"P.D: te odio"
Por Katou Yuu
Disclaimer: D. Gray –man pertenece a Katsura Hoshino, este fic ha sido escrito sin fines de lucro.
Advertencias: Yullen, drama, mucho drama y lagrimas...
Allen dio vueltas con la propuesta. Quería conocer al chico de las cartas desde que supo que era un "él" y no una "ella". Corrió a mostrarle a Lenalee.
- ¿Quieres ir?
- sí
¿y si el chico no es lo que esperabas? - dijo ella sintiendo el peso de su secreto con Lavi.
- He hablado con él y en verdad creo que coincidimos en muchas cosas, ¡en la carta pasada habló de música vieja! ya nadie escucha lo que yo toco en el piano.
Lenalee se sorprendió por el comentario, era uno de los datos que había sacado de las cartas de Kanda, no era inventado, no era de Lavi. Aunque era natural que Kanda escuchara música vieja viviendo con su abuelo.
- Eso no es todo Lena, en verdad creo que me podría gustar, por eso quiero conocerlo.
Lenalee ya no pudo seguir dándole excusas sobre porque no ver a ese chico, Allen estaba convencido de que era su alma gemela. Sentía algo de culpa, si las cosas no terminaban bien solo saldrían muy heridos sus amigos.
Cuando estuvo con Lavi pudo ver la respuesta de Kanda, algo corte, pero ciertamente estaba interesado, aunque Kanda no fuera alguien que disfrutara de los lugares ruidosos.
"Está bien, no tengo nada más interesante que hacer ese día"
¿Realmente estaban enamorados?
Vio a Lavi escribir la respuesta.
- Espera, no crees que debamos sugerir los disfraces, digo así no se mataran al instante - dijo ella tratando de ser precavida.
- ¡Oh! ¡es cierto!, que te parece esto entonces:
"¿En serio aceptas?! estoy muy feliz, sabes, para hacerlo más interesante podríamos llevar algún disfraz que esté relacionado, ya sabes para podemos reconocer. ¿Has visto Ladybug? creo que te iría bien el traje de Chat Noir"
- ¿Ladybug? - preguntó Lenalee algo extrañada, pensaba que su novio sugeriría algo más tradicional - Pensé que algo como una momia ¿un vampiro?
- Si, pero no son nada discretos.
Lenalee revisó el su celular quienes eran esos fulanos y le dio un codazo a su novio.
- Kanda no va a usar mallas. estás desbocado, ahora veo cómo es que las cartas del principio tenían tanta intensidad.
Lavi sentía que su creatividad había sido atada. No era tan divertido tener a Lenalee como voz de la razón.
- Unos antifaces no van a cubrir sus rostros, se ven todos los días - dijo Lena concentrada.
- Pero no has visto esas series de chicas mágicas, un buen peinado y un disfraz, y nadie puede descubrir tu identidad.
- Eso es una fantasía Lavi.
- Entonces que sugieres? ¿si quieres los hacemos disfrazarse de pyramid head?
- No exageres.
- Entonces que sugieres?
Lenalee buscó en su celular y le mostró unas máscaras que se pedían por internet.
- estas - le mostró la foto - cubren toda la cabeza, no tendrían que vestirse de un modo que no le guste a Kanda, y la boca les quedaría libre para charlar...
- o besarse - dijo Lavi analizando la aburrida elección de su novia.
- o sólo hablar - dijo Lena preocupada.
Lavi no estaba convencido hasta que vio las máscaras de Alíen y Depredador.
- Son muy incomodas, además como esperas que hablen adecuadamente con esas cosas puestas encima.
- Uhm, tienes razón, no son practicas - a Lavi le parecían interesante pero no estaban acorde al propósito.
- Allen dijo que estaba emocionado por conocerlo porque sabe que comparten sus gustos por la música.
- ¡Eso es! - dijo Lavi como si se hubiera prendido un foco y comenzó a redactar nuevamente ante la mirada curiosa de Lenalee.
