Hola de nuevo. Gracias por continuar leyendo, esto apenas se pondrá que arde. Veamos, ya reuní a nuestros protagonistas, ya expliqué lo que sucedió entre ellos, ya puse al tanto sobre información del otro, ya les hice entender que sus sentimientos sí fueron importantes, ya los puse juntitos y ahora...


Capítulo XI
Principio y final

Le hubiera gustado permanecer así para siempre, sólo ella y él. Lo abrazaba y se aferraba a él con mucha fuerza, como si no quisiera que se fuera jamás. Permanecieron así un tiempo, ellos no supieron cuánto, no tenían noción de nada a su alrededor.

Llegó el momento que ambos buscaron la mirada del otro, por lo que se separaron un poco. Aún en los brazos del otro, sus miradas se encontraron. Syaoran ya no lloraba, pero todavía tenía algunas lágrimas en su rostro, y Sakura estaba a punto de romper en llanto. A ambos les cruzó la misma idea: besarse; sin embargo, no creían que fuera prudente hacerlo. Entonces decidieron separase.

-Lo siento...- dijo el joven chino dando un paso hacia atrás mientras se limpiaba lo que quedaba de sus lágrimas - Me exalté un poco.

-No, no tienes que disculparte... ¿Estás bien?- preguntó un tanto preocupada.

-Sí, sólo...no importa. Ya me iba, así que si quieres quedarte aquí un rato no te preocupes, sólo pasaba a ver y...- decía Syaoran atropelladamente, y sin terminar la frase se dio la media vuelta.

-Espera...- dijo Sakura, Syaoran detuvo su paso y se dio la media vuelta- No quiero que te vayas así- agregó y sin más se arrojó a sus brazos y rompió en llanto.

Li, en un principio permaneció sin hacer ningún movimiento, pero después la rodeó entre sus brazos.- Tranquila...no llores. Por favor no llores...-guardó silencio un momento y suspiró- Lamento haberme comportado como un idiota contigo en la noche de la inauguración. Pero pasaron tantas cosas que me hicieron comportarme así.

La ojiverde se separó de él- Necesitamos hablar y aclarar todas esas cosas que pasaron- lo tomó de la mano y lo llevó justo debajo del árbol, una vez ahí se sentaron.

¿Cómo empezar a decirse todo lo que sentían? Ninguno de los dos sabía por donde comenzar. Sakura miró hacia abajo y comenzó a hablar.

-No tienes porqué disculparte por lo que pasó en la inauguración. Tú no estabas bien, habías bebido, a cualquiera le puede pasar.

-Pero te traté mal a pesar de que me fuiste a ayudar. Además dije cosas que no debía.

-No importa, entiendo que sigas molesto conmigo...Yo fui muy mala contigo hace 7 años- dijo, a pesar de eso no se atrevían a mirarse a los ojos.

-Me lo merecía, no debí de decirle a Tsu...bueno no debí abrir mi bocota.

-Sólo quisiste protegerme, es no tiene nada de malo. En cambio yo, no te apoyé cuando más me necesitabas, tu padre murió y yo no estuve contigo. Viniste a mí buscando desahogarte y te fallé.

-Eso ya no importa- dijo Syaoran al tiempo que tomaba el rostro de Sakura y lo levantaba para que se pudieran mirar a los ojos- Tú nunca me fallaste, de hecho siempre me apoyaste, estuviste conmigo en muchos momentos de mi vida, eres una persona muy especial para mí.

Sakura le sonrió- Syaoran, te amo...¿cómo te lo hago saber?- pensó- Tú también eres muy especial para mí...En los últimos días he pensado tantas cosas, y yo quería decirte que...- su voz se fue apagando poco a poco porque cada vez más se aproximaban, ya no podían más, tenían que darse un beso.

Sus corazones latían rápidamente, habían esperado mucho para ese momento. Estaban deseosos de repetir el beso que se habían dado años atrás.

Cuando estaban a unos milímetros un sonido los interrumpió, se trataba del teléfono móvil de Syaoran. Se alejó un poco, se sintió frustrado por hacerlo, pero se sintió aun peor cuando vio que se trataba de su esposa. Se puso inmediatamente de pie y caminó unos pasos, no quería incomodar a Sakura.

-Hola- respondió con voz inexpresiva-...sí ya vi la hora, sé que es tarde... No, no tengo tiempo... Me quedaré en casa de mi madre... Oye, estoy ocupado, tengo que irme... Sí nos vemos después... Adiós- finalizó y colgó. Ese había sido un crudo regreso a la realidad. Se volteó y vio que Sakura también estaba de pie.

-Creo que mejor nos vamos- expresó Sakura con una leve desilusión. Pero consiente de que había estado apunto de cometer una locura.

-Si quieres te llevo a tu casa- dijo Syaoran.

Ella se encongió de hombros -Mi padre cree que estoy en Tokyo, será una sorpresa que llegué a casa- caminó hacia su interlocutor y se paró junto a él.

-Hace un rato estuve platicando con él...

-Qué curioso, yo fui con tu madre- Sakura dudó un poco en agregar- Me dijo que Hien no es tu hijo... Pero no te enojes con ella por decirme eso, sólo fue un comentario que se le salió decir.

-Ah vaya... Bueno así es- respondió Syaoran, se sentía aliviado de que Sakura ya lo supiera, porque él quería que fuera así, pero no encontraba el momento ni las palabras para hacérselo saber-...¿Sabes?... tu padre me dijo que cuando me fui tú te sumiste en una depresión.

-Sí...- la joven pensó que era importante que su amigo lo supiera, eso era una prueba de lo que sentía por él.

