Capítulo XV
Consecuencias

De pronto no pudo ver nada, la luz que había irrumpido en la habitación la había dejado momentáneamente ciega. Alguien los había descubierto; justo en la escena del crimen y con las manos en la masa. En un principio se asustó al escuchar la expresión de sorpresa de una mujer, una voz que ella conocía muy bien. Pensó lo peor, pero tomó unos segundos, mientras recuperaba la vista y reconoció la voz.

Cuando por fin logró enfocar bien, se dio cuenta de que sus sospechas eran ciertas. La mujer que los había descubierto era nada más y nada menos que Tomoyo Daidouji, su gran amiga. Lo cual era un gran alivio, si bien no esperaban aquello, pudo ser peor.

-o-o-o-o-o-

Meiling se había desesperado esa noche, había pasado un buen rato afuera del restaurante. No veía la hora de que Syaoran saliera. Además nadie llegaba. Sólo había presenciado el episodio entre Ju y la joven esa.

Se había reído de él. Un sujeto le había partido la cara- Qué bien por ese chico- pensó. Pues realmente le alegraba que alguien enfrentara a Ju. Le gustaría que el que lo enfrentara fuera Syaoran, pero sabía que lo tenía cegado, y quizá lo mejor era así. Si su esposo sabía cómo era en realidad Ju, seguramente ella también quedaría hundida.

Al final no tuvo más que irse. Ahora pensaba en todo eso mientras veía a Hien dormir. Aún no podía creer que fuera hijo del infeliz de Ju. Se lamentó por haber caído así con él. Si bien en un principio le había gustado, eso fue desapareciendo cuando lo conoció mejor. Lo peor fue cuando se vio tan enredada con él que ya no podía huir. Muchas cosas los unían: secretos, mentiras, trampas y... su hijo, Hien.

Ella no podía negarlo, era hijo de Ju Zhang; pero odiaba tener que seguir soportándolo como amante (a capricho de él) y que en ninguna ocasión se preocupara por el pequeño, o que le preguntara algo sobre él... o simplemente aceptar: Sí, es mi hijo.

No, jamás diría eso. Pero a Meiling no le preocupaba el que lo quisiera o no, sino que comenzaba a tener miedo. Miedo de Zhang, que cada vez se volvía más violento (en su forma de ser y también como amante); la joven china temía que le hiciera daño a ella, a Syaoran o a Hien...

Se sintió culpable por pensar eso, si algo llegara a pasar ella sería, en parte, responsable ya que permitió que Zhang llegara tan lejos. Intentó no pensar en ello. Suspiró y miró otra vez a Hien. Lo quería, realmente lo quería, pero no sabía cómo demostrarlo, además nunca había sido buena con los niños... pero su hijo era especial, tenía mucho de ella, muy poco de su padre biológico y otro tanto de los modos de Syaoran. El niño era simplemente adorable para ella, quizá en otras circunstancias lo habría amado como a nadie en el mundo, pero lo veía y no podía dejar de pensar en Ju, en el odio que sentía por él, por eso ella era así con su único hijo, por un odio del que Hien no era culpable.

Se acostó en la misma cama que el pequeño.

Creo que no será necesario que continue siguiendo a Syaoran. Quizá si lo vuelvo a hacer, lejos de averiguar algo, me meteré en problemas con él. Además hay otras formas de tenerlo a mi lado - pensó. Pocos minutos después el sueño la venció.

-o-o-o-o-o-

-¿Qué sucede?- preguntó agitadamente Eriol Hiragizawa quien apareció detrás de ella- ¿Por qué gritas...? ¡Wow!- se interrumpió al ver lo que sucedía en la habitación.

-Eriol, podemos explicar esto...- comenzó a decir Syaoran, quien ya se ponía de pie.

-Am...pues creo que todo se explica por sí solo- terció Tomoyo, que no podía creer lo que veía.

Esa tarde, Eriol la había llamado para invitarla a salir. Ella estaba muy emocionada pues no lo había visto desde la tarde en la que había recibido esa llamada telefónica y se marchó. Tenía muchas cosas que hablar con él, y ahora más que nunca.

Él la recogió muy puntual. Fueron a tomar una cena muy sencilla. En general, la charla que habían mantenido se enfocó al desagrado de Eriol cuando su novia le contó que su madre la había indicado que se regresara a vivir a su casa, pues con lo problemas financieros que tenía su compañía quería economizar lo más posible. Sin embargo, después de eso la charla había dado un giro inesperado.

-No tienes porque ponerte así- le dijo con dulzura Tomoyo- Sólo me iré a vivir con ella, no es el fin del mundo.

-Lo sé pero no es necesario. Recuerda que nos hicimos socios y en menos de lo que creen volverán a tener solvencia- le respondió el joven inglés- La razón principal por la que me asocié con tu madre fue porque no quería que nada te faltara, no quiero que dejes la vida a la que estás tan acostumbrada.

- Pero ella quiere que economicemos...

-Lo único que ella quiere es un pretexto para separarnos- contestó y la miró a los ojos- Por favor no vendas ese departamento, es que, no sé... bueno, tiene recuerdos muy gratos de nosotros dos... ya sabes- agregó con leve sonrojo.

-Lo entiendo, pero los recuerdos de eso no los conservo en ese lugar, sino en mi corazón. Esa noche la llevo muy presente dentro de mí...

Eriol la miró a los ojos en silencio, y después de unos segundos le confesó- Tomoyo te amo, Por eso quiero pedirte... que te cases conmigo- dijo por fin mostrándole un hermosos anillo de compromiso.

-Eriol...-dijo ella emocionada y mientras sentía como las lágrimas estaban a punto de brotarle de la emoción.

-Tomoyo, ¿Aceptas ser mi esposa?

-Claro amor- respondió por fin. Él le colocó el anillo en el dedo correspondiente y la besó.

-Me haces el hombre más feliz del mundo.

La joven estaba feliz por ser la próxima señora Hiragizawa. Si bien las cosas estaban pasando muy rápido pues apenas tenían 3 meses de novios; Eriol le informó que había tomado la súbita proposición pues pretendía irse a Europa a cerrar unos negocios y en ese viaje quería irse con ella; por lo que quería casarse pronto. Aunque aún no sabía qué tan pronto...

Después de eso, Eriol le propuso ir a buscar a Syaoran Li, pues además de que él sería el padrino de la boda, Eriol quería ir a buscarlo para que les preparara una cena especial esa noche para celebrar su compromiso.

-No creo que haya problema, por lo que entendí regresaría por la noche para revisar (otra vez) unos problemas que tenemos- anunció Hiragizawa.

Efectivamente, cuando llegaron al lugar, vieron el automóvil del joven chino. Tomoyo se había adelantado al restaurante, mientras Eriol aparcaba bien su auto. La joven se dirigió a la oficina y... menuda sorpresa se llevó. Casi le da un ataque cuando vio a Syaoran Li haciendo cosas no muy propias con una mujer en plena oficina; y más cuando descubrió la identidad de la susodicha, era Sakura.

-Tomoyo...-intentó decir la ojiverde, mientras terminaba de cerrar su blusa apresuradamente- Nosotros sólo estábamos...

-No tienen por qué dar explicaciones amiga. Creo que es obvio lo que sucede aquí. Ustedes están...juntos ¿No?- dijo Tomoyo.

-...Sí- contestaron Sakura y Syaoran al unísono mientras sus rostros se ponían más rojos que un tomate.

-Pues, me da gusto- intervino Eriol.

-Es cierto. Qué bueno que por fin se decidieron. ¡Vaya, ya era hora!- dijo la ojiazul.

-¿Lo dicen en serio?- preguntó Sakura

-Claro amiga. Ustedes están destinados a estar juntos- se acercó a su amiga y la abrazó- Supongo que tenemos muchas cosas de que hablar Sakura.

-Am...Sí

-Bueno, pues vamos a platicar un rato- finalizó.

-Creo que Tomoyo tiene razón- dijo Syaoran por fin- Supongo que, ustedes siendo nuestros mejores amigos se sienten un tanto ofendidos por no haberles contado nada.

-Sakura, vamos a mi casa. Ahí podremos hablar con calma- dijo Tomoyo.

