"P.D: te odio"
Por Katou Yuu
Disclaimer: D. Gray –man pertenece a Katsura Hoshino, este fic ha sido escrito sin fines de lucro.
Advertencias: Yullen, drama.
Se había dejado llevar y regresaba a casa con una bolsa llena de materiales, la mayoría, pensados para sus futuras notas con Lenalee.
Una vez que a carta para su amada estuvo lista, tomó las hojas para los chicos y comenzó a escribir. Hizo varios intentos, pero concluyó que lo mejor era mantenerlo simple.
"Sé que no nos llevamos bien y no nos conocemos de todo, pero te ofrezco mi amistad. Espero un mejor futuro para nuestra relación.", escribió Lavi.
Sabía que no podía ser directo, si ambos leían una disculpa con todas sus letras o no o creerían o se desataría un enfrentamiento. Dobló las notas y puso el nombre de Kanda en la hoja blanca y el de Allen en la azul. Parecía simplemente perfecto.
Sería tan sutil como pudiera, se dio cuenta de que debía meterse en el "personaje", pensar como Kanda, imitar su caligrafía, debía actuar como un profesional. ¡Dios! ¿Qué amigo llegaría tan lejos por el bienestar de sus amigos? Estaba seguro que ningún otro, de seguro Lenalee no aprobaría su método, pero todo estaría bien una vez todo diera resultado. Tras hacer una práctica y conseguir el efecto deseado en el escrito no pudo evitar festejar. Sello la carta con su saliva, todo debía ser perfecto, quizás algo de personalidad no le vendría mal y fue por la colonia de su abuelo para rociarla en el sobre. ¡Era una obra de arte! Dejo las cartas en el escritorio y se fue a dormir emocionado.
A la mañana siguiente, llegó media hora antes y vigiló que el pasillo estuviera libre, fue directo los casilleros de sus amigos y dejó caer la carta por las rendijas y se fue al suyo como si hubiera cometido una travesura. Con sus bellas y conmovedoras palabras estaba seguro que los problemas se terminarían.
Esperó a que sus amigos llegaran para ver su reacción. Kanda fue el primero, abrió y la carta salió volando, la levantó y la leyó con extrañeza. Levantó una ceja, la hizo bolita y la lanzó al bote de basura. Lavi hubiese querido reclamar, había pasado toda la tarde creando esa nota y no había sido lanzada como cualquier cosa.
Pensando que el mensaje había sido recibido, esperó a Allen, mientras charlaba con Lenalee, y lo vio tomar la carta con sorpresa, se acercó a olerla y de inmediato la abrió. Al parecer, leyó varias veces, miró a sus lados y volvió a doblarla.
- ¡Allen! - llamó Lenalee sonriéndole - ¿Te pasa algo? - dijo al ver que saltaba y escondía la carta en su bolsillo.
- nada, todo bien - dijo con la misma sonrisa que cubría todos los problemas y se unió a ellos esperando el toque de la campana.
¿Lavi no aparto su mirada de Allen, al parecer había funcionado? Su mayor preocupación era Kanda. Quien se había desaparecido durante el receso.
Noto algo extraño en Allen y era que solo tenía un sándwich que mordisquear.
-Moyashi ¿y tu comida?
-Hoy no tengo mucha hambre - dijo con desgano, Lenalee le dirigió una mirada preocupada.
- Si quieres puedo darte algo de mi almuerzo- ofreció Lavi pero Allen se negó amablemente. Quería saber que pasaba dentro de la cabeza del albino, le estaba matando la situación.
- Algo pasa contigo - dijo Lenalee - puedes contarnos - y puso una mano en su hombro como expresión de confianza.
Allen dudó un momento, Lavi quería escuchar del efecto de su carta, pero al parecer sólo había conseguido que su amigo se pusiera nervioso.
- no es normal que te quedes sin probar bocado - agregó para apoyar a su novia.
- es que... - Allen suspiró - creo que una chica quiere declararse.
- ¡eso es genial! ¿quién es?
- No lo sé, recibí una carta esta mañana.
Lavi casi escupe el bocado de papas a la francesa. Su amigo había confundido la carta con una declaración de amor.
- ¿Estás seguro que es de amor? - dijo con la boca llena - Tal vez estás confundido.
- Estaba perfumada... - dijo Allen en un susurro.
Lenalee se emocionó y de inmediato le dijo que no debía estar nervioso. Ya había enfrentado declaraciones antes, y no entendía por qué se ponía tan ansioso cuando ocurría.
- ¿Que harás? - pregunto Lavi por mera curiosidad.
-Creo que la rechazare, aunque me parece extraño que alguien me enviara una carta después de lo que ocurrió-Allen estaba apenado por su riña con Kanda.
