Capitulo 7. Recuento.

Estaba tan ensimismado en el bello espectáculo hasta que un pequeño quejido lo hizo girarse con velocidad.

De prisa se acercó a la cama y contempló como su Annita abría sus hermosas gemas negras.

- Hola Annita.- la chica se exaltó y se levantó de golpe…

- ¿H- Hao?- pronunció temerosa cubriendo su cuerpo con las cobijas.

- No Annita… soy Yoh.- pronunció con anhelo.- Estás en casa.- la chica lo miró con duda y trató de reconocer a su alrededor.

- En casa…- se alejó un poco más del castaño y poco a poco iba siendo consciente de que se encontraba en su antigua habitación.- ¿es un sueño?- el chico sonrió tiernamente.

- No Annita, no es un sueño.- dijo acercándose lentamente y estirando una de sus manos.- mira, puedes sentirme si te toco.- la chica se alejó rápidamente, apretó sus parpados y puso sus brazos enfrente.

- NO.- dijo con temor.- por favor, no me toques.- el castaño borró su sonrisa y se alejó un poco de ella.

- Está bien.- suspiró tratando de calmarse, sabía que sería difícil pero en realidad no tenía una idea de cuánto.- no te tocaré si no quieres.- la rubia comenzó a abrir sus ojos, temblaba ligeramente, era extraño, ni siquiera recordaba cómo era su vida antes de irse con Hao; se calmó poco a poco hasta que observó en una de las mesitas de noche un plato con mucha comida que lucía deliciosa. Su boca se hizo agua y tuvo que sostener su estómago para intentar controlarse, pues a pesar del hambre que tenía, no sabía que le pediría Yoh a cambio para obtenerla; estaba perdida en ese pensamiento hasta que escuchó al castaño hablarle.- ¿Tienes hambre?- dándose cuenta de cómo la chica observaba la comida. Ella simplemente asintió.- aquí tienes.- dijo extendiéndole el plato.

- ¿así nada más?- preguntó la chica, el castaño se extrañó por ese cuestionamiento pero sin más asintió.

- Claro Annita, aunque sabes… debe estar helada, permíteme ir a calentarla un poco.

- No.- contestó rápidamente.- así está bien.- dijo mirando el plato.

- pero…-

- De verdad, así está bien.- repitió; por lo cual el chico se dirigía a ella para entregarle los alimentos hasta que lo detuvo.

- Ponlo en la cama, yo lo tomaré.- el shaman lo pensó un momento y así lo hizo.- gracias.- dijo una vez que lo vio alejarse del plato, la chica casi se abalanzó contra él y comenzó a comer con velocidad, como si temiera que le quitaran el plato. Fue ahí que recordó que algo le faltaba… o alguien, paró de comer de golpe.- ¿y Cerbero?- preguntó algo asustada. El chico que la observaba con curiosidad le contestó.

- No te preocupes, él está bien… comió demasiado y debe estar dormido en alguna parte de la casa.

- Oh.- la chica siguió comiendo hasta terminar.

- ¿quieres más?- cuestionó el castaño ofreciéndole su plato. La chica asintió; el shaman colocó el plato en la cama y ella lo devoró.- Anna…- dijo Yoh con algo de preocupación, ella no lo miró.- ¿tú… me recuerdas?- la itako dejó el plato de lado y contestó.

- Sí… ¿por qué no habría de hacerlo?- él un poco confundido preguntó.

- ¿Qué somos Anna?- la rubia calló ante tal pregunta, no sabía que decir; habían pasado 3 años, los cuales habían sido terribles, había sido abusada en todos los aspectos por Hao y maltratada por todos y cada uno de sus secuaces.

- ¿Te refieres a ahora? ¿Quieres que te diga que… te pertenezco?- dijo con algo de miedo.

- ¿Qué?- se sobresaltó poniéndose de pie.- ¿Qué quieres decir con eso?- la sacerdotisa aterrada por su reacción se alejó lo más que pudo de él.

Flash back…

Era una noche en la que se encontraba sola en la torre del castillo, una de esas noches tranquilas en las que él había salido por provisiones y ella podía disfrutar de la hermosa noche estrellada.

Su tranquilidad no duró mucho pues escuchó unas voces que se acercaban, no entendía lo que decían hasta que realizó que se encontraba fuera de su puerta.

- ¿estás seguro de esto?- cuestionó uno de ellos.

