidad.

Los nombrados se voltearon a ver considerando la propuesta de su amigo.

—Yo no tengo problema alguno. Iré solo si la señorita Rukia quiere que la acompañe.

Uryu lo había dicho con tanta elegancia que terminó sonrojando a la joven. Por los nervios, tomó un pequeño mechón de su cabello y lo colocó detrás de su oreja, desvió la mirada y dibujo una dulce sonrisa en su rostro.

—No tengo problema alguno.

Una vez que solucionaron algunos temas sobre el proyecto, se despidieron y siguieron con sus respectivos trabajos.

Rukia sacó su celular para ver de quién era el mensaje:

Mocoso:

Fue todo un placer verte la otra noche en el parque. Te esperé sentado en una de las bancas del parque.

Rukia leyó el mensaje una y otra vez. ¿Ichigo la había esperado en una banca? Pero si nunca lo vio, solo se encontró al DJ Shiba sentado en una de las bancas. Segundos después, la azabache llegó a la siguiente conclusión, Ichigo era el DJ Kaien Shiba pero ¿Cómo? Formuló una teoría tras otra para llegar a una respuesta lógica pero ninguna encajaba, incluso le llegó a doler la cabeza. Exasperada, decidió dejar dicho tema para después, por ejemplo, cuando lo viera en la entrevista.

Pasaron los días hasta que llegó domingo. El presidente Shiba preparaba sus maletas con tranquilidad pues dentro de unas horas se marcharía para atender asuntos familiares y de negocios. En parte le fastidiaba tener que lidiar con sus parientes sanguíneos sin embargo podía ser su excusa perfecta para poder dispersar su mente y emociones.

Cerrando su última maleta, sonó el timbre de la puerta principal por su casa. Tomó su maleta y la cargó hasta la sala, se sorprendió ligeramente al ver cómo sus dos amigos entraban por la puerta con total naturalidad y alegría. Uryu y Rukia hablaban sobre cosas que él no llegaba a comprender pero decidió no darle mucha importancia. Una pequeña parte del presidente Shiba sintió celos al ver cómo ellos dos se habían vuelto tan cercanos en tan poco tiempo y Rukia parecía tener más confianza y desenvolvimiento al momento de hablar con su amigo sin embargo, trató de que esos sentimientos no lo dominarán porque sabía que esos sentimientos no eran racionales.

A pesar de que trató de moderarse, movió bruscamente su maleta provocando que este chocara con la mesa de la sala y produjera un sonido estridente. Los dos amigos que hasta el momento no se habían percatado de la presencia de Shiba, voltearon a ver espantados hacia el lugar donde se había producido el sonido. El presidente al sentir que era el centro de atención se avergonzó, la sangre subió a rostro y llevó una de sus manos a su nuca para rascarse.

Rukia fue la primera en abandonar su postura de alerta, retomando su ligereza y jovialidad. Dibujó una sonrisa en su rostro y caminó hacia su amigo.

—¿Preparado señor presidente? — preguntó con coquetería y un toque de altanería. La frescura de aquella chica era tan contagiosa que el mundo que rodeaba a Shiba se desvaneció parcialmente, tomando la misma aura que la mujer que tenía frente a él.

—Para usted señorita, siempre. — contestó con una confianza que sorprendió a sus amigos. Rukia y Shiba se vieron a los ojos por unos cuantos segundos más hasta que la fémina sintió que ya no podría sostenerle la mirada por más tiempo.

—¡Oh, señor! — exclamó rompiendo ese vínculo visual para bajar su rostro y darle un pequeño golpe en el brazo. — No diga semejantes cosas delante de otras personas, podría prestarse a malas interpretaciones. — terminó por contestar Rukia con nerviosismo.

Shiba sonrió divertido, llevó una de sus manos a la cabeza de la mujer y revolvió su cabello.

—Ja, ja, ja. Sabes que yo no te veo de la misma manera que tú me ves, por eso somos amigos.

Uryu que había presenciado todo lo anterior en silencio, insultó a su amigo mentalmente pues sin darse cuenta, él se había mandado a la friendzone solo. El chico con anteojos se acercó a sus amigos para intervenir.

—¿Ya tienes todo listo o te falta algo? — preguntó con tranquilidad.

