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Amado Prometido
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Disclaimer: Los personajes de Hotel Transylvania le pertenece a Sony Picture Animation y a sus respectivos creadores, no a mí.
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Las puertas del vacío hotel Transylvania se abrieron de par en par con tal fuerza que creo una ráfaga de aire, Adam lo hizo mostrando físicamente la furia de su creadora quien se encontraba en su hombro sujetándose de unas correas especiales que había agregado al traje de Adam.
- ¡No quiero ni una sola palabra! - Los demás no dijeron nada, no por que ella lo ordenara si no que no querían lidiar con su carácter en ese momento.
Decidieron descansar antes de planear una nueva estrategia, tenían tiempo pues ellos llegaron de vuelta a Transylvania en el pequeño avión privado que poseían. Tendrían suficiente tiempo antes de que los monstruos pudieran regresar al hotel, no hay prisa… ¿O sí?
La noche volvió a llegar a Hawai donde sucesos extraños sucedieron en la ciudad de Honolulu, sucesos inexplicables y algunas personas lograron poner un "porque". Tal y como Shani lo sospecho, los destrozos que se hicieron en las confrontaciones con los cazadores aparecieron en el mundo real como si de una fuerza invisible se tratara. Y Shani le agradeció a Dios el que ni un solo humano hubiese sido lastimado de gravedad a pesar de la histeria que todo aquello provoco. Shani observo a los monstruos dormir durante el día para reponerse de la fatigante noche que había transcurrido, además de que se despidieron de Francoeur y Lucille con un gracias y una invitación cordial a hospedarse algún día en Hotel Transylvania por parte de un más que agradecido Drácula.
- ¿Van a ir tras ellos? - Shani dejo de ver el rojizo atardecer tras la puerta corrediza del balcón, su mirada vio por encima de su hombro a Jonathan detrás de ella.
Shani se dio la vuelta para estar frente a frente con Jonathan, podía ver que aún no dormía lo suficiente. Shani sentía la preocupación en el joven humano, que tenia una mano en el bolsillo de su short.
- Yo… - Shani le interrumpió. - Nada le pasara a Mavis, Jonathan. Protegerla es mi deber, tú debes quedarte con tu familia. - Shani le sonrió con simpatía. - Se que no quieres quedarte Jonathan, pero ahora nos enfrentamos a más de un cazador y no podemos arriesgarte. - Jonathan bajo la mirada, su postura rígida y caída al sentimiento de impotencia al no poder ayudar.
En esos momentos se lamentaba el ser un humano, pero dejo ir ese sentimiento, Shani se acercó a el y tomo la mano que no tenía en sus bolsillos. Y le sonrió comprensiva mientras el aura de Shani lo tranquilizo, brindándole la suficiente paz para poder volver a la habitación que compartía con Mavis para volver a la cama con ella. Todos habían vuelto a sus respectivas habitaciones, Shani lloro en el pecho de Drácula incluso tras llegar a la habitación de ambos y entrar a la cama para descansar, donde ambos se quedaron profundamente dormidos. Ella despertó en unas horas dejando al conde descansar hasta que la noche llegara, mientras tanto checaría en cada uno incluyendo la familia de Jonathan con quienes hablo tan solo por poco tiempo pues salieron del hotel para distraerse un poco de la nueva situación en su familia. Shani se quedó sola con sus pensamientos ahora que Jonathan volvió con Mavis, todo lo que Victor y Robert les revelaron seguía dándole vueltas en la cabeza. Muchos acontecimientos en la historia de la organización de los cazadores encajaban con sus recuerdos antes de perder la voluntad bajo Abraham Van Helsing. Pero aún tenía un misterio que no la dejaba en paz y que no encajaba en todo ese horrible rompecabezas en blanco que era su existencia en sus últimos 100 años. Tras llegar al hotel y ser distraída por Victor, dejo de sentir la presencia de aquella vampira que desapareció por completo de sus sentidos. Shani bajo la mirada para ver la pulsera que le permitía caminar en la tierra a lado de las personas que ama, su sonrisa no desapareció a pesar de recordar la platica que tuvo con Maika cuando pregunto por la pieza de joyería.
FlashBack
Shani POV
- La extraño. - Murmure recordando a Martha. - Ella siempre es extrañada. - Sonreí escuchando la sabia voz de Maika.
Seguía admirando la hermosa pieza de joyería en mi muñeca, tan solo unos días pasaron desde que se ajusto a mi muñeca y se cerró abrochándose a la perfección.
