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Amado Prometido

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Disclaimer: Los personajes de Hotel Transylvania le pertenece a Sony Pictures Animation y a sus respectivos creadores, no a mí. TT-TT

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Buen día, tarde, noches e incluso madrugadas, si, sé que están leyendo fics a estas horas traviesos.

Lamento comunicarles que mi lap sigue fuera de servicio y desconozco se vaya a volver de entre los muertos… mi bebe. X´{

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La isla de Hawái permanecía en la oscuridad, la ciudad y sus ricas y extensas áreas verdes también. En el hotel, dentro de la oscura y silenciosa habitación de los Frankenstein, Drácula y compañía esperaban la respuesta del humano que tragando saliva, respiro profundamente para calmar sus nervios y comenzó a hablar.

- Mi nombre es Robert, y junto con… - Drácula rodo los ojos a un lado y se jorobo fastidiado a lo que decía el chico, exhaló exasperado lo que detuvo al chico amarrado en el sofá. - No quierro que me digas lo que ya se. - El conde se le acerco amenazante, su enojo se reflejaba en sus ojos que brillaban de un frio e hipnótico azul. - Y lo que hicierron en mi hogarr, humano.- Robert se encogió de miedo en el sofá, sudando frio a la sensación hostil y amenazante que el conde le provocaba con su mera presencia.

Frank, Murray y Wayne se vieron entre si, preocupados y algo alarmados a la postura que Drácula le daba al chico en el sofá. Cleo vio a Eunice que movio sus hombros viendose las uñas.

- ¡Siento mucho lo que sucedió en su hotel! ¡De verdad! - Confeso el chico cerrando los ojos con fuerza y bajando la cabeza, en miedo.

Esas palabras detuvieron a Drácula que confuso observo al asustado chico. Los demás se vieron de nuevo entre si, igual de confusos que el conde.

- ¿Qué dijiste? - Le pregunto Drácula, creyendo haber escuchado mal. - Yo... no soy parte de ese grupo, ellos ni siquiera saben que estoy aquí. - Les confeso Robert. - No se tenia ni idea de donde estaba ese hotel, ni siquiera la existencia de un lugar así. - Robert bajo los hombros. - Bueno… hasta que recibimos un mensaje unos meses atrás. - Dijo Robert en voz baja, suficiente para que lo pudieran escuchar.

Robert al fin alzo la cara y abrió los ojos, Drácula vio la sinceridad e incluso la culpa en esos ojos café. Era un humano, pero uno joven después de todo, no mentía y era tan claro como el agua.

- ¿Y quien fue el chismoso? - Preguntó Murray cruzando los brazos y con el ceño fruncido, ofendido y traicionado. - Nunca lo hemos visto, ni siquiera sabíamos que el estaba activo pero se que él es el peor de todos y el apellido de su familia lo dice todo. Van Helsing. - Todos abrieron bien los ojos y respondieron al unísono. - ¡¿QUÉ?! - Robert cerro los ojos haciendo una mueca a la fuerza del grito en unísono.

Las mujeres se recuperaron más rápido de la sorpresa, Cleo pensó rápido y Eunice volteo a ver a su esposo que tenia la boca bien abierta y lo hizo reaccionar con una pequeña descarga que le paso a través de sus dedos. Frank se sobre salto por la repentina descarga que alcanzo a Wayne esponjándole el pelaje por la estática y a Murray le dio una bofetada directo en la cara que lo tiro al suelo de espaldas.

- Auch… eso dolió viejo.- Dijo Murray levantándose lentamente, sujetándose la cara. - Genial, gracias Frank. - Dijo Wayne sarcásticamente y molesto se acerco a los muebles de la habitación para buscar un cepillo y aplacar su estático pelaje. - Ups… jeje , lo siento chicos. - Dijo avergonzado mientras Eunice sonreía satisfecha.

Cleo se acerco al frente y todos la voltearon a ver.

- Debió ser cuando Helsing ataco el hotel. - Dijo Cleo viéndolos a todos, Robert se sorprendió a las palabras de la hermosa mujer. -Eso suena lógico.- Dijo Wayne que sujeto su mentón, Roberto lo volteo a ver. - No entiendo. Lo de Johnny ya tiene rato. ¿Por qué atacan ahora? - Pregunto al aire Murray alzando los brazos sin entender, Robert giro su mirada al corto pero musculoso hombre

Robert sabia la respuesta, ese día esperaron las siguientes ordenes que fueron muy directas.

