¿QUIÉN?
Por Coqui Andrew
Capitulo Ocho
-¿Te pasa algo, amigo? – Salgo de mis pensamientos, cuando Martí me habla.
-¡Oh! No, nada, ¿tu esposa, te ayuda con el negocio? –pregunte.
-Para nada, solo recibe su salario y aún así me pide dinero para gastar, pero que le vamos hacer, así la amo, me tiene loco – me dice.
-¿A quién no? – le digo, él frunce la frente.
-Cuidado, Albert, te recuerdo que es mi esposa – me dice con enfado.
-Bueno, no te enojes, lo digo por lo que vi en el bar, creo que no era el único, además tú me dejaste hablar con ella, ¿no es así? –Volteo a verlo con los labios casi en línea, él se encogió un poco.
-Bueno, quería que la conocieras, pero ya me has dado la información que requería con tu actitud – No entendí sus palabras en ese momento.
-Bien, Albert, te informo que ya pagué los viajes, son dos semanas, ellos saldrán en dos días de acuerdo a sus reservaciones. Hoy se fueron los de Cancún, para que no te enojes, les puse un límite de gastos a todos –
-A Candy, déjale crédito abierto, sus gastos van por mi cuenta – le dije.
Martí, me miro -¡Oh! Vaya, como tú digas – Su comentario no me agrado.
-¿Qué quieres decir con eso? – pregunto.
-No, nada, solo creo que te gusta mucho Candy y me pregunto dónde queda Tentación – Se levanta y se va, dejándome atónito.
-¡Viejo ladino! – digo, salgo de mi oficina para dirigirme al almacén, cuando llego escucho risas.
-Deberían haber visto a mis papás, cuando estaban platicando de cómo sacaron a mi tío del hospital, qué chistoso fue – dice Anthony.
-¡¿En serio lo sacaron como si fuera un costal de papas?! – pregunta Neal.
- Jajajajaja – ríen todos.
-Mira que tu tío es alto y no se deja – dice Tom
-Pues sí, pero este fue un mastodonte de más de dos metros, Jajajajaja-
-Eso le pasa por no irse con nosotros – dice Neal
-Ya muchachos, dejen de reírse y pónganse a trabajar – dice Robert.
Y las burlas continúan, hasta que entro en su visión, dejan de reírse.
-Hola Albert – dicen a coro
-Buenos días, muchachos – les digo – cómo veo que se están apurando a trabajar, les pediré que de una vez hagan el inventario, las remesas y acomoden lo correspondiente al día de mañana, Robert y Jimmy y los de nuevo ingreso pueden irse a su hora, los demás hasta que terminen – Me doy la vuelta para irme.
-¡Queeee! No es justo Albert – dice Anthony – sabes que hoy tenía cita con mi novia.
-Tú lo has dicho "tenías" y como ya no, puedes hacer lo que pedí. ¡Así que a trabajar! – les grito, Anthony se me queda viendo mal.
¿Por qué nos haces esto? – Dice Neal
-Porque soy el jefe y punto – Salgo de ahí, escuchando como se quejan.
Llego a mi oficina y veo a Asher con Catherine muy entretenidos.
-¡Buenas tardes! ¿Qué haces aquí, Asher? – ambos gritan y se separan.
-¡Ay!, Qué susto nos dio, señor Andrew – dice Asher con su mano en el pecho, veo a Catherine y está igual, eso me hace sospechar.
-Pregunte ¿Qué haces aquí Asher? –digo cruzando mis brazos, Catherine ve con fascinación veo a Asher y este me ve con… ¡¿deseo?!, entrecierro más mis ojos – Estoy esperando una respuesta – le digo.
-Sí, señor Andrew, ayer usted me dijo que fuera al optometrista, ya fui, pero vine a dejar la factura del costo, este pues ya se la entregue a Cath – me dice con nerviosismo.
-No me pareció eso, estaban muy juntos – digo.
-Este, verá señor, mmmm, Asher, me estaba enseñando el color de sus ojos, son muy bonitos – me dice mi secretaria.
-A ver "Cath" – le digo muy meloso burlón - ¡No vengas con mentiras! Además, te deje claro que no molestarás al niño, ¿Cierto? – Me acerque mucho al rostro de ella, quien estaba temblando.
-Pasa a mi oficina Asher – le digo, él voltea a ver a Catherine, mirándola con pena.
-Si venías a dejar un simple papel, por qué no te fuiste cuando los dejaste, no quiero que estés coqueteando con el personal, además no creo que Catherine sea de tu gusto, más bien Archie debería ser de tu agrado. - Veo que hace gesto de guácala.
-No señor, Catherine me agrada, Archie, no es de mi gusto, que me vea "afeminado" no quiere decir que me gusten los hombres, crecí entre mujeres, ¿entiende? – dice/span/p
Siendo así lo entiendo -¿Entre mujeres, creciste? Pues ¿cuántas viven contigo? -pregunto.
-Son tres, señor Andrew, mi abuelita, mis hermanas y antes mi bisabuela, pero ella ya falleció.
