"P.D: te odio"
Por Katou Yuu
Disclaimer: D. Gray –man pertenece a Katsura Hoshino, este fic ha sido escrito sin fines de lucro.
Lo habían trasladado a una habitación algo grande, pudo ver un paraban indicando que al lado debía estar otro paciente, estaba algo mareado aún y no sabía que había sido del moyashi.
Su abuelo entró a la habitación con unos grandes lagrimones empañando sus gafas.
- ¡Mi querido Yuu! ¿pero qué es lo ha pasado? - parecía que el viejo estaba al borde de un infarto.
- No paso nada, solo choqué contra un poste. Tu auto está bien - no tenía muchos ánimos para hablar y sentía esa extraña presión en el pecho...
- No hables, me han dicho que te rompiste unas costillas. Además, no me importa el auto en este instante, no sabes lo preocupado que me tenías - el viejo se sopló la nariz con un pañuelo y Kanda rodó los ojos. detestaba siempre presenciar la misma escena.
¿Que no podía estar más de 5 minutos con el Moyashi y que todo no se fuera al carajo?
En la puerta apareció un hombre alto, de cabello negro y barba algo crecida, preguntó por Allen Walker diciendo que era su padre. Una enfermera le indicó que estaba en el lugar correcto, que su hijo estaba tras el biombo, pero le estaban dando unos puntos en la frente.
Cuando el doctor terminó, salió y habló con el padre de Allen, Kanda trataba de escuchar lo que podía en medio de las quejas de su abuelo. No se atrevió a decir nada, estaba muy apenado por lo ocurrido.
- Estoy bien - dijo Allen explicando que sólo se había abierto la cabeza - fue un accidente... lo siento.
- No tienes que disculparte.
- Encontramos el violín - dijo Allen con voz algo adormilada - Kanda me ayudó.
- ¿No es el chico que iba conduciendo?
- sí, pero fue mi culpa.
Tiedoll miró a Kanda y le preguntó si al lado estaba el chico que lo acompañaba, él asintió. Esperaba que Allen no revelara lo que habían estado haciendo antes del choque.
-¿Tu culpa?
-Distraje a Kanda en el camino, estaba emocionado por haber recuperado el violín que no nos fijamos que alguien iba cruzando.
No pudo escuchar al padre de Allen decir algo al respecto solo al moyashi gimotear, quizás estaba llorando Se daba cuenta de que el moyashi era alguien demasiado sensible, donde estaba esa actitud retadora que siempre tenía cuando estaba frente a él o las estúpidas sonrisas forzadas.
Kanda vio como el padre de Allen salía limpiándose los ojos para hablar con el médico. Parecía que la sensibilidad era de familia.
- no me voy a morir - dijo Kanda cuando su abuelo le preguntó por quinta vez si no se sentía mal.
Al parecer, Allen estaba dormido porque no hacía ningún ruido. Tiedoll notó como la mirada de Kanda se iba hacia el lado de Allen.
- ¿Te preocupa tu amigo?
- tiene la cabeza muy dura, tampoco se va a morir - dijo Kanda y se acomodó, los analgésicos le estaban dando mucho sueño.
Se había asustado cuando vio a Allen con la cara llena de sangre y aunque no lo decía, si estaba preocupado.
- ¿Quién tiene la cabeza dura? - escuchó la voz del moyashi quejándose.
- ¿Quien más?
- Lo siento por...
-Mejor calla moyashi tengo sueño - se acomodó y Allen se quejó nuevamente porque no quería oír sus palabras, tuvo que fingir un ronquido para que se callara.
- ¡Bien! ¡como quieras!
Durmieron toda la tarde, y cundo comenzó a oscurecer, Kanda le insistió a su abuelo para que regresara a casa. "Estás viejo, no puedes dormir en una silla", le dijo para después asegurar que no iría a ningún lado.
