Capitulo 6.- En casa.
Tamao se puso pálida, Pirika se acercó y le tomó la mano para darle fuerza a su amiga; no podía ser… por más que imploró por tanto años no se pudo deshacer de esa perra, ahí frente a ella se encontraba la maldita rubia que por tantos años le había quitado su anhelo de vivir con el amor de su vida. Pero esto no se quedaría así… haría lo que tendría que hacer, pero Yoh se iba a casar con ella.
- Esa rubia se va a largar de aquí, no se quedará mucho tiempo en mi casa.- susurró para sí misma.- Yoh es mío.
El silencio reinó el ambiente por varios segundos hasta que la misma voz frustrada lo rompió.
- ¿Qué nadie piensa decirme nada?- el castaño se acercó a su abuela con la rubia aún en brazos y se puso a su altura, con delicadeza tomó una de las manos de la anciana y la colocó sobre el rostro de la rubia. La señora comenzó a tocar con delicadeza su rostro hasta quedar estática; su rostro se desencajó y pronunció ligeramente.- Anna… ¿pero cómo? Yo… durante años le pedí a Tamao que la rastreara y jamás... – guardó silencio y dirigió su cuerpo a la esencia de Tamao.- ¿Tienes algo que explicar muchacha?- dijo con voz molesta; la pelirosa se puso nerviosa pero sostuvo la mirada de todos bien que dudaran de ella ya lo veía venir y estaba preparada.
Flash back…
Habían pasado tres meses desde que la rubia había desaparecido y todos se encontraban desesperados ya que no se daban señales.
- Vamos Tamao tu puedes, yo sé que puedes.- presionaba Yoh a la pelirosa quien usaba su tablilla para tratar de rastrearla.
- De verdad lo intento joven Yoh pero no lo consigo, creo que estoy un poco nerviosa.-
- Yoh.- escucho una dulce voz a sus espaldas.
- ¿Qué pasa madre?
- La abuela quiere verte, será mejor que vayas de prisa.- el chico asintió y salió. La pelirosa se alegró de ello pues así no estaría nerviosa. Se concentró con todas sus fuerzas y sintió un golpe en el pecho cuando de repente abrió los ojos con sorpresa. SABÍA DONDE ESTABA ANNA. LO HABIA CONSEGUIDO y estaba realmente cerca del último punto de ubicación; No le había demorado casi nada y de seguro el joven Yoh estaría orgulloso de ella; salió corriendo hacia la sala de juntas pero una intensa conversación la hizo detenerse frente a la puerta.
- ¿Cómo puedes decir eso abuela?! Anna apenas desapareció! No podemos darnos así por vencidos.
- No es que nos demos por vencidos, en el fondo tú y yo sabemos que la seguirás buscando, pero el torneo de shamanes se reanudará en algunos años y necesito la descendencia, necesito asegurar al futuro heredero Asakura.- la chica puso más atención a la conversación.- es por eso que de no aparecer Anna, te comprometerás inmediatamente con Tamao el próximo año.
La chica no podía creer lo que acababa de escuchar, su rostro de sorpresa cambió inmediatamente a una enorme sonrisa, por fin sus sueños más lejanos se volverían realidad.
Cerró su tablilla y con una radiante sonrisa y sin una pizca de remordimiento caminó hacia su habitación.
Fin del flash back.
- habla ahora! Estoy esperando.- habló furiosamente Kino; inmediatamente Tamao cambió su semblante a uno totalmente inofensivo.
- Abuela de verdad… a usted le consta que hice hasta lo imposible por encontrarla; de seguro Hao hizo algo para bloquear todos mis esfuerzos.
Inmediatamente Jun y Ren se miraron fijamente, algo no estaba bien en esa historia; no se sentía en absoluto creíble.
- Mira muchacha no tengo tiempo para esto, debo realizar unas diligencias de la familia Asakura lo antes posible así que Yoh, lleva a Anna a una habitación y encuéntrame en la sala de estar enseguida. Debemos hablar.- El castaño asintió y subió a la segunda planta.
Después de escuchar las palabras de su sensei la pelirosa sudó frio. No podía ser… enserio iban a recibir en esta casa a la rubia? ¿bajo el mismo techo que su ahora prometido? No podía permitirlo así que salió corriendo a la sala de estar a alcanzarla.