"En serio aceptas?! estoy muy feliz, sabes, para hacerlo más interesante podríamos llevar algún disfraz que esté relacionado, ya sabes para podemos reconocer. ¿Te parece que vamos como nuestros músicos muertos favoritos? creo que te iría bien vestirte como Vivaldi "
Allen estuvo de acuerdo en ser Vivaldi y Kanda avisó que sería Beethoven. Coincidieron en que era perfecto pues estaban de moda los superhéroes y nadie repetiría su disfraz.
Lenalee le ayudó a Allen a prepararse. Kanda no pidió ayuda a nadie, pero Lavi se coló con él cuando se enteró que iba a la tienda de disfraces.
- aquí, tu disfraz - dijo Kanda lanzándole una máscara de conejo.
Kanda parecía estar de buen humor mientras recorrían los pasillos.
- Creo que Lena quiere algo más romántico... - dijo pensando en que sería lindo ir de freddy y Jason.
- podrían ir de cazador y conejo -Kanda tomó una peluca alborotada.
- pareces de buen humor - dijo Lavi tomando un parche de pirata y colocándoselo.
Kanda se encogió de hombros.
- Muy gracioso - dijo viendo el traje del pobre Bugs Bunny - Que vas elegir, creo que te iría bien ir de Batman! - dijo Lavi señalando la máscara del hombre murciélago y cara le lanzo una mirada asesina.
- Ya tengo algo en mente.
- ¡Oh! ¡dime, dime! - fingió curiosidad.
- Como si lo fuera a hacer, no quiero toparme contigo para que me jodas la noche.
-¡Oh! ¿tienes planes entonces? - una sonrisa maliciosa apareció en su rostro.
Lavi se acercó como si quisiera que le dijeran algo en el oído.
- ¿qué te pasa?
- ¿no me dirás a quién verás?
- no- dijo Kanda sacándoselo de encima y pasando a la sección de máscaras de látex.
Salieron de la tienda y aunque Kanda no dejó que Lavi viera su bolsa, ya sabía lo que contenía.
Lavi y Lena intercambiaron impresiones, definitivamente sus amigos querían encontrarse, aunque no sabían quiénes eran en realidad. Pronto llegó el día de la fiesta.
Lavi pasaría recogiendo a Lenalee, Komui no dejaba de perseguirla con el flash de su cámara como si fuera un paparazzi, su bella Lenalee iba vestida de Rapunzel y Lavi se había comprado el traje a juego. Komui no había dejado de lanzarle miradas asesinas al pobre pelirrojo. Lena se despidió de su hermano diciéndole que no la esperara, después de todo llegaría tarde y era fin de semana.
Ambos llegaron cerca de la casa de Cross Marian con una decoración bastante alusiva al tema, tocaron el timbre y un chico en un traje de momia los dejó entrar, adentro todo era al sombrío, algunas luces tenues y hielo seco acompañados de música que no dejaba siquiera entenderse a los que trataban de conversar a un lado de la gente que bailaba como locos en sus trajes. Lavi pensó por un momento que era lo más parecido a un ritual pagano.
Monstruos por todos lados, sobraban zombi es y calaveras, muchos traes no dejaban nada a la imaginación, otros sólo te permitían imaginar a la persona dentro de ellos.
- ¿Lenalee? - llamó una voz entre la música - ese vestido largo es una lástima.
Lavi volteó para acabar con la fuente del comentario, pero se encontró a un "Fantasma de la ópera" versión sexy frente a él.
- ¿Cross? - dijo entrecerrando los ojos.
- pensé que traerías algo más fiero. Por allá hay una pareja de frozen, una sirenita, dos blanca nieves...
- Hola Cross - saludó Lenalee con molestia, su disfraz era perfecto, ¿cómo se atrevía a cuestionarlo cuando él sólo traía la mitad de una máscara y el torso desnudo?
