¿QUIÉN?
Por Coqui Andrew
Capitulo Catorce
No me esperaba esto, Candy escucho nuestra conversación
-Candy, puedo explicarte todo – le digo
-¡Explicarme qué! ¡Eres un sinvergüenza! No tienes que explicarme nada, tú sabrás que es lo que haces y con quién te revuelcas. Y tu hermanita también eres una descarada – Antes de irse primero me abofetea y después a su hermana, ambos con nuestra mano en la mejilla adolorida.
-¡Ashley! – dice la señora Nimue – Es hora de irnos, querida – la toma de la mano y se va. Corro hacia la habitación, entro y veo a Candy en el balcón, estaba viendo el mar, me acerco –Candy – digo, ella no voltea a verme, necesitamos hablar, por favor – le digo suplicante.
-No, quiero escucharte, tú y yo no somos nada, solo que estamos registrados en este hotel como matrimonio, pero no tenemos relación alguna, así que te pido, me dejes sola.
-Te equivocas Candy, tenemos que aclarar, yo ayer te estaba buscando y entre al antro, pero nunca me imaginé, que te confundiría con tu hermana, por eso la bese, pensando en ti, ella no me dijo nada, solo se río y se fue –le digo, ella continúa sin verme, viendo al mar.
-Y con respecto a Tentación, si tuve sexo con ella, pero tú tienes la culpa – le suelto, ella se gira rápidamente y veo sus verdes esmeraldas, cambiando a rojo.
-¡Qué poco hombre eres! ¿Cómo se te ocurre culparme? – me dice
-Pues si tú tienes la culpa, no habría salido a buscarte, si te hubieras quedado a mi lado, pero no te tenías que ir a no sé dónde – Ella se me acerca y me da dos sonoras bofetadas.
-Si hubieras revisado en la mesa te deje un mensaje, donde te avisaba que saldría un momento, que regresaría para cenar juntos, en vez de leer, sales como un loco a buscarme y ¿Qué haces? ¡Revolcarte con la estúpida de Tentación! ¡Esa mujer jugando con Martí! ¡Pobre de él, cuando se entere de lo que hiciste con ella! ¡Ella no lo quiere! – dice con amargura y rencor, llora.
-¿Y a ti que te importa lo que haga Tentación? ¡Ella me busco, no iba a desaprovechar la oportunidad! ¿Tu habrías tenido sexo conmigo? –pregunto enojado.
-¡Obviamente que no! ¡Yo jamás tendría sexo contigo! – me dice enfurecida
-Candy tengo necesidades, como hombre que soy, ¡Ahí tienes la respuesta de por qué estuve con Tentación! – le digo con la voz alta.
-Creo que no has entendido, yo no tendría sexo contigo, eso lo puedo hacer con cualquiera, contigo habría hecho el amor ¿Entiendes? – me dice llorando, pero su voz se notaba cierto tono de rencor.
-¿Qué dices? – pregunto suavemente, acercándome con precaución, la tomo por los hombros.
-¡Lo que escuchaste! Acabas de echar a perder todo, ¡Odio a Tentación! Siempre quitándome lo que me gusta – dice, no esperaba tal confesión.
-¿Tú me quieres? – pregunto tomando su barbilla para que me vea a los ojos
-¡Si! Me gustas, pero tú te fijaste en Tentación, siempre ella… - se recarga en mi pecho. El abrazo, para consolarla.
-Candy, perdóname, por favor – le digo acariciando su espalda.
-No, lo haré, Tentación no va a dejarte, no seas ingenuo, si ya tuviste relaciones con ella, note dejará tan fácilmente, aparte de guapo eres rico, ella lo sabe, es más joven que Martí, ¿por quién crees que lo dejaría? – pregunta separándose de mí, siento incomodidad.
-¿Por mí? – pregunto
-¡Bravo! – ella aplaude - ¡Qué inteligente! –dice con ironía
-Pero Tentación, no es una mujer para poder formar un hogar – le digo
-¡Es una mujer! Aparte de ser ambiciosa, buena bailarina su mayor deseo es tener un hogar, ¡Una familia! Para que entiendas y ya encontró al imbécil para hacerlo y dejar a Martí.
-¿Por qué te preocupas por él? – Pregunto
-¡Porque él es cómo un padre para mí! siempre me apoyado más que a las otras chicas, Tentación me odia por eso. Quiere verme destruida, ella ya me ha quitado mucho – No deja de llorar, eso me preocupa, pero me molesta, pero con ella me aguanto porque la amo. Me he comportado como un patán.
Ella se va al baño, antes de cerrarla puerta me dice –No quiero que duermas en la cama conmigo, ¡vete al sofá! – Solo escucho un portazo.