- Abuelita, abuelita por favor escúcheme… usted sabe que yo jamás haría nada para lastimar a Anna, hice todo lo posible para encontrarla.- la anciana aclaró su garganta y habló.
- No dudo que así sea Tamao, después de todo jamás has terminado tu entrenamiento y siempre fuiste bastante incompetente en esas labores.- la chica apretó los puños con coraje.
- lo sé abuela lo siento, pero ya han pasado varios años y no es justo que porque ella volvió usted vaya a relegarme de mi lugar… no sabemos que tenga ella en la cabeza ahora… tal vez es aliada de Hao.
La anciana lo meditó un poco…
En el piso de arriba, Yoh entró a la antigua habitación de la rubia esperando encontrarla tal y como él la había dejado… intacta, pero sufrió una desagradable sorpresa al percatarse de que no fue así… los muebles estaban empacados, los cajones vacíos y no parecía haber pertenencia alguna de la rubia.
Lo único que aún no retiraban era el colchón en el cual la recostó a la chica, la cobijó y besó su frente con ternura.
- Enseguida vuelvo mi amor.- dijo acariciando dulcemente su mejilla. Volteó a la puerta y observó que ahí se encontraba cerbero en su forma de cachorro; sonrió.- ven aquí pequeño.- el perro corrió y se subió a la cama con su dueña; el chico acarició su cabeza.- no dejes que la molesten.- le dijo y salió al encuentro de su abuela.
Antes de llegar a la sala escuchó parte de la conversación que tenía Tamao con su abuela y su última frase lo hizo rabiar…
-… no sabemos que tenga ella en la cabeza ahora… tal vez es aliada de Hao.- furioso entró a la sala.
- ¿Qué dijiste?- la chica se exaltó al verlo tan furioso.- ¿tú que tienes en la cabeza? Es Anna, ella jamás nos traicionaría de esa manera… ella no me abandonó porque quisiera irse con Hao, él la raptó y perdón abuela pero no permitiré que la vuelvan a alejar de mí, ni tú.- y volteó a ver a Tamao siseando entre dientes.- ni nadie.- la pelirosa apretó con más fuerza los puños bueno eso estaba por verse.
- Vaya muchacho, aún no hablamos y ya comenzaste a desafiarme.- dijo seriamente.- Anna desapareció por varios años, no sabemos si su mente siga siendo lo mismo.- Yoh enmudeció.- no me refiero precisamente a que ella esté del lado de Hao, sino que ella ha pasado por muchas cosas en estos tres años, sabes que cuando él se la llevo sus intenciones no eran en absoluto buenas, Yoh… no sabemos lo que ese monstruo le hizo a Anna pero lo más seguro es que ella no quiera estar contigo ni con nadie.- Por la mejilla de Yoh rodó una lágrima, sabía a lo que se refería.- yo no voy a echar a Anna de la familia Asakura, ella siempre será mi nieta, la niña de mis ojos, yo la crie y la eduqué.- Tamao abrió los ojos desmesuradamente.- Pero eso no quiere decir que ella vaya a poder cumplir con las responsabilidades de la sucesora de esta familia, sabes bien que esta familia necesita herederos.
- Eso no me importa. Ella es la mujer que amo y la esperaré el tiempo que sea necesario y si no quiere estar conmigo yo la voy a entender y apoyar, pero no podrás alejarme de la mujer que amo.
- Pues aunque no lo quieras, tu si debes cumplir con la responsabilidad de esta familia, tu si debes darnos herederos y casarte. Así que voy a darte 6 meses, si Anna decide estar contigo así será, si no es así, te casas con Tamao.
-¿Qué? ¿En verdad va a permitir esta locura? Ella desapareció de aquí, por favor abuela seguramente ella ni siquiera quería ser rescatada yo…
- Cállate, escúchame bien Tamao si te atreves a alejar a Anna de mi jamás te lo voy a perdonar y te lo haré pagar de la peor manera ¿entendiste?
- Tú no eres así… mi Yoh no es así.
- Yo no soy tuyo y jamás lo seré, toda la vida he pertenecido a Anna y así será. Ahora dime… ¿Qué hiciste con las cosas de Anna?
- Las tiré.- respondió firme.
- ¿Qué?
- Yo pensé que ella no iba a volver jamás, ¿para qué guardar sus cosas si no las necesitábamos?- contestó indiferente.
