Como ya lo he dicho muchas veces, esta historia la empecé a escribir hace demasiado tiempo. Estaba pensando que en algún punto de este 2021 llegará a 10 años en hiatus y me dije a mí misma: ¿no sería bonito terminarla por fin antes de que eso suceda? Creo que es un buen propósito de año nuevo.

Bueno, aquí vamos y déjenme recalcar que cuando empecé a escribir fics era harto dramática y me echaba uno telenovelones en la cabeza. Para muestra:


Capítulo XIV
Cambios

Había salido corriendo de ese lugar, ese lugar que durante años lo llamó su hogar. Pero acababa de descubrir que existió la posibilidad de que ese en realidad no hubiera sido su hogar. Y es que hacía unos momentos acababa de descubrir una verdad que le había cambiado la vida completamente.

Todo comenzó esa mañana en la que Sakura había hecho ese comentario. Él intentó obtener más información pero inmediatamente supo que no obtendría nada de ella, sabía que ella había dicho todo sin quererlo, fue un impulso. Syaoran sabía que en ocasiones ella actuaba así, él lo supo cuando hacía años ella lo abofeteó y le dijo que ojalá nunca lo hubiera conocido.

De hecho, ahora que lo pensaba él se había comportado muy mal con ella. Quiso que le contara más al respecto tomándola fuertemente de sus brazos y lo peor fue que la sacudió. Haría todo lo posible por remediar eso, no quería perderla y menos ahora que la necesitaba más que a nadie en el mundo.

Cuando llegó a su casa y le preguntó directamente a su madre la verdad, ella lo miró con los ojos muy abiertos.

-Pero de qué hablas- dijo

-Lo sabes muy bien- contestó él- Sakura me dijo algo, ella no quería decírmelo pero fue algo que surgió accidentalmente... en una charla normal, en el trabajo- agregó para cubrir la relación amorosa que sostenía con ella- Pero eso no es lo importante. Quiero saber todo sobre ti y mi padre aquí y ahora.

-Hijo, yo...- comenzó a decir- ¿Qué es lo que sabes?- preguntó tomando asiento.

-Lo único que sé es que ustedes llevaban una relación a escondidas y... algo sobre que él luchó por ti hasta que murió- expresó intentándose calmar.

-Sí hijo. Nadie de su familia ni de la mía hubiera aceptado nuestra relación. Pero aún así no nos importó y estuvimos juntos. Pero las cosas se salieron de control cuando tú ibas a nacer y enfrentando a todos, él me pidió casarnos.

Syaoran miró a su madre. De pronto pensó en que nunca le había preguntado sobre cómo se habían conocido ni cuando se casaron, ni siquiera por su propio nacimiento. Fue entonces que cayó en la cuenta de que no sabía nada de su padre ni de su madre. Sólo se había limitado a llenarse de rencores tontos y no quiso escuchar nada.

-Él te amaba más que nada en el mundo- continuó la mujer - Te quería tanto, que se empezó a llenar la cabeza con la tonta idea de que sólo merecías lo mejor; por eso se obsesionó con el trabajo... Entonces comenzaron los problemas- sus ojos comenzaron a humedecerse- Y ya sabes el resto, decidí marcharme contigo y él...

-¿Y él qué mamá? Dímelo, verdad que no nos buscó, que todo fue tal como me lo dijiste cuando era niño. Dímelo- él estaba también al borde de las lágrimas.

.No hijo. Aquella vez yo te mentí. Lo hice porque tontamente creía que, si te decía la verdad, saldrías corriendo con él. Tú lo amabas y... yo también pero, tenía miedo de verlo y no poder resistir volver con él...- su voz se apagó por el llanto.

-¡Mientes! - gritó en medio de la fuerza que ponía para contener las lágrimas el joven chino- No es cierto. Eso lo dices porque siempre lo quisiste. Yo lo supe siempre, siempre llorabas por él; y ahora… ahora lo quieres cubrir porque él está muerto y no quieres manchar su memoria.

-No hijo. Él vino personalmente me suplicó que volviéramos y yo me negué. Me negué a volver con él o a que lo vieras. ¡Yo te mentí!... Y sé que en el fondo de tu corazón lo sabes, porque recuerdas a tu padre y recuerdas como te amaba. Tú sabes que no nos abandonó, que nunca bajó los brazos, que nos quiso recuperar hasta el fin de sus días.

Ieran se levantó y subió por las escaleras. Syaoran se quedó congelado, no sabía qué pensar. ¿Su madre le había mentido?, ¿esa mujer que lo dejó todo por él? No, no podía ser, no ella no; el malo de la historia era su padre, tenía que serlo o sino...

De pronto Ieran volvió, aún lloraba. Le entregó varios sobres de cartas, todas ellas amarillas por el paso de los años.

-Aquí encontraras todo- le dijo.

El joven chino tomaba cartas al azar y las leía. Algunas ellas fechadas en el mismo tiempo en el que él recibía cartas de su padre; otras eran más viejas, incluso unas no eran cartas, sólo eran notas escritas un trozo de papel.

Éstás ultimas rezaban frases cortas de amor, tales como: "Te amo Ieran", "No dejaré nunca que te vayas de mí", "No me importa lo que piensen lo demás, yo te amo", entre otras, todas ellas escritas con la letra de Hien Li, su padre. Syaoran notó que su letra era idéntica a la de él.

Las cartas, por otro lado, tenían un contenido que para Syaoran era más fuerte. En ellas su padre imploraba por su regreso, parecía que no eran las mismas que le escribía a él. Syaoran se detuvo en una y la leyó con atención, fue escrita poco después de su cumpleaños 11.

Mí querida Ieran:

Buen día. Espero que tanto tú como mi hijo se encuentren bien.

He recibido la fotografía de nuestro hijo que me enviaste en la carta anterior. No cabe duda que se está convirtiendo en todo un jovencito. Veo y veo la imagen y no paro de pensar en que está creciendo muy rápido, muy pronto le empezarán a gustar las chicas, sólo espero que las elija bien, sé que lo hará. ¿Sabes? Sonará algo extraño pero, me gustaría que terminara con alguien como su amiga Sakura (siempre habla mucho de ella en sus cartas) y por su forma de expresarse sobre ella, creo que pronto comenzará a gustarle (lo sé por que yo a veces hablo así de ti). En fin, sólo me gustaría estar ahí para darle algún buen consejo para hablarle a ella o a cualquier otra chica.

Ahora que lo digo, no puedo evitar pensar que me gustaría estar con él ahora que se está empezando a hacerse un hombre. A veces siento tristeza porque me gustaría estar con él, más bien con los dos; creo que tengo muchas cosas que enseñarle a mi hijo. A veces siento que él me necesita pero...

Ya lo sé. Sé que no quieres que esté con ustedes. Te lo he pedido cientos de veces, pero tú no quieres entender que los amo a los dos y que los quiero a mi lado, los necesito conmigo. Tener tanto dinero y éxito en los negocios de nada me sirve si no tengo con quien compartirlos. Eso me lastima Ieran, y lo sabes muy bien; por más que lo intento, no logro entender el porqué de tu actitud. Me equivoqué, lo sé... pero ya ha sido demasiado castigo para mí. No sé si te lastimé tanto como para que lo siga pagando, creo que es algo que sólo tú sabes.

