Almas Gemelas II

—¿Quienes son ustedes? —fue la pregunta de la pelinegra.

La alegría de Emma se había esfumado por completo, nunca creyó que esto iba a pasar. Ella creía que con su magia sanaría a Regina por completo y no habría ningún daño secundario. No sabia que había hecho mal.

—Mamá. —dijo Henry mirando a Regina.

La pelinegra solo miro al chico pero no lo reconoció, miró a Emma y trato de recordar pero eso solo provocó un dolor de cabeza.

—Emma Swan. —dijo Emma. —El es Henry, nuestro hijo. —

Regina no pudo evitar confundirse ante eso. Ella y la mujer frente a ella tenían un hijo. Emma notó la confusión en el rostro de la ex Reina Malvada y rápidamente decidió explicar las cosas. No quería que Regina se sintiera mas perdida de lo que ya estaba.

—Yo soy la madre biológica, tú eres la madre adoptiva. —dijo la rubia. —Es una larga historia que luego te contaré. Llamaré al doctor y luego podremos hablar. —Emma vio como Regina asentía. —Vamos Henry. —llamó Emma.

Henry le dio una última mirada a su madre pelinegra y siguió a Emma. Ruby miró el rostro de Emma e inmediatamente supo que algo no estaba bien.

—¿Que pasó? —preguntó Red.

—La maldición está fuera de ella, lo logre. —dijo Emma. —Pero no recuerda nada. —

Henry decidió alejarse de los adultos por un momento, quería procesar todo lo que acaba de pasar con su madre pelinegra. Había sido salvada de morir pero ahora no tenía ninguna memoria. No lo recordaba.

—¿No estará fingiendo? —preguntó Snow con seriedad. Ella no podía dejar de desconfiar de la mujer que la había intentado matar muchas varias veces en el pasado.

La simple pregunta hizo que Ruby rodará los ojos y Emma frunciera el ceño. Emma no podía creer hasta donde podía llegar la ceguera de sus padres porque no dudaba que David se estuviera haciendo la misma pregunta. Emma y Ruby sabían que no importaba lo que Regina hiciera, ante los ojos de Mary Margaret y David ella nunca cambiaría, seguiría siendo la Regina Malvada.

—Ella no está fingiendo. —dijo Emma con dureza. —Ahora que el Dr. Whale la revise la llevaré a casa, no podemos decirle todo de un solo golpe. Por lo que no le diremos que ustedes son mis padres, ustedes teniendo casi mi edad y eso la confundiría aún más, y lo último que quiero es que piense que le estamos haciendo una broma de mal gusto. —

Ruby miró a Emma y se hizo señas con la mano para que se alejara de sus padres, Snow y Charming se acercaron a Henry.

—¿Qué crees que haya causado todo esto? —preguntó Red. —Regina no dijo nada sobre algún daño secundario. —

—Ella no sabía nada sobre esta maldición, Gold era el único, pero el solo me dijo que mi magia podría ayudarle. —

—¿Te pidió algo a cambio de la información? —

Emma abrió los ojos como platos al darse cuenta de que Gold no le había pedido nada a cambio. —El no me pidió nada, ni siquiera dijo la palabra trato cuando hablamos. —

Ruby miró a Emma con preocupación. —Crees que él planeó todo esto, todos sabemos que no hace nada así por así. —

—¿De que le serviría hacer que Regina perdiera la memoria? Aún está la posibilidad de que Cora encuentre una manera de venir a Storybrooke, sin la ayuda de Regina no podremos hacer nada. Gold es fuerte pero he visto lo que esa mujer puede hacer. —

—No lo sé. —dijo Ruby encogiéndose de hombros. —Podría ser por venganza, él y ella no son amigos. Solo esperemos que Cora se quede en el bosque encantado por más tiempo, si es posible para siempre. —

Emma se puso a pensar en todas las posibilidades, pero poco después fue interrumpida por Whale.

—¿Cómo está Regina? —preguntó Emma sin perder el tiempo.

—Estable. —dijo Whale. —Puede irse a casa. Poco a poco pueden irle hablando de su pasado. Todo será muy difícil para ella. —

—¿Que hay de su pérdida de memoria? —preguntó Mary Margaret.

