N/A: El proximo cap sera Dragon SwanQueen de esta miniserie.

Almas Gemelas III

Regina dirigió a todos hacia la cocina, la pelinegra no sabia que hacer, podía sentir que MM y David no la querían y que desconfiaban de ella. Como si esperaran a que ella se fuera a convertirse en su peor pesadilla, como si de la nada ella les fuera a lanzar una bola de fuego. Intento no rodar los ojos ante ese último pensamiento, no quería que los que estaban presentes fueran a pensar algo que no era por su gesto.

Henry se movía de un lado a otro, esperando a que sus madres empezaran a hablar sobre qué era lo que habían estado haciendo. Por un momento quiso sonreír, por un instante dudo que esa mujer frente a él era su madre pelinegra. Pero sabía que esa mujer si era su madre, ahora que todo eso estaba pasando no sabia que hacer.

Claramente, Regina no sabía que su relación estaba un poco dañada, y que ella solía ser mala con todas las personas a su alrededor, o quizás solo era un mecanismo de defensa para poder protegerse de cualquier tipo de dolor. Ahora tenía la oportunidad de mejorar lo que había dañado con su desconfianza. Henry miró a Emma quien solo miraba a Regina, como si esperara a que la pelinegra fuera a recordar algo, podía ver un poco de esperanza en los ojos azules verdosos. El también tenia esa esperanza pero sabía que eso no iba a pasar de la noche a la mañana.

Snow y Charming seguían desconfiando de Regina, después de tanto tiempo en el que la pelinegra los había querido matar una y otra vez. Ellos no se podían dar el lujo de bajar la guardia. Desde el día en el hospital Snow había estado pensando en lo que Ruby había dicho, que quería decir con "Ustedes se merecen una segunda oportunidad."

La princesa quería saber porque su mejor amiga le había dicho eso a Emma, sabía Ruby algo que ella no. ¿Por que Emma le confiaba cosas a Ruby y no a ella que era su madre?

Nadie se atrevía a interrumpir el silencio que se había formado en la cocina de la mansión Mills. No sabían de qué hablar, David y MM seguía teniendo la imagen de Regina riéndose después haberse lanzado por las escaleras en un canasta de ropa. Pero la imagen de la pelinegra atentando muchas veces contra sus vidas tampoco dejaba sus mentes.

—¿A qué se debe su visita? —Preguntó Regina al darse cuenta de que todos estaban perdidos en sus pensamientos. Si era sincera le incomodaba la presencia de Snow y David, pero no entendia el porque.

—Queríamos saber cómo seguías.—Respondió Henry con una pequeña sonrisa. —Se que apenas han pasado unas cuantas horas.—Agregó encogiéndose de hombros.

Regina no pudo evitar que una pequeña sonrisa se formara en su rostro. El ver a su hijo le hacía sentir feliz, le hacía sentir tranquila.

Emma por otro lado, simplemente observaba a Regina sonreir. La rubia sabia que habia perdido tanto tiempo, si hubiera sido sincera con sus sentimientos quizás no estarian en ese predicamento. Si tan solo hubiera sido honesta con Regina, ahora ella no estaría sin memorias.

Emma había pensado en lo que Ruby le había dicho, quizás su amiga tenía razón, quizás ella y Regina se merecían una segunda oportunidad. No iba a perder más el tiempo, no iba a permitir que Regina se le fuera de su vida.

—Estoy bien.—Dijo Regina. —A pesar de que Emma me ha hecho comer hamburguesas.—Dijo frunciendo la nariz causando una risa en Emma y un gesto de sorpresa en los demás.

—No te escuche quejándote cuando te la estabas comiendo.—Replicó Emma enarcando una ceja sabiendo que no era tan suficiente como cuando Regina lo hacía.

Regina solo rodo los ojos ante eso. —Como decía, además de que me hizo lanzarme por las escaleras en una cesta.

—Nuevamente, no te quejaste.—Replicó Emma con diversión.

Nuevamente Regina rodó los ojos. —Se siente extraño estar aquí cuando no siento que esta es mi casa.

Eso atrajo la atención de Emma, recordó cuando encontró a la pelinegra con todas las luces apagadas y con fiebre. Emma no quería que Regina volviera a sentirse sola, no la iba a dejar sola.