- Claro que sí, después de todo, nosotros estamos a cargo de ella y estamos unidos en esto ¿no? Merecemos un pequeño incentivo. Que mejor premio que la mujer que está ahí adentro.- la rubia se asustó, no podía ser cierto… ¿ahora también debía servirlos a ellos?

- ¿pero no crees que si el señor Hao se entera nos matará?

- jajajaaj, jamás se enterará, ella no es tan estúpida para decírselo… y si lo hace, ya nos haremos cargo de que alguien acabe con ella.- dijo abriendo el cerrojo y pateando la puerta, la chica estaba oculta bajo la cama tapando su boca y apretando los ojos.- pero mira que si es idiota… ¿cree que no la encontraremos en el único mueble que existe en la habitación?- dijo levantando la cama con violencia y levantándola de un brazo.

- No, no por favor.- decía desesperada. El tipo ignoraba sus súplicas y aspiraba el aroma de su cuello.

- Oh sí, esto va a gustarte mucho.-dijo miestras su compañero se acercaba a ayudarle a sostenerla.

- hagamos esto rápido antes de que alguien se dé cuenta.- dijo mientras le cubría la boca a Anna. L otro tipo se bajaba los pantalones hasta que notó que su ropa se incendiaba.- ¿Qué demo…- no pudo terminar la frase al ver impresionado que fuera de la ventana se encontraba Hao sobre el espíritu de fuego y todos sus aliados se acercaban al lugar.

- ¿así que pensaban disfrutar de mi mujer?- dijo con los ojos llenos de odio.- el espíritu de fuego los tomó a ambos y los devoró vivos.- ahora escúchenme bien.- dijo con rabia.- el que pretenda quedarse con Anna, tendrá que pasar sobre mí, y si logra vencerme, será su propietario, pero si no es así… esperen el mismo destino de estos dos despreciables seres diminutos. ¿Quedó claro?

Fin del flash back…

La chica terminó su historia y el shaman se quedó mudo.

- Si estoy en esta casa es porque venciste a Hao ¿verdad?- dijo lentamente.- ¿eso quiere decir que ahora te pertenezco?

- No. No Anna eso no es así.- el shaman no quería decirla a la rubia que era probable que Hao estuviera vivo, no quería asustarla.- tu eres libre; no le perteneces a nadie estás de vuelta en casa… las cosas serán como antes.

- Como antes.- no sabía exactamente como era eso. Fueron interrumpidos por un extraño ruido fuera de la puerta. Yoh se acercó a abrir y rápidamente el cachorro entró y se lanzó a los brazos de su dueña.- Hola cerbi.- dijo con una hermosa sonrisa.- también me da gusto verte.- le daba dulces caricias a su mascota hasta que finalmente levantó su lindo rostro y por primera vez en 3 años, vio directamente a los ojos al hombre que estaba frente a ella.- Yoh… ¿puedo hablar con Marion?- el chico se puso pálido… ¿acaso no recordaba que había muerto? ¿Cómo se había despedido de ella?

- ¿Marion?

- Sí… es decir ¿ella salió con nosotros verdad?- el chico tragó pesado. No podría ocultar algo así.

- Anna…- suspiró.- Si… ella salió con nosotros.- dijo sentándose en la cama.- pero ella no sobrevivió… ¿no lo recuerdas Annita?- la chica estaba muda, pálida, no podía creer lo que escuchaba ¿cómo era posible que no recordar algo así? Sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas. Estaba sola de nuevo. Tenía miedo. Sus pensamientos fueron interrumpidos por un fuerte dolor de cabeza, con sus manos la sostuvo mientras fuertemente apretaba sus manos y dientes. Cerbero asustado ladraba a su dueña.- ¿Qué pasa Anna?- intentó acercarse a la rubia pero esta la detuvo.

- No por favor.- le dijo mientras gemía de dolor, era en verdad intolerable.

- Por favor Anna, debes dejarme ayudarte.

- No, aléjate de mí.- decía, pero no podía más… unas nauseas horribles la atacaron y el mareo era insoportable. El castaño no soportó más y se acercó por completo colocando su mano derecha en su espalda. Ese momento fue completamente extraño; el dolor se detuvo por completo, su mirada se nubló y una serie de recuerdos pequeños la atacó.

Todos y cada uno relacionados a la muerte de Marion.

