Hola, me alegra saber que algunas personas siguen mi historia en Wattpad 3 Me sigo esforzando para mejorarla por lo tanto sus comentarios al respecto me ayudan demasiado. También he tratado de modificar los errores de los primeros capítulos pero sigo sin comprenderle a la plataforma en su totalidad.
No los entretengo más, les dejo el siguiente capítulo.
Rukia pasó a la oficina con paredes de vidrio sintiéndose intimidada.
— Tome asiento señorita Kuchiki. — invitó el DJ quien estaba sentado en su silla giratoria detrás de su escritorio, cuya posición era dominante.
La azabache caminó hacia la silla que estaba frente a él, colocó los papeles sobre la mesa. Se moría de nervios y no sabía el porqué. Inhaló y exhaló disimuladamente.
—Es un gusto estar con usted en este momento señor Shi… Kai… — de pronto en la cabeza de la chica se generó un pequeño dilema al no saber cómo dirigirse al varón. — Am~ ¿Cómo te gustaría que me dirigiera hacia ti? — preguntó en voz baja, como si el hecho de bajar la voz le quitara la sensación de nerviosismo y vergüenza.
El pelinegro sonrió al notar como la actitud profesional de ella se había modificado para adaptar uno más tierno y fresco.
—Ya te dije que me gustaría que me llamaras cariño — contestó con un ligero tono burlesco.
—Es en serio. — reprendió la fémina.
—Ja, ja, ja. Entendido, entendido. Llámame Shiba, por lo que tengo entendido tu jefe se llama igual que yo y no quiero crear más confusión.
Una vez que aclararon este punto nada importante para el tema pero si para su relación, decidieron seguir con el motivo principal de su reunión. Rukia abrió los folios que había puesto sobre el escritorio y se los mostró al DJ.
—La empresa Shiba, específicamente su canal ShB y la Secretaria de Cultura de Japón han colaborado para la elaboración de un programa cultural, cuyo objetivo es promover el arte entre los ciudadanos exaltando los talentos que han surgido en el país y viajado por el mundo. — expuso Rukia con profesionalismo.
—¿Necesitan que mi empresa sea uno de los patrocinadores o cuál sería mi papel en dicho proyecto?
—Lo que necesitamos es que usted sea el primer entrevistado de este programa, debido al auge tan sorprendente que ha tenido en el mundo, o si lo desea, incluso el rostro principal de este, presentando cada una de las emisiones que tendrá la temporada, que en total serían doce episodios.
Shiba tomó los papeles y comenzó a leerlos con detenimiento. Hasta cierto punto, pareció que él ya no le prestaba atención a ella, por lo que decidió suspender su explicación y esperar en silencio algún comentario o pregunta del chico, sin embargo la espera se le hizo pesada por lo que decidió intervenir.
—Si le apetece le puedo enviar una copia del proyecto a su correo y así pueda leerlo con más detenimiento. — sugirió la fémina.
A pesar de eso, el chico siguió en silencio, leyendo los oficios. Pasados los cinco minutos Shiba se fijó en Rukia quien tenía puesta la mirada en la vista de la ciudad nipona que se proyectaba detrás de él.
—Por lo que leo, me ha atraído la posibilidad de ser el rostro principal del programa sin embargo necesito más tiempo para analizar los términos y condiciones de este puesto pero si lo que necesita ahora es una respuesta, le doy un sí.
La chica se extrañó al tener una respuesta relativamente rápida. Shiba se levantó de su asiento, caminó hacia el mini bar que estaba en una de las esquinas de la oficina, tomó dos copas y vertió en estás un poco de vino espumoso. Al principio pensó que él regresaría a su asiento sin embargo se sentó en la sala que estaba en medio de la oficina. El músico le dirigió una mirada seductora a Rukia.
Ella entendió la indirecta y se fue a sentar a lado de él, tomó la copa entre sus finos dedos y cruzó las piernas, permitiendo que la tela que la cubría se pegara a su piel y remarcar su silueta.
—Señorita Kuchiki, cualquiera que la vea así podría malinterpretar las cosas. — dijo el DJ.
La chica soltó una corta risa sarcástica.
— ¿Qué tipo de cosas pensarían?