- Por que nos dieron la orden de esperar noticias de Helsing, y al no recibirlas respuesta se dio la orden de investigar el lugar. - Dijo Robert, suspiro cansado y antes de seguir, Drácula lo detuvo alzando una mano. - Esperra un segundo, ¿la orrden? ¿la orrden de quién? - Le pregunto Drácula con curiosidad.

Robert se movió a pesar de las ataduras para sentarse correctamente.

- De quién empezó todo esto generaciones atrás. - Drácula frunció el ceño y hablo de nuevo. - No es humano ¿verrdad? - Robert lo vio directo a los ojos. - No lo es. Por eso no puedo creer como es que la familia de cazadores más reconocida, creyeran tan fácilmente todo lo que se les dijo. - Dijo Robert indignado.

La imagen de aquella mujer idéntica a Martha llego a la mente del conde, no era humana, tenerla tan cerca le permitió reconocer esa característica casi al instante.

- ¿Es una mujerr? - Preguntó Drácula, Robert se sorprendió. - Si, ¿Cómo lo supo? - Le preguntó Robert asombrado por el acierto del vampiro. - Eso no imporrta, dime todo lo que sabes de esa mujerr. - Exigió con prisa el conde y el humano trago saliva de nuevo. - No se mucho de ella, yo no he tenido la oportunidad de estar presente en las visitas que ella daba una vez al año en la residencia de los Van Helsing. Pero el año pasado no visito a los Van Helsing. - Negó Robert. - Pero les puedo enseñar como es ella.- Drácula alzo una ceja en sorpresa. - ¿En serrio? - Preguntó.

El chico afirmó y rato de levantarse, moviendo los brazos pero Wayne alzo ambas manos, indicándole que se detuviera.

- Espera un momento, amigo. ¿Qué estas haciendo? - Wayne se coloco las muñecas en la cadera, como normalmente lo hacia. - Bueno, necesito alcanzar mi teléfono celular que esta en mi bolsillo. - Wayne alzo una ceja sin creerle lo mas mínimo. - Necesitas liberarte de esa soga, ¿no? - Le pregunto Frank viendo lo obvió que no dejaba mover al chico para alcanzar aquello que necesitaba.

Murray negó frunciendo el ceño, aun con los brazos cruzados.

- No lo creo, chico. - Robert abrió la boca sin creerlo. - ¿Que? ¿Por qué? - Preguntó, decepcionado a que ellos aun no confiaran en él. - Por que eres nuestro enemigo, niño - Le respondió Eunice con una ceja alzada a la pregunta de Robert. - Pero... - Robert bajo la cabeza con una mueca, miro a un lado y respiro profundamente. - Victor me va a matar por esto. - Los demás se vieron entre si a lo que Robert dijo para si mismo.

Robert alzo la mirada, decidido y eso fue fácil de notar.

- Soy uno de los descendientes de las cinco familias que los Van Helsing reunió con la ayuda de esa mujer. - Todos escucharon atentamente a Robert. - A diferencia de los otros cuatro descendientes, yo no soy la reencarnación de mi antepasado. - Todos abrieron la boca en shock. - ¿Quierres decirr que todos los otrros son como Jonathan? - Le pregunto Drácula angustiado, Robert hizo una mueca de confusión alzando una ceja en respuesta. - ¿Quién es Jonathan? - Preguntó Robert al aire.

Todos se quedaron cayados, Drácula apretó los labios dándose cuenta de lo que acababa de hacer inconscientemente, involucrando a su amigo humano y novio de su hija. Drácula miro a varias direcciones, evadiendo la pregunta de Robert que entre cerro los ojos sospechando la negación del vampiro.

- Jonathan, al parecer, es la reencarnación de Abraham Van Helsing. - Todos vieron a Cleo que hablo, no había razón de esconder eso. - Cleo. - Dijo sorprendido al valor de su novia para hablar, viendo que el conde no tenia la intención de hacerlo. - Si queremos salir de TODO esto, necesitamos la ayuda de cualquiera que pueda darnos la ventaja en esta lucha sin importar que tan mínima sea esta ayuda. - El conde no dijo nada, no estaba del todo de acuerdo pero era lo más razonable que podían hacer en esa situación.

Robert afirmo y decidió proseguir antes de poder conocer más de parte de ellos.