-Cariño...- dijo Eriol.

-Sé que teníamos planes pero creo que esto es importante- respondió Tomoyo antes de que su novio protestara- Me iré con Sakura a mi departamento, realmente creo que necesitamos platicar.

-De acuerdo, pero ten- el inglés le dio las llaves de su automóvil- No quiero que anden solas por ahí. ¿O podemos ir con ustedes?

-No, esto es un asunto de chicas. No te preocupes- miró a Sakura quien asintió.

-Espera un momento- interrumpió Syaoran, se acercó a Sakura y la llevó a un lugar un tanto más apartado, le dijo en voz baja- Creo que lo mejor es que les contemos todo, ya no importa, ya nos descubrieron. Además creo que lo más sano es que podamos hablar de esto con alguien ¿No crees?

-Sí, la verdad ya tenía ganas de contarle a mi mejor amiga de lo nuestro.

-Bueno, ve con ella, yo me quedaré un rato aquí con Eriol. Después me iré a tu departamento, si quieres más tarde te recojo en casa de Tomoyo...

-No, será muy tarde. Mejor me quedo ahí, y te veré mañana para...

-Sí, lo sé tenemos un asunto pendiente, y mañana nadie nos interrumpirá- le sonrió- Te amo Sakura Kinomoto.

-Y yo a ti Syaoran Li- contestó la joven y se besaron. Permanecieron ahí como si olvidaran lo demás.

-¡Ejem!...- interrumpió Eriol.

-¿Qué? Ah lo siento- dijo el joven chino. Soltó a la joven quien se fue con su amiga.

Tomoyo le dio un beso de despedida a Eriol y se marchó. Sabía que los planes que tenían esa noche se habían arruinado, pero para la joven bien valía la pena. Conocía a Sakura muy bien, y sabía que ella quería contarle todo de principio a fin.

Y así fue, sólo tardó hasta que Tomoyo pusiera el automóvil en marcha, para que Sakura le contara qué fue lo que sucedió. Se sorprendió mucho al saber todo lo que había ocurrido desde el regresó de Li, y más cuando supo cómo se "reconciliaron". Al llegar a su departamento, Sakura continuó relatando cómo es que había tomado la decisión de dejar a Yukito Tsukishiro, y cómo es que había discutido con Syaoran porque él no se separaba; al final le explicó que las cosas ya se estaban arreglando entre ellos.

-Vaya amiga- dijo Tomoyo cuando terminó de oír todo- Parece que tú has estado en medio de una novela estas últimas semanas y yo ni en cuenta.

-Así es...No sé, todo ha sido muy inesperado, pero estoy tan feliz de estar con él.

-Sí, se nota. Hace años que no te veo tan contenta.

-¿Tú crees?

-Claro, desde que se fue, una parte de ti se fue con él. Y ahora, mírate irradias felicidad.

-Bueno, ya sólo falta que lo hagamos oficial ante todos.

-Sakura, eso es lo único malo que le veo a todo esto. ¿Qué va a decir tu padre? ¿Y Touya? de seguro mata a Syaoran...

-Lo sé, pero quise correr el riesgo por él.

-Bueno, ya verás que todo saldrá bien.

-Por cierto Tomoyo, lo siento por no haberte dicho nada, pero era un pacto que teníamos Syaoran y yo. Pero ya ves, nos encontraron en una situación muy incómoda.

-Vaya que lo era, casi me muero ahí mismo. Ustedes siempre tan recatados, quién los viera.

Sakura se puso roja, y rio nerviosamente- A veces nos dejamos llevar y perdemos el control...

-Sí, te entiendo- respondió Tomoyo distraídamente.

-Tomoyo, intuyo que tú y Eriol...

Ahora fue el turno de ella ponerse roja- Pues sí, fue después de que nos peleamos...

-Ah...ya veo. Oye, no es indiscreción, pero no me dijiste una vez que no querías nada hasta después de casarte...

-Sí, por eso te digo que te entiendo cuando dices que se puede perder el control a veces... En aquella ocasión fue algo muy inesperado, pero ahora Eriol y yo ya estamos comprometidos.

-¿Qué?

-Esta noche me pidió matrimonio.

-¿Y cuándo se casan?

-Aún no lo sé. Eriol quiere que me vaya de viaje con él, y por eso me pidió casarnos. Pero no sé...- respondió un tanto dudosa.

-¿Sucede algo malo?

-Bueno, es que después de que... bueno, lo que pasó entre nosotros, él cambió. Siento que se alejó un poco y...

-¿Y qué?- cuestionó Sakura.

-He querido hablar con él, pero ya casi no nos vemos, y tengo muchas dudas y miedos al respecto de su cambio.

-Pero se nota que él se muere por ti. ¿A qué le temes?

-Es que tengo miedo de que ya no quiera cumplir...

-Mujer, pero si te acaba de pedir matrimonio...

-Sí, pero no le he contado sobre algo...

-¿Sobre qué?

-Es que... tengo la ligera sospecha de que, consecuencia de lo que hicimos esa noche, pues...creo que estoy embarazada.

-¡¿Qué?!- exclamó Sakura.

-o-o-o-o-o-

Eriol soltó una carcajada después de que las chicas se fueron. La situación en la que encontraron a su amigo le provocó mucha gracia, pero él no se veía muy contento de que se burlara de él.

-Jajaja- reía. Intentó calmarse- ...No, no espera... jajaja...-se secó una lágrima que le salió de tanto reír.

-Bueno, ¿ya no?- dijo serio el joven chino.

-Sí, sí, lo siento. Pero es que hubieras visto tu cara. Ojalá hubiera tenido mi cámara. Esto no tuvo precio.

-Yo no le veo la gracia.

-¿Cómo no? Mira que el señor Li Syaoran, exitoso hombre de negocios, un hombre serio y con una moral inquebrantable...y que siempre regaña a su mejor amigo por haber sido un mujeriego; lo encontramos nada más y nada menos en una escena de película para adultos junto con una de sus empleadas.

- Bueno si lo dices así...- hizo una leve sonrisa- Pero el punto es que no estaba en una "escena de película para adultos"- borró la sonrisa.

-No, pero casi. Unos minutos más y te hubiéramos encontrado con la señorita Sakura en pleno gozo de la vida- rio otra vez- Oye hermano si vas a hacer eso por lo menos avisa, qué no ves que me puedes generar un trauma.

-Traumado ya estás, no me culpes de eso- respondió Syaoran- Además no entiendo a qué regresaste aquí, si lo hubiera sabido te hubiera evitado este problema.

-Ah, pues regresé para que habláramos sobre mi próxima boda con Tomoyo, hoy le pedí matrimonio; además ya de paso quería ver si podías prepararnos una cena para celebrar... – rio de nuevo y agregó- Pero parece que el que estaba celebrando y cenando eras tú.

-Ahí vas de nuevo.

-Lo siento, lo siento. Pero es que es una situación increíble- se acercó al sofá y estuvo a punto de sentarse cuando se detuvo pensando- Oye, ¿nunca hicieron nada aquí cierto? Sería extraño, que yo aquí todos los días sentándome y tú, utilizándolo para...

-No, era la primera vez- respondió antes de que su amigo terminara la frase o hiciera una broma al respecto, entonces Eriol se sentó con toda confianza.

-Ah, no sé todo esto es muy raro ¿desde cuándo están juntos?

-Más o menos cuando te peleaste con Tomoyo, de hecho si mi memoria no me es infiel nos reconciliamos la noche en que me contaste de tu problema con ella.

-Ah sí...-Eriol recordó ese día, pues jamás olvidaría que también esa noche se reconcilió con su amada de una manera muy especial.

-Desde esa noche estamos juntos. A veces pienso que nuestra reconciliación fue muy precipitada y más nuestra relación, tomando en cuenta que todo ha sido en secreto.

-Ufff... como se ven en secreto, supongo que se la han de pasar todo el tiempo escondiditos haciendo cosas como las de hoy- rio el inglés.

