Amado Prometido

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Disclaimer: Los personajes de Hotel Transylvania le pertenece a Sony Picture Animation y a sus respectivos creadores, no a mí.

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Jonathan se sentía débil, su conciencia a poco de desaparecer. No lograba abrir los ojos ante la fatiga que sentía en todo su cuerpo.

- "¿Dónde estoy?" - Se pregunto a sí mismo en su cabeza, sentía su mejilla hinchada y un dolor punzante en el cuello.

La oscuridad era total y el sonido a su alrededor se aclaraba en lo que su conciencia permanecía.

- Creí que lo matarías. - Escucho la voz de su gemelo. - No serviría muerto. - Escucho la voz de una mujer.

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Cazador y Condesa platicaron como viejos conocidos tras años sin verse, la información que fue compartida tomo por sorpresa a cada uno por momentos. Y no había duda de quien tenia más que decir era Simon tras haber escuchado todo lo que los monstruos y los cazadores traidores hablaron cuando toda la familia Harker se retiró a dormir, Simon permaneció escondido y atento a la conversación.

- Esa noche en la que te di el vendaje, sabia que había un ángel cerca de Sighisoara. - Elizabeth sonrió divertida a la ironía y negó. - ¿Quién lo diría? Resulto ser el mismísimo ángel guardián de la hija del gran Conde Drácula. - Simon sonrió de la misma manera que Elizabeth. - Todo parece ser predestinado para la destrucción del Conde. Morí, pero recogiste a Shani y la tomaste bajo tu control para seguir mi legado hasta que pudiese regresar. - Simon volteo a ver el cuerpo de Jonathan sentado con la espalda recargada contra un árbol. - Y… ¿quién lo diría? Que al reencarnar encontraría al Conde una vez más. - Volteo a ver de nuevo a Elizabeth.

Todo parecía ser un rompecabezas esparcido que se armaba conforme el pasar del tiempo, uniendo el destino de Drácula y Helsing para un tercer y último enfrentamiento. Un enfrentamiento en el que ambos ahora estarían al mismo nivel.

- Ellos han de estar esperando la noche en el hotel para actuar. Creen tener la ventaja, pero lo que harán es entra a sus propias tumbas, ese hotel será su lugar de descanso eterno. - Sonrió Elizabeth, la malicia y la sed de venganza brillaban en sus enigmáticos ojos.

Simon alzo la vista hacia el cielo nocturno.

- El mismo destino les espera a esos dos traidores. Pero no puedo hacer mucho con este cuerpo. - Dijo Simon señalándose a sí mismo antes de ver sus propias manos, extrañando y anhelando tener de nuevo el poder del ángel en sus manos.

Elizabeth lo observo con atención, era cierto lo que él decía. El cuerpo de Simon era débil y nada atlético, no duraría ni una sola bofetada de uno de los monstruos. Hasta el Hombre Invisible podría ganarle sin dificultad.

- Ya no tengo forma de obtener el poder que tenía con Shani, todo ese poder hubiese sido suficiente si ese mocoso no se hubiese entrometido. - Simon frunció el ceño viendo de nuevo a Jonathan con enojo. - Estuve tan cerca, y ahora solo tengo de nuevo un cuerpo inservible. - Elizabeth arqueo una ceja. - Por lo menos eres sincero contigo mismo ante el cuerpo tan inútil que tienes. - Dijo ella sin descaro.

Simon apretó los dientes, molesto, pero no dijo nada más y alejando la mirada de ella. Elizabeth sonrió disfrutando la frustración del Cazador por tan solo unos momentos antes de resumir la conversación.

- No te lamentes por eso. - Le dijo Elizabeth sin mucha preocupación. - Volverás a tener ese poder de vuelta y podrás cambiar tu cuerpo a voluntad. -

Simon se giro a verla en un instante con sorpresa, sus ojos esperanzados a las palabras que hablo Elizabeth, ella comenzó a reír al rostro incrédulo del humano.

