Disclaimer. Naruto es propiedad de Masashi K.
_... _
Algo malo o algo terriblemente malo
"¡Hinata!" , maulló Naruto, "¡Juguemos!"
"Pero Naruto-kun, algo raro le pasa a Sakura-san, ha estado vomitando todo el día", avisó la ojiperla preocupada.
"¿Una bola de pelos?" , curioseó el oji azul.
Sin embargo, el pelinaranja estaba muy lejos de la realidad, ya que esos síntomas sólo significaban que a su ama albergaba algo muy lindo en su interior.
"No lo creo, a Sasuke-nii se le ve muy preocupado en ocasiones", comentó mientras intentaba atrapar la bolita de estambre que iba rodando por el piso .
"Ése Sasuke-Teme… ¿Es que no puede dejar un minuto sola a Sakura-chan?", preguntó el ojiazul pasando sobre Hinata para alcanzar el estambre antes que ella lo atrapara. " Ella no puede rascarme las orejas o acariciarme la panza o decirme cuanto me quiere con él cerca", maulló con reproche haciendo entristecer un poco a Hinata.
" Bu-Bueno, pero ¿has pensado que tal vez ella esté enferma?" El gatito se encimó en ella, frotándose contra su oscuro pelaje, "¿No deberíamos llevarla con alguien que la cure?".
"¡Ella nunca se enferma! No te preocupes, ella seguro esta bien dattebayo", ronroneó Naruto y mordió la oreja de su compañera a forma de juego provocando que la gatita gimiera adolorida.
¡Era muy brusco!
Desde que conoció a Naruto o más bien desde que convivió con él regularmente, ella tuvo un cambio gradual con su carácter; que había sido sumiso y en extremo miedoso. Pues cuando Sasuke y ella vivieron solos en su departamento de soltero, Hinata estaba en su zona de confort, sin que nada ni nadie del exterior la Intimidara - excepto cuando había tormenta y los truenos resonaban fuertemente en sus pequeños oídos o cuando alguien llamaba a la puerta o venían visitas de sujetos desconocidos -. Pero eso se quedó en el pasado cuando ella y Naruto empezaron a congeniar… Su carácter se hizo más fuerte y flexible a causa de las esporádicas acciones del peli naranja.
La personalidad de Naruto, tan segura y alegre, hizo que ella, además de admiración, sintiera un profundo aprecio por él. Aunque como en esos instantes su tosquedad y apabullante energía hicieran que ella quisiera huir despavorida, normalmente él es muy considerado, comprensivo ante los absurdos miedos de la ojiperla e incluso es algo sobreprotector con ella:
Una vez, a inicios del matrimonio Uchiha, ella le había pedido a Naruto salir a la calle con él, a sus paseos que de vez en cuando hacía, ya que ella quiso experimentar con su amado lo que a él le gustaba hacer, quería ser parte de él un poco más, aunque eso significara enfrentar sus miedos de la infancia. Aunque el pelinaranja en respuesta le dió un rotundo no; "¿Pe-Pero por qué no? ", había preguntado. "No es…Es que … Es Peligroso, y no me perdonaría si por mi culpa te pasara algo", le había dicho Naruto contrariado. Y ella había quedado un tanto decepcionada.
Que de hecho, ese tema luego de aquella conversación, se volvió muy incómodo de tocar.
"Le-le preguntaré a Kiba-kun, tal vez sepa algo", como pudo Hinata se zafó de aquel travieso gatito y trotó en cuatro patas hasta llegar al balcón del departamento que estaba solo a unos pies de distancia desde donde se hallaban jugando hace unos instantes.
Metió su pequeña cabeza en medio de las rejas que separaba el limitado piso de una caída libre de quince metros al suelo. Comenzó a maullar sonoramente en dirección del balcón de a lado para poder ser escuchada por su perruno vecino. Pronto se escucharon ladridos devolviendo el llamado y una voz de hombre maduro en aquel departamento.
-¡Ya, ya ! Quieres ver a tu amiga ¿Cierto? - El hombre abrió la ventana corrediza que hace unos momentos estaba asegurada, permitiéndole a su gran perro blanco salir a la terraza encontrándose a un metro de su amiga.
"¡Eyy Hinata, hasta que te muestras!", ladró enérgico Kiba, moviendo su larga cola de un lado a otro.
