¿QUIÉN?

Por Coqui Andrew

Capitulo Trece

Nos acostamos, extendí mi brazo para que Candy se acostará a mi lado, ella acepto, inhale su aroma cuando su cabeza se recostó en mi pecho, con su mano, hizo suaves movimientos desde mi abdomen hasta la altura de mi corazón. Yo pase mi mano por su rubia caballera, así nos quedamos dormidos.

Me quedé preocupada por Albert, tuve que salir de sus brazos para dar un pequeño paseo. Espero que no se moleste, pues le había prometido quedarme con él. Pero necesito tiempo para poder aclarar mis ideas y conquistar a este hombre, por órdenes de Martí.

Desperté y no encontré a Candy a mi lado, me paré y la busque por toda la suite, me fui a bañar, me arregle, tocaron a la puerta, abrí y me encontré con Nani

-¿Qué pasó? Nani – le dije

-Venía a avisarle que la señora se encuentra en el bar Makani - me dice

-Gracias, Nani – le digo

-Pero le sugiero que se cambie de ropa, pues no se permite entrar con short – me comenta y tiene toda razón.

-Gracias, nuevamente, así lo haré – Nani se va.

Regreso al vestidor, me cambio, salgo y me dirijo al bar, muestro mi pulsera, me dejan entrar. El host, me lleva a una sala VIP, con la mirada busco a Candy, pero no la veo.

Alguien llama mi atención es la señora Nimue, está rodeada de varios hombres que le ofrecen bebidas, ella se ve encantada. Entra un joven para ponerse a mi servicio, le pido que me lleve una botella de whiskey, hielos y el vaso, obviamente la botana, cortesía de la casa. Sigo buscando con la mirada a mi rubia hechicera, cuando las luces se apagan y empieza una música típica del lugar, me giro y ¡Oh! ¡Por Dios! ¡En el escenario está Tentación! Moviendo su cuerpo con una sensualidad, que todos en el recinto están como hipnotizados, más bien todos estamos embelesados con sus movimientos.

Viste un Pa'u color rojo, como el fuego que desprende en su baile, una flor típica de Hawái, una Malvácea amarilla, simplemente exquisita. Tentación, se mueve al ritmo de la música. Sus movimientos son únicos. Cuando termina, el lugar estalla en aplausos, silbidos para ella. Da una reverencia agradeciendo al público reunido esa noche, manda unos besos y la gente se emociona aún más.

El mesero me saca del shock en el que me encontraba, me ofrece un vaso con el líquido ambarino, que me gusta. Se retira, regreso mirada al escenario y ya no está Tentación.

Me bebo el whiskey, recuerdo que debo buscar a Candy, sigo la periferia y no la veo, pero tampoco veo a Nimue, me siento el sofá que está ahí, cierro mis ojos, después de un rato, un olor delicado llega a mis fosas nasales, ¡No puede ser! … es Tentación.

-Buenas noches, Albert – Se sienta en mis piernas, no sabe cómo estoy reaccionando, trago en seco.

-Hola, Tentación ¿Qué haces aquí? – pregunto

-Te vi desde el escenario y quise venir a visitarte, no sabía que estabas en Hawái – me dice, acercando peligrosamente a mi rostro, creo que me va besar, parezco un adolescente, siento sus labios …pero no donde esperaba sentirlos, si no en mi mejilla ¡Qué frustración! Abro mis ojos, veo que sus ojos son color violeta, me sorprendo, es raro ver esa irisación.

-¿Qué pasa? – me pregunta con una sonrisa coqueta, trata de pararse, pero la sostengo en mis brazos, no la dejo ir.

-¿Tienes algo qué hacer, hermosa? –pregunto

-No – me dice la incito a que me abrace y eso hace, toma mi vaso y bebe de él y luego me ofrece, estamos ¿Jugando? ¿Coqueteando? ¡Bah! ¡Qué importa!, Candy, me dejo, pues voy a disfrutar a Tentación.

Trato de besarla –No, Albert, besos no – me dice muy cerca de mis labios -¿Sabes qué puede ser peligroso? – roza su nariz con la mía y sus manos en mi rostro ¡¿Qué hace?! Sin besarme me puse al mil, ¿Qué sería si lo hiciera?

Entra el mesero, bastante inoportuno, le digo que se retire que necesito privacidad, él lo entiende corre las cortinas y se va.

Una vez encerrados en esa sala, mis manos recorren esas bien torneadas piernas, van subiendo hasta llegar a su parte íntima, ella se acomoda para dejarme continuar, acaricio sus redondeadas nalgas, ella se pone a horcadas en mí, me acceso a su intimidad, toco su clítoris con mi dedo, hago movimientos para incitar a esa mujer al pecado, meto dos de mis dedos en esos labios íntimos, se están humedeciendo, ella empieza moverse al ritmo con el cual estoy dando placer, con mi boca bajo lentamente el top que trae, dejándome ver unos senos redondos, de buen tamaño coronadas por unos rosados pezones, listos para ser devorados, no los hago esperar, amaso uno con mi mano, mientras el otro mi lengua lo está, disfrutando.

