"P.D: te odio"
Por Katou Yuu
Disclaimer: D. Gray –man pertenece a Katsura Hoshino, este fic ha sido escrito sin fines de lucro.
Kanda se quedó de piedra al sentir los labios de Allen en su mejilla. ¿Era un beso de despedida? ¿Por qué lo había hecho justo ahora que las cosas estaban tan claras? Quiso gritarle a su abuelo que no le dejara salir, que lo amarrara y devolviera a la habitación hasta aclarar las cosas.
Allen salió de la casa como loco. Podía sentir las mejillas calientes y seguro ya habían alcanzado el tono de una señal de "alto". Ni siquiera sabía por qué había hecho eso, se había dejado llevar por un impulso y lo peor era que tendría que volver con los deberes de nuevo.
Un par de días después fue a casa de Kanda a la misma hora. Le entregó los deberes, se los explicó, pero la mano de Kanda no lo dejó ir.
- ¿No se te olvida algo? -
- N-no, tengo todo - dijo acomodándose la mochila.
- entonces no era un beso de despedida?
- ¿Beso de despedida? - sus mejillas se pusieron rojas.
- Eso que hiciste ayer.
- Eso fue ayer - Allen sabía que lo que había hecho no sería olvidado tan fácilmente por Kanda, pero acaso el... -Pero si quieres puedo darte uno hoy.
- Como si quisiera - rodó sus ojos. ¿Estúpido moyashi acaso pretendía que rogara?
- entonces es hora de irme.
- tengo una duda de la tarea de ayer - dijo Kanda revolviendo las hojas. Allen volvió y se sentó a su lado en la cama para mirar. Kanda besó su mejilla una vez sorprendiéndole.
- ya te puedes ir, creo que no encuentro la duda. - Kanda puso la libreta a un lado y se acomodó en la cama como si fuera a dormir.
Allen sentía que su corazón se le iba a salir, tonto Kanda, pensó mientras corría en dirección a su casa. En parte la pregunta que Kanda le había hecho ayer aún estaba comiéndole la cabeza. ¿Por qué él había venido? el mismo se había ofrecido de voluntario sin pensárselo mucho. Además, no había nadie más que el quien pudiera hacerlo, pensaba.
¿Pero realmente que significaba ese beso en la mejilla? eran amigos? no sabía realmente cuál era su relación ahora.
El fin de semana no soportó más y se escapó a verle de nuevo en lugar de ir a la práctica de violín. Llegó temprano a la casa de Kanda.
- sube, ya debe estar despierto - dijo el abuelo preparándose para salir - ¿te lo puedo encargar un rato? Tengo que ir a todos lados. Allen asintió y subió las escaleras. La puerta de Kanda estaba entrecerrada, se asomó y lo encontró tratando de secarse en cabello y sufriendo por el esfuerzo.
Allen dejó sus cosas a un lado y sin mediar muchas palabras le ayudó.
- No te pedí ayuda - dijo Kanda sintiéndose algo inútil.
- Pero parecía que la necesitabas - dijo Allen con una sonrisa secando bien su cabello, vio un peine al lado y lo tomó para cepillar el cabello de Kanda y evitar que se enredara - Tu cabello es muy largo.
- ¿Y?
- Es curioso, nunca lo había visto así de cerca, pero es muy suave y brillante - había rastros de que Kanda cuidaba bien de él.
- Tonterías moyashi - Kanda bufó, vio a un costado de su habitación el estuche del violín del moyashi, ahora que lo pensaba era algo temprano también - ¿No tenías practica?
- Hoy el instructor ha tenido algo que hacer - mintió.
- No dejes el violín por ahí de nuevo.
Allen frotó la toalla en la cabeza de Kanda alborotando su cabello. Kanda sonrió.
- No sabes peinar, ahora entiendo tu cabello - dijo Kanda haciendo que Allen se lo alborotara de nuevo, aunque esta vez sonriendo
- ¿no estás muy hablador? -
- Me lastimé las costillas, no la boca - dijo Kanda recordando que estaba en toalla, aún - ¿Cómo va tu herida?
