Notas de la Autora: Gracias a todos por sus amables reviews. ¡Estoy tan feliz que que tanta gente esté siguiendo ahora ésta historia! Igualmente quiero agradecer a mis betas, Caia y Meredith, quienes me han ayudado mucho a mejorar la calidad de éste fic.

No tenía en mente actualizar tan pronto el siguiente capítulo, pero después del increíble apoyo que he recibido de los lectores en el último capítulo, este es mi modesto regalo y mi forma de decir 'gracias'. Realmente aprecio los esfuerzos que toma el dejar sus comentarios, por no mencionar que sean constructivos. Así que para ustedes: aquí está el capítulo 5* Disfrútenlo.

Notas del Traductor: *¿Ya recuerdan que había dicho que un capítulo se diluyó? Bueno aqui un ejemplo de ello, este era el capítulo 5 (ahora 4) Como ya saben los capítulos los traduzco con mis mejores intenciones, pero, si alguien tiene algún comentario para mí en cuanto al orden de las ideas y la forma en que he traducido esto no deje de comentarlo. Por último una disculpa por demorarme en publicar (regularmente lo hago en sábado) pero vengo saliendo del hospital (nada grave) y pues apenas he podido actualizar. Sin más les dejo con el capítulo.


.

.

Capítulo 4

.

.

Naruto y Sasuke se dieron cuenta que la pequeña aldea tenía un par de restaurantes donde servían ramen. El pueblo en sí mismo era pequeño, siete días de viaje a la capital, lo que era suficientemente cerca para mantener a la aldea adecuadamente abastecida, pero lo suficientemente alejada para pasar desapercibidos para la mayoría. El onsen en el que se encontraban estaba construido en un estilo tradicional, y se decía que sus aguas tenían ciertas propiedades curativas; como resultado era visitada por una gran cantidad de extranjeros, quienes deseaban esos beneficios de ellos.

Naruto y Sasuke se disfrazaron como dos hermanos de mediana edad, mercaderes de Takigakure, y no tuvieron problema en asegurar un cuarto para unos cuantos días. Después de dos semanas de un ajetreado viaje y de dormir bajo las estrellas, era genial tener la oportunidad de descansar y bañarse apropiadamente por una vez.

Como se había vuelto usual en el último par de días, los dos se encontraban cenando en uno de los dos restaurantes que servía ramen. En opinión de Naruto no era tan bueno como el de Ichiraku; la sopa sabía un algo salada, y la calidad de la pasta de pescado era deficiente, pero aun así, lo disfrutaba. Justo cuando estaba terminando su tercer tazón entró en shock por un momento, un nuevo conjunto de memorias vino a él.

–Mi clon se ha ido.

Sasuke, que se había estado distrayendo jugando con su tenedor ya que había terminado su comida hace rato, levantó sus ojos para observar a Naruto, depositando cuidadosamente el tenedor en el borde de su plato, junto al cuchillo.

– ¿Alguna noticia?

–No realmente– Naruto rascó su ceja, tratando de asimilar y poner un orden a las experiencias de su clon–. Nadie notó nuestra ausencia. Kakashi pensó que estábamos actuando un poco raro, pero lo atañía al que yo maté a Haku y que tú casi mueres para salvar mi vida. Nos dió una charla acerca de la pérdida y el estar orgullosos por poner a nuestros compañeros de equipo por encima de nosotros mismos. No creo recordar que lo haya hecho antes.

–No lo hizo–. Sasuke estaba seguro de ello.

–Oh–. Naruto bajó la mirada.

– ¿Qué?

–Nada. Es sólo que me siento un poco triste por habérmelo perdido, eso es todo. Ya sabes lo difícil que es para él hablar acerca de sentimientos y esas cosas– confesó sin mirar a Sasuke. En lugar de eso, tomó un sorbo de su ramen, un poco decepcionado de descubrir que el sabor había perdido casi todo su encanto.

Sasuke sintió fácilmente las oleadas de tristeza y el anhelo provenientes de su amigo que le hacían sentir incómodo. No le gustaba. Además hacían surgir los pequeños tintes de culpa a los cuales ya se estaba acostumbrando. El saber que Naruto no estaría en esta situación sino fuera por él. Pero Sasuke lo dejó de lado. Su culpa no ayudaría a Naruto a sentirse mejor.

El problema era que Sasuke tenía muy poca experiencia animando o reconfortando a alguien. No sabía cómo.

–Bueno, no te lo perdiste realmente– dijo– fueron nuestros clones a los que estaba hablando.

–Sip...– acordó, aunque no parecía sentirse ni un poco mejor.

–Y estoy seguro que habrán otras oportunidades.

– ¿Las habrán?– Naruto levantó su rostro para verle; sus ojos llenos de dudas–. No estoy tan seguro. Después que descubra que nos hemos ido, incluso si regresamos un día, nunca será lo mismo para él.

Así que era eso lo que realmente le preocupaba.