-¿Pero ¿quién se cree? No dormiré en el sofá, aunque no le guste dormiré a su lado, me voy al otro baño que hay en la suite, me ducho, me cepillo los dientes, salgo con una toalla alrededor de mi cintura, me dijo al vestidor.
Estoy duchándome, disfruto de mi baño, Albert me las pagará, si porque le dije que lo quería iba a caer en sus brazos, se topó, con pared, va tener que demostrarme que YO SERÉ LA ÚNICA MUJER EN SU VIDA. Salgo con una bata, me dirijo a mi vestidor, me pongo mi crema corporal, perfume, escojo la lencería, un babydoll, color blanco, me veo al espejo, quedo satisfecha con mi apariencia, me arreglo el cabello y pongo labial rojo, salgo, lo veo sentado viendo hacia al mar, tengo que pasar cerca de él, quiero tomar un café y agua.
Paso sin mirarle, pero siento su mirada, me meto tras el mostrador de la mini cocina que hay, quedo de frente a él, quién me está devorando con la mirada, porque no creo que me esté, desvistiendo, sus ojos están obscurecidos por el deseo, me río por dentro pues logre mi propósito. Me sirvo café, me giro al refrigerador para sacar una botella de agua, cuando siento unas manos en mi cintura y más abajo algo duro.
-¿Qué hace, señor Andrew? – le digo
-¡Ah! Ya no soy Albert, princesa – me dice cerca de mi oído, lo lame. Me controlo, tengo que demostrar indiferencia.
-No, ya no es Albert, para mi será siempre el señor Andrew –me giro enojada, con mi dedo índice lo golpeo en el pecho - ¡Un hombre sin sentimientos, patán, cerdo y conquistador! – Me mira incrédulo, estoy a punto de reírme en su cara.
Me giro para servirme el café, tomo mi botella de agua y salgo de la mini cocina, él se quedó, ahí sin creer lo que dije. Salgo a la terraza, para disfrutar la última noche que estaré ahí. Mañana me regreso con Asher.
Esta mujer me va sacar canas verdes, por su comportamiento, me tiene loco por ella y se deja el lujo de rechazarme a su antojo, no sé qué hacer.
Suena mi teléfono, es mi amigo el investigador
-Hola – contesto
-¿Cómo te ha ido? ¿Ya la conquistaste? – me pregunta, con la mirada la busco, veo que está en el balcón, me dirijo a la sala y me siento en uno de los cómodos sofás, sobre todo desde donde pueda verla.
-Mal – le digo, este, suelta una carcajada -¿Te burlas de mí?
-No, pero no puedo creer que el hombre más seguro de sí mismo, y que ninguna mujer le dice que no, ha sido bateado por una fémina, ¡No lo creo! – sigue riéndose
-Si, búrlate, pero es la realidad y tengo que admitirlo – le digo – Amigo, no sé qué hacer, además cometí un grave error – comento
-Cuéntame, claro si tienes tiempo – me dice
Le cuento todo, desde que la conocí, hasta lo de esta noche.
-¡AY! Amigo, vaya qué si la regaste, cuando debiste aprovechar que los registre como esposos, he estado investigando a la familia, tal como lo pediste, te puedo ayudar con algo – me dice.
-¿De verdad? – pregunto con incertidumbre
-¡Claro! Escucha con atención
Mientras escucho a mi amigo, una parte de mi anotomía despierta porque veo a Candy caminar por el balcón, también está hablando por teléfono. Ver su cuerpo escultural cantoneándose, hace que la tome de inmediato, pero no puedo, me concentro en escuchar las indicaciones para conquistarla.
Terminó la llamada, sigo viendo a Candy, pero mi pene necesita liberación. Cierro los ojos, me acomodo mejor para empezar a masturbarme.
Siento unas pequeñas y suaves manos sobre las mías moviéndose al ritmo, le da un beso, doy un jadeo, poco va introduciendo mi miembro en su boca, ¡Dios! Es delicioso, sigo jadeando, su aliento caliente me excita más, toma mis testículos para darles un suave masaje, mientras con su otra mano baja y sube sobre mi falo, no quiero que termine, me muevo con ella, quiero besarla, pero no me deja, solo escucho que me dice – Lo quiero para mí – Me vuelve loco de cómo me está haciendo el sexo oral, es una mujer experta, sabe dar placer, ¡oh! Sudo mucho y gimo del placer, estoy a punto de alcanzar un exitoso orgasmo.
Entro a la habitación, pues termine mi llamada con mi hermano Asher, le avise que me iba con él, no tenía caso continuar aquí, estando Tentación y Albert podría desfogarse con ella, porque conmigo no lo hará, estaría loca si lo permito, tengo hacerlo sufrir para que me ame solo a mi. Lo busco con la mirada, lo que veo me deja atónita y solo grito.
-¡¿Qué está haciendo, pervertido?! –
Continuara …