- Es más, se cómo puedes cambiarlo permanentemente para que vuelvas a verte como antes de morir. Además de poseer el poder de ese ángel nuevamente. - Le dijo viendo a Jonathan que seguía inmóvil.

Simon la observo con cuidado, ella no había cambiado nada en TODOS esos años en el que él permaneció "muerto".

- "Ellos también están muertos y siguen en este mundo." - Simon la siguió mirando disfrazando su mirada con incerdulidad, escondiendo su disgusto. - "Todos los monstruos van en contra de la palabra de Dios, por eso deben ser eliminados." - Pensó Simon calzando la mirada al cielo nocturno una vez más. - No puedo esperar a volver a ser yo mismo. - Confeso Abraham Van Helsing en el cuerpo de Simon.

El simple recuerdo de todo ese poder de vuelta a su cuerpo le hacía sonreír en anticipación. El intoxicante poder que corrió por sus venas lo hizo sentir imparable e indestructible, nada podía detenerlo en su camino a la destrucción del Conde Drácula y su linaje. Y ahora con la nueva información y el encuentro con sus antiguos aliados, su ventaja en la batalla aumentaría y su éxito sería definido. La malicia en su rostro se marcó junto a una sonrisa de diversión anticipada.

- ¿Y cómo lo harás? - Pregunto Simon con interés. - Has sido muy paciente, Abraham. Un poco más no te hará daño. - Ella respondió con una sonrisa complacida, Simon comenzó a reír a lo que estaba por disfrutar.

Ambos junto con la forma inconsciente de Jonathan desaparecieron envueltos por la oscuridad del poder mágico de aquella Condesa.

Victor entró al hotel tras un tiempo de preparación en el plan a seguir, el gigantesco portón le fue abierto y su asombro no había cambiado desde que llego a las afueras del majestuoso recinto. Cuando Helsing se contactó solo envió información, sin ni una solo imagen o fotografía del lugar. Siguió a uno de los tantos subordinados de la familia Van Helsing hasta llegar a las grandes puertas del comedor, donde podía escuchar los murmullos incesantes y molestos de Jane. Victor negó con la cabeza rodando los ojos a lo que podía escuchar detrás de la puerta, como aborrecía a esa mujer, aunque el hecho de que ella le temiese tras un fuerte conflicto "personal" lo dejaba en control. Sin perder más tiempo entró al comedor y toda palabra cesó inmediatamente tras dar un paso dentro del lugar.

- ¿Victor? - La voz de Jane se preguntó a si misma sin creer que él estuviese de pie en la puerta. - ¿Pero que haces aquí? - La presencia de Victor provocó un nerviosismo que pudo ser notable en la voz de Jane quien lo veía fijamente.

Todos sabían por qué, y no era necesario que fuese mencionado, tan solo decidieron guardar silencio.

- Fui informado de una supuesta "misión de captura". - Mencionó con el ceño fruncido, observando a Jane a los ojos mientras se acercaba a ella. - Y en mi camino me informaron de otra "mision", que al parecer fue un fracaso y una pérdida de tiempo… como la primera. ¡Sin contar que puso en un alto riesgo la existencia de la organización! - Exclamó Victor con el suficiente volumen vocal para resonar en todo el comedor.

Jane no respondió y tan solo dio un paso hacia atrás a la exclamación de Víctor. Glenn suspiró, se acercó a Jane para estar frente a Frank y terminar con la tensión, así obteniendo su atención.

- Dejando atrás este desastre… - Victor lo silencio volteando a verlo con el ceño marcado ahora por un enojo que remplazo su molestia y que se podía sentir. - Esto NO se quedará atrás, Glenn. Debido a ese "desastre", la organización ha quedado en riesgo de exposición. No solo para los humanos, ¡también para los monstruos! - Exclamo conteniéndose, caminado en medio de ambos empujándolos a un lado.

Respiro profundamente sujetando el puente de su nariz, tras unos momentos volteo a verlos de nuevo.

