Hola, qué tal estáis. He vuelto con esta historia de Bubbles y Boomer. Espero que os guste.

Me he basado en la canción "Always" de blink-182 (la banda favorita de mi hermanx mayor). Esta historia consta de tres partes, más prólogo y epílogo (total de cinco actualizaciones). Publicaré cada lunes - miércoles -viernes.

¡Disfrutad!

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SIEMPRE;
toda la noche

OO

"I've been here before a few times,
and I'm quite aware we're dying"

Imagina llevar una relación secreta, una en donde no tienes que esconderte necesariamente de tu familia, pero sí de quienes rodean tu cuadra y te reconocen dentro de tu ambiente social. Imagina que estás sintiendo el amor, sin embargo, no puedes hacer cosas de pareja al aire libre y a la luz de todos porque van a juzgarte a ti y, por consiguiente, hablar de la "poca capacidad para pensar que tiene tu pareja". Ahora, por si eso no fuera suficiente, imagina joder tu relación luego de una pelea con tu pareja, donde te fuiste de fiesta para despejar tu cabeza, pero resulta que alguien te inventa un rumor en donde, supuestamente, te acostaste con otra persona, y ese rumor llega a los oídos de tu novia. Todo esto, le estaba pasando a Boomer.

Él insistía con que no era cierto. Pedía "las pruebas", porque, podía jurar de rodillas, incluso al mismo Dios que tanto ponía en duda, que él no conocía a ninguna Mary. No, ¿quién era ella? ¿La que le preguntó dónde estaba el baño? ¿La chica que le dijo que tenía las agujetas desabrochadas? Quién coño era Mary. El problema solo empezaba ahí, porque Bubbles, su novia, la linda rubia que iluminaba todo el mundo con su sonrisa, lo ponía en duda y ahora, en lugar de sonreír, parecía querer ahorcarlo con la mirada.

—No me voy a ir de aquí hasta que hablemos —dijo Boomer acortando la distancia entre ambos.

—Te he dicho que no —responde ella.

Ambos murmuraban, mascullaban entre dientes, mientras que ella miraba hacia todos los lados de la calle, vigilando por si alguien les descubría. Boomer suspiró, puso ambas manos en su nuca y giró sobre sus talones.

—Entra —dijo ella—, vamos, date prisa y entra. Aquí hablaremos tranquilos.

Se escabulleron por la sala. Eran las cuatro de la madrugada cuando todo esto sucedió. Boomer estaba algo ebrio, y Bubbles tenía cierto miedo de que le armara un escándalo. Pensándolo bien, todo había sido parte culpa de ella, principalmente porque ella fue la que lo llamó, a las dos, cuando la tal Mary ya había esparcido el rumor en los foros de la universidad con una foto en donde se podía ver que Boomer la tiene de la cintura y la tal Mary está algo inclinada. La chica esa presumía que hizo caer a uno de los hermanos Jojo. Bubbles, en lugar de esperar a confrontar a Boomer con tranquilidad, le llamó en el acto y ahí fue que terminaron en ese momento: Boomer yendo a la casa de Bubbles.

¿Qué importaría ir a casa de tu novia? Si vive sola, no hay problema, ¿cierto? Pues Bubbles todavía no vivía sola, es que a los veinte es difícil vivir independiente, sobre todo cuando estás estudiando en la universidad. Por eso, al hacerlo entrar, se aseguró de meter el menor ruido posible, así ninguna de sus hermanas ni su padre se despertaban y les sorprendían. Ambos se encerraron en la habitación que su padre utilizaba como estudio para archivar documentación con respecto a sus experimentos ya realizados.

Boomer se apoyó con ambas manos en el escritorio. Había perdido un poco el equilibrio, el alcohol seguía teniendo efecto sobre él. ¿Cómo había llegado hasta la casa de su novia? No está seguro, pero recuerda que luego de la llamada comenzó a correr, se tropezó un par de veces, se cayó, pero no perdió el rumbo en ningún momento. Cuando se trataba de su relación con Bubbles, podría atravesar cualquier tipo de escenario con tal de verla y hablar las cosas. Claro, estaban con un dilema ahora mismo, y es que ella parecía no querer creerle, y eso ha sido así desde hace un par de meses: Bubbles se dejaba llevar por lo que los otros decían y no por lo que él le decía, es decir, ella ya había empezado a desconfiar de él.

