¿QUIÉN?

Por Coqui Andrew

Capitulo Quince

Siento caer agua en mi rostro, me levanto de la sorpresa, veo a Candy con una hielera en mano -¡¿Qué te pasa?! ¡¿Por qué me has tirado agua?! – le digo molesto

-¡Porque es usted un pervertido! ¡Acaso no estaba consciente de lo qué hacía, ahí sentado! – Me grita

-Solo cerré, los ojos para ya no verla, ¿acaso no tiene vergüenza estarse paseando con ese pijama por toda la habitación, ¡Solo me está tentando para hacerla mía! – le digo sin pudor a esa mujer de ojos verdes. Ella me ve, se pone roja, la hace ver más hermosa, después me mira enojada

-¡Obviamente no estaba haciendo eso! ¡Estaba haciendo algo más! – me señala mi miembro - ¡PERVERTIDO! –

Bajo mi mirada hacia esa parte, mi pene está en su lugar ¡ya recordé! Si estaba imaginándome a Candy en medio de mis piernas dándome placer a punto de llegar al mejor orgasmo que he tenido cuando sentí el agua. Me pongo todo rojo al recordar.

-¿Ahora qué le pasa? –me mira con extrañeza

-¿Sabe? Ahora que recuerdo usted tiene la culpa y le voy a dar su merecido – la señalo amenazadoramente, camino hacia ella, retrocede, empieza a gritar, corre hacia el balcón, yo sonrío ¡Qué comience la aventura!

La atrapó y la cargo sobre mi hombro, ella me da de patadas y me pega en la espalda, pidiendo que la baje

-¡Bájeme! ¡Pervertido! ¡Animal! ¡No me toque! ¡Cochino! ¡Patán! – me dice, no le hago caso, solo le doy una nalgada, ella brinca y sigue con sus insultos, eso me causa mucha risa.

La pongo en la cama y me coloco sobre ella, está asustada, lo veo en sus ojos, la veo detenidamente, realmente es hermosa, su rostro es magnífico blanca, sus mejillas sonrojadas, cejas delineadas, sus ojos están coronados por unas largas y espesas pestañas claras, nariz respingada, y que veo unas pequeñas y apenas visibles pecas, ¡Oh! esa boca roja, ¡muy tentadora!, mi mirada continua hacia su cuello, largo, delgado, igual le doy algunos besos, sus hombros bien delineados.

Se muerde sus labios, no aguanto más y la beso, tomándola por sorpresa, al principio se resiste, pero poco a poco accede al beso, mi lengua entra en esa jugosa y apetitosa cavidad, ella corresponde, estoy fascinado con esa miel que disfruto, es única. Nuestras manos se juntan, nos separamos un momento, ella vuelve a cerrar sus ojos, me ofrece su boca, encantado acepto, pos sus delicadas manos en mis hombros, de repente me tiro a un lado, por el dolor que siento en mis testículos, mis manos se encuentran cubriendo esa parte.

-¡Pequeña diabla! – le digo

-¡Eso y más se merece, Patán! – dice enfadada y se levanta de la cama, sin antes golpearme, es una feriecilla, veo que se mete al vestidor, me siento en la cama sobándome mis partes lastimadas, escucho que sale, se dirige al balcón, balbuceando no sé qué cosas, ni importa, ni averiguaré.

Después de un rato, me voy al baño me ducho, ya me siento mejor, cuando salgo no la veo dentro de la habitación, la busco, la veo en la enorme hamaca que está en el balcón, me acercó, observo, está dormida, parece una muñequita, ya no trae esa atrevida pijama, ahora trae un short y una playera que se ajusta a su figura, aun es una tentación, la tomo en mis brazos y la llevo a la cama, la arropo, por último un beso en la frente, yo voy a la hamaca, me acuesto y veo las estrellas, poco a poco me vence el sueño.

Siento el sol en mi rostro, abro mis ojos, me sorprendo porque estoy en la cama y no en la hamaca. No veo a Albert, me levantó, me acerco al balcón y ahí lo veo, dormido, así parece un ángel, pero no lo es, Me giro voy al baño, salgo, me encuentro a Nani.

-Buenos días, señora ¿Le puedo ayudaren algo? - pregunta servicial

-Buenos días Nani, si por favor haga mi equipaje, regreso a mi ciudad, se me presentó algo urgente – le digo, ella me ve con asombró, hace lo que le pido mientras me visto y arreglo

-Nani, mi esposo, no regresa conmigo, me pidió que no lo despertará, estuvo bebiendo mucho anoche. – Le digo una pequeña mentira.

-Está bien, señora – continúa su labor, mientras pido servicio a la habitación, cuando llega lo comí, después al baño a lavarme los dientes, veo que Nani ya terminó, llega el botones para ayudarme con el equipaje, le doy una buena propina a Nani, parece satisfecha, me dirijo a los elevadores, abajo ya me está esperando Asher, damos las gracias y salimos rumbo al aeropuerto.

