Leonardo se veía mejor.
Dos días después Leonardo volvía a la conciencia con Dark al pendiente de su despertar ― ¿Leonardo? ¿Te sientes mejor? Estabas muy pálido.
Leonardo en lugar de verlo a él, vio a Rafael, a lo que acarició su mejilla.
― Hola... ― trató de hablar, pero al momento de escuchar la respuesta pudo ver a Dark.
― Leonardo, me sentí asustado ¿Estás mejor?
― ¿Dark...? ― miró alrededor ― ¿Mi familia? ― El clon desvió la mirada, no quería mentirle a los ojos; ese silencio Leo lo supo interpretar.
― Ahora estoy solo.
― No Leo, me tienes a mí y yo haré todo para ayudarte, así como tu hiciste conmigo, tú solo dime qué quieres. ¿Te quieres vengar? Ahora mismo voy y mato a todos mis hermanos.
― ¿En verdad quieres volverte un asesino, mi buen amigo? Yo nunca te pediría que llenaras tus manos de sangre por mi familia y mucho menos por mí, sería como manchar el recuerdo sagrado que tengo de ellos… ― La voz de Leo fue perdiendo fuerza hasta que de nuevo volvió a quedarse dormido.
― Sabía que dirías eso, Leo…
La preocupación de Dark por la fiebre que aquejaba a Leonardo fue menguando al notar que cada día la tortuga de azul que tanto amaba ya no se sentía hervir cuando le tocaba la frente o una de sus mejillas, pero en cambio la tristeza que se había adueñado de Leo crecía a pasos agigantados, se la pasaba mirando los sais que Dark había recuperado de entre los escombros, apenas si probaba bocado comenzando a perder peso a ojos vistas.
― Leonardo… deberías comer un poco… no está tan mal… ― Dark le mostraba un envase metálico que contenía frutas en trocitos, no quería sobrecargar el cuerpo de Leonardo con algo como carne o jamón; además había seleccionado las latas que no estaban tan viejas y a pesar de que tenía mucha hambre, las guardaba para la tortuga original.
― No tiene caso… mi familia… mi razón de vivir ha desaparecido, pero agradezco tu preocupación mi buen amigo ―, respondía con voz lenta y apagada. Dark ya no sabía qué hacer para hacerlo reaccionar.
Desesperado, tomó bruscamente a Leonardo por los hombros, obligándolo a mirarlo.
― ¡Estás equivocado, Leonardo! ― el líder lo miraba sin comprender.
― Tú mismo me hiciste darme cuenta que nosotros, a pesar de haber sido creados por un hombre malvado y tener como meta el aniquilarlos, también somos parte de la familia, ¿lo recuerdas? ― Avergonzado, Leonardo inclinó su cabeza para que su amigo no se sintiera defraudado, pero Leonardo no podía olvidar que en un solo instante había perdido a su padre, sus hermanitos y al que tanto amaba y que, por fin, empezaba a corresponder a su amor.
― Lo… lo lamento Dark, sé que la verdad está de tu lado y no quiero sonar como un ingrato después de que me salvase y cuidaste de mi, pero… ― Leonardo ya no pudo continuar, en lugar de palabras, raudales de lágrimas empañaron sus ojos y sin medir las consecuencias abrazó y se dejó abrazar por Dark.
Por segunda vez en su vida Dark se sintió como un desalmado al ver a su adorado sucumbir ante la depresión causada por la enorme mentira que le había comunicado, había abusado de su confianza y era el responsable de todo lo que sucedía. Todos sus sacrificios por mantenerlo bien le parecían inútiles y sin razón, el amor que sentía por Leonardo y que se había tornado egoísta le había hecho pensar que sólo unas cuantas buenas acciones eran suficientes para compensar la enorme pérdida que había sufrido. Y no sólo eso, también quería que su amado también renunciase a su derecho de estar triste por la muerte de los suyos.
La idea de decirle toda la verdad a Leonardo para evitar verlo sufrir aún más despareció al instante que Leo le dijo después de secar sus lágrimas: ― Tienes razón, ahora eres todo lo que me queda, eres mi nuevo hermano, te prometo que me esforzaré en salir adelante, pero hoy, déjame seguir llorando por ellos, sólo… esta noche…
Dark ponía todo su empeño para que Leo comiera y se distrajera de la gran tristeza que estaba afrontando y de la cual él era el principal responsable así que día a día le hacía plática, le preguntaba su opinión sobre las adecuaciones que habría de tener la cueva, pero Leo se veía distraído y para nada motivado.