- el lunes me sacan los puntos, quedará cicatriz... - dijo Allen desanimado
- no podría verse mal...
Allen no supo cómo interpretar esas palabras.
- No es algo que pueda ocultar, tendré que aceptarlo, quizás sea un castigo por llevarlo a un sitio indebido - dijo mirando de reojo el violín.
- Deja de pensar tonterías moyashi. Quizás te veas más rudo y dejes de tener cara de niña.
- ¡¿Qué?! yo no tengo cara de niña.
- Permíteme dudarlo - si esas facciones delicadas del moyashi eran en parte atrayente. Allen mascullaba algunas cosas, pero él no le prestaba atención, solo estaba concentrado en estudiar al moyashi.
- Deja de verme así - Kanda rodó sus ojos notando que ponía nervioso al moyashi, decidió ir por algo de ropa, ya sentía algo de frio, tampoco quería enfermarse en su condición.
Allen le dio la espalda mirando hacia el librero con todas sus fuerzas. Kanda luchaba por ponerse la ropa interior, cuando lo logró, se metió a la cama.
- gracias por la ayuda - dijo jadeando tirado en la cama con los boxers puestos
- sólo te di privacidad - Allen volteó encontrando a un fatigado Kanda a medio vestir - ¿no vas a terminar de vestirte? - comenzaba a ponerse nervioso.
- estoy en mi habitación... y me duele ¿qué hora es?
- l-las diez.
- ¿puedes traer un poco de agua? Debo tomar la medicina.
- Ya vuelvo - Allen bajó las escaleras y buscó el agua.
Kanda tomó el vaso y algunas pastillas que estaban en su mesa de noche, dejó el vaso a un lado y se recostó más tranquilo.
- ¿Entonces hoy decidiste venir para hacerme de enfermero?
- ¿Q-qué? no, ya te dije solo vine a pasar un rato, no tenía prácticas y...
- No sé porque eso me suena a mentira Moyashi - Allen sintió que era descubierto - Tu padre parece estricto con eso de las practicas.
- No tanto, pero dice que tengo talento por eso me ha inscrito en lecciones para varios instrumentos. Su sueño es que pueda entrar a una orquesta.
- ¿y tú qué quieres hacer? ¿te gusta ir a las prácticas?
Allen trataba de mantener los ojos en el rostro de Kanda, pero sin querer bajaban hacia el resto de su cuerpo. Hace unos meses hubiera encontrado imposible verle el lado bueno a ese chico, pero ahora veía que ninguno de sus ángulos estaba mal. Lo único que sobresalía eran los moretones en su pecho.
- ¿Moyashi? - Kanda aclaró su garganta al notar que Allen lo miraba fijamente, no esperaba que se sintiera tan raro.
- sí, me gusta ir - dijo retomando la conversación.
- Pues te lo pensaste mucho - dijo Kanda notando que Allen quería actuar como si nada estuviera pasando.
- Solo pensaba en otra cosa... mi tutor me ha recomendado para que pueda tocar en un concierto dentro de un par de semanas, pero aún tengo que ir a la audición y eso...
- Perdiendo el tiempo aquí entonces no lograras nada.
- ¡Claro que no pierdo el tiempo aquí! - dijo Allen sorprendiendo a Kanda - ¿A-además tu no querías oírlo? - tocó el estuche.
- Bien, pero me pondré el resto de la ropa, para no distraerte - se levantó y tomó aire para ponerse la camiseta y el pantalón deportivo.
- ¿distraerme? ¿con qué? - Allen se concentró en el violín para no voltear.
Por supuesto que lo distraía, pero si algo le habían enseñado los incansables años de disciplina musical era a concentrarse en cuanto se tocaba el instrumento.
Kanda le avisó que ya estaba listo y Allen se dio la vuelta listo para tocar.