- Es cómodo- dijo Lavi evitando de una chica vestida de araña de enredara en la larga peluca de Lenalee.
- esta chica te ablandó, vamos, les presentaré a los chicos - dijo ofreciendo su mano a Lenalee.
Ambos caminaron hacia el lugar donde se distribuía el alcohol.
- ¿has visto a Allen? - preguntó Lenalee a los gritos, no podía ver entre tanta gente debido a su estatura.
- ¡Creo que veo a Kanda! - Lavi vio cómo se paseaba un Beethoven cerca de la mesa de bocadillos.
Lenalee volteo a ver hacia donde Lavi apuntaba, pero un grupo de chicos paso frente a ella obstruyendo su vista, ya cuando terminaron de pasar no pudo ver a nadie con las características de Kanda, ya lo verían luego después de todo la fiesta apenas comenzaba. Siguió a Lavi, hasta que llegaron a una sala donde estaban unos chicos recargados en el sofá mientras charlaban con unas chicas con unos trajes algo reveladores, aunque eso no escandalizaba tanto a Lenalee sino el hecho de que los chicos estaban semidesnudos como si fueran parte de un club nudista.
Kanda pasaba buscando entre monstruos y seres fantásticos a alguien que tuviera apariencia humana. ¿No quería pensarlo, pero quizás había sido dejado plantado? apretó el vaso que sostenía en su mano. Entonces allí cerca de unos bocadillos en una mesa al fondo pudo ver a Vivaldi devorando como si no hubiera un mañana
Caminó hasta él y se plantó a su lado esperando a que lo notara.
Vivaldi sintió una presencia pesada, volteó y encontró a Beethoven mirándole comer. Era alto, de hombros anchos y brazos considerables. Parecía no ser entusiasta del disfraz, sólo se había puesto una camisa blanca y un pantalón negro. Allen se sintió exagerado pues llevaba un Vivaldi completo.
Kanda vio al chico frente a él, seguía masticando mientras lo observaba. Su figura era delgada, sus labios rosados y sus ojos parecían claros, tal vez azules o grises. Había algo en la forma en que comía, en la forma en que se había quedado parado, pasmado y tratando de terminar su bocado que le parecía lindo.
Allen tomó el bowl de nachos y le ofreció a Kanda. Tomó un poco y se quedaron callados masticando. Ahí estaban, ninguno había sido plantado.
Allen no sabía realmente que hacer, había tanto que quería decirle al chico frente a él, pero el nerviosismo le ganaba haciéndole comer para calmar su ansiedad. Se sintió un poco más tranquilo viendo que Beethoven se animaba a comer los nachos. Trató de hablarle, pero la música estaba algo alta.
Kanda le hizo una seña a Vivaldi como si le pidiera ir a un sitio más tranquilo porque ni podía oír sus propios pensamientos. Allen pensó que Beethoven le invitaba a bailar. Dejó por un momento el violín que llevaba como parte de la utilería de su personaje cerca de la mesa y tomó la mano de Beethoven quien le miró algo confundido al ser arrastrado entre toda la gente que se movía como si les estuvieran exorcizando.
Vivaldi miraba a todos lados, le tomó las manos y se las movió siguiendo el ritmo de la música. Kanda no quería bailar, pero recordó que traía la máscara y que en realidad no importaba, el único que sabía quién era estaba frente a él.
Si Allen se hubiera quitado la máscara, Beethoven hubiera encontrado una langosta roja en lugar de un chico. No sabía bailar, para lo único que usaba la música era para tocarla, pero Beethoven se lo había pedido así que estaba agradecido de tener la máscara encima.
Ambos comenzaron a bailar entre la gente. A lo lejos, Lenalee y Lavi estaban atónitos.
Lenalee casi se cae de espaldas, Lavi tuvo que sostenerla, la pobre chica no podía mirar el extraño espectáculo, se preguntaba si le habían echado algo a su bebida, Lavi notó que su novia estaba impactada así que decidió llevarla a un lugar tranquilo.