- Se podría decir que si, a su pregunta. Y esto que les acabado de revelar, ellos no lo saben. - Esto tomo la atención de Drácula una vez más. - Mi familia y la de mi compañero, Victor, nunca ha estado de acuerdo con los Van Helsing. - Robert se puso de pie aun con las ataduras. - Ellos creen que yo soy la reencarnación de mi antepasado, un científico. El Dr. Jack Griffin. - Los varones abrieron bien los ojos, dejando caer su mandíbula mientras las féminas suspiraron en sorpresa.

¡PFFFFTT!

Un chorro de agua fue escupido en el aire de la nada, hasta que se escucho la voz del hombre invisible totalmente estupefacto.

- ¡¿QUÉ?! - Grito Griffin, que hasta el momento no se había metido para nada en la conversación o hacerse presente con sus gafas que había guardado para mantenerse en secreto ante el humano. Wayne ladeo la cabeza aun lado en confusión y arqueando una ceja pregunto al aire.

- ¿Antepasado? - Murray grito sorprendido. - ¡¿Científico?! - Frank alzo una ceja volteando a ver a su esposa que lo volteo a ver con la misma confusión. - ¿Doctor? - Eunice movió los hombros con poco interés.

Sus pasos al acercarse al chico fueron rápidos y fuertes por la prisa. Robert vio a su alrededor y se detuvo viendo frente a él unas gafas a su misma altura.

- Tu nombre completo. ¡Ahora! - Le ordeno Griffin acercándose a la cara de Robert que retrocedió a lo cerca que estaban las gafas y se sentó de nuevo en el sofá casi tropezando con el. - Frank Robert Griffin. - Respondió sorprendido, sin dejar de ver el vidrio de las gafas que lo reflejaban con claridad.

Drácula rompió el silencio con una pregunta que todos tenían en su mente en ese momento.

- ¿Grriffin? - Las gafas voltearon a ver al vampiro. - ¿Este chico es tu parriente? - Robert se quedo cayado, esperando la respuesta que fue lanzada en el aire por el mismo hombre invisible. - Bueno, ahora que lo veo bien, se parece mucho a mi hermano Frank cuando era joven. - Las gafas bajaron y la cuerda que sujetaba a Robert cayo al suelo.

El chico sonrió feliz y sin pensarlo mucho se lanzo contra Griffin con los brazos extendidos y rodeándolo con ellos al hombre invisible. Los monstruos se movieron para detener al humano pero se detuvieron a escuchar la risa del joven, que era alegre y feliz.

- ¡Jajaja! ¡Por fin te he encontrado! - Las gafas de Griffin se habían extendido con sorpresa, alarmado por la acción inesperada del humano. - Nuestra familia ha intentado localizarte desde hace muchos años, tío tatarabuelo Griffin. - Le dijo con una sonrisa, con sus manos en los hombros invisibles de Griffin.

Drácula, Frank, Murray y Wayne apretaron los labios al tratar de no reír a cómo le llamo Robert. Por el otro lado, Cleo se cubrió la boca con la mano para esconder una pequeña risa y Eunice sonrió burlonamente, Griffin negó resignado. Sep, iba a pasar un buen rato para que dejaran eso a un lado.

- Genial. - Dijo bajando la mirada en derrota, listo para lo que vendría mientras que Robert era ignorante a lo que pasaba con los monstruos. - ¡Cierto! La foto… creo que por aquí esta… mi celular… - Dijo buscando entre sus ropas. - ¡Genial! - Continuo Robert, encontrando su celular en uno de los bolsillos de la gabardina.

Vio en la pantalla la notificación de un mensaje de texto que abrió y que al leerlo, una sonrisa aun más grande apareció en su joven rostro.

- ¡La encontró! Le esta siguiendo los pasos. - Les dijo emocionado, saliendo del mensaje y buscando algo más en su celular. - ¿La encontrró? ¿Quién la encontrró? - Preguntó Drácula sorprendido a lo que Robert dijo.

Robert no despego la mirada de su teléfono y antes de poder responderle al conde, Frank habló.

- Oye, ¿y cómo es que tienes una foto de esa mujer que dices? - Le pregunto Frank que de rasco la nuca. - Dijiste que nunca la habías visto en persona. - Robert afirmó aún sin despegar sus ojos del teléfono. - Pues si, pero la familia Van Helsing tiene un retrato muy viejo de ella en la sala de la mansión. - Robert deslizó sus dedos en la pantalla antes de tocarla con la yema de sus dedos. - Al cual le tome una foto sin que se dieran cuenta. Y por lo que me han dicho, no ha envejecido nada tras tantos años. - Robert volteo la pantalla del teléfono hacia ellos.