Kanda no perdió detalle desde que el moyashi apoyó el violín en su hombro, de inmediato revivió aquella noche cuando la melodía comenzó a sonar, su padre tenía razón, el moyashi tenía talento, aunque no lo quisiera admitir, la música le hizo sentirse relajado de una manera impresionante.
Allen lucia tan concentrado, su melodía no tenía nada que ver con que estuviera tocando un instrumento de primera. el albino terminó la interpretación y Kanda tardó unos segundos en asimilarlo.
- Ya debes tener el puesto asegurado en la orquesta, ¿no? - Allen se sonrojó.
- Hay músicos mucho más capaces - dijo Allen bajando el violín y sentándose en la cama - no sé si estoy listo para eso.
- Si te dicen que no, estarás igual que ahora, no veo que pierdas nada. ¿no quieres saber si es posible entrar en la orquesta?
Allen se quedó pensando.
- no sé, llevo en esto desde los seis años. La verdad es que prefiero el piano, pero tampoco he hecho otra cosa que no sea música.
- ¿Y hay algo que quieras intentar? podrías entrar a kendo, podría darte una paliza justificada - dijo Kanda sonriendo y mirándolo a los ojos.
-Gracias por la invitación, pero no- rio -Solo se algo de defensa personal por eso he podido hacerte frente.
-¡Ja! podría decir que eres pésimo en eso -Allen frunció el ceño - Pero eres de los pocos que me han podido devolver un golpe.
- ¿No crees que esto es tan extraño? - Allen tocaba las cuerdas del violín sin producir sonido alguno - Esta situación.
- Que podamos hablar sin matarnos en el acto es un logro? Hablando como si nada hubiera pasado-Allen se sobresaltó- Podemos hacer eso, olvidarlo- dijo Kanda sin muchos ánimos.
Allen dejó el violín a un lado.
- me confunde. Es agradable no tener que pelear, pero es raro que seas tu. No sé qué hacer.
- me gusta esto, pero no tiene por qué gustarte a ti - dijo Kanda aclarándose la garganta - puedes dejar de venir cuando quieras.
- Lo haces sonar tan simple, lo he pensado, pero...-hizo una pausa dejando a Kanda algo ansioso - Creo que si me gustas- declaro con las mejillas completamente rojas - Podríamos probar salir y quizás se novios y en un futuro casarnos - a Kanda le parecía que el moyashi deliraba.
Y era cierto. Allen se había quedado callado unos minutos y miraba hacia abajo completamente rojo.
Kanda había llevado una mano a su cabeza, acaso era el quien deliraba, el moyashi se mostraba preocupado, pero se había acercado a él y entonces sintió el cálido contacto con los labios del moyashi, no entendía que estaba pasando. Allen se separó de él diciendo algo como "esperare por ti en la escuela", no pudo seguir viéndole, sentía sus parpados pesados, no tenía voluntad para negarse a entregarse a la oscuridad.
Cuando Kanda se levantó para ir a la escuela, no tenía ganas de ir. Habían pasado semanas sin saber del Moyashi. Lenalee le había llevado los deberes y no contestaba ninguna pregunta respecto a Allen.
Llegó a la escuela desanimado y fastidiado, su rostro no lo decía, pero estaba cansado y confundido. Las costillas no le dolían ya, había dejado los medicamentos, pero se seguía sintiendo como si algo le doliera en el pecho.
Fue a su casillero y lo abrió encontrando una carta. No podía creer que el estúpido Lavi siguiera con su juego.
En un impulso quiso deshacerse de la carta, pero decidió solo tomarla y abrirla.
"Bakanda:
Primero aclaro que no soy Lavi, sé que es algo tonto que te escriba una carta a estas alturas, pero lo he estado pensando, realmente si me gustas. No sé cómo he llegado a sentir esto por un bastardo como tú, pero tal parece que en el fondo si me agradas
Estaré esperando tu respuesta.
P.D te odio."
Kanda sonrió y camino hacia el salón de clases mientras doblaba la carta y la guardaba en su bolsillo. La respuesta era obvia, él también lo odiaba.
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~FIN~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