- Todo lo que vez en ese brazalete fue idea de Condesa. Yo solo lo hice realidad para una buena amiga. - Maika me sonrió, deje una lagrima caer de mi mejilla a la nostalgia y felicidad que sentía escuchando esas palabras que estaba segura que Martha alguna vez las dijo. - Las piedras lunares que están incrustadas en el brazalete son únicas, pues les di la habilidad de absorber la luz lunar. La plata del brazalete conduce esa luz que convierte en energía que es absorbida por tu piel, así podemos verte y sentirte entre nosotros. - Me dijo acercándose para tomar mi mano.
Maika es una bruja de muchos, MUCHOS años que ya tomo la imagen de una amigable pero sabia anciana. Alzo una mano para que volviera a prestar atención a sus siguientes palabras.
- Todo lo hice gracias a la magia blanca. No debería hacerte daño, pero aun así debes estar atenta a que sigue siendo magia y que no debemos descartar algún cambio por mínimo que sea en ti. - Me explico sin deja r de sonreírme, su mirada atenta y cálida hacia mí. - Gracias Maika. - Suspire y una minúscula sonrisa se formo en mis labios, bajando la mirada para ver de nuevo el brazalete. - Gracias Martha. - Susurre con cariño.
Moví la cabeza afirmando a su clara y posible advertencia, y con su mano en la mía juntas salimos de la enfermería para encaminarnos al comedor.
End FlashBack
Shani suspiro dándose la vuelta, abrir la puerta corrediza que da al balcón para alzar la mirada y ver las estrellas, la brisa marina acaricio su rostro mientras mecía su largo cabello. Poco a poco se dio cuenta que el brazalete no solo le permitía estar presente físicamente en la tierra, con ello obtuvo las necesidades comunes de un humano como comer y dormir. Todo eso lo hablo con Maika y hasta entonces nada mas cambio hasta que peleo contra aquella vampira se dio cuenta que el cansancio y el dolor ahora eran parte del cambio en su cuerpo.
- Debo tener más cuidado. - Shani se dijo así misma relajándose y disfrutando de la brisa marina, faltaba poco para que todos despertaran y se prepararían para volver a Transilvania.
Un par de horas pasaron hasta casi llegar a media noche, Drácula y compañía estaban listos para partir incluso los pequeños estaban listos para partir con sus padres. Jonathan suspiro resignado tomando de las manos a Mavis, todos estaban en el mimo lugar apartado donde Shani los apareció al llegar al Hawai.
- Estaré bien, Jonathan. Volveré por ti, lo prometo. - Jonathan afirmo y la abrazo con una sonrisa volviendo a su forma de ser. - Se que lo harás, Mavy Wavy. - Mavis rio aun en los brazos de Jonathan que se acerco sus labios al oído de Mavis. - Ten cuidado Mavis. Te amo. - Mavis dejo de reír al momento con un suspiro de sorpresa.
Se separo tan solo para verlo a los ojos con las mejillas sonrojadas, Jonathan siempre que podía le decía que la quería, pero las raras ocasiones en que le decía que la amaba la dejaba sin aliento. Shani se sonrojo al sentir las fuertes emociones de ambos jóvenes y sonrió feliz a esos hermosos sentimientos mutuos entre ellos.
- ¿Repasamos el plan? - Dijo Wayne con Wanda y sus hijos a su lado.
La familia de Jonathan se encontraba cerca, la despedida entre ellos fue tranquila y con una próxima reunión planeada en el hotel del Conde. Victor y Robert estaban entre ellos para volver al hotel e infiltrarse como si nada hubiese pasado, una gran ventaja para terminar con todo de una buena vez.
- Es muy probable que ellos no nos esperen tan pronto. Al llegar se esconderán en las rutas de emergencia del hotel que el Conde nos mencionó, Robert se quedara con ustedes mientras entro a averiguar lo que ocurre dentro antes de darles una señal para actuar. - Dijo Victor viendo a cada uno a los ojos. - Ellos no tienen ni idea de que estamos aquí, solo saben que estamos con nuestras familias y solo fuimos notificados de la "casería". - Dijo acomodando su gabardina.