Beethoven no perdía detalle de los movimientos de Vivaldi, por alguna razón le resultaba algo sensual, pudo ver a Vivaldi dibujar una sonrisa en su rostro, le pareció que era hermosa.
Estuvieron allí dos canciones más, cuando Allen sentía que sudaba y necesitaba descansar un poco por lo acalorado de sus trajes, fue por su violín olvidado a un lado y Beethoven le tocó el hombro señalando hacia la cocina donde parecía estar más tranquilo, Allen asintió y decidió seguirle.
Allí estaban unos en la barra del desayunador jugando algún extraño juego con una botella de vodka. Allen preguntaba si había agua, pero los chicos rieron señalando a la botella de vodka.
- Se parece al agua, chico.
Allen tomó dos vasos y le dio uno a Beethoven, ambos tenían tanta sed que no los olieron y bebieron un enorme trago. Cuando el líquido tocó sus lenguas, quisieron escupir, pero la vergüenza ante las risas de los chicos de la cocina los hizo tragar con dignidad.
Los chicos comenzaron a molestar a Allen, le quitaron el violín y trataron de tocarlo, también los invitaban a participar en el juego, pero era obvio que no iban a volver a caer en lo del vodka. Beethoven les quitó el violín al ver que Allen parecía preocupado porque no se maltratara, tomó un par de vasos de soda que estaban sobre la mesa y una chica acababa de servir, y le dio uno a Allen, ninguno de los dos se dio cuenta que esa soda ya tenía alcohol.
Vivaldi lo tomó y juntos salieron al jardín cuando vieron que los chicos se estaban quitando prendas usando el juego como pretexto.
Hasta ahora se daban cuenta no habían cruzado palabra. En el jardín había algunos chicos jugando, pero estaban demasiado ebrios para notarlos.
Allen no sabía qué hacer o qué decir, así que tomó el violín y comenzó a tocar.
- gracias - dio refiriéndose a lo del violín.
- ¿Sabes tocar?
- Si, un poco, aunque mi especialidad es el piano. Tocaré algo como agradecimiento por haberlo salvado, así que ¿qué te gustaría oír? - preguntó algo emocionado.
- Toca lo que quieras - dijo dándole libertad para elegir, entonces Vivaldi estaba algo pensativo como si buscara la pieza correcta.
Entonces un hermoso y vibrante sonido inundó el jardín, Beethoven estaba hipnotizado con el despliegue de energía por parte de Vivaldi al tocar el instrumento, le parecía que la luz de luna le hacía brillar de manera especial en medio de su concierto privado.
No pudo evitar aplaudir al ver que la pieza terminaba y Vivaldi hacia una reverencia.
- Tienes muy buena técnica.
- No soy yo, este violín es especial. Un Stradivarius - Beethoven le vio sorprendido.
- Por qué has traído algo como eso a un sitio como este? ¿no era mejor comprar uno de juguete?
- No podría tocar uno de juguete - dijo sonriendo.
- tonto - dijo Kanda sonriendo y dándole un buen trago a su bebida, por alguna razón, se sentía nervioso.
- Creo que es mucho más fácil hablar por carta - dijo Allen bebiendo también - debes estar decepcionado.
- en realidad no - Kanda tomó el violín y comenzó a jugar con las cuerdas - ¿y tú?
- No... pero aún no veo tu cara - sentía la cara arder bajo la máscara.
Ambos estaban muy cerca.
- entonces será mejor que me deje la máscara puesta - dijo Beethoven rechinando las cuerdas de forma desconsiderada.
Vivaldi crujió sus dientes ante el ruido, le generaba una extraña respuesta a su cuerpo.
- Eso fue horrible - chilló.
- No soy bueno para tocar - le devolvió el violín.
- Si practicas podrías aprender lo básico - Beethoven no respondió, dio un trago a su vaso. - Quieres volver? - señaló el interior de la casa.