- Y ese no es nuestro único problema. Debemos de tener en cuenta que ESTE es el hogar del monstruo al cual ven como un rey, y ese título no es cualquier cosa. - Jane, que lo observaba con coraje hablo. - ¿Y? Tampoco estamos indefensos ante él, si él llega aquí no podrá contra TODOS nosotros. - Los demás afirmaron dándole la razón, afirmando a las estadísticas detrás de las palabras de Jane que ahora sonreía engreída.

Frank la observo fijamente antes de comenzar a reír, su risa era baja pues parecía contenerla en su garganta.

- Que ingenua, Jane. - La sonrisa de Jane se esfumo. - El rey de los no muertos, un ser con más de 500 años de existencia y que empalo a 100 000 humanos. - Frank paso su mirada de Jane a los demás, todos quietos al ser recordados contra quien estaban. - Estamos en SU hogar, el cual conoce como la palma de su mano mientras que nosotros no. - Frank se acomodo la gabardina explicando lo obvio que podía ser una pelea que nunca se daría contra el Conde.

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Fuera del castillo Mavis veía la espalda de su padre que veía el hotel con cuidado y esperando una señal, no atreviéndose a ver a su hija tras oír una parte de su pasado del que no estaba orgulloso. Los demás no decían nada, no era el momento y debían estar concentrados, Robert tan solo se mantenía al tanto de lo que se decía a través de su auricular.

- Habrá tiempo de hablar, Mavis. - Le susurro Shani con una minúscula sonrisa. - Lo sé. Gracias Shani. - Le devolvió la sonrisa, agradecida con su guardia.

Shani se puso de pie y se acerco a Drácula, tomando su mano y ambos entrelazaron sus dedos.

- No te preocupes, Vlad. - La suave voz de Shani lo relajo, su tensa figura se relajo suspirando aliviado. - Es algo difícil de hacerr, Shani. - Le respondió volteando a verla, su vista ajustándose volviendo a la normalidad. - Lo sé. - Le dijo Shani acercándose para besar su mejilla.

La calidez de sus labios tranquilizaba su corazón, cerrando los ojos disfrutando de esos segundos en la que su piel sentía la de ella. Haciéndolo dar un pequeño y apenas perceptible suspiro, Shani sonrió alejándose de él.

- Vigilare desde la parte trasera, Vlad. - El afirmo aun con los ojos cerrados y con una sonrisa relajada, Shani negó tratando de no reír y se alejo volando bajo hacia la parte trasera del hotel.

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En la base del hotel, en una de las salidas de los túneles del hotel la Condesa apareció con los dos jóvenes humanos de entre las sombras, protegiéndose de los rayos del sol que se asomaba sobre ese lado del mundo.

- Que poder debes de tener para trasladarlos casi al otro lado del mundo. - Comento Simon percatándose de donde se encontraban. - Es solo una muestra, Abraham. - Le dijo Elizabeth observando a su alrededor, precavida, atenta a sus alrededores. - Lograron encontrar el hotel y lo invadieron, pero no lograron ni un tipo de ventaja más que apoderarse del edificio. - Dijo Simon negando y cruzando de brazos.

Elizabeth afirmo, a pesar de haberlos entrenado por tantos años en diferentes áreas ni uno estuvo al nivel de Abraham. Ni un solo descendiente, Victor pudo haber sido la diferencia, pero su actitud y rebeldía tan solo dieron problemas a pesar de la lección que le dio años atrás. Ahora sabia que no lo necesitaba, los Frankenstein eran unos traidores y empezaría por eliminar a Victor, los siguientes serían los Griffin.

- Ni uno se acercó a tu forma de pensar, tú has sido la pieza clave de todo lo que esta organización añora a lograr. - La Condesa apareció en su mano el muñeco que creo en la isla, Simon volteo a verla y arqueo una ceja en confusión e intriga a lo que sostenía. - ¿Un muñeco? - Elizabeth apretó los labios sonriendo juguetonamente, acercando la cabeza del muñeco para entonces susurrarle donde el oído correspondería si tuviese uno.