-¿Quizas es de la que les gusta los chicos malos? -bromeo y Lenalee soltó un suspiro cansino.
Lavi termino su almuerzo algo desanimado, su plan infalible había fallado.
Durante el resto del día no tuvieron noticias de Kanda, al parecer prefería estar en solitario y se había saltado unas clases.
Nada había resultado como esperaba. Llego a casa, se dio cuenta de que debía esforzarse más, vio las hojas y decidió que escribiría algo que haría que Kanda se viera obligado a leer y no botar a la basura, lo mismo para Allen.
Escribió varias cartas sin que el pesar de la confusión que había causado se apagara. Se preguntaba si Kanda había pensado lo mismo que Allen y la situación le pareció divertida, así que llamó a Kanda a su casa.
El abuelo le contestó y obligó a su nieto a tomar el teléfono, después de preguntas irrelevantes, insinuó sobre la carta.
- Eres un pillo
- Si no tienes otra estupidez para decir...
- Vi que te pusieron una carta en el casillero - se apresuró Lavi.
Kanda bufó.
- ¿Qué decía?
- Voy a colgar
- ¿La contestarás?
- Sí, voy a mandar a la mierda a la que la escribió y a ti.
Kanda le colgó el teléfono de golpe y Lavi supo que en realidad su carta había sido tomada como de amor.
Iba a cometer un pecado, pero tomando en cuenta que Allen estaba tan nervioso que no le ponía atención a Kanda y este parecía más tranquilo que nunca, decidió que lo mejor era que siguieran pensando que tenían una admiradora. Tomó su pluma:
"Vi cómo tirabas mi carta. Sé que mis sentimientos no tienen explicación, pero hablaba en serio, quisiera que vieras lo bueno que hay en mí como yo veo lo bueno que hay en ti.."
- ¡Soy un genio! - rio sellando la carta. Dudo si usar de nuevo la colonia de su abuelo, ya había visto el efecto indeseado que causaba en Allen y ni mencionar a Kanda, estaba aprendiendo de sus errores. Esta vez no fallaría.
Llego temprano al instituto, lo que hacía por la "Amistad" sacrificar sus horas de sueño. Dejo la carta en el casillero de Kanda y corrió al salón donde Allen tendría clases esa mañana, dejo la carta en la seguridad del cajón de la mesa esperando que solo Allen la viera. Vio por la ventana como Allen llegaba en compañía de Lenalee, salió de la escena del crimen, fue al baño y viendo los minutos pasar frente a su reloj haría tiempo para no levantar sospechas. Decidió acercarse cerca de los casilleros de la entrada,
Kanda estaba llegando, se puso ansioso de verlo abrir el casillero como si estuviera en cámara lenta.
El japonés saco la carta con cierto desprecio en su rostro, parecía que estaba a punto de arrojarla sin siquiera leerla, pero pareció reflexionarlo un momento y arrugo la carta en su mano, metiéndola a su mochila. Aun no la leía, pero ya Lavi cantaba victoria.
En clase, Allen actuó sorprendido cuando vio la carta, parecía que en realidad temía que alguien la viera, sin embargo, a los ojos de Lavi no se les escapaba nada, podría usar lentes pero no perdían su sagacidad. Allen tomó la carta y la escondió en su bolsillo. Al final de la clase, fue al baño con la carta en mano. Volvió sonrojado y paranoico.
Parecía que había logrado pescar a Allen, no podía esperar a ver la reacción de Kanda, esperaba que hubiera logrado captar su atención. La llegada del receso fue una tortura para Lavi, quería saber que estaba pasando por la cabeza del japonés, Allen al poco rato parecía más tranquilo eso le animaba a seguir adelante.
La campana sonó y Lavi salió disparado de su asiento, Lenalee le había visto algo extrañada, el solo se excusó diciendo que los alcanzaría para comer, llevaria a Kanda con ellos.
- L-Lavi, espera! - Lenalee trató de detener a su novio suicida, pero este ya se había perdido por los pasillos.
Kanda era algo predecible para Lavi quien podía estar orgulloso de saber todo sobre sus amigos y sus extraños patrones de comportamiento. Llegó casi a hurtadillas a azotea donde Kanda debía estar, abrió la puerta con cuidado esperando no hacer ruido y tantear el terreno, entonces ahí vio a Kanda apoyado en el barandal, tenía su carta en la mano, no podía ver su rostro, pero lo vio doblarla sin mucho cuidado y guardarla en su bolsillo, no la había incinerado, esa era una buena señal, no?
El viento hizo rechinar la puerta tan fuerte que Lavi tuvo que cubrirse los oídos y Kanda volteó en posición de ataque.
- ah... eres tú - dijo y se relajó de inmediato.
