Este… hay un par de personitas a las que ya no puedo mantener lejos una de la otra.


Capítulo V
De Reencuentros

Sakura estaba despierta a pesar de que eran ya altas horas de la noche. Se habían dirigido al departamento de Tomoyo después del agitado día que habían tenido. El estrés de conseguir el trabajo no se comparaba con las emociones que sentía desde que escuchó de parte de Eriol Hiragizawa el nombre de su viejo amigo Syaoran Li.

Esa razón era suficiente para no poder pegar el ojo desde hacia horas.

Todo lo que había pasado en los últimos días era terriblemente rápido. Primero la súbita proposición de Yukito, después la pérdida de su empleo, el reencuentro con Tomoyo (que fue muy difícil, por lo que vivieron años atrás) y la cereza del pastel era el posible reencuentro con Syaoran.

Eso último era lo que más la desconcertaba. Había pasado los últimos 7 años secretamente aferrada a su recuerdo. A pesar de estar saliendo con Yukito Tsukishiro, a quien una vez creyó querer verdaderamente, pero el tiempo le dijo que sus verdaderos sentimientos apuntaban Syaoran, siempre a él. Lo que sentía por su ahora prometido era un profundo cariño, pero ¿amor?... era poco probable; se había esforzado por amarlo, pero no podía pues las sombras del pasado la seguían a donde fuera. Fue hasta que escuchó su propuesta de matrimonio cuando finalmente decidió borrar a Syaoran de su mente y corazón...

Pero ahora...me topo otra vez con él, tal parece que el destino se empeña en unirnos...- pensaba mientras miraba el techo desde la improvisada cama que su amiga le había acondicionado.

Su mente no paraba de repasar una y otra vez el centenar de cosas que había vivido al lado de su inseparable amigo Li, era como ver su vida ante sus ojos. Todo recordó, el momento en que lo conoció (hacia ya 17 años de eso), su apoyo incondicional cuando murió su madre, incluso recordó cómo pasaban horas aprendiendo sobre cocina. Eso le arrancó una sonrisa a Sakura, pocos conocían esa faceta de Syaoran, la mayoría lo tenía en el concepto de tipo introvertido y serio, pero de eso nada; ella conocía la verdadera naturaleza de su carácter, era sensible, muy tierno y débil ante el recuerdo de su padre y las peticiones de su madre.

Sakura sabía que la señora Li se esforzaba mucho por sacar a su hijo adelante (admiraba eso de ella), también sabía que su amigo apreciaba lo que hacía su madre por él, por lo que se empeñó en aprender toda clase de tareas domésticas para ayudarla y principalmente se esmeró en aprender más y perfeccionar sus habilidades (casi innatas) en la cocina. A ella siempre le llamó la atención lo que él preparaba, por lo que aprendió todo lo que pudo de Syaoran y fue así como descubrió su vocación.

Esa era una de las cosas que le debía... lo quería tanto, y ella se odiaba a sí misma por nunca darse cuenta a tiempo lo que él representaba en su vida, y sobre todo se odiaba por haberlo lastimado accidentalmente.

Hizo un intento por conciliar el sueño, tarea difícil, pero por fin lo logró aunque el último pensamiento que tuvo fue la última vez que lo vio y eso la hizo sentirse culpable por pensar en alguien que no era su novio...pero era por él que intentaría superar a Syaoran.

Bueno al fin y al cabo, él se fue y me olvido e hizo su vida... ¿cierto?

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Bajo aquel árbol estaba ahí parado de espaldas a ella, esa sería quizás la última vez que la vería en su vida. En ese momento lo que más quería era alejarse de ella pues su simple presencia le dolía, por todo lo que habían pasado los últimos días; pero se decidió, se volvió hacia ella, tal vez ella pensó que él le diría unas últimas palabras de despedida, pues él noto su sorpresa cuando se le acercó. Estaba muy cerca de ella cuando tomó el valor para robarle un beso...

Syaoran se despertó de ese sueño, que más bien era un recuerdo. Miró a su alrededor, se sentía algo confundido, no sólo por ese sueño, sino porque se dio cuenta de que había pasado la noche en su antiguo hogar; en realidad estaba en su vieja habitación (algo sucia y descuidada por el paso de los años).

