Leonardo, agradecido con el joven Jones de inmediato las había tomado para poder obsequiárselas a Rafael en un cumpleaños, cambiando de opinión se propuso dárselas a su amado cuando estuvieran juntos y era la ocasión perfecta.

Llevando la pequeña caja de madera que contenía la pareja de sais, Leonardo tocó a la puerta de la habitación de Rafael. Ahí se encontraba el poderoso Leonardo temblando de emoción como si fuera una hoja de árbol azotado por un fuerte viento, pero no podía evitarlo, ahora por fin podría disfrutar de lo que se sentía ser amado de forma física, siendo la primera vez, era muy importante para él. Donatelo ya le había dado mil consejos antes de que fuera al encuentro con el de bandana roja, ya después el genio de la familia hablaría con Rafael para seguir protegiendo a su hermano mayor.

Leonardo no pudo llamar a la puerta porque Rafael salió de improviso y lo sujetó del brazo para meterlo en su habitación tan rápido que Leonardo apenas y pudo sostener bien la caja que contenía los sais.

― Hola, Leo, ¿eso es para mí? ― por supuesto que era una pregunta retórica, cualquiera que conociera la situación sabía la respuesta a esa pregunta y con mucha más razón Rafael.

Abriendo la caja, dejando de mirar a Leo por un segundo para admirar el contenido, Rafael la dejó de lado para tomar a Leonardo de los hombros y darle un beso tan profundo y apasionado que Leonardo que no había pronunciado ni una palabra sólo se ruborizó hasta las orejas ―. Nunca me separaré de ellas, Leo.

Rafael, bien dispuesto a disfrutar del fruto de su aplastante victoria sobre su ex-malvado clon recostó a Leonardo sobre su cama, el de azul no ofreció resistencia de ninguna clase, estaba listo para entregarse al de rojo sin saber que Rafael sólo quería tener sexo.

Después de unos minutos en los cuales Rafael disfrutó mucho de la disposición de Leonardo para complacerlo, una enorme explosión logró cimbrar el edificio de tal forma que todos en su interior, dejaron de hacer lo que hacían, casi todos.

― ¿Qué fue eso? ― Leonardo preguntaba saliendo del rumor apasionado.

― ¿Qué fue qué? ― Se sintió otra explosión, pero Rafael no estaba dispuesto a dejar ir a Leonardo pasara lo que pasara, era la afirmación de su victoria el tener a Leonardo para servirse de él.

― Eso… ― Aunque Rafael seguía besándolo, Leonardo ya no le ponía atención.

― Ah… eso… sólo fue Donatelo con alguno de sus inventos, deja que el nerd se haga cargo de sus desastres, ven Leo que haré de esta noche algo inolvidable.

Pero Leonardo ya no hacía caso, se levantaba seguro que algo malo pasaba y se encaminó a la puerta.

― ¿Qué? Leo… no… ¿a dónde vas? ―. Rafael trataba de levantarse tras él envuelto en las sábanas ― ¡Leonardo, vuelve aquí!, Sólo te necesito diez minutos. ¡Regresa! No me dejes así que me va a dar algo.

A pesar de las suplicas, Leonardo se fue solo para descubrir que estaban siendo atacados. Nuevamente veía a los clones acercarse y mucho temía que Dark estuviera con ellos, tal vez el despecho lo había llevado a la vida criminal de nuevo y si eso sucedía, él sería el único culpable.

― ¡Leo! ― Donatelo y Mikey se acercaban a él ―. Los clones nos atacan.

― ¡Eres un imbécil! Diez minutos, sólo te necesitaba diez minutos y ni eso pudiste darme ―. Rafael llegaba visiblemente turbado por no terminar su cometido.

― ¿Diez? Je, je, je. Claro que sí… Aunque opino que no necesitas tantos… ― Donatelo le decía barriéndolo con la mirada.

― ¿Qué quieres decir con eso?

― ¿Yo?

― Ya cállense los dos, Mikey, busca al maestro Splinter, a Cody y a Serling y asegúrate que salgan del edificio.

― A la orden Leo ―. El menor se fue a su encargo, Donatelo se acercó a Leo adivinando su pensamiento.

― Donatelo… tú crees que…

― No, Leo, él no está ahí te lo aseguro ―. Una mirada al hermano le dio paz.

― Configura el campo de fuerza, Rafael, vamos a la defensa. Debemos acabar con sus intenciones de ataque antes que destruyan por completo el edificio.

Y era verdad, aunque el edificio era grande y fuerte, los clones habían ideado la forma de atacar, cada uno armado de su propia nave lanzaban su ataque en las bases del edificio y de ahí subieron hasta donde estaban las habitaciones, habían optado por el ataque a distancia conociendo las defensas del edificio, las explosiones habían logrado derrumbar lo que antes era el jardín donde su padre y él solían meditar. Rafael y Leonardo llegaron a ese espacio. Una de las naves se detuvo frente a ellos, se trataba de Dark Leonardo quien veía con gran alegría la obra de destrucción.