El presidente volteó a ver a su amigo con una sonrisa y un brillo en los ojos que ya conocía desde hace tiempo. Ver qué su amigo estaba feliz, lo hacía feliz a él.

—Ya está todo listo. Los oficios los he escaneado y enviado a tu correo.

Todavía faltabas unas horas para que su colega se tuviera que ir así que decidieron charlar amenamente en el patio de la casa. Rukia fue la primera en irse ya que tenía otros asuntos que arreglar y no los podía seguir posponiendo. Se despidió de aquellos hombres y se marchó en su auto.

Una vez solos, la charla entre los varones se volvió más íntima.

—Entonces te irás un mes. — inició el chico con anteojos.

—Es lo planeado pero con la directora todo puede cambiar.

—Hace tiempo que no la veo.

A esas alturas de la conversación, en la mesa yacía una botella de sake. Uryu sirvió un poco de la bebida en ambos vasos.

—Mi madre quiere venir a visitarme. — dijo Kaien Shiba una vez que le había tomado un poco al sake. Su amigo sorprendido lo volteo a ver con los ojos abiertos y sin decir nada, en espera a que él siguiera con su historia.

—Y~ — pronunció levemente al ver qué él seguía en silencio.

—Por eso iré a visitarla yo, para que ella no venga y arruine mis planes.

Uryu soltó una risa ruidosa.

—Ya deberías decirle. — concluyó su colega.

Si seguían con esa conversación saldrían enojados y él no quería irse en malos términos. Shiba exhaló con pesadez.

—Creo que es momento de que me vaya o si no perderé el vuelo. — y con esto dio como terminada la conversación.

Uryu se ofreció en llevar a Kaien al aeropuerto para que así no tuviera la necesidad de sacar su auto.

Al día siguiente Rukia se levantó más temprano de lo normal y así tener el tiempo suficiente para vestirse de acuerdo a la situación pero sobretodo, mentalizarse sobre el posible encuentro con Orihime.

Se metió a bañar e hizo que la música de jazz se reprodujera por su casa. Fundió su cuerpo desnudo en la cálida agua de la bañera y dejó que el aroma a jazmín se impregnada en los poros de su piel. Una vez que salió de la ducha, caminó a su habitación para secarse y ponerse sus cremas y fragancias, luego se vistió con un pantalón ajustado color rosa pastel, una blusa blanca con tirantes y escote en "v" junto con una chaqueta del mismo color que el pantalón. Se secó su cabello con la secadora y lo dejó suelto, como siempre. Se maquilló ligeramente y se puso unos aretes alargados para provocar el mismo efecto en si rostro.

Después se preparó de desayunar. Al final ordenó algunos folios en su carpeta para que el DJ firmara una vez que llegaran a un acuerdo. A las 7:58 AM, el celular de Rukia sonó, notificando que le había llegado un mensaje. Caminó hacia la mesa que estaba en la sala y tomó el dispositivo.

Uryu:

He llegado, estoy fuera de tu casa. Te espero.

Al leer el mensaje que le había dejado su colega, tomó sus cosas y se dirigió al espejo de cuerpo completo que tenía en su cuarto para cerciorarse que todo estuviera en orden. Hizo una pequeña reflexión en su actuar de está mañana y concluyó que hacía tiempo que no se arreglaba con tanta anticipación, mucho menos cuando salía con Renji. Después tomó su abrigo rosa pastel, salió de su casa y cerró la puerta con su clave. Una vez que identificó el auto con la vista, caminó hacia este.

Uryu al verla que caminaba hacia él por el espejo retrovisor, quitó el seguro de la puerta para que la fémina pudiera abrirla sin problema alguno. Rukia se sentó en el asiento del copiloto y una vez que cerró la puerta, se giro levemente para saludar al chico.

—¿Preparada señorita Kuchiki? — preguntó Uryu con formalidad.

La azabache soltó una ligera sonrisa y asintió.

—Claro, señor Ishida.

Al susodicho, encendió el auto y se encaminó a las oficinas donde se efectuaría la entrevista con el DJ.

—Cuándo me saludaste — dijo Rukia —, sonaste como Shiba pero a la vez diferente.

Cuando Rukia dijo eso, llamó ligeramente la atención del chico. No sabía que contestar, una parte de él se había incomodado porque había sido la primera persona que le había dicho algo semejante en su actuar sin embargo, después una duda se le había venido a la cabeza.