Decidió ponerse en marcha e ir a ver cómo estaba la situación en el restaurante. Si tenía suerte en un par de días sería la inauguración y después se podría ir en paz a China, a su casa, con su familia...algo extraña pero era lo más cercano que tenía a su deseo de pertenecer a una familia normal. Su pequeño hijo Hien era su adoración y le había dedicado los últimos 5 años de su vida a él, por otro lado estaba su esposa Meiling, que más bien era su prima lejana y él siempre había tenido cierto aprecio hacia ella, pero no la amaba en realidad; además, a veces su forma de ser le desesperaba pues era demasiado posesiva con él y consideraba que no atendía como es debido a Hien. Aun así agradecía tenerla en su vida pues con ella había encontrado una relativa estabilidad.

Salió de la casa y no pudo evitar mirar en dirección de la casa de los Kinomoto. Se quedó parado viendo nostálgicamente hacia ese lugar. Se preguntó si aún vivirían ahí, si estarían bien, incluso no pudo evitar pensar en Sakura y en qué sería de su vida en ese momento. Tuvo la tentación de ir a echar un vistazo, pero prefirió que las cosas se quedaran como estaban. Estaba a punto de subir a su auto cuando una persona que iba pasando por ahí le habló:

-¿Syaoran? ¿Eres tú?- dijo la voz, que le pareció muy conocida, por lo que volteó a ver de quién se trataba y se sorprendió mucho a verlo.

- Señor Kinomoto- dijo el chino emocionado, pues apreciaba mucho a Fujitaka Kinomoto; él había sido una imagen durante gran parte de su vida. Instintivamente le dio un caluroso abrazo.

- Muchacho ¿cómo has estado?- preguntó Fujitaka- Mírate nada más, estás hecho todo un hombre.

- Gracias Señor... bueno eso es en parte gracias a usted pues fue un gran ejemplo para mí - le respondió sinceramente Syaoran- Pues he estado bien... ya sabe manejando la empresa de mi padre, pero usted ¿cómo ha estado?

- Bien hijo, sigo dando clases, la verdad las cosas para mí no han cambiado mucho.

- Ya veo... y, sus hijos ¿cómo están?- era la pregunta obligada pues Syaoran se moría de ganas de saber si había alguna novedad importante.

- Ellos están bien... todavía viven conmigo... aunque no lo creas- esa última declaración calmó algo muy oculto dentro de él, pues indicaba que lo más probable era que Sakura aún era soltera. Quería saber más pero tenía que marcharse de inmediato, así que se despidió del Señor Kinomoto- Bueno tengo que irme, estoy en viaje de negocios y tengo pendientes que resolver.

- Muy bien, pero quisiera que un día de estos me visitaras, me gustaría platicar contigo un buen rato y... quiero tratar unos asuntos contigo ¿de acuerdo?- agregó algo serio para luego dedicarle una paternal sonrisa- Bien, nos vemos muchacho espero que estés bien.

Syaoran se fue, pero eso de "tratar un asunto contigo" le pareció muy extraño, no sabía de que se trataba, quizás haría un espacio en su agenda para platicar con Fujitaka Kinomoto antes de partir a Hong Kong. Es más, no descartaba la idea invitarlo a la inauguración de su restaurante.

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-¿Por qué me enviste a verla?- preguntaba Touya a Yukito por teléfono.

- Pues ya te dije, quiero que empieces a sentar cabeza amigo- decía tranquilamente Yukito desde su departamento- En fin, no te llame para eso, sólo quería decirte que ayer por la tarde hablé con tu hermana y ella aceptó ser mi esposa.

- Vaya, vaya, con ese monstruo que me tocó por hermana.

- No le digas así- dijo por millonésima vez Tsukishiro- En fin, tengo que ir a hablar con tu padre y con ella...así que esperó poder ir hoy mismo.

-Bueno ella no está ahora, está en Tokyo, será mejor mañana- le surgió Touya

- De acuerdo nos veremos mañana, adiós- dijo Yukito y colgó el teléfono.

Se encontraba sentado en un sillón de su silencioso departamento. Estaba feliz de que Sakura aceptara su proposición.

Ja, Quién lo diría, jamás pensé que ella sería mi esposa...bueno espero que llegue a serlo- pensó y se sintió un poco egoísta por no decirle la verdad a ella- Tal vez lo mejor hubiera sido que no le dijera nada... pero diablos, la amo tanto.