Todos formaron un círculo tomándose de las manos mientras los pequeños se paraban a lado de Shani que se encontraba en medio del circulo, los monstruos seguían con su apariencia humana pues Robert les pidió que siguieran con ese "disfraz" pues al parecer ayudaba a esconder el aroma que podría ser un inconveniente con uno de los cazadores. Aquel que había atrapado a los cachorros de Wayne, y que era un híbrido siendo la reencarnación de un viejo y olvidado enemigo de Wayne. Jonathan se despidió alzando el brazo a unos metros de ellos junto con su familia que les deseaban tener cuidado, y verse pronto tras toda esa loca situación que seguía siendo algo increíble para ellos. Una columna de luz apareció por debajo de ellos, envolviéndolos antes de desaparecer en el cielo con todos ellos.
- Vamos, hijo. - Le hablo Stephen tras varios minutos. - Yo los alcanzo más tarde, ¿está bien? - Apenas les sonrió, algo triste y su padre afirmo. - Esta bien Jonathan. Tomate tu tiempo, cualquier cosa llámanos. - Jonathan le sonrió ahora agradecido, su padre le palmo el hombro.
Roselyn se acerco para abrazar a su hijo, le era difícil ver a Jonathan triste ya que no era común ver a su relajado y siempre feliz hijo así.
- Ellos estarán bien Jonathan, ten fe en ellos. - Jonathan abrazo de vuelta a su madre antes de dejarla ir, ella le beso la mejilla con rapidez haciendo sonrojar un poco al joven. - Mama… - Le reprocho riendo un poco.
Sus hermanos rieron y negaron a su madre que no dejaba a sus hijos pasar malos ratos. A pesar de avergonzarlos un poco como el deber de madre que debía cumplir sobre ellos. Dentro de poco Jonathan se quedo solo a pesar de lo tarde que era, pasaba de la media noche, no estaban tan lejos del hotel y la palaya era segura. Suspiro profundamente, confiaba en Mavis, en Drácula, Shani y todos los demás, pero hubiese querido ir para ayudarlos de alguna forma.
- ¿A quién engaño? - Dijo al aire sentándose en una de las rocas cerca de la escondida formación de piedras casi a la orilla de la playa que ocultaban esa área. - No puedo ayudarlos, solo soy un humano. ¿Cómo podría ayudar a un monstruo en una pelea? - Se dijo resignado escondiendo su rostro con ambas manos.
Solo le quedaba esperar a que volvieran por él, sanos y salvos tras patear traseros de cazadores, sonrió a la idea sin poder detenerlo. Entonces un leve destello rojizo llamo su atención y no pudo hacer nada al respecto, su cuerpo se congelo, era la misma sensación que sintió cuando Drácula lo congelo en el aire para salvarlo de la caída libre a la piscina vacía del hotel hace mas de un año atrás.
- Tu debes de ser Jonathan. - Una voz se hizo presente por detrás de él, Jonathan tan solo podía escuchar los pasos en la arena. - ¿Qué haces aquí hablando solo? - Los pasos se acercaron hasta pasar a un lado, deteniéndose frente a él.
Jonathan mostro su sorpresa a través de sus ojos que era lo único que apenas podía mover, la mujer ahora frente a él era hermosa en sus treinta para los términos de cualquier persona, aunque no más que su Mavys. Una abundante cabellera rojiza y ondulada que bajaba hasta un poco más de sus hombros, y al ver los iris de esa mujer brillar tenuemente en la oscuridad de la noche con un mágico tono rosado. Y al verla sonreírle noto los colmillos de la vampira, Jonathan correría como loco en ese instante si pudiese moverse.
- En cuanto desperté vi una columna de luz aparecer por este lugar. - Jonathan cayo al suelo de sentón en cuanto el poder telequinético sobre el desapareció. - ¿Sabes que era eso? - Jonathan alzo la mirada para ver a la vampira de nuevo.
Jonathan apenas logro sonreír y negó nervioso, todo su cuerpo estaba en alerta al gran peligro frente a él y el hecho que no sabia mentir no le ayudaba en mucho con su situación.
- No. - Elizabeth arqueo una ceja a la estupidez del humano, nunca podría entender como es que la hija de Drácula se pudo "enamorar" de ese humano. - ¿No? - Repitió en pregunta, dándole otra oportunidad. - Nop. Ni idea. - Jonathan dijo sin pensarlo mucho.
Elizabeth negó a la actitud del humano, o era muy valiente o muy estúpido al negarse a decirle lo que quería saber. La vampira abrió bien sus ojos que cambiaron de color a un naranja brillante, los iris de Jonathan cambiaron al mismo color sin dejar de ver los ojos de la vampira.