Aunque sé que también es por tu orgullo. Ese tonto orgullo que alguna vez hizo que intentaras huir de mí cuando estabas esperando a Syaoran. Es un gran defecto que tienes, pero aún así te sigo amando como desde el primer día en que te vi. Lo sabes ¿verdad?... Sabes que desde que te fuiste no he estado con ninguna otra mujer, no te puedo olvidar, no te puedo arrancar de mí, y aunque pudiera, no lo haría porque no quiero. Por eso no quiero que nos divorciemos, guardo la ilusión de que un día vuelvan y seremos una familia otra vez. No pienso renunciar a ti Ieran, eres el amor de mi vida y la madre de mi único hijo, mi adorado Syaoran. Me costó mucho trabajo que aceptaran nuestra relación, y sobre todo convencerte de que no te fueras aquella vez. Además, cómo quiero a mi hijo, de todas las cosas que me has entregado, además de tu amor, fue sin duda ese pequeño que desde el primer día que lo vi me volví loco por él, lo amé desde el primer instante. Es por él que decidí trabajar duro, él tenía que tener lo mejor; sé que tú me quisiste hacer entender que no era necesario, pero realmente ustedes son lo máximo para mí, por eso hice todo, por ustedes...

Todo el tiempo estoy pensando en ustedes. Ya no me importa nada si no están conmigo, nada... Lo único que me mantiene con vida es la esperanza de volverlos a ver, de abrazarlos, de besarlos, en fin... de darles todo lo que no les he dado en estos últimos años, estos últimos y torturadores años. A veces quiero tomar un avión a Japón, ir a verlos, ver a mi hijo y... (siento lo que diré pero es la verdad), traérmelo conmigo, quisieras o no, es mi hijo... pero antes de hacer una locura, pienso: él ha cambiado mucho, lo sé por sus cartas, y sé que no me perdona por no ser el padre que él se merece. No quiero lastimarlo al quitártelo y tampoco te quiero hacer daño a ti. Sé que él es tu vida, y por eso no tengo el valor de hacerlo... además sé que has hecho un excelente trabajo, lo estás criando muy bien, es un buen niño y sé que será un buen hombre, un digno heredero de mi imperio, por que así lo será, sé que un día lo será, lo puedo sentir.

En tu última carta me dijiste que cada vez se parece más a mí. Sólo espero que en los aspectos buenos, si es que los tengo. Yo pienso que el parecido no es tanto, pero no importa, lo único que importa es que crezca sano y fuerte y un día lo pueda ver y me abrace como cuando era un pequeño. Eso anhelo, siempre sueño con eso, quisiera que no fuera un sueño y que se hiciera realidad.

Bueno, me despido de ti. Pero antes quiero pedirte un favor, te pido que todos los días por la mañana le des un beso y un abrazo a mi hijo por mí, como si yo se lo diera. Te lo pido por favor... Me despido de ti, diciéndote por centésima vez: Vuelve conmigo, te amo.

Te envío un beso.

Siempre tuyo, Hien.

Pd. No quiero que te preocupes por mi salud. Desde que se fueron ha empeorado un poco pero no es nada grave, nada comparado con vivir sin ustedes. Estaré bien.

Con esas últimas palabras concluyó la carta. La terminó de leer y de pronto notó que las lágrimas le recorrían el rostro. Y de pronto una pregunta llenó su mente.

-¿Cómo te atreviste?- dijo en voz baja.

-Hijo, yo...- trató de decir su madre, pero oía su voz muy lejana, como si no fuera real.

-¡¿Cómo te atreviste?!... -habló fuerte y la miró aún llorando pero con cierto rencor en sus ojos- ¿Cómo te atreviste a ocultarme algo tan importante? El hecho que seas mi madre no quiere decir que puedes manejar así mi vida, no puedes engañarme de esa forma...

-Querido, es que yo...- intentó replicar Ieran.

-Nada. No hay una justificación a esto. Madre, no te das cuenta que yo, todos estos años he vivido engañado; pensando que mi padre no me quería y ahora sé que... él...- no pudo continuar- Mi padre quería tenerme a su lado... y tú... Si tú tenías problemas con él, yo no creo justo que haya yo tenido que pagar... ¡No puedo creer que hayas sido tan egoísta!...- finalizó sin poder creer todo lo que había ocurrido.

Salió corriendo. Corrió sin rumbo fijo e intentó no levantar la vista, pues no quería que cualquier persona le viera llorar. Cuando por fin se detuvo, se dio cuenta de que había llegado al mismo lugar al que había llegado cuando piso por primera vez Tomoeda. De hecho, aquella vez también estaba llorando por su padre. Ahora sólo faltaba que apareciera de la nada Sakura, como si el destino se la hubiera enviado para poder superar los momentos difíciles.

De pronto cayó en la cuenta de lo que había ocurrido aquella mañana. Había tenido una discusión con ella, una gran discusión. Se sentó junto al árbol en el que había compartido casi una vida con ella y pensó en que arreglaría las cosas lo más pronto posible con ella. Finalmente ella no había hecho nada malo y sólo había hablado en un arranque. Le pediría perdón y sobre todo le pediría ayuda para superar el shock en el que se encontraba.

Notó que aún traía en sus manos la carta que su padre había enviado a su madre, nuevamente le dio una leída y no pudo evitar sentirse mal. Durante años él se había encontrado en un conflicto interno, por un lado tenía un cierto rencor a su padre; pero por otro lado, lo quería y eso le avergonzaba pues no quería que nadie supiera que él quería al hombre que los había olvidado. Ahora sabía que eso había sido una mentira, una mentira creada por el orgullo (como lo había llamado Hien en su carta) o más bien un egoísmo (como lo denominaba el propio Syaoran) de Ieran Li y que había terminado destruyendo a los tres por igual.

Syaoran dobló la carta cuidadosamente y la guardó en el bolsillo de su saco. Pensó en su padre y suspiró- Si yo lo hubiera sabido... Lo siento papá...

-o-o-o-o-o-

Sakura caminó por el pasillo que llevaba de las cocinas a las mesas. Estaba nerviosa, se preguntaba qué sería lo que quería Meiling. Quizá no era nada importante o quizá ya sabía la verdad y le reclamaría por estar con Syaoran.

De pronto recordó lo que Syaoran le había dicho esa mañana, habían pasado la noche juntos. Él había dicho que no había pasado nada y ella le reclamó, quizá había exagerado su reacción, pues en su interior sabía que Syaoran no mentía. La joven pensó que últimamente solía exagerar sus reacciones, además de cambiar de humor de manera drástica; ella lo atribuía al estrés provocado por todas las emociones y situaciones que se habían suscitado últimamente. Sólo eso.

En cualquier caso ahora enfrentaría a su rival. La vio inmediatamente y se acercó a ella. Sus ojos se mantuvieron firmes, ninguna de las dos bajó la mirada. Sakura la desvió una milésima de segundo para ver al pequeño Hien, quien le sonrió rápidamente en forma de saludo.

-Buenas tardes- saludó la ojiverde en un intento de estar lo más normal que se podía- ¿Puedo servirle en algo señora?

-Para ti soy la señora Li- corrigió bruscamente- Y bueno, supongo que sí servirás de algo. ¿Qué se supone que fue lo que me preparaste de comer?

-No entiendo a qué se refiere... Yo sólo recibí las órdenes e hice lo que se me pidió... No entiendo- respondió tranquilamente. Sabía que, aunque le pesara, estaba hablando con la esposa de su jefe y debía respetar esa jerarquía.

-Ay niña parece que una te tiene que explicar todo con dibujitos... No puedo creer que gente tan incompetente trabaje aquí.- dijo y agregó en voz muy baja- Vaya que mi querido esposo Syaoran tiene un pésimo gusto... para contratar a su personal.

-Disculpe- dijo Sakura.