Era un miedo razonable. Sasuke no entendía realmente por qué la opinión de Kakashi sobre él era tan importante para Naruto, cuando no lucía tan preocupado por Sakura o Shikamaru. Después de la guerra, habían sido los amigos más cercanos a Naruto; Sasuke, por su puesto, se contaba en una categoría completamente diferente. Pero supuso que esas razones realmente no importaban. Ello no hacía los sentimientos de Naruto menos válidos.

–Lo arreglaremos con él– le aseguró–. No sé cómo, así que no preguntes. Pero encontraremos la manera. Él te perdonará.

– ¿En verdad piensas eso?

–Eres el hijo de su maestro, a sus ojos eres sólo un niño; los niños no son del todo responsables por sus acciones. Además eras tratado como mierda por todos en la aldea, y yo obviamente soy tu primer amigo. No sería capaz de culparte por querer seguirme, incluso si eso significaba abandonar Konoha.

Dicho así tenía sentido. Naruto sintió como si un peso le hubiera sido quitado de los hombros. Estaba al tanto que su maestro y Sasuke nunca recuperaron del todo su relación después que la guerra terminase. Kakashi nunca pudo ser capaz de pasar por alto su traición, aunque Sasuke había sido su estudiante favorito de los tres, y Sasuke no había hecho ningún intento por ganar su perdón y confianza tampoco.

Se respetaban el uno al otro. Eran capaces de trabajar juntos durante las misiones, y mantenían una relación civilizada en el exterior. Pero su cercanía anterior estaba perdida. Tal vez era por eso que Naruto se sentía tan preocupado por la reacción de su maestro.

Pero Sasuke tenía razón. La situación era completamente diferente. Kakashi podría perdonarlo por irse y, en algún momento, Naruto encontraría la manera de arreglarlo.

–Gracias, Sasuke– le sonrió a su amigo. Sus ojos muy azules, llenos de gratitud. Eran inocentes más no ingenuos. Sus pupilas eran brillantes y estaban llenas de vida, fuerza y determinación. Y además cuando miraba a Sasuke había otra emoción también. Una por la que no había hecho nada para merecerla.

–Ni lo digas.

Terminaron su cena muy rápido, o más precisamente, Naruto terminó su ramen, después de lo cual pagaron su cuenta y decidieron que era tiempo de regresar al hotel. Caminaron casi en silencio, pero era cómodo.

– ¿Tu clon no ha regresado aún? –preguntó Naruto en algún momento. Sasuke negó con la cabeza.

–Aún no– aunque no estaba preocupado.

Arribaron al Ryokan muy pronto. Naruto saludó a la recepcionista, una muy hospitalaria joven ataviada en un kimono, quien les dio las buenas noches. Su cuarto era muy ordenado, más que nada gracias a los esfuerzos de Sasuke, espacioso y tradicional. En lugar de dos camas con colchones modernos tenían dos futones tradicionales los cuales, para sorpresa de Naruto, habían comprobado ser realmente cómodos.

El único inconveniente era que necesitaban ser colocados cada noche y retirados cada mañana si es que querían algo de espacio libre en el cuarto. Ya casi estaban listos para la noche, cuando de repente el cuerpo de Sasuke se tensó, sus movimientos se habían congelado.

Naruto, consiente, le miró– ¿Tu clon?

–Si...– respondió después de unos cuantos segundos. Su cerebro estaba trabajando muy rápido para procesar las dos semanas de recuerdos de una vez, y era difícil concentrarse en nada más. Por un momento temió que el mareo le sobrecogiera, pero se sintió mejor muy pronto. Era obvio, sin embargo, que él no estaba tan acostumbrado a la técnica como Naruto. Se preguntaba cómo es que el rubio podía usarlo con tanta frecuencia como lo hacía sin volverse loco.

– ¿Estás bien?– preguntó preocupado.

–Lo estoy– mintió; la verdad era que aún se sentía un poco débil–. Todo fue bien.

Naruto le tomó la palabra y no le cuestionó nuevamente, consciente de cuán poco le gustaba parecer débil frente a otros, incluido él.

– ¿Qué le pediste a tu clon que hiciera?– preguntó en su lugar, deteniendo lo que estaba haciendo y sentándose sobre uno de los futones para escuchar, proveyendo así a Sasuke de una excusa para sentarse también. Lo hizo con gracia, eligiendo sentarse en su propio futon, frente a Naruto.

Sasuke se había recordado a sí mismo muchas veces que le diría a Naruto la verdad. Que no le mentiría, que no mantendría en secreto cosas importantes tampoco; no cuando les concernía a ambos. Así que cuando Naruto preguntó, eligió contestar sinceramente.

–Le envié a hablar con el Hokage

– ¿El hokage?– repitió el rubio sorprendido–. ¿Por qué?

–Por tres razones. Primero que nada, necesitaba dejarle claro a él que nos fuimos por nuestra propia voluntad. Siendo lo que eres, habían grandes probabilidades que creyeran que fuiste secuestrado por algún enemigo. Eso les habría hecho desconfiar e investigar las otras aldeas y enemistarse con ellas. Konoha no puede permitírselo.