Kanda puso mala cara, la verdad no quería ir ahí dentro, estaba mucho mejor en la tranquilidad del jardín hasta que un par de tipos salieron riendo y haciendo algo de ruido.
- Este borracho amigo.
- Para nada, pero tu si estas hecho un desastre - un chico en traje de chef que solo llevaba un delantal sostenía a otro con un traje de bombero, ambos con muy poca ropa. El chef dejó al minero a un lado sobre una jardinera para que tomara algo de aire fresco.
- Hey! ¿quiénes se supone que son ustedes? - dijo Tyki caminando hacia ellos.
- Qué se supone que eres tú? - dijo Beethoven - te robaron el disfraz?
Allen se sorprendió al ver que era Tyki, por un momento se sintió nervioso.
- no todos pueden usar mi disfraz. ¿No es por eso que se vistieron de ancianos?
- idiota - dijo Kanda
- cómo me llamaste?
- idiota, si no sabes quienes somos, eres un IDIOTA - Vivaldi miraba nervioso.
- Como me llamaste?
- Que necesitas que te lo repita?
-C-cálmate Beethoven - dijo Allen interponiéndose entre ambos.
Tyki parecía enojado, miró de reojo que el más bajo llevaba un violín en su mano.
- Así que andan disfrazados de unos estúpidos músicos que nadie recuerda - dijo Tyki de mala gana, esto hizo enojar a Allen, quien le dejó el violín a Kanda en la mano - Oh, ¿te hice enojar chico?
- Pensé que eras diferente, pero se notas que si eres un idiota.
- Te lo estás buscando chico - Tyki ajusto su delantal.
Bien Kanda no se esperaba que Vivaldi tomara la iniciativa, pues parecía ser más del tipo pacifico.
- Déjanos en paz si no quieres problemas - dijo Vivaldi apretando los dientes.
- Es una amenaza? por lo menos muestra tu rostro.
Kanda se sentía mareado, miró el vaso de Vivaldi y lo vio vacío, definitivamente eso tenía alcohol y se lo habían bebido de un tirón pro la sed, sin mencionar lo que habían tomado por la broma de los otros tipos.
- Ven, deja al idiota - Allen sintió cómo Beethoven le tomaba la mano.
Vivaldi debía estar borracho, tal vez mucho más que él y por eso se había envalentonado.
Vivaldi seguía viendo desafiante a Tyki como si quisiera soltarse de su agarre para ir allá a enfrentarlo. - ¡Si, vete con tu noviecito! -grito a modo de burla y vivaldi le enseño del dedo medio de su mano mientras era arrastrado al ruidoso interior de la casa.
Pasaron por la cocina y Vivaldi decidió que necesitaba algo fuerte y se lo pidió a una chica disfrazada de Sadako que estaba allí como haciendo de barman. Beethoven quiso detenerlo, pero un vaso le fue ofrecido.
-Hasta el fondo? -no era una pregunta realmente, era un reto de su parte.
Ambos se lo tomaron sin pensar en lo que era. Los dos comenzaron a toser como locos, pero sintieron el reto como cumplido.
Dejándose llevar por la música, volvieron a la pista y siguieron bailando. Si alguien pasaba ofreciendo shots, ellos los tomaban y continuaban bailando. Era la primera vez que ambos se ponían a beber, casi perdían el equilibrio, pero seguían bailando entre risas. Un chico vestido con una botarga del monstruo come galletas los empujó y Beethoven tuvo que atrapar a Vivaldi. Allen se quedó colgando del cuello de Kanda y lo miró a los ojos.
- ¿No te vas a quitar la máscara, cierto? -dijo, pero su voz fue apagada por la música.
- qué? - dijo Kanda acercándose para que el otro le hablara al oído.
Vivaldi lo interpretó como un avance y se acercó besándole.
