Donatelo salió del cuarto del de rojo después de asegurarse que Leo ya no estaba ahí. Suspirando se alejó de verdad esperanzado que Rafael no hiciera una tontería.

Nadie más que Donatelo tenía una gran preocupación por Leonardo, cuando lo encontró iba de la cocina a la sala algo distraído y hasta sonrojado.

― "Ay, no…" ― Don lo conocía bien y sabía que cualquier cosa que representara una oportunidad con Rafael podía hacer que Leonardo alcanzará niveles inimaginables de distracción, la última vez calentó los hielos y congeló el café, afortunadamente no habían tenido ningún enfrentamiento de vida o muerte contra los clones o las consecuencias hubieran sido catastróficas, era su misión ayudarlo a mantener los pies en la tierra.

― Leo… ¿Qué haces?

― Endulzo el café de Dark Rafael, le llevaré un poco ―. Donatelo miró alrededor, no había nadie que los escuchara o por lo menos eso pensó, un clon rojo escuchó secretear y no pudo evitar quedarse y escuchar.

― Leo… ¿No te parece que ya le pusiste mucha sal a ese café?

― Ah, es verdad, je je je.

― Leo, en serio. Te estas ilusionando mucho con él.

― Hoy nos acercamos, Donnie, fue… bueno, fue como es él siempre, pero lo que dijo… y lo que hizo, ¡me quiere, hermano!, es una realidad.

― Oye, está bien, pero… Leo, casi te veo flotar en lugar de caminar, cuando te ilusionas sí que te pega fuerte, por favor pon atención a todo, no sólo veas lo que quieres ver.

― Claro que no, Donnie, yo me sé contener.

― Sí, claro, eso dijiste cuando quisiste darle más responsabilidad y lo dejaste ir con Mikey a una misión al desierto. Los encontramos una semana después, Mikey todo espinado y Rafa alucinando con el "agua" que encontró en los cactus.

― Sí, pero esto no es así ―. Donatelo suspiró ―. Está bien, Leo, pero si llegas a hacer o decir alguna tontería no dudes que te zapearé, es por tu bien.

― Si, Donnie, muchas gracias.

― Donatelo ahora sólo tenía una misión; cuidar a su hermano mayor de sí mismo. Dark Rafael sintió un profundo dolor, Leonardo, ese Leonardo que le daba luz y sabiduría a todos se había enamorado de un pedazo de imbécil ¿Qué era lo que había hecho ese idiota para merecerlo? Nada, solo ser un idiota.

― "Si yo fuera el de antes no permitiría que nadie me quitara lo que quiero" ―. Se descubrió pensando.

Una idea tan obsesiva como aquella que nació en la mente del clon, sumada a un amor tan recientemente concebido, es una de las ecuaciones con el resultado más inesperado. Desde aquel momento todo fue una lucha muda y sin cuartel entre ambos Rafaeles. Sin treguas y donde todo era válido en cualquier momento con Leonardo en medio del fuego cruzado mientras Donatelo intentaba en vano de alejar a su hermano hasta una de las trincheras construidas con todo su intelecto, refugios fabricados con las mejores palabras e intenciones por parte del de morado, pero aun así no podían evitar que todas y cada una de las balas hicieran blanco en el corazón de su hermano mayor.

― Muchas gracias por enseñarme tanto, Leonardo ―, se sinceraba Dark Rafael con el joven líder después de cada lección que impartía el de azul todos los días a su huésped.

― Siempre es una alegría para mí el ayudarte a tener una vida mejor, Dark ― Leo había comenzado a llamar de esa forma al clon quien estaba fascinado pues no le agradaba mucho el ser llamado Rafael.

La enorme tortuga de piel roja le dirigió otra de esas miradas en las que a Leonardo le fascinaba perderse, pero no duraban mucho pues la tortuga de rojo original siempre estaba al acecho para entorpecer los avances de su copia.

― ¿Has terminado de darle más técnicas al villano para que algún día las utilice en contra de nosotros, Leo? ― decía sarcástico.

― Rafa… ya te he dicho que debes confiar en los demás, porque… ― Leonardo no pudo seguir al sentir una de las manos de Rafael sobre su mejilla.

― Es que estoy preocupado por ti, Leo, me moriría si algo te pasara, has confiado mucho en otros en el pasado y has tenido que sufrir por ello. Recuerda que te amo ―. Esas palabras envueltas en tonos afectuosos, acompañadas de miradas seductoras lograban lo que lo que nunca Rafael había podido conseguir con puños apretados y dientes rechinantes: un Leonardo que guardaba silencio, asintiendo con un sonrojo más que vidente en su rostro.

El clon no podía quedarse atrás, contestaba golpe con golpe.

― ¿Qué lo amas? Ay, por favor, no me hagas reír… si eso fuera verdad lo habrías hecho desde que tuviste conciencia de que estaba a tu lado, no pagando sus esfuerzos y atenciones con actitudes tan bestias que hasta los animales más salvajes podrían aprender algo de ti ―. Rafael entrecerró los ojos y contraatacó al notar que Leonardo dirigía a la copia una mirada risueña.