Tocó su pecho pues sentía una presión muy fuerte, tomó aire y volvió a la normalidad.

- ¿te sientes bien?- la rubia levantó la mirada llena de odio y lo miró.

- Él la mató… la maldijo; ella sufrió y todo por mi culpa.- continuó, sus ojos derramaban incontables lágrimas.- ¿En dónde está? Por favor, quiero verla… quiero estar consiente cuando me despida…- el chico la miró seriamente.

- perdóname, no puedo.- dijo con tristeza.- no por ahora.

- ¿Por qué no? Dijiste que todo sería como antes ¿no? ¿A qué te referías con eso? Por favor… será lo único que te pida en la vida… no volveré a pedir nada más, haré lo que tú quieras por favor.- suplicó de rodillas frente a él golpeándolo con los puños en el pecho; era tan raro verla así, su rubia era tan diferente ahora, se veía destrozada; lamentablemente no podía hacer nada por ella en estos momentos, le partía el corazón no poder ayudarla. El chico tomó sus manos y las contuvo.

- Anna lo siento tanto…- suspiró.- pero ahora mismo no puedo llevarte a ese lugar… es peligroso.- Anna tragó pesado y lo miró con sorpresa.

- ¿peligroso por qué? ¿Qué podría pasar?- dijo respirando agitadamente. Al ver la negativa del chico de contestar insistió.- ¡Habla!- dijo arrebatándole las manos y soltándose.

- Porque Marion está enterrada en un lugar cerca de donde te encontramos.

-¿Y?...

- Y Hao podría encontrarnos.- la rubia se puso totalmente pálida.- no sabemos si él está muerto.

- No… ¿cómo puede ser?- se alejó de Yoh temblando.- No… no puedo estar aquí, él va a encontrarme.- se dejó caer por la puerta… nos matará a todos, va a matar a mi cerbero.- el castaño se acercó a la itako y habló quedamente.

- Annita tienes que calmarte. Todo estará bien, lo prometo… no dejaré que te haga daño.- la chica lo miró en silencio.

- Tú no sabes cómo es… ya lo hizo una vez. Va a hacerme mucho daño; te matará… a todos en esta casa.- el shaman sintió como si se le hiciera añicos el corazón "ya lo hizo una vez"… ¿se refería a que él no pudo defenderla en esa ocasión?

- Yo no soy el mismo de antes…- dijo con firmeza.

- Yo tampoco.- dijo mirándolo a los ojos con dolor, cosa que hizo sentir aún peor al castaño.

- No dejaré que algo malo te vuelva a suceder. Confía en mí.

- No es como si lo hubieras permitido la primera.- dijo con crueldad.

- Anna… - pronunció con lágrimas en los ojos.- ¿me culpas?- la itako solo desvió la mirada.

- No… no podría. Nadie tiene la culpa.

- ¿entonces por qué no crees que puedo defenderte?- dijo con frustración.

- Porque Hao está loco Yoh...- sudaba mientras dejaba salir todo lo que llevaba consigo.- porque poseyó mi cuerpo durante más de tres años, abuso y torturó a cualquiera que se lo trató de impedir, porque mató a Marion la única amiga que he tenido en mi vida al darse cuenta de que me ayudaba, intentó quemar vivo a mi perro, el único que ha estado conmigo… y cuando me encuentre, te matará y será mi culpa… no debo estar aquí; tal vez si regreso, él te perdone.- fue un puñal a sangre fría el que la rubia le dijera de primera mano que Hao la había violado… era cierto que su mentalidad era diferente, pero eso era por obvias razones, no podría dejarla sola, eso jamás; además él siempre la amaría y daría su vida por verla recuperarse, tranquila y feliz. Pero si eso era así debía saberlo todo… por más que doliera. Entonces preguntó.

- ¿a qué te ayudaba Marion?- la chica tragó pesado.

- A no quedar embarazada.- Yoh no soportó más y comenzó a llorar; maldijo a la vida por ser tan injusta y arrebatarle la felicidad de las manos de un momento a otro.

Flash back…

Era un hermoso atardecer en la ciudad, el castaño se encontraba recostado bajo un árbol en la colina del cementerio al que frecuentaba; sonreía al ver la puesta de sol… su vida era perfecta, el momento era perfecto, sólo le faltaba una hermosa rubia a la que parecía que había llamado con el pensamiento pues la sintió subir por la colina hasta que se paró a un costado de él.

