Capítulo 11. Marina.
Disclaimer. Nada me pertenece
El sol se filtraba por las cortinas de la habitación, cubriendo todo a su alcance, el joven de cabellos castaños aun dormía al lado de la princesa, sentado en una posición no muy cómoda, con su cabeza descansando en la orilla de la cama. La princesa comenzó a moverse poco a poco despertándolo.
Abrió los ojos con pesadez sintiéndose adolorida y con sueño aun, más sus ojos se posaron en el joven que le sonreía.
-Ya te he dicho que estoy loca por los morenos?-le dijo con voz cansada, el rio ante su respuesta.
-¿Cómo te sientes, rapunzel?
-Siento que me muero, Eugene-contesto llevándose las manos al rostro
Él se carcajeo de buena gana – claro que no, preciosa, nadie ha muerto por un resfriado.
Ella sonrió y bajo las manos-Lo lamento-dijo de pronto
-¿Qué cosa?
-Lamento no haberte escuchado, de haberlo hecho no estaría en cama
-Y yo lamento haber gritado, era tu primera lluvia fuera de la torre, tienes todo el derecho en reclamarme…aunque claro yo tenía razón-dijo con suficiencia a lo que ella le saco la lengua en respuesta.
Ambos rieron-Sabes? quisiera despertar y que el príncipe desapareciera-dijo tapándose con las sabanas en frustración
-Yo también-suspiro pesadamente-pero obviamente eso no pasara-respondió acercándose a ella destapando su rostro-encontraremos la solución, no te preocupes.
-Sí, yo sé que si-respondió, seguido de un fuerte estornudo
La reina quien hasta ese momento había fingido estar dormida, se desperezo y camino hacia su hija.
-¿Cómo amaneciste, cariño?-aproximo su mano a la frente de su hija y con alivio comprobó que la fiebre había cedido.
-Me siento mucho mejor
-Sí, eso veo-dirigió ahora su atención al joven que las miraba-Me parece que se le hace tarde para sus labores, Fitzherbert-dijo mirándolo con severidad
-Tiene razón, su alteza, me retiro…vendré a verte por la tarde-le hablo a la chica guiñándole un ojo.
-Adiós-se despidió limpiándose la nariz
La reina se sentó a un lado de ella, y con ternura acaricio sus mejillas y deslizo una mano sobre su corto cerró los ojos ante su gesto.
-El príncipe Arthur estuvo aquí anoche preocupado por tu estado de salud
-ah si?-pregunto con desgano
-Sé que no es tu persona favorita, pero te agradecería que fueras amable con él y le des las gracias
-si madre, lo sé-su madre sonrió y le dio un beso en la frente.
…
Con rapidez el joven llego al lugar de trabajo que le tocaba ese dia: la cocina. Tres días de la semana su trabajo estaba en los establos y los otros tres días consistían en trabajos variados en el castillo, siendo el domingo su único día de descanso, eso si el capitán no sacaba algún trabajo de último momento.
La cocina era espaciosa y de mármol blanco, y despedía un delicioso olor a pollo, a verduras y otros guisados, lo cual hizo recordarle a su estómago que no había desayunado aun.
-Rider, hoy te toca sacar la basura-dijo el cocinero en jefe señalando unas pilas de basura-y surtir esta lista en el mercado-se la entregó a lo que el asintió.
-Por cierto, ya desayunaste, rider?
-Es Fitzherbert, no rider, y no gracias estoy bien-respondió tomando una manzana del frutero.
-Está bien, Fitzherbert, ahora ve que el tiempo apremia
…
Después de encargarse de la basura de las cocinas, se dirigió al pueblo para surtir la lista. Entraba y salía de las diferentes tiendas cargado de víveres.
Antes de regresar al castillo decidió sentarse a descansar junto a la fuente principal de la plaza. Pensaba en muchas cosas, en la princesa, en la manera de deshacerse del príncipe, dándose cuenta que no sería nada fácil. A veces pensaba que huir sería la solución a sus problemas, no tendría que sufrir los maltratos del capitán y compañía, podría empezar una nueva vida lejos del lugar que tantos sinsabores le había provocado y lo más importante ella estaría a su lado, sin ningún tipo de ataduras, serian libres. Rasco su cabeza con desesperación mientras la realidad lo golpeaba de lleno, no podía hacerlo, no podía siquiera proponérselo, no sería justo para ella, acababa de encontrar a su familia y él no le arrebataría eso.
-Hola-una voz femenina lo saco de sus pensamientos, levanto la mirada y se encontró con una joven delgada de largo cabello negro atado en una coleta, piel blanca y ojos marrones,le miraba con una sonrisa. Su vestido azul celeste se ceñía a su figura.
-Hola-respondió secamente "en otra época la hubiera invitado a salir"-pensó
-Eres flynn rider, verdad?-pregunto con ilusión en su rostro
-No, me confundes con alguien más-ella dio un brinquito y sin permiso se sentó junto a él.
-Claro que eres tú Soy tu más grande admiradora!
-Ah sí? Dijo con una sonrisa
-Si, fue muy heroico lo que hiciste, escapaste de prisión volando por los aires y después rescataste a la princesa de la horrible bruja-dijo con entusiasmo-Soy Marina, por cierto-se presentó extendiéndole la mano, el la saludo amigablemente
Era refrescante encontrar a alguien que tuviera para el algo más que insultos, lo que se estaba haciendo regular en su vida en el castillo; en poco tiempo el chico se encontraba narrando su versión de la historia.
-…me encontraba rodeado de al menos una docena de guardias…que digo docena, centenares de guardias cerrándome el camino, pero entonces decidí hacer un salto mortal con mi fiel corcel, volamos sobre ellos y ya aterrizando galopamos a toda velocidad...
-Eh, Rider te esperan en la cocina-le interrumpió un guardia
-Si, lo que digas-dijo restándole importancia, el guardia siguió su camino.
-Bueno, creo que es hora de que me vaya-hablo al tiempo que recogía sus cosas-seguiremos en otro momento.
-Me encantaría!-respondió con entusiasmo.
Él le sonrió y se encamino al castillo.
N/A:Hola gracias por seguir leyendo esta historia,espero les siga gustando,por cierto ya se estreno Tangled before ever after,solo he visto algunas escenas y me ha gustado aunque hubiera preferido la misma animación de la peli ,pero bueno.. Buzon de quejas y sugerencias en el botoncito de abajo.