-Este...-trató de decir Syaoran que estaba muy rojo- Bueno, aunque a veces pierdo el control, no todo es eso; procuro tomarme las cosas con calma…

-Bueno, pero hoy no contabas con calma y vaya que tenías prisa; no sé si te habías dado cuenta de que tienes tu cinturón desabrochado y tu cabello todo despeinado

Syaoran se dio cuenta de ello y procuró estar más presentable. Se puso nuevamente sonrojado- Por todos los dioses, te fijas en todo con tal de reírte de mí... Además, como si tú nunca hubieras sido sorprendido así...

-Sí, pero en primer lugar nunca en una oficina, por dios, hasta un insensato como yo sabe que hay lugares para hacer las cosas, no hay que ser tan imprudentes...-rio- En segundo lugar, es más divertido si te pasa a ti- soltó una carcajada. Después de unos minutos se calmó- Pero ya enserio, de verdad me da mucho gusto que estés con la señorita Sakura, ya era justo ¿no?... Además como que te veo cambiado, te ves más contento- suspiró- Pobre de Sakura, no sólo te tiene que aguantar como jefe sino también como pareja... Eso si es tener mala suerte, mira que aguantar a semejante gruñón- rio otra vez.

-Mucha risa ¿no? Ya me imagino, pobre Tomoyo aguantando al "payasito" de su novio, que encuentra bromas en todo lo que hago. Y para empeorarlo, se casarán. Uffff... pobre chica.

-Aunque te burles, estoy tan feliz de casarme con ella.

-Pues sí, la verdad se nota. Me parece increíble lo mucho que cambiaste por esa chica. Ni cuando estábamos en la preparatoria ni cuando te reencontré en Inglaterra, jamás imaginé que terminarías con ella; aún no me explicó como te enamoraste tan rápido de ella...

-Am... pues, bueno...- Eriol quiso contarle a su amigo algo que debió haberle dicho hace muchos años; pensó que ese era el momento ideal- Ya que hoy estamos con eso de las confesiones entre amigos, yo quiero decirte algo...

-¿Qué cosa?

-Ah... sé que me odiarás por esto pero... ¿recuerdas aquellas cartas que recibía Tomoyo, y que luego pensó que eran escritas por ti?... Bueno, pues en realidad yo las escribí y las metí en tu mochila para zafarme un aprieto...- Eriol vio cómo su amigo se acercaba a él y cerró los ojos, recordó que él había dicho que le daría su merecido cuando encontrara al autor de esas cartas. Se preparó para el golpe.

Su sorpresa fue que no recibió un golpe sino un abrazo de su amigo.

-¿Y ahora?- sólo pudo expresar el inglés con desconcierto.

-Ay si supieras amigo, el favor que me hiciste- expresó alegremente su amigo mientras lo soltaba.

-De acuerdo, creo que ahora sí perdiste la razón. ¿No que le darías su merecido al autor de las cartas?

-Pues sí, y te mereces eso y más.

-¿De qué hablas?

-Sakura me contó que cuando vio que Tomoyo me besaba por lo de esas cartas, se dio cuenta de lo que realmente sentía por mí; es decir, que gracias a tus tonterías es que estamos juntos.

-Ah vaya... Uff... me quitas ese peso de encima

-Sí- respondió Li y agregó pensativo- Ya veo, con razón la hiciste tu novia; la querías desde hace años.

-Sí y nunca pude olvidarla. Por eso, cuando la vi, no dudé en intentar algo con ella.

-Pues enhorabuena. Ya podrás lograr lo que querías con ella... Ah, por cierto hay que empezar a ver qué tienes planeado para la boda.

-Quiero que sea algo muy discreto, tanto que no quiero verle la cara ese día a la señora Daidouji. Quiero que sólo estén Nakuru, Sakura, Tomoyo, tú y yo. De momento sólo quiero que sea ante la ley, ya después nos casaremos con la respectiva ceremonia y fiesta que Tomoyo se merece. Ahora sólo me importa que nos vayamos de aquí siendo marido y mujer.

-Aún me pregunto ¿Qué pierdes al decirle la verdad?...pero en fin, esa ha sido tu decisión y te apoyaré.

-¿Y tú qué me dices?- preguntó de pronto Eriol- ¿Formalizarás algo con la señorita Sakura? Porque supongo que absolutamente nadie sabe lo de ustedes...

-Así es, nadie lo sabe; bueno sólo ustedes que nos descubrieron, pero de momento no quiero que la noticia se disperse...

-¿Por qué?

-Simple, Meiling se pondrá histérica y estoy casi seguro que no me dará el divorcio o peor aún, no me dejará ver a Hien... ambos sabemos que puede hacer cualquiera de las dos cosas, o las dos. Además ahora tenemos muchos problemas aquí en el restaurante.

-Es cierto, tu esposa se pondrá muy mal cuando sepa todo, aunque por la forma en que trató a Sakura, seguramente ya sabe o por lo menos sospecha ...Y con respecto a lo segundo...- dudó un poco.

-Bueno, ayer me separé de Meiling, por esa misma situación; y claro que sospecha y no quiero arruinar las cosas y que se hagan realidad mis temores...Y por lo segundo, no sé qué pensar

-Creo que con el incidente de Sakura, Zhang te demostró que no es de fiar. Mira que hacer eso sin tu consentimiento... nada te garantiza que ha tomado otras decisiones sin que te dieras cuenta. Yo creo que el error tuyo y de tu padre fue darle tanta confianza a un desconocido, y lo peor darle poder.

-No lo sé... Ya lo sabríamos ¿no?... o mi padre lo hubiera sabido...

-¿Y quién no te garantiza que lo supo? ¿Acaso antes de que falleciera te contó algo sobre ese tipo? Quizá él sabía algo.

-No quiero pensar en eso ahora- interrumpió Syaoran- No quiero pensar en este momento en él, en mi padre...

-Lo siento, sé que siempre ha sido un tema delicado para ti...

Syaoran suspiró, decidió que podía confiar en su amigo y le contó la recién descubierta verdad sobre su padre.

-o-o-o-o-o-

Sintió que la noche era fría en comparación con muchas de las que había pasado últimamente. Sin duda, la razón por la que se sentía así era porque extrañaba a Syaoran, y por tercera noche consecutiva no lo tenía a su lado.

Sakura intentó acomodarse en la improvisada cama que tenía en el departamento de Tomoyo. Su amiga había insistido en que tomara su habitación y que ella se acomodaría en el sofá. Después de discutirlo unos minutos, la ojiverde se negó a ello argumentando que en la posible condición de su amiga, tenía que cuidarse mucho.

Esa confesión de Tomoyo le había dejado pensando algunas cosas. En primer lugar, cierta preocupación debido a que su amiga no quería decirle nada a Eriol.

-Aún no quiero contarle sobre esto- le había dicho Daidouji- No quiero que por eso se sienta obligado a casarse rápido, quiero que eso salga de su corazón. Además todavía no estoy 100% segura, es sólo una sospecha que tengo debido a algunos síntomas, pero no me he hecho ninguna prueba.

Sakura decidió respetar su decisión. Estaba de acuerdo con su amiga, si Hiragizawa sabía aquello, quizá se sentiría presionado a casarse con ella.

Pero había algo más inquietante en la confesión de su amiga, se trataba de algo que Sakura no había considerado seriamente hasta ese momento. Era algo que al principio no lo había pensado, pero que poco a poco se fue insertando en su mente, y que ella no lo había querido ver hasta ahora. Quizá ella...

Se aferró a las cobijas intentando borrar eso de la cabeza. Si pasará eso de verdad, estaría metida en un gran lío. Había muchos asuntos pendientes en ese momento como para que surgiera uno más.

Mejor decidió no pensar en eso y mejor se concentró en pensar en Syaoran y todo lo que le había dicho esa noche. Por fin se había separado de su esposa y comenzaría con los trámites de su divorcio. Esa era una excelente noticia, cada vez faltaba menos tiempo para poder decirle a todo el mundo que amaba a Syaoran Li y que vivía un romance con él.

La sola idea de él hizo que una sonrisa le surgiera. Lo amaba tanto, pero ahora sentía mucha tristeza al pensar que él se sentía tan confundido por saber la verdad de su padre. Sabía perfectamente que eso lo había herido mucho y que había fracturado la relación con su madre, quizá, para siempre. Por una parte ella sentía responsabilidad por eso, ella había sido la que le contó parte de la verdad, si bien ella sólo había hablado sin pensar, no quería ver lejos a Syaoran de su madre y haría lo que estuviera a su alcance para ayudar.

