Capítulo 3. Rescate

Los chicos se pusieron en guardia preparados para cualquier movimiento que realizara el perro. Este los observaba y clavó las uñas de sus patas al suelo listo para saltar y atacarlos, aulló con gran fuerza y fue ahí cuando los shamanes se dispusieron a atacar, y lo hubieran conseguido si no hubiera sido por que una conocida rubia saltó y se interpuso entre la enorme bestia y el grupo de jóvenes Shamanes.

- ¡Alto!- Gritó con fuerza. El castaño y los demás shamanes la miraban anonadados.

- Annita.

La rubia lo miró en silencio ¿Qué estaban haciendo ahí? La Itako iba a contestar pero una muy conocida voz los interrumpió.

- Vaya, vaya, vaya ¿pero qué tenemos aquí?- el grupo de shamanes volteó a ver esa reconocida voz con bastante sorpresa.- Pero si es mi hermanito… y sus otros patéticos amigos.- los chicos lo miraron con odio.- ¿creíste que no iba a sentir tu patética presencia? ¿Cuándo vas a entender que soy mejor que tu?- siseo con desprecio.- y tú, bestia estúpida.- dijo volteando a ver a cerbero.- estas en este lugar para proteger a Anna y dejaste que estas ratas se adentraran a la propiedad, vas a morir.

- ¡NO!- gritó Anna con ímpetu, ante la mirada expectante de todos.- ¡Corre Cerbero! ¡CORRE!- gritó la rubia; el Demonio retomó su forma de cachorro y corrió tan rápido como sus patas se lo permitieron hasta que Hao lanzón una enorme bola de fuego en su dirección y el perro se dejó de ver.- ¡NOOOO! ¡MALDITO! ¡MATASTE A MI PERRO!- lloraba la rubia desesperada.

- Llévensela.- dijo el Shaman de fuego con odio.- enciérrenla es su habitación.- la chica fue tomada a la fuerza por los secuaces de Hao y fue llevada a su habitación, mientras abajo se desarrollaba una enorme pelea.- ¿Qué fue lo que creyeron miserables cucarachas? ¿Que simplemente dejaría que se la llevaran? Tendrán que arrancarla de mis brazos primero.

- Déjala ir hao.- gritó furioso el menor de los gemelos.- ella no quiere estar contigo.

- ¿Qué te hace pensar eso? Hemos sido muy felices esos tres años.

- déjala decidir.-

- eso jamás, ella es mía.- el fuego se miraba en sus ojos y así sin más se lanzó al ataque contra el grupo de shamanes seguido se algunos de sus secuaces.

El menor de los gemelos logró detener el primer impacto sin mayor problema, espada contra espada.

- No soy el tonto de antes Hao.- dijo asestando un golpe al costado que logró objetar directo en la piel del mayor.

- ¿Qué motivaría a un estúpido como tú a enfrentarme?

- Recuperar a la mujer que amo.

Atrás de todo este acontecimiento se encontraba escondido tras las ruinas que habían caído por la pelea hasta que escucho que alguien lo llamaba y volteó.

- ¿Marion?- la chica asintió.

- sígueme.- el pequeño no lo dudó ni un minuto y fue tras ella. Subieron bastantes escaleras en silencio hasta que el chico decidió romperlo.- ¿a dónde vamos?

- Silencio. Te van a escuchar.- la rubia se asomó por el pasillo y vio que no había nadie vigilando pues probablemente todos estaban enfrascados en la pelea. Se acercó a la única puerta que había en esa sección y de su ropa interior sacó una pequeña llave la cual en cuanto abrió la puerta volvió a guardar con apremio.

Dentro de la habitación se encontraba Anna mirando tristemente por la ventana y no se percató de que alguien había entrado hasta que le hablaron.

- Anna.- la llamó Manta con emoción; la chica volteó extrañada.

- Manta.- susurró la chica.

- Que bueno verte.- dijo el pequeño bastante contento y se acercó a ella. La chica se alejó un poco en dirección contraria haciendo que el chico se detuviera.

- ¿Qué hace el aquí?- interrogó a Marion.- si Hao se entera los matarán.- hablo seriamente.

- Tranquila Anna. Ellos están aquí para liberarte.- estaban hablando tan concentrados que nadie sintió la presencia que se acercaba.

- ¿así que tú siempre has estado enredada en esto eh?- habló Hao furiosamente mientras se tomaba el costado que había sido herido pues sangraba regularmente.

- Maldito ¿Dónde está Yoh?- el shaman de fuego volteó a ver al pequeño con una risa sarcástica.

- Muerto. Les dije que no se metieran conmigo.

- ¡no! Mentiroso, él no puede estar muerto.- gritó furioso y con llanto.- la itako escuchaba todo consternada, simplemente no podía creer que él estuviera muerto.- no es cierto. ¡NO ES CIERTO!- gritó con coraje y se lanzó a intentar golpearlo, el castaño con risa lo tomó y lo aventó contra las cosas que había en la habitación provocando que el colchón de la rubia se moviera de lugar y saliera de este una pequeña caja.