- Pues no sé cómo le vas a hacer pero vas a tener que recuperarlas. Instalaré a Anna en su misma habitación, necesitará algo de ropa. Consíguela.- dijo con molestia y se retiró.
- Bien Tamao, ya escuchaste a Yoh.- dijo la abuela con seriedad.- así que mientras esos 6 meses pasen te mantengas al margen y apoyes a esta familia con sus planes. No debes entrometerte, después de todo, Anna es mi nieta y seguirá siendo la alumna que yo siempre he querido; por alguna razón los grandes espíritus nos permitieron encontrarla, así que por el momento tus planes se interrumpen, volveré a Izumo ya mismo y estaré en contacto para ver los avances de Anna. Sé en el fondo de mi corazón que ella querrá cumplir con su destino con el mismo ímpetu que hace 3 años.- dicho esto se retiró dejando sola a la pelirosa.
- Si bueno… ya lo veremos.
El castaño caminaba por los pasillos para encaminarse a la habitación de la rubia cuando fue interceptado en las escaleras por Jun.
- Yoh… sé lo que Tamao hizo con las cosas de Anna, yo la escuché… no te afanes, no las vas a recuperar.- el castaño frunció el ceño molesto.- son sólo cosas materiales, además… ella ha crecido, dudo mucho que la mayoría de sus pertenencias le fueran a seguir sirviendo. Y a decir verdad, ahora que ella desapareció tanto tiempo y tu negocio de investigación creció tanto tal vez puedas darle ciertos lujos, como un nuevo guarda ropa, a ella le serviría como distracción y tú puedes acompañarla para acercarte a ella.- el castaño sonrió, era cierto, desde que Anna desapareció y comenzó a buscarla como loco, dio como resultado un fructífero negocio, que consistía en la recuperación de personas u objetos desaparecidos; curioso en verdad ya que en la búsqueda de la rubia desató el descubrimiento de varias mafias y trata de personas que pudieron erradicarse, tanto así que empresarios y hasta el mismo gobierno de Japón solicitaba sus servicios, uniendo al negocio a todos sus amigos y más de 70 empleados extra con los que ya contaba la empresa quienes se hacían cargo cuando el castaño viajaba a buscar a su prmetida… millonario era la palabra que describía la economía del castaño, sin embargo no lo había palpado hasta ahora que podía respirar profundamente con la rubia a su lado.
- Tienes razón Jun, son sólo cosas, además, yo conservé la más importante.- dijo mostrando su brazo en donde tenía sujeta la pañoleta roja de la chica. Le sonrió a la peliverde y siguió su camino a la habitación de la chica.
Entró con lentitud al cuarto, estaba asustado, no sabía cómo reaccionaría la chica con él una vez despierta, miró hacia la cama percatándose de que la chica no estaba sola.
- Que bueno que ya estás aquí Fausto. Por favor dime… ¿Cómo está?- el doctor lo miró con seriedad.
- Mal, Yoh… debes llevarla a un hospital para un chequeo completo, Eliza notó que tiene varios desgarres en sus zonas intimas.- el castaño palideció de coraje.- tal vez necesite cirugía reconstructiva, de lo contrario sus heridas podrían infectarse y ocasionar más problemas, en cuanto al resto de su cuerpo, tiene bastantes golpes, un moretón profundo en el estómago, tal vez le provoque nauseas por un tiempo, el golpe en su cabeza sanará rápido pero probablemente no recuerde las últimas horas antes de perder la conciencia.- el castaño no sabía qué decir, sabía que Hao estaba loco, pero… ¿que no se supone que amaba a la rubia? Quien diría que sería tan brutal con la mujer que él quería. ¿Tanto había abusado de ella que requería de cirugía para salvar su vida?
- ¿Debe ser inmediatamente?
- Lo más pronto posible…
- Es sólo que… acaba de llegar y… quiero que esté tranquila, que vea que estamos con ella y la apoyamos, no quiero que despierte en un hospital sin nadie conocido… no quiero que sufra más.
- Pues entonces espera a que despierte y díselo… no tardará más de unas cuantas horas en hacerlo.
- Bien… dile a todos que los espero en la sala.- el doctor asintió y se retiró.
El castaño miró a su rubia inconsciente sobre su cama, se veía tan lastimada, tan frágil, lo odiaba… el recordaba a su prometida fuerte, imponente… haría pagar a todos aquellos que se atrevieron a tocarla.