- ¿quién más podría ser? - dijo Lavi acercándose. - ¡ah! ¡la niña de la carta! ¿Vendrá aquí a confesarse?
- ¿Qué quieres? - Kanda rodó los ojos y se cruzó de brazos, a ojos de Lavi, eso significaba que intentaba protegerse.
- Vine por ti para que almorcemos con los demás, pero si estás ocupado...
Lavi dejó a Kanda solo. A penas bajó unos escalones cuando escuchó sus pasos tras él. Ambos sabían como funcionaban las cosas: las confesiones de las chicas sólo venían cuando Kanda estaba solo (por que ellas temían que las hiciera llorar y todos lo vieran), jamás se acercaban si estaba en grupo.
Ambos caminaron hasta el jardín donde Lenalee y Allen ya estaban comiendo. El chico dio un salto al ver que Lavi y Kanda llegaban y se quedó callado, al parecer, hablaban de las cartas con Lenalee pues ella se apresuró a esconder en su bolsa del almuerzo un papel.
Allen parecía más aliviado sin ese papel encima. Lenalee saludó a Lavi y a Kanda, miró extrañada a Lavi aún sin saber que brujería había usado para que Kanda viniera a comer con ellos, cuando parecía totalmente renuente a siquiera estar en el mismo espacio y respirar el mismo aire que el albino.
Allen estaba algo tenso cuando Kanda se sentó a lado de Lavi.
Lenalee sentía que el terrible silencio asfixiarla cuando Kanda y Allen comían sin cruzar miradas, como si el otro no estuviera al frente,
- K-kanda ¿cómo va todo en el club? - se aventuró a preguntar la chica esperando romper la tensión en el ambiente.
Kanda masticaba, así que sólo se encogió de hombros. No se atrevía a mirar a su amiga tampoco porque si cruzaban miradas, se iba a ver presionado a decir algo.
Lenalee preguntó algunas cosas más, pero no importaba que fuera Kanda o Allen, no respondían más allá de dos palabras. Lavi vio el vacío y comenzó a hablar de cualquier cosa, al final, no le costaba trabajo darle rienda suelta a su lengua.
Al final de clases, Lenalee propuso ir a tomar algo, pero fue rechazada. Lavi la llevó por un helado.
- ¡Algo anda mal! - dijo Lenalee pidiendo un cono doble con cubierta de chocolate, nueces y chispas - Ni siquiera se miran feo!
- No queríamos que pelearan, y eso es lo que están haciendo, están más tranquilos que nunca - dijo Lavi.
- Lo sé! pero algo anda mal. ¿Cómo hiciste para que Kanda viniera con nosotros?
- No sé... - Lavi tomó la mano de Lenalee y la enderezó pues la última bola estaba por caer.
- Allen no come, Kanda está en paz...
Lavi se detuvo viendo la preocupación en el rostro de Lenalee.
- Estarán bien, quizás... están reflexionando sobre sus actos! - dijo rápidamente.
- Uhmm, puede que sea así.
- A lo mejor quieren hacer las paces - ahora si Lenalee le vio incrédula, pero en alguna parte de ella estaba contenta si eso pasaba - Vamos, no te preocupes, mira se está derritiendo - señaló el helado que amenazaba con gotear sobre la mano de Lena.
Lavi vio a su novia maniobrar para mantener el helado en el cono y dejara de volverse una sopa en su mano, sus cartas estaban teniendo un efecto en esos dos, quizás no estaba tan alejado de la realidad y podría reconciliar a esos dos. Se sentía más inspirado que nunca.
Cuando volvió a casa, comenzó un nuevo borrador. Entre más intensas fueran las cartas, Kanda querría estar más cerca de ellos para evitar una declaración y Allen no buscaría una forma de ofenderle debido a lo distraído que estaba.
"...tus ojos fueron lo primero que noté cuando nos encontramos... tu voz es una melodía... tus músculos me impactan..."
Lavi anotaba ideas al azar, no sabía qué era lo que les gustaba a las chicas, no podía preguntarle a Lenalee, así que decidió desempolvar libros de amor para crear las cartas más empalagosas.
Esa noche leyó extractos de varias novelas románticas, entró a foros de poesía romántica esperando nutrirse al respecto, vio algunas frases que podía rescatar para usar con Lenalee. Satisfecho se sentó en su escritorio y comenzó a escribir la carta, no era de amor como tal, tenía que aún ser sutil con estos chicos, seguir demostrando su admiración hacia ellos y que cada vez se sintieran más atraídos por la persona que escribía.
NOTAS: segundo cap y Lavi sigue en su plan suicida ;) se que muchas tienen miedo de mis historias por los finales random pero prometo que esta historia será mas normal sin ningun giro que involucre la muerte de ningun personaje *promesa de katou *