Dio un bostezo y comenzó a cerrar los ojos, pensando que un nuevo día la esperaba para compartir con el gran amor de su vida.

-o-o-o-o-o-

Recostado en la cama pensaba en lo que ella estaría haciendo. Miró el reloj que estaba en la mesita de al lado y se dio cuenta de que ya era tarde. Seguramente ya está dormida-pensó.

Suspiró de pensar en ella y de lo que había pasado esa noche. Finalmente alguien los había descubierto, menos mal que fueron sus amigos y no su esposa o alguien más. Por lo menos se había sentido muy contento al hablar con Eriol acerca de lo feliz que era con Sakura; y no sólo eso se había sentido tan en confianza con su amigo que no tuvo reparo en contarle sobre su padre.

-Vaya, no sé por qué pero no me sorprende tanto- expresó el inglés- Según sé, tu padre y tú eran muy parecidos, y conociéndote, seguramente tú hubieras hecho lo mismo. Jamás pensé que él te abandonará, algo me decía que era un malentendido.

Li no había respondido nada al respecto, sólo analizaba todo una y otra vez, intentando ordenar todo en su mente. No paraba de lamentar la pérdida de su padre y al mismo tiempo no podía contener la rabia que sentía hacia su madre.

Por otro lado, tenía otro problema en qué pensar: Meiling. Se arrepentía de haberse casado con ella, sería muy difícil poder sacarle el divorcio y aún más difícil, poder estar con su hijo.

Y por si fuera poco, tenía los problemas del restaurante. No sabía que pensar sobre eso, quizá Eriol siempre ha tenido razón en dudar de Ju Zhang

Intentó no pensar todo eso, no quería ponerse mal. Así que decidió pensar en su amada Sakura y en los días que tenía preparados para ella. Primero, un día completo sólo para los dos y después otro para que conviviera con alguien muy importante para él, su pequeño hijo Hien.

Suspiró, se acomodó en el lecho que había compartido en varias ocasiones con su amiga de la infancia. La extrañaba terriblemente, pero ya la tendría al día siguiente. Ese fue su consuelo y le permitió conciliar el sueño esa noche.

-o-o-o-o-o-

El sol ya había salido. Touya Kinomoto abrió poco a poco los ojos e inmediatamente se dio cuenta de que la luz le molestaba. Su cabeza daba vueltas y sentía una sensación desagradable en todo el cuerpo. No recordaba nada y por tanto no sabía dónde estaba.

-Vaya, pensé que no despertarías nunca- escuchó decir a Yukito Tsukishiro.

-Yuki, ¿qué... qué pasó?- preguntó pausadamente, con los ojos entre abiertos.

-Buena pregunta. A mí también me gustaría saber que fue lo que te sucedió- anunció el joven doctor. Hubo un breve silencio, suspiró y explicó- De pronto te encuentro rondando por ahí, ahogado de borracho y con varios golpes en la cara. Fue una suerte que te encontrará, sino no sé que te hubiera pasado...

-Gracias Yuki, tú siempre cuidándome...- respondió Touya.

-Te traje a mi casa e intenté preguntarte sobre lo que te pasó, pero no podías ni hablar bien...- se sentó frente a él y lo miró con expresión seria- Lo único que logré entenderte fue: "No podrá ser, no podrá ser..." Será que ahora podrás explicarme.

-Yuki, no estoy de humor para eso.

-Bien, lo entiendo; pero no es normal en ti que bebas de esa forma. De hecho nunca te había visto así. Creo que debió pasar algo serio para que hicieras una tontería así.

Touya se incorporó lentamente y se sentó en el sofá en el que aparentemente había pasado la noche- Es definitivo, Nakuru no quiere nada conmigo...

-¿Qué?- Yukito no pudo evitar la sorpresa.

-Como lo oyes, ayer me despreció por última vez; ya no la molestaré más... Si ella no quiere verme jamás, tendré que resignarme a eso. Estoy tan enamorado de ella que si me quiere lejos, y eso la hace sentirse bien, yo estaré bien.

-Pero... ayer me dijiste por teléfono que la besaste y...

-Y todo fue un error- completó Touya- Simplemente ella no me quiere y yo tengo que aprender a vivir con eso... Aunque me duela.

-Ya veo, por eso la borrachera...pero ¿lo demás?

-Ah, si te refieres a los golpes, eso me lo saqué por intentar defenderla de un idiota que quiso sobrepasarse con ella. Después de eso hablamos y bueno, ya sabes me rechazó y luego... quise desesperadamente olvidarme de ella, tontamente pensé que lo lograría con unas botellas de cerveza... pero ya ves, llega la resaca y con eso regresan los recuerdos- se recostó de nuevo en el sofá y cerró los ojos.

-Touya, sólo promete que no lo volverás a hacer.

-No te preocupes Yuki, no puedo estar así eternamente por ella. Por cierto gracias por ayudarme, ahora si no te molesta necesito descansar...- finalizó y se quedó así.

Yukito lo miró, sabía lo que a su amigo le atormentaba: que amaba a esa mujer y que ni con un millón de botellas de alcohol y cientos de borracheras, podría olvidarla; y sabía que Touya no quería admitir que le dolía hasta lo más profundo de su corazón que lo rechazara y que no volvería a ser el mismo.

Sólo espero que cuando yo no esté aquí, tú puedas ayudarte solo. Sino, no sé qué será de ti

-o-o-o-o-o-

Fujitaka Kinomoto se sentía un poco nervioso, en realidad no esperaba sentirse así- Si bien la situación ameritaba que tuviera esa sensación, él había esperado que la calma lo acompañara ese día, en el que finalmente hablaría con Sonomi Daidouji sobre un posible futuro juntos.

Era algo extraño, pero pensaba que era lo mejor para ambos. Y tal como lo había dicho su hijo, seguramente Nadeshiko se alegraría mucho al verlos juntos y sobre todo felices.

La llamó esa mañana para pedirle que se vieran. Acordaron que él iría a su casa a desayunar. Y así fue, llegó a la enorme casa de la mujer, llamó la puerta y la servidumbre lo guió hasta el jardín. Ahí estaba esperando eligiendo las palabras que le diría.

Cuando llegó la mujer se saludaron y, como siempre, ambos se preguntaron por sus respectivos hijos.

-Bueno, pues ya sabes- decía Kinomoto- cada uno de mis hijos anda en sus asuntos. Por un lado, Touya que está vuelto de cabeza por una chica que aparentemente lo ignora; y Sakura que está con los planes de su boda, aunque está un poco retraída desde la llegada de Li a Japón.

-Ya veo... ¿Crees que nuevamente se deprima, como aquella vez en que Li se fue?- preguntó Sonomi.

-No lo sé, las cosas han cambiado mucho en estos años... Aunque estoy casi seguro de que ellos sentían algo por el otro, ahora no pueden estar juntos, no deben estar juntos. Quizá eso es lo que la tenga así, sólo espero que las cosas se aclaren pronto, para ambos... En fin, ¿y cómo está Tomoyo?

-Ella bien, por ahora; pero no logro que deje a ese Hiragizawa. Incluso la convencí de que volviera a vivir aquí, posiblemente mañana mismo se mude. Sólo espero así poder cuidarla de ese tipo.

Fujitaka la miró y sonrió levemente- Otra vez con eso, déjala que haga lo que le parezca mejor. Debes entender que ya no es una niña, es una mujer que necesita su propio espacio y tiempo para estar con su novio- Sonomi lo miró con sorpresa y antes que dijera algo, él agregó- Sí, me refiero a lo que estás pensando...

-¿Cómo dices eso? Si ella...

-Ella quiere estar con su novio a solas. No te asustes, tú sabes que así son los jóvenes. Cuando uno es joven y está enamorado, necesita demostrarlo de esa forma.

-¿Sabes algo al respecto? ¿Ella te ha contado algo?

-No, pero sólo lo digo por que es algo normal. Después no quiero que te sorprenda que venga con su novio a decirte que se van a casar y que vas a ser abuela.