Acarició su mejilla y suspiró, no servía de nada enojarse ahora, Anna lo necesitaba, entero, fuerte, con ella… haría todo en sus manos para que volviera a ser la misma, para que le tuviera confianza; su rostro entristeció… sin importar que ella ya no quisiera casarse con él… sabía que ese era un riesgo, después de todo… había pasado por varios años muy difíciles.
- Yo estoy contigo mi amor… todo estará bien.- removió un mechón de su frente y depositó un beso en su mejilla. Salió de la habitación y bajó rápidamente a reunirse con los habitantes de la pensión.
Todos se reunieron tal y como el castaño lo había ordenado esperando expectantes las instrucciones del dueño de la casa.
- Tami… ¿sabes a qué se debe esta reunión?- preguntó la peliazul a su amiga mirándola con preocupación. La chica la miró molesta.
- Es obvio que se debe al regreso de Anna… maldigo el momento en que la encontraron, pero esto no se quedará así.- la peliazul frunció el ceño en preocupación.
Expectantes como estaban observaron la puerta correrse y dar paso al castaño, miles de incógnitas se dirigieron al castaño.
- ¿Cómo está?- mencionaba Jun.
- ¿ya despertó?- preguntó Ren.
- ¿Qué pasará con ella?- cuestionó pirika.
- Bien… esperen por favor.- mencionó Yoh levantando el brazo.- Anna aún no despierta, está… bien, pero necesitará mucho de nuestro apoyo. Sé que ha pasado mucho tiempo y que estuvimos esperando este momento por años, así que ya que estamos aquí debemos acoplarnos al estilo de vida de Anna.
- JA!- pronunció despectivamente Tamao más todos la ignoraron.
- Es opcional claro.- dijo mirando a Tamao.- a los que quieran seguir en esta casa deben acoplarse al ritmo de vida de Anna, ustedes son mis amigos y saben que los aprecio pero saben que siempre lo más importante para mí ha sido es y será Anna.- todos a excepción de Tamao y Pirika asintieron.- bien… ella ha sufrido mucho y no es secreto para nadie que ella fue abusada y maltratada por tres años, así que necesitará de mucho apoyo y cuidados de nosotros, aún no sé cómo vaya a reaccionar pero debemos apoyarla a sentirse tranquila, en familia y por favor… ayudémosla a sentirse normal, no la juzguen, no la miren como si fuera alguien extraño, ella nos necesita.
- Claro amigo, no te preocupes, de nuestra parte tienes todo el apoyo.- habló Horo.
- Bien, ¿Qué les parece si pasamos a cenar?- animó Jun. Todos se pararon de su lugar animosamente.
- Jun, la detuvo Yoh, puedes servirme dos platos, si no te molesta… cenaré en la habitación de Anna y sé que ella está hambrienta pues ha estado inconsciente ya dos días y en cuanto despierte querrá comer algo.
- Claro.- contestó sonriente.
Pasaron a la cocina y sirvieron los platos, arroz con curri y estofado, uno de los platillos favoritos de Anna, el chico estaba feliz de seguro a su rubia le encantaría.
Subió con ánimo al cuarto de la itako y entró, dejó los platos en una mesita cerca de su cama y se sentó a esperar… estaba expectante pues desde que dejó el cuarto la última vez la chica ya iba entrando en estado de consciencia y ahora sólo estaba dormida.
Pasó alrededor de una hora, el shaman se sentó al borde de la ventana a observar cómo se ocultaba el sol… sonrió, era un espectáculo hermoso, la primera vez en tres años que se daba la dicha de observarlo.
Estaba tan ensimismado en el bello espectáculo hasta que un pequeño quejido lo hizo girarse con velocidad.
De prisa se acercó a la cama y contempló como su Annita abría sus hermosas gemas negras.
- Hola Annita.- la chica se exaltó y se levantó de golpe…
- ¿H- Hao?- pronunció temerosa cubriendo su cuerpo con las cobijas.
- No Annita… soy Yoh.- pronunció con anhelo.- Estás en casa.- la chica lo miró con duda y trató de reconocer a su alrededor.
- En casa…
Holaaaaaa... ya sé que e tardé años, por favor perdónenme pero entre el trabajo y las labores de casa tengo cada vez menos tiempo.
Prometo de verdad con el corazón actualizar más seguido.
Por favor dejen su comentario y nos leemos en el siguiente capítulo :)