Kanda estaba sorprendido, estático ante el roce inesperado, podía ver que su compañero había cerrado los ojos como esperando algo más, sus brazos rodearon al más bajo y decidió abrir la boca para profundizar el beso, meter su lengua y explorar aquella cavidad desconocida. sabía a una mezcla alcohol y jugo de frutas, de alguna manera lo encontró adictivo y siguió jugando con la lengua del otro hasta que recordaron que debían respirar. Se separaron sonriendo de manera cómplice.
Torpemente decidieron moverse de la pista y avanzar a otra área de la casa, vieron una habitación cercana y Vivaldi no dudo en abrir la puerta, aunque fue una sorpresa encontrar a un chico medio desnudo ayudando a una chica con su brasier, se disculpó atropelladamente con una sonrisa cerrando la puerta.
Subieron las escaleras hasta encontrar una habitación, abrieron y la encontraron vacía. Entraron y volvieron a besarse contra la puerta.
Ese beso les quitó el aliento, pero no se detuvieron. Cuando Allen se apretó contra Kanda para profundizar el beso, ambos pudieron sentir que estaban duros y separaron sus labios para gemir.
- Beethoven... -dijo Allen buscando los botones de su camisa - nunca lo he hecho - y la abrió descubriendo que era totalmente su tipo.
- ¿es un problema? - Kanda le quitó el saco a Vivaldi y comenzó a tirar de los pantalones del disfraz que afortunadamente tenía elástico - yo tampoco.
-Entonces ¿estamos en condiciones iguales? -pregunto Allen algo apenado.
-Si quieres podemos detenernos-Allen por cierto miedo que le causaba negó diciendo que lo deseaba, estaría bien.
Kanda no podía evitar entonces algo ansioso y nervioso, solo conocía la teoría sobre una relación sexual homosexual, ya la practica era otra cosa.
Allen movió sus manos hacia el rostro de Kanda. -Podríamos comenzar por deshacernos de esto- toco su máscara y la removió un poco. La verdad Kanda no le molesto no había mucha luz en la habitación, apenas podía ver la silueta del chico frente a él.
- sólo si tú te quitas la tuya - y la acomodó de nuevo en su lugar
Volvió a besar a Vivaldi y trataron de llegar a la cama con los ojos cerrados por el contacto. Las manos de Allen le abrían el pantalón y se metían en él.
- creí que sólo querías que fuésemos amigos - dijo Beethoven
- cállate.
Cuando lograron recostarse, Kanda se subió sobre Allen y desabrochó su camisa. Se sorprendió al sentir su piel, era suave y aún en la oscuridad parecía muy blanca.
Mientras su cuello era besado, la máscara de Allen se desacomodó y no lo dejaba ver el cuerpo de Beethoven. Por instinto, la jaló hacia arriba porque sentía que se ahogaba. Kanda sonrió al ver lo que hacia el otro y también se quitó la suya.
Pudo ver un poco mejor los ojos de Vivaldi quien tenía la mirada fija sobre él. Era una lástima que no pudiera ver bien a esa persona, pero sus demás sentidos bastaban. Siguió besando su cuello haciéndolo gemir y revolverse debajo suyo diciendo que le daba algo de cosquillas.
Allen podía sentir que aparte de los besos que repartía Beethoven sobre él, su cabello caía descuidadamente sobre él. ¿Beethoven tenía el cabello largo entonces? le resultaba un detalle interesante, aunque no siguió pensando mucho en eso. el otro había tocado una de sus tetillas dejando escapar un gemidito, no esperaba que esa parte de su cuerpo fuera tan sensible.
La puerta se abrió de golpe y encendieron la luz. Ambos miraron al intruso, una pareja que también buscaba un lugar.
- Lo siento! - dijo la chica cerrando de golpe.
La luz se quedó encendida. Cuando regresaron para retomar los besos, sus miradas se encontraron.
- ¿Moyashi...? - dijo Kanda logrando apreciar hasta qué punto había desnudado a Allen.
