¿QUIÉN?
Por Coqui Andrew

Capitulo Cuatro

-No pienses mal, muchacho, si fuera así, ni siquiera te hubiera invitado a ser mi socio – me dice sonriendo – Voy a llamar a las meseras que los van atender – se gira hacia la puerta de cristal, veo a tres chicas guapas – asiento con la cabeza-
-¡Chicas, vengan! – Llama fuerte mi socio, ellas se acercan y las voy detallando hay dos pelirrojas de ojos café claro y de cuerpo escultural, pero hay una rubia, de ojos verdes, ¿Será? … -
-¿Candy? –pregunto, la chica voltea a todos lados – A ti te pregunto – comento señalándola.
-Albert, ella se llama Ashley – me dice mi socio – las otras dos chicas se llaman Eliza y Pamela. Estarán atendiéndolos durante su estancia aquí. Por cierto, Candy está atendiendo abajo, el aéreo general – señala el piso de abajo y ahí la veo, está hermosa con ese mini short y su cabello suelto, también veo a Stear, pero no veo a Asher, según lo que me comento, necesita trabajar, a lo mejor me equivoque y este jovencito, no trabaja aquí, con su hermana.
-¿Qué estás viendo tío? ¡Oh! Ya veo, esa rubia si es una belleza – Anthony voltea hacia mi socio -¿Por qué ella no está atendiendo esta sala? –
-Hoy no le toca, se van turnando las chicas, todas tienen el mismo derecho de atender todo el bar, ellas conocen cada área del lugar – contesta
-Pero…¿no podría hacer una excepción ya que está aquí su socio?
-No, señor, sería una ofensa para Candy, no lo aceptaría, cuando hay reglas – dice Martí.
-Pero creo… - Lo interrumpí.
-¡Basta Anthony! Confío en el señor Martí, de cómo maneja el lugar, para venir a romper las reglas, podemos venir en otra ocasión y tal vez nos atienda, así que deja de insistir – dije molesto.
-¡Vamos a divertirnos!-dice George.
Las chicas con una sonrisa nos ofrecen la carta de bebidas, toman nuestros pedidos y salen al área común.
-¿Verdad que es una belleza? Pero ahora viéndola así es más apetecible – Dice Neal.
-¿Entonces hacemos la apuesta? – Dice Anthony
-Si ni siquiera nos has dicho de qué se trata, imbécil – dice Tom
"George, alza una ceja y nada más mueve la cabeza en negación
-Pues de conquistar a esa belleza, ¿qué dicen? - dice Anthony
-Pues yo no le entro – dice Jimmy
-Ni yo – Robert
-Menos yo, no es mi tipo, en cambio esa pelirroja Eliza, si –Dice Tom
-¿Qué dices, tío? – pregunta
-No sé, es muy arriesgado y además está su hermano y Stear, miren la sigue con la mirada – digo
-No se metan en problemas, muchachos, se pueden topar con pared – dice George.

Veo que las chicas son todas unas profesionales pues llegaron con nuestra botana y bebidas. Nos entregan lo que solicitamos.
-Pues bien, señor Martí ¡Salud! – digo
-¡Salud! Dicen todos a coro
Tom gira hacia la mesera que nos comentó y brinda con ella, le sonríe en respuesta y sus mejillas se sonrojan.
La chica que confundí con Candy es muy seria, se nos queda viendo, haciéndome sentir incómodo. No dudo y lo comento con Martí, él la ve por unos instantes y parece que la chica sabe lo que tiene que hacer, se retira por un momento.
-No te preocupes, la mande a descansar una hora por su comportamiento contigo, podríamos decir es como un castigo – Me quede sorprendido
-No es necesario, solo dile que no me vea así y todo arreglado – le comento
-No, mi querido amigo, las reglas son las reglas, por cierto, vengan acérquense al barandal, Tentación ya va empezar su espectáculo, ¡Vengan, vengan! – dice muy entusiasmado.

Todos salimos del salón y las luces se apagaron, solo los reflectores empezaron a girar sobre el escenario, con música muy sensual, vimos que salían cinco chicas moviéndose al compás de la misma, así estuvieron como unos cinco minutos; el cambio de color de los reflectores, dieron el inicio de una bellísima rubia con un vestido, que más bien parecía una segunda piel, altos tacones y un antifaz cubriendo parte de su rostro, hace que tenga una erección, creo que no soy el único porque se escucha pequeños gritos. Esa mujer está volviéndonos locos a la mayoría de ahí con esos movimientos sensuales. Incluyendo a las mujeres.
El ambiente se siente como sauna, veo que hombres tratan de acercarse a ella, pero, las guaruras, están al pendiente protegiéndola, ella sólo sonríe coquetamente.
-Única, ¿verdad? – me llama Martí
Sin dejar de mirarla, solo asiento con mi cabeza. Él me palmea la espalda,
Termina el acto de la chica Tentación, ahora sé porque la llaman así, en realidad lo es.
-¿Podría conocerla? –Pregunto
Martí solo sonríe – Déjame hablar con ella, permitirme, por favor – se va en busca de ella.
Regresamos a la sala, todos estamos mudos, hasta que Pamela y Eliza, nos ofrecen más bebida, todos nos tomamos de golpe el liquido ámbar.
-¿Algo más que deseen? Pregunta Eliza.
-Sí, ¿me das tu número de celular? – Pregunta Tom.
-¡Oh! Señor por nuestras reglas, aquí no puedo dar mi número, pero yo sí puedo recibir el suyo –le sonríe coquetamente, Tom sin dudarlo le da una tarjea de presentación con una cara de bobo.