"Lo siento Kiba-kun, apenas llegamos ayer en la noche de la casa de los padres de Sasuke-nii". Se habían quedado unos días en aquel hogar , lo cual fue bastante raro ya que nunca, al menos desde hace siglos, lo habían hecho. Pero fue agradable, pudo estar con Itachi y su serenidad, con la cariñosa de Mikoto y con el 'no tan temible como antes' Fugaku.
"Lo sé, tú misma me lo dijiste. No te preocupes por esas vanalidades", agregó el perro con indiferencia.
Después, más calmada, Hinata con voz dulce prosiguió:
"Kiba-kun, tengo miedo, Sakura-san se porta muy raro… "
"¿Qué tan raro?", indagó Kiba sin darle tanta importancia. Para él, que la ama de su amiga gritara con frecuencia, bailara tango mientras trapeaba el piso y que tuviera el cabello rosa, era raro, así que no entendía su definición de raro.
" Bueno, ella últimamente se ve muy pálida, siempre va al baño y regurgita después de que comió el delicioso desayuno que le preparó Sasuke-nii… También llora y hasta en una ocasión casi se desmaya", maulló tan rápido Hinata que el can casi no pudo entenderla.
"Ehh, tal vez esté enferma", concluyó Kiba, no muy seguro, "Mi amo cuando enferma no sale de la cama en todo el día, y se le ve muy pálido, pero es lo único".
"Si Sakura-san está enferma, deberíamos llevarla con alguien que la cure ¿No es cierto?".
"Mmm supongo que si, pero sinceramente no sé si ella realmente esté enferma, pues si lo estuviera ya hubiera ido a curarse ¿No?", Infirió el peli blanco y Hinata le dió la razón. En realidad, Kiba no supo responder directamente a sus dudas. "¿Le has preguntado a Shino?", preguntó en ladrido.
"No, no lo he hecho", contestó la pequeña adulta, mostrándose pensativa.
"Shino sabe hasta lo amargado que es él, seguro que sabe de estas cosas…"
La hermosa gatita, aconsejada por su amigo, asintió, se despidió de su amigo canino, safó su cabecita de entre las rejas y fue hacia la maceta a lado del lavabo, en la cocina, y maulló cerca de la planta que tenía hojas a montón, llamando a su diminuto amigo.
Acostumbrado el matrimonio Uchiha de aquellos chillidos de parte de peli azulada, dirigidos a una maceta, la dejaron ser. Después de todo, los ruidos que ella producía no eran molestos… No como los de cierto blondo que le encantaba llamar la atención, los de él podían ser escuchados por todo el edificio, y los dueños se ganaban quejas por ello.
"Shino-kun, Shino-kun, ¿Estás despierto?" Ronroneó Hinata, moviendo una hoja con su pata.
"Hinata…", una oruga azul apareció desde el interior de su hogar, avanzando lentamente hacia la nariz rosada de la gatita que lo olisqueaba con alegría, "Te veo inquieta".
Aquella oruga es bastante sabia, desde que Hinata lo conoció tu o la certeza de que él tenía conocimientos de casi cualquier cosa; incluso las cosas que tenían que ver con él mundo humano.
Como Hinata siempre estaba en el departamento encerrada, no conocía mucho del mundo exterior - más por temor que por otra cosa-, así que solo se conformaba con las pláticas que tenían sus amos. Muchas palabras que ellos decían no las entendía, y cuando era así le preguntaba a Naruto, pues él sí que sabía más cosas de humanos por el simple hecho de vagar de vez en cuando por la ciudad. Pero cuando ni el blondo podía responderle, Shino lo hacía.
"Shino-kun, tengo algo que preguntarte… "
Y la oruga escuchó atentamente.
(...)
Sakura vió que cuando Hinata se había escapado de las patas de Naruto mientras estaban jugando con el estambre, éste sacudió su rubio pelaje y caminó hacia el sofá en donde ella se encontraba. Se subió a sus delgadas piernas y paseó su cola en la nariz de ella provocando que la fémina estornudara.
-¡Naruto ! - Quitó la cola con su mano y Naruto aprovechó esta acción para acostarse panza arriba sobre sus piernas.- Siempre te sales con la tuya - Y seguido de la frase, Sakura comenzó a rascarle la panza.- Incluso con Hinata-chan lo haces. No entiendo cómo ella puede aguantarte todo el día…-
"Pero Sakura-chan, a Hinata le gusta estar conmigo, y a mi me gusta estar con ella, no entiendo porque sería insoportable", dijo en maullidos que ni en las siete vidas de un gato Sakura podría entender lo que decía.
-Espero que tú también puedas con el travieso de Naruto, pequeño.- Murmuró acariciando su plano vientre, dejando extrañado al rubio pues ya no sentía su mano sobre él.