― Leonardo, te saqué de ese lugar porque me pareció que sería malo para ti estar ahí recordándolos todo el tiempo y porque mis hermanos de seguro querían acabar con tu vida también y eso es algo que no lo permitiría… pero… veo que me he equivocado tal vez si regresamos a la torre, o a lo que queda de ella, te sentirías mejor, tal vez de esa forma puedas recuperar tu sonrisa y tu motivación.
Leonardo suspiró profundamente, el regresar no arreglaría nada, al contrario, podría perder lo único que conservaba de esa vida, podría perder a Dark y eso no lo quería, después de todo era lo único que tenia de Rafael, tomó el rostro de Dark entre sus manos y lo miró fijamente, los ojos eran los mismos, un fugaz recuerdo de su amado se reveló frente a él, definitivamente no lo pondría en peligro.
― No, Dark, allá no me queda nada, todo lo que tengo está aquí… a tu lado ― Leonardo le sonrió y Dark lo ayudó a levantarse ―. Podemos crear un hogar, necesitamos madera, construiremos una casa fuerte con buenos cimientos –. Esto alegró a Dark.
― Escuché que corría agua por aquí, podemos tener un pozo, si voy a cazar podríamos alimentarnos bien, Leonardo necesitas entrenar, tener un poco más de actividad física, por favor quiero que seas feliz.
― Lo seré, ahora tú eres mi familia y con tu ayuda podremos superar todo, ahora andando que hay mucho que trabajar. Dark no cabía de la alegría mientras que una vocecita dentro de Leo le recordaba a su familia,
― "Seguro Donatelo ya hubiera planeado algo con estos accesorios. Mikey hubiera cuidado de estas ardillas o tal vez les robaría sus nueces" ― pensaba con alegría ― "mi padre disfrutaría de caminar por el campo y meditar con el sonido de la naturaleza y Rafael… estaría peleando con él sobre quien es el más rápido o quién corta más leños en menos tiempo"
― Leonardo… tal vez si vamos de caminata te sientas mejor, ya sé que tus heridas aún no sanan, pero creo que algo de sol y de aire fresco te ayudará.
Leonardo aceptó apoyándose en él caminaba y descansaba mientras lo veía trabajar.
Construir una cabaña era de verdad todo un reto, pero con el ingenio de Leonardo y la fuerza incomparable de Dark no fue tan difícil, incluso hasta fue divertido.
Con un solo tajo de sus armas originales, Dark derribaba los árboles que necesitaban, Leonardo sin tener que caminar se sentó junto a un buen lugar para extraer barro el cual al mezclarlo con hierbas secas daba como resultado adobes de buen tamaño, los chicos los dejaban secar al sol para después partir los troncos a la mitad, trabajo de Dark mientras Leonardo, recorriendo los lugares cercanos caminando con cuidado, recolectaba bayas silvestres, algunos hongos que, gracias a Splinter, sabía que eran comestibles y siguiendo a las ardillas, Leonardo llegó al pie de varios frondosos nogales.
Dejaron la entrada de la cueva al fondo de su nuevo hogar, construyeron una buena chimenea con los ladrillos y varios muebles básicos con maderos. Buscando, Leonardo junto con Dark, encontraron mucho heno con el que fabricar una buena base para cubrirla con una manta y tener camas más confortables.
Un par de semanas después el nuevo hogar estaba listo al igual que Leonardo que gracias a sus descansos y los cuidados de Dark, se había recuperado por completo.
― Vamos a revisar las trampas ―. Ambos iban todos los días a revisar si la suerte les había provisto de alguna presa de caza para comer. Un par de conejos habían sido capturados ― ¡Perfecto! ― Se alegraba el clon, el apetito que tenía era tan enorme como su cuerpo.
Leonardo, tal vez no siendo tan bueno como Mikey cocinando, lograba preparar una comida sencilla lo suficientemente buena para que ambos se sintieran satisfechos. Claro que el clon estaba más que feliz por todo lo que habían logrado. Estando solo viviendo con Leo, era un sueño, nada de seres humanos o clones que lo molestaran, sólo Leonardo, sus sonrisas y gran compañía, aunque aún le faltaba el detalle más importante para que su vida fuese el ejemplo de la perfección; que Leonardo lo amara igual que él lo amaba.
El clon había dedicado muchas tardes en pensar la forma de acercarse a Leo para volverle a recordar que tenía un amor por él en su interior. Pero siempre dudaba porque Leonardo antes de dormir había tomado como costumbre el besar la empuñadura de los sais que le había regalado a Rafael. A pesar de que Leonardo creía que estaba muerto, no dejaba de amarlo, esa era la única pero más dolorosa espina en el ánimo de Dark.
Continuará...