El padre de Allen planeaba quedarse, pero, como siempre, tenía demasiado trabajo, el moyashi le aseguró que estaría bien y que si algo pasaba pediría que lo llamaran de inmediato.
Cuando se quedaron solos se hizo el silencio, parecía que sus pequeñas familias eran muy ruidosas, y ahora contando que ya era de noche, todo estaba mucho más callado.
Una mujer entro con dos charolas para la cena. Kanda vio su charola con pereza, ni siquiera podía respirar profundamente, mucho menos le apetecía comer.
- Kanda... ¿de qué es tu gelatina? ¿te la puedo cambiar? - dijo Allen quien al parecer tenía hambre a pesar de todo.
- No sé, averígualo tu.
Movió el paraban y rodó la mesita para que la pudiera alcanzar.
Entonces se pudieron ver, no estaban tan mal, había veces que terminaban mucho peor por los puñetazos que se daban, algo magullado el rostro del moyashi, pero no parecía nada grave.
- ¿T-tengo algo en la cara? - preguntó Allen notando que Kanda no le quitaba la mirada de encima - No es justo, tu gelatina es de frambuesa.
- Quédatela - dijo Kanda.
- ¿Pero te gusta la de limón?
- No.
Kanda no apartó la mirada mientras Allen pedía permiso y tomaba su gelatina poniendo en su lugar la de limón.
- Y vas a comer el sándwich? Es que es de pollo y...
- no...
Allen lo tomó dudoso y pensó que se estaba aprovechando pues Kanda seguía quieto, sin decir nada mirando la venda que cubría su herida. Allen se sobresaltó cuando Kanda sonrió y rio entre dientes.
- ¿Vas a comer algo?
- No, tengo rotas las costillas, ya sabes, porque me besaste.
Allen se quedó con la boca abierta antes de darle el mordisco al sándwich con las mejillas algo rojas por la mención de aquel incidente.
- Solo fue la emoción del momento, no malinterpretes.
- ¡ja! ¿a quién engañas Moyashi? Entonces serias capaz de besar a cualquier por algo tan simple como dejarte llevar. Tampoco es que beses muy bien
- C-claro que no! además, si no beso tan bien porque perdiste el control como idiota - le dio finalmente un gran mordisco al sándwich.
- ¿Qué querías que pasara? Ayer pataleabas para que te soltara y hoy me besas. ¿seguro que no te pegaste en la cabeza antes del choque?
- No quiero habla de eso - Kanda siguió masticando fingiendo demencia, aunque el rojo ya se expandía por su rostro
- devuélveme la comida.
- dijiste que no ibas a comer! - dijo Allen ofendido
- no quieres hablar, no quiero darte mi comida.
- No es justo! no puedes dármela y después quitármela - dijo Allen desesperado porque el sándwich le había abierto el apetito.
- Es mi comida - Kanda extendió pidiendo el sándwich de vuelta - Pero si tanto lo quieres podrías considerar dar algo a cambio.
- ¿Algo a cambio? - Allen sintió un extraño escalofrió en su cuerpo. No es como que si Kanda pudiera hacerle algo en ese estado.
- termina lo que empezaste en la fiesta - dijo Kanda apretando los ojos porque no podía moverse.
- ¡¿QUÉ?! ¡NO! no, no, no gracias -dijo Allen mirando como Kanda trataba de tomar la sábana para bajarla, pero no podía coordinar sus movimientos.
- ¡SÍ! ¡TERMINA LO QUE EMPEZASTE! ¡TÓCAME!
- ¡NO! - gritó Allen dejando el sándwich y volviendo a su cama.
- ¡TÓCAME!
- ¡NOOOOO!
- ¡TÓCAME EL MALDITO VIOLÍN! ¡ARRIESGUÉ LA VIDA POR ÉL!
Allen lo miró extrañado, jamás había visto a Kanda comportarse así, menos aún decir estupideces sin sentido.
- ¿Kanda estas bien? - preguntó algo extrañado.
- ¿Quieres el sándwich o no?