- Dime que era ese pilar de luz. - Elizabeth le ordeno a Jonathan bajo su hipnosis.
Jonathan abrió la boca para hablar, pero en vez de eso soltó un grito arrojando un puñado de arena al rostro de la vampira que no lo vio venir. Jonathan parpadeo y el brillo naranja en sus ojos desapareció antes de salir corriendo en cuanto Elizabeth cayo de rodillas a la arena con las manos limpiando la arena de sus ojos mientras gritaba por el ardor.
- ¡¿Qué hago?! ¡¿Qué hago?! - Se gritaba en la cabeza Jonathan corriendo en dirección al hotel hasta que se detuvo en seco, no podía llevar a esa vampira donde su familia estaba. - ¡Piensa! ¡Piensa! - Miro a los lados y volvió a correr para salir del área rocosa de la playa.
Saco su teléfono para buscar en qué dirección había una iglesia, una mano en su hombro lo tomo por sorpresa asustándolo y haciendo que su teléfono cayera en la arena.
- Oye cálmate Johnny. - Jonathan parpadeo al ver a su hermano Simon viéndolo con preocupación, retirando su mano del hombro de Jonathan. - ¿Qué tienes? Parece que viste un fantasma o algo así. - Dijo Simon bromeando un poco para tratar de calmar a Jonathan.
Jonathan no le respondió mas que con horror al ver que su hermano estaba con el mientras una loca vampira lo perseguía. Ambos escucharon el grito de una mujer que termino en un rugido, Jonathan tomo la muñeca de Simon a la vez que recogía su teléfono de la arena antes de comenzar a correr de nuevo.
- ¿Qué pasa Johnny? - Le pregunto Simon dejándose guiar por Jonathan que guardo su teléfono al encontrar lo que buscaba. - ¡Shh! Una vampira loca me persigue. - Le susurro entre dientes viendo a sus alrededores, la adrenalina apenas le ayudaba a estar alerta a la situación.
Jonathan sonrió al ver que estaban a poco de salir de la playa hasta que Elizabeth aterrizo frente a ellos, sus ojos rojos y llorosos mientras sus pupilas naranjas brillaban a un más con una furia que su rostro también mostraba. Simon quedo en shock a la imagen de la vampira antes de comenzar a reír. Jonathan se quedo helado a lo que su gemelo acababa de hacer, y que siguió por unos instantes más antes de negar con la cabeza.
- No creí que alguien pudiese llegar a hacerte eso, Elizabeth. - Jonathan giro su cabeza hacia Simon tan rápido que parecería que se rompería. - ¿Qué…? - Susurro Jonathan a lo que Simon le sonrió.
Esa sonrisa lo dejo congelado en ese lugar, la malicia y picardía que revelaban una naturaleza escondida en Simon que parecía abofetear a Jonathan por su incredulidad. Simon negó y volvió a ver a Elizabeth que actuó rápido restringiendo a Jonathan con su telequinesis.
- ¿Qué haces aquí? - Pregunto Elizabeth acercándose a Simon. - Mis "padres" querían saber de Jonathan así que vine por él. - Simon miro por un momento a su paralizado hermano.
Jonathan solo podía ver lo que su hermano hacía, Simon saco su teléfono para hacer una llamada.
- ¿Mama? Si, está aquí conmigo. No, no, estamos bien, pero creo que me quedare a hacerle compañía por un rato más. - Simon cambiaba las emociones en su rostro, actuando a la perfección la preocupación y el entendimiento en su voz terminando con una sonrisa. - Lo sé, mama. Pero lo necesita, se puede ver que le afecto el quedarse. Así que no te preocupes mama, descansa. - Con eso termino la llamada guardando su celular y viendo de nuevo a Elizabeth que se tallaba los ojos que se recuperaron del ataque de arena. - Tengo muchas cosas interesantes que contarte. - Dijo Simon con su atención a Elizabeth. - ¿Podrías liberarlo? - Simon pregunto acercándose a Jonathan.
El destello del poder telequinético de Elizabeth desapareció y antes que Jonathan pudiera reaccionar, Simon lo noqueo con un gancho directo a la mandíbula y lo derribo en la arena.
- No sabes lo mucho que quería hacer eso. - Dijo Simon con una gran sonrisa.
Elizabeth apenas con una minúscula sonrisa afirmo elevando el cuerpo de Jonathan.
- Claro que lo sé, Abraham. - Dijo Elizabeth antes de que ambos se alejaran de la playa y desaparecieran.
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