-Oye...- expresó, pero no quiso reclamarle nada, sabía que Fujitaka a veces decía cosas así, y lamentablemente muchas veces tenía razón- Bueno no importa, yo veré que no pase eso, no quiero que se case con ese tipo.

-¿A que le temes? Conoces muy bien a tu hija y sabes que ella no es tonta. Eligió bien a su novio. Es más, apuesto lo que sea a que ni siquiera conoces bien al chico, y lo odias por lo poco que sabes de él y por que crees que te robará a tu hija. Lo sé por que yo sentía lo mismo por Sakura, y porque siento lo mismo por Tomoyo. Sabes que es como mi hija y no tengo ningún reparo en confesarlo.

Ahora tocó el turno de la señora Daidouji de míralo fijamente. Lo amaba profundamente y aún anhelaba compartir con él, de alguna forma, su vida.

-Por cierto, ahora quiero hablar claro de un asunto que me ha dado vueltas desde hace tiempo- dijo de pronto Kinomoto.

-¿De qué se trata?

- De ti y de mí, de nuestra relación- soltó sin más.

-¿Qué?

-Sí, de ti, de mí y de que quiero un futuro contigo.

-Estás loco...

-No, estoy más cuerdo que nunca. Mira, ya estoy viejo para esto, pero te hablo claramente cuando te digo que quiero que seamos como una pareja.

-Pero...

-Ambos sentimos algo por el otro, y tú eres la única que tiene derecho a estar conmigo. Siempre te he querido, no de la misma forma que a Nadeshiko, pero te quiero. Además nuestros hijos ya están grandes, hacen sus propias vidas y si no fuera así, de cualquier forma los tres son como hermanos. Amo a Tomoyo como un padre y creo que el sentimiento es recíproco; Touya y Sakura te adoran y te ven como una segunda madre, eso sin mencionar que me ayudaste mucho cuando mi hija se empezó a ser una señorita y tenía problemas en los que yo no era de mucha ayuda. No creo que hay alguna objeción.

-Nnn...no, no creo- respondió Sonomi ante su completa sorpresa. ¿Sería que todos sus sueños se hacían realidad?

-o-o-o-o-o-

Sakura miraba nerviosamente el reloj, mientras esperaba sentaba en el sofá de su departamento la llegada de Syaoran. Tan sólo había pasado un día desde que se había separado de Meiling y ahora quería que él, el pequeño Hien y ella salieran juntos.

Después de haberse quedado en el departamento de su amiga, a la mañana siguiente se dirigió a su propio departamento donde el joven chino ya la esperaba. Habían pasado una buena parte de la mañana amándose intensa pero tiernamente; después se limitaron a charlar por horas y a diseñar planes más concretos que antes, acerca de su futuro.

Syaoran había expresado su deseo de mudar la matriz de su cadena de restaurantes a Tokyo, establecerse con Sakura (casarse, después de lograr divorciarse, obviamente) e incluso formar una familia junto a Hien. Todo sonaba muy bien, pero a corto plazo sólo se limitó a querer mudarse a otro departamento.

-Sé que éste es de la señora Daidouji, y como tienen problemas económicos no quiero que seamos una carga- dijo- Aunque ella no sepa que vivo aquí. De cualquier forma yo me encargaré de conseguir otro lugar para nosotros.

Eso no era lo que la tenía preocupada, sino los enigmas que le esperaban para ese largo día. Si bien el pequeño Hien y ella se habían simpatizado desde el principio y las pocas veces que se habían visto se llevaban bien; no sabía como reaccionaría el hijo de Syaoran ante una situación en la que le impondrían a otra mujer que no era su madre.

La noche anterior Syaoran había tenido una breve charla telefónica con su aún esposa, en la que le había dicho que iría a la mañana siguiente por Hien. No hubo discusiones, ni gritos, nada por el estilo.

De pronto la puerta se abrió, los Li entraron en el departamento. Syaoran le indicó a su hijo que saludara.

-Hola, señorita Kinomoto- saludó cortésmente el niño.

-Dime Sakura...- le respondió la joven.

Hien buscó la mirada de su padre, y encontró un amable gesto de aprobación.

-Está bien hijo. De ahora en adelante llámala por su nombre- le dijo agachándose a la altura del pequeño- Mira, el día de hoy saldremos los tres a pasear... ¿Quieres ir al parque de diversiones?...

-Sí papá, quiero ir... ¡Vamos! ¡Vamos!- expresó emocionado, pasando por alto el hecho de salir con Sakura.

Al final las cosas habían salido muy bien, para sorpresa y alegría de la joven japonesa. Habían ido al parque de diversiones. Hien se subía a cuanto juego podía, mientras que Syaoran intentaba complacerlo en todo lo que estuviera en su poder; en un juego de habilidad ganó para ellos un par de osos de peluche, compró un globo para el pequeño y helados para los tres.

No cabe duda que es un excelente padre, un hombre que adora a su hijo, aunque no tengan la misma sangre- pensaba Sakura mientras veía a los Li.

Después del agitado día en el parque, regresaron al departamento. Syaoran preparó un platillo delicioso para comer, mientras que Sakura preparaba un igualmente delicioso pastel de chocolate, esto a petición de Syaoran que (a parecer de la joven) no paraba de comer cuanta cosa dulce se le ponía en su camino.

Terminaron comiendo el postre mientras veían una película infantil en la televisión, los tres reían como locos al ver las locuras, payasadas y extravagancias de los personajes de la animación.

-Bien, campeón es hora de tu siesta- dijo Syaoran al mirar su reloj una vez que terminó la película.

-Sí papá.

Syaoran miró a Sakura quien entendió, llevó al pequeño a la habitación y le dijo que podía dormirse en la cama de ella. Hien obedientemente se acomodó y Sakura lo arropó.

-Oye...- dijo Hien antes de que la joven saliera en silencio de la habitación.

-¿Qué sucede?- preguntó nerviosa. Por un momento pensó que el hijo de Syaoran le cuestionaría algo.

-¿Me puedes contar una historia?- preguntó tímidamente- Como las que me contó una vez tu papá...

-Claro- sonrió, se acercó a él y sentándose en el borde de la cama comenzó- Haber... haber...bueno no soy muy buena en esto pero veré qué resulta.

En realidad narró una historia un tanto extraña, debido a que confundió varias historias y terminó relatando hechos sin mucho sentido. La verdad eso no importaba, Hien se había reído con la loca historia y se había quedado dormido poco antes del final.

Sakura salió de la habitación en completo silencio.

-Lo siento yo...- comenzó a decirle a Syaoran, éste la interrumpió con un beso.

-No te preocupes, estaba detrás de la puerta escuchando todo. Gracias por ser tan linda con él. Estoy seguro de que te querrá mucho.

-¿Tú crees?

-Claro, estoy seguro que aprenderá a verte como una madre. Incluso, podría apostar a que está muy contento con tus atenciones, tomando en cuenta que su madre no es así.

-Bueno, es muy fácil encariñarse con él... ¿Sabes? Sonará raro, pero ese niño es muy parecido a ti- Syaoran la miró con extrañeza- Ya sé que no es tu hijo, pero te adora tanto que se ha esforzado en ser como tú, lo veo y me recuerda a ti, cuando nos conocimos.

-¿En serio?... ¡Vaya! No me había dado cuenta- sonrió y la besó de nuevo.

-Syaoran...- dijo Sakura sentándose en el sofá mientras él la estrechaba en sus brazos.

-¿Qué pasa princesa?

-¿Sabes quién es el verdadero padre de Hien?- preguntó de pronto.

-No, verás: poco más de año después de que me fui, un día Meiling me llamó y me explicó que había conocido a un tipo que parecía querer algo serio con ella, pero que cuando obtuvo lo que quiso se marchó, dejándola encinta. Desde ese momento ella me insinuó que quería que yo le diera el nombre a la criatura, yo le daba la vuelta con ese asunto, pero cuando Hien nació y lo tuve entre mis brazos... en ese instante supe que él no tenía porqué sufrir la ausencia de su padre. Fue entonces que me casé con Meiling...-agregó dudoso- pero ahora que lo mencionas, realmente no conozco al sujeto ese; quizá si lo hubiera conocido, lo hubiera obligado a hacerse responsable, aunque he de admitir que adoro a Hien y me encanta ser su padre.