"Que cruel, Sakura-chan…", y aunque el felino no sabía a quién le había dicho eso, respondió como si lo supiera "Si alguien te oye decir eso realmente lo creerá dattebayo".
De pronto, una sombra masculina cubrió al pequeño pelinaranja, irritandolo al saber que ante la llegada de aquel miembro significaba que la atención de su querida ama sería completamente nula para él.
-Más te vale de no acercarte a mi, Dobe - Dijo el azabache sentándose a lado de su esposa.
La relación que ambos "machos" tenían era de completa rivalidad, y las dos causas principales siempre habían sido por el amor y atención de ambas "hembras" de la familia; Sakura y Hinata. Así que por ello, habían tenido sus riñas, el gato expresaba su molestia con rasguños y siseos fieros mientras que el humano con maldiciones y jaladas de pellejo.
"Cómo si quisiera hacerlo… ", Naruto enfurruñado, se alejó lo más posible de él como si hiciera énfasis en sus maullidos que, por supuesto, nadie entendía, "apestas tanto que nadie te quiere cerca, Sasuke-Teme".
-Uhm que rico hueles, - Comentó Sakura.
- ¿Es el desodorante que te dió Itachi-san?-
-Si, me gusta, no es un olor abrumante y molesto como los comunes.-
El gatito se encrespó, furioso.
(...)
Naruto se restregaba en su destrozada almohada que usaba como cama, no podía dormir en una posición cómoda y ya era pasada la media noche.
"Ahh maldición", frustrado, el gato fue hacia la cama de su amiga que se mantenía pensativa desde hacía un buen rato.
En ese instante, mientras caminaba hacia ella, recordó cuando él y Hinata se conocieron, siendo cachorros, y que ella siempre huía de él; con la cola entre las patas, protegiéndose debajo de las prendas de Sasuke.
Pero poco a poco ella se fue adaptando a su personalidad bruta y animada.
La primera vez que lo había aceptado sin ningún tipo de temor fue cuando ella, encogida en un rincón del antiguo departamento de Sasuke, estaba asustada por que él, en un juego de mordidas y atrapadas del que la peliazul no quería formar parte, le había enterrado sus afilados dientes a su delgada y oscura cola. Y Naruto, en disculpa, le había cazado un pequeño ratón que rondaba por el lugar ; aferrando al pobre animal en su hocico, lo había depositado frente las patas de Hinata. "Perdóname", le dijo en aquel instante, y con esa palabra se había creado un increíble lazo entre ellos;
Para él, Hinata era muy especial. Desde el momento en que él se hubo disculpado con ella y Hinata había respondido con un indescriptible brillo en sus pupilas y un ronroneo consolador, ella tuvo que enfrentar sus propios traumas de cuando era cachorra al igual que tuvo que dejar un poco de lado su personalidad tímida y solitaria para poder aceptarlo por completo a él, a un atolondrado gatito en busca de amistad y cariño.
De regreso de sus pensamientos, Naruto se acostó a lado de Hinata, en su pulcra cama , moviendo curioso su cola, observando a una gatita ida y nostálgica. Entonces él con entusiasmo maulló :
"¿Tú tampoco puedes dormir, Hinata?"
"Estoy pensando en lo que me dijo Shino-kun", respondió la peli azulada viendo a la nada.
"¿Shino?", confundido el blondo volvió a preguntar.
"Si… le pregunté si sabía la razón del por qué Sakura-san vomita todo el tiempo, o por qué se veía tan pálida y por qué Sasuke-nii se ve tan preocupado".
"¿Qué te dijo?", Naruto se extrañó de la cara de Hinata que estaba llena de confusión como la de él.
"Me dijo… Que probablemente era porque iba a tener un bebé", por primera vez en toda la conversación ella le dirigió la mirada.
"¿Un bebé? ¿Qué rayos es eso?", preguntó exaltado, no sabía si era algo malo o algo terriblemente malo.
"Yo-Yo también le pregunté eso, así que le pregunté… Y me dijo que era algo así como un amo, pero pequeño y frágil.", Naruto notó que las perlas de la gatita se mostraban algo turbias.
"Mmm, eso no nos dice mucho", reprochó con fastidio.
"Ta-También me dijo que… Yo igual tendría un bebé en algún momento".
El felino se asombró ante su declaración.
"¡¿Es enserio?!", rugió escandalosamente, casi hasta despertar al matrimonio durmiente. "¿Co-Cómo es eso?".