Ambos se miraron en silencio. Aquellas palabras habían sido la señal de que algo importante sí había pasado entre ellos ¿el sentimiento seguiría ahí? Entonces, como respuesta a esa pregunta que estaba en el ambiente, ya no pudieron más, y sin que dijeran otra cosa, terminaron en los brazos del otro y se unieron en un beso. Era igual o mejor que la última vez, ambos estaban entregándose en ese beso, demostrando todo el amor que aún sentían.

Creí que nunca volvería a probar de tus labios -pensaba el joven- Pensé que aquella vez había sido un sueño, un sueño increíble. Pero ahora estás aquí, conmigo, repitiéndolo. Sigo sin saber el porqué pero no me importa, ahora sólo quiero demostrarte otra vez cuánto te quiero.

Esperé tanto para esto...- decía en su mente Sakura- Ahora no me importa cuánto fue exactamente. Sólo sé que pasaron tantas cosas, que a veces me pereció que se convertiría en algo imposible. Una fantasía tan irreal. Pero ahora estoy aquí contigo, y no me importa nada... sólo quiero que sepas lo que siento por ti.

No tenían la menor intención de separarse. Mientras se sujetaba de su cuello, Sakura sentía como la mano de Syaoran recorría su espalda, pero de repente llegó más abajo y se instaló en esa parte de su cuerpo con una suave caricia. Eso no le molestó, al contrario, aquel contacto despertó en ella otras emociones. Como respuesta se aferró más a él. En ese momento ambos se dieron cuenta de que un simple beso ya no bastaba. Lentamente se separaron. Y se miraron a los ojos.

-Sakura yo...- comenzó a decir el chino. Se sentía como un atrevido, de pronto todo su ser le pedía llegar más allá, pero no quería faltarle al respeto. No sabía qué decir.

-...Si quieres vamos a otro lugar, para estar más...cómodos- se aventuró a decir la joven. Tenía mucha pena, pero ella quería estar con él totalmente- Podemos ir a mi casa de Tokyo... si quieres.

Como si el silencio dijera todo, se tomaron de la mano y comenzaron a caminar juntos. Ambos sabían lo que pasaría llegando allá, pero no les importaba lo que pasara después. Sólo querían demostrar todo lo que sentían.

-o-o-o-o-o-

Quizá era lo más extraño que le había sucedido en su vida. Nunca se había puesto tan nervioso al estar con una mujer, pero en esta ocasión no lo había planeado. Sólo había ido a pedirle perdón a su novia y después de que una cosa llevara a otra, terminó ahí. En medio de la madrugada, en sus brazos la mujer que tanto amaba, estaba totalmente dormida.

Tan linda- pensó Eriol- Quedó muy agotada. Supongo que es normal, ella nunca...-prefirió dejar la frase incompleta en su cabeza. Y es que le parecía tan increíble todo lo que había pasado. En un principio él no quería, pero ella demostraba lo contrario. Lo había guiado hasta la habitación. El inglés sonrió al pensar en lo que le había dicho una vez que estaban ahí.

-Eriol, no me lastimes- dijo Tomoyo con voz entre cortada.

-Nunca haría algo así- le había respondido agitadamente mientras la besaba.

-No, no me entiendes...- interrumpió un poco la situación- Lo que sucede es que yo nunca he estado con un hombre.

-¡¿Qué?!- preguntó confundido Eriol mientras dejaba de besar su cuello- Cuando me dijiste que tu relación con Kinomoto era muy física, yo supuse que...

-No, nunca pasó nada. Es una de las razones por las que terminamos.

Eriol la había mirado, maravillado por lo que escuchaba. Tomoyo sería suya y de nadie más. Aunque también se preocupó un poco, él nunca había estado con una chica en esas condiciones. No sabía cómo comportarse, no sabía qué decirle o qué hacer. Aún así se aventuró a continuar.

Y al final, la había tratado como a ninguna otra mujer. Había sido sumamente delicado. Él, que siempre se había caracterizado por manipular las situaciones y a las mujeres a su conveniencia, para que siempre resultara el mas beneficiado, en esta ocasión había tenido cuidado con cada detalle.

Ahora, repasaba en su mente cada momento de lo que pasó. Se sentía extraño, jamás pensó que estar con alguien especial podría ser tan diferente, tan hermoso. De pronto pensó en lo que diría su mejor amigo si supiera que no había cumplido con su palabra de respetar a Tomoyo, pero no había podido resistirse; sentía culpa, pero también mucho amor hacia la mujer que tenía a lado.

En ese momento Tomoyo en medio de su sueño dijo algo que fue inentendible para su novio, pero se acomodó en su pecho y continuó soñando. Eriol sonrió de nuevo, a él también comenzaba a vencerle el sueño y desde luego que no tenía inconveniente en dormir entre los brazos de su novia, su único amor: Tomoyo Daidouji.

-o-o-o-o-o-

¿Cómo describir todo lo que había ocurrido?. No encontraba las palabras. Todo había pasado tan rápido y de manera casi inexplicable. Sakura sabía que una característica de Syaoran (y ahora sabía que la había heredado de su madre) era que actuaba por impulso. Quizá eso justificara lo que hicieron.

Habían emprendido su camino hasta Tokyo, Syaoran manejaba su automóvil en silencio, con la mirada fija en la carretera. A veces volteaba a verla, sólo para darse cuenta de que ella lo miraba, en sus ojos había notado un brillo especial, era extraño y cautivador, y eso lo emocionaba más.

Ella, por su parte, habló de vez en cuando, sólo para indicarle el camino a su casa. Estaba nerviosa, en poco tiempo compartiría una nueva faceta de su amigo, una totalmente desconocida para ella.