-¿Tienes dos hermanas? Pensé, que Candy era tu única hermana. – pregunte.
-Pues no, señor, Ashley, es mi hermana también, es la mayor, luego seguimos Candy y yo, yo soy el de en medio – me dice.
-¡¿Ashley es tú hermana?! ¿La que trabaja en el bar con Candy? – pregunte.
-Sí, señor, ellas son mis hermanas – Ahora entiendo el parecido cuando vi Ashley.
-Ashley y Candy son de ojos verdes y tú azules, o ¿me equivoco? –
-Sí, señor, así es, ellas sacaron el color de ojos de nuestra madre y yo el de mi abuela materna, herencia. – contesta.
-¿Cuántos años tiene Ashley? – pregunte.
-Ella tiene 25 años, señor – me dice.
-¿Y Candy y tú? –
-Tenemos 22 años, señor –
-Hablas en plural, eso quiere decir ¿que son gemelos? – moví mis manos.
-Sí, somos gemelos, pero yo nací primero y después Candy –
Al escuchar eso me llamo la atención que Asher y Candy son muy parecidos, podríamos decir casi idénticos, pero solo el color de ojos es diferente.
-¿Le pasa algo, señor Andrew? – pregunto.
-No, Asher, no te entre tengo más vete a casa a descansar, nos vemos el lunes y no molestes a Cath – le advierto moviendo mi dedo índice.
-Si, señor Andrew, hasta luego – sale de la oficina.
Me siento frente a mi escritorio, me quedo pensando sobre lo me dijo Asher, recargo mi peso en la silla, regreso a apoyar mis brazos en el escrito, tomo mi celular. Marco un número, espero, al tercer tono escucho.
-Hola, ¿cómo estás? – me dice
-Hola, bien gracias y ¿tú? – contesto.
Bien, gracias, ¿qué puedo hacer por ti? -me dice
-Necesito que me investigues a una familia, permíteme un momento, por favor – tomo el intercomunicador –Catherine, por favor tráeme el expediente de Asher, por favor – indico
-Sí, señor, enseguida – me dice mi secretaria, unos minutos después ingresa con mi pedido.
-¿Puedes retirar el servicio, por favor? – le digo.
-Sí señor, ¿algo más? – pregunta.
-Si, puedes irte a comer y que nadie me moleste, por favor – le indico. Ella sale asintiendo.
Una vez que sale, desconecto el intercomunicador, me levanto y cierro con llave la puerta de la oficina.
Regreso para tomar mi celular –Una disculpa por hacerte esperar, pero no quiero que nadie nos escuche – le digo a mi amigo.
-No te preocupes, dame los datos generales y me encargo de lo demás –me dice.
-Jajajaja, siempre serás así –le digo – Pues verás quiero que investigues a la familia de Asher White, quiero saber todo de esa familia, si puedes desde los bisabuelos, descripción de cada uno hasta lo más reciente, por favor, te pido que está información solo me entregues a mí personalmente, a nadie más. Si no me llegarás a encontrar … - me quedo pensando – No, mejor me la llevas al departamento en la noche después de la 22:00 – Le digo
-Está bien – por lo que me acaba de enviar, voy a tardar un poquito, pero en cuanto la tenga, te marco y nos vemos en tu departamento – me dice
-Te lo agradeceré de por vida – le digo.
-Buenos después de que me pagues una invitación gratis a tu bar, no me vendría mal – me dice
-Ah ya lo sabes – le digo
-¿Quién no? – me dice - Es mi trabajo – Me lo dice mientras se ríe.
-Sí, tienes razón, bueno espero tu información – le digo – Por cierto, salgo unos días, ¿me podrías ayudar con eso? Tú eres muy discreto –
-Con gusto, amigo ¿para dónde viajas? –
A Hawái, investiga dónde se hospedará Candy White y dame una habitación cercana a la de ella, por amigo –
-Ok, entendido, te dejo el boleto y la información debajo de tu puerta – me dice
Te lo agradezco, amigo – Cuelgo la llamada.
Me levanto, quito el seguro de la puerta, abro y caen tres imbéciles al piso, los veo desde mi altura, sonrío - ¿Qué hacen escuchando? ¿No saben que es de mala educación? ¿Ya terminaron su trabajo? ¡Quiero respuestas! – les grito
-¡Cálmate. Albert!, en primera tienes una muy buena puerta porque no se escucha nada – dice Tom – Segunda si sabemos que es mala educación, pero quisimos entrar y nos encontramos con la puerta cerrada con seguro y tercera, veníamos a ver si nos ayudabas con el trabajo, es demasiado… -Lo interrumpí
-Primero se levantan, se ven mal ahí – los sigo viendo desde mi altura, pero ahora con las manos en la cadera - Y segundo se largan a seguir trabajando, no les voy ayudar, se lo merecen por chismosos, metiches y burlones – les digo e inmediatamente les cierro la puerta en sus narices. Estoy muy molesto con ellos.
Continuará …