—Emma, ¿me puedo quedar aquí? —Preguntó Henry con un tono de esperanza. El niño no se dio cuenta del gesto de sorpresa que se había hecho presente en el rostro de sus abuelos. Los Charmings no esperaban que Henry fuera a cambiar de parecer sobre Regina tan rápido.

Emma miró a su hijo y luego a Regina y se dio cuenta de que el rostro de la pelinegra se había iluminado ante la idea. La salvadora sabía que no podía negarle a ellos pasar un tiempo juntos.

—Está bien.—Dijo Emma para luego ver la enorme sonrisa en el rostro de Henry, y luego notar la felicidad en los ojos de Regina. Ante so Emma sabia que habia tomado la mejor decisión.

David sabía que Mary Margaret quería protestar pero la detuvo antes de que algo mas pasara.

….

Una semana había pasado y Regina aun no tenia recuerdos de su vida. Emma estaba perdiendo la paciencia con sus padres, estos seguían diciendo que solo era un truco de Regina para que Henry confiara en ella nuevamente y poder quitarselo a Emma de una buena vez por todas.

Todos los amigos de Snow creían lo mismo que su princesa y no dejaban de darle miradas sospechosas a la ex Reina Malvada. Podía que Regina no tuviera memoria pero eso no quiere decir que era estúpida, que no se daría cuenta de lo que pasaba a su alrededor.

Regina estaba esperando a que Emma regresar de recoger a Henry de la escuela. Ruby se había acercado a su mesa y le había dejado una malteado de chocolate, Regina solo le sonrió y notó como la cara de peli castaña se torna en alegría pura.

Ruby siguió atendiendo a los demás mientras que Regina disfrutaba de su malteada y notaba como Granny entraba y salía de la cocina, pero cada vez que lo hacía la miraba y le daba una pequeña sonreía.

Sintió como alguien se paraba frente a ella.

—Sabemos lo que te traes entre manos.—Dijo Leroy mirando a Regina con enojo.

Regina lo miró confundida, no esperaba que el hombre le fuera a hablar no cuando al parecer todos los ciudadanos de Storybrooke parecían evadirla por completo. Emma, Ruby, Belle, Granny y Henry eran las únicas personas que no la evadian, que hablaban con ella.

—¿Segun tu que es lo que traigo entre manos? —Preguntó Regina tratando de ignorar la sensación extraña que se había sentado en su estómago.

—Tus manipulaciones no nos engañan.—Dijo Leroy con enojo. —Siempre serás la Reina Malvada y nunca cambiaras.

Regina solo enarcó una ceja ante lo dicho por el pequeño hombre. Emma y Henry había puesto las películas de Disney y por una extraña razón había sentido que la historia de la Reina Malvada no era la correcta.

—¿Y eso a ti que te hace? Uno de los siete enanos de Blancanieves.—Se burló la pelinegra pero al ver la cara de sorpresa de Mary Margaret y los demás que le habían dado miradas duras, se sintió confundida.

Ruby se acerco a Regina. —Leroy es mejor que te vayas.—Dijo la mujer lobo con enojo cuando se dio cuenta de que estaban empujando mucho a Regina a ser algo de lo que ella no se acordaba.

—¿Porque la defiendes? —Pregunto Snow con enojo. —Ya te diste cuenta de que está fingiendo.

Ruby solo rodo los ojos y dejo salir un suspiro ante la ignorancia de su mejor amiga, aunque estaba dudando si debía llamarle su mejor amiga después de todo lo que había estado pasando.

—Solo esta manipulando a Emma, Henry y a ti.—Agregó David pasando su brazo alrededor de Snow.

Regina se levantó de la mesa, sabía que tenía que salir de ese lugar cada minuto que pasaba se sentía como si alguien estuviera apretando su cuerpo contra una pared imaginaria. Sentia que queria explotar y todas esas acusaciones no estaban ayudando en lo absoluto.

—Dile a Emma y a Henry que los espero en la casa.—Dijo Regina mirando a Ruby.

Leroy no se movió de su lugar, estaba en una posición de reto contra la reina. Regina solo miro al pequeño hombre e iba a rodearlo para poder salir del lugar.

—¿Ves? —Dijo Snow. —Simplemente se ira porque sabe que tenemos la razón.

