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Amado Prometido

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Disclaimer: Los personajes de Hotel Transylvania le pertenece a Sony Pictures Animation y a sus respectivos creadores, no a mí. TT-TT

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Buen día, tarde, noches e incluso madrugadas, así es… sé que leen muy tarde pillines.

Espero pronto tener respuesta de parte de todos ustedes que, a pesar de todo, aun han esperado durante tanto tiempo una actualización de esta Ficción. De verdad, siento mucho no estar actualizando de manera más frecuente.

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A continuación, les recordare los nombres y edades de la familia Harker.

Padres:

Stephen Harker… 48 años.

Roselyn Harker… 46 años.

Hijos

Harold Harker… 28 años

Joseph Harker 26 años

Thomas Harker… 25 años

Simon/Jonathan Harker… 23 años

Marc Harker… 19 años

Daniel Harker… 15 años

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Proteger a toda costa… es su misión… su existir.

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Los ángeles, las legiones como las denominaba el hijo de Dios. Divididos en dos grupos: los constructores y los custodios. Y de estos dos, Shani pertenece al segundo. Por ello mantenía su firmeza a la posible amenaza que el ser frente a ella podría representar, no solo para su protegida, sino para todo aquel que la rodea.

-Lo lamento. Pero no puedo creerte. - Shani observo a aquella que poseía la viva imagen de Martha, aun de manera hostil.

Aquella mujer no parecía entender la reacción y comportamiento de Shani hacia ella.

- ¿Qué…? ¿Por qué no me crees? - La tenue luz que rodeaba a Shani se intensifico e hiso retroceder a la mujer en sorpresa.

En ese momento Francoeur fue liberado del poder telequinetico que lo mantenía en el suelo. Francoeur alzo la cabeza y observo con rapidez su alrededor, vio a Shani y actuó. Gracias a su fugaz naturaleza, Francoeur tomo en sus brazos al Conde a unos pasos frente a él y se alejó en unos cuantos saltos, veloces y poderosos.

- ¡No! - La mujer trato de correr hacia ellos, pero Shani se interpuso frente a ella. -No iras a ni un lado, no hasta que me digas quien eres. - Dijo Shani con firmeza en su voz.

La instantánea sorpresa de ser detenida desapareció y Shani observo el aura de la mujer cambiar, mostrando el color violeta.

- ¡¿Cómo te atreves a detenerme?! - Ahora enojada a la osadía del ángel que no se musito a moverse, estando en alerta a lo que ella podía hacer. - ¡Él vendrá conmigo! - Shani frunció el ceño a las palabras de la mujer. -No lo creo. - Respondió Shani preparada.

El combate es un hecho habitual en la vida de un ángel, pues debe enfrentarse con personas o espíritus malignos con quienes las palabras no bastan. Shani ha enfrentado de estos dos últimos seres en más de una ocasión antes de ser el Ángel Guardian de Mavis Drácula. El espíritu de Abraham Van Helsing era una excepción a esto, ya que, este la controlo y poseyó en un estado entre el bien y el mal, como lo era un Ángel Caído. Mas nunca peleo contra él, sino Vlad junto con los demás monstruos.

- ¡AAHHHH! - La mujer se abalanzo con los brazos alzados hacia Shani, quien se acercó veloz y sujeto las muñecas de esta, y tiro de ellas, bajándolas con fuerza. - ¡¿Qué…?! ¡Ah! - Shani choco su cabeza contra la de ella en un cabezazo directo en la frente.

Dejo ir una de sus muñecas, aun tirando hacia un lado con un impulso, Shani alzo su pierna izquierda y embistió el abdomen de la mujer horizontalmente hasta impactarla en el suelo. La mujer suspiro en dolor al quedarse sin aire por el impacto, respiro rápida y profundamente al tratar de recuperar el aire perdido.

-Tus palabras dicen lo que quieres ser, mas tus acciones dicen lo que realmente eres. - Shani se mantuvo sobre ella, quien no logro retirar la pierna del ángel que aún llevaba puesto su traje de baño. -No eres Martha, pero eres una vampira. - La mujer comenzó a respirar con normalidad y poco a poco una pequeña sonrisa se hizo presente.

La mujer logro mover uno de sus brazos a la pierna de Shani, sujetándola con su mano, sus dedos apretaron la pierna tratando de elevar la pierna sin éxito. Y a pesar de esto la mujer seguía sonriendo.