Una vez que llegaron ahí, continuaron tomados de la mano. El departamento estaba oscuro, pero inmediatamente se dirigieron a la habitación. Continuaron con lo que habían empezado momentos antes debajo del árbol. Ninguno de los dos dijo nada. Y qué se podían decir si las palabras sobraban en ese momento.

Sakura sentía que había alcanzado el cielo, jamás había sentido algo parecido. En realidad, debía admitir que sí tenía experiencia en esos temas; hacía más o menos un año que había comenzado a tener relaciones con Yukito, sólo algunas ocasiones, nada regular. En aquel momento pensó que lo normal era estar con su novio, Yukito Tsukishiro. Y en cada ocasión no había encontrado nada especial, nada que fuera más allá de lo físico.

Ahora la historia había sido diferente. Desde que se habían conocido siendo niños, ella y Syaoran habían coincidido en muchas cosas, esta ocasión no había sido la excepción. Sin decirse nada, se habían entendido a la perfección. Se complementaban.

Sin embargo, una vez que habían terminado, la joven temió que él se marchara. Se puso de espaldas, cerró los ojos y apretó los labios en un intento de evitar decirle que no se fuera; pero si lo hacía, ella lo entendería, pues en algún lugar lo esperaba su vida con su esposa e hijo.

Pero no ocurrió eso, Syaoran se había quedado con ella. Aunque no pudieron decirse nada. Cuando Sakura se volteó hacia él, después de unos minutos, se dio cuenta de que estaba totalmente dormido. Ella lo había arropado con las sábanas y permaneció ahí mirándolo. Tenía tantas cosas en su cabeza.

Quizá sólo viniste porque te sentiste obligado a terminar lo que empezamos y te quedaste porque no querías dejarme aquí botada...o quizá todo fue porque te sentiste culpable por lo que te dijo mi papá... No lo sé, pero yo me siento feliz de haber compartido esto contigo, y cuando despiertes...no me importará nada, te diré lo que siento... Te diré que te amo... Aunque te vayas después, te lo diré.

Se quedó ahí observándolo, le parecía tan perfecto. No podía creer que había recorrido cada rincón de su fisionomía, que conocía cada detalle de él. No pudo conciliar el sueño. Después de un rato, desconoce cuanto tiempo pasó, se dio cuenta de que el sol ya se asomaba. Decidió levantarse, se envolvió en otra sábana y se acercó al armario para buscar la ropa que usaría ese día.

-o-o-o-o-o-

Soñaba. Su sueño era sobre lo que había sucedido. Era como uno de esos sueños que tenía antes y durante su adolescencia. Aquellos que al principio lo avergonzaban, pero que después descubrió que era algo normal entre los jóvenes. Quizá si hubiera vivido con su padre le hubiera explicado todo. Lo peor de esos sueños no era que los tuviera, sino cómo o más bien, con quién los tenía; no era nada agradable despertar con ideas y sensaciones extrañas sobre una chica y luego tener que verla como si nada. Aquello le daba mucha pena.

Sin embargo, esta vez no había sido sólo un sueño. De verdad había estado con ella, pero ahora no sentía vergüenza. Las cosas habían sucedido muy rápido, pero aún así sentía la necesidad de estar con ella, de demostrarle de todas las maneras posibles que seguía enamorado de ella.

Así lo había hecho, la amó en medio de la oscuridad de su habitación. Había recorrido su geografía, aunque nunca encontró las palabras con qué expresarse. En un principio se había sentido incómodo al darse cuenta de que no era el primero en recorrer su territorio, pero entendió que habían pasado muchos años, sus vidas se habían separado y, por supuesto, no se habían detenido. Él no tenía derecho a reclamarle nada.

Por otro lado, jamás había sentido con ninguna mujer lo que sintió con su vieja amiga. Estaba tan feliz, tan completo y lleno de vida. Pero también confundido, seguía sin entender porqué esa actitud de ella, no sólo de besarlo sino de compartir algo más.

Tal vez sienta algo más que una amistad...no, no lo creo- se decía a sí mismo- Lo más probable es que siga sintiendo lástima por ti y el resto fue porque se sintió presionada...En ese caso, quizá tú te aprovechaste de eso... No, no, no eres un aprovechado, ella sí quería, tú lo sabes perfectamente. Te diste cuenta de eso... ¡Rayos!...Ya no puedo más, tengo que saberlo todo de una vez. No pienso irme sin una explicación de todo esto...Pero tampoco me iré sin que me escuches, quiero por lo menos una vez más decirte que te amo.

En ese momento comenzó a abrir los ojos. Miró su lado derecho, sólo vio que ella ya no estaba acostada a su lado. Después se dio cuenta de que la luz del sol ya comenzaba a entrar por la ventana. Luego volteó a su lado izquierdo y la vio. Estaba parada de espaldas, parecía que buscaba algo en el armario. Lo más lógico era que buscaba algo de ropa, porque sólo estaba envuelta en una delgada sábana que, a juicio del joven, no dejaba nada a la imaginación.

Sakura volteó a verlo, se sorprendió al verlo despierto y con la mirada fija en ella. Se acercó a él y mientras se sentaba en el borde de la cama, él se incorporaba. Ambos sabían que había llegado el momento de decir todo.

-Buenos días- fue lo único que se le ocurrió decir a Sayoran.

