Después de pelear contra Hades y sus espectros, el santuario se encontraba en paz. Athena había logrado un acuerdo con el dios del inframundo y gracias a eso la mayoría de los caballeros recuperaron su vida. Los de oro no fueron la excepción y sus pecados fueron perdonados por el enorme sacrificio en el muro de los lamentos.

Pero a pesar de todo esto nadie podía estar con la guardia baja, por lo que después del terremoto ocurrido un par de días atrás, los de oro y los cinco de bronce estaban en una especie de junta en el salón del patriarca.

- Ni siquiera sé por qué estamos investigando un simple terremoto, ¿Pueden dejar de ser tan paranoicos? – cierto castaño estaba mas que aburrido de escuchar tanta palabrería sin sentido, él quería estar entrenando o golpeando cosas, no estar sentado en una silla. Y como la mayoría de las veces pasaba, todos los presentes decidieron ignorar a Seiya.

- Según antiguos escritos, cada 243 años aparecen de nuevo los dioses Hades y Poseidón; hasta ahora el único que hizo acto de presencia fue el dios del inframundo. – Aiora fue el que tomó la palabra mientras que Shun se removía incomodo en su asiento por el simple hecho de mencionar a Hades. – Creemos que este "simple" terremoto fue causado gracias al despertar del cosmos de Poseidón, nuestra teoría se refuerza porque el origen de todo esto fue en una pequeña isla en medio del mar, donde hubo un gran tsunami y casualmente es la misma isla donde se entrenó a Andrómeda. Todos los presentes clavaron su mirada en el peli verde, quien no podía estar mas incomodo, pero, toda esta incomodidad se desvaneció en cuanto escucho lo último.

¿En mi isla? Pero si nadie habita ese lugar, excepto… ¿June esta bien? – El miedo se veía reflejado en los ojos de Shun, tantos años entrenando juntos y él se había olvidado de ella. Se sentía decepcionado de el mismo. Esta vez fue el turno de Mu de tomar la palabra. – A esa parte queríamos llegar, la investigamos y dimos con que era la portadora de la armadura de camaleón, armadura que volvió al santuario tras rechazar a su portadora. Creemos que ella tiene que ver en todo esto.

- ¿Qué carajos están diciendo? – Shun se levanto de un salto de su asiento y golpeo con sus manos la mesa. – Ella puede estar herida o peor aún, muerta. ¿Y ustedes la tachan de traidora? Que irónico, los traidores hablando de traición – todos se pusieron alerta por la mirada asesina que Shun les dirigía, era algo nuevo verlo perder la calma de tal modo

- Puedo decirte con total seguridad que ella se encuentra bien, Shun – Athena entro a aquel salón en el momento indicado. – Sentí su cosmos aquel día y como renunciaba a mi protección, puede que haya provocado todo esto. Ahora es considerada una amenaza para el santuario.

- Estoy seguro de que eso no es así, Saori. – Y con una gran rabia creciendo en su interior, Shun abandono ese lugar con el propósito de buscar a June por su cuenta y demostrarle a todo mundo lo equivocados que estaban.


Mientras tanto en otro lugar, Junet despertaba de un largo y extraño sueño, tenia demasiadas ganas de reír por la estupidez que había soñado; dio vueltas en su cómoda cama sin querer abrir los ojos, hace mucho no dormía tan bien y unos minutos mas en la cama no eran una mala idea. Un momento… ella nunca había dormido tan bien porque su cama era el lugar mas incomodo del mundo. Esta idea la hizo levantarse extremadamente rápido y se dio cuenta que estaba en un sitio que desconocía por completo. - ¿No fue un sueño?

- Lamento decirte que no lo fue, lindura. – Kanon se aproximó a la cama donde la rubia descansaba. – Me gustas mas sin esa fea mascara.