Ella lo estaba provocando, era notorio, pero él no caería en sus trucos, al menos no tan rápido o eso trataría. Rukia removió el líquido de la copa con movimientos circulares, después lo acercó a su nariz para olfatear el olor fermentado y después le dio un pequeño trago.
Todo movimiento efectuado por la chica, cautivó al DJ. La sangre corrió por todo su cuerpo rápidamente a causa de su corazón acelerado, trataba de no cautivarse cada vez más pero no era posible. Rukia al sentirse observada dirigió una mirada coqueta a los ojos de su acompañante y luego los retiró. Confirmado, él había caído en su hechizo.
"Maldita sea" se dijo mentalmente Shiba. "No puedo perder, si yo me enamoro ella también"
— Y dígame ¿En qué nos quedamos la última vez que nos vimos? — intervino el DJ dejando la copa sobre la mesa, Rukia hizo lo mismo.
El varón llevó su mano a la mejilla de Rukia y la acarició con delicadeza, alborotando los sentidos de la chica. Los dos sabían perfectamente que estaban jugando con fuego pero querían arriesgarse.
— Kia, quiero probar de nuevo tus labios — susurró acercándose a ella —, quiero probar tu piel — de pronto sus labios se dirigieron al cuello, rozando su piel — y que digas…
—Cariño. — terminó de decir la chica.
Ambos se separaron ligeramente para poderse ver a los ojos y después siguieron explorando sus cuerpos.
Se sumieron en un beso largo y húmedo, las manos del músico pasaban por la cintura de la chica atrayéndola más a su cuerpo, Rukia colocó sus manos en el dorso del chico y estás fueron descendiendo paulatinamente hasta llegar al borde de su pantalón, con el dedo índice siguió descendiendo hasta sentir el pene erecto de su acompañante.
—Al parecer eres más traviesa de lo que había pensado. — dijo él entre besos.
Estaban tan concentrados en las sensaciones tan placenteras que liberaba su cuerpo que ignoraron el sonido de una cámara tomando una fotografía de la situación tan comprometedora en la que estaban.
Shiba decidió bajar su mano y desabrochar el pantalón de la fémina para después introducir su mano por debajo de su ropa interior y poder explorar. Cómo acto inconsciente, Rukia abrió ligeramente sus piernas permitiendo un fácil acceso. Con sus dedos separó los labios vaginales, dando pequeños masajes en la zona y cuando sintió que fue suficiente, buscó aquel punto que le abriría el paraíso, una vez que lo encontró la chica dio un pequeño brinco soltando un sonoro gemido. Al principio masajeó su clítoris con movimientos circulares, luego de arriba abajo y al final intercaló ambos movimientos.
Una parte de Rukia no podía creer que estuviera haciendo todo eso con un chico que apenas y conocía, en su oficina y después de haber cerrado un trato de trabajo, definitivamente eso no era nada profesional de su parte pero si muy excitante.
"De cualquier forma, tú querías algo pasajero ¿O no?"
Rukia decidió profundizar sus besos cuando sintió que estaba a punto de venirse. Una pequeña pero profunda explosión eléctrica recorrió su cuerpo desde su vulva hasta sus mejillas, reprimiendo el gemido en los labios del chico. Él retiró su mano del cuerpo de la chica y se siguieron besando. Segundos después ellos regresaron a la realidad.
—Me encantaría que siguiéramos sin embargo no creo que sea el mejor lugar. — aclaró Rukia mientras se separaba de él y dirigía su mirada a los vidrios que funcionaban como paredes.
Shiba sonrió divertido y se levantó del sillón, le ofreció una mano para ayudar a la chica a levantarse y la tomo de la cintura.
—Esto no hubiera pasado si hubieran personas en este piso del edificio, — dijo acercándose a sus labios para darle un beso — hubiera pasado en otro momento o en otro lugar.
Los dos se dedicaron una sonrisa de cómplices, Rukia caminó hacia el escritorio y cuando estuvo a punto de guardar los documentos, la mano de Shiba se interpuso.
—Me faltó firmar, permíteme.
Rukia se hizo a un lado y observó al chico que tenía enfrente de ella, no podía creer que en serio estuviera manteniendo una relación con él.
