¿QUIÉN?

Por Coqui Andrew

Capitulo Veintidós

Fuimos a mi apartamento, no pude negarme a su petición, volver a preparar de cenar, con gusto acepte, ella se va directo a mi habitación y yo a la cocina, preparo una deliciosa cena, coloco todo en la mesita de servicio, voy a la recámara, ella está sentada buscando en la tv, alguna película que nos guste a ambos, me sonríe

-¿Hoy no te pusiste cómoda? –pregunto, ella ve coqueta

-¿Me dejarás? ¿No te molesta? – me dice, se pone su dedo índice en su boca, ¡Por Dios! ¡Es tan erótico!

-Por supuesto, me encanta verte en mis camisas – le digo, sin más se levanta con una de mis camisas en sus manos y se mete al baño, suelto la carcajada.

Colocó todo en la mesita que hay ahí, me dirijo al vestidor, me cambio por una camiseta y un short, cuando ella sale, la tomo por la cintura, ella pasa sus brazos por mi cuello y nos besamos. Nos separamos cuando nos hizo falta aire, la tome de la mano, nos fuimos a degustar la cena y disfrutar una buena película, ella es encantadora, sabe mucho, tenemos muchas cosas en común y nuestro sueño es regresar a Escocia, me acompaño a la cocina a limpiar y poner todo en orden.

Al salir de ahí, nuevamente la bese, le pedí que se quedará conmigo otra vez, ella acepto, toda la noche nos la pasamos besando y tuvimos nuevamente sexo oral, pero a hora fue el turno de ella darme placer, de verdad lo disfrute mucho, después se quedó dormida encima de mí es tan ligera, sentir su respiración en mi pecho, me relajo quedándome dormido.

El sol es un impertinente, me molesta, mucho, así que me levantó y cierro las cortinas, regreso a la cama, busco a Candy ¡No está!, salgo de la habitación la veo en la cocina, me tranquilizo, no me abandono.

-¿Quieres que te ayude, princesa? – le pregunto

-No, es mi turno de prepararte el desayuno, me quedo delicioso, me asomo y lo que veo, no me agrada, pero tendré que sacrificarme.

-¿Por qué pones esa cara? ¿No te agrada lo que ves? – me dice con un puchero

-No, se ve muy apetitoso, vamos a comer –Le ayudo a poner la mesa, me trago lo que me sirvió, tomo mucho jugo que es lo único que no hizo, encontró unos envases en el refrigerador, le sonrío, ella me ve, corresponde.

-Jajajajajaja – Escucho – Albert, me hubieras dicho que todo sabe horrible –

-Pero ¿Tu no dijiste nada? – le digo, escupiendo lo último de mi plato.

-Vamos a bañarnos y te invito un buen almuerzo en mi restaurante favorito – me dice.

Me levanto, la tomo en mis brazos derechito al baño, más largo y placentero que tuvimos. Íbamos saliendo de mi apartamento cuando escucho que llaman

-¡Candy! – ella voltea y ve a su hermana Ashley. No puede ser ya nos cayó el chahuistle.

-¿Qué haces aquí? – pregunta Candy

-Pues vine a ver a George y Allison, me dijeron que ayer te vieron salir del club con Albert, al ver que no llegaste a casa, vine a buscarte – dice esa mujer, la observo, tiene buen cuerpo, muy atlético para mi gusto, se ve que lo ejercita a diario, es blanca como su hermana, ojos verdes, rubias, una con pecas la otra no, una es más sangrona, Candy es lo opuesto, es más tierna, es como si fuera una niña, por eso me llamo la atención ver esos ojos verdes, limpios, sin malicia, mientras Ashley hay malicia, siento que quiere dominar a Candy, no me gusta la arrogancia de esta mujer, ahora que lo noto Ashley y Asher tiene la misma estatura.

-Vengo por ti, quiero que me cuentes lo que le pasó a Asher – le dice

-Buenos días Ashley – digo, ella me mira de mala gana – Candy yo vamos a almorzar, si quería estar con ella no te hubieras desaparecido desde que llegaste, ¿ahora si tienes tiempo para ella? – le digo

-A ti quien te dijo que te metas en nuestros asuntos – me dice con enojo

-Ashley, discúlpame lo que te voy a decir, Albert tiene razón, en este momento voy almorzar, cuando llegue a casa platicamos – le dice mi princesa.

Ashley nos fulmina con la mirada, se da la vuelta y se va.