-¡Lo que quiero decirte es que lo que has preparado es una basura!- exclamó mientras arrojaba el plato al piso.

Sakura atónita y ante la sorpresa de todos los presentes, respondió, ya que sabía que el problema no era el platillo, sino Syaoran- ¡Señora no le permito que me hable así!- exclamó.

-¡Mira niña tú no eres nadie para hablarme así! - dijo Meiling poniéndose de pie, se colocó junto a ella y le dijo en su cara- Yo soy la dueña de todo esto, porque tú jefe es mi marido- agregó en voz baja para que sólo la joven escuchara- Aunque te pese, él es mío.

-¿Y por qué me lo dice?- respondió en voz igual de baja- ¿Qué gana restregándome eso en la cara?... ¿Acaso le teme a algo?

-No seas insolente. Sé lo que tramas y créeme que no te lo permitiré, él es mío- dijo y elevó la voz- ¡Conozco a las mujeres como tú!... ¡Unas igualadas!

-¡Cállese!- expresó y se sorprendió un poco de su reacción. Mientras su interlocutora abrió la boca, pero antes de decir algo fueron interrumpidas.

-¿Qué sucede aquí?- habló Ju Zhang.

-Qué bueno que llegas- expresó la joven china- Necesito que pongas en su lugar a esta... muchacha. Se está poniendo muy altanera conmigo y yo no estoy dispuesta a soportar esta actitud.

Ju Zhang las miró a ambas. En su interior sonrió pues las cosas no podían salirle mejor, tal parecía que todo se acomodara sólo para que él aprovechara la situación.

-Señorita Kinomoto. Por favor pídale una disculpa a la señora Li, luego limpie todo este desorden- dijo mirando el piso sucio y agregó- Y después pase a la oficina a hablar conmigo ya que a su jefa, la señorita Akizuki se le pegó la gana irse.

Y así fue, Sakura tuvo que disculparse tragándose todo su orgullo- Lo siento señora Li- dijo sin mirarla.

Por su parte Meiling ni siquiera le respondió. Sólo se limitó a mirar con una leve sonrisa cómo limpiaba la ojiverde el piso, eso en señal de que había ganado esa batalla, pero aún no la guerra. Esa la ganaría el día que por fin se marcharan de Japón y Syaoran no la volviera a ver.

Sakura, por su parte, estaba haciendo un esfuerzo sobre humano para no llorar. Se preguntaba dónde estaba Syaoran. Si él hubiera estado ahí, seguramente hubiera puesto a Meiling en su lugar y hubiera revelado la verdad, porque ya daba igual, ella se comportaba así porque ya sabía (o por lo menos sospechaba) que había algo fuera de lo normal entre ella y Syaoran.

Después se dispuso a ir a hablar con el señor Zhang. Sabía que la reprendería por lo sucedido.

-Señor ya hice lo que me pidió- dijo cuando entró a la oficina.

-Ah ya veo- respondió- Bueno, como usted deberá entender no puedo tolerar este comportamiento de su parte. Es por eso que le pido que por favor se marche de este establecimiento para siempre- sentenció.

-¿Qué? - expresó la joven- Usted no puede...

-Puedo porque soy la persona a cargo y lo que usted hizo no tiene nombre- suspiró y agregó- Así que le pido que tome sus cosas y se vaya.

-Pero... pero... Por lo menos quisiera hablar con el señor Li o el señor Hiragizawa o la señorita Akizuki, para explicarles lo que sucedió.

-No hay explicaciones válidas- contestó- Además a la señorita Akizuki parece que no le interesara su empleo, ya que no está por aquí. El señor Hiragizawa tiene algunos asuntos que resolver y no tiene tiempo para escucharla; y el señor Li, bueno digamos que él no tiene porqué meterse en este asunto.

-Pero el señor Li...

-Mire no complique las cosas. Usted se metió en un lío con la señora Li y no queremos enredar más esto ¿o sí? No enredemos más esto entrometiendo al señor Li.

-¿No hay una forma de solucionar esto? - preguntó Sakura como un último recurso.

-Bueno...- respondió pensativo y luego la examinó con la mirada- Quizá podamos arreglar esto nosotros dos de otra forma... No sé, quizá si lo habláramos esta noche en una cena y después no sé... quizá llegar a un "buen arreglo"- le sonrió e intentó tomar su mano pero ella la retiró rápidamente y respondió ofendida.

-No sé por quién me toma, pero no me gustan ese tipo de acuerdos- se puso de pie y se marchó cerrando la puerta fuertemente.

Se dirigió al pequeño cuarto donde se encontraban los casilleros. Buscó el suyo y sacó sus cosas, las guardó en una bolsa y de pronto se sentó para romper a llorar. Se preguntó qué había sido todo aquello. Ese día se le había salido todo de control, parecía como si su pequeño mundo se derrumbara.

No supo cuánto tiempo paso, perdió total conciencia de todo. Fue hasta que alguien entró y la vio llorando y le preguntó.

-¿Qué sucedió?- dijo la voz de Nakuru Akizuki- Acabo de llegar y me dijeron que tuviste una discusión con la señora Li.

Sakura contó las cosas (o más bien se desahogó) con Nakuru. Se calmó un poco pero volvió a llorar cuando le mencionó lo sucedido en la oficina con Zhang.

-Ya veo- contestó Nakuru- Ese desgraciado. No te preocupes. Yo veré qué puedo hacer. Pero ahora cálmate, ve a tu casa y descansa un poco. Yo te buscaré más tarde para avisarte qué pude lograr.

Sakura asintió y se puso de pie para irse. Pero Nakuru la detuvo unos segundos y agregó.

-Sakura- la aludida volteó- De verdad no te preocupes, hablaré con Eriol y le contaré qué paso... Además sé que el señor Li no dejará que te pase nada malo...- dudó un poco y dijo- He notado que entre ustedes pasa algo y sé que solucionará todo esto. Tú tranquila, él lo hará y yo por mi parte no le he dicho nada de esto a nadie.

-¿Cómo lo sabes?- preguntó Sakura un tanto confundida.

-No lo sé... Quizá porque he notado que ambos han cambiado. Además cómo se miran… Bueno, esas cosas- le sonrió y Sakura asintió con una leve sonrisa. Se marchó sin decir más.

También lo sé porque miras al señor Li de la misma forma en que tu hermano me mira, no cabe duda que son muy parecidos- se dijo Nakuru y se quedó pensando qué es lo que ahora haría con todas las cosas que tenía en su cabeza.

-o-o-o-o-o-

Ya era tarde, el sol ya estaba poniéndose sobre Tomoeda. Touya miraba por la ventana de su casa la puesta de sol mientras en su mente revivía una y otra vez el instante que vivió con Nakuru ese día. La había besado, por fin la había besado. Sonrió de sólo pensar en ella. Definitivamente tenía que pensar bien en lo que haría para volver a besarla. Necesitaba volver a besarla, ya no podía dejarla, ya estaba impregnado de ella y la sentía en su corazón.

-¿Es por una chica verdad?- dijo la voz de su padre a su espalda.

-No te vi llegar- contestó indiferente él. Todo entre ellos había sido así desde su conversación anterior.

-Lo siento hijo, no quise interrumpir, pero te veo agobiado. Y, conociéndote, creo que es por una chica.

-Sí papá es por una chica- concedió y se sentó.

-¿Qué sucede?- preguntó su padre mientras también tomaba asiento- Hasta donde sé, nunca has tenido problemas por una chica.

-El problema es que ella no quiere nada conmigo, sólo quiere que seamos amigos y yo la verdad quiero algo más con ella. Y no sé cómo hacerla entender que quiero algo serio con ella.