-Tus palabras decían que eras el Ángel Guardian de mi pequeña… - Shani abrió un poco mas los ojos a lo que dijo, tomando su atención. -Pero tus últimas acciones me dijeron lo que realmente eras. - Los ojos de la vampira se tornaron rojos y su rostro de desfiguro en una enorme furia, rugiendo como un monstruo.

Sus uñas crecieron en afiladas garras, perforando la piel de Shani que retrocedió con una mueca de dolor. La vampira recuperando su compostura se puso de pie mientras Shani retrocedía herida y sorprendida a la sensación, bajando la mirada a su pierna herida.

- ¡Dejaste que me matara! - Shani alzo la mirada a sus palabras, por un momento toda sensación desapareció alrededor de Shani, quien observo a la vampira en un aura diferente y peligroso.

El aura violeta se intensifico a un purpura, el enojo se transformó a ira que demostró con otro rugido. Shani la observo sin palabras, no solo por el aura tan poderosa emocionalmente sin por lo que aquella mujer dijo. ¿Podría ser…?

- ¡Si no me hubiese movido en el último momento, él hubiese matado a mi bebé! - Shani retrocedió al estremecerse por sus palabras.

Un frio agujero apareciendo en su pecho y nauseas en lo más profundo de sí misma, el frio la inundaba y sus ojos se humedecían. Shani permaneció inmóvil.

- ¿¡Cómo pudiste?!- Los ojos rojos de la vampira se oscurecieron, tomando un color carmesí, cual sangre. - ¡Lo brindaste junto contigo! - Shani cerró los ojos, lagrimas por fin brotaron y se deslizaron en sus mejillas.

Aquellos recuerdos volvieron en rápidos destellos.

- ¿Shani…? - La sonrisa de Martha desapareció al ver al hombre a un lado del ángel, la vampira sostuvo mejor a su recién nacido en sus brazos antes que aquel hombre se abalanzara sobre ella, con un objeto en su mano.

Shani sujeto su cabeza, cerrando con fuerza sus ojos que dejaron ir mas lágrimas.

Martha retrocedió, aun débil por el parto, no pudo hacer nada.

Apretó los dientes con el ceño fruncido a la impotencia de no impedir lo sucedido.

Martha observo la estaca acercarse a ella y a su bebe, sin dudarlo se movió justo a tiempo, la estaca rozando por poco al bebe y perforando su pecho.

Alzo la cabeza al cielo sin dejar de sujetar ambos lados de esta, la rabia creciendo dentro de ella.

Martha nunca dejo ir a su preciado bebe, el grito de sus labios resonó hasta que cayó al suelo sin soltar a su pequeña. Y seguido otro grito resonó, en dolor y agonía.

¡MARTHA!

- ¡NOOOO! -

Shani grito abriendo sus ojos escuchando en la lejanía el grito de sus recuerdos, el grito del Conde al perder a quien más amaba en su existencia, a quien le había brindado una hermosa pequeña al mundo.

- Perdóname… - Susurro Shani, dejando caer sus rodillas al suelo.

El traje de baño cambio de forma, dejando a Shani con la ropa con la que fue creada. Martha se acercó a ella, sus ojos aun carmesíes y con un gesto de disgusto alzo su brazo.

¡SLAP!

Shani coloco las manos frente a ella para evitar caer al suelo, tres líneas horizontales en su mejilla izquierda fueron creadas, brotando un liquido carmesí.

- ¿Perdonarte…? - Pregunto al aire Martha, con desprecio. -Me lo arrebataste todo. - La vampira comenzó a caminar alrededor de ella, en un pequeño círculo. -Mi hogar! ¡Mi familia! - Cada palabra fue siseada con veneno.

Martha tomo a Shani por detrás, sujetando su cabellera con fuerza. Sus uñas alcanzaron a rasguñar el cuero cabelludo. Shani sujeto la muñeca de Martha que tiro del cabello con más fuerza, alzándola un poco del suelo.

- ¡Mi vida! - Gruño en su cara, y su furia por un momento se disipo al notar algo brillante en la muñeca del ángel.

Martha alzo una ceja en curiosidad y extrañes al objeto.

-Eso es… un brazalete? - La vampira tironeo el cabello del ángel con fuerza, forzándola a caer en su espalda.

Martha se arrodillo a un lado de Shani sin darle la oportunidad de ponerse de pie y, con su mano izquierda sujeto el cuello de Shani mientras que con su otra mano sujeto el brazo izquierdo del ángel.