-Am...buenos días- le respondió la joven- Creo que tenemos que hablar de lo que pasó- Li asintió pero no dijo nada, por lo que Sakura continuó después de un suspiro- No sé que pienses tú, sólo quiero que me escuches... Lo que sucedió anoche fue muy importante para mí... porque, la verdad es que yo desde hace mucho tiempo siento algo especial por ti. Debí darme cuenta antes, pero antes de que te fueras...la confesión de lo que sentías por mí, el día que te vi besando a mi mejor amiga y el beso que nos dimos...Todo eso hizo que me diera cuenta de lo que representas para mí...- hubo un momento de silencio y agregó mirándolo a los ojos y al borde del llanto- ¡Syaoran te amo!

El joven chino no podía creer lo que escuchaba. Quiso pellizcarse, para comprobar si estaba aún dormido, pero no lo hizo. Estaba congelado, inmóvil. Pero pudo articular algunas palabras.

-Y...yo...yo no… no sé qué decir- expresó torpemente.

-Sólo quería que lo supieras, te lo debí decir antes de que te marcharás. Ahora tú tienes tu vida y te entenderé si decides ignorarme e irte.

-¡No!- exclamó de pronto Syaoran- No quiero irme, yo también quería decirte que...que...que sigo enamorado de ti- ambos se miraron en silencio, poco a poco se acercaron para besarse.

Los dos se sentían más que felices, jamás imaginaron que su amor sería correspondido. Syaoran tomó el rostro de Sakura y sintió que una lágrima recorría su mejilla. Entonces se separó de ella.

-¿Qué sucede?- preguntó el joven- ¿Porqué lloras? Ya sabes que odio que llores. Dime si te molestó algo.

-No- dijo Sakura secándose las lágrimas- Estoy llorando porque estoy feliz de estar aquí contigo. Me parece como si fuera un sueño hecho realidad.

-A mí también...-dijo con una sonrisa encantadora, pero de momento cayó en cuenta de algo y cambió su expresión a una más seria- Todo esto es maravilloso, pero tenemos que definir lo que va a pasar. ¿Qué es lo que quieres que suceda a partir de ahora? Por mí podría quedarme a tu lado, pero yo respetaré lo que decidas.

-No lo sé... Bueno ambos tenemos ciertos compromisos. Quizá lo mejor sea que terminemos con ellos.

Syaoran la tomó de las manos- Estoy de acuerdo, pero de momento eso no podrá ser del todo. Si Meiling se entera de que la voy a dejar por estar contigo, ella nunca me dará el divorcio; y no sólo no me dará mi libertad, sino que no me dejará ver a Hien. Ella podría alegar que no tengo ningún derecho sobre él porque no soy su padre, y me temo que eso es muy fácil de comprobar. Además en este momento no me puedo dar el lujo de estar en medio de un escándalo, eso no beneficiaría la imagen de la cadena de restaurantes.

-Sé que todo eso es muy importante para ti. Así que respeto tu decisión- respondió Sakura con una leve decepción.

-No quiero que me malinterpretes, yo sí quiero estar contigo. Pero debemos esperar un poco antes de hacer pública nuestra relación. Cuando el restaurante tenga una estabilidad aquí en Japón, no tendré que preocuparme por la imagen de la empresa. Y con lo que respecta a Meiling, bueno poco a poco iré buscando la forma de separarme de ella y luego le pediré el divorcio. Lo que intentó decirte es que, si estás de acuerdo, mantener lo nuestro en secreto para no tener problemas.

-Está bien. Aunque me será muy duro esperar a que estemos juntos ante el mundo. No me importa, yo sólo quiero estar contigo- finalizó y se acercó más a él para estar en sus brazos. Qué más nada una pequeña espera si había estado lejos de él por años.

-... ¿Y tú qué harás con Tsukishiro?- preguntó Syaoran mientras la abrazaba.

-Lo mejor es terminar con él antes de que los planes de boda avancen más. Pero no quiero precipitarme tanto para no levantar sospechas.

-No me gusta que estés con ese tipo...

-Me creerás si te digo que sólo lo acepté como una forma de convencerme a mí misma que con eso valió la pena perderte.

-Mmm... pero eso no le quita que me sienta celoso- dijo jugando. La abrazó más, y comenzó a besarle el cuello- Oye todavía es muy temprano. ¿Porqué no nos quedamos un poco más aquí?- dijo insinuando que quería repetir lo sucedido la noche anterior.

Compartían esos momentos de felicidad. En ese instante sólo existían ellos. Pero aún estaban lejos de saber lo que les esperaba.

Momentos más tarde, la luz del sol ya iluminaba toda la habitación. Aunque Sakura deseaba quedarse con Syaoran así, se dio cuenta de que ya se estaba haciendo tarde y tenía que ir a trabajar.

-Syaoran...- le dijo cariñosamente- ya tengo que apresurarme, debo ir al restaurante.

El joven miró la hora y le respondió- Pero si ya se te hizo tarde desde hace un buen rato, ¿qué mas da unos minutitos más?- finalizó y la abrazó con fuerza.

-Pues como sabía que iba a ir a Tomoeda, le pedí permiso a Eriol de llegar un poco tarde, pero no quiero excederme- dijo dándole un beso y levantándose. Se dirigió al baño para tomar una ducha.

-Ya veo. Bueno, no querrás quedar mal con tu jefe, o sea yo, porque te puedes meter en problemas- bromeó, mientras su amada se iba- Oye, si vas a tomar una ducha necesitarás a alguien que te talle la espalda- agregó siguiéndola. No quería perder oportunidad para estar con ella; abrazarla, besarla, amarla… darle todo lo que le debió dar en esos años que pasaron lejos.

Sin embargo, al final la joven decidió no dejarse llevar tanto por la situación y decidió ponerle un alto. Syaoran terminó solo dándose una ducha helada.