-Bueno hijo, lo más importante en todo eso no es decírselo; sé que puede no ser sencillo pero aquí lo realmente importante es que se lo demuestres, así pronto ella se dará cuenta de que lo que dices es sincero- aconsejó- Créeme, cuando te lo digo, hace años me costó mucho trabajo conquistar a tu madre, pero insistía tanto que logré que se fijara en mí... y, después, cuando nos quisieron separar, luché tanto por ella que se dio cuenta por completo que mis sentimientos eran sinceros- agregó nostálgico.

-Vaya ¿en serio?... ¿Acaso mi madre no te hacía caso?

-Así es. Si bien desde el principio hubo una atracción mutua, ella pensaba que yo era un engreído y que sólo quería divertirme con ella. Debo admitir que quizá muy al principio fue así, pero con el tiempo, entre más se hacía la difícil más me gustaba y después cuando tus abuelos me la quisieron quitar me di cuenta de que ya no podía vivir sin ella.

Touya lo miró y de pronto se sintió muy identificado con su padre, pues tenía los mismos sentimientos hacia Nakuru. Además se dio cuenta de que lo que Nakuru había opinado sobre el señor Kinomoto quizá era cierto, había soportado demasiado dolor por sus hijos.

-Ya sé lo que estás pensando hijo. No sabías que tú y tu viejo tenían eso en común. Pues aunque no lo creas yo era exactamente igual a ti cuando era joven, pero gracias al amor de tu madre logré sentar cabeza- expresó Fujitaka.

Hubo un breve silencio y Touya dijo- La extrañas ¿verdad?- preguntó refiriéndose a su madre.

-Más que a nada en el mundo, hijo. Al principio, yo maldecía al destino por quitármela de esa manera tan inesperada, y no sabía si lograría vivir sin ella. En ese momento pensé que el mundo se iba a terminar. Lo único que yo quería era morirme para estar con ella otra vez- se sinceró Fujitaka .Pero me di cuenta de que todavía estaban ustedes, el mejor recuerdo que me pudo dejar Nadeshiko sin duda son ustedes.

Llegué a la conclusión de que tenía que cuidar y querer a lo más preciado que ella dejó en este mundo. Por eso decidí salir adelante y dejar de lamentarme por lo sucedido. Sabía que ustedes también estaban muy mal por su deceso y que yo no podía ser tan egoísta para vivir encerrado en mi dolor y dejarlos solos. Ustedes me necesitaban más que nunca, yo no podía fallarles, necesitaban alguien en quien apoyarse y yo, siendo su padre no podía derrumbarme y arrastrarlos conmigo para que se derrumbaran.

-Gracias papá- dijo Touya- Gracias por resistir y estar siempre para nosotros.

-Era mi obligación, yo soy su padre y ustedes era unos niños apenas. Sé que la extrañan mucho también.

Touya sólo permaneció en silencio.

-Hijo, sé que tú aún resientes mucho su muerte. Lo entiendo, y sé que por eso te has distanciado mucho de nosotros, pero...

-No me digas que la olvide...

-Claro que no. Eso es imposible, porque ella vive en ustedes. Yo la veo a diario en ti y en Sakura. Pero debes entender algo, a veces estas cosas pasan por algo, son pruebas que nos da la vida, son muy duras pero tenemos que superarlas. Hijo, entiende que cuando alguien muere uno vive el dolor, claro eso es normal, pero llega el momento que el dolor lo hacemos a un lado y sólo nos quedamos con los bellos recuerdos.

-No lo sé...

-Ya ha pasado mucho tiempo Touya, ya no te hagas daño.

Una vez más Touya permaneció en silencio y finalmente agregó- ¿Y realmente empezaras una nueva vida con otra mujer?

-Aún no lo sé bien... No he hablado de esto con ella.

-¿Cómo? Acaso estarás con una mujer y ni siquiera se lo has consultado.

-Más o menos, en realidad supongo que es algo que algún día iba a pasar tarde o temprano. Y sólo falta que lo hablemos.

-No estoy entendiendo nada.

-Bueno, hace años que nos conocemos y hemos estado juntos, apoyándonos y acompañándonos.

-Sigo sin entender nada, ¿Quién es?

-Hijo, es evidente que hablo de Sonomi Daidouji.

-¿Qué?

-Sí. Creo que después de tantos años, es justo que terminemos juntos. No tanto por una costumbre o sólo por no estar solos; realmente hay un cariño sincero que ha ido creciendo con los años. Creo que no es un secreto que ella siempre ha sentido algo por mí, pero siempre supo respetar la relación de tu madre y mía -suspiró- Por eso supongo que es la persona indicada para estar conmigo, ustedes la quieren mucho, como una segunda madre y Tomoyo siempre me ha visto como un padre, y yo como a una hija. Al final somos una familia; y lo más importante es que ella es la única mujer en el mundo que sabe que nadie podrá ocupar el lugar de Nadeshiko, es decir, Sonomi ya tiene su propio lugar especial en nuestras vidas.

-Ya veo papá. Bueno, creo que tienes razón. La señora Sonomi se ha ganado su lugar en la familia y creo que mi mamá estaría muy contenta de verte feliz y más con una mujer a quien apreció mucho y a la que también le gustaría ver feliz.

-Gracias hijo, tu apoyo es muy importante para mí.

Padre e hijo se sonrieron, contentos de comenzar a aclarar muchas cosas y, sobre todo, de empezar a arreglar su relación.

-o-o-o-o-o-

Entró en el departamento en plena oscuridad. Intentó hacerlo en silencio y con toda la cautela que pudo. No quería molestarla, aunque él tenía sus propios problemas, acababa de enterarse que ella también había tenido un día, por más decir, complicado.

Cuando él se enteró de lo sucedido, se preguntó en dónde se había encontrado en ese momento. Y que según había entendido, Sakura había tenido desagradable encuentro nada más y nada menos con su esposa Meiling.

Syaoran Li había regresado al restaurante, lo hizo más bien mecánicamente, porque sentía que estaba haciendo las cosas sin darse cuenta y cuando menos lo sintió ya estaba llegando al lugar. En ese momento le cruzó por la mente ir a ver a Sakura, quizá tan sólo para mirarla a los ojos por unos segundos y sin decir ni una sola palabra pedirle perdón por todo.

El problema había sido que no la encontró y al averiguar el porqué, se enteró que ella ya se había ido a casa por un problema que tuvo con Meiling. Una vez que Nakuru Akizuki le contó los hechos (tal y como se lo dijo la propia Sakura, omitiendo la proposición del señor Zhang), él inmediatamente se dirigió a la oficina para enfrentar, por primera vez, a Ju Zhang.

-¡Le exijo que en este mismo instante me explique porqué corrió a la señorita Kinomoto!- exclamó mientras azotaba la puerta detrás de él.

-Señor... Yo, bueno, no me pareció prudente sus acciones y entonces yo...- intentó explicar.

-¡Usted no puede juzgar quien del personal hace lo correcto o no, y menos puede prescindir de los servicios de mis empleados!

-Señor yo...

-¡Escúcheme, usted vuelve a tomar una decisión así y sin mi consentimiento y le juro por la memoria de mi padre, que lo echo de mi empresa para siempre y me encargo de que no vuelva a laborar en ningún sitio! - sentenció finalmente.

Ahora que lo analizaba con calma, se dio cuenta de que exageró su reacción. Quizá porque tenía muchas cosas en la cabeza y necesitaba desquitarse con alguien; además no le gustó para nada que se metieran con Sakura.