-Candy si quieres ir con ella, no me importa, pero no quiero que te mortifiques por la actitud de tu hermana – le digo abrazándola

-No, Albert, ella debe entender que yo tengo mi espacio, te puedo asegurar que desde que llego se la paso en el departamento de su novio –

-¡¿Tiene novio?! – pregunto

-Sí, está bien que sea medio huraña, pero si tiene novio –

- Bueno, olvidemos a tu hermana y vayamos a comer –le digo tomándola de la mano

Llegamos a un restaurante no muy lujoso, pero se nota que la comida está bien

-En este lugar preparan una rica comida, me recuerda mucho la comida de mamá – tomamos asiento en una de las mesas cercana a la ventana

–Pero tú abuelita cocina delicioso –le digo

-Sí, pero ya no quiero que cocine tanto, cuando me recomendaron este lugar no dude en venir –

El mesero tomo nuestra orden, después nos sirven y la verdad esta comida es deliciosa. Estábamos en una charla agradable cuando llego a saludarme una mujer, un dolor de cabeza. Su nombre Madison

Era alta, robusta, blanca de cabello negro hasta los hombros, y una voz muy chillona, la conocí en un bar, quería conmigo, pero no es de mi gusto.

-Hola Albert, hace tiempo que no te veía – dice, ignorando a Candy, la muy descarada se sienta en nuestra mesa.

-Hola Madison, te presento a Candy, mi novia – Ella se giró a ver a mi princesa, la barrio con la mirada y la ignoró nuevamente.

-Pues deberías dejarla, está muy fea para ti, guapo, mereces a alguien como yo –

-¡¿Disculpa?! –dijo Candy – ¿Tú mejor que yo? – Lo dudo

-Pues, si mi reina, yo soy su amor, no sé porque te presento como su novia, cuando yo soy su prometida –

Candy voltea a verme con furia, se levanta y me abofetea

-Albert, te dejo con tu futura esposa y ¡No me busques! – Candy se va, dejándome con esa fastidiosa mujer quien se ríe de mi desgracia.

Me levanto, voy tras de Candy, el mesero sale detrás de mí, exigiendo que pagará el servicio.

-Claro que voy a pagar, pero te pido de favor que saques a esta mujer de aquí, chusma como está no le deberían permitir la entrada, señalo la mesa, pero ya no está Madison, el mesero ve como si estuviera loco, liquido la cuenta, escucho unas risas ¡No lo puedo creer! Madison está con Ashley, ella me ve con burla, ahora entiendo todo, logro su cometido que Candy me dejara.

¡Me vengaré de Ashley!

No puedo creer que Albert, ¡Comprometido! Es un mentiroso, estoy fuera del restaurante cuando me encuentro con un viejo pretendiente, me cae mal, así que finjo no verlo

-¿Candy? ¿Eres tú? – pregunta

Volteo a verlo, no me queda de otra, le sonrío

-Hola Alec, ¿Cómo estás? –pregunto

-Bien, gracias, ¿qué haces por estos rumbos? – pregunta

-Vine a comer, con una amiga, pero parece que me dejo plantada – miento

-¿Tienes algo qué hacer? ¿Puedo invitarte a algún lugar? – Le iba responder un rotundo no, cuando veo a Albert cerca de la entrada, tomo del brazo a mi amigo

-¡Claro! Vamos al club dónde trabajaba – digo alto para que escuche, veo con tensa la mandíbula, pero eso y más se merece ¡hipócrita!

Alec, me lleva hasta su auto, estoy a punto de subir, cuando una mano cierra de golpe la puerta, volteamos y veo a Albert muy molesto.

-Candy, tu viniste conmigo, yo te llevo a tu casa, no debes andar con cualquiera – dice viendo a Alec

-¿No dijiste que te dejaron plantada? – pregunta, yo me pongo roja

-Así que le mientes a este pobre ingenuo – me dice

-¿Y tú? No tienes nada qué decirme, ¡Tú estás comprometido! Anda ve con tu novia – le digo gritando

-Yo no estoy comprometido con nadie, a Madison la conocí por error, no es nadie en mi vida – Le digo, su amigo abre la boca

-¿Madison Peterson? – pregunta, los dos asentimos

-Este Candy, yo me tengo que ir, lo que dice tu amigo, es cierto, no es prometido de Madison, porque es mi novia, no sabía que estaba aquí, adiós – se va como alma que lleva el diablo. Nosotros nos quedamos ahí parados, solo nos reímos.

Albert me ofrece su brazo, para dirigirnos a su camioneta, unos tipos se nos acercan, le piden las llaves a Albert, este se niega, solo me pone atrás de él para protegerme, veo que son cinco, me pongo a espaldas de él, me ve de reojo, está sorprendido por mi actitud.

Uno de los asaltantes, se echa encima de Albert para golpearlo, esquiva el golpe, ambos nos agachamos, Bert le pega al tipo quien cae al piso los otros cuatro se abalanzan contra él, los tipos nunca vieron lo que realmente paso, entre Albert y yo los sometimos en unos minutos, la seguridad del restaurante salió para auxiliarnos, también salieron los comensales, me sorprendí mucho cuando entre ellos vi a mi hermana y a Madison juntas

Continuará …