Eso era muy cierto pues la adoraba, y era extraño cómo se habían dado las cosas entre ellos. Él la conocía casi de toda la vida y siempre la vio como a una niña, la hermanita pequeña de su mejor amigo. No hasta fue que nada más y nada menos que Syaoran Li un día se le enfrentó y le dijo que era un tonto pues no se daba cuenta de que Sakura sentía algo por él. Ese había sido el motivo por el que decidió pretenderla, pues si alguien como Li perdía los estribos de esa manera por ella es porque realmente valía la pena conocerla mejor. Y sí, al principio fue difícil conquistarla pero finalmente lo logró; aunque a veces sentía que la mente de ella se ausentaba. Como si ella estuviera incompleta de alguna forma.

Yukito puso su mano en su nariz, parecía mentira que hace 7 años se la hubiera roto un sujeto, sólo por la chica que ahora sería su futura esposa. Pero en ese momento no le preocupaba eso, tenía otras cosas más importantes en qué pensar que en lo que había ocurrido en el pasado. Ahora las cosas eran diferentes y el tiempo estaba corriendo en su contra... tantas cosas por hacer y tan poco tiempo.

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Eriol se encontraba arreglando algunos asuntos del restaurante cuando entró en la oficina su querida prima Nakuru Akizuki.

- Vaya ¿Estás muy ocupado?- dijo ella notando la concentración en la que se encontraba el inglés.

- Un poco, pero dime ¿qué sucede?- preguntó él centrando su atención en ella.

- Bueno sólo quería avisarte que han llegado las invitaciones para la inauguración, ya están listas para que se las enviemos a la crema y nata del mundo gastronómico de Japón.

- Excelente... ah por cierto, reserva una para que se la envié a la señorita Daidouji- dijo Eriol.

- Ah ya veo con que te interesa mucho ¿no?- preguntó y se sentó para escuchar atentamente la repuesta.

- Pues sí, la verdad es que sí... siempre ha sido así. Hace tiempo nunca me le acerqué por pena, pero ahora que la he vuelto ha encontrar no la dejare ir.

- Jajaja... Quién lo diría, ahora eres un conquistador, y vuelves para añadirla a tu colección- dijo Nakuru recordando que hace años le hablaba mucho de esa chica- Si ayer vi cómo no le quitabas la vista de encima. Te has vuelto como todos los demás hombres, un mujeriego... Yo por eso no ando perdiendo el tiempo en buscar pareja.

-Oye no la quiero sólo para lo que estás pensando. Lo que siento por ella es sincero y eso tú más que nadie lo sabe- dijo él levemente ofendido- Y con respecto a lo otro, pues tienes un muy mal concepto de los hombres, no todos somos así... Bueno, aunque los que conoces tú sí los son- agregó haciendo alusión a la mala suerte que había tenido Nakuru en el tema del amor.

- En fin primito, tengo mejores cosas en qué pensar que en alguien que sólo sepa mentir y que sólo quiera... bueno ya sabes. Será mejor que me ponga en marcha aún hay mucho trabajo por hacer y no quiero que el señor Li se vuelva a molestar conmigo- dijo y se puso de pie.

- Por cierto, ¿estás segura que las instrucciones que recibiste eran correctas?- preguntó Eriol.

- Claro que sí, se me hace muy extraño la actitud del señor Li, ya sabes que no me permito errores en el trabajo.

- De acuerdo, yo veré después qué fue lo que sucedió- contestó Eriol y acto seguido salió Nakuru de la habitación. Entonces él reclinó en el asiento y puso sus manos en su nuca mientras pensaba.

¿Qué habrá sucedido, Nakuru no suele equivocarse en el ámbito laboral?... Si ella vive dedicada a su trabajo... Pobre, no se da la oportunidad de enamorarse, le ha ido tan mal que dejó de intentarlo...sólo espero que conozca a alguien que la haga sentir especial... Ella aún no me cree que el amor te cambia la vida, pero cuando se dé cuenta de que realmente estoy enamorado de Tomoyo, sé que ella también creerá otra vez en el amor.

Sonrió al pensar en Tomoyo, se moría de ganas de verla otra vez. El día anterior logró obtener su número telefónico, con el pretexto de que ella podía ser útil con la apertura del restaurante, pues tenía un fino paladar y un elegante gusto. Gracias a ese pretexto comenzaría a frecuentarla y si lograba su objetivo, tal vez podría entablar una relación seria con ella. Eriol se sonrojó un poco al pensar en eso. Entonces se abrió la puerta abruptamente y apareció Syaoran.

- Hola, ¿qué novedades hay, cómo te fue ayer? - pregunto el joven chino.

- Ah pues... bien, ya he conseguido a parte del personal, y novedades... pues hay algunas - respondió, casi había olvidado el asunto de Sakura Kinomoto- pero dime ¿dónde pasaste la noche? Hoy en la mañana pregunté en la recepción del hotel y me dijeron que nunca llegaste... ¿qué paso?.

