"I'll only say this once

Life is cruel, and time heals nothing

And everyone you love will leave you

But not me

So will you join me?"

La belleza está en los ojos de quien observa, solían decir, y Dazai rogaba con su alma que así fuera.

Te quiero aprisionar aquí, susurraba, apretándose el pecho, rogando que sus ojos pudieran retener todo lo que era Chuuya, que una sola mirada fuera suficiente para absorberlo completo, para verlo difuminarse en una bruma hasta su pecho, justo donde debía estar su corazón ,y, sin embargo, tan sólo era un borrón de sangre.

Aquí, se le resbalaba de los labios viendo a la obra más sublime del universo, a la apuesta mayor ganada de la lotería solar, recargado contra la pared, el fuego del encendedor dándole un tono ámbar a su rostro como de ídolo de oro, hermoso con sus facciones de muñeco, las gruesas pestañas rojizas, el contraste con sus ojos azul de realeza, el cabello rizado ensortijado en su cuello y por sus hombros. Su figura elegante y estética, perfecto hasta la última de sus curvas.

Chuuya era la belleza, no el concepto sino la idea, oculto entre las ruinas que ellos mismos provocaron, recargado contra lo que quedaba de una pared, fumando mientras esperaban a que alguien les diera la señal para marcharse.

Chuuya era la belleza,y Dazai quería mirarlo hasta deshacerlo.

Las misiones en conjunto eran un suplicio para ambos aunque por distintos motivos. Chuuya no soportaba la cercanía de Dazai, ver su rostro cada vez más pálido y vacío, su sed de sangre que a veces alargaba mucho más de lo necesario las torturas.

Dazai no soportaba ver a Chuuya huir de él.

El pelirrojo sintió la intensa mirada café sobre él y apagó el encendedor, elevando el mentón en una señal de advertencia y él tan sólo sonrió, caminando un poco más aprisa a su lado.

— ¿Tienes otro de esos?

Chuuya pestañeó confundido, al punto de girar la cabeza como si le estuviera hablando a alguien más, incluso sabiendo que eran los únicos allí. Con labios apretados le extendió la cajetilla y el encendedor, sintiendo un escalofrío cuando se recargó a su lado tras encender el cigarro.

— Hace buen tiempo ¿Verdad? incluso dan ganas de dar una caminata.

— Sí, supongo.

— Pienso que un picnic en el bosque de al lado debe ser encantador ¿No crees? Es una lástima que no haya traído nada para comer.

— Puedes pedir permiso para venir otro día— Chuuya miró su reloj de pulsera, ansioso.

— Hirotsu se está haciendo más viejo, seguro se quedó dormido en el auto y olvidó que debía venir a recogernos.

— Yo puedo pedirle a Oda que me recoja, tan sólo estoy esperando a que me den la señal para marcharme.

— Si le dices que venga, podemos irnos juntos los tres ¿Qué te parece si vamos a cenar juntos? Hay un restaurante de udon muy bueno en…

— ¿Qué quieres, Dazai?

— Me apetece un kitsune udon ¿Tú?

— No estoy de humor para esto. Sólo dime qué carajos quieres ¿Vas a echarme bronca por estar saliendo con tu amigo?

— Por supuesto que no. Sólo pensé que, ya que ustedes están en una relación y Oda es mi amigo, quizá algún día podamos salir juntos.

— Por respeto a Oda no he dicho una palabra sobre lo que tú y yo tuvimos, Dazai, pero eso no significa que te haya perdonado o tenga la intención de interactuar contigo más de lo necesario.

— Oda sería feliz si tú y yo nos lleváramos bien, me lo dijo la otra noche— sonrió, viendo el humo perderse en el cielo nocturno— . También me dijo que se muere por pedirte matrimonio, tuve que contenerlo para que no fuera a pedirle tu mano a Kouyou. Ango se puso histérico, debiste verlos.

— ¿Matrimonio? estás mintiendo.

— Ojalá.

— Oda es demasiado apasionado. No es que me queje— sonreía inconscientemente, paseando el filtro por sus labios, la mirada encendida— . No me desagrada la idea de que Oda lleve mi apellido.

— ¿No crees que sería un poco extraño que tú, un prospecto a ejecutivo, se vincule con un recadero?

— Con mi sueldo, él podría estar en casa encargándose de los niños, de todas formas nunca ha tenido mucha madera de mafioso.

— Eso sería una vida de ensueño.

— Sí.

— Pero estamos en la Mafia y los sueños no se cumplen, Chuuya.

El pelirrojo le dio una larga mirada, apretando los labios con lástima, conteniéndose para no abrazarlo.

— Si así fuera, tú no me habrías dejado nunca.

— No quería lastimarte, Dazai, ni quiero ofenderte, pero estás demasiado roto como para que yo pueda ayudarte. Te di todo cuanto pude, no me puedes reprochar nada, simplemente no soy la persona que necesitas para salir de donde estás.