—No hay ningún daño cerebral que le haya hecho perder la memoria. No encontré nada fuera de lo normal. —

Emma y Ruby se miraron mutuamente sabiendo que todo esto era culpa de Rumple. Snow y Charming seguían con que Regina solo estaba fingiendo no recordar nada. Henry no sabía qué pensar, Regina era la Reina Malvada pero también era su madre.

—Rubes. —dijo Emma. —Nos llevas a casa, por favor. —

—Por supuesto. —

Emma fue a la habitación de Regina, la pelinegra seguía en la cama. Emma notó la mirada perdida de Regina y no pudo evitar sentirse impotente al no saber qué hacer para regresarle la memoria.

—El doctor dijo que ya te puedes ir a casa. —dijo Emma sacando a Regina de sus pensamientos.

—No se donde vivo. —replicó la pelinegra un poco avergonzada.

Emma no puedo evitar que una sonrisa apareciera en su rostro. —No te preocupes mi amiga Ruby nos llevará hasta ahí. —Emma entró en la habitación y le dio a Regina sus pertenencias. —Te esperamos afuera. —

Regina tomó sus cosas, se vistió y salió de la habitación. Camino por el pasillo hasta llegar a la sala de espera. Encontró a Emma y a Henry, eran a los únicos que reconocía.

—Ruby Lucas. —dijo Ruby acercándose a la pelinegra mientras le extendía la mano y sonreía.

Regina tomo la mano de Red y le devolvió la sonrisa. Ruby no pudo evitar sorprenderse al ver a la ex Reina Malvada sonreír sincera y abiertamente.

—Ella es Mary Margaret y él es su esposo David Nolan. —agregó Ruby presentándole a la pareja ya que sabía que ellos estarían en sus propios mundos tratando de ver si Regina estaba fingiendo.

—Un gusto en conocerlos. —dijo Regina sin perder la compostura, la pelinegra estaba tratando de no sentirse incómoda al tener las miradas de todos en ella. Emma y Ruby rápidamente notaron la incomodidad de la pelinegra y decidieron intervenir. Nadie rectifico a la pelinegra, desde el punto de vista de esta, ella los estaba conociendo por primera vez.

—Es hora de irnos. —dijo Emma.

—Iré por el carro. —agregó Ruby escapando de la tensión que había en el lugar.

Regina dirigió su mirada a Henry, él era su hijo pero ella no lo recordaba y eso le hacía sentir mal. Cómo era posible que una madre olvidara a su propio hijo.

—Emma. —llamó Regina.

Emma sonrió al escuchar que la pelinegra decía su nombre y la formalidad de "Srta. Swan" —Si. — respondió la rubia.

—¿El vive contigo o conmigo? —preguntó la pelinegra.

Ahora se sentía presionada, no sabía cómo decirle a Regina que su hijo no vivía con ella por un sin fin de cosas que han pasado pero sabía que no podía mentirle a Regina de esa manera. Ahora más que nunca Regina merecía la verdad.

—Conmigo. —dijo Emma, la pelinegra asintió. —Hay que ir saliendo, Ruby ya ha de estar esperándonos. —

Regina asintió nuevamente y siguió a la rubia sin decir nada más. Snow y Charming siguieron a las mujeres, sus miradas no se despegaban de la ex Reina Malvada. Regina se subió al carro de Ruby, Emma se subió en el asiento del copiloto.

—No vemos más tarde. —dijo Snow esperando a que Emma le respondiera.

—Lo dudo. —respondió la rubia.

—¿Por que? —preguntó Charming con seriedad.

—Tengo que hablar con Gold, además no lo puedo dejar sola. —

Snow y Charming iban a protestar pero Ruby habló primero. —Es mejor no nos vayamos ya, mi turno en Granny's empieza en unos treinta minutos. —

Emma asintió. La rubia no le pregunto a su hijo si quería venir, ella sabía que si él tenía esas intenciones hacía mucho que se hubiera subido al auto pero no lo eran.

Snow y Charming entraron a Granny's, vieron que Ruby ya estaba allí. Ambos no creían que Regina hubiera perdida la memoria.

—¿Que se les ofrece? —preguntó Ruby sonriendo.

—Lo usual. —dijo Snow sonriéndole a su mejor amiga.

Ruby asintió y se fue a la cocina, Snow y Charming siguieron platicando de las posibilidades del porque Regina estaría fingiendo.

—Quizás a tener a Henry de regreso. —dijo Charming.

—Eso es muy bajo. —dijo Snow.