Después de reprender a Ju Zhang salió hecho una furia a buscar a Meiling. Había llegado a la habitación del hotel y se alegró al saber que su hijo estaba dormido, por lo que no dudó en reclamarle a su esposa lo sucedido.

-Hola cariño- le saludó Meiling.

-¡Nada de 'hola'! ¡Quiero que en este momento me expliques porqué fuiste a mi restaurante a armar un escándalo!

-¿De qué hablas?

-Sabes muy bien a lo que me refiero- respondió- No te bastó con ir a hacer un escándalo en mi lugar de trabajo, en mi espacio; encima fue enfrente de nuestro hijo y por si fuera poco humillaste a Sakura Kinomoto, una de mis empleadas.

-¿Te parece muy importante o qué?

-Claro. Quién te crees para ir a hacer eso en mi trabajo, un lugar donde que es mi espacio.

-¿El problema es por ti o por esa chica Kinomoto?- preguntó Meiling molesta.

-Ambas cosas...

-Ya veo... parece ser que lo que alguna vez escuché era cierto... esa chica es alguien muy importante para ti.

-Mira, ese es un asunto que no voy a discutir contigo ahora, lo único que quiero dejar claro es que no me gustó que hicieras esas escenitas enfrente de todo mundo. Creo que lo mejor será que me vaya por un tiempo- tomó sus cosas.

-Si es por ella- dijo Meiling antes de que se marchara el joven- Recuerda que ella también tiene sus compromisos. No dejara todo por ti ¿O me dirás que ya están juntos?

-Claro que no- mintió- Pero no me importa, no me voy por estar con ella, sino porque ya no quiero estar contigo.

-Piensa que ella no dejará todo por ti.

-Me voy... - ignoró el último comentario- Pero regresaré por mi hijo- finalizó.

Después de eso fue al departamento de Sakura. Y ahora ahí estaba, viéndola dormir profundamente. Para no molestarla, él durmió en el sofá de la sala (un poco incomodo). A la mañana siguiente se levantó muy temprano, había pasado gran parte de la noche planeando qué haría ahora.

Con la misma cautela con la que se desplazó la noche anterior, se dispuso a dejarle preparado el desayuno a Sakura, lo dejó en la mesa junto a una nota que rezaba:

Perdóname por todo lo que paso ayer. Todo eso me hizo reaccionar y por eso las cosas cambiaran de ahora en adelante, te lo prometo. Necesitamos hablar. Por favor búscame en 'Delicias del Occidente' hoy mismo, después de que todos se hayan ido. Si no asistes entenderé que no me hayas perdonado. Te ama Syaoran.

Se fue pensando en todas las cosas que tenía que hacer en ese largo día.

-o-o-o-o-o-

-¡Estoy hablando de matrimonio!- expresó el joven inglés.

-Estás loco- respondió Li negando con la cabeza y volviendo a revisar los documentos que tenía sobre su escritorio.

-No, es enserio- respondió Eriol- De verdad quiero casarme con Tomoyo.

-Pero no decías hace unos días que tu relación peligraba por que no querías hablarle de tu pasado y todo empeoró cuando apareció tu amiguita esa- dijo Syaoran mirando a su amigo.

-Sí, pero si me caso con ella, nos podríamos ir lejos por un tiempo en lo que las cosas mejoran- dijo sentándose frente al joven chino- ¡Vamos! Ayúdame, sé que me entiendes cuando te digo que la amo más que a nada en el mundo y no quiero perderla para nada.

Suspiró- Ah... debo de yo estar volviéndome también loco. Está bien te ayudaré en lo que pueda- admitió finalmente- Pero ahora debemos ocuparnos de otros asuntos ¿sí? Quiero resolver este problema que tenemos en el restaurante.

-Ah sí... Bien, he revisado los papeles y efectivamente hay una considerable falta de ingreso. Sin embargo, he de confesarte que aquella persona que lo hizo es muy hábil, ya que a simple vista uno no se da cuenta de ello, pero al analizar con extremo cuidado las cuentas resulta que ese dinero falta.

-¿Y hablaste con la señorita Akizuki?- preguntó.

-Sí, le comenté algo al respecto pero ella no sabe nada... Mira, yo sé que no fue ella. Confío en su trabajo y podría apostar lo que fuera a que ella no es responsable.

-¿Y entonces quién?

-Creo que conoces muy bien mi respuesta, pero no la vas a aceptar.

-Ya vas con lo mismo- repuso Li.

-Pues sí ¿Es que no te das cuenta? Ese hombre no es de fiar.

-Oye, él era la mano derecha de mi padre- al pensar en su padre recordó de pronto sus recientes descubrimientos acerca de él y por eso agregó- Bueno, eso no importa, además si él fuera ya hubiera hecho algo ¿no?

-¿Y quién te garantiza que nunca ha hecho nada? -inquirió Eriol y miró a su amigo a los ojos. De pronto fueron interrumpidos por Nakuru.

-Listo- dijo la joven- Ya supervisé la entrega de los proveedores. ¿Querían hablar conmigo?

-Sí- respondieron al unísono los jóvenes.

-Creo saber de qué se trata y sólo quiero decir, por milésima vez, que yo no sé nada.

-Lo he pensado bien y creo que lo mejor es que estés a prueba un par de semanas. No te dejaré a sol ni a sombra para supervisar tu trabajo.

-Señor con todo respeto, no acepto.

-¿Qué?- exclamó Eriol- ¿De qué hablas?

-Yo no estoy acostumbrada a que duden de mí, y sé que yo no he hecho nada y podría decir mil veces pero sé que el señor Li jamás creería que es obra del señor Zhang. Por eso, la prueba más fehaciente es que yo me vaya y ustedes sepan la verdad.

-Nakuru...- dijo Eriol entre dientes.

-Sé bien lo que hago, y creo que es lo mejor.

-Bueno, si es su decisión yo la respeto. Pero no creo que gane nada con ello- terció Syaoran- En fin, sólo quería tratar este asunto, tengo que irme a resolver unos asuntos personales. Con permiso. Eriol quiero que revises nuevamente todo y liquides a la señorita Akizuki. Y señorita, espero que tenga suerte en los proyectos que emprenderá- finalizó y se marchó.

-¿Qué diablos te pasa?- preguntó Eriol por fin cuando se quedaron solos- ¿Qué no te das cuenta que con eso le estás dando la razón de que te vas por que algo escondes?

-Lo sé, pero ya no soporto trabajar aquí.

-¿Por qué?

-Odio que el señor Li dude de mí y que por más que me esfuerce no lo tenga contento con nada. Además ya no soporto a ese Ju Zhang.

-Yo tampoco pero...

-No Eriol olvídalo, ya tomé mi decisión y hoy mismo me voy... Sólo quiero pedirte un favor antes de irme- agregó mirándolo.

-Claro ¿Qué sucede?

-Quiero que ayudes a Sakura Kinomoto a recuperar su puesto.

-¿Qué paso? No sabía nada al respecto

-Pues Zhang la corrió por una discusión que tuvo con la esposa del señor Li.

-Ya veo. No te preocupes yo veré que ella regrese aquí.

-Gracias Eriol, eres adorable- dijo con una sonrisa.

-No me llames así, me siento como un bebé- dijo bromeando.

Nakuru lo miró y recordó lo que había comentado tanto con Touya; tenía que confesarle a Eriol sobre el lazo que los unía. Pensó que era ahora o nunca.

-Eriol...- comenzó a decir después de un breve silencio- Necesito contarte algo.

-¿Qué pasa?- cambió su expresión a una más seria pues vio que ella hablaba igualmente seria.

-Bueno, no sé como decírtelo.