- hola.- saludó la hermosa rubia.

- Hola.- contestó mientras la volteaba a ver con su hermosa sonrisa.

- Te esperaba más temprano en casa.- dijo la chica- el castaño sólo estiró el brazo. Ella tomó su mano y el chico tiró de ella hasta hacerla caer sobre él; la itako se sonrojó, el chico la ayudó a situarse entre sus piernas y recargar su espalda. Olfateó el dulce aroma de su cuello.

- Perdona; perdí la noción del tiempo… sólo pensaba.

- ¿y en qué pensabas?- dijo la chica acomodándose mejor para poder ver la cara del castaño.

- En lo feliz que soy ahora… y lo feliz que me hará ser tú esposo.- la chica sonrió con ternura mientras acariciaba una de sus mejillas.

- Aún no sabemos lo que nos dirán tu abuelos Yoh...- El castaño besó su frente.

-La carta decía que era momento de hablar de la boda Annita, así que lo más seguro es que sea para fijar una fecha… ya era hora.- dijo acercándose y rosando los labios de su rubia hasta convertirlo en un apasionado beso. Se separaron un poco agitados y se abrazaron.

- muero por ser tu esposa.- dijo abrazándose a su pecho.

Fin del flash back…

No se alejaría de ella, no la dejaría ir, recuperaría su amor… y sobre todo reconstruiría su amor y su confianza.

Esa confesión de la chica lo hacía pensar que Hao además de sádico, se quedó esperando que en algún momento Anna se enamorara de él.

Estúpido siquiera pensarlo… ahora su Anna no permitía si quiera se le acercara y lo peor de todo es que él era la viva imagen de su violador. Su hermano gemelo.

¿Lo vería ella así? Le sonrió con amor, justo como solía hacerlo.

- Te prometo que en cuanto logremos asegurarnos de que Hao está muerto, te llevaré a visitar el lugar en el que descansa Marion.- la chica se levantó de repente y corrió al que recordaba era el baño de su pieza. Vomitó hasta que su cansado cuerpo no pudo más.

- ¿estás bien?

- No lo sé… me siento un poco extraña.

- Llamaré a Fausto… tengo otra cosa importante que decirte.

Bajo las escaleras… se veía mal, con sus ojos rojos e hinchados; todos estaban a la expectativa hasta que se dieron cuenta de su estado.

- Rayos Yoh ¿Qué pasó?- preguntó el Ainu.

- No es nada, dijo entrando a la sala… Fausto ¿puedes ir a revisar a Anna? Se siente mal.- todos se quedaron callados.

- ¿eso quiere decir que despertó?- interrogó Tamao. El sólo asintió.

- Claro Yoh enseguida.- subió deprisa las escaleras.

- Te ves mal amigo.- dijo el chino…

- Estoy bien no pasa nada.

- ¿algo de lo que quieras hablar con nosotros?- continuó Manta.

- No por ahora…- dijo mirando al enano con tristeza. El pequeño comprendió inmediatamente, ahora Yoh se iba enterando poco a poco de todo lo que le pasó a Anna durante esos años.

Pasaron alrededor de 20 minutos cuando bajó Fausto. Y le hizo una seña a Yoh para hablar en la cocina.

Cuando estuvieron solos hablaron.

- No me dejó revisarla… sólo pude ver el color de sus párpados bajos y la dilatación de sus pupilas. Su malestar debe estar relacionado al problema que te dije… deben intervenirla quirúrgicamente. Probablemente lleve mucho tiempo sintiéndose así de mal pero dudo mucho que Hao la haya llevado a recibir atención médica. Debes decírselo pues esto debe hacerse ya.- el shaman asintió.

- Sí… lo haré en un momento… necesito arreglar unas cosas antes.- regresó a la sala y llamó a Ren y jun para que lo acompañaran en privado. - Chicos… mañana todos sabrán que operarán a Anna… deben saberlo pues son mis amigos pero esa no es la razón por la que los llamé. Los llamé porque necesito pedirles un enorme favor.

- Claro Yoh lo que necesites.- contestó Jun.- ¿ella está bien?

- Lo estará… lo que quiero que sepan es que mientras ella esté en el hospital, yo no estaré aquí para cuidarla y necesito que lo hagan por mí.