"Bueno Shino-kun dijo que, cuando sea tiempo, también iba a tener a un bebé, pero no sería un amo como el bebé de Sakura-san, sino un gatito… Y cuando lo tuviera, yo sería mamá", agregó Hinata ante la mirada atónita de su amado.
"No entiendo nada", dijo receloso.
Ahora a su parecer, aquello que supuestamente le estaba pasando a Sakura y que le pasaría a Hinata en el futuro, era algo terriblemente malo. Más por Hinata, pues ella era su amiga, ¡Una amiga muy especial!, no una mamá de un bebé o de un gato cualquiera que en algún momento se interpondría en su amistad y en su relación.
"Eso es lo que él me contó…" Contestó la minina.
"Entonces espero que esté equivocado", molesto, Naruto se levantó y se dirigió a su cama no queriendo saber nada más de todo eso, pensar que su persona más importante que lo acogió desde pequeño y que su amiga felina más preciada e importante ; ya no quisieran estar a su lado por ese tal bebé… Le dolía.
Y Hinata ante las facciones de su querido Naruto, no pudo estar más confundida.
_... _
Ciertamente veían a sus amos prestarle demasiada atención a la panza de la pelirrosa que parecía crecer cada día un poco más, y Hinata ante eso no pudo evitar la curiosidad que le embargaba; cuando se le daba la oportunidad, tímidamente, se acercaba para pegar su oreja en el vientre de su ama, en donde solo podía escuchar como agua moviéndose en el interior. Sin embargo, Naruto estaba más molesto por la panza crecida de su querida Sakura-chan y del significado que ésta conllevaba, y por ello, una parte de él también estaba irritado con su amiga…
Sin tener una razón clara.
"No entiendo por qué estás tan emocionada dattebayo" , gruñó el gatito a su compañera mientras se encontraba recostado sobre un mueble, observando a la pelirrosa y a la ojiperla que estaba recargada a la bola sobresaliente de la pelirrosa que estaba sentada en el sofá junto con Sasuke hablando sobre ese tal bebé. "Cómo si en verdad fuera especial", se mofó.
"No creo que reaccionaran así si no fuera algo especial…Sakura-san y Sasuke-nii se ven muy felices", refutó la gatita que estaba más consternada por la actitud que había tomado su amor secreto, "Naruto-kun…"
"¿Que pasa?", maulló el otro.
"¿Po-por qué estás enfadado?", preguntó con cierta cautela.
"¡No lo estoy!"
"Pero Naruto-kun, te conozco desde hace tiempo, y sé que algo te está molestando", con comprensión Hinata lo miró atentamente, queriéndo infundirle confianza, "¿Es por Sakura-san?".
"¿A qué te refieres?", Devolvió Naruto dudoso.
"Eh, bueno… Tú la aprecias mucho y, t-tú la…"
-... Hinata es demasiado linda para el Dobe, no vuelvas a decir algo como eso Sakura. - La conversación de los felinos había sido interrumpida por la voz de Sasuke, que al instante de decir ésta frase tomó a su gatita en brazos y, de manera casi posesiva, acarició el liso pelaje de Hinata mirando fríamente a su eterno rival, Naruto. -...Nunca lo permitiré - Hinata se restregó a su mano anhelando más caricias.
-No digas tonterías Sasuke-kun - Rió Sakura.
Aunque ninguno de los dos mininos supo de que habían estado hablando Sakura y Sasuke, siguieron conversando el tema del bebé, hasta el punto que Naruto ya no podía molestarse pues sabía que aquella criatura que iba a llegar a sus vidas era algo tan inevitable.
"¿Ibas a decirme algo Hinata?", preguntó Naruto qué se encaminaba al sillón en busca del mismo cariño que Sasuke le proporcionaba a Hinata, sólo que de parte de Sakura.
"N-No… Nada", contestó acongojada. Después de todo, a pesar de que ella sabía perfectamente de que Naruto quería a Sakura de una forma que deseaba así la quisiera a ella, le era difícil decirlo como si nada.
Y así pasaron los días, Hinata emocionada por conocer a su próximo amo, mientras que Naruto intentaba acostumbrarse a la idea.
_... _
La noche había llegado, y los gatitos se encontraban acostados en camas, intentando dormir. Pero un grito femenino les erizó los pelos, todo fue muy rápido, sólo pudieron ver a una Sakura adolorida yendo hacia la entrada y a un Sasuke haciendo una llamada cargando más cosas de las que un hombre promedio podría aguantar, y luego abrió la puerta rápidamente a su esposa para salir del departamento.
