¿QUIÉN?
Por Coqui Andrew

Capitulo Diez

La azafata nos dice que ya vamos aterrizar, que nos pongamos el cinturón, ya me había arreglado el cabello y refrescado el rostro, con el calor, mi cabello se alborota demasiado, así que tengo que mojarlo un poco para que se aplaque.
Mis amigos y familia están descendiendo para abordar el camión que nos llevará a la terminal principal para recoger el equipaje, de ahí tomaremos un taxi para que nos lleve al hotel, ya quiero ver mi habitación pues soy la única que no tendré compañía.
Hawái es extremadamente hermoso, el paisaje, su cultura, todo me encanta, ¡ya llegamos al hotel!
Nos reciben como si fuéramos los más importantes huéspedes de ahí, nos registramos y nos dirigen a las habitaciones, mis amigos se quedan en el primer piso, mis hermanos y Nimue en el tercer piso, a mí, me llevan hasta el último piso.
-Esta es su habitación, señorita – me dice el botones.
-Gracias – él botones me dice que una mucama irá a desempajar y guardar todo que el vestidor de la derecha es que ocuparé. Le agradezco y se retira.
Volteo hacia cama y corro para tumbarme en ella, es enorme, después de descansar un rato, me dirijo al baño, todo es de lujo y enorme, en eso escucho que tocan la puerta, doy el pase y es la mucama que está ahí para atenderme.
-Buenas tardes, vengo a poner a sus órdenes, mi nombre es Nani, veo que quiere tomar una ducha, permítame yo le preparo y mientras usted se baña acomodo su ropa, ¿Quiere algo de tomar? –
-Sí, un jugo de naranja, por favor – le digo
Ella se va por un pasillo y regresa con el jugo – Por allá queda una pequeña cocina, si no estoy cerca puede tomarlo, todo ya está pagado – me dice, ahora que recuerdo, Martí dijo que el señor "todo conquistador" pagaría todo durante mi estancia, ¡qué bueno que él no está aquí! Me estropearía mis vacaciones.
-Ya listo su baño, señorita – Me dice Nani.
-Gracias – Entro a la tina es relajante, después de un rato me baño, enjuago y salgo de la tina, voy directo al vestidor, me pongo crema y protector solar, un bikini color rojo y un pareo, recojo mi cabello en una cola, me gusta cómo me veo, tomo mi bolso, busco a Nani, pero no la veo, salgo de la habitación, guardo mi tarjeta electrónica y me dirijo a los elevadores para encontrarme con mi gente en el restaurante.
-Aquí están, malos, no me esperaron – les digo tomando asiento, ellos me sonríen.
-Pues como siempre te tardas, decidimos empezar sin ti – me dice el ingrato de mi hermano, yo solo me río.
El mesero se acerca y toma nuestros pedidos.
-Y bien ¿Qué haremos? –pregunta Annie.
-Nosotros iremos a pasear junto con Stear y Paty, solo en parejas- dice mi hermano.
-¿Y Ashley? – pregunto
-Ella se fue con alguien que conoció – dice Nimue - y yo tengo cita en el spa por dos horas, así que Candy querida tendrás que quedarte un rato sola y no me acordé de ti, perdón.
-No te preocupes, entonces estaré por ahí, me llaman para asistir a la bienvenida que dan, ¿ok? – les digo.
-Perfecto, bien pues ahora a comer- dice Asher.
El mesero ya nos había llevado la comida, charlamos un buen rato y después cada quién tomo su rumbo. Me fui hacia la playa, camine un poco, me quite mis sandalias, mi bolso y el pareo, corro hacia el mar, en mi trayecto solo escucho silbidos y piropos, ¡cómo si fuera la única en la playa!, disfruto del mar, nado durante un buen rato, salgo del agua, tomo mi toalla, seco mi cuerpo, y coloco la toalla en la arena, posteriormente me aplico el protector solar, y me tumbo, ahora disfrutar del sol. Veo a los chicos surfear, ¡cómo me gustaría aprender, de verdad qué son fantásticos.