—¿Cómo se conocieron tú y Kaien?

Él ya se sabía una parte de la historia pero quiso conocer la contraparte de ésta.

Rukia meditó con rapidez por dónde empezar.

—Hace unos tres… No, creo que cuatro años… Sinceramente no recuerdo cuánto tiempo. En la empresa sacaron una convocatoria para la creación de un programa o estrategia donde se atrajera a más publicó y el ganador podría llegar a ser el presidente de la empresa, obviamente con el pertinente análisis del currículum y todas esas cosas.

"Yo me emocioné demasiado, así que decidí poner todo mi esfuerzo en la creación de dicho programa, además de que mi currículum estaba intacto. Durante dos meses no dormí más de dos horas y dicho trabajo me estaba quedando fantástico. Un día antes de que la plataforma se cerrará yo envié mi proyecto, impecable. Estaba cien por ciento segura de que dicho puesto sería mío.

De todos los participantes que conocía y sabía que serían buenos contrincantes, eran mi amigo Aizen y mi… exnovio Renji. La mayoría eran hombres y yo, una mujer. Recuerdo que había mantenido en secreto el tema de mi proyecto para evitar problemas a futuro así que, cuando les comenté que yo también había participado se habían sorprendido. Al principio me subestimaron y me dijeron que sería todo un placer que yo participara en su proyecto como ayudante. Esos comentarios me molestaban como no tenían idea, Aizen al saberlo se disculpó y me dijo que trataría de ya no decir comentarios que me minimizaran.

El día anterior a la publicación de los resultados, no pude dormir, las ansias me comían por dentro. Llegué va la oficina muerta, metafóricamente. El cansancio físico y mental se me habían acumulado ese día. Cuando convocaron a los participantes a la ceremonia, decidí llegar cinco minutos después de la hora anunciada. El auditorio de la empresa estaba hecha un caos pues habían corrido el rumor de que la directora de la empresa se encontraba en tal lugar y para la mayoría era como una leyenda, además de que algunas mujeres estaban entusiasmadas por la presencia de un chico guapísimo que no habían visto nunca por las oficinas.

Total, el tiempo pasó y me reuní con mis amigas que nos desearon suerte, tanto a Aizen como a mí.

Uno de los ejecutivos de la empresa subió al escenario en hizo unas pruebas con el micrófono"

En esta parte de la historia Rukia recargó su cabeza en el respaldo del asiento y levantó la mirada, remitirse ante todo eso, le regresaba el cansancio que había sentido en aquel preciso momento. Sonrió con pesadez y prosiguió con su historia.

—"Probando: uno, dos, tres. — dijo el ejecutivo. Una vez que comprobó que el micrófono sonaba a la perfección, se arregló el saco y después tomó el sobre con las dos manos — En mis bellas manos poseo el nombre del varón que dirigirá esta empresa y digo hombres porque admitámoslo, ninguna mujer participaría en un concurso así y además no tendría la capacidad de asumir tal puesto.

Aquel comentario fue bien recibido para algunos hombres y no tanto para las mujeres y uno que otro hombre, de hecho, en alguna parte de la multitud alguien gritó para que todos los presentes lo escucharán.

—La directora de la empresa es mujer, ella es la que te paga.

Unas cuantas risas sonaron por el lugar. Luego mi amigo también dijo:

—Incluso hay una mujer que participa en este concurso.

Me sentí más tranquila al saber que habían personas que me apoyaban. El presentador se removió incómodo y aclaró su garganta.

—Cómo sea, el ganador del concurso y próximo presidente de la empresa es…

De pronto se comenzaron a escuchar redobles de tambores y el público se mantuvo en silencio para no perderse de cada segundo de dicho evento tan importante. Una vez que el presentador sintió que había la suficiente atención por parte de los trabajadores y prensa, prosiguió con el anunciamiento.

—El ganador es, el joven ¡Kaien Shiba!

De repente estallaron unos pequeños cañones de confeti y del techo comenzaron a caer pequeños pedazos de papel metálico los cuales brillaban con la refracción de las luces, junto con los flashes constantes de las cámara de la prensa. La mayoría estábamos desubicados porque no sabíamos quien era ese tal Kaien Shiba. La incertidumbre gobernaba el silencio.