Todos se acercaron para ver la imagen con mejor detenimiento y en silencio observaron la imagen de la pintura. Robert los vio para observar la reacción de todos, una reacción que no esperaba pues parecían atónitos en sorpresa, confusos y preocupados. Todo esto mientras que el conde no despegaba su mirada de los serenos iris rosas de la mujer en el retrato, aquellos mismos ojos que trajeron a flote recuerdos hundidos en su memoria.


Drácula P.O.V

RRecuerdo el día que vi unos ojos así, quien los porrtaba había llegado como una visita al castillo. Una esperranza de mi caprrichoso padrre parra que sentarra cabeza y siguierra con el linaje de nuestrra familia. Una herrmosa y joven vampirra alrrededorr de sus 300 años, entre los 25-26 años humanos, mientrras yo iniciaba mis 400 años, algo así como los 30 años en un humano. Ella erra muy hermosa, de abundante cabello rrojo y piel clara con un leve tono de vida en el, de una figurra currva y estética con un cuerrpo esbelto a poco de alcanzarr mi hombro. Perro sus ojos fuerron lo que llamarron mi atención, en mi larrga vida había visto nada igual en ni otrro monstrruo, esos irris rrosados con un destello místico que los hacían tan fascinantes y que llamaban mi atención. Desaforrtunadamente para mi padrre, no erra de la forrma en que él esperraba. Siemprre he crreído en el zing a primerra vista y este nunca, NUNCA miente.


- ¡Eres un tonto! - Mi padrre me grritó, molesto e indignado dándome la espalda trras grritarr. - ¿Acaso estas ciego? - RRodé los ojos a un lado. - Ella es perfecta para seguir nuestro linaje. Estoy envejeciendo, hijo. - Negué con la cabeza, no erra la prrimera vez que mi padrre me rreprochaba.

Parra ese entonces tenia una década conociendo a la joven vampirra, Elizabeth erra un monstrruo que no solo deslumbrraba con su belleza sino que su inteligencia erra excepcional parra la época en la que fue crriada. Una amistad muy cerrcana se crreo entrre nosotrros dos, perro nada más y porr ello el serrmón de mi padrre.

- El único ciego aquí erres tu, papá. Debes entenderr que Elizabeth es solo una amiga, nada mas, y eso es lo único que serrá en MÍ vida. - Mi padrre me volteo a verr de nuevo, de manerra burrlona. - ¿Ciego? ¿yo? ¡Ja! - Negó con la cabeza rriendo un poco a lo bajo. - Es muy obvio que le atraes, desde el momento en que ella te vio. ¿Qué no te diste cuenta? - Me reprrimió. - Clarro que me di cuenta. - Ahorra yo le di la espalda a mi padrre. - Debes entenderr de una buena ves que no estoy atrraído hacia ella. - La discusión con mi padrre terrmino esa noche.

Perro esa misma noche hable con Elizabeth antes del amanecerr y no terrmino como esperraba trras tantos años de amistad.

- ¡¿Lo sientes?! - Retrrocedí sorrprrendido al tono de voz de Elizabeth, nunca la había escuchado de esa manerra con la mirrada de cólera, una furria encendida que hacia brrillarr sus ojos en un rrosa oscurro aun teniendo ese brrillo místico. - Una década. - RRío con sarrcasmo, una sonrrisa forrzada y falsa que desaparreció de nuevo, sus colmillos rresaltándose por la furria que contenía con dificultad. - ¡Una década para esto! - No sabia que decirr, estaba totalmente sorprrendido al verrla de esa manerra. - ¿No lo vez? No hay monstruos como nosotros dos. Somos el uno para el otro, Drácula. - Aun seguía molesta perro había trristeza en su voz y su mirrada, a la vez que la decepción se asomaba mientrras bajaba la mirrada.

Solo negué cerrando los ojos, ¿esta erra su verrdaderra perrsonalidad?

- Eso no es cierrto. - Ella se detuvo. - Notrros no somos iguales, Elizabeth. - Sentí la hostilidad crrecerr en ella, perro no me detuve ni rretrrocedí en mi posturra o en mis palabrras.

Ella tenia que entenderrlo, al igual que mi padrre a pesarr de tantos años de amistad que ahorra que lo pienso, tal vez fue falsa.