-Habla de una vez, no me angusties. No me digas que te hiciste novia del idiota de Kinomoto.

-Claro que no, pero lo que te quiero decir, bueno, de hecho él me impulsó a que te lo dijera- sin más quiso soltar la verdad- Bueno es algo sobre tu padre, más bien sobre nuestro padre.

-A ver, a ver, ¿cómo que "nuestro"?- preguntó desconcertado Eriol.

-Pues sí eso, nuestro padre... Ay Eriol es que él te mintió muchos años; tiempo antes de irse a Inglaterra él, bueno, tuvo otra mujer y con ella tuvo una hija. La ocultó por mucho tiempo ante todo el mundo, y la hizo pasar como un pariente lejano y bueno yo... soy esa hija.

-O sea que tú y yo somos...- comenzó a hilar el inglés.

-...hermanos- completó la frase y cerró los ojos esperando una reacción de enojo.

-¡Wow!- expresó Eriol- Ahora entiendo todo.

-¿No estás enojado por que no te lo había dicho?

-Como me voy a enojar con mi recién descubierta hermanita- pronunció y la abrazó- ¡Qué no ves que es perfecto! Tú y yo somos hermanos. Ya no volveremos a estar solos- la estrechó con más fuerza- Lo único que me molesta es que papá te haya ocultado, pero tú no tienes la culpa de eso.

-¡Qué bueno que no te hayas molestado! Touya tenía razón.

-Ah por cierto, hablando de ese, ahora que sé que soy tu hermano, te prohíbo que lo veas.

-No te preocupes que ya no lo veré más- respondió Nakuru con leve tristeza.

-¿Por qué? ¿Te hizo algo? Dime porque si fue así te juro que...

-No, no fue nada de eso. Sólo que ya no quiero verlo. No quiero hablar de eso- finalizó melancólica.- Bueno, tengo que ir a recoger mis cosas para irme- agregó y se marchó.

Eriol se quedó en la oficina, por un lado feliz por que sabía que Nakuru era su hermana; pero al mismo tiempo desconcertado por la reacción de ella al mencionar que no vería más a Kinomoto.

Ay no- pensó- No me digas que de verdad sientes algo por él, Nakuru... aunque, él te hace feliz tendré que aceptarlo.

Suspiró y volvió al trabajo, pensando en que tenía estar listo pues le pediría matrimonio a Tomoyo esa misma noche.

Estaba más tranquilo, ahora sabía que tenía una hermana, se casaría con la mujer de su vida y además contaba con el apoyo de su mejor amigo. ¿Qué más podía pedir?

-o-o-o-o-o-

La noche acababa de apoderarse de los últimos rayos de luz del día, ya estaba totalmente oscuro. Nakuru Akizuki había tomado la firme decisión de irse de "Delicias del Occidente". Las razones que tenía para irse se las había dicho a Eriol, su hermano; sin embargo, había otras que no había querido decirle.

En primer lugar era que ella sentía algo muy cercano a un acoso por parte del señor Zhang, acoso en varios sentidos, eso la hacía enojar demasiado y no quería tolerarlo. Si bien ella quería verlo hundido, sabía que ella sola no podría desenmascararlo. "El pez por su propia boca muere"- se decía a sí misma como un consuelo.

Pero Ju Zhang no era la parte más importante de toda esa situación, sino era su segunda razón: Touya Kinomoto. Sí, él. Si nunca hubiera aceptado la propuesta de Eriol de ser gerente de la nueva sucursal de su cadena de restaurantes, ella jamás lo hubiera conocido. Al principio no lo soportaba, pero ahora sabía que estaba enamorada de él, pero tenía miedo de ser lastimada, era un riesgo que no quería correr.

Cuando se dio cuenta de sus sentimientos por Touya, pensó que podía evitarlos, incluso borrarlos, pero no ya podía borrar de su mente el beso que le había dado la tarde anterior. Ese beso confirmaba sus sentimientos, y los descontroló completamente, pues sospechaba que ya no podía negarle a Touya lo que sentía por él, y eso era malo.

Por eso había tomado la decisión de poner distancia definitiva entre ellos; el primer paso era alejarse del lugar donde todo había comenzado. Después se desaparecería para siempre y nunca volvería a verlo, porque si lo volvía a ver, estaba segura de que no soportaría las ganas de estar entre sus brazos y de probar sus labios otra vez.

Nakuru pensaba todo aquello mientras caminaba hacia su casa mirando por última vez el restaurante, desde uno de los puntos más alejados del solitario estacionamiento del lugar. Sin embargo, estaba tan distraída en sus ideas que no se percató de que alguien la observaba desde hacía unos minutos. De pronto aquella sombra se aproximó peligrosamente.

-Vaya no pensé que se fuera a ir tan rápido- le dijo Zhang.

Nakuru volteó con sorpresa y casi tira la bolsa que llevaba con todas las cosas que tenía en su antiguo lugar de trabajo.

-Por suerte ya me voy para siempre- le respondió e intentó irse rápidamente. Pero el hombre la sujetó del brazo y la atrajo hacia sí.

-Espere, espere ¿Cuál es la prisa? ¿Se irá sin antes despedirse de mí como es debido?- le expresó de una manera casi demencial; por su parte Nakuru sabía a lo que se refería.

-Suélteme- respondió- ¡Suélteme!- agregó forcejeando sin éxito.

-Olvídalo muñeca. Tú y yo nos la vamos a pasar muy bien- expresó Zhang sujetándola con fuerza y comenzándola a besar a la fuerza.

-¡Déjeme! ¡Deje...- quiso decir Nakuru, pero ya las palabras no le salían, su garganta se cerraba del miedo que sentía y las lágrimas le empezaban a brotar.

-¡¿Qué no entiendes que la dejes?!- dijo la voz de Touya Kinomoto que apareció de la nada y empujó a Zhang - ¿Estás bien?- le preguntó a la joven, ella asintió y lo abrazó con fuerza sólo para soltarse a llorar- Tranquila, ya estoy aquí.

Nakuru se aferró a él. Nunca en su vida se había sentido tan indefensa y vulnerable. Agradeció que Touya hubiera aparecido de la nada y la haya ayudado.

-Vaya, vaya. Ya llegó el héroe de la historia- anunció Ju- Niño bobo, no sabes con quien te metes.

-Claro que lo sé, con un imbécil que cree que se puede aprovechar de mi novia. ¡Maldito!- expresó y suavemente soltó a Nakuru para dirigirse al hombre y voltearle la cara con un puño.

Ju Zhang volvió el rostro, se tocó los labios y miró la sangre que brotaba de su boca- ¡Te crees muy hombrecito ¿no?!- dijo y se abalanzó contra él.

Nakuru miraba aterrada el espectáculo, y sufría con cada golpe que Touya recibía. Después de unos intensos minutos, éste último derribó finalmente a su oponente, una vez que el chino estuvo en el suelo, Kinomoto estaba a punto de darle una serie de golpes mientras el otro estaba indefenso en el piso.

-Ahora sí infeliz, me encargaré que no vuelvas a molestar a mi novia- le dijo.

-¡Touya no!- lo detuvo Nakuru- ¡Ya, por favor! No quiero que cometas una locura y te manches las manos de sangre por alguien que no lo vale. Por favor vámonos.

-Tienes suerte de que ella no quiera que te mate aquí mismo- le espetó Touya- Ella tiene razón, no vales la pena- le propinó una última patada y lo dejó ahí mientras regresaba con Nakuru- Vamos te llevaré a tu casa.