- ¿Ah? ¿De qué hablas? – Al estar media dormida no podía reaccionar tan rápido, llevo sus manos a su rostro sintiendo su piel de inmediato. Abrió los ojos sorprendida soltando un pequeño grito de angustia, no pensaba amar a ese hombre desconocido, solo quedaba la opción de matarlo. Con todas las ganas del mundo se abalanzo contra Kanon provocando que los dos cayeran al suelo. - ¡En la cara no! – alcanzo a gritar Kanon antes de recibir golpes por todo su cuerpo.

- Veo que ya conociste al dragón marino. – con una sonrisa en sus labios, Sorrento entro a la habitación observando la escena con algo de gusto. Okay, lo admitía, estaba disfrutando ver como golpeaban a Kanon. Digamos que nunca le cayó tan bien. June detuvo sus golpes por observar a la nueva persona en la habitación, nuevamente el dolor de cabeza regresaba y junto a este los recuerdos de su infancia. - ¿Sorrento? – se levanto del suelo olvidando al marina, se acercó con cautela y sin previo aviso se lanzo a abrazar al recién llegado.

- ¿Estas seguro de que ella no es bipolar?

- Cállate Kanon. – Sorrento correspondió al abrazo quedándose así por unos segundos, se separo con lentitud y observo los ojos azules de la mujer. – Escúchame bien, Junet. Es muy importante lo que tengo que decirte.

- Puedes decírmelo después, ahora quiero ver a mi hermano – una linda sonrisa adornaba los labios de la rubia, ahora que recordaba su infancia lo que más quería era poder estar con su hermano, poco a poco su sonrisa fue cayendo al ver como Sorrento había guardado silencio con una mirada triste. - ¿Dónde esta Julian?

- Él… se suicidó hace un par de meses. – June no podía creer las palabras del que fue el mejor amigo de su hermano, sintió como el suelo se movía y decidió tomar asiento en la cama donde anteriormente se encontraba. Quería decir tantas cosas, pero de su garganta no salía sonido alguno. –El día antes de dejarte en isla Andrómeda, él nos confesó a todos que había sido elegido para ser el portador de el cosmos de Poseidón. Fueron años de intenso trabajo, buscando a los marinas necesarios para cuidar de los pilares, Julian había aprendido a dominar por completo el cosmos del dios de los mares, pero una noche nos dio la orden de encontrarte y sin más, atravesó su cuello con el tridente de su armadura. Cayó muerto al instante, pero algo más paso esa noche, la armadura de Poseidón desapareció y no ha sido encontrada.

Ahora mismo odiaba la ausencia de su máscara, sin ella los dos presentes podían notar su rostro de tristeza y sus ojos llenos de lágrimas, deseaba con todas sus fuerzas que todo esto fuera un mal sueño y despertar en la isla, rodeada de la hermosa soledad.

- Eso no es todo, según la profecía un integrante de la familia Solo sería el portador del dios griego y al ser tú la única con vida, toda esa responsabilidad pasa a ti.

- Esperen, ¿Es una broma? - estaba incrédula, nada de esto podía ser verdad. Estuvo a punto de reclamar cuando de pronto la pulsera que le había regalado su hermano empezó a brillar, cegando a todos por unos instantes. Cuando el brillo desapareció, Kanon y Sorrento no dudaron ningún momento en arrodillarse pues frente a ellos Junet había aparecido vistiendo la armadura de Poseidón.


Y terminé, seguro ahora mismo están pensando de cual me fumé al escribir todo esto. Tal vez unos cigarros viejos y una bebida energizante,

Como sea, siempre he pensado que June debió de tener más acción en el anime, se veía que tenia potencial y la dejaron morir sin haber hecho la gran cosa, solamente rogarle a Shun y este la mando a volar. Dude no.

Por cierto, ¿Conocen a Seraphine de Poseidón? pues basicamente esa es la armadura que porta Junet, si quieren darse una idea pueden buscarla en google.

Espero que les haya gustado mucho y nos leemos en el próximo capitulo, donde se revelaran cosas importantes.