- No estamos hechos el uno para el otro, Elizabeth. - Abrí los ojos y la vi, ella seguía con la cabeza agachada. - Te lo rrepito. No siento ni una atrracción hacia ti, romántica o no, entiendelo porr favorr. - Elizabeth alzo la cabeza, su mirrada erra fría y calculadorra, sin emoción alguna.

Me prrovocaron un frio a trravés de mi espalda con un nudo en la garrganta. Y sus palabrras rresonarron en mi cabeza.

- El amor duele al perderlo, querido Drácula. - Me sonrrió, sin sentimiento perro con burrla en la currva de sus labios. - Algún día me recordaras. Te lo aseguro, Drácula. - Ella desaparreció de mi vida con esas palabrras con los primerros rayos del sol.

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El conde volvió en si escuchando a los demás hablar a la vez con sorpresa, sin poder creer lo que veían.

- ¿Shani? - En la pantalla del teléfono se mostraba la foto tomada a un viejo retrato, y Robert tenia toda la razón, el ser que estaba en el retrato no había cambiado nada.

Seguía viéndose igual, el ser celestial que todos estimaban como uno de ellos desde que entro a la vida de Mavis como su protectora y la de Drácula como su nuevo y eterno zing. Los demás voltearon a ver al conde con preocupación, Drácula había parpadeado y volteado a ver a otro lado.

- ¿La conocen? - Roberth con la boca abierta, sin poder creer esa posibilidad. - Es algo complicado, niño. - Le respondió Eunice, pensativa a lo que acababa de ver.

Pues esos ojos no solo le eran familiares a Drácula.

- ¿P-pero cómo? - Preguntó en confusión. - No puede ser. Quiero decir... - Roberth guardo su teléfono y respiro profundamente, calmándose y razonando sus confusos pensamientos. - Ella a preparado todo para que los descendientes de las familias sean las reencarnaciones de aquellos que murieron por "ustedes". - Cleo y Murray se vieron un momento entre si, recordando algo. - ¡Ella los odia!, los ha cazado y estudiado para darle a la familia Van Helsing las armas para destruirlos. - Todos escuchaban y cada palabra los helaba más. - Ella les esta mintiendo, sea lo que sea que les haya contado es mentira. - Les dijo el chico con determinación. - Para empezar, ese no es su nombre. - Se dijo más a si mismo que a los demás al rodar los ojos a un lado.

Wayne se cruzo los brazos, con el ceño fruncido.

- ¿Ah no? Entonces, ¿cual es su nombre? - Los demás afirmaron. - Oye si, explícate. - Hablo Murray algo molesto.

Roberth arqueo una ceja a la repentina hostilidad contra él, a la defensiva por esa mujer.

- Pues ella tiene el apellido de la familia de Abraham tras ser nombrada su sucesora en el año 1895, tras un año de su muerte. - Roberth saco de nuevo su celular y acercó la imagen al marco, el cual tenia gravado el nombre de la mujer en el retrato. - Elizabeth Van Helsing. - Roberth hablo en voz alta mientras lo leían.

Drácula abrió bien los ojos y con su velocidad inhumana le arrebató el celular a Robert.

"Elizabeth Van Helsing"

Veía claramente el grabado en el marco con elegantes letras cursivas. Se formo un nudo en su estomago y un hueco en su pecho, las palabras de aquella joven vampira retumbaron con gran fuerza en su cabeza.

Algún día me recordarás. Te lo aseguro, Drácula.

- No puede ser…- Susurro Drácula girando la cabeza hacia la ventana de la habitación.

Sus pensamientos lo llevaron de nuevo a aquel momento en que aquella mujer con la a apariencia de Martha lo abrazó, las palabras que le dedico en esos momentos ahora tenían sentido cayendo sobre el como un balde de agua fria.

¡Al fin!

La sonrisa que le había dado en ese momento le provoco una punzada en el corazón y un escalofrío que ahora volvía diez veces peor.

Te encontré, cielo.

La falsa voz de Martha sonó como un eco en sus recuerdos, mientras el celular caía al piso mostrando a Shani en el retrato de la familia Van Helsing.

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Lo se, ha pasado mucho y si ustedes lo permiten, tras terminar este Fic tal vez pueda hacer un tercero. Después de todo, ¡Hotel Transylvania 3 ha sido increíble!

Siento que falto algo, peto después de todo es una película animada, así que no hay duda que hay más inspiración para rato.

Por favor, no olviden comentar y sigan esta historia para estar al pendiente.

En fin, cuídense.

¡Hasta pronto!

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