Durante el trayecto no dijeron nada, sólo se limitaron en caminar a prisa para alejarse de todo lo sucedido lo más pronto posible. Una vez que llegaron al pequeño departamento de Nakuru, ella ya había dejado de llorar pero aún temblaba. Lo miró para agradecerle todo y se quedó horrorizada al percatarse de que tenía varios golpes en la cara.

-¡Touya! ¡Santo cielo! ¡Mira cómo te dejo ese tipo!- le expresó angustiada- ¡Ven!- agregó y lo hizo pasar a su sencillo hogar.

Sentó a Touya en un viejo sofá mientras ella iba a buscar algo con que curarle sus heridas. Mientras tanto, el joven miró a su alrededor y se percató de que el lugar era demasiado humilde para tratarse de una chica tan trabajadora como Nakuru. De pronto sintió que ella le colocaba una compresa fría debajo de su ojo, donde sentía un dolor muy intenso.

-¡Auch!- expresó.

-Lo siento- dijo ella sentándose a su lado y sostenido la compresa fría con una mano y limpiándole el resto de su cara con la otra- Ay Touya lamento que ese tipo te haya puesto así.

-No te preocupes, yo lo dejé peor a él- contestó intentando hacer su típica sonrisa encantadora, pero sin éxito, pues le dolía toda la cara- ¡Auch!... Además si yo no hubiera estado ahí, no sé qué te hubiera hecho.

-No quiero ni pensar en eso. Lo importante es que tú estás bien.

-Y que tú también estés bien. Casi me vuelvo loco cuando lo vi tratando de aprovecharse de ti. Si no hubiera ido a buscarte esta noche...

-Ya no importa- terminó de limpiarle el rostro y lo miró a los ojos. De pronto se sintió como una tonta al perderse totalmente en su mirada- No debiste arriesgarte así por mí, no sé de lo que pueda ser capaz ese hombre. Te pudo haber hecho algo y si hubiera sido así yo...

-¿Tú qué preciosa?- preguntó ilusionado Touya.

-Me hubiera sentido culpable por ello- respondió desviando la mirada y quitando la compresa de su cara- Sólo eso.

-No me mientas- dijo el joven y tomó su rostro para que se miraran a los ojos otra vez. Hubo un silencio.

-¿Por qué le dijiste que era tu novia?- preguntó la joven sin bajar la mirada.

-No lo sé, sólo me nació decirlo. Quizá por mi tonta esperanza de que se haga verdad- se acercó más a ella y le confesó- De hecho, a eso había ido a buscarte, quería pedirte que fueras mi novia. Desde ayer que te besé no puedo dejar de pensar en eso, muero por estar contigo... por favor, déjame demostrarte cuánto te quiero, sólo te pido eso.

Sin decir más, Nakuru se acercó a él y cerrando los ojos lo besó. Haciendo caso omiso de todo lo demás y sólo guiándose por su corazón. Touya también se dejó llevar y pronto ya la tenía entre sus brazos. El tiempo se convirtió en algo totalmente ajeno, y sin saber cuánto había pasado, Touya acomodó a Nakuru para entregarse a ella.

Sus manos comenzaron a buscar poco a poco la forma de deshacerse de la tela que lo separaba de la piel de la chica.

-Nakuru te amo.

Nakuru por su parte, estaba en un éxtasis total. Pero de pronto se dio cuenta de la situación.

-Espera, espera Touya- le dijo deteniéndolo. Él la miró con desconcierto. La verdad era que ella sí quería que pasara aquello, pero no podía. No quería ser lastimada. Tenía que deshacerse de él, antes de que ocurriera algo entre ellos. Lo único que se le ocurría era decirle una mentira que lo alejara para siempre- Touya no.

-¿Qué sucede?- preguntó.

-No, esto no puede suceder.

-¿Por qué?... Ya veo, lo siento, me dejé llevar por el momento preciosa. Si no quieres no haremos nada mi amor.

-No es eso... es que esto no puede ser porque...porque eso nos compromete y yo no quiero.

-¿Por qué? Yo te amo y tú...

-Yo no siento nada por ti. Jamás podría porque...-tomó fuerzas para decirlo- porque no me mereces, eres un don nadie. Un vago sin oficio ni beneficio. Nosotros no tendríamos futuro porque tú nunca podrás darme la vida que merezco- mintió.

-Pero, pero...

-Nada ¡Vete! Vete y no quiero verte nunca más- sentenció.

Touya no supo que decir. Se levantó, se acercó a la puerta la miró y dijo- Siento todas las molestias que te di- salió y cerró la puerta tras él.

Nakuru corrió hacia la puerta y estuvo a punto de abrirla. Decirle que todo era mentira, que sí lo amaba, pero... pero ese maldito miedo a amar no la dejaba en paz.

Había estado a punto de entregarse a Touya, ella quería hacerlo; además de que tenía mucho tiempo que no estaba con un hombre, estaba segura de entregarse a él, pero le dio miedo de sólo imaginarse que cuando terminaran, él se marchara tras haber conseguido lo que quería.

¡Tonta!... ¿Qué no te das cuenta de lo que hizo por ti?... Te defendió de ese desgraciado, con eso te demostró lo que significas para él y así le pagas...- se reprendió a sí misma- ¿Cómo le dijiste semejante mentira? Si lo que menos te importa es lo que él pueda ofrecerte económicamente. Tú lo amas y ahora se ha marchado para siempre... ya no podrás recuperarlo... ¡Tonta! ¡Tonta! ¡Y mil veces tonta!

Lloró junto a la puerta por largo rato, y esperó que las consecuencias de sus acciones no la persiguieran para siempre.

-o-o-o-o-o-

Azotó la puerta de la habitación del hotel. Estaba furioso. Se dirigió al baño, se miró al espejo y vio los golpes que le había dejado ese sujeto. Se limpió con cuidado. Regresó a la habitación y se arrojó a la cama.

Y ahí estaba él, Ju Zhang, un éxito hombre que siempre obtenía lo que quería, y ahora un tonto le había partido la cara. Pero lo que más le había dado coraje, fue que una vez que se quedó tirado en el piso apareció Li Meiling, quien estaba por ahí para saber las actividades de su esposo. La joven se burló de él por haber sido humillado de esa forma, él sólo se limitó a mirarla y pensar que ella también era una tonta, pues desconfiaba tanto de su marido que tenía que ir a espiarlo.

Me encantaría ver su expresión de tonta si algún día llega a encontrar a Li con otra. Tal vez eso pasará muy pronto y más si se ha propuesto espiarlo como esta noche.

Pero eso le daba igual, lo importante era que nada de eso hubiera pasado si ese muchacho no hubiera aparecido.

¡Maldito seas!- pensaba- Me pagarás muy caro lo que me hiciste niño... ¿Cómo era tu nombre?...Touya, cierto. Bueno Touya, no debiste meterte conmigo, ya encontraré la forma de vengarme por lo que me hiciste esta noche.

Dibujó una risa burlona de sólo imaginarse qué podría hacerle. A él no le importaba mancharse las manos de sangre. No sería la primera vez y, quizá, tampoco sería la última. Toda su vida se había acostumbrado a hacer a sus enemigos a un lado de diversas formas, la mayoría de ellas no muy ortodoxas; pero le daba igual.

También pensó en lo que le haría a Syaoran Li y Eriol Hiragizawa. Odiaba profundamente a esos dos.