Un hombre comenzó a subir al escenario hasta que todos conocimos a nuestro presidente, él había sido el chico del que todas las mujeres hablaban. Era nuevo en la empresa y todos supieron que el concurso había sido un fraude. Mi cuerpo comenzó a sentirse mal y mis amigas, Matsumoto y Hinamori, me sacaron del lugar para después llevarme a casa.

Unas horas después me llegó un mensaje a mi correo, por parte del trabajo, anunciando me que me habían ascendido de puesto así que solicitaban mi presencia al día siguiente y que por mi esfuerzo me darían una semana de vacaciones. Dos meses sin dormir ni comer bien y me dan una semana de vacaciones con unas felicitaciones en un correo. Me sentí tan utilizada y estúpida. Yo les contesté que por causas de fuerza mayor no podría asistir a la ceremonia de ascenso. Ellos decidieron aplazarla hasta que mis "vacaciones" terminaran.

Obviamente caí en un pequeña depresión pero una vez pasada la semana tuve que regresar a mi yo normal para seguir con mi trabajo, como si nada hubiera pasado… pero cuando entré al edificio y caminé por los pasillos supe nada sería como antes. Las miradas de mis compañeros de trabajo estaban sobre mí y yo con la mirada en alto caminé hacia la sala de conferencia. Una mesa para veinte personas, de las cuales diecinueve eran hombres y una era mujer, esa era yo. Hasta al fondo de la mesa estaba el presidente, tenía un rostro tan serio que no supe cómo reaccionar.

Los ejecutivos me felicitaron, me dieron un largo discurso del cual no me acuerdo y no me interesa saber que decía, y me dieron un papel de reconocimiento para luego decirme en qué consistiría mi nuevo puesto. Una vez que terminaron, decidieron tomar una foto y después se fueron yendo uno por uno hasta que quedó el presidente.

—Toma asiento, por favor.

Me pidió con una voz tan profunda e imponente que no puse objeción alguna y me senté a su lado. Él abrió los ojos un poco más de lo normal, al parecer mi cercanía lo había sorprendido. Lo veía directamente a los ojos tratando de encontrar… mmm, no sé, algo. El presidente solamente se removió incómodo en su asiento.

—Sé qué… — llevó una de sus manos al nudo de su corbata y lo aflojó ligeramente. — Sé qué este puesto te pertenece. Leí tu proyecto, es realmente impecable e innovador sin embargo…

—Comprendo. — lo interrumpí.

—¿En serio?

—Eres hombre, los hombres respetan a hombres, no a mujeres.

La ilusión que había visto por unos segundos en sus ojos se apagó.

—Rukia, ¿Te puedo llamar así, verdad? — yo asentí con la cabeza — Rukia, sé que tú y yo no nos conocemos sin embargo tengo la esperanza de que en algún momento nos relacionemos más y te pueda decir porque estoy aquí. Lo único que puedo hacer por ti en estos momentos es apoyarte en todo lo que pueda.

Una vez que terminó de hablar se disculpó y salió de la sala. Al principio mi relación con él era muy distante hasta que un día escuché como algunas notas de jazz salían de su oficina porque él estaba reproduciendo ese tipo de música, comenzamos a entablar conversación con ese tema hasta que nuestra relación fue avanzando hasta lo que es ahora."

De la sonrisa frustrada que había puesto en su rostro al comienzo de la historia, ahora estaba una llena de vitalidad y complicidad por todo lo que habían compartido aquellas dos personas.

Uryu que la había escuchado con atención desde un principio no supo que decirle una vez que había concluido con su narración.

—Yo… Wow. Cada vez me sorprendes más. Eres una chica extraordinaria, sobreviviendo en un mundo de hombres.

—Y no soy la única que pasa por estás cosas sino todas las mujeres. Ya casi llegamos. — anunció Rukia al ver el edificio donde habían establecido el encuentro.

Uryu siguió manejando hasta la entrada del lugar. Se bajaron y un valet los ayudó a estacionar su auto en el lugar correspondiente. Se registraron en el lobby y de ahí caminaron hasta el ascensor para poder subir al piso 15. Ahora la charla de aquellos dos colegas pasó a algo más ameno y trivial. Aunque no lo dijera, Rukia se sentía nerviosa por lo que podría pasar una vez que las puertas del ascensor de abrieron de par en par y de alguna manera se encontrara con Orihime.