— ¿Para qué quiero salir de aquí si no tengo a nadie esperando por mí?

— Tienes a Oda y a Ango ¿No son tus amigos? Al menos Oda habla con mucho cariño de ti.

— No lo haría si me conociera como tú.

— Si él ha podido ver algo bueno en ti, significa que tienes cosas positivas para ofrecerle al mundo, tan sólo necesitas tener eso en mente.

— Te estás volviendo muy optimista. No me gusta eso.

Chuuya se echó a reír, negando con la cabeza, encendiendo un nuevo cigarro.

— Lo digo en serio, Chuuya. Odio verte feliz. Odio saber que estás bien, odio verte tan sano. No quiero que sonrías, no si es por alguien que no soy yo.

— Si hubieras querido hacerme feliz, pudiste haber cambiado, Dazai. Ahora no puedes venir a querer envenenarme con tus celos, no te debo nada, si se me da la gana ser feliz no tengo por qué pedirte permiso, sólo eso me faltaba.

— Oda es un buen tipo y de verdad lo aprecio, pero no soporto que estés con él, no quiero.

— Creo que la misión me dejó un problema de memoria o una mierda así porque no recuerdo haber pedido tu puta opinión sobre nuestra relación.

— No es justo. No se supone que te enojes conmigo, no debiste marcharte cuando me viste con Mori, ese no es mi Chuu-Chuu. Mi Chuu-Chuu habría vuelto por mí, me habría abrigado y me habría dejado dormir a su lado, diciéndome que yo no tenía la culpa. No quiero que Oda tenga a mi Chuu-Chuu ¿Por qué justo a ti? se puede revolcar con quien se le antoje, es atractivo y simpático, es encantador, pronto encontrará a otro, yo sólo te tengo a ti ¿No crees que lo justo sería que estuvieras conmigo? él puede ser feliz con cualquier otra persona, yo sólo puedo serlo contigo. Por favor, déjalo, no le va a doler. Él puede quererte mucho, quizá, pero no te necesita como yo, Chuu-Chuu.

— No soy tu puto juguete, Dazai.

— Nadie nunca va a necesitarte como yo, esa es una garantía. No eres mi juguete, eres mi alma, eres lo único humano que tengo en la vida, por favor, no me hagas renunciar a eso ¿No fue suficiente castigo ya? regresa conmigo, por favor, llévame a casa, por favor.

Chuuya tragó saliva, comenzando a sentirse incómodo, sin saber si alejarse o responder algo más. Miró de nuevo hacia el camino, sin ningún auto a la vista todavía.

— Dazai, por favor, no hagas esto. Los dos estamos mejor así.

— Por favor— se acercó a Chuuya, tomando su rostro entre sus manos,tan repentinamente que no supo qué hacer— . Por favor ¿Quieres que cambie? puedo hacerlo ¿Quieres que me disculpe con Akutagawa? puedo hacerlo ¿Quieres que le diga yo mismo a Oda que tu lugar está conmigo y no con él? puedo hacerlo .

— Escucha las sandeces que estás diciendo, necesitas relajarte.

— Si quieres que lo haga lo haré, pero por favor, déjame volver contigo, quiero ir a casa, por favor.

Chuuya apretó los labios, sujetando las muñecas de Dazai para apartarlo, notando la presión que estaba ejerciendo contra él.

— No me importa que Oda ya te haya ensuciado, yo todavía te quiero, yo todavía te necesito.

— Suéltame.

— No quiero, no puedo— se abrazó a su cintura, dejándose caer al suelo— . No quiero, por favor. Te amo, te amo.

— Lo que tú no quieres es verme feliz porque eres un imbécil egoísta, no porque me ames. Deja de hacer el ridículo, Dazai, sólo estás logrando que me sienta incómodo.

— No quiero que te ensucien, no puedo protegerte si estás lejos, no quiero que te rompan.

— Puedo cuidarme solo, no soy un crío.

— Quédate conmigo, por favor, no me dejes, no quiero volver con Mori, déjame ir contigo, por favor, yo sí necesito de ti, por favor.

Los dedos de Dazai se le clavaban en la cintura, su rostro hundido en su vientre y su respiración totalmente alterada, abrazándose a él con tal desesperación que sus nudillos estaban blancos. Era imposible no sentir un poco de pena por él, sabiendo que, quizá, en el fondo, tan sólo era un niño herido desesperado por un poco de afecto. Chuuya se rindió, suspirando, agachándose para tomar el rostro de Dazai en sus manos, besando su frente.

— Lo lamento mucho, cielo, de verdad desearía poder hacer algo por ti, pero…

— Puedes matarte conmigo. No me da miedo morir, pero no quiero hacerlo solo. Contigo a mi lado no tendría miedo, estaría feliz, podría acabar con todo de una vez y tenerte a mi lado, así no necesitarías disculparte con Oda.

— Estás enfermo, Dazai.

Chuuya ejerció presión, forcejeando con Dazai hasta lograr que soltara su cintura, marchándose.