- Nada, sólo fui a visitar mi vieja casa, pero en fin dime las novedades- dijo Syaoran volviendo al punto.

Eriol ya no pudo retener más la verdad así que quiso ser directo - Pues lo que sucede es que- suspiro y trató de encontrar las palabras para decirle a su amigo lo sucedido- una de las chicas que vino ayer y que de hecho se quedó con el puesto, pues es… es...

- Es, es... ¿es qué?- dijo Syaoran un poco desesperado.

-Sakura Kinomoto...- dijo el inglés rápidamente y vio la misma expresión en su amigo que la que vio el día anterior en el rostro de la señorita Kinomoto. Una palidez y temió que se desmayaran. Entonces Syaoran se levantó y comenzó a caminar de un lado a otro.

- ¿En serio? Vaya, el mundo es un pañuelo ¿no?, esta mañana me encontré con su padre- se le notaba nervioso pero Eriol sabía que no le diría lo que de verdad estaba pensando- Bueno qué se le puede hacer, de cualquier modo nosotros nos iremos pronto.

-Bueno yo no sé si me quiero ir pronto- le respondió Hiragizawa pero no quiso explicar que era por Tomoyo que ya no quería irse, prefirió guardar eso para otra ocasión pues no quería elevar el estrés de Syaoran que de seguro ya era mucho mientras continuaba caminando por la oficina y Eriol temió que hiciera una zanja pues no paraba. Lo único que lo detuvo fue el sonido de su celular.

- Diga- respondió Syaoran- ¡Oh! madre ¿qué sucede?- decía el joven chino mientras hablaba por teléfono- ¿¡Qué!?... pero... pero... si lo entiendo pero... está bien... sí...yo mandaré por ustedes... claro...nos veremos, mándale saludos a Hien.

-¿Qué sucede?- preguntó Eriol algo preocupado.

- Pues nada, sólo que a mi madre se le metió la idea de venir a Japón, estará aquí mañana por la mañana - Syaoran se sentó y dio un suspiró- Quiere pasar unos días aquí.

Después de eso se quedó ahí callado, absorto en sus pensamientos y ya no quiso retomar la charla con su amigo.

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Pasaron un par de días, Sakura estaba preparándose para irse a vivir a Tokyo, era algo nuevo para ella pues nunca se había separado de su casa. Tomoyo se había ocupado de conseguir lugares en donde pudieran quedarse Chiharu, Rika y ella. Ahora viviría en un pequeño departamento en la ciudad, aunque ese nuevo estilo de vida le preocupaba un poco no dejaba de pensar en la charla que había tenido con su padre y hermano cuando regresó de Tokyo.

- Bueno así que así son las cosas- decía ella mientras cenaba.

-¿Oye monstruo y se podría saber quién te ayudó a moverte por la ciudad?- pregunto Touya.

- Tomoyo- respondió ella y Touya casi se ahoga con la comida al oír su nombre.

- ¿En serio? Qué gusto, hace mucho que no la veías- dijo su padre tan amable como siempre- Ah, por cierto, esta mañana me encontré nada más y nada menos que a Syaoran Li- ahora Sakura era la que casi se ahogaba con la comida. Para sorpresa de su familia ella no quiso preguntarle a su padre nada y prefirió no tocar el tema.

Al día siguiente Yukito fue a su casa e hizo oficial el compromiso con ella, el joven doctor le dijo que no se preocupara por los detalles de la boda pues él contrataría a alguien que se hiciera cargo de todo y ella podría concentrarse en su nuevo empleo.

Sakura repasaba todo eso mientras guardaba su ropa en algunas maletas, luego buscó algunas cosas en su cajón y no pudo evitar agarrar de nuevo la foto que tenía guardada ahí. La miró por unos segundos mientras pensaba que cada día se acercaba más el momento de verlo, eso le preocupaba ya que ella no quería volver a sentir algo más que una amistad por él, pero temía que al verlo todo se derrumbara.

¿Dónde estarás ahora? ¿Qué estarás haciendo?... ¿Qué pasará cuando te vea?... pensaba Sakura.

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Mientras tanto Syaoran había estado ocupado instalando a su familia en el elegante hotel en Tokyo, además su madre le había dicho que mandara a limpiar su vieja casa pues deseaba pasar unos días ahí con su nieto. Por su parte Hien estaba feliz por estar con su padre y se sentía emocionado pues pronto conocería la casa donde él vivió. También estaba Meiling quien no estaba muy feliz de estar en Japón pero trataba de resistir pues sabía que su esposo quería irse de ahí lo antes posible.