"Aunque no hemos definido que somos" se dijo así misma. Por un instante una extraña sensación de vacío se formó en su pecho, provocando que su mente la atormentara con preguntas llenas de inseguridades. Sacudió la cabeza para ahuyentar esos pensamientos y trató de regresar a la realidad.
— Listo Kia, estos papeles son todos tuyos.
Tomó los documentos y los guardó para después caminar hacia la salida de la oficina y poder encontrarse con su acompañante, a lado de ella, caminó Shiba con una gran sonrisa en su rostro. Centímetros antes de que cruzaran la puerta el varón se detuvo, y soltó un ligero carraspeo para llamar la atención de la chica.
—La próxima semana me iré a la isla de Iriomote, no sé si tú quieras venir conmigo pero… — en este punto de la petición, las palabras que había organizado con anterioridad se habían revuelto causando un caos en la mente del varón, provocando que se pusiera nervioso. Rukia al notarlo, lo tomó de la mano y le regaló una tierna sonrisa que terminó por derretir el corazón de Shiba.
— Claro, sólo que tengo que terminar algunos asuntos de la empresa.
Dicho esto, caminaron hacia el elevador y justo cuando Rukia presionó el botón, Shiba la atrajo a él para darle un beso en los labios, un corto y rápido pero con gran intensidad. Se volvieron a dedicar una sonrisa y se adentraron al ascensor.
Uryu decidió caminar por las oficinas para no hundirse en su aburrimiento, pasaban los minutos y no había manifestación alguna de Rukia. Tantas veces había sonado el pitido característico del elevador que decidió ignorar el último, convencido de que no sería aquella persona que esperaba.
— Disculpa la tardanza, Uryu. — dijo Rukia detrás del chico con una gran y tímida sonrisa.
Él se dio la media vuelta rápidamente logrando ver a la azabache acompañada del DJ. Terminó de acortar la distancia que había entre ellos y una vez lo suficientemente cerca, saludó al varón con un reverencia. El DJ hizo lo mismo.
— Mucho gusto, señor Shiba. — saludó Uryu.
— Igualmente. La señorita Kuchiki me ha mostrado el proyecto y me ha parecido perfecto, será todo un placer colaborar con ustedes.
Compartieron otras cuantas palabras respecto a la visita y segundos después decidieron marcharse.
Desde lejos Orihime observaba con detenimiento la escena entre los tres sujetos, especialmente a sus amigos. Rukia tenía en su rostro una pequeña pero tímida sonrisa y en los ojos de Shiba un brillo que pocas veces había visto. Una parte de ella se sintió feliz al ver que ellos se mostraban felices pero otra parte tuvo miedo al pensar que Shiba no era el tipo que Rukia necesitaba o tal vez sí, serviría para que ella se diera cuenta de que no necesita a un hombre para sentirse completa.
Segundos después, ella siguió con su trabajo, de cualquier manera ella no tenía poder sobre la vida de las personas que la rodean. De pronto el teléfono de su oficina comenzó a sonar, tomó el artefacto y contestó la llamada:
— Compañía Musiikki, buenas tardes ¿Con quién tengo el gusto?
— Que formal señorita Inoue. — una voz masculina contestó del otro lado de la línea. La fémina suspendió su trabajo con cierta molestia al identificar a la persona.
— No puede ser Kaien, estamos a unos cuantos metros y decides llamarme por teléfono ¿Qué quieres? — expresó lo anterior con cierta molestia.
Del otro lado de la línea se escuchó una leve risa, que decidió pasar por alto.
— Necesito que me traigas un café expreso — Orihime se levantó de su asiento — ¡No, espera! Mejor un café lágrima es que tengo mucha energía y...
— Te llevaré lo que yo quiera. — sentenció la chica antes de colgar la llamada.
Fue hasta la oficina del vástago molesta. Subió por el ascensor con una taza vacía en sus manos y cuando llegó al piso caminó con el rostro en alto y una pisada fuerte, haciendo de su presencia una magnificencia. Abrió la puerta de vidrio y se adentró a la oficina.
— ¿Goza de este piso sólo para usted, señor Shiba Kaien? — preguntó Orihime con una acaramelada sonrisa mientras le dejaba la taza vacía en el escritorio.