Ella se arquea, se mueve, mi miembro está, muy duro, esperando ser liberado, lo sabe, hace que retire mi mano, al sacar mis dedos, los dirijo a mi boca para saborear ese manjar que dejo en ellos, está mirando, se muerde los labios, lo cual me excita, siente mi dureza, se acerca a mi rostro, empieza a darme besos por mi cuello, poco a poco desabrocha mi guayabera, sus manos recorren mi pecho, va bajando y dejando besos húmedos por mi dorso, llega hasta dónde está mi pantalón, me desbrocha el cinturón, me mira con lujuria, se lame los labios, baja la cremallera, levanto mi cadera para que pueda bajar mis pantalones, no uso boxers, mi pene se muestra en todo su esplendor, esperando ser devorado por esa boquita rosada, que saborea con anticipación, lo besa, me saca un gemido, lo toma con sus manos, empieza a mover hacia arriba y abajo, lo lame con la punta de su lengua, sigo jadeando, me está llevando al límite, siento su lengua recorrer el largo de mi falo, para continuar con mis testículos, los besa, muerde, por último lo devora en su totalidad, dándome placer, rápido, lento, lento, rápido así está con mi pene, no aguanto más y dejo salir mi semen en su boca, ella lo traga todo.

Se para, se retira su ropa, sensualmente, hace que me excite nuevamente, cuando su ropa está en el suelo, acuesta en el sofá, abre sus piernas, ¡Oh Dios! Me ofrece su intimidad sin palabras, acepto, poniéndome de rodillas entre sus piernas, empiezo a darle lengüetazos haciendo que levante su cadera, sostengo, continúo mi labor, mis dedos se turnan para entrar y salir, escucho sus gemidos suaves, pasa sus manos por su cabello, luego por el mío, lo hala con fuerza, mi boca parece poseída, porque no le da tregua dándole placer, haciendo que tenga dos orgasmos seguidos, cae exhausta, me detengo, me posesiono sobre ella, beso su cuello, sus senos, mis dedos entran otra vez, ella con sus manos acarician mi pene, sin penetrarla ambos llegamos a otro orgasmo.

Nuestras respiraciones se van calmando

-Albert, creo que hasta aquí, no podemos continuar, tengo que irme – me dice

-No, comprendo, vamos a tu habitación, ahí continuaremos- le digo

-No, Albert, no podemos ni en la tuya, ni en la mía, no estoy sola ¿Entiendes? –

-¿Quién viene contigo? No creo que sea Martí ¿O sí? –le digo

-No es Martí y no preguntes más – se levanta, se viste y sale de la sala.

Me visto y bebo un whiskey más, llamo al camarero -¿Si, señor? –

-La cuenta, por favor –

-Enseguida – sale, al poco rato me entrega el tiquete, le doy mi tarjeta.

Sigo molesto con Tentación, pero tengo que concentrarme ahora en Candy, no la encuentro, me dirijo a la salido cuando la veo de espaldas, esta con unas personas que no conozco, me acerco

-Buenas noches – digo hago que se sobresalta

-¡¿Otra vez tú?! – me dice

Mi sorpresa es grande porque no es Candy, es su hermana Ashley.

-Perdón, ok, pensé que eras Candy – le digo levantando las manos.

-Pues no soy Candy, ayer también tuviste la osadía de estar con nosotros, ahora fastidias nuevamente- me dice

-¡Uy! Qué genio, deberías acostarte con alguien para que te baje el mal humor – le digo con burla

-Parece que no te acuerdas de lo que tú haces ¿verdad? – contesta en el mismo tono, la miro con curiosidad

-¡Lo sabía! Aparte que no sabes beber, te emborrachas a lo estúpido y no recuerdas nada – se ríe

-¿Y tú sí? – le digo retándola.

-Pues bien, ven vamos para allá – me señala el jardín, nos vamos hacia allá.

- Ya estamos solos, ahora dime – le digo, ella se cruza de brazos

-Pues ayer llegaste algo tomado, entendí que me confundías con mi hermana, por eso mis amigos permitieron quedarte, después de beber un revoltijo bebidas las suficientes, tú y yo nos retiramos, cuándo salimos del antro, me tomaste por la cintura, me besaste, aclaro que no me gusto, entonces te caíste y te deje ahí. Ya no supe más ti – Me ve con burla, continúa -

Hasta hace rato que vi salir a Tentación de tu privado, se iba arreglando ¿Te acostaste con ella? – me dice, esto me toma por sorpresa, le iba a contestar cuando a mis espaldas escucho

-¡¿Te besaste con mi hermana?! ¡¿Y tuviste sexo con Tentación?! – dice la hechicera de ojos verdes.

Continuará …