Caminaron hacia la secretaria y notificaron que tenían una cita.

—¿Kia? ¡Kia-chan! — una voz femenina sonó detrás de ellos.

Rukia al reconocerla, se maldijo, pidió perdón al todopoderoso que gobernaba el mundo y pidió perdón al universo si en alguna de sus vidas pasada había hecho algo malo y ahora el karma la estaba reprendiendo.

—Pero qué puntuales. Camila, calienta el sake, lleva al joven a la sala de espera y lleva a la señorita Rukia a mi oficina. — mandó la peli naranja.

Los visitantes se dirigieron una mirada con desconcierto.

—Disculpa pero hemos venido para entrevistar al joven DJ, Kaien Shiba, así que no nos encontramos con el tiempo suficiente para charlar contigo. — dijo Rukia imponentemente sin sonar grosera.

Uryu se confundió un poco al escuchar el nombre del sujeto pero decidió no decir nada, al menos no ese momento que el ambiente se había tornado un poco incómodo.

—Oh querida, él llegara en diez minutos, así que es mejor aprovechar el tipo teniendo una charla de amigas. Hay tanto que quiero contarte. — Dicho esto Orihime siguió caminando y Rukia la siguió sin alternativa.

Una vez que las dos entraron a la oficina de la mujer de cabellera anaranjada, la anfitriona se sentó en uno de los sillones que encontraban en el centro del lugar, Rukia tomó asiento enfrente de ellas, en medio estaba una pequeña mesa de vidrio y sobre esta se encontraba una botella de sake, la cual desprendía vapor.

Orihime tomó la vasija con la bebida alcohólica e hizo un ademán con las manos para que su invitada tomara su vaso de porcelana para que ella le pudiera servir, Rukia no rechazó el servicio, así que obedeció. Orihime dejó el sake sobre la mesa, esperando a que su invitada le sirviera a ella, pasaron unos segundos para que Rukia se percatara de la intención de la susodicha, así que decidió darle el gusto. Una vez que las dos tenían sus vasos llenos, tomaron los recipientes con extrema elegancia y se vieron directamente a los ojos.

—Hace tiempo que no hablamos… civilizadamente. — dijo Orihime para después, tomar del concentrado de arroz.

—Claro, desde que comenzaste a besar a varios hombres. — tomó de igual manera.

—Sí, creo que la última vez fue cuando besé al chico que te gustaba ¿Cuál era su nombre?

—Si quieres que enumeremos a los chicos con los que has estado, no creo que acabemos hoy querida.

Se volvieron a servir sake.

—Al parecer sigues con el mismo sentido del humor Kia-chan, un humor simple. ¿No has cogido o sí? Cómo ya no tienes novio.

—¿Qué quieres Orihime?

Rellenaron sus vasos con más sake. La peli naranja quitó aquella sonrisa falsa de su rostro y adoptó una postura más seria.

—Yo no besé a Ashido.

—Eso ya es cosa del pasado. Yo no estoy aquí para pelear con hombres.

Orihime se rio al escuchar la declaración de su amiga.

—¿Es en serio? Porque la última vez casi me matas al verme con Renji, cuando se supone que ustedes ya no eran novios. No me vengas con teatros.

—Creo que has malinterpretado las cosas, si por mí fuera, quédate con él.

Las dos vieron el vacío de sus recipientes así que las volvieron llenar.

—Eres una idiota Rukia.

—Tú no te quedas atrás.

—Al menos yo no elijo a patanes como novios. Yo no besé a Ashido, él me tomó a la fuerza y lo hizo. Yo no le dije a Renji que te dejara y renunciara, fue él quien tomó la decisión de hacerlo porque el inepto quería que tú le rogaras para que regresara contigo pero como no le salió el teatro decidió irse con la cola entre las patas. Si eres muy inteligente, demuéstralo al momento de elegir a los hombre, Rukia Kuchiki.

Dicho esto se levantó de su asiento y abandonó su oficina enfurecida. La azabache vio que su vaso estaba vacío, otra vez, así que decido servirse sin embargo Orihime se había servido el último trago. Frustrada salió de la habitación y caminó hacia el lugar donde se encontraba Uryu, estaba a metros de llegar pero la secretaria la interceptó y la llevó a otra de las oficinas del lugar, encontrándose con el DJ en su silla giratoria.