Al joven inglés por arruinar sus planes de apodarse de "Delicias del Occidente", cuando Li se casó con Meiling, él controlaría todo, sino fuera por la aparición de Eriol; pero ya estaba controlando la situación. Su solución había llegado una noche en la que conoció a Marielle, ella le contó su historia con Eriol. Cuando los alcanzó en Tokyo supo que el inglés estaba muy interesado en una chica, y se dio cuenta de que era algo serio. Qué mejor golpe para él que arruinarle la felicidad avisándole a Marielle sobre el paradero de Hiragizawa. Pero no sólo se limitó a delatarlo, también armó junto con la mujer un plan para hundirlo más. Ella intentó seducirlo, mientras él tomaba fotos incriminatorias sobre todo el asunto. Si bien no se consumó, las fotos sugerían que sí. Al final le daría las fotos a la mujer inglesa (claro, a cambio de un "pequeño favor" por parte de ella). Y luego, correspondería a Marielle hacer un buen uso de ellas.

Con eso, lograría hacerle un gran daño al inglés. Sin embargo, Syaoran Li era otra historia. A él sí quería acabarlo por completo, porque él le quitó lo que tanto anhelaba. Había pasado años trabajando a lado de Hien Li, se ganó su confianza, a pesar de que en realidad le robaba dinero, pero nunca lo descubrió y si alguien sospechaba, sólo se deshacía de él. Sin embargo, llegado el momento, Hien Li también desconfió de él, así que no le quedó más remedio que "ayudarle" a morir.

Efectivamente, si bien la salud de Li ya estaba deteriorada, qué mejor que fingir que le daba su medicamento cuando en realidad le daba un veneno que acabó con él poco a poco. Nunca nadie sospechó, por eso él se sentía seguro de quedar al frente de todo. Pero Syaoran apareció, y cuando Ju Zhang lo vio por primera vez, casi pudo jurar que era el espíritu de Hien Li quien regresaba de la muerte para vengarse. No había sido tal cosa, sólo era su hijo, el legítimo heredero de todo.

Maldito seas Syaoran Li. Te arrepentirás que haberme robado todo. Pero no te preocupes, si una vez no me tente el corazón para asesinar a tu padre... no dudo que tú termines igual que él- sentenció y rió en medio de la oscuridad.

-o-o-o-o-o-

Esa mañana cuando encontró la nota, no dudó ni un momento en ir a buscarlo tal y como se lo había pedido. Esperó a que todos se fueran y se coló discretamente al lugar. Si hubiera llegado una hora antes se hubiera encontrado con su hermano.

Caminó por el pasillo y vio la luz encendida de la oficina. Su corazón dio un vuelco cuando llamó a la puerta y la voz de Syaoran respondió.

-Pasa- dijo y Sakura lo hizo. Al verla el joven chino se puso de pie y se dirigió hacia ella, le dio un abrazo- Sakura...perdón por lo tonto que fui ayer contigo.

-No cariño, perdóname por decirte aquello, sé que no debí contarte nada.

-No te preocupes, tenía que saber la verdad tarde o temprano- dijo un tanto triste.

-¿Cómo te sientes?

-¿Cómo crees que me sienta? Ayer descubrí que mi padre me quería a su lado y yo solamente...- se interrumpió por el coraje.

-Amor, tranquilo. Esto no es tu culpa.

-Ya sé que no, pero de sólo pensar que durante tantos años le tuve cierto rencor y odiaba sentir eso por mi padre, porque en verdad yo lo amaba...

-Ay Syaoran, no sé ni qué decirte- dijo estrechándolo con más fuerza.

-Sólo me conformo con que estés a mi lado siempre...Te necesito mucho.

-No dudes que estaré contigo siempre- respondió Sakura y lo besó- ¿Y qué pasó con tu madre?

-Por ahora no quiero hablar de ella... ni con ella. No sé si pueda volver a confiar en mi madre, me mintió por muchos años y no sé si pueda perdonarla.

-Syaoran...

-Por favor no quiero hablar más del asunto. Sólo quiero estar contigo ahora- la besó- Por cierto no quería hablar de esto, sino de otros asuntos, nuestros asuntos... Estoy al tanto de todo lo que pasó con Meiling, y créeme, estoy furioso con ella. Tuvimos una discusión al respecto y... al final me marché de su lado, y espero que sea para siempre.

-¿En serio?... Ay Syaoran eso es excelente, nosotros ahora ya podremos...- expresaba feliz.

-Tranquila, tranquila. Esta tarde fui a buscar a un abogado. No quise consultar con el mío, porque está en Hong Kong y creo que su esposa es amiga de Meiling; bueno, el punto es que le expliqué toda la situación, y él me dijo que lo mejor era esperar antes de hacer pública nuestra relación. Como Hien no es mi hijo biológico, Meiling me lo puede quitar e impedir que lo vuelva a ver, pero si demuestro una excelente conducta puedo hasta conseguir su custodia.

-Entonces...

-En cuanto nos divorciemos, yo mismo iré a hablar con tu padre para contarle todo y podremos gritar a los cuatro vientos lo mucho que nos amamos- agregó con una sonrisa.

Sakura encontró esperanza en sus palabras. Syaoran ya había dado el primer paso, se había separado de Meiling, pronto sería definitivo y podrían hacer pública su relación.

-Ah por cierto- dijo Syaoran- También supe eso de que te echaron, no te preocupes por ello, puedes volver a trabajar el día que quieras.

-¿De verdad?- preguntó la joven y su interlocutor asintió con otra sonrisa.

-Claro, pero sólo con la condición que ya no regreses como una cocinera más. Quiero que seas mi nueva jefa de cocineros… ¿Qué te parece?- ella se sorprendió y luego le sonrió- Pero antes de que regreses a trabajar, quiero que te tomes unos días, y me los dediques sólo a mí.

Se besaron y de pronto de percataron de lo mucho que se habían extrañado. Syaoran la estrechó entre sus brazos con fuerza y a Sakura le cruzó la misma idea que a él por la cabeza.

-¿Aquí?...- preguntó la ojiverde, aunque sabía la respuesta. Syaoran asintió. Para ella también resultaba "divertido" hacerlo ahí. El joven apagó la lámpara de su escritorio, la tomó de la mano y la guió al sofá de la oficina, donde continuó besándola, la recostó y él se colocó sobre ella. Estaban perdidos el uno en el otro. Las varoniles manos del chino ya empezaban a quitar uno por uno los botones de la blusa de ella, mientras tímidas manos de Sakura revolvían los cabellos del joven.

Aunque su separación había durado muy poco tiempo, Syaoran ya no pudo aguantar más y buscó la hebilla de su cinturón, estaba en ello, cuando Sakura lo atrajo hacia ella y lo besó.

Ninguno se percató de la delgada línea de luz que se colaba por debajo de la puerta. Unos pasos se aproximaron. En un instante la puerta se abrió. Al recibir la luz del pasillo, Syaoran cayó del sillón, y Sakura (aun cegada por la luz) se cubrió como pudo.

El silencio se rompió por la expresión de sorpresa de una mujer.

Continuará…

Hola. ¿todos bien? Ritmos cardiacos en orden. Bueno, pues ahí está cómo no me cansó de deshacer la vida de los personajes en cada capítulo y no quiero asustarlos pero esto aún no llega al punto más álgido. Ya se imaginarán.

Apenas le ando dando un mini respiro a nuestros protagonistas cuando los dejo con este final. De las demás parejas, ya se imaginarán que se está complicando demasiado.

Y tampoco hemos visto lo peor de nuestros antagonistas. Esto es maldad fanficker descontrolada.

Bueno, como siempre, les agradezco mucho su paciencia y tiempo de lectura. Espero leerlos muy prontito. Y como un adelanto del próximo capítulo: habrá consecuencias de muchos actos de los personajes. Oh sí.