Emma estaba sentada al frente de la ventana principal de la mansión perteneciente a los Ratri, tenía varias hojas a su alrededor mientras con un lápiz resonaba como hacía algunas anotaciones. A su alrededor habían cientos de libros juntos con otras carpetas, cualquiera diría que ella estaba estudiando pero en realidad estaba tratando asuntos más serios que ningún chico de su edad podría controlar.
La puerta sonó dejando ver que se trataba del moreno de anteojos. —Bienvenido sea señor Andrew, el señor Peter lo espera en su oficina como es debido —Pronunció una de las jóvenes a la puerta.
—Gracias —Respondió dirigiendo al inmenso pasillo, pero al girar levemente la mirada a su izquierda se percató de todas las montañas inmensas de libros— ¿Qué demonios atacó aquí?
La joven giro a ver al mayor —Oh, tío Andrew, haz vuelto...
—Si, gracias por recibirme de nuevo —Avanzo el hombre para acercarse a la chica— ¿Ahora que haces mocosa?
—Estaba descifrando unos códigos que encontré en unos libros, sin embargo todo apunta a un código morse en especifico sin embargo todos apuntan a una sola palabra "salvar", "esconder" y "promesa"...
—¿Tiene firma de quien es?
—No, sólo están las marcas del cogido, revise todos los libros de fantasía que habían en las habitaciones para saber si estaban en alguno otro y si, todos se repiten en el mismo orden...
—¿Cual es tu conclusión?
—Hay algo más que conecta el orden inicial del uso del libro... —Suspiro dejando caer las hojas— Pero hay algo que no entiendo...
El mayor tomó un libro abriéndolo para encontrar de lo que hablaba la chica —¿Que cosa?
—¿Porqué usar un libro de fantasía para esto?, ¿no sería más fácil un libro de botánica o algo así?
Andrew miraba con atención los títulos de las obras, le parecía confuso y también sospechoso —Solo hay una persona a la que se le ocurriría hacer semejante cosa...
—Pero es imposible, él desde el 2030 se encuentra encerrado en su habitación, ¿no?
—No fue él exactamente, tiene otros asistentes a los que aun estamos buscando, hay quiénes poseen información mas haya de lo que él quiere decir, así que no sabemos con exactitud... Pero tengo una idea de quién pudo haber puesto esos códigos.
—¿Le informaras a papá?
—¿Porqué no?
Ella se puso de pie mirando al mayor —Verás... Quiero ayudar también en esta investigación.
—¿Le has dicho? —Suspiró negando—. Deberías decirle para que te apruebe y...
—No quiere... Sabes hay cosas que no logró comprender de ellos —Comenzó a levantar todas las hojas— James se niega al hecho de que yo tenga que ver algo con las plantaciones y la promesa, en cuanto a mi padre, el quiere que me involucre en los asuntos principales pero si le habló con respecto a la traición y las otras relaciones se molesta, cambia el tema por completo y luego me regaña diciendo que no debo de entrometerme en los asuntos más serios... Que son temas que solo los adultos pueden tratar...
—¿Y tu crees que es asi?
Suspiró de nuevo —No lo sé, aún soy una niña y aveces tiendo a ser ingenua pero, se que puedo ser de mucha ayuda y quisiera poder estar presente en otros casos más a menudo...
Andrew posicionó su mano en el hombro de la niña —Vamos.
—¿Eh?
Sujeto su muñeca comenzando a jalarla para llevarla hasta aquella oficina en la cual se encontraba el mayor, una vez que toco la inmensa puerta recibió la respuesta de aceptación por parte de la persona que se encontraba en el interior.
—Buenas tardes señor Peter.
—Oh Andrew que bueno que has... —Miro a la chica y su expresión cambio a ser una más seria— venido... ¿Porqué has traído a Emma contigo?
—Peter, somos amigos desde hace años e incluso he recibido la labor más importante para protegerte, tanto a ti como a tu familia, sin embargo, he estado hablando con Emma sobre unos cuantos asuntos y creo que va siendo la hora en que la presentes a "él" para que esté más al tanto de las relaciones de los Ratri y las plantaciones.
La chica sujetaba su hombro frotándolo levemente estando nerviosa.