-Lo siento si te molesta que sea tan "efusivo"...- decía Syaoran momentos más tarde mientras se vestían- pero quiero demostrarte cuánto te quiero; y, además, llevó mucho tiempo queriendo estar así contigo. Sumado a eso, bueno, tiene mucho que no estoy con una mujer- agregó sonrojándose.

Sakura sonrió, se acercó a él y rodeó su cuello con su brazos- No, no me molesta... pero hay que ir con calma... yo no quiero alejarme de ti ni un segundo, pero todavía nos queda mucho tiempo para estar juntos...- le dio un beso e interiormente deseó que así fuera. Aunque todavía tenían que pasar algunos obstáculos, se amaban y eso era lo único que importaba. Además ¿qué mas daba?, no serían los primeros ni los últimos en tener un romance a escondidas. Sakura intentó convencerse de que esa situación sólo sería temporal.

-o-o-o-o-o-

Por primera vez desde que había comenzado en su nuevo empleo, decidió tomarse un respiro. Ir a ver a su única amiga no le caería nada mal. Además le serviría para huir de Touya Kinomoto o, quizá contarle a alguien lo que pensaba sobre él.

Aquella mañana Nakuru Akizuki no vio por ningún lado a Kinomoto. Eso le provocó una sensación extraña. ¿Lo quería ver? Intentó quitar esa idea de su cabeza. Simplemente pensar en eso era una tontería.

Aun así decidió ir a conversar un rato con su amiga Kaho Mizuki. En realidad le tenía mucho apreció, prácticamente era la única amiga que tenía. Esto se debía a que dedicaba casi todo su tiempo al trabajo y por eso no socializaba mucho; sin embargo, Mizuki y ella habían establecido una amistad a raíz de que Nakuru la visitaba solamente como su paciente. Pero la relación de amistad fue creciendo poco a poco, muy a pesar de que no se veían y que la frecuentaba con el pretexto de darse un chequeo médico.

Nakuru apreciaba mucho a su amiga, además de que la admiraba como doctora. Le parecía que era una profesión muy complicada y que pudiera salir adelante significaba que era una persona muy dedicada, disciplinada y constante.

La joven caminaba hacia el consultorio de su amiga. Llamó a la puerta e inmediatamente escuchó la voz que la invitaba a pasar.

-Hola- se saludaron afectuosamente al unísono.

-¿Cómo haz estado? Hace mucho tiempo que no vienes a visitarme- expresó Mizuki.

-Lo siento mucho pero últimamente he estado muy ocupada- respondió Nakuru.

-Vaya, de seguro ya tienes novio.

-¿Ah?... No, no se trata de eso. Ya sabes que eso no me interesa.

-Eso dices, pero te aseguró que sí tienes pretendientes.

Involuntariamente Nakuru agradeció en silencio que se diera la oportunidad de hablar de Kinomoto, sentía la necesidad de hablar de él- Bueno...- comenzó a decir con un leve sonrojo- Hay alguien, pero no es un pretendiente, a mí él no me interesa, pero él es tan insistente que ya no sé qué hacer.

-¿De qué se trata? Siéntete con la confianza de decírmelo- dijo Kaho con una sonrisa, estaba muy contenta de llevar la conversación a donde había querido, además le sorprendía que lo había logrado muy fácil y rápido.

Nakuru relató lo sucedido con Touya desde el momento en que lo conoció, pero no había hecho ningún comentario acerca de lo que pensaba al respecto.

-Ya veo- comentó Kaho- Entonces Touya es el hombre que te está pretendiendo.

-¿Lo conoces?- preguntó intrigada.

-Bueno, él es el hombre del que te hablé alguna vez. ¿Recuerdas?...-hubo un breve silencio- Ese al que amé hace mucho tiempo pero que...

-...te terminó engañando- completó la frese Nakuru- Claro, ya recordé que contaste eso en alguna ocasión...- de pronto su expresión de asombro cambio a una de enojo- ¡Ay! yo sabía que ese Kinomoto era un tonto. Ya decía yo, con razón no me dio confianza desde el principio.

-Tranquila- interrumpió Kaho- Que me haya engañado, no quiere decir que esa el peor hombre del mundo. Hace poco lo vi y estoy segura que ha cambiado. Además por lo que me cuentas, parece que le interesas mucho, a mí jamás me regaló una flor.

-La gente no puede cambiar, de seguro en el fondo sólo me quiere para una cosa y ambas sabemos de qué se trata- respondió fríamente.

-Tal vez la gente no cambie, pero estoy segura que en el fondo Touya siempre ha sido un buen hombre, sólo que nunca se ha enamorado...- agregó con una sonrisa- Quizá ahora se dé la oportunidad de que tú y él...

-¡No!- exclamó la joven- No lo digas ni de broma. Ya sabes que eso del "amor" no es para mí.

-Antes no pensabas así...-miró a su amiga a los ojos y ella desvió la mirada- Nakuru tienes que superar todos los tropiezos que has tenido. No puedes seguir así, negándote al amor.

-Es que no quiero. No quiero equivocarme otra vez. Ya no soportaría una caída más.

-Es normal que sientas desconfianza pero quizá deberías intentar algo con Touya. Él está siendo muy insistente, por lo menos deberías tratarlo más- puntualizó Kaho mientras Nakuru se encogía de hombros- O me negarás que te atrae aunque sea un poco, él ha sido muy detallista, además que es muy atractivo...

En la mente de Nakuru se dibujo la imagen de Kinomoto. Tuvo un leve sonrojo en sus mejillas y antes de que pudiera decir algo que la comprometiera, miró su reloj y se puso de pie inmediatamente.

-¡Oh cielos!...no me había dado cuenta de lo tarde que es... Lo siento, pero ya me tengo que ir... Adiós nos veremos pronto- finalizó y salió rápidamente del consultorio.