Ambas rubias se miraron entre sí bastante asustadas cuando el shaman se acercó a tomar la caja y leyó las letras que sobresalían de esta.

- Anticonceptivos.- siseó con coraje; todo tenía sentido, por eso Anna nunca se embarazó; se acercó loco de Ira hacia la itako y con mucha fuerza la abofeteó, tan fuerte que la dejó en el suelo.- ¿y tú? Maldita rata.- dijo acercándose a Marion.- pagarás por esto.-La tomó por los hombros y se la entregó a uno de sus secuaces.- háganse cargo de ella.

- ¿Qué hacemos con el enano?- cuestionó el tipo. Sin siquiera notarlo, Marion arrojó la llave disimuladamente por sus piernas, Manta se arrojó hacia ella como intentando escapar de la habitación pero fue detenido por una patada en su estómago que le dio el mismo tipo pero no evitó que la tomara. Rápidamente la ocultó ente su ropa.

- Déjalo aquí. Podría ser la nueva mascota de Anna, hasta podrías enseñarle a ir por la pelota. Más tarde me encargo de ti Anna.- habló sarcástico y salió de la habitación encerrándolos.

Quedaron en silencio, sin dirigirse la palabra hasta que la rubia habló.

- No debieron venir aquí.

- ¿Qué dices? Anna… tú ¿no quieres ser libre?

- la libertad ya no tiene sentido para mí. Los días ya no pasan, se detuvieron. No debieron arriesgase así.

- no digas eso Anna, Yoh vino hasta aquí sólo por ti.

- y ahora está muerto.

- No, no lo está; no digas eso Anna, sé que él está vivo y pronto nos sacará de este castillo y regresaremos todos a Japón.- la rubia parecía desconectada de la conversación. El pequeño suspiró frustrado.- Vamos Anna, por lo menos ayúdame a rescatar a Marion ¿no es ella tu amiga?- la chica volteó a verlo con seriedad y asintió.-Esperemos a que sea el momento para salir de aquí. ¿Que conoces de ellos? ¿Cuándo es el mejor momento?

- Supongo que a la hora de la cena, nadie se la pierde y dudo mucho que nos traigan algo de comida.- el pequeño no respondió, sólo asintió.

Muy abajo del castillo en el área de calabozos un par de sujetos llevaban arrastrando a Marion totalmente agotada y cubierta en sangre, abrieron una de las celdas y la encerraron en ella; acto seguido se retiraron del lugar.

Frente a su celda la miraban un grupo de ojos curiosos, se trataban del grupo de shamanes que habían sido encerrados por los cómplices del gemelo mayor.

- ¡Por Dios!- exclamó el inglés.- es Marion.- Todos los shamanes se pusieron de pie.

- ¡Marion!- gritó el menor de los gemelos.- ¡Marion despierta por favor!

La chica estaba despierta, pero su cuerpo dolía tanto que no podía moverse para hablarles. Los chicos miraban con preocupación, debían hacer algo para ayudarla.

- Kororo.- llamó Horo a su espíritu acompañante; el único que no habían podido retirar de sus compaleron.- trata de darle un poco de aire, pon un poco de hielo en su boca, para que pueda beber algo de agua.

Los chicos estuvieron al pendiente de ella, esperando cualquier reacción de la rubia; las horas pasaron lentas hasta que por fin escucharon un gemido de su parte y todos la miraron.

- ¡Marion, tranquila, encontraremos la manera de sacarte de aquí!- gritó el shaman proveniente de china.

- no.- dijo levemente.-deben… deben sacar a Anna de aquí.- con mucho esfuerzo comenzó a mover su cuerpo y de su ropa interior sacó una llave.- esta llave abre todas las puertas del castillo, es la única que me queda, la otra se la di a su amigo pequeño.

- ¿Manta? ¿Manta está bien?- cuestionó Yoh ilusionado.

- Sí hasta donde yo lo vi. Lo dejaron con Anna.- el castaño sonrió; aún había esperanza de todos salir ilesos.

- Tomen la llave.- la chica la levantó como pudo y la arrojó con lo que le quedaba de fuerza en dirección a los chicos, por poco no alcanza a llegar pero chocolove logró obtenerla. Cuidando no ser descubiertos por alguien más, abrió la celda y los chicos salieron enseguida, acto seguido se acercaron a la celda de Marion y de igual manera la abrieron; Lyserg la tomó y la colocó en sus hombros.- Esperen.- los detuvo la rubia.- en esa puerta.- dijo señalando una pequeña bóveda cerca de las jaulas.- siempre guardan el armamento y cosas de valor que decomisan de sus rehenes.- no lo pensaron dos veces y se acercaron para abrir la puerta. Corroboraron que efectivamente todas sus pertenencias se encontraban ahí, así como unas pequeñas tablillas que inmediatamente rompieron provocando que los espíritus fueran liberados y volvieran con sus compañeros.

- Esperen.- esta vez fue Ren quien los detuvo.- No tendremos otra oportunidad, debemos idear un plan estratégico.