Naruto asintió lentamente, desconcertado. Esa posibilidad ni siquiera había cruzado su mente. Y Sasuke continuó hablando mucho antes de tener la oportunidad de siquiera sentirse culpable al respecto, obligándole a centrar toda su atención en él.

–Segundo, quería asegurarme que no nos siguieran o enviaran a alguien por nosotros. Sé que podríamos derrotar a quien sea que enviaran por nosotros, pero de hacerlo revelaríamos habilidades para las cuales no tendríamos explicación. Hace tres semanas casi estabas muerto, y por muy bueno que yo fuera– pausó un momento con una sonrisa un poco afectada– seguía estando a lo mucho al nivel de un chuunin. No podríamos explicarlo.

Eso tenía sentido. Durante los días que habían viajado, antes de decidir quedarse en ese pequeño pueblo, Naruto y Sasuke habían tenido suficientes oportunidades para probar sus habilidades actuales con el otro. Como mucho, Sasuke había sido capaz de usar su Rinnegan, si acaso por unos minutos, para después terminar exhausto.

Naruto mientras tanto, no había tenido problemas usando el modo chakra de Kurama. Su amigo había estado feliz de unírsele para pelear en un encuentro amistoso contra Sasuke, a quien habían derrotado con algo de esfuerzo, y sólo porque Sasuke se rehusaba a usar su Mangekyou Sharingan eterno para controlar al bijuu.

Tristemente, cuando Naruto había intentado usar el modo Sabio los resultados no habían sido tan satisfactorios. Podía acceder a él, e incluso mantenerlo por algunos minutos, pero los efectos en su cuerpo habían sido severos. Necesitaron parar todo un día para que Naruto pudiera recuperarse.

Así que, por mucho que odiara admitirlo, su cuerpo actual aún era muy débil para controlar el estrés provocado por el incremento de energía del Modo Sabio, mucho menos el modo Sabio de los Seis Caminos. Necesitaría entrenar un montón para recuperar la resistencia y la fuerza de su cuerpo, tanto como Sasuke necesitaba entrenar para incrementar sus niveles de chakra si es que quería controlar sus jutsus oculares. También tenían que trabajar mucho en el taijutsu, reajustando las técnicas al nuevo y pequeño tamaño de sus cuerpos.

Y aun así, a pesar de lo limitadas que eran sus fuerzas comparadas a cómo eran antes, Naruto estaba seguro que juntos, él y Sasuke, podrían derrotar casi a cualquiera. Así que no estaba preocupado. No se había percatado del todo que exponer sus habilidades tan pronto les conduciría a preguntas que ninguno de ellos querría responder.

– ¿Y cuál era la tercera razón?

Sasuke no respondió inmediatamente, su mirada recorrió el cuarto desinteresadamente. Pero, cuando finalmente lo hizo, sus ojos miraban directo a Naruto.

–Itachi.

– ¿Itachi?– Naruto levantó una ceja, invitándolo a explicarse.

Y Sasuke lo hizo, aunque obviamente le tomaría más tiempo que lo anterior.

–No sabemos dónde está él. Todo lo que sabemos es que trabaja para Akatsuki y que en siete semanas, aparecerá en Konoha, lo cual no podemos asegurar ya que hemos alterado la continuidad de tiempo. No podemos predecir los cambios que sucederán, y no sabemos dónde comenzar a buscarlo. Así que… después de asegurarme que el Hokage no enviará a nadie por nosotros, 'accidentalmente' se me escapó que íbamos al País de la Piedra, dejándole muy claro que sabía la verdad y que sólo regresaríamos a Konoha después de encontrar a mi hermano y tener la oportunidad de hablar con él.

Naruto captó su plan rápidamente.

–Así que piensas que le dirá a Itachi dónde encontrarnos.

–No lo sé– admitió– pero sé que mi hermano espiaba a Akatsuki en nombre de Konoha. Así que es lógico concluir que él tenía los medios para comunicar sus descubrimientos. Y existe la posibilidad que esta comunicación fuese en dos vías… Así que creo que el Hokage le dirá dónde encontrarnos, aunque sea sólo para asegurarse que regresemos a Konoha.

Era un buen plan, aunque no infalible, ya que no tenían ninguna garantía de que el Hokage fuera capaz y además quisiera contactar a Itachi, pero no tenían ningún otro medio de saber el paradero de Itachi, así que era su mejor oportunidad. Discutieron todos los detalles un poco más y acordaron darse una noche. Pasarían una noche más ahí y mañana retomarían el viaje al País de la Piedra, a la Aldea de la Roca.


Notas de la Autora: ¿Y qué es lo que piensan? Espero que lo hayan disfrutado. Algunos de ustedes adivinaron las intenciones de Sasuke para poner a Itachi en el último capítulo, así que: Felicidades.

Los veo en el siguiente capítulo.

Notas del Traductor: Bien me alegra por cierto, saber que les va gustando la historia, estaremos viéndonos muy pronto, así que hasta el siguiente capitulo!