Por su parte Kaho Mizuki se puso de pie lentamente y se asomó por la puerta. Miró hacia el pasillo y notó que su amiga se había esfumado con una velocidad increíble. Dibujó una sonrisa – Vaya. No cabe duda, estos dos tienen que terminar juntos. Pero habrá que sensibilizar más a Nakuru.

-Eso fue muy rápido- dijo una voz a sus espaldas.

-Ah... Hola Yukito- saludó animadamente- Ya hice lo que me pediste, hablé con ella. Parece que ya está cediendo pero aún no quiere admitir nada. Queda camino por recorrer pero vamos bien.

-¡Excelente!- exclamó su amigo, colega y compañero de trabajo- Eso me da la tranquilidad de que podré dejar las cosas arregladas o por lo menos en tus manos.

-Hay que ser optimistas. Por cierto, ¿cómo te sientes?- preguntó volteando a verlo.

-Bueno a veces bien y a veces mal. Creo que hoy es un buen día- dijo animadamente aunque su semblante decía lo contrario. Aún tenía asuntos pendientes que hacer, pero se sentía obligado a resistir lo más posible.

-o-o-o-o-o-

Caminaban tomados de la mano rumbo a la enorme casa, Tomoyo había permanecido muy callada toda la mañana. Sólo reflexionaba acerca de lo que había sucedido entre ella y su novio: Eriol Hirgizawa. Había perdido totalmente la cabeza por él. Lo amaba tanto que no había dudado en compartir con él algo tan especial.

Ahora caminaban juntos rumbo a la casa de su madre, que le había llamado muy temprano por la mañana y había insistido en que fuera a verla para tratar unos asuntos. Le había pedido a Eriol que la acompañara pero, ahora que lo pensaba, no sabía si podría mirar a los ojos a su madre después de lo que había hecho la noche anterior.

-Cariño- dijo y el joven inglés la miró.

-¿Qué sucede?

-Quería pedirte una disculpa por mi comportamiento de anoche. Yo no soy así. De verdad. Pero es que no sé... te amo tanto que perdí la razón.

-Ya sé que no eres así. Me bastó con saber que fui el primero para darme cuenta de eso. Y si no hubiese sido así de cualquier forma no tendrías porque disculparte. Es algo normal, yo también perdí la razón.

-Pero yo quería esperar, ya sabes, estar casada- dijo sonrojándose- Y ahora no sé ni cómo voy a ver a mi madre a los ojos... ¡¿Qué tal si se entera?!... Qué vergüenza. Además te mataría.

-Tomoyo, ella ya me quiere matar- dijo con una sonrisa- Además no tiene porque saberlo. Esto es entre tú y yo. A menos que andemos presumiéndolo a todo el mundo, cosa que no pasará, por lo menos de mi parte. Y si querías esperar al matrimonio… bueno, yo… estoy dispuesto a casarme contigo- agregó.

-Eriol te amo tanto...-expresó y detuvieron su paso al llegar a la puerta de la casa- Eres maravilloso, tan diferente a los demás. Siempre eres tan tierno y honesto conmigo- finalizó y lo besó. Estaba perdidamente enamorada de él, tanto que confiaba ciegamente en él.

Eriol, por su parte, se sentía un poco mal por lo último que le dijo su novia: ¿Honesto?... ¡cielos! ni siquiera puedo decirte que he sido un mujeriego, que no soy como crees. Bueno por ti, ya no tengo ojos para nadie más. Sí, lo importante es el ahora, mi pasado ya no. Además, mientras no lo sepas no pasará nada... ¿cierto?

La escena fue interrumpida por la propia Sonomi que abría la puerta. Su molestia era evidente. Los interrumpió bruscamente y los invitó a pasar. Los guió hacia el enorme jardín para que pudieran desayunar.

-Y bien madre, ¿qué es lo que querías contarme con tanta urgencia?- preguntó Tomoyo mientras terminaba el desayuno.

-Bueno, yo quisiera hablar en privado contigo - dijo mirando a Eriol.

-Mamá, no hay nada que le quiera ocultar a mi novio- dijo tomándole la mano.

La mujer suspiró, no tenía más remedio- Lo que sucede es que estamos teniendo una crisis en la empresa, estamos en números rojos y si no empezamos a economizar estaremos enfilándonos a la bancarrota. Así que tenemos que comenzar a dejar algunos lujos y...

-Lamento interrumpir- dijo Eriol- Bueno, no estoy muy enterado de la situación de su empresa, pero me gustaría invertir en ella. Ya sabe, inyectarle capital para que puedan superar la crisis.

-Ah Eriol no tienes porqué hacerlo- mencionó Tomoyo dulcemente.

-Es algo que quiero hacer. Quiero comenzar negocios aquí en Japón y está es una buena oportunidad. Además no quiero que te falte nada- agregó con una sonrisa encantadora.

A Sonomi Daidouji no le pareció la idea, pero después de unos minutos de discutirlo con los jóvenes no tuvo más remedio que ceder. Eso no le parecía, tener que depender de ese hombre para poder salvar su empresa, pero no había otro remedio. Le pidió al joven que pasara un momento a su despacho para tratar algunos puntos acerca de lo que estaba apunto de hacer.

Eriol se dio inmediatamente cuenta de que estaban casi en la ruina, estaba arriesgándose mucho al hacerse socio de su suegra, pero se sentía con la responsabilidad de proteger a su novia y su patrimonio. Al final ultimaron los detalles, y cuando estaba apunto de salir del despacho, Sonomi lo retuvo.

-Espera- le dijo- antes de que te vayas. Quisiera comentar unos asuntos contigo.