- Escuchen.- habló el castaño.- no sabemos lo que nos espera allá afuera, lo que debemos hacer es buscar la habitación de Anna, Marion nos guiará y después de eso debemos huir de aquí sin mirar atrás, si logramos vencer a Hao esta vez o no es lo de menos.- los chicos lo miraron serio pero era la mejor opción para salir vivos de ahí.- bien Marion ¿Qué hacemos?

- hay dos salidas para pasar el calabozo, como verán el palacio es gigantesco y en ruinas, así que debemos elegir una dirección, derecha o izquierda y comenzar a subir escaleras que nos llevará bastante tiempo.

- bien, dejémoslo al azar.- dijo el menor de los gemelos.- ¿alguien tiene una moneda?- el shaman de china sacó una y la lanzó y atrapó en su puño.- bien, sello izquierda, sol derecha. Abre el puño.- todos miraron la moneda.- bien… será por la izquierda.- comenzaron la larga travesía de subir escaleras por los enormes pasillos y pedazos de techos y pisos en ruinas.

En el comedor estaban todos reunidos a la mesa para cenar, el ambiente estaba demasiado oscuro y silencioso hasta que Opacho rompió el silencio.

- Señor Hao ¿Qué pasara con los chicos de abajo?- el shaman de fuego volteó molesto.

- los mataremos, hoy mismo después de cenar. Uno a uno los quemaré vivos.- los demás escucharon en silencio y no dijeron nada, sabían que estaba rabioso.

Arriba Manta y Anna abrían la puerta de la habitación, era el momento, no se veía nadie en el pasillo pues sabían que con lo que había pasado, la rubia estaría demasiado asustada como para hacer algo.

- Espera Manta.- la chica regresó rápidamente a la habitación y tomó los pergaminos con los que podía invocar a Zenki y goki.- por si es necesario.

- Bien Anna y ahora ¿Qué hacemos?.- hay dos maneras de llegar al calabozo, por el lado izquierdo o el derecho.

- ¿Cuál es la mejor opción?

- yo creo que el derecho, es más cercano a mi habitación y no hay que pasar cerca del comedor.- el pequeño asintió y corrieron a la puerta derecha que Manta abrió con la pequeña llave. El chico miró al vacío.

- ¡vaya! De verdad es inmenso.- tragó pesado y se aventuraron a bajar por ahí dejando la puerta cerrada para que nadie fuera a sospechar la situación por la que pasaban. Bajaron tan rápido como podían pues tenía el tiempo contado.

Por el lado contrario los chicos subían tan rápido como sus piernas se los permitían. Justo cuando iban a la mitad sólo había escaleras de ambos lados, las paredes estaban en ruinas por lo cual podía observarse perfectamente del otro lado por al menos cuatro pisos seguidos.

Todos iban concentrados que no se percataban de la presencia de los otros hasta que escucharon la cansada voz de Marion.

- Anna.- Todos se detuvieron y miraron a la exhausta chica.- ahí va.- todos voltearon a la derecha y vieron a la chica corriendo con Manta por lo menos dos pisos más arriba que ellos bajando a toda velocidad.

- ¡ANNA!- Gritó Yoh con todas sus fuerzas llamando la atención de la rubia y su pequeño amigo quienes se quedaron estáticos y voltearon. La cara de todos se alegró pero dicha alegría no duro mucho tiempo pues desde la zona más alta del castillo escucharon la voz de uno de los hombres de Hao.

- ¡HEY! ¡ALTO AHÍ O LA PAGARAN CARO!- todos voltearon asustados, debían actuar rápido.

La rubia pensó en que hacer, debía ser inteligente pues sabía que tal vez no sobreviviría pero por lo menos ayudaría a sus amigos a volver a casa.

- Manta, necesito que confíes en mí.- dijo segura.

- ¿Qué? ¿De qué hablas?- ni bien terminó la pregunta cuando la rubia lo tomó por el brazo, tomó impulso y lo arrojó con todas sus fuerzas al vacío en dirección a sus amigos.

- ¿Qué haces Anna? no llegará- gritó Horo, Pero en ese momento la rubia tomó uno de sus pergaminos e invocó a Zenki.

- Zenki, atrápalo y hazlo llegar del otro lado.- el demonio inmediatamente capturó al chico y con impulso logró llegar al otro lado.

- Es tu turno Anna salta.- gritó el castaño, todo era adrenalina, pues se acercaban a gran velocidad el grupo de shamanes acompañantes de Hao.

La chica tomó el siguiente pergamino, era su turno; tomó impulso, corrió tan fuerte como sus piernas se lo permitieron y saltó, tomó el pergamino y cuando iba a medio conjuro el pergamino se quemó en sus manos; sus ojos se quedaron sin color, solo había una explicación: Hao.

- Ya te lo he dicho mil veces rubia, si no eres mía no serás de nadie.- La chica iba caída libre hasta que se golpeó fuertemente la cabeza con un muro y perdió la conciencia.

CONTINUARA…