- ¿BaKanda? - Allen entrecerraba los ojos, la luz sobre ellos lo enceguecía.
Allen sacó la mano de la ropa interior de Kanda provocando un gemido.
Ambos se miraron por un momento tratando de analizar lo que sucedía, estaban inmóviles como si trataran de descifrar en que parte su sueño se convirtió en una pensadilla, pudieron sentir como de golpe les quitaba la borrachera.
- Estoy borracho, ¿no? - Allen decidiéndose a tomar la palabra - Estoy seguro que alucino- Kanda no decía nada y Allen se inquietaba - ¿D-Donde conseguiste esa mascara tan horrible? ¿es una broma no? - tiro del cabello de Kanda como si quisiera aguantar el llanto. - ¿Por qué no dices nada?! - trato de empujarlo, pero, aunque su mente apenas estuviera lucida su cuerpo seguía bajo los efectos del alcohol.
- ¿Fuiste tu todo el tiempo? - pregunto Kanda examinando las facciones de Allen.
- ¿De qué hablas?
-Tu enviaste esas estúpidas cartas, ¿no? - querías verme la cara de idiota.
- ¡De que hablas, has sido tu quien lo ha hecho! tú me enviaste esas cartas!
-Como si fuera a hacer algo tan ridículo como cartearte a ti.
-N-no sé qué está pasando, pero apártate- pidió Allen tratando de contener sus lágrimas. Kanda no se quitaba de encima.
- No, vamos a aclarar esto. - Kanda se mantuvo en su posición, aunque Allen le jalaba el cabello.
- tu fuiste el que mandó las cartas! ¡¿a qué estás jugando?! - dijo Allen soltándolo y tratando de cubrirse.
- yo no envié nada tu comenzaste! - Kanda se veía enojado - deja de hacerte el tonto.
-no me hago el tonto. ¡Ya déjame ir! - Allen lo empujó - a qué estás jugando? te hiciste mi amigo y ahora tú...
Kanda no pudo soportarlo más y volvió a besar a Allen dejándose caer sobre él para que no huyera.
Allen comenzó a golpearlo desesperadamente y a mover sus piernas como si quisiera huir. Kanda se separó y Allen le dio un puñetazo, aun así, no logro sacarse a Kanda de encima. No quería llorar, no frente a Kanda.
- ¡Te dije que me dejaras ir!
- Tu fuiste el que comenzó mandando esas molestas cartas. ¡Fingiste inocencia y me dijiste que querías ser mi amigo, ¡patrañas!
- ¡Eres un idiota, yo si hubiera sabido que eras tu hubiera quemado esas cartas! -Allen comenzaba a desesperarse.
- Lo mismo para ti.
- entonces coincidimos en algo - lo miro enojado- tengo que irme, a mi casa- trato de apartarlo de nuevo y entonces golpeaba y tiraba de cabello de Kanda como si esperara que lo dejara irse.
Kanda finalmente se apartó y Allen se movió lo más rápido que podía, trato de buscar su disfraz y ponérselo de vuelta, se tambaleaba y chocaba con algunas cosas.
¿Te iras así a tu casa? - pregunto Kanda tratando de mantener su postura.
- ¿Que te importa? - Allen avanzaba hacia la puerta tambaleándose.
- Tengo auto - dijo abrochándose el pantalón.
- ¿por qué me iría contigo?
- por qué estás borracho
- ¡tú también! - Allen se volvió a sentar para abrocharse la camisa.
- el conejo y Lena están por ahí, iremos con ellos -dijo Kanda sintiendo que la euforia del alcohol ya estaba pasando.
Allen salió de la habitación y fue tras él, caminaron entre la gente hasta un poco y encontraron a sus amigos cerca de la pista de baile.
Cuando Lavi y Lena los vieron juntos, sin máscaras y con caras de derrota, supieron que ya todo estaba revelado.