-Am... De acuerdo, pero creo que todo quedó claro.

-Sí, pero esto no es de negocios. Es sobre mi hija y su relación contigo.

-Ah ya veo. Mire señora, yo amo mucho a Tomoyo y...

-No quiero que me vengas con eso- lo interrumpió- Yo sé quién eres. Desde que te vi, supe que te interesaba mi hija y también que me di cuenta de que a ella le interesabas. Tomoyo es mi única hija, no permitiría que cualquiera la pretendiera. Así que me tomé la libertad de investigar sobre ti...-lo miró a los ojos- Lo que descubrí no me agradó nada Eriol Hiragizawa. Eres un empresario inglés de gran renombre, un verdadero genio de las finanzas, con mucho dinero y poder… Y con una terrible fama de casanova.

-Señora yo...

-Eres un mujeriego, eres de lo peor. Sé que has estado con muchas mujeres... sólo las utilizas. No permitiré que dañes a mi hija. Así que quiero que te alejes de ella.

-¡No lo haré!- expresó Eriol poniéndose de pie- La amó, y ni usted ni nadie me alejará de ella. No me importa lo que usted crea saber sobre mí. Sólo yo sé lo que siento.

-Mucho cuidado Hiragizawa. No te metas conmigo y menos con mi hija- respondió Sonomi también poniéndose de pie- Le diré a Tomoyo que tú eres...

-Anda dígaselo... rómpale el corazón... -replicó Eriol desafiándola. Sabía que la mujer no le diría nada a Tomoyo que pudiera lastimarla. Él, por su parte, estaba decidido a demostrar lo contrario, ocultar su pasado y luchar por su amor. Se dio la media vuelta y se marchó con paso decidido.-Estoy en problemas... estoy en problemas...- se decía a sí mismo en silencio.

-o-o-o-o-o-

La mañana había sido increíblemente maravillosa. Desde el principio, despertarse y lo primero que vez es a la persona más amada para después descubrir que siente lo mismo por ti, y además poder demostrárselo. Eso no tenía precio para ninguno de los dos. Aunque sabían que no todo era perfecto, aún quedaban obstáculos por superar, pero ahora lo harían juntos.

Ahora, Sakura y Syaoran se encontraban degustando el desayuno. Habían tenido una charla sobre quién lo prepararía, uno quería probar los platillos del otro. Al final ambos complacieron al otro, Sakura preparándole el desayuno a Syaoran y viceversa.

-Te lo juro- decía el joven chino- es lo mejor que he probado en mi vida.

-Claro que no- respondía la ojiverde- Tú cocinas mejor. Yo lo hago decentemente porque aprendí de ti- agregó con una sonrisa y continuó degustando su desayuno.

-No, siempre fuiste muy buena cocinera y los años mejoraron tu técnica. Yo por mi parte perdí práctica.

A Sakura de repente le surgió una duda - Syaoran, ¿sientes algo por Meiling?

-Am... No amo a mi esposa, la aprecio, claro, pero hay mucha distancia a amarla. Jamás pude amar a otra mujer que no fueras tú. Nunca pude olvidarte, por más que lo intentara.

-A mí me sucedió lo mismo, nunca te pude olvidar. Aunque tuviera a alguien a mi lado. Bueno tu caso es diferente, en tu caso hay un hijo de por medio.

-Sí, la verdad, es por él que me casé con Meiling. No quería que creciera sin un padre. Yo de sobra sé que eso es terrible. Mi padre me hizo a un lado de su vida, y eso es algo por lo que nadie debería pasar- finalizó el chino con una expresión muy seria.

Sakura no quería que él siguiera creyendo que su padre lo había echado de su vida. Ahora ella sabía que todo había sucedido por un tonto orgullo de Ieran Li. Aunque gracias a eso había tenido la oportunidad de estar con Syaoran por años, no era justo que la mentira continuara, pero ella sentía que no era ni el momento, ni el lugar y quizá la persona indicada para confesar todo eso.

-Syaoran... ¿Cómo te sientes con respecto a la muerte de tu padre?- él la miró con desconcierto, por lo que agregó- Bueno, sé que esto lo debimos hablar hace años, pero quisiera saberlo, darte el apoyo que una vez te negué.

-Es algo que ya no tiene caso- comenzó a decir pero al ver la insistencia en la mirada de Sakura continuó- No hay nada en especial. Bueno, sólo me hubiera gustado poder despedirme de él, finalmente era mi padre. Y poder preguntarle tantas cosas, saber el porqué de la indiferencia, de tantos años de abandono...-sus ojos comenzaban a humedecerse, la joven lo tomó de la mano y él correspondió con una leve sonrisa- Él era mi padre y yo lo admiraba, lo necesitaba, lo quería.. y él me dejó ¿por qué? ¿no me quería? ¿Qué le hice yo para merecer su indiferencia?

-Estoy segura que él te quería...

-Pero nunca fue a verme... sólo le interesaba que siguiera existiendo para que heredara su negocio...

Sakura no encontraba las palabras correctas para consolar a Syaoran. Pero en ese momento alguien llamó a la puerta, rompiendo toda esa atmósfera. El chino dio un salto y miró a su acompañante. Ambos estaban sorprendidos por la inesperada visita.

-¿Esperabas a alguien?- preguntó Syaoran en voz muy baja

-No- respondió de la misma forma Sakura- ¿Quién es?- preguntó en voz alta.

-Monstruo soy yo- respondió la voz masculina de Touya Kinomoto.

-Ah ya voy, espera un momento- respondió- Vamos... - le dijo al chino y lo guió a la habitación- Quédate aquí, si te encuentra no quiero ni imaginar lo que sucedería.