—Ya no confías en mí, ¿verdad? —trató de modular lo mejor posible, sabía que por el estado en el que se encontraba iba a ser difícil que le entendiera si hablaba con "normalidad".

—Me cuesta, Boomer, sabes que la gente habla mal de ti.

—¿Y tú prefieres la opinión de ellos, de esa gente, en lugar de la mía?

—No exactamente.

—¿Entonces? —se volteó lentamente hacia ella, todo le daba vueltas—. Creí que todas las veces en las que te enorgullecías de decir que tú "de verdad me conocías" era porque realmente sentías eso.

—No digas eso —ella se cubrió el rostro con ambas manos—, no estás en mi posición como para hablar.

—¿Pero tú sí estás en la mía?

—No es lo mismo.

—Por supuesto que no es lo mismo, pero ¿por qué dices que tú...?

—Silencio —pidió Bubbles con un tono severo.

Así se quedaron, callados. Boomer trataba de mantener la vista fija en el rostro de su novia, pero ella no se dejaba ver. Al cabo de unos segundos, una vez que sacó las manos de su rostro. Ella se notaba cansada, y la verdad es que él también lo estaba. Ninguno de los dos parecía estar a gusto con el tipo de relación que estaban llevando. Y en Boomer se instaló el miedo de perderla, por eso es que abrió la boca, y con un hilo de voz, le preguntó:

—¿Vas a confiar en mí?

No había manera en que ella no le escuchara, después de todo no había más ruido alrededor, todos en la casa Utonium estaban durmiendo. Bubbles miró sus pies, que reposaban dentro de las pantuflas blancas con estrellas, luego alzó la mirada hasta un expectante Boomer. Ella sintió que su corazón se estrechaba, y posiblemente se odie a sí misma por lo que iba a decir, pero era lo que tenía aguardando dentro de su boca, y no le parecía justo reprimir lo que de verdad estaba sintiendo en ese momento:

—Me cuesta hacerlo, Boomer. La gente sigue hablando.

—¿Y es que para ti vale más la opinión de la gente que lo que tú misma sabes y conoces de mí? ¿Vale más la opinión de esa gente que lo que yo te digo? Dímelo, anda.

—No exactamente.

—¿Entonces?

—Boomer —murmuró ella—, tengo miedo.

—¿De qué?

Boomer dio unos pasos para acortar distancia con su novia. Iba a tomarle las manos, pero ella se reusó al contacto con tan solo cruzar sus brazos. Él sintió su corazón encogerse, tenía miedo de lo que ella pudiera decir, pero más temía que se lo guardara y más problemas se acumularan.

—Dímelo, te estoy escuchando. ¿De qué tienes miedo?

—De que se nos descubra..., públicamente, fuera de nuestro núcleo familiar.

—Sabes que la gente ya lo sospecha, lo sabrán tarde o temprano.

—Precisamente ese es mi miedo, ¿que no me entiendes?

—Bubbles... —dijo con un tono algo cansado.

—Creo que sería mejor si me dejases pensar bien las cosas —le respondió luego de suspirar.

—Yo no hice nada con esa chica, te lo prometo, yo estaba...

—No estoy molesta o... preocupada por ese tema. Eso es solo la punta del iceberg.

—Pero yo te insisto en que no hice nada. ¿Por qué es que parece que no quieres confiar en mí? No es que no puedas, parece que no quieres.

—¿No me has oído cuando te dije que tenía miedo de que nos descubrieran?

—¿Por qué nos iban a descubrir ahora?

—Ahora que estoy pensando las cosas, pude habernos puesto en peligro yo misma.

—En "peligro" —se burló Boomer—. Sabes que prefiero que todo el mundo se entere de lo nuestro, ¿lo sabes?

—Pero yo no —respondió tajante y se agarró la cabeza con ambas manos—. Mi cabeza es un lío. Necesito pensar.

—Quiero pedirte algo.

—Necesito pensar —insistió ella.

—No termines conmigo —dijo sin más.

—Necesito pensar —reiteró por tercera vez.

—Bubbles...

—Boomer —alejó las manos de su cabeza, tomó una gran bocanada de aire y le miró seria, él sintió un escalofrío recorrer su espalda—, creo que debemos darnos un tiempo.

"He estado aquí un par de veces,
y soy consciente de que estamos muriendo"

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Gracias por darle una oportunidad a esta historia.
Nos leemos en la siguiente actualización.