-Eso se nota. Eres muy buen padre.

-¿Tú crees?...-respondió y la besó, mientras su mano masculina entraba debajo de su blusa- Verás que puedo ser muy bueno en otras cosas.

-Syaoran...Hien está allá atrás, puede oírnos o vernos y...

-Bueno, por fin sabrá como es una pareja normal y de paso le explicaré de dónde vienen los bebés- intentó besarla de nuevo pero ella se negó.

-Syaoran...

-Está bien, está bien. Creo que tienes razón, de todas formas cuando despierte quiero hablar con él...- suspiró- Bueno si quieres podemos ver otra película.

-Claro

-Pero antes, quiero comer más de ese pastel- agregó con una sonrisa.

Se levantó y Sakura admiró su figura: alto, espalda ancha, brazos fuertes, un cuerpo atlético que de sólo verlo despertaba toda clase de emociones en ella, todo eso acompañado de unos hermosos ojos cafés y un revuelto y castaño cabello. Además de ser un caballero, un hombre recatado y duro ante todo el mundo, pero con ella un hombre sensible, romántico y lleno de pasión. Ese era su Syaoran. Se dio cuenta de que amaba locamente a ese hombre. Estaba feliz por ello y se percató de que las cosas entre ellos estaban marchando muy bien.

-o-o-o-o-o-

Sakura también se quedó dormida. Pobre, ha sido un día muy largo para ella también- pensó Li. La observó por unos segundos, la vio así, dormida junto de él; tan bella como siempre, delgada, sus curvas tan bien proporcionadas en las que Syaoran se había perdido más de una vez; una mujer que no sólo lo volvía loco con su cuerpo, su rostro parecía hecho por los dioses con el más sumo cuidado, facciones finas, cabello castaño que le llegaba a los hombros y unos hermosos ojos verdes. El joven pensó que los dioses fueron muy buenos al haber puesto tanta belleza en una sola mujer; y no sólo eso, que le hubieran permitido que ella lo amara.

Suspiró. Miró su reloj y se dio cuenta de que en cualquier momento despertaría su hijo. Hien era muy puntual con su horario de sueño, de hecho era muy puntual en todo; un niño muy maduro e inteligente para tener sólo 5 añitos.

Entró en la habitación y lo observó unos minutos. Poco a poco se fue despertando, Syaoran se acercó más a él.

-Papá...- dijo el pequeño apenas abrió los ojos.

-Aquí estoy campeón- se sentó junto de él y le sonrió- ¿Cómo estás?

-Bien... ¿Dónde estamos?- preguntó viendo a su alrededor.

-En la casa de Sakura... ¿Te acuerdas?

-Ah sí. Papi, ella me contó una historia antes de dormir, fue divertido.

-¿En serio?- preguntó con una sonrisa su hijo asintió sonriendo-¿Y te divertiste hoy?

-¡Sí!... Los juegos, y los dulces, y el helado y mi osito que ganaste para mí.

-Qué bueno que te divertiste. Ahora quiero hablar de algo muy serio contigo mi hombrecito.

-¿Qué pasa papá?

-Es sobre Sakura... ¿qué tal te cae?

-Ah pues ella es muy buena, es simpática y la verdad, me gustó más su pastel que los tuyos.

-¿En serio?- sonrió- Bueno hijo, pues ¿qué pensarías si ella viviera con nosotros?

-Pues mi mamá se enojaría... A ella no le cae bien, le gritó muy feo el otro día.

-Sí, no le agrada para nada. Pero no me refiero a eso, lo que quiero decir es vivir los tres juntos. Tú, Sakura y yo, como una familia nueva.

-¿Por qué?

-Bueno...- pensó bien lo que diría- Mira hijo, cuando uno es adulto se equivoca muchas veces y hace cosas que afectan su vida; por ejemplo vivir con una persona, como tu mamá y yo, pero de pronto se da cuenta que esa persona no es la indicada para compartir el resto de su vida y quiere buscar a otra persona... en mi caso Sakura es esa persona. Sé que aún eres muy chico para entenderlo pero yo la quiero y quiero que tanto tú como ella estén siempre conmigo.

Hien lo miró pensativo, Syaoran sabía que su hijo era muy listo y que quizá entendería- ¿Y que pasará con mi mamá?

-Ella siempre será tu madre y siempre te querrá y verá por ti. Eso nunca lo dudes... ¿Qué piensas de todo esto?

El niño guardó silencio y después de unos segundos dijo:- Nunca te había visto tan feliz como hoy. Sakura hace que estés sonriendo siempre, si te ríes con ella, yo también quiero; si tú la quieres yo también la quiero... Y si quieres estar con ella yo también quiero... Quiero estar con ustedes y verte feliz.

Syaoran sonrió y lo abrazó- Gracias hijo, gracias por entenderme. Te juro que haré lo mejor para que tú también estés feliz- no pudo evitar soltar una lágrima de felicidad- Bien mi hombrecito, ahora vamos con ella...

Lo levantó en sus brazos y salieron de la habitación; no sin antes decirle a su hijo que aún no le contara a su madre sobre lo sucedido. –No es mentirle, sólo es guardar el secreto un tiempo. Recuerda que mentir es malo- le había dicho. Definitivamente su hijo era muy inteligente, sí estaba muy feliz. Feliz de tener a sus dos grandes amores con él. ¿Qué más podrías pedir?

-o-o-o-o-o-

A la mañana siguiente, Sakura ya estaba lista para volver al trabajo. Por primera vez no se le hizo tarde. Y la joven pudo ver la expresión de sorpresa en el rostro de Syaoran por eso.

En medio de su efusividad por volver a trabajar, se sentía inquieta por algo, más bien por alguien, sabía que se encontraría con Zhang. Ella había quedado en malos términos con ese tipo; sin embargo, no era tanto eso lo que la tenía así. La noche anterior, mientras Li llevó a su hijo con su madre, Sakura había recibido una llamada de Nakuru Akizuki.

La conversación había sido breve y sin mucho entusiasmo por parte de Nakuru. Su ex jefa le había preguntado si ya había arreglado su regreso al restaurante, pues ella misma había hablado con Eriol al respecto.

-Claro, no te preocupes. Hablé con Syaoran y volveré mañana.

-Vaya, te dije que no te dejaría sola.

Sakura guardó silencio, sabía que Nakuru intuía muchas cosas que pasaban entre ellos. Decidió cambiar un poco de tema.

-Lo único que no me agrada es volverle a ver la cara a Zhang- dijo la ojiverde.

-¿No le haz contado al señor Li lo que te dijo ese tipo?

-N...nno...

-¡¿Por qué?!

-Es que no quiero que cometa una locura por algo que, quizá, malinterpreté.

-Claro que no. Tú sabes bien que ese hombre habló con la peor intención... Ay es tan despreciable... -decía Nakuru con mucho coraje, tanto que se le salió decir- Menos mal que tu hermano lo puso en su lugar.

-Momento, ¿qué?- preguntó sorprendida Kinomoto.

Nakuru suspiró y respondió- Pues, la noche en que me fui de "Delicias...", estaba caminando por el oscuro estacionamiento y... de pronto apareció Ju Zhang y casi... se aprovecha de mí... De no haber sido porque tu hermano llegó y le puso una paliza.

Sakura se había sorprendido mucho por eso. Así que ya no sabía si decirle a Syaoran su opinión acerca de su asistente o mejor callar. Hay demasiados problemas como para agregar más a la lista- pensó.

En fin, el regreso de Sakura fue recibido con gran sorpresa entre sus compañeros de trabajo y más al saber que ella sería la nueva cocinera en jefe. Ahora su trabajo era, además de seguir preparando platillos, revisar lo que hacían los demás. El día transcurrió tranquilo y sin novedades. Al comienzo de la noche, ya casi llegando al final de la jornada, Syaoran le mandó llamar a su oficina, ella un poco emocionada por ir con él fue inmediatamente.

Sin embargo, al entrar en la oficina su sonrisa se borró drásticamente.