¡Adiós Hawái! ¡Hasta la próxima Albert! Me río pensando en la cara que pondrá cuando se entere que me escape.

Me despierto, me siento al borde, restriego con mis manos el rostro, me levanto y estiro todo mi cuerpo, supo y entro a la habitación, veo a Nani, haciendo la cama

-Buenos días Nani, ¿la señora está en el baño? – pregunto cuando no veo a Candy

-Buenos días, señor, su esposa se acaba de irse al aeropuerto – me informa yo me atraganto con el agua que estaba tomando

-¡¿Qué?! ¡¿Se fue al aeropuerto?! ¡¿Por qué no me despertó?! – pregunto alto, espantando a la pobre Nani.

-Ella me dijo que recibió una llamada y que tenía que regresar urgente a su ciudad, que usted estaba indispuesto para viajar con ella, que no lo despertará, esas fueron sus indicaciones, señor –Dice con cierto temor

-Está bien, Nani, pide un servicio a la habitación que sea ligero y prepara mi equipaje, por favor, mientras tomo una ducha – le digo

-Esa diablilla … No te librarás de mi – pienso - a dónde vayas, iré yo, es una promesa –

Después de una hora y media, me encuentro en el aeropuerto, tomo el jet de mi amigo, para dirigirme a Chicago.

Después de un largo viaje de regreso, mi hermano y yo nos vamos a casa de nuestra abuelita, aunque yo no trabajo todavía, Asher si lo tiene que hacer, mañana se reintegra. Lo que más siento es que estará con esos cerdos y el jefe patán Albert.

Llegamos a la casa, bajamos del taxi, tomamos nuestro equipaje, Asher saca sus llaves, entramos y toda la casa está en silencio, dejamos las maletas en sala.

-¡Abuelita! ¡Ya llegamos! – Decimos

Escuchamos que alguien abre la puerta, es la abue, con ella Martí, parece que fueron a comprar, porque vienen con grandes bolsas, nos acercamos a ayudarles, están sorprendidos de verme ahí, solo esperaban a Asher.

-¿Qué haces aquí, Candy? – Pregunta Martí

-Pues, ya no quería estar allá, con Albert, haciéndome pasar por su esposa, te lo dije y lo vuelvo a repetir ¡Es un patán! - Le digo

-¿Cómo que su esposa? –pregunta la Abuelita

-Pues verás, yo no sabía que él iba ir tras Candy, pero lo sospeche, a mi agrada y pensé que Candy podría ser la novia perfecta para Albert, cuando me enteré, los registre como matrimonio – Dice el muy sinvergüenza. Lo veo mal, él finge no verme.

-¿En serio? – dice la abuelita -¿Son compatibles? – pregunta, yo solo resoplo de mala gana, Martí me ve con enfado, ¡ahora si me ve! –

-Abuelita, no te preocupes, Martí solo estaba bromeando – Volteo hacia ellos

-Martí, cariño – le digo – Necesito hablar contigo, urgentemente, ¿Podemos ir al jardín, por favor? – Me acerco y lo tomo del brazo, mi abuelita y Asher se quedan en la cocina, acomodando la despensa.

Llegamos al jardín, lo suelto y lo señalo - ¿Por qué insistes en relacionarme con él? –

-Porque tú eres la mujer ideal para él – me dice con sonrisa ladina

-Porque será que no te creo, solo quieres que lo separe de Tentación, pero … ¿Qué crees? … - me mira serio - ¡Lo deje allá! Y ¡Oh si, con Tentación! – le digo

Está molesto, me toma fuertemente del brazo, lastimándome

-¡¿Cómo se te ocurrió dejarlo solo?! Cuando claramente te di indicaciones, ¡Tentación es mía! ¡Es mi creación! -

-Pues ella me dijo que tú le había dado permiso de salir con él – le digo soltándome de su agarre, me sobo mi brazo, él me mira con furia.

-No sé cómo le haces, Albert tiene que estar de regreso y si lo sé Tentación fue a buscarlo, pero ya me aseguré que regrese a mi lado –

-¡No puedo hacerlo! Ese hombre es repugnante para mí, si ya estuvo con Tentación, porque tengo que quedarme con él, ¡No quiero las sobras de ella! –

-Candy, mi niña, yo te quiero mucho, pero debes de saber que Tentación, ya no se acercará a Albert, yo lo elegí para ti, él es un buen hombre, solo necesita una mujer que lo conquiste y no caiga en las garras de él, porque si no será solo más en la lista. Yo no quiero eso para ti, Pensé en Ashley, pero ella es especial, ¿me entiendes? – Me acaricia mi mejilla

-Martí, cariño, si entiendo, lo haré por ti, dame dos meses, si no lo logro en ese tiempo, me dejarás irme a Escocia, ¿Si? – lo veo a los ojos

-Está bien, mi niña, dos meses – me dice mostrándome, sus dedos.

Continuará …