¿QUIÉN?
Por Coqui Andrew

Capitulo Siete

Estoy acostada, viendo la televisión, doy el pase, entra mi jefe el señor Martí.
-Buenas noches, mi niña – saluda
-¡Hola! ¿Cómo estás? – pregunto
-Esa pregunta debería hacértela yo, ¿no crees? – me dice
- Tiene razón – me río – jajajajajaja –
-Me dijo Sally que vino mi socio y que lo saco de aquí por órdenes tuyas ¿es cierto? – Me mira con reproche.
-¡Ah! ¿Él es su socio?, pues no lo mencionó – digo con inocencia.
-Pero Tentación si lo mencionó – dijo
-Pues si, jajajajaja, pero me cae mal ese señor – comento
-¿Por qué te cae mal? –pregunta
-Porque se cree todo un conquistador y cree que todas vamos a rendirnos a sus pies, alguien tienes que bajarle los humos, ¿no cree? -
-Bueno cambiando de tema, vengo a decirte que tuve que contratar más personal, eso incluye a la seguridad, meseras, meseros, barman, DJ… -
-¡Señor! ¡¿Cambio a todo el personal?! – digo al borde de las lágrimas.
-No, niña, tengo que cambiarlo temporalmente, en lo que se calman las aguas como dicen por ahí, solo las "damas de compañía" se quedan y los anteriores de seguridad, todo el demás personal es temporal, porque a ustedes los voy a mandar de vacaciones – dice con una sonrisa - ¿Entiendes ya? –
-¡Oh! Señor Martí ya me había preocupado, pero Tentación ¿seguirá también? – pregunto.
-No, mi niña, ella también estará fuera por un tiempo, el show lo voy a dar con otras chicas y chicos, en lo que todo vuelve a la normalidad –
-¿A dónde te gustaría ir? -pregunta – Todos los gastos van por cuenta del trabajo.
-Y mi familia, no puedo dejar a Asher, ni a mi abuelita – digo con tristeza- ¿Sabe señor Martí? Prefiero quedarme con ellos en casa, pero no le diga a nadie, por favor, Asher tiene que trabajar, yo estaré ahí para apoyarlo, ¡quiero mucho a mi hermano! – digo.
-Está bien, cómo tú quieras, además tienes razón, él acaba de empezar a trabajar con Albert, pero después de lo que le paso, a lo mejor tiene incapacidad ¿No crees? –
-Sí, ayer que vino, me enoje, parece que nos ponemos de acuerdo, y nos pasa cosas al mismo tiempo – digo con frustración.
-Eso es lo malo cuando son hermanos tan unidos – me dice.
- Bueno, pero ya me prometió que no dirá que estoy aquí en la ciudad con mi familia, dígales que estoy en Hawái ¿Le parece? – digo.
-Algún día te mandaré allá – me dice –Bueno mi niña, ya me voy, cuídate e informales a tu abuelita y hermano que estás de viaje – Se dirige a la puerta.
-¿Le va a castigar a Sally? -pregunto preocupada.
-No, mi niña, pues él solo seguía tus indicaciones y las mías, pero ya sabe que es el socio, cuando lo vea le ofrecerá disculpas – dice con una sonrisa.
-¡Gracias! – le mando un beso, mi tierno jefe estira la mano para atrapar mi beso y se lo coloca en la mejilla; ahora es él que me lo envía, hago lo mismo.
Cuando sale, suelto la carcajada, ese señor Andrew se topó con pared, le haré ver su suerte.
Termino de bañarme, me pongo ropa cómoda y salgo a reunirme con los muchachos, quienes ya prepararon todo para pasar un rato agradable, por el momento dejo de pensar en esa rubia hechizante, jugamos un rato charlamos, como eso de la una los corrí, pues al día siguiente teníamos que trabajar, además que les comente que Asher ni iba ir pues tiene que ir al optometrista. Se sintieron mal, hubo un comentario que me llamo la atención.

Unos minutos antes…

-Bien chicos, les comento que Asher, no va ir a trabajar unos días, ayer lo golpearon unos tipos, que lo molestaban en su trabajo, además tiene que ir al optometrista para que le repongan sus lentes de contacto – les comento
-¡¿Usa lentes?! – pregunto Tom
-Sí, usa lentes -
-¿No crees que debería usar mejor los de montura? – dice.
-¿Por qué? – pregunto.
-Pues el trabajo que realizará con nosotros, si usa los de contacto por el polvo puede que sea perjudicial, bueno eso creo – me dice.
-¿No les parece raro? –dice Anthony
-¿Qué? – le digo
-¿Que tanto Asher como Candy hayan tenido un altercado?
-¿Y eso que tiene que ver? Son hermanos- digo
-Pero solo suele pasar cuando son gemelos – dice
Todos nos quedamos callados, ahora que lo pienso puede que tenga razón, pero en estos momentos ya no pienso en nada, solo quiero descansar.
-Chicos que les parece si lo comentamos en otra ocasión, de verdad estoy muy cansando – les digo
-Si tienes razón, vámonos – dice Neal

Tiempo actual

Ese comentario no deja de rondar mi cabeza, mañana investigaré quiénes son los White.