― Hola, Leonardo.

― Dark Leonardo… ¿Por qué insisten en atacarnos?

― No amigo, ahora no es a ti a quien atacamos, es a mi hermano Dark Rafael, atacamos el edificio por su traición, por tratar de buscar una vida mejor, él es uno de nosotros, un ruin y miserable que nada bueno debe tener y el que esté con ustedes es una gran ofensa, él debe quedarse en la miseria como todos nosotros así que… ustedes son un daño colateral para que él sepa que nunca tendrá felicidad, ninguno de nosotros la debe tener ―. Estas palabras confirmaban lo dicho por Donatelo, Leonardo se sintió infinitamente afortunado de que Dark Rafael no lo hubiera traicionado.

― Y ahora ustedes morirán junto con el cobarde de Dark Rafael pero… entrégalo y podremos perdonarles la vida.

― Eso nunca va a suceder, él es parte de nuestra familia y no lo vamos a entregar.

― Bueno, no importa. De todas formas nunca los hubiéramos dejado con vida ―. Dark Leonardo comenzaba a levantar el vuelo cuando Leonardo sacando una de sus katanas se lanzó sobre la nave escalando poco a poco para llegar a espaldas de su contraparte.

― Chicos, todos deben salir el edificio no es seguro. Repito… Salgan, salgan de inmediato ―. La voz alarmante de Donatelo repetía una y otra vez.

Leonardo desde la nave podía ver cómo el edificio se tambaleaba, Rafael también había escuchado a Donatelo vio a Leonardo sobre la nave y corrió a la parte contraria para buscar una salida.

― Leo, sal del edificio esto se va a derr… ― La transmisión se cortó, explosiones continuas comenzaron a escucharse y pronto la torre se estaba desmoronando.

En cuanto la voz de Donatelo comenzó a escucharse por todo el edificio advirtiendo a todos del peligro, Dark Rafael estaba también ahí, era casi imposible el no escuchar el sonido de las explosiones que empujaban poco a poco al inmueble a caer por su propio peso, la única idea en la mente del clon era buscar a Leonardo y ayudarlo en todo lo que pudiera.

A través de uno de los enormes ventanales ya cuarteados, Dark alcanzó a ver a Leonardo sobre la nave monoplaza que maniobraba Dark Leonardo. El ninja original había inhabilitado los controles de la nave con su katana para impedir que pudiera seguir disparando para después encontrarse forcejeando con su enorme clon. La pequeña nave se desplomó estrellándose cerca de uno de los muros que sólo se sostenía por un milagro de equilibrio así que el choque contra él sólo aceleró el inminente resultado.

Dark Rafael buscó de inmediato una forma de llegar al sitio del choque, justo en ese momento las explosiones continuas comenzaron a escucharse. El tiempo era un lujo que le estaba por completo negado. Siguiendo el ejemplo de su amado, Dark saltó desde uno de los boquetes en el muro hacia la nave que pilotaba Dark Mikey. Siendo el clon más pequeño, fue muy sencillo para Dark el empujarlo fuera de ella cuando estaban cerca del piso, aun sabiendo que sus hermanos estaban reacios al cambio, no quería lastimar a ninguno. Pensamiento nacido de las palabras de su amado cuando le aseguraba que él y todos los suyos eran parte de la familia.

La nave de clon líder les había dado a los dos portadores de espadas un poco de protección cuando cayeron en picada. Escombros, del más pequeño al más pesado, cubrían parte de ambos cuerpos, pero sin aplastarlos. Dark Leonardo había perdido la conciencia y Leo, después de salir de debajo de las piedras que lo cubrían, intentaba llevarlo a un lugar más seguro para que no fuese aplastado en cuanto cayeran restos más pesados.

Justo en ese momento Dark Rafael se acercaba en la nave.

― ¡Dark! ― Leonardo levantó sus brazos llamando la atención de su enorme amigo.

― Por todos los cielos, ¿¡estás bien!? ― el cuerpo de Leo mostraba grandes moretones e hilillos de sangre provenientes de varios lugares en su cuerpo donde la piel se había rasgado con metales o esquirlas de vidrio.

― ¡Ayúdame! ― pidió Leo sin contestar su pregunta, señalando a Dark Leonardo aún debajo de varios enormes pedazos de concreto.

Dark de inmediato retiró los escombros de encima de su hermano y ayudó a Leo a llevarlo lo más lejos que pudieron. Y lo hicieron justo a tiempo pues Dark Donatelo seguía disparando cerca de ahí.

Leonardo, a pesar de aun estar bajo los efectos de la adrenalina, se desplomó al sentir que una de sus piernas no reaccionaba, pero quería regresar para buscar a su familia.

Continuará...