-No quería recibir a mi bebé con estas fachas -, dijo Sakura en pijama, entre jadeos y gemidos de dolor.
-Pues te aseguro de que serás de las pocas mujeres que no utilizará una lujosa bata de hospital -. Ironizó su marido, intentando serenarse y mantener el control de sus acciones, aunque muy a su pesar sus piernas temblaban y temblaban. La pelirrosa lo miró con desdén. - Maldición, espero que el taxi llegue pronto -.
El matrimonio salió del lugar cerrando la puerta en el proceso ante la atenta mirada de los pequeños felinos. Ambos gatitos se preocuparon por tanto griterío que había ocurrido hacía unos instantes, y daban vueltas por toda la casa esperando que el alboroto de hace rato no hubiera sido algo grave.
"¿Qué le habrá pasado a Sakura-san?", preguntó una Hinata asustada.
"No lo sé, pero hay que averiguarlo…", Naruto, aunque no fuera muy listo, era muy intuitivo y a veces observador, por ello trotó en cuatro patas hasta la puerta de la entrada e intentó alcanzar la perilla saltando cual resorte y con sus rosadas almohadillas de sus patas adherirse a ella. Quería abrir la puerta, sin embargo no podía saltar tan alto. "¡Diablos! Así nunca los alcanzaremos", maulló el peli naranja.
"¿Naruto-kun?…"
"¡Lo tengo! Hinata, tú eres menos pesada y puedes saltar más alto, ven, apóyate sobre mi lomo e impulsate", efectivamente, la peliazul era más flexible y más ligera que casi cualquier gato de su edad, ya que era de complexión delgada y bastante pequeña comparada con los demás gatos. "¡Vamos Hinata!".
La susodicha entendió lo que debía hacer, entonces, algo insegura, retrocedió varios pies, o más bien patas, para tomar vuelo y después comenzó a tomar velocidad hasta saltar encima de su querido Naruto y alcanzar la perilla con sus suaves patitas.
" ¡Lo hiciste Hinata!"
La gatita, ante el llamado animado, hizo girar como pudo aquella perilla - ella, estando todo el tiempo en el departamento, sabía cómo funcionaba la mayoría de las cosas dentro del hogar-, sin embargo no pudo hacerlo, parecía trabada.
"No se puede, Naruto-kun. Está cerrada.", dicho esto ella bajó de un salto, y el gato gruñó frustrado.
"Y ni siquiera dejaron las ventanas abiertas"
"Tal vez haya algo en su habitación que nos pueda servir para saber qué sucedió", las pupilas lilas de la gatita se reflejaron en las determinadas de Naruto que aceptó su idea.
La gatita se dirigió un poco temerosa al cuarto en donde dormían sus dueños, seguida por el peli naranja, en el camino se había topado con pequeños charcos de algo parecido al agua en los que tenían un poco de sangre en ella, pero la estupefacción llegó cuando vieron aquellos charcos en uno solo de un tamaño multiplicado por diez.
"¿Encontraste algo, Hinata?" , ronroneó el rubio.
"SI" , Maulló no muy segura, "c-creo que Sakura-san está herida o tal vez sea su bebé, hay, hay sangre en el piso" , preocupada la peliazul tembló por su dueña, pues sabía por experiencia propia de cuando era una cachorrita abandonada en la calle de que la sangre sólo podía significar dolor y muerte.
Naruto no dijo nada de inmediato, rascaba sus garras en el piso de madera con cierta tensión.
"El Teme está con ella, y sé que él la protegerá" , se dijo Naruto rodeando con su cola a Hinata para tranquilizarla; él sentía impotencia a niveles elevados por no estar con su ama pero comparado con la sensibilidad que su amiga tenía con estos temas, era de diez a uno, "Seguro Sakura-chan estará bien, Hinata".
Ella, con sus hermosos ojos perla, miró con admiración a su amor, que aún siendo él quien debía estar mucho más preocupado y nervioso, la consolaba con maullidos llenos de seguridad y optimismo.
Y eso es lo que la enamoraba más de él.
Si la gatita pudiera sonrojarse, lo haría, a causa de ese pensamiento tan vergonzoso, pero en su lugar cada vez que se cohibía escondía sus patas delanteras en medio de sus traseras, sus perlas acuosas miraban al piso y su nariz se volvía aún más rosada.
O tal vez, esa era su forma gatuna de sonrojarse.