- ¿De qué hablas? ¿A dónde demonios piensas ir mientras la mujer que amas no se encuentra bien?- dijo el chino con molestia.

- Iré a Izumo… necesito hablar con mi abuela…

- ¿Eso para qué? Podrías usar el teléfono.- el castaño respiró frustrado.

- No Ren… necesito pedirle que traiga a Marion del más allá. Necesito ayuda para comprender muchas cosas acerca de Anna…

- ¿y por qué no te la llevas? Le haría muy bien verla de nuevo y despedirse.

- No hermano, creo que estás equivocado.- intervino la peliverde.- Si hace eso en la situación de Anna tal vez sea perjudicial. No sabemos cómo pueda reaccionar.

- Exacto… temo que Anna se culpe o se deprima más… quiero que ella esté bien, no quiero empeorar las cosas pero es urgente que yo vaya debido al poco tiempo que me dio mi abuela para solucionar las cosas aquí. Por favor… ¿la cuidarán?

- Claro Yoh… pero no entiendo de qué o de quién.- el chico suspiró.

- Principalmente de ella misma. Pero también de lo que sienta temor… no creo que permita que te acerques Ren pero tú puedes alejar a los demás de ella y tu Jun puedes hacerle compañía.

- claro que lo haremos.- dijo la chica.- cuenta con ello…- ¿Cuándo la van a operar?

- Pues… necesito agendar en el hospital y si es necesario pagar más lo haré pero… quisiera que mañana mismo.

- Pero Yoh.- se sorprendió la chica.- eso es muy precipitado ¿no lo crees? ¿Qué hay de los análisis para saber si es apta o no para lo que sea que le vayan a hacer?

- Fausto dijo que es importante y ya se encargó de eso. No quiero posponerlo más… necesito que ella se encuentre bien física y mentalmente, debo asegurarlo. Iré a hablar con ella ahora. Confío en que estará bien en sus manos. Con permiso.- los hermanos Tao sólo lo miraron y asintieron.

Había pasado aproximadamente una hora desde que había dejado sola a la rubia y no sabía cómo entrar y abordar el tema de la cirugía… estaba preocupado, debía convencerla de aceptar.

Tomó valor y entró… encontró a cerbero dormido en la cama pero sin señales de la rubia hasta que escuchó que se abría la puerta del baño. Volteó y se quedó sin habla al ver a Anna completamente desnuda ante él, con su hermoso cabello rubio que ahora le llegaba un poco más debajo de la espalda escurriendo de agua caliente pues el vapor aún salía del baño. El shaman se sonrojó y volteó la mirada hacia otra parte.

- Lo siento… creí que estarías acostada.- dijo con nerviosismo.

- Moría por darme una ducha… hace tres años que no me baño con agua caliente… - el chico enmudeció. Ella simplemente ignoró el comportamiento de Yoh y se dirigió a la cama a recostarse.- Oye.- dijo.- ¿Por qué no tengo nada de ropa en los cajones?- dijo asustada.- ¿también aquí debo dormir desnuda?- eso hizo que el castaño reaccionara y le devolviera la mirada.

- No Annita, no tienes que hacer aquí nada de lo que hacías allá… todo es igual que antes ¿no lo recuerdas?- ella suspiró cansada.

- 3 años es mucho tiempo; pero eso no contesta mi pregunta… si todo es como antes ¿Dónde están mis cosas?

- Verdaderamente no lo sé… yo intente conservar tu habitación justo como la dejaste.- ella sólo levantó la ceja; era extraño, conversaban sobre el pasado tan profundamente esperando que tuviera un pequeño aire de nostalgia y le interesara recuperar lo perdido que ni siquiera realizaba que ella estaba desnuda.- De verdad, lo juro… pero no te preocupes. Repondremos todo lo perdido en cuanto te recuperes.- dijo sin pensar.

- ¿recuperarme de qué?- dijo extrañada. Respiró hondo, era ahora o nunca.

- Ammm… no sé cómo decir esto así que simplemente lo haré… tienes una heridas internas que causó Hao… probablemente las tengas desde hace ya mucho tiempo y tal vez no lo hayas notado pero ahora tus síntomas están agravando… Necesitas cirugía… pronto y lo programé para mañana.- La chica no comprendía todo lo que pasaba, pero estaba asustada eso era definitivo.

- No.- fue lo único que atinó a decir.

Continuará…

Muchas gracias a todos por su apoyo.