No se equivocaba. En silencio Syaoran Li se moría de ganas de salir de nuevo corriendo de ese país. Cada momento se aproximaba un posible reencuentro con la única chica que había amado en su vida.

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Por su parte, un día antes de la inauguración Eriol había citado a la gente que había contratado para explicarles cómo sería el evento y por supuesto proporcionarle instrucciones específicas de las actividades a realizar en sus respectivos para sus trabajos, así como darles la bienvenida al equipo.

Poco a poco comenzaron a llegar y Syaoran estaba miraba a todos, esperando el momento en que Sakura apareciera. Se hacía tarde, todos se reunían pero ella no aparecía. Él pensó que tal vez se arrepintió y decidió no presentarse. No quiso preguntarle a Eriol si ella había confirmado su asistencia. En determinado momento, no pudo más con su desesperación y decidió salir a tomar un poco de aire o estallaría.

En ese momento, Sakura iba corriendo, se le había hecho tarde, pues no había conciliado el sueño la noche anterior por los nervios y esa mañana no había despertado a tiempo. Corría tan de prisa que no vio mientras se acercaba que Syaoran estaba parado afuera del lugar.

Li miraba al suelo mientras intentaba relajarse cuando escuchó que alguien se aproximaba rápidamente. Levantó la vista y vio a Sakura que ya notaba su presencia y detenía su carrera. Ella se detuvo frente a él, por unos segundos el mundo se congeló... sólo estaban ellos mirándose a los ojos. Sus corazones latían muy rápido y permanecían en silencio.

Sakura sentía que su corazón se le iba a salir del pecho. Syaoran no era ese chico de 18 años que ella había visto hacia años, ahora lo miraba un poco más maduro y elegante; también no pudo evitar hacer la observación de que seguía siendo apuesto. Esa última observación la hizo avergonzarse, estaba ya comprometida y no podía interesarse en su viejo amigo.

Syaoran también sentía que su corazón latía con muchísima intensidad. Vio que Sakura se había convertido en una mujer, ya no era la adolescente de la que se había enamorado como un loco. Había un montón emociones en su interior y todas ellas pasaban muy rápido, predominaban la alegría de verla y la rabia que sentía porque ella le partió el corazón. Comenzó a hervirle la sangre y no sabía ni que decirle, ignoraba que ella también se había quedado muda.

-Ho…hola- dijeron lentamente los dos al unísono, después del incómodo silencio que hubo entre ellos.

Entonces la puerta de entrada al restaurante se abrió y apareció Eriol.

- Syaoran te necesito aquí adentro ya vamos a comenzar...- dijo y su voz se fue apagando cuando vio que Sakura estaba ahí- Lo siento por interrumpir, mejor entra cuando quieras yo... los dejos solos.

- No- dijeron Sakura y Syaoran de nuevo al mismo tiempo. Sakura entró en el lugar y Syaoran la siguió sin cruzar palabra.

Las horas que continuaron fueron terriblemente incómodas pues no se atrevían ni siquiera a voltearse a ver. Después Sakura se disponía a irse a su departamento, una vez ahí recibió una llamada de Tomoyo quien le dijo que ella había sido invitada a la inauguración y como la invitación era doble decidió invitar a su madre porque ella deseaba saludar a Sakura. La ojiverde por su parte había invitado a su prometido Yukito, aunque ahora pensaba que quizás no había sido lo mejor.

Esa noche tampoco pudo dormir, ahora repasaba una y otra vez su reencuentro con Syaoran, pensaba las cosas que le pudo haber dicho y recreaba mentalmente cada uno de los detalles de su fisonomía.

No...No debes pensar en él... te vas a casar con Yukito - se decía a si misma intentando borrar a Syaoran de su mente pero no podía. Finalmente el sueño la venció, aunque mientras dormía una lágrima recorría su rostro.

Continuará…


Bien, bien. Lo que varios querían ver por fin se dio. Quizá no tuvo el impacto que ustedes esperaban pero apenas esto empieza. Aún hay muchas cosas por suceder y espero que la historia los siga atrapando.

Como siempre hay cientos de cosas que quisiera decirles, pero siempre he preferido que la historia se vaya desenvolviendo por sí sola. De cualquier forma aquí estaré para cualquier duda, queja, burla o aclaración. Los quiero gente, nos leemos pronto.