-Bah, no le tengo miedo- Sakura arqueó la ceja- Pero si tú quieres que me quede aquí así será. Me quedaré aquí calladito.

La joven salió corriendo de la habitación. Entonces dejó pasar a su hermano mayor.

-Vaya, eres un monstruo muy lento- dijo mirando al entrar- ¿qué te demoró tanto?

-Nada... es sólo que... bueno, nada sólo se me hizo tarde.

-Uy que raro- bromeó Touya- Vaya que te pagan bien... este departamento sí que está muy bien, algo desordenado pero muy bien.

-Es de la señora Daidouji...- aclaró- En fin... ¿qué sucede? ¿Qué te trae por aquí?

-Am bueno, quería tratar un asunto contigo... es sobre Yuki... ¿podemos charlar e ir a tomar un café?

-De acuerdo pero sólo un poco, tengo después que ir a trabajar- dudó un poco- Sólo espera un minuto- su hermano asintió y ella salió disparada hacia la habitación. Vio a Syaoran y le informó- Tengo que irme, después de que nos vayamos puedes salir - lo besó- Te amo, nos vemos después.

-Yo también te amo- dijo con una sonrisa.

Entonces la joven se fue. Syaoran pudo escuchar cómo la puerta principal se cerraba. Unos momentos después se asomó por la ventana para ver a la mujer que tanto amaba y a su hermano, que en su punto de vista era un tonto. Luego el joven se arrojó a la cama, suspiró y pensó en todo lo que había pasado en las últimas horas. Era increíble pero muy bello. No terminaba de asimilar que en el lugar donde se encontraba había amado a Sakura. Sonrió al recordar todo aquello. Se incorporó y, por primera vez estuvo de acuerdo con Touya, efectivamente el departamento estaba muy desorganizado.

Pobre Sakura todo el día trabaja y no tiene tiempo de poner un poco de orden. Habrá que darle una mano- pensóy se dispuso a poner en práctica todas sus habilidades en quehaceres domésticos.

-o-o-o-o-o-

Sakura y Touya Kinomoto habían llegado a un pequeño café, sólo a unas calles del restaurante donde la chica trabajaba. Era una situación un tanto extraña, los hermanos Kinomoto no solían pasar mucho tiempo juntos. La diferencia de edades y de sexo; los años y las circunstancias los habían distanciado cada vez más.

Touya había puesto mucha distancia con respecto a su hermana desde que a él le empezaron a interesar las chicas. En su inmadurez, creía que estar con mujeres era más importante que pasar algunos momentos con su hermana menor. Además se sentía desplazado por Syaoran Li, ya que Sakura pasaba mucho tiempo con él, y fue entonces que se sintió hecho a un lado.

Pero quizá lo que realmente había provocado ese distanciamiento, y era algo inconsciente para Touya, había surgido a raíz de la muerte de su madre. Para él, la pérdida de su madre había sido terriblemente dolorosa. En ese entonces, apenas era un adolescente, y aún no comprendía muchas cosas. Quería inmensamente a su madre y no creía justo que el destino se la hubiera llevado tan pronto. Él todavía la necesitaba, no podía asumir la pérdida. Y lo peor era que cada vez que veía a su padre y, sobre todo, a su hermana, le recordaban que su madre ya no estaba y que nunca pudo despedirse de ella. Sakura cada vez más se parecía a ella, y eso le hacía recordarla. Por eso se distanciaba cada vez más de ellos.

Ahora, no podría soportar otra pérdida. Yukito, era su mejor amigo y no podía permitir que le sucediera nada. Él le había dicho que no se preocupara, que estaba bien. Pero tenía dudas, sospechas, presentimientos, temores.

-Y bien, dime ¿qué sucede?- le preguntó la ojiverde.

-Bueno... quería tratar contigo algo muy importante sobre Yuki.

Sakura sintió una punzada, tal vez su hermano sospechaba que el regreso de Syaoran había despertado muchas cosas del pasado- Ah ya veo.

-Es sobre unas sospechas que tengo. Como tú debes saber, el padre de Yuki murió de una enfermedad del corazón. Y, bueno, en los últimos días he visto algunas cosas que no me agradan y he pensado mucho sobre eso... y... aunque él lo niegue...- dudó un poco en continuar- creo que él tiene esa grave enfermedad y temo que le ocurra algo malo.

-No te entiendo- dijo desconcertada la joven e intentando evitar decir lo que estaba pensando.

-¡Sakura lo que intento decirte es que quiero que estés con Yuki, que lo cuides lo más posible, que procures que esté tranquilo! porque no sé si esté tan enfermo como para que su salud empeoré.

La joven se quedó muda. No daba crédito a lo que escuchaba. La noticia no sólo representaba que los obstáculos entre ella y Syaoran se hacían más grandes, sino que lo que se vislumbraba para Yukito.

Continuará...


Como en cada capítulo que releeo, corrijo y subo; no tengo ni idea de lo que pensaba cuando lo escribí; pero en fin, aquí vamos, aquí vamos. Bien, luego de un recorrido complicado era de esperarse que las cosas no iban a ser sencillas para nuestros protagonistas... y definitivamente para todos los personajes. Así que si usted, querido lector esperaba paz y tranquilidad en este fic, temo decirle que mejor tome asiento y respire profundamente porque aún nos quedan muchas cosas por sufrir... quise decir, contar.

Les recuerdo que soy muy malvada y así; por lo que me disculpo de antemano por destrozar sus nervios. También agradezco infinitamente su lectura y comentarios. Espero ponerme prontito al día con las respuestas a sus reviews. Muchas gracias gente, espero leerlos muuuuy pronto. Tal vez, más de lo que imaginan.