—Trató de envenenar a Emma. —replicó David. —No me sorprendería. —

—Tanto les cuesta creer que Regina si está mal. —dijo Ruby mientras ponía los platos en la mesa. —Ustedes no la vieron antes de estar en el hospital. Ella no está fingiendo. —

—¿Cómo puedes estar tan segura? —preguntó Mary Margaret. —Tú no conoces muy bien a Regina. —

Ruby ante eso se molestó. —La conozco más de lo que ustedes lo hacen. —dijo Red con el ceño fruncido. —Ustedes solo ven a la Reina Malvada. Yo veo a Regina Mills, una mujer que ha estado intentado cambiar aún cuando nadie cree en ella, aún cuando ha estado luchando contra sus propios miedos. —Snow y Charming miraron a Red sorprendidos. —Ella evitó que tú y Emma murieran por culpa de esa maldición, ella casi muere por eso y ustedes lo único que saben decir que ella es mala y que está fingiendo. Pues, bienvenidos a la realidad MM, David no estamos en el bosque encantado, ella ya no es la misma. Supérenlo. —

Al terminar de decir todo eso, Ruby se fue sin esperar una respuesta de sus amigos, ella al igual que Emma estaba cansada de la ignorancia de ellos dos.

Todos querían regresar al bosque encantado pero ella no, ella sabía que estando en ese lugar no tendría la libertad que ahora tiene. Sabía que si regresaban una guerra se desataría y Emma y Henry quedarían en el centro de todo.

Sabia que al momento que todos pusieran un pie en el bosque encantado, la ejecución de Regina seria lo primero que harían. Ruby ya no quería ver eso, ella sabia que Regina estaba haciendo todo para evitar que la oscuridad la volviera a consumir. Ella haría lo que estuviera en sus manos para ayudarla.

—Es una casa muy grande. —dijo Regina sorprendida.

—Lo es. —replicó Emma con una sonrisa divertida, no todo los días podía ver a una Regina sorprendida.

Emma miró a Regina explorar toda la casa, sonrío al ver la cara de sorpresa de la pelinegra con las cosas extravagantes que habían en el lugar. La siguió hasta la cocina, luego le mostró el segundo piso. En ese momento Emma se pregunto si así era Regina antes de que su madre le causara dolor. Deseo que fuera realidad, que en algún momento en su vida Regina fue tan solo una niña o adolescente con los ojos llenos de curiosidad.

Regina no quería hablar, no sabía cómo empezar una conversación cuando ni siquiera recordaba quien era ella. Decidió seguir inspeccionando la casa para ver si alguno que otro recuerdo le venía a la mente pero nada.

—¿Quieres algo de comer? —pregunto Emma.

—¿Tú cocinas? —replicó Regina con una ceja enarcada.

Emma frunció el ceño ante la insinuación de la pelinegra, aun sin memoria no confiaba en sus artes culinarias. "Ni yo confío en mi misma" pensó Emma con diversión.

—Podemos ir a Granny's. —

—Okay. —

En lugar de ir en el auto, Emma decidió que era buena idea que la pelinegra caminara un poco y que viera todo a su alrededor. Quizás, tal vez, algo podría venir a su mente. Emma iba pensando en pedirle ayuda a Ruby y a Belle. Eran las únicas que podrían ayudarle en este caso, nadie quería acercarse a Regina y sabia que sus padres no serian de mucha ayuda.

Regina no dejaba de pensar en como no podía recordar nada de su vida. No recordaba a su hijo, no recordaba a esa rubia a su lado. No recordaba a nadie y eso la estaba frustrando. ¿Qué le pasó para que perdiera la memoria? ¿Por qué cuando trataba de recordar algo todo se volvía negro? Regina sabía que eso no era normal y quería saber que fue lo que pasó.

Ambas llegaron a Granny's, al entrar se encontraron con Ruby limpiando las mesas, la peli castaña les dedico una sonrisa. Emma y Regina se sentaron en una de las mesas y esperaron a que Ruby las atendiera.

—¿Que les ofrezco? —pregunto Ruby.

—Lo usual. —dijo Emma.

Ruby miro a Regina y espero a que le dijera algo. Regina no sabía qué pedir, dejó salir un suspiro.

—No se que pedir. —murmuro la pelinegra, Emma y Ruby sonrieron con malicia, sabían que cuando Regina recordará las iba a matar pero valdría la pena. No todos los días podían ver a Regina Mills comer comida chatarra.