- Ese no es el caso, además no tengo el violín, mi padre se lo ha llevado a casa - Kanda bufó con molestia, Allen veía a Kanda comportarse como un niño pequeño - Estas actuando raro.
- Ja! ¡patrañas! - Allen alzó la mirada hacia el gotero que tenía varios medicamentos, esa debía ser la causa de todo.
- Los analgésicos te tienen drogado - dijo Allen deduciendo la causa de su comportamiento.
- Lo que sea - Kanda decidió tomar la gelatina de limón que Allen había dejado en su bandeja.
Allen comió su porción mientras veía como Kanda luchaba contra la cuchara, le daba reparo acercarse porque pensaba que en su estado le podría volver a pedir que tocara algo que no fuera el violín.
- Sabe horrible - Kanda por fin había tomado un bocado y ya había descubierto por qué Allen le había cambiado el sabor -moyashi estafador.
Allen esperó a que Kanda se durmiera de nuevo para comerse el sándwich de su bandeja.
A la mañana siguiente despertó con el aroma de los huevos revueltos que ya lo esperaban en la bandeja, al lado, Kanda ya estaba desayunando.
Su abuelo trataba se hacerle el avioncito y Kanda masculla algunas maldiciones hasta que finalmente se rindió y comió de la cuchara. Allen tuvo que aguantarse la risa y Kanda noto la presencia del moyashi, de inmediato exigió comer solo pero su abuelo se negaba.
-¡Oh! tu amigo esta despierto. ¿Cómo te sientes chico?
-Buenos días. me siento mejor, gracias por preguntar- Allen trato de alcanzar la bandeja de comida, su estómago parecía pedirla a gritos.
Su padre entro con un café en la mano, anunciándole que quizás le darían el alta en la tarde, después de todo no había resultado tan mal herido como se pensaba.
- ¿Usted es el padre de Kanda? Soy Mana Walker, padre de Allen, ayer estaba tan preocupado que no me presente, disculpe -dijo Mana
- Soy Froi Tiedoll, su abuelo - dijo señalando a su nieto.
Mana miró a Kanda un momento e inició una charla con el viejo, de vez en vez dirigía su mirada hacia Kanda nuevamente y la clavaba como si estuviera analizándole. Allen se había unido a la conversación al notar lo que hacía su padre, pero como era típico de esa familia, ninguno daba señas de que algo estuviese mal. Cuando se dio la hora para ir a trabajar, Mana estrechó la mano del abuelo con cortesía y la de Kanda con particular energía.
Kanda volteó a ver como Allen seguía devorando y notó las marcas en su cuello, eran pequeñas, pero ahora que se habían tornado moradas contrastaban escandalosas sobre la piel blanca de Allen. Sin duda, Mana Walker ya había visto eso y con todo ese embrollo del violín y que él estuviera con el moyashi, se podía deducir que ya había encontrado al responsable de las marcas y que estaba en lo cierto.
Quizás el moyashi no se había dado cuenta de la situación en la que estaba, la verdad que ni estaba al tanto de la relación entre el moyashi y su padre, lo poco que recordaba de las cartas era lo presionado que estaba por tener buenas notas.
Kanda termino su desayuno, quiso preguntarle al moyashi sobre las marcas, la puerta se abrió, esperaba que fuera una de las enfermeras, pero no fue así, allí estaban Lavi y Lenalee. Kanda no pudo evitar endurecer su mirada.
- ¿Que hacen aquí?
-Vinimos a verlos - dijo Lenalee.
El silencio reinó. Los recién llegados los miraban, pero este gesto no era correspondido.
- en cuanto supimos que estaban en el hospital nos apresuramos a venir - dijo Lenalee abriendo una bolsa que llevaba y sacó una caja de la pastelería "Momo" - te traje dango, no sé si lo puedas comer, espero que sí.
- gracias - dijo Allen recibiendo la caja y poniéndola sobre su bandeja.