"Por favor, que Sakura-san y bebé-kun estén bien", maulló esperanzada.
Y Naruto al oír esto, cambió su pensamiento de solo Sakura a agregar a un desconocido y poco deseado bebé. Aunque no lo quisiera, tampoco quería que le pasara algo malo.
"Que estén bien…", añadió Naruto.
Ambos gatitos esperaron el regreso de sus amos durante toda la noche en la entrada de su hogar. Consolándose mutuamente.
(...)
" ¡Ahh ya! , ¡Eso es un bebé!", Exclamó Naruto con entendimiento al ver por fin a la pequeña criatura que se encontraba en una cuna de ruedas a lado del sofá, donde estaban sentados sus padres.
"¿E-Entonces ya conocías a los bebés, Naruto-kun?", preguntó la felina curiosa, quitándole la vista al bebé - a quien estuvo mirando con ternura todo el rato- para volverla hacia su amigo.
Cuando Sakura y Sasuke habían regresado ese mismo día por la tarde, llegaron con un extraño ser en brazos. Los felinos estaban felices de que su ama estuviera sana y salva al igual que aquella criatura en su regazo, en que tenían una idea de quien podría ser.
" Oh sí, hay muchos en la calle, siempre los llevan en una especie de carritos de tela ", maulló.
"¿Ca-Carritos?", confundida meneó la cabeza hacia un lado, "¿Qué son ?".
"Ah, eh, son ehh…¡Bueno, luego te los enseño! El punto es que ya conocía a los bebés dattebayo".
"Ya veo, sólo los conocías de vista", maulló bajo Hinata, pues no quería despertar a su pequeño amo.
"Si", contestó, " No sabía que era uno de esos tan molestos que lloran y chillan todo el tiempo", agregó viendo los ojos cerrados de la criatura, "Pero parece que es diferente en éste".
-Se llama Sarada ¿Verdad que parece un ángel? - La voz de Sakura interrumpió en la gatuna conversación, acercándose a la cuna junto con sus curiosos acompañantes.
"Si, es hermosa Sakura-san", ronroneó Hinata con tono algo maternal, así que era niña, y efectivamente, ¡Era tan linda!, "Sarada-chan… "
Naruto movía su cola con interés, estaba estirada hacia arriba con el borde inclinado hacia el frente, no le parecía tan malo aquel bebé del cual se había estado imaginando todo ese tiempo.
"No lo sé Sakura-chan, no se ve que pueda jugar con nosotros ", aún siendo un adulto, él seguía siendo muy juguetón.
"No creo que Sarada-chan pueda jugar, Naruto-kun", sonrió risueña, Naruto desde hacía meses que se encontraba tan enfurruñado con el tema del bebé y ahora se veía entusiasmado de poder divertirse con él, o más bien ella.
Antes de poder seguir observando atentamente a la bebé durante más horas y horas, escucharon a su ama pronunciar algo más.
-Ya quiero que Sarada juegue con sus cachorros, se verán hermosos juntos… - Confusos voltearon hacia la pelirrosa, mientras ella esbozaba una muy pícara sonrisa - Y estoy segura que ese suceso no tardará mucho -.
_... _
Perdón por la tardanza pero no podía completar el capítulo pues no me gustaba como quedaba.
En fin, en esta parte quise mostrar más a fondo la relación que tienen Naruto y Hinata al igual que la relación que ellos tienen con sus amos.
Y la forma en que puse los diálogos de Naruto, Hinata, Kiba y Shino, es bastante diferente sin embargo a mi parecer es como si realmente así se comunicaran los animales, (como si fueran pensamientos en éste caso) .
Por cierto, cuando me refiero a Naruto a veces lo hago como "el peli naranja" o "el peli rubio o blondo" y es por que su color de pelaje es "color amanecer", es decir toques de amarillo y toques naranja. Lo mismo con Hinata, a veces le digo "peli azul" o "pelinegra" porque es del color de la noche, toques azul y toques negros.
Si, es complicado.
De verdad muchas gracias por su apoyo que me han dado sus comentarios, sus favoritos y sus follows. Espero les esté gustando la historia.
anju. nakahara : Yo nunca he tenido un gato, pero también necesitaba esto en mi vida.
Blue-Azul-Acero : ¡Si! De hecho ya lo tenía planeado sin embargo Toneri no va a tener dueño - será callejero- y por ello Kaguya no tendrá el papel de su dueña. (spoiler: el albino aparecerá en el siguiente capítulo *susurro*) .
Nunca había escrito tantas notas de autora.
24/07/19