En ese momento Gold entró en el establecimiento y podía sentir como Regina estaba teniendo problemas con su magia. Los ojos del Oscuro se abrieron en sorpresa, sabía que la reina no había usado su magia desde que había perdido la memoria y ahora que los buenos de Snow y David estaba acusandola, la magia de Regina estaba actuando para buscar la manera de proteger a su portadora.

—Si fuera ustedes dejaría que la reina se fuera antes de que un desastre ocurra.—Aconsejo el Oscuro notando como las manos de Regina empezaban a temblar, si era sincero no quería terminar en medio de lo que sea que Snow y David estaban intentando hacer, él sabía lo poderosa que Regina era cuando tenía el control y también sabía la destrucción que esta podía causar cuando no tenía el control.

Regina miró al hombre que sin intentarlo la estaba defendiendo. Emma le había dicho que no confiara mucho en el hombre.

—Debería estar en una celda.—Escucharon a la Madre Superior decir poniéndose al lado de Snow.

—Porque debería estar en una celda, ustedes son los que me han estado acusando de cosas.—Dijo Regina cruzando los brazos sobre su pecho. —Ustedes son los que han estado llamando Reina Malvada como si pertenecieramos en una historia de hadas.

—¡Porque tú nos maldeciste! —Dijo Snow con fuerza

—No te veo en dolor o con una mala vida.—Dijo Regina encogiéndose de hombros.

—¡Mataste a mi padre! —Grito Snow con enojo mientras se acercaba un poco a Regina.

—Si supiera quien es tu padre me importaría, pero si dices que lo mate eso quiere decir no que me importo en primer lugar.

Gold queria reirse ante los comentarios de Regina, con o sin memoria la reina sabía que botones presionar para sacar lo peor de las personas a su alrededor.

Todos podían ver que la reina no tenía la sonrisa socarrona que la caracterizaba cuando se burlaba de Snow, pero podían ver el dolor y el enojo en el rostro de la princesa. Sabían que la reina había dicho algo que había lastimado a Snow y por lo visto no se arrepentía.

—Alguna otra acusación que quieran hacer.—Reto Regina.

Muchos retrocedieron con miedo, Regina solo enarcó una ceja ante esa reacción.

—Has matado a muchas personas.—Dijo la Madre Superior.

—Si, si.—Dijo Regina rodando los ojos. —Ya habia escuchado eso antes y todos aqui tiene miedo de que empiece a lanzar bolas de fuego bla bla bla y que luego empezaré a sacarles el corazón bla bla bla.

Regina se dio cuenta de que todos se le quedaron viendo con más miedo después de su último comentario. La reina dejó salir un suspiro al darse cuenta de que ellos en realidad creían que ella podía hacer eso.

—¿La seguirás defendiendo? —Pregunto Snow mirando a Ruby. —Ella nunca perdió la memoria y lo está demostrando.

Regina vio como la Madre Superior se acercaba a ella junto a Leroy e instintivamente retrocedió y levantó su mano, ante esa acción una bola de fuego apareció en su mano. Regina miró su mano y no pudo evitar la sorpresa y el miedo la hicieran presa.

—¡Ruby! —Grito Regina mirando a la chica esperando por una respuesta. —¡¿Que demonios esta pasando?!

Ruby posó una mano en el hombro de la pelinegra y se le dio la vuelta. —Tienes que calmarte.—Dijo Ruby. —Si no lo haces tu magia va a perder el control y si eso pasa destruirás el lugar y Granny no estará feliz.

Regina dejó salir un suspiro pero los gritos de acusaciones de MM, David, Leroy y la Madre Superior le estaba haciendo difícil de concentrarse en algo para calmarse.

La Madre Superior saco varita y está por lanzar un hechizo para que la magia de Regina fuera contenida como lo había hecho cuando estaba en el bosque encantado. Pero cuando levantó la varita esta salió volando cayendo en las manos de una mujer alta y rubia.

—Creí que Rumple les había dicho que dejaran a Regina en paz.—Dijo mujer con enojo. Ruby solo trago duro y miró a Granny quien también estaba sorprendida mientras que Gold solo tenia una sonrisa socarrona en el rostro.

Snowy David estaban temblando de miedo.

—¡Malefica!