Estoy en la playa, ya me avisaron que Candy llego que siguieron mis indicaciones, pero esta mujer, logro salir sin que el guardaespaldas la viera, estoy muy molesto, ahora tengo esperar hasta la fiesta de bienvenida, Nani, me avisará cuando esté en su habitación.
Me dirijo a la mía, me ducho y me arreglo para ir a la fiesta que será en la playa, espero que sigan todas las instrucciones quiero tenerla para mí.
Bajo a uno de los bares, pido un escoces, suena mi teléfono.
-Buenas tardes – digo.
-¡Hasta que te encuentro! – dice Tom -¿Cómo es posible que te hayas ido de vacaciones, cuando ya las teníamos planeadas? Y aparte nos dejas un montón de trabajo. ¡¿Qué te pasa?! – me grita, blanqueo mis ojos.
-Pues ya tendrán sus vacaciones dentro de seis meses si se siguen quejando, lo que tienen que hacer es trabajar más. Tienen que ser más productivos, ¡bola de holgazanes! Además, te recuerdo que ¡YO SOY EL JEFE! – Le hable fuerte.
-Está bien, no tienes por qué gritar – me dice.
-No te grite, pero ya me cansé que se burlen de mí, por eso los deje solos, quiero distraerme, si quieres te paso un dato, para que este fin de semana vayas a encontrarte con tu pelirroja –le digo.
-¿Sabes dónde está? – pregunta entusiasmado.
-Sí, está en Miami, al rato te paso el dato, pero tienen que trabajar, pues deje a Robert encargado de todo –
-Sí, ya lo sé, nos trae como burros, sin descansar, por eso te hablaba, dile que no se encaje, por favor, es lo único que te pido, bueno aparte de dónde está mi pelirroja – Me río
-Está bien, me comunico con él, vete a trabajar –
-Sí, jefe, gracias – Cuelga la llamada.
Marco el número de Robert – Amigo, ya no los hagas sufrir tanto, bájale una rayita, por favor – le digo y solo escucho una carcajada.
-Está bien, pero conste, que solo seguí tus indicaciones – me dice entre risas.
-Nos vemos y gracias – Colgamos

Estoy dándome una deliciosa y relajante ducha, una vez arreglada bajo a la playa para reunirme con mis hermanos y amigos, los veo están junto a la fogata.
-¿Tú qué haces aquí? –Me dice Asher.
-Pues vengo a divertirme con ustedes – le digo.
-Sí, estoy de acuerdo contigo, pero en este momento es solo para parejas y tú no tienes – me dice señalándome, los demás ríen, eso me molesta.
-¿Dónde están Ashley y Nimue? –pregunto.
-Ashley, sigue con el tipo ese que conoció y Nimue está descansando fue tan relajante sus masajes, que se quedó dormida solicitando que no la despertáramos – me dice – Así que adiós hermanita, solo búscanos para las comidas, porque todas nuestras actividades son en pareja – Me voy enojadísima, cuando regrese el voy a reclamar a Martí.
Me acerco a la barra de bebidas, pido un ron, me lo tomo de golpe, pido otro…

Veo a la rubia hechicera, me trae loco, está bailando con un tipo, eso no me gusta. Estoy esperando que termine la pieza, para poderme acercar a ella, pero parece que las estrellas se alinearon en mi contra porque sigue la música.
-¡Vaya! Hasta que termino el bloque de la música - pienso, me acerco a la mesa dónde está.
-Buenas noches, señorita - le digo.
-¿Qué hace usted aquí señor? – pregunta con sorpresa.
-Pues vengo a buscarte – le digo.
-Está loco, no quiero nada con usted, así que váyase – me dice, voltea hacia el tipo qué esta con ella y le sonríe, me enfurezco y le agarró de un brazo, levantándola, parece una muñeca de trapo en mis brazos, el fulano, se levanta –Deje en paz a la señorita, ella está conmigo desde que nos conocimos, no sé porque quiere molestarla –
-Porque a mí me interesa la señorita y no dejaré que un patán como usted esté con ella – le digo, jalo, ella se queja.
El muchacho se interpone en mi camino -¿Qué te parece si mejor te quedas con nosotros? Bebamos amigo, anda quédate –me dice.
-Está bien, solo un momento y después dejarás que ella se vaya conmigo – le digo
-¡Perfecto! – dice ella.
Empezamos a beber claro todo era por mi cuenta. Charlamos, dijimos una sarta de tonterías, bebimos y bebimos hasta que ya no pude más me levanto siento que todo me da vuelta, me río, trato de ver a los muchachos, pero todo es doble.
-Creo que ya es hora de irnos, ya no puedo – estiro mi mano, ella la toma y parece que no tiene buen equilibrio, solo escucho su risa, realmente parece una bruja borracha. Salimos pero estamos tan tomados que pierdo el equilibrio y caigo al suelo, ella se ríe y continúa caminando hacia los elevadores, trato de pararme y vuelvo a caer, ella sube, dejándome ahí, la muy ingrata no me espero, a gatas llego y aprieto el botón, subo al otro elevador, ahí trato de levantarme, ya no pude llevarme a Candy a la cama, ni modo tengo tiempo para hacerlo, logro ponerme de pie y bajo en mi piso, con trabajo paso la tarjeta para entrar, me voy desvistiendo camino a la cama, sigo viendo doble y me tiro sobre ese lecho. Quedándome profundamente dormido.

Llego a mi habitación, toda la noche estuve bebiendo, me quito la ropa que voy dejando para llegar a mi cómoda cama, - ¡Oh! Ahí está – digo y empiezo a reírme, me meto y me quedo dormida inmediatamente.
Al día siguiente siento un dolor insoportable, mi cabeza da vueltas, trato de levantarme cuando siento unos brazos en mi cintura, me giro y me llevó una gran sorpresa, mi grito hace que se despierte -¡Ahhhhhhh!
Ambos jalamos la sábana cubriéndonos y a gatas, nuestros rostros están muy juntos.
-¡¿Tú?! -

Continuará …