― ¿Lo ves, Leo? Es el primer paso de su malvado plan, instigar malos entendidos y odio entre nosotros para separarnos porque no soporta verte feliz.

― Leo, ¿puedes ayudarme a hacerle unos ajustes a Serling? Cody no está y Mikey pierde las piezas por estar jugando ―, Donatelo había instalado un chip de búsqueda en las placas del pecho de todos que les servían como armadura para vigilar en donde estaba cada quién a cada momento, seguía sin creer que la gruñona tortuga podía amar a Leo de verdad.

Empujado por Donatelo, Leo fue llevado al taller de mantenimiento dejando a Rafael con su contraparte luchando en una guerra de miradas.

― Estaré entrenando, Leo, por si me llegas a buscar ―. Declaró Rafael sin soltar la mirada a Dark.

― Creo que yo lo acompañaré, al parecer hay varias cosas que tengo que platicar con mi buen "amigo" ―. Añadió el clon. La voz misteriosa con la que hablaban ambos no daba mucha oportunidad para una convivencia pacífica.

― Pero...

― Vamos Leo, no les hagas caso, sólo quieren pelear por tu atención, deja que lo solucionen ellos o te pondrán en jaque y conociéndote no va a importar cómo termine, te vas a sentir mal ―. Donatelo le decía al mayor, quien dócil, se dejó llevar.

Ya en el taller Leo ayudaba a su hermano mientras platicaban.

― Hermano de verdad me preocupas, no estoy seguro de los sentimientos de Dark, es verdad que he visto una gran diferencia de cómo llegó a como es ahora y creo que si de verdad está cambiando y buscando una mejor vida es todo gracias a ti pero yo podría asegurar que Rafael... bueno, tú lo conoces bien y me parece que te das cuenta que solo quiere llamar tu atención, no se trata de amor real, no puedo verlo con esos ojos de oveja descarriada que tu pones cuando lo ves, ya van varias veces que te lo digo pero ten cuidado con eso.

― Donnie, yo te agradezco que te preocupes, pero como dices, conozco a Rafa y él nunca jugaría con mis sentimientos.

― No sabes cómo me gustaría saber que es verdad y Rafael te ama, pero hasta que no lo pueda ver seguiré insistiendo que tengas cuidado.

― Claro, hermanito.

Por otra parte, en el cuarto de entrenamiento Rafael y Dark estaban en una rutina de gran exigencia física donde, sin hablar, querían derrotar al otro pues sentían que quien ganara se quedaría con Leonardo y ese era el premio a obtener. Ambos tenían un entrenamiento que pasaba de una gran carrera de obstáculos, escalar, levantar pesas a un duelo directo con sus puños donde siempre había un empate y esto lo irritaba más.

― Esto... es... demasiado fácil ―. Rafael jadeaba.

― Si... ¿esto no puede ponerse emocionante?

― Je, claro que sí... computadora, simulacro "Destructor".

― ¡Estoy temblando! ― de inmediato todo el ambiente cambió para crear el edificio de Destructor lleno de soldados Élite.

― De esto hablaba ―. Ambos comenzaron a pelear pues el que derrotara a Destructor era el que ganaría.

Donatelo y Leonardo salían del taller cuando se escuchó una alarma, el cuarto de entrenamiento avisaba que sus inquilinos estaban en problemas, sin dudarlo los hermanos fueron a su ayuda, Leonardo entró y Dontelo estudió las configuraciones para poder terminar con todos los sistemas. Al entrar, Leo vio bajo los montículos de varios soldados del pie a Rafael y a Dark, los soldados se desvanecieron gracias a Donatelo. Dark pudo ver con gran dolor que Leonardo estaba realmente preocupado por Rafael más que por él, lo ayudó a ponerse de pie y lo sacó de la habitación mientras que él fue ayudado por Donatelo, los acostaron en las camillas de emergencia y Leo no reprimió ninguno de sus instintos de protección para ambos pero en especial para Rafael.

― Ya estoy bien, Intrépido.

― ¿Ah, si? Entonces ya podrás decirme, ¿Qué les pasa? Estuvieron a punto de lastimarse seriamente por una tontería, ¿Qué pasaba por sus mentes?

― Nada más que tonterías ―, dijo Donatello en lo bajo.

― ¡NADA MÁS QUE TONTERIAS! ―, repitió Leo.

― Par de idiotas.

― ¡PAR DE IDIOTAS!

― Irresponsables.

― ¡IRRESPONSABLES!

― Por eso no los quiero volver a ver… ―, dijo Donnie.

― Pero que les hago, si son así ―, completó Leonardo.

― No te dejas ayudar, Leo ―, Donatelo palmeaba su frente.

― Como sea, toma Rafa, un ninja nunca debe ir sin su arma, nunca las olvides ―, le entregaba las sais y luego fue con Dark.

― Debes elegir un arma, los puños son buenos, pero aun así necesitas una, vamos te ayudaré a escoger.

Dark se fue con Leo mirando a Rafael por encima del hombro, sonriendo con satisfacción y un poco de altanería.

Continuará...