-Señorita Kinomoto- pronunció Ju Zhang. Tenía en el rostro marcas de golpes que le había hecho Touya. Sakura notó que estaba trabajando en algo, posiblemente ayudando a Syaoran en algo, pero éste había salido un momento- Es un gusto tenerla de regreso por aquí- dijo hipócritamente.

-Ya lo ve, estoy de regreso muy a pesar de algunos.

Él se acercó un poco a ella, Sakura temió que le hiciera algo, pero sólo respondió en voz un poco más baja- Sí, supongo que esas son las ventajas de acostarte con tu jefe ¿no?

-¿Qué dice?

-Sólo repito lo que todos aquí murmuran. 'Que Li tiene demasiadas consideraciones contigo', 'Que te trata diferente', 'Que es muy extraño que te corrieran por un pleito con la esposa de él', 'Que si regresas ahora como jefa'... y no sé que más cosas dirán que te harán ver como una cualquiera.

-Cállese. Usted no es quien para criticarme, si antes de correrme me propuso que... bueno, ya sabe, ni siquiera quiero repetirlo.

-Lo sé, y no sabes las ganas que aún tengo de hacerlo. Quizá si yo te hubiera ofrecido primero un mejor puesto, no hubiera tenido problemas de que aceptaras. Vaya ventaja que tiene Li al ser el patrón, puede acostarse con sus empleadas... ¿Quién sabe si serás la primera?

-¡Cállese!- levantó la mano para abofetearlo, pero él la detuvo en el aire.

-No se meta conmigo o saldrá perdiendo.

-Claro, usted es muy hábil para intimidar a las mujeres ¿Pero qué tal a los hombres?... sólo miré los golpes de la cara.

-Para que lo sepa, esto fue porque varios sujetos intentaron asaltarme- mintió y soltó indignado la mano de la joven. Volvió al escritorio.

-Sí, claro. Diga la verdad, se quiso aprovechar de Akizuki y mi hermano lo dejó así por defenderla...

-¿Su hermano?- la miró más que con sorpresa, fue con rabia.

-Sí.

-¡Me la van a pagar...!- expresó y se acercó a Sakura para hacerle daño de alguna manera.

La puerta se abrió y Syaoran Li entró, llevaba un postre en las manos. Zhang se quedó congelado.

-Ah, señorita Kinomoto- dijo el joven chino fingiendo formalidad con su amada ante su asistente- Lo siento, la mandé llamar y luego tuve que ir al sanitario, después tuve antojo de algo dulce y cuando llegué a las cocinas me dijeron que había venido para acá- explicó y probó el postre.

-Señor, si me disculpa, tengo que ir a hacer las diligencias que me pidió. Ya ordené lo que me pidió.

-Sí, claro. Adelante- respondió Syaoran.

Ju salió. Sakura no dijo nada hasta que escuchó que la puerta se cerrara.

-Ufff... menos mal que se fue- expresó Syaoran- Bien, te mandé llamar por que quiero que nos pongamos de acuerdo con respecto a la cena que haremos para Eriol y Tomoyo por su matrimonio, que por cierto será en pasado mañana ¿Puedes creerlo?... - la miró y se calló al ver la expresión pensante en Sakura- ¿Qué sucede?

-Ah... Ah sí está muy bien que se casen pronto...-

-¿Qué te pasa princesa?- preguntó acercándose a ella.

-Nada...

-No me mientas... tú tienes algo...- tomó su rostro para que lo mirara a los ojos.

-Es que... hay algo que tengo que contarte. Algo que me tiene un tanto inquieta- contestó. En realidad, en un principio no había querido armar un escándalo respecto al tema de Zhang, pero ahora se daba cuenta de que era un mal hombre y no lo quería cerca de Syaoran. Tenía que decirle lo que sabía.

-¿Sobre qué?- inquirió el joven chino.

-¿Confías en Zhang?- preguntó y Syaoran la miró con desconcierto.

-¿Por qué preguntas eso?

-Sólo dime si sí o no.

-Supongo que sí confió en él... ¿por qué?

-Es que hay algo que no te he contado sobre él...-hubo un silencio y agregó- Seguramente te contó que los golpes que tiene en la cara se los hicieron unos tipos que quisieron asaltarlo ¿cierto?- Syaoran asintió- ...pues es una mentira, esos golpes se los hizo mi hermano por defender a Nakuru.

-¿Qué?- expresó con sorpresa.

-Sí...la otra noche Zhang quiso aprovecharse de ella y si no es por mi hermano no sé qué hubiera pasado. Eso me lo contó ayer Nakuru por teléfono.

-¿Y tú le creíste?... Vamos Sakura, qué no ves que ella está enojada con él por que la delató de que hacía fraudes aquí. Seguramente quiere buscar una forma de perjudicarlo.

-Yo le creo porque ella es mi amiga y también involucra a mi hermano. Sé que él no haría algo así nada más porque sí. Además...-tomó fuerzas para continuar- además sé que Zhang es así porque cuando me despidió él... me hizo una propuesta para que él y yo...- no pudo terminar la frase, pero por la expresión de Syaoran supo de que se trataba.

-¡QUÉ!...-gritó y Sakura le pidió a señas que bajara la voz...-¡Quieres decir que él te pidió que...! -Sakura asintió- ¡¿Por qué no me dijiste?!

-No quise que te pusieras así y que hicieras una locura. Te conozco y eres capaz de matarlo...

-Ganas no me faltan... ¡Ese desgraciado pagará por haberte tratado así!- estuvo a punto de salir de la oficina, pensando que si tenía suerte no estaría muy lejos.

Sakura lo tomó del brazo- No cariño, no vayas a hacer una tontería...

-Defender tu honor no es una tontería...

-Pero no quiero que te rebajes a su nivel así... por favor tómatelo con calma.

Syaoran dudó por un momento. En esos arranques que tenía sólo Sakura podía tranquilizarlo.

-De acuerdo, pero en este momento le llamaré por a su celular y le diré que está despedido y que no quiero que vuelva más por aquí. No quiero que se te acerque, ni si quiera que se atreva a mirarte.

-Bien Syaoran, pero recuerda todo con calma. No quiero que lo provoques y lo hagas enojar. No sé de que sea capaz de hacerte- lo abrazó.

Syaoran la estrechó entre sus brazos- Te juro que vamos a estar bien, él no nos hará daño. Yo no lo permitiría.

Permanecieron así un rato. Syaoran pensaba: Parece que Eriol y la señorita Akizuki tenían razón al desconfiar de él...Me preguntó ¿Qué más cosas me ocultará Ju Zhang?

-o-o-o-o-o-

Touya Kinomoto miraba alrededor distraídamente. Después de soportar la terrible resaca que le había dejado la decepción por Nakuru pasó un día más encerado, pensando sólo en ella. Yukito le había pedido que se quedara unos días con él, Touya sabía que lo hacía para cuidarlo, sabía que su amigo siempre se preocupaba por él.

No obstante, en ningún momento le mencionó ningún detalle acerca de Akizuki, permaneció en silencio, encerrado en las reflexiones de su propia mente. Al final concluyó que no podía seguir, aunque tenía que hacer algo y rápido.

Tengo que olvidarla... Debo olvidarla... Aunque creo que eso será imposible.- pensó y recordó los momentos que vivió con ella; desde esa noche en la que derramó su bebida en su cara hasta llegar al momento culminante, cuando la besaba en medio de su departamento pensando en ella: en su cuerpo, su piel, su boca, su aliento... sintiendo como sería la forma más correcta de amarla en ese momento. Se lamentó por recodar el final de ese episodio.

Salió de ahí buscando la forma de olvidarla. Pensó que la mejor forma era bebiendo un buen trago, pero cuando terminó la primera botella, se dio cuenta de que ella seguía ahí, en su mente y en su corazón; intentó con otra botella y otra y otra... hasta que no sólo se olvidó de ella, sino de todo... se perdió y no volvió en sí hasta despertar en casa de su mejor amigo. Todo le dolía, pero eso no era lo peor, lo peor era que ella había regresado.

Así nunca podrás, debe haber otra forma- se dijo en silencio. Encontró una solución que no lo satisfacía totalmente, pero no perdía nada con intentar. Se dispuso a salir el día siguiente en busca una mujer con la que pudiera olvidar a Nakuru. No le importaba si tenía que meterse con una o dos o tres o las que fueran suficientes para lograr su cometido.