—Andrew, eso es imposible, Emma aún es muy joven para poder relacionarse con esos asuntos, se que es muy inteligente y hábil pero aún comete muchos errores en su forma de actuar por lo que no estoy dispuesto a estar tratando un peso muerto innecesario en esta situación crítica.
Las palabras del mayor golpearon lo suficientemente fuerte en la chica por lo que ella sólo hizo una reverencia y salió de la habitación lo más rápido posible azotando la puerta.
—¡Señorita Emma! —Exclamó Andrew.
—Ya me disculparé después...
—¡¿Como se te ocurre decirle semejantes palabras a una niña?!
—Necesitaba que se fuera —Extendió un papel sobre la mesa— Encontramos a los traidores externos...
El moreno lo miró sorprendido y se acercó al escritorio tomando la hoja.
La chica corría por los pasillos hasta que se detuvo en el ventanal que conectaba a las escaleras de la habitación de su tío, sus lágrimas fluían pero trataba de callar sus sollozos ya que su orgullo como dama no le permitía romperse emocionalmente.
—Si señor, está todo listo.
Una voz desconocida para ella provenía del segundo piso, se escondió en la parte trasera de las escaleras escuchando como los pasos de alguien se aproximaban a aquel balcón.
—Gracias Alexa, se que al señor Minerva le hubiese gustado que el plan hubiera continuado a la perfección —La niña se asomó levemente para divisar quienes eran.
Frente a ella estaban la mucama que cuidaba de su tío y el hombre que era médico de este mismo.
—Señor, ¿cree que haya sido bueno aceptar los términos que dejo él?... Siento que es muy fuerte esa decisión...
El hombre posicionó su mano en el hombro de la joven —Tranquila, todo ya está planeado, incluso los más mínimos detalles.
La chica miró el reloj en su muñeca —Tengo que ir a la cocina, ya casi es la hora de su "cena"
—Recuerda continuar como si nada, hasta las 6:30.
La pequeña miró en dirección al reloj más cercano, ya eran las 6:00, la hora que dijo el hombre casi llegaba a su límite.
—Lo acompaño a la puerta doctor.
—Gracias.
Ambos bajaron las escaleras restantes y se dirigieron a la entrada principal, pero la chiquilla de la forma más rápida posible se dirigió a la puerta que conectaba con la habitación del hombre en silla de ruedas.
Secó sus lágrimas —Creo que lo mejor será unirme a él —Rió levemente tomando la perilla.
Una vez que la puerta fue abierta, la habitación estaba oscura pero la luz del atardecer reflejaba la escena de la habitación.
—Tío... —Murmuro la pequeña.
Él hombre se encontraba colgado a la mitad de la habitación, la silla de ruedas estaba en el suelo junto a otros medicamentos dispersos en el suelo, la niña no podría creer lo que estaba viendo, ese hombre había tomado un paso adelante.
Quería gritar pero se abstuvo de hacerlo, cerró la puerta levemente procurando que nadie estuviera cerca de ahí.
—¿Como hiciste eso? —Menciono en voz baja.
Avanzaba por la habitación mirando todo sin tratar de desarreglar algo que la hiciera sospechosa sin embargo en la orilla de la cama había una caja junto a una nota, se acercó a ella desdoblandola.
«Quién encuentre está nota, entreguenle a mi amada sobrina la siguiente caja, la llave está en su habitación y por favor no decirle a mi hermano sobre ella.
—W.M»
La chica se sorprendió y tomó la caja saliendo de la habitación del mayor, su corazón latía fuertemente por todo lo que acaba de ver, en su cuarto guardo en el ropero la caja junto a la nota y volvió lentamente a la habitación.
—Si esa fue tu decisión... La respetare, tío James...
Acomodó levemente la habitación dejando la ventana abierta, otros frascos en el suelo y escribió otra nota dejándola en el lugar de la cama, después de todo si acomodaba las sábanas se darían cuenta.
—Entonces, que empiece el juego de Minerva...
Se acercó a la puerta mirando el reloj de la habitación notando que eran con exactitud las 6:30pm.
Tomó aliento suficiente, posicionó su mano en la puerta —¡Ah! —Gritó lo más fuerte posible como si estuviera horrorizada—. ¡Tío James!