El ensimismamiento en el que se encontraba el varón, era tal que no notó en qué estado se encontraba el recipiente, lo tomó en sus manos y se lo llevó a la boca. La chica observaba con detenimiento el lenguaje corporal de su amigo. El dj se extrañó al no sentir ningún líquido tocar sus labios, segundos después comprendió el juego de su amiga.
— Que rico café ¿es... es un café amaretto? — preguntó mientras dejaba la taza sobre la mesa.
Se vieron fijamente a los ojos, los dos sabían perfectamente que no se habían encontrado solo para qué Orihime le llevara un café, había algo más. La fémina se sentó frente a él y adoptó una postura expectante.
— ¿Qué ha pasado? ¿Por qué me has llamado Kaien? — preguntó la chica directamente.
El nombrado se removió en su asiento ligeramente incómodo y segundos después volvió a hacer contacto visual con su amiga.
— Me he besado con Rukia y creo que está vez es especial. — declaró el DJ.
— Lo mismo dijiste de Tatsuki y la dejaste varada en la carretera.
—O sea sí, pero te lo juro, esta vez sí es diferente.
— ¿Y Hanabi? A ella le juraste amor eterno y cayó en depresión cuando terminaste su relación porque te gustaba Hallibel.
Kaien comenzó a sentirse más intimidado y estúpido por cada palabra que decía su amiga, a veces cuando ella se lo proponía podía ser muy pesada y grosera pero a pesar de eso decía la verdad. Tantas veces había dicho esas palabras que hasta él podía desconfiar de su veracidad cuando salían de su boca.
Orihime se levantó de su asiento y caminó hacia el otro lado del escritorio para acercarse a su amigo. Colocó sus manos en los descansabrazos de la silla y acercó su rostro al de él, dejando una peligrosa separación.
— Sólo te diré una cosa K. Shiba — dijo la chica pronunciando el sobrenombre del varón con lentitud — Sí mi amiga, Rukia, sale lastimada por tu culpa, créeme no sobrevivirás, Ku ro sa ki kun
Dicho esto se separó de él y regresó a su asiento con completa naturalidad sorprendiendo al varón.
— A pesar de eso, me alegró verte tan feliz, de hecho cuando se despidieron percibí una chispa amorosa entre ustedes.
— Gracias por tus buenos deseos Orihime. — Concluyó el dj siguiendo la conversación.
Mientras tanto, Rukia y Uryu se dirigían a su oficina para seguir con los preparativos. Durante todo el trayecto en el auto conversaron de temas completamente triviales, forjando una amistad la cual crecería con el paso del tiempo. Sin embargo, una vez que comenzaron a adentrarse por el edificio, los murmullos no se hicieron esperar.
— ¡No puede ser! Primero deja Renji y va con el presidente Shiba, luego se va el presidente y va tras su amigo. — dijo una de las trabajadoras sin importarle que las demás personas la escucharan.
Como siempre Rukia decidió ignorar los comentarios y seguir con la mirada en alto. Una vez que entraron a la oficina de Rukia, Uryu se acercó a Rukia y colocó una mano en su hombro.
— ¿Esto siempre ha pasado? Lo comentarios — aclaró el chico con anteojos.
— Mmm, comenzó cuando me dieron el ascenso por mi proyecto.
Se notaba que Rukia no se sentía cómoda tocando el tema, así que decidió cambiarlo y tratar de seguir con su trabajo. De pronto, una duda asaltó la cabeza del chico.
— Por cierto ¿Cuál es el nombre del DJ?
Rukia lo volteó a ver y dejó por un momento lo que estaba haciendo para poderle explicar la confusa situación.
— Pues él… — se removió un poco incómoda en su asiento, por alguna extraña razón que no supo identificar en el momento — Él se llama igual que Kaien, el presidente.
Uryu se sorprendió momentáneamente por la noticia, así que decidió seguir indagando.
—Y cuándo hablas con ellos ¿Cómo los diferencias?