Sin embargo, ese día resultó un desastre, por más que buscaba con la mirada no encontraba a ninguna que le atrajera aunque sea un poco. Ahora estaba sentado en una bar mirando distraídamente alrededor sin encontrar una chica que le llamara la atención. Ahora sostenía una bebida, sospechaba que la noche terminaría de la misma forma que la vez anterior, con una pérdida de conciencia total.

Una palmada en su espalda lo sacó de su ensimismamiento. Era Yukito Tsukishiro- Sabía que te encontraría aquí- dijo.

-Que tal Yuki, parece que adivinaste bien dónde estaba- respondió, intentó dar un sorbo a su bebida pero su amigo lo detuvo.

-No vayas a ponerte como la otra noche- le quitó la bebida- Mejor vámonos ¿quieres?

Touya encendió ahora un cigarrillo ('mal hábito el que tienes' le había dicho Nakuru una ocasión que hablaban por teléfono)- Supongo que tienes razón, estoy harto de este lugar...-pensó una vez más en Nakuru, y le pidió algo a su amigo, sabía que él era el único que podría ayúdale- Yuki...

-¿Si?

-Prométeme, que me ayudaras a olvidarla. Que no dejarás que la vuelva a ver...por favor.

Hubo un silencio y Yukito concedió dudosamente- De acuerdo- dijo, aunque sabía que no era lo mejor, pero de momento quizá sí.

Pagó su cuenta, se levantó y junto a su amigo atravesó el lugar. Miró alrededor ya sin buscar nada en particular, de pronto su mirada se fijó en una persona que había visto sólo una vez en su vida. Se trataba nada más y nada menos que la mujer inglesa que había visto aquella tarde en el restaurante cuando comió con Nakuru (¡Maldita sea! todo me recuerda a ella), pero eso no era lo importante. Sino que después le había preguntado en otra charla por teléfono (sólo con el fin de hacerle la plática) ¿Quién era la misteriosa mujer?. La respuesta, según Nakuru, era que se trataba de algo así como una ex pareja de su hermano Eriol, quien resultaba ser el novio de Tomoyo. 'Una tipa de lo peor' según le había dicho. 'Ella sólo le traerá problemas a Eriol y a su novia, lo sé. Daría lo que fuera por verla lejos de ellos' había agregado.

En ese momento todo aquello no había tenido relevancia. Pero ahora, Touya sintió un impulso, no sabía si por querer lograr consumar algo con una mujer ligera con el fin de olvidar, o era por que (inconscientemente) quería cumplir los deseos de su amada y apartar a esa mujer del chico inglés.

-Espera Yuki, tengo algo que hacer- dijo como si fuera un zombi y quiso acercarse a la mujer.

Yukito lo agarró del brazo al ver de qué se trataba- No vayas.

-Tengo que hacer algo- respondió.

Su amigo notó algo extraño en él y concedió- De acuerdo, pero no te tardes, me adelantaré a casa.

-Serán sólo unos minutos- agregó Touya y se acercó a la mesa. Se paró enfrente de la mujer y haciendo uso de sus habilidades como conquistador le habló- ¡Hola!... ¿Porqué una mujer como tú está sola?

-Ningún motivo en particular, quizá esperaba que algún caballero me invitara una copa- respondió con ese acento extranjero. Touya se dio cuenta de la clase de mujer que era desde la primera vez que la vio y sabía que reaccionaría así- Pero siéntate por favor...

-Será un honor invitarte una copa- dijo y se sentó con ella. Pidió algo para ambos.

-Ah espera un momento, iré al tocador.

-Adelante- respondió el joven.

Vaya mujer- pensó Touya- No cabe duda que es una mujer fácil... Apenas me vio y ya cree que pasará algo entre nosotros. Si no fuera porque le dije a Yuki que en un momento lo alcanzaría. Pero no, está noche no, quizá después. Necesito no pensar en Nakuru, no quiero estar con otra mujer y pensar en ella; no quiero ensuciar sus recuerdos. Ya después lo haré, y con eso hago a un lado a esa mujer... ella no debe hacerle daño a Tomoyo y a su novio, se lo debo por el daño que le hice una vez... y también lo haré por ti Nakuru…y luego, te sacaré de una vez de mí.

Marielle volvió, bebieron una copa, charlaron un poco pero Touya interrumpió diciendo que tenía que atender algo urgentemente. Pudo ver la frustración de la mujer por no llegar hasta donde ella quería, pero él prometió que se verían en otra ocasión.

-En serio nena, te veré después y podremos... terminar esta charla- dijo con una seductora sonrisa.

La mujer le dio su número celular, además el nombre del hotel y la número de habitación donde se estaba quedando. Touya se despidió de ella sin imaginar que la desgracia lo esperaría afuera.

-o-o-o-o-o-

Ju Zhang permanecía en su automóvil. Estaba furioso. Primero, ese encuentro con Sakura Kinomoto, en ese momento se dio cuenta de que las cosas ya se habían salido de su control. En un principio, cuando supo que Li posiblemente estaba relacionado con esa chica, pensó que su jefe la consideraba como una aventura. Pero se había dado cuenta de que eso no era cierto, tal parecía que era algo más, algo tan serio como para que estuviera dispuesto a dejar a Meiling.

Esa tonta no sabe hacer nada, ni siquiera retener a un hombre- pensó. Ahora sus planes estaban en riesgo, le había hecho una propuesta a Kinomoto y ella lo había rechazado, pero ahora estaba consiente de que podría contarle a Li en cualquier momento sobre eso y con ello arruinar todo. Sólo podía confiar en que no lo hiciera y si lo hacía que no le creyera. Pero también había otro problema: Akizuki, seguramente ella también corrió la voz, ella y su noviecito (que por cierto se las debía).

Casi inmediatamente que salió del restaurante su teléfono móvil comenzó a sonar, vio que el número era de su jefe. ¡Maldita sea! ¿Será que ya lo sabe?

No importaba en ese momento, de cualquier forma no contestó a sus llamadas. Estaba por hacer algo más importante, se había quedado de ver con Marielle para entregarle las fotos de Hiragizawa y "cerrar su negocio". Sin embargo, ella lo dejó plantado, justo cuando estaba llegando al bar donde se citaron, ella le habló por teléfono. Llamaba desde el baño del lugar: 'Lo siento pero me surgió un nuevo asunto, y parece muy interesante' había dicho. Él, desde luego sabía a qué se refería, a un hombre.

Ahora estaba sentado en el automóvil, con la sangre hirviéndole. ¿Por qué todo le salía mal?. Pero no había porque perder la razón, siempre le encontraba solución a todo, todo terminaba saliéndole bien.

Y como si esa idea fueran unas palabras divinas, la casualidad le había puesto en su camino a una de las personas de las que se quería deshacer. Vio que el tal Touya Kinomoto (el tipo que lo golpeó y era hermano de la señorita Sakura) estaba saliendo del lugar. Parecía muy distraído.

Ju vio a su alrededor. Una calle oscura y solitaria, nadie lo vería hacerlo. Era perfecto.

Encendió el motor del auto, fue silencioso, aunque si hubiera hecho mucho escándalo, Touya estaba muy pensativo para darse cuenta.

Vio cómo Kinomoto bajaba de la acera para cruzar la calle. Entonces puso el pedal a fondo. Centró bien su objetivo y sólo pudo ver como su cuerpo golpeaba en el cofre y caída hacia un lado. En un segundo, mientras él se alejaba vio el cuerpo tirado de Kinomoto en plena calle.

-Sabía que me las pagarías... Nadie se mete conmigo...- dijo alejándose a gran velocidad y rió- Ahora sólo me faltan las demás personas que me las deben: la chica Kinomoto, Akizuki, Hiragizawa y claro, Li...

Continuará…

Hola a todos de nuevo. No hay mucho que quisiera decir sobre este capítulo, para no spoilear ni generar expectativas. Nomás precisar que graaan parte de mi infancia la pasé viendo harta telenovela que mi mamá veía, de ahí que esto se vuelva tan melodramático el asunto y se pondrá más denso.

Espero leerlos próximamente. Gracias por su tiempo de lectura.