- lamento que las cosas terminaran como empezaron - dijo Lavi viendo con su ojo sano a Kanda - creo que es imposible lograr que se lleven bien. Se ven mejor que la vez pasada.
- ¿Crees que nos peleamos? - Allen vio que ambos asentían - chocamos en el auto del abuelo de Kanda.
- ¿En serio fue un accidente? es que cuando mi hermano dijo que estaban aquí lo primero que pensé...
- no estamos muertos, así que pueden irse - habló Kanda deseando levantarse para patear a todos fuera.
Lenalee puso una mueca de tristeza, sabía que no serían perdonados así de simple, habían manipulado los sentimientos de sus amigos y estos aun seguían dolidos.
- ¡Kanda! - grito Allen - No tienes que ser así.
- ¿No me digas que ya los perdonaste? - dijo Kanda algo enojado.
- No se trata de eso. Ellos se han preocupado y han venido a vernos... al menos- Allen no estaba enojado con ellos, no del todo, pero sabía que ellos eran sus amigos.
- Es cierto! y son tan buenos y considerados con nosotros - dijo Kanda mirando hacia la ventana, era la única forma que tenía para ignorarlos.
- Ya basta - dijo Lenalee caminando hacia él - leí las cartas y es obvio que se gustan, el día de la fiesta estaban muy bien juntos, ¡incluso bailaron! Lavi es tan tonto que pensó que esa era la única forma de hacer que no se mataran, fue estúpido y drástico, pero funcionó.
Allen desvió la mirada avergonzada estaba sus mejillas se tornaron rojas y Kanda solo bufo con molestia.
- Eso no les daba el derecho de hacer esa estupidez. si el moyashi y yo nos matábamos no era de su incumbencia.
- ¡Claro que sí! -grito Lenalee - Son mis amigos, me preocupo por ustedes, no saben lo difícil que era estar viéndolos herirse el uno al otro -la chica no pudo contener las lágrimas. Allen no pudo evitar sentirse algo mal al respecto.
-Yo asumiré toda la responsabilidad - dijo Lavi -Yo fui el que comenzó con todo esto y...
-Ya calla conejo - dijo Kanda echándose en la cama - Igual al moyashi ni le gusto.
-¡¿Q-qué?! - gritó Allen.
Kanda trató de ponerse de costado para no verlos, le dolió, pero su orgullo le impidió quejarse.
- los dejaremos descansar - Lenalee le sonrió a Allen - lo siento, de verdad, sé que tienen muchas cosas qué resolver - tomó a Lavi del brazo
- Lo siento, pero no me arrepiento - dijo Lavi y juntos salieron de la habitación.
- idiotas - dijo Kanda volviendo a su posición
Allen no lo contradijo. Miró la caja de dangos pensando en darse a la tarea, pero recién había desayunado.
-¿En verdad me recomendaste "Momo"?
- ¿Eso qué importa? Te sigue gustando "Leverrier"
Allen miró los dangos. Al parecer muchas cosas eran ciertas, si había tenido contacto con Kanda. Se avergonzó al recordar que en cuanto lo vio aparecer, a pesar de la máscara de Beethoven, le pareció que era su tipo. Se preguntaba si lo mismo había ocurrido para Kanda.
Podía ser que mucho de lo que habían hecho era culpa del alcohol, pero podía recordar que incluso lo había besado después de saber quién era.
¿Realmente le gustaba? sacudió su cabeza, la sola idea de estar enamorado de Kanda le resultaba tan extraño, casi quiso reír por lo desquiciado que sonaba, sus amigos habían tenido un juicio retorcido por encima de todo para juntar a dos personas que no pasaban de decirse dos palabras para molerse a golpes.
No sabía si eran los analgésicos, pero Kanda parecía haberse sensibilizado un poco e incluso parecía afectado por su rechazo, ¿Realmente a Kanda le gustaba? ¿esperaba que correspondiera de alguna manera?