Me quedo dormido hasta que suena mi despertador, me levanto y hago mi rutina de siempre, cuando salgo de mi apartamento, me encuentro a George.
-¿Sucede algo George? – pregunto
-¿Me quieres decir por qué fuiste ayer al hospital? Te di la orden que no fueras- me dice muy molesto.
-¡¿Acaso me estás vigilando?! – le contesto en el mismo tono.
-Él no, pero yo si – escucho la voz de mi hermana.
-¿Qué tiene de malo que la haya ido a visitar? –
-Ella me pidió que SOLO SU FAMILIA, fuera a visitarla e incluye a Martí – me dice – las enfermeras me informaron todo y de cómo fuiste sacado de ahí –
-Ahora resulta que las enfermeras son las chismosas – digo gritando.
-¡A mí no me gritas! ¡Así que te calmas! No quiero que la busques y nonos metas en problemas, esa chica es de temer, mira que mandarte a sacar ¡a ti! - me dice
-¿Cómo lo echaron? – pregunta mi cuñado con una risa contenida, yo aprieto mis manos y mis labios.
-Esa jovencita, le pidió al guardaespaldas que dejo Martí a su cuidado, lo saco a rastras de ahí y como si fuera un costal de papas, lo aventó al piso. –dijo, pero me dio la impresión que también contenía la risa.
- ¿Saben? Ya me voy – los empujo me dirijo al estacionamiento, cuando escucho las carcajadas a mis espaldas, lo cual me enojo más.

Llego a la oficina, ni siquiera saludo a mi secretaria, solo le digo
-¡No quiero que nadie me moleste! – Azotando la puerta
Me concentro en el trabajo, cuando tocan la puerta, me enojo pues di la indicación que no me molestarán -¡Catherine! ¡No quiero ver a nadie, no entendiste! –digo
En eso se asoma Martí, mi socio - ¿Ni siquiera a mí? – me dice con una sonrisa
Todo mi mal humor se fue – Pasa, amigo –le digo levantándome, se acerca y le pido que tome asiento con una mano, él lo hace con gusto.
-¿A qué debo tu visita? ¿Gustas algo de tomar? –pregunto
-A lo segundo, te acepto un café y a qué venido ya lo sabrás en cuánto me traigan esa bebida caliente, con dos de azúcar, por favor –me dice, él es muy jovial.
-¡Por supuesto! – le llamo a Catherine
-¿Si señor? – pregunta
-Por favor traiga dos cafés con azúcar y unos pastelillos, ¿así está bien, Martí?
-¡Perfecto! – dice, yo suelto la carcajada
-Ya escucho, por favor y no tarde – Mi secretaria se retira
-¿Asher, vino a trabajar? – pregunta
-No, ayer fui a verlo a su casa le dije que no viniera a trabajar mientras esté de incapacidad, ¿Por qué?
-¡Ah! Porque ayer fui a ver a Candy y le ofrecí como a todos los demás unas vacaciones obligatorias, pero no quiere dejar a su familia, ella es muy unida.
-¿Vacaciones obligatorias? ¿Y eso? – pregunto con mis manos apoyadas en mi mentón./
-Si por el escándalo de la otra noche, llegue a un acuerdo con todos ellos y para que no me cierren el negocio, los mandaré de vacaciones a dónde quieran ir – me dice.
-¡Ah! Ya entiendo, quieres que le de los días a Asher, me dijo que tenía tres días de incapacidad, además no puedo darle días, acaba de ingresar. No sería justo, ¿No te parece?
-No, amigo, no quiero que hagas eso, solo te estoy informando, pues eres socio del bar y el mayoritario, además van por nuestra cuenta –
Me levanto de golpe, por la sorpresa, es un mañoso, pero si no es porque supiera que hay ganancias. Ya lo hubiera manda al diablo aparte de quitarle a su esposa. Lo veo, me está sonriendo; entra Catherine con los cafés y pastelillos.
-Señor, aquí está el servicio, con dos de azúcar, ¿verdad? – Ambos asentimos
-Bien, ya que se los ofreciste, no me queda de otra que aceptar, ¿Puedo saber a dónde van? – pregunto ofreciéndole una taza-
-Pues verás Paty, Stear, Annie, Ashley, Pamela y Eliza se van a Miami, los demás a Cancún y Candy se va a Hawái. - Me dice tranquilamente
-¿Tu esposa, seguirá trabajando? – pregunto con indiferencia.
-No, ella se queda en casa, conmigo, yo tengo que seguir atendiendo el negocio, me iría con ella, si tu quisieras quedarte al frente, pero como sé que no aceptarás, nos toca quedarnos – me dice cínicamente.
-Bien, tienes razón, no puedo –le contesto con una sonrisa en los labios, pues ya sé dónde estará Candy.
Creo que tomaré unos días.

Continuará …