— Al principio fue complicado porque no sabía cómo hacerlo y resultaba muy confuso pero después Shiba — hizo una pequeña pausa al ver el rostro de duda del chico con anteojos al no saber a cuál de los dos se refería — el DJ, él me dijo que le llamara Shiba, sin honorífico ni nada por el estilo. Con el presidente, bueno, a él lo llamo con cualquier tontería que se me venga a la mente — dijo con una sonrisa burlona en su rostro — pero en el trabajo le digo presidente, afuera de este edificio lo llamo por su nombre, Kaien.
Una vez aclarado este punto para el varón, decidieron seguir con su trabajo para así poder acabar pronto y poder marcharse.
Los minutos pasaron hasta convertirse en horas y con ellas, los colores del cielo se comenzaron a teñir de nostálgicos colores más oscuros.
Ligeramente cansados, hicieron un rápido chequeo de los avances que habían logrado y al sentirse satisfechos del resultado decidieron continuar al día siguiente. Se despidieron y cada uno se fue por caminos diferentes.
La azabache había decidido no pensar en lo que había pasado en la oficina de Shiba pero el roce de sus labios con los suyos, que la tocará con tal facilidad provocaba que ella se perdiera en la explosión de sensaciones liberadas por su cuerpo. Le era un poco complicado pensar que su relación no sería formal pero consideraba que era lo mejor para ella, después de tantas decepciones. De pronto, a su mente asistieron las palabras que le había regalado Orihime, "Si eres muy inteligente, demuéstralo a la hora de elegir a los hombres". Rukia sabía que sus palabras eran ciertas pero no las aceptaría ya que provenían de una mujer que también la había traicionado como amiga.
"Aunque me dijo que, Ashido la había besado a la fuerza" pensó Rukia mientras seguía manejando.
Su cabeza estaba hecha un lío desde que Ichigo había decidido aparecer y Renji terminó su relación.
El timbre de su celular comenzó a sonar por el auto, anunciando que alguien la llamaba, enlazó la llamada por Bluetooth y contestó.
— ¿Quién habla?
— ¿Cómo que quién? Soy Matsumoto, tonta. Estamos apunto de llegar a tu casa para tener nuestra pijamada ¿Estás cerca?
— Sí, yo creo que llegaré a mi casa en menos de media hora.
— ¡Tanto! Equis, no importa, sabemos la clave de tu puerta. Te esperamos, vete con cuidado.
Dijo su amiga antes de colgar la llamada y dejar sola a su amiga.
Rukia inhaló y exhaló con tranquilidad una vez que el semáforo señaló un rojo. Genial, eso era lo que necesitaba, un tiempo con sus amigas para poder charlar y embriagarse. Saber que esa noche no la pasaría sola y tendría con quién desahogar sus penas, la motivó más de lo esperado.
Siguió manejando con un mejor humor y minutos después la volvieron a llamar, contestó sin revisar el contacto, concluyendo que Matsumoto la había vuelto a llamar.
— Ya estoy más cer…
— ¿Rukia? ¿Hija?
Le habló una voz femenina que no había escuchado desde hace tiempo, al reconocerla se perdió de la realidad y frenó repentinamente su auto, causando que varios automovilistas le pitaran y le gritaran groserías. Ante la acción tan imprudente, decidió estacionarse en un lugar donde no estorbara.
— Hola, Hisana ¡Digo! Madre. — se reprendió rápidamente.
— Hola cariño ¿Cómo has estado?
— Bien, yo creo que bien. — contestó mientras apoyaba su cabeza sobre el volante.
— Me alegra escuchar tu voz después de años. Dime…
— ¿A qué se debe tu llamada? — interrumpió Rukia con frialdad. — No me hablaste durante años y ahora… apareces.
— Yo… la familia Kurosaki ha regresado a Japón y yo con ellos, entonces…
— Ya veo. Luego hablamos, por el momento tengo otro compromiso. Adiós.
Y sin esperar respuesta de su madre, colgó la llamada.
De pronto comenzó a sentirse perdida y con el miedo consumiendo cada milímetro de su cuerpo poco a poco. Que su madre la llamara fue como hablar con un muerto pero ella no estaba muerta, seguía viva, trabajando para esas personas que le habían quitado a su madre.
Una vez que se sintió más tranquila, retomó su camino. Evadiendo, nuevamente, sus problemas.