—Una hamburguesa con papas y soda. —dijo Emma con una pequeña sonrisa. Regina entrecerró los ojos pero solo asintió. Algo no estaba y Regina podia sentirlo, podia verlo en las sonrisas de esas dos mujeres.

—¿Como nos conocimos? —pregunto Regina luego de Ruby las dejara sola.

—Henry vino a buscarme a Boston. —dijo Emma. —Lo traje de regreso y quería ver si el estaba bien aquí contigo así que me quedé una semana la cual se volvió meses y aquí estamos. —

—¿Éramos amigas? —

Emma suspiró, no sabía cómo responder a esa pregunta. Claramente no eran amigas pero tan creía que fueran enemigas.

—Estábamos trabajando en lo de ser amigas. —dijo la rubia.

—Mary Margaret y David. —dijo Regina. —Ellos no parecían muy contentos de verme, ¿Por qué? —

En momentos Emma odiaba que Regina y Henry fueran muy perceptivos.

—Ustedes tiene un pasado muy difícil. —dijo Emma. —No creo que sea prudente que te hable de eso ahora, acabas de salir del hospital. —

Regina solo asintió. Durante una hora ellas hablaron, su tema era en base a Henry y en como ambas querían lo mejor para su hijo. Emma no dudaba que Regina amara a su hijo, se le notaba, aun sin memoria el amor que la pelinegra le tenía a Henry era muy fuerte.

"Ella no es mala." pensó Emma. "Solo ha sufrido y nada la ha entendido."

….

—Belle. —llamo Ruby entrando en la biblioteca. —Necesitamos tu ayuda. —

—¿Con que? —pregunto Belle dejando un libro en uno de los estantes.

—Regina. —dijo la ojiverde.

Ruby sabía que Belle aún estaba resentida con Regina por haberla encerrado pero sabía que les ayudaría. Ruby sabía que Belle no permitiría que Regina se quedará en la oscuridad, su corazón eran muy grande y noble como para permitir que eso pasara.

—Regina ayudó a Emma y Snow a volver del bosque encantado pero absorbió una maldición de muerte y ahora que Emma la salvó perdió la memoria. —Ruby noto como el rostro de Belle fue cambiando. —Emma fue con Gold y ambas creemos que el tiene que ver con todo lo que está pasando. Necesitamos buscar una manera de que Regina tenga sus memorias de vuelta. —

Belle empezó a moverse, Ruby noto los nervios en la mujer de ojos azules. Ruby esperó paciente hasta que Belle se detuvo.

—Veré que puedo encontrar en los libros. —dijo Belle con una pequeña sonrisa.

Ruby no pudo evitar la felicidad y abrazar a Belle para luego darle un beso en la mejilla. Belle estaba atónita ante las acciones de la ojiverde.

—Gracias. —dijo Ruby alejándose de Belle. —Veré en qué más puedo ayudar a Emma y Regina, nos vemos luego. —

Emma se estaba aprovechando de la perdida de memoria de Regina, cuando se sentía mal recordaba que era por una buena causa. La rubia sabia que con la clase de madre que tuvo la pelinegra no había tenido buena infancia y ella quería que por el momento de ex reina malvada disfrutara un poco de su vida.

—Eso es seguro. —dijo Regina al ver rubia poner una canasta de ropa en las escaleras.

—Hay que averiguarlo. —dijo Emma sonriendo.

Regina solo miro a la rubia meterse en la canasta y lanzarse por las escaleras. Segundos después las risas de la rubia se escucharon por toda la casa y aunque Regina no pudo evitar reírse.

—Tu turno. —dijo Emma dándole la canasta a la pelinegra, quien la vio como si acabara de perder la cabeza. —Vamos es divertido. —

Regina tomo la canasta y con un poco de dudas subió las escaleras. Se metió en la canasta y vio como Emma sonreía y la animaba a que se lanzará desde ahí. En lo que Regina se deslizaba y reía por las escaleras, Henry, Mary Margaret y David entraban en la casa.

La imagen que tenían de la ex-alcaldesa de Storybrooke había sido lanzada por la ventana al ver a la pelinegra en la canasta.

—Se supone que la tienes que cuidar. —dijo David. —No hacer que se lance de la escaleras. —

Emma no pudo evitar rodar los ojos ante lo dicho por su padre.