-Bien Albert, acompáñame, Tentación te recibirá, todos sorprendidos.
-Lo que puede hacer un socio, Señor Martí, ¿No aceptaría otro socio? – pregunta Neal.
-Jajajajaja, ¡Qué simpático eres hijo! –Todos soltamos una carcajada.
-Eres un imbécil, primero quieres con Candy y ahora con Tentación, decídete, hombre – dice Tom.
Salgo con mi socio, nos dirigimos por el mismo pasillo y como a tres puertas nos detenemos - Aquí espera, por favor – Abre la puerta, me sede el paso, entro y cierra la puerta.
Esta todo obscuro, cuando escucho desde afuera un grito – "Di luces" – Hago lo que me indican e inmediatamente la habitación se ilumina, es amplia y muy bien decorada hay sillones individuales y uno en escuadra, en la mesa hay vino en una hielera y copas, algunas frutas y una fuente de chocolate. Me impresiona, hay otra puerta, me acerco, abro, es un baño.
Me siento en espera de Tentación.

Después de un rato, me levanto y me dirijo a la mesa donde está el vino, abro la botella y sirvo un poco, degusto, es magnífico a mi paladar, siento que la puerta se abre, me giro lentamente, ahí está esa mujer Tentación, mi garganta traga en seco, aún de haber bebido, ¡Es perfecta!
-Buenas noches caballero, ¿desea hablar conmigo? – Me dice, quedo atónito su voz es muy sensual. Trae puesto un vestido color vino, sus piernas no traen medias y zapatillas color negras, su cabello sigue suelto, pero… ¿Por qué trae antifaz?.
Ella se me queda viendo con inquietud, yo estoy mudo, no que decirle, parezco un idiota delante de Tentación.
Me sonríe, se acerca, moviéndose sensual -¿Puede servirme un poco de vino? – me dice, hago lo que me pide.
-¿Le comieron la lengua los ratones? – pregunta.
Salgo del shock -No, le ofrezco una disculpa, no soy así, pero le he de ser sincero, me tiene cautivado – digo ofreciéndole la copa de vino.
Ella ríe y toma la copa, al sentir su contacto de su mano es suave, siento una corriente eléctrica, pero me controlo, sé que ella está igual.
Tomo mi copa, brindo con ella, le acerco la charola de frutas ella toma una fresa, se acerca a la fuente de chocolate la pasa por el líquido y muerde la apetitosa fruta, la saborea, mi imaginación vuela a otro lugar, si lo sé soy un pervertido, pero al fin soy hombre de carne y hueso. No me dedico al celibato, y esa mujer está haciendo que pierda todo mi autocontrol, después toma una brocheta de diferentes frutos y hace los mismo, pero esta vez me ofrece, que no dudo en aceptar.
Seguimos sin charlar, pero si disfrutando de un manjar de frutas tan tentativas y adictiva como ella. Después de un rato de estar así, le ofrezco mi mano para llevarla a sentar en el sillón más cercano, quedamos frente a frente, la observo mejor, es blanca, de cuerpo muy bien formado, no le sobra ni le falta nada, boca es rosa, bien delineada, apetitosa, su sonrisa es espectacular, su cabello rubio liso, y sus ojos son increíblemente bellos de color verde. Me acerco para quitarle el antifaz, pero ella detiene mi mano la mitad del camino, pues vio mis intenciones. -
-Caballero le pido que no me retire el antifaz – me dijo
-Pero quiero verla sin el antifaz, ¿No le molesta? – pregunto
-Claro que me es incómodo, pero es parte de mí, no puedo retirarlo – se levanta y me ve con tristeza.
-¿Por qué? No le gustaría que nos conociéramos sin antifaces – pregunto.
-Sí, me gustaría, pero no puedo hacerlo, entienda, este es mi lugar de trabajo, usted solicito hablar con Tentación y esa soy. –Me dice
Tiene razón yo solicite a Tentación, no a la mujer real.
-Disculpa si te ofendo, pero te gustaría que nos conociéramos sin mascaras –
-Ya te dije que sí, pero no puedo tampoco, soy una mujer prohibida para ti –dice
- ¿Prohibida? –
-Si soy casada, solo puedo tener una charla con los clientes, no sabes lo que me han ofrecido por estar conmigo, no quiero que te ilusiones conmigo. A todos les digo que mi situación real, es que soy casada y no quiero problemas con mi esposo – comenta
-¿Quién es tu esposo? –pregunto con enojo, aprieto mis manos en puño.
-Tú lo conoces – me dice, esperando mi reacción, al ver que no digo nada y sigo con mi cara de interrogación, se me acerca, pone sus delicadas manos en mi pecho y termina de decir - Es tu amigo y socio… -
-¡¿Quéeeeeee?! –

Continuará …