- ¿Piedras lunares? - Martha apretó la mano en el cuello de Shani. - ¿Dónde conseguiste esto? - Shani abrió los ojos observando a lo que la vampira se refería. - ¡¿Quién te lo dio?!- Shani observo el brazalete en su muñeca. - ¡¿Para qué es?! - Shani observo a Martha sin palabras.

Todos los sentimientos negativos que sofocaban al ángel en el suelo, tal como aparecieron, se desvanecieron. Shani sujeto la muñeca de la mano que la sofocaba con fuerza, provocando que Martha la soltara a tal presión, los huesos de la muñeca comenzando a ceder ante la fuerza del agarre. Shani aparto la otra mano de Martha de la suya, el brillo alrededor de ella volvía a aparecer con más fuerza a la vez que se elevaba del suelo. La vampira la observaba sin creerlo.

- Eso deberías saberlo. - El rostro de Shani mostro enojo, casi furia hacia la vampira que tenía sujeta y sin escapatoria. - Creí que TÚ lo diseñaste para mí... Martha. - La sorpresa de la vampira ante la revelación tan solo le dio la respuesta correcta a Shani para actuar.


Los ojos del Conde se abrieron con pesadez antes de ajustar la vista.

- ¿Purrr? - Drácula dio un salto hacia atrás, colocándose de pie inmediatamente. - ¡Ah! - El Conde sujeto su pecho, sintiendo su ahora vivo corazón latir rápidamente por el susto. - ¡Frrancoeurr! - La pulga cerro sus ojos rápidamente ladeando su cabeza a un lado, sin saber por qué de tal reacción.

Tras unos momentos en que su corazón volvió a un ritmo normal tras despertar y ver tan cerca los enormes ojos del "Monstruo de Paris", sin hablar del espacio personal claro. Esos enormes ojos de un exótico color ámbar que mezclaban el amarillo y el naranja eran de admirar, pero no algo que ver de tan cerca después de despertar. Y hablando de despertar…

- ¡¿Dónde…?! ¡Ugh! - Drácula sujeto su nuca al movimiento repentino al ver a su alrededor. - ¿Qué paso? - Pregunto el Conde a la enorme pulga.

¡FWOOSH!

Ambos monstruos se quedaron inmóviles al sentir una fuerte ráfaga de viento pasar a poco de ellos. En esos instantes, Drácula lo vio todo lentamente gracias a sus poderes aun intactos. La ráfaga de aire no era el viento soplando con fuerza sino alguien, una mujer con un gesto de dolor y que Drácula reconoció, parando su corazón vivo.

- ¿Martha…? - Susurro Drácula, estupefacto a lo que acababan de ver sus ojos.

Detrás de la figura siguió un brillo que al pasar brindo una cálida sensación, sensación que le devolvió la voz al Conde.

- ¡Shani! - Ella se detuvo y volteo a ver al Conde.

Sorprendida pero aun furiosa.

- ¿Vlad? - El rostro de Shani cambio a uno más suave, observándolo de arriba hacia abajo. - ¿Se encuentran bien? - Volteo a ver a Francoeur que afirmo con una pequeña sonrisa. - Se están acercando. Deben reunirse con los demás. - Drácula parpadeo un par de veces, comprendiendo las palabras de Shani. - ¿Debemos? - Shani observo hacia atrás con el ceño fruncido, en alerta. - ¡Si! - Respondió Shani empujando a Drácula que dio unos pasos hacia atrás, perdiendo el equilibrio.

Shani volteo hacia atrás para recibir al ser que se acercaba veloz hacia ellos, pero en vez de eso, observo la figura pasar a un lado de ella y rodear sus brazos alrededor del Rey de los No Muertos. Francoeur observo esto totalmente confundido y preocupado, mientras que Shani y Drácula permanecían inmóviles. Ella en temor y él estupefacto, un escalofrió recorrió a ambos y solo la voz de la vampira los hizo reaccionar.

- ¡Al fin…! - El conde bajo la mirada, la vampira que lo abrazaba alzo la mirada del pecho del vampiro.

Los ojos del conde se abrieron sin creerlo, los ojos de la mujer de un intenso pero suave gris oscuro, dejaron sin aliento a Drácula.

-Te encontré, cielo. - Ella sonrió abriendo nuevamente una cicatriz en el conde.

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¡Hola! Lamento la tardanza… otra vez.

Espero este capítulo les sea de su agrado, creo que estoy perdiendo el toque, pero ustedes háganmelo saber. ;)

¡Cuídense! No olviden comentar, hasta pronto.