Simon no alejo si mirada de ella, nunca conoció a la Condesa del todo pues el simple hecho de tener el mismo deseo de eliminar a Drácula fue lo único que hizo aceptar su ayuda y no matarla. Era una Condesa que al parecer podía utilizar un tipo de magia, y solo eso conocía de ella. Y eso era lo único que necesitaba de ella que seguía siendo un monstruo, ella también moriría, pero hasta que Drácula no fuese eliminado no podía matarla, la necesitaba.

- ¿Por qué le susurras? - Le pregunto caminado hacia ella. - No es como si te escuchara. - Le dijo algo burlón a la lógica evidente.

Elizabeth le sonrió al mirarlo sin dejar de susurrar al muñeco, y dejo de hacerlo para dirigirse a Simon con una sonrisa desafiante.

- Oh Abraham, ella me escucha perfectamente. - Dijo sosteniendo el objeto en su mano.

Simon arqueo de nuevo su ceja, totalmente confuso y perdido en la aclaración de Elizabeth. Eso hasta que detrás de él, en la entrada del túnel, se percato de que una sombra se formo y se dio la vuelta, listo para pelear. Simon abrió los ojos de sobremanera totalmente tomado por sorpresa dio un paso hacia atrás, pero entonces sonrió y sus labios temblaban reteniéndose a no reír a carcajadas a lo que veía. Se cubrió la boca con ambas manos reteniendo su emoción, al removerlas solo una gran sonrisa se abría paso en sus labios y una mirada de maldad y deseo brillaba en sus ojos.

- Creo que nunca dejaras de asombrarme, Elizabeth. - Simon le dijo acercándose a la entrada donde Shani permanecía de pie, inmóvil observando a Elizabeth que le sonreía y que tenia el muñeco cerca de su cabeza, con el "rostro" del muñeco frente a su oído. - Lo sé, Abraham. - Respondió la Condesa, mientras escuchaba los gritos desesperados que el muñeco expresaba, inaudibles para la mayoría.

Simon sujeto la mejilla de Shani, él había recuperado algo preciado que esta vez no dejaría ir. Su total existencia dependía de ella.

- Ya es hora de que estés a la cabeza, Abraham. -

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Los minutos pasaron, los cazadores debían decidir si retirarse o luchar, todo estaba dividido entre Jane y Victor. Cada uno daba su punto a favor el cual era desechado por el otro, era un ciclo sin fin y los demás tenían la última decisión.

- La eliminación de los monstruos es nuestro destino, pero no podemos sacrificar TODO a una victoria que no tenemos en nuestras manos. - Dijo finalmente Victor.

Todos los que se encontraban en el comedor seguían pensativos, sus miradas decisivas e inseguras a lo que podría pasar. Debajo de la tela que cubría la mitad de su rostro, Victor sonreía viendo la inseguridad de todos, podría lograr que se retiraran y así alejarlos del hotel por un tiempo.

- Una victoria nunca esta decidida. - Todos dirigieron sus miradas hacia la puerta, un hombre acababa de entrar sin ser visto. - Pero se obtiene sin importar que. - El desconocido le sonrió a un confundido y extrañado Victor.

Pero les basto tan solo unos milisegundos para identificar a la leyenda que se acababa de manifestar entre ellos, una leyenda muy viva.

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Robert vio como todos a su alrededor observaban atónitos el auricular en sus manos, la mirada de horror de todos ellos dejo sin palabras al joven cazador que no se atrevía a moverse o a hablar.

- No puede ser… - Susurro Mavis cubriéndose la boca y volteando a ver a su padre que tenia la misma mirada de horror que todos los demás. - Helsing. - Mencionaron los monstruos al unisonó, dejando a Robert con la boca abierta antes de decir con preocupación. - Oh no. - Todos se pusieron en movimiento, observando el hotel a la distancia.

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Lamento mucho la tardanza, pero aqui esta el siguiente capitulo. Disfrutenlo y cuidense mucho. Y a aquellos que de casualidad lean mi fic "The Dark Side Of The Moon", pues estoy trabajando en el siguiente capitulo.

Hasta luego!