Capítulo 8.- Tu pasado.
… si todo es como antes ¿Dónde están mis cosas?
- Verdaderamente no lo sé… yo intente conservar tu habitación justo como la dejaste.- ella sólo levantó la ceja; era extraño, conversaban sobre el pasado tan profundamente esperando que tuviera un pequeño aire de nostalgia y le interesara recuperar lo perdido que ni siquiera realizaba que ella estaba desnuda.- De verdad, lo juro… pero no te preocupes. Repondremos todo lo perdido en cuanto te recuperes.- dijo sin pensar.
- ¿recuperarme de qué?- dijo extrañada. Respiró hondo, era ahora o nunca.
- Ammm… no sé cómo decir esto así que simplemente lo haré… tienes una heridas internas que causó Hao… probablemente las tengas desde hace ya mucho tiempo y tal vez no lo hayas notado pero ahora tus síntomas están agravando… Necesitas cirugía… pronto y lo programé para mañana.- La chica no comprendía todo lo que pasaba, pero estaba asustada eso era definitivo.
- No.- fue lo único que atinó a decir.
- Déjame explicarte… lo que.-
- NO!- dijo con mayor ímpetu.- En toda mi vida jamás he pasado por un quirófano, ni siquiera sé de qué demonios se trata lo que van a hacerme. No quiero y no lo permitiré. Yo no siento nada extraño en mi cuerpo.
- Tal vez no los hayas notado.- dijo el castaño tratando de conservar la paciencia.- pero fausto dice que son de importancia… dijo, que tu periodo comenzará a ponerse irregular hasta que lo pierdas.- la chica comenzaba a poner atención y su renuencia comenzó a flaquear.- es una infección muy grave Anna y… yo de verdad no sé qué planes tengas para el futuro, tal vez es muy pronto para eso pero… si no te intervienen pronto, podrás perder la matriz.- la chica palideció.- y no podrás tener hijos, incluso si agrava todo esto, podría ocasionar una sepsis o algo así, la verdad no sé lo que significa pues no soy doctor, pero Fausto dijo que podrías quedar en coma o incluso morir.
La rubia bajó la mirada, se sentía impotente, pegó sus rodillas a su cuerpo y las abrazó fuertemente.
- Anna, apoyaré cada decisión que tomes, la defenderé y te cuidaré lo que me reste de vida, pero por favor, al menos esta vez, deja que yo tome esta decisión sobre ti. Sé que ha sido muy duro y que has pasado por muchas cosas. Pero quédate conmigo. No quiero que mueras… estos tres años sin ti han sido una constante lucha día a día; por favor… vive por mí.- una lágrima rodó por las mejillas de ambos.
- Tengo miedo.-susurró la rubia.
- Lo sé.- contestó.- pero pelearé junto a ti todos los días para que eso cambie y no vuelas a tener miedo jamás.- la itako asintió levemente.
- ¿entonces será mañana?- dijo mirándolo a los ojos.
- Sí.- dijo con una linda sonrisa en su rostro; su rubia había aceptado.- Fausto dijo que será rápido. Será en el hospital de Funbari, tengo unos contactos que se encargarán de que nadie te moleste, Fausto forma parte del equipo que te va a intervenir y la recuperación es rápida también. Solo serán dos días en el hospital y podrás reposar el resto aquí. Jun y Ren te harán compañía mientras vuelvo.- la chica estrechó los ojos.
- ¿Mientras vuelvo? ¿A dónde se supone que irás?- tonto, se había olvidado por completo de esa parte; no quería que Anna se enterara de que quería traer a Marion de regreso para hablar con ella acerca de lo que vivió la rubia, ella jamás se lo permitiría. Lo pensó bien antes de hablar y decidió que por esta vez, tenía que mentir.
- Debo atender unos pendientes de la empresa.
- ¿la empresa?- el chico sonrió.
- Si, no hemos tenido mucho tiempo de platicar y ponernos al día pero verás… mientras estuve buscándote como loco encontré una gran cantidad de personas perdidas, secuestrados, cosas robadas, artesanías antiguas entre otras cosas y bueno empresarios millonarios, el gobierno y otras personas comenzaron a contratar mis servicios. Al principio no quería pues me desviaban de llegar a ti pero contraté mucho personal y los chicos se involucraron así que mientras yo me dirigía a ti, ellos atendían el negocio.
- Oh vaya.- dijo la itako con cierta sorpresa.
- Sí, es grande de hecho… tengo que contratar más personal y te encantará conocerlos a todos. Son geniales personas y todos tienen un propósito.
- ¿entonces no estarás cuando salga de cirugía?- volvió al tema. El castaño suspiró con tristeza.
- No, pero prometo no tardar, estaré aquí lo más pronto posible.
- Bien… oye, ¿puedes prestarme algo de ropa? No quiero volver a ver lo que traía puesto.
- Claro que sí Annita.- dijo realizando después de tanto tiempo que la chica seguía desnuda.- iré a buscar algo a mi habitación.
Sin más salió rápidamente a su habitación en busca de algo de ropa que le ajustara, era difícil pues la última vez que se habían visto tenía poco de cumplir 18 años, ahora la rubia con 21 tenía casi el mismo cuerpo pero aun así él era un poco más grande. Tomó unos pants color gris y una playera blanca de cuando él tenía quince años. Sintiéndose afortunado de haberlos guardado. Si bien eran pequeños no había mucho problema pues ella era pequeña también, tal vez le quedarían algo cortos. Rebuscó en su armario y encontró sus zapatillas para correr de aquellos años y no estaban en mal estado, le servirían mientras ella se sintiera mejor para llenar su guarda ropa. Volvió enseguida y entró.
La rubia seguía esperándolo en la cama mientras acariciaba a su mascota.
- aquí tienes.- dijo pasándole la ropa.- tal vez te pueda quedar.- la rubia reconoció inmediatamente la ropa, se la probó y le quedó muy bien exceptuando por los pants que le quedaron algo cortos de las piernas. – Eso estará bien por ahora.- dijo con una dulce sonrisa.- ¿quieres bajar a saludar? Todos se mueren por verte.- la chica se mordió el labio y lo pensó detenidamente hasta que asintió con lentitud.
Caminaron hacia la puerta de la habitación pero antes de salir Anna lo llamó.
- Espera.- dijo tomando aire, el shaman la miró con atención.- yo… no soy la misma de antes y no… no sé, yo de verdad no sé cómo actuar.- dijo bajando la mirada; yoh se acercó más a ella e intentó tocarla pero ella dio un ligero paso hacia atrás. El chico bajó la mano e intentó encontrar su mirada.
- Oye… nadie espera algo de ti ¿sabes? Todos están felices de que hayas regresado, no necesitas actuar de ninguna forma, el hecho de que estés aquí hace felices a todos. Solo se tu misma ¿de acuerdo?
- ¿yo misma?- dijo pensándolo ¿Cómo se supone que era eso?
- tranquila, no tengas miedo... vamos.- le sonrió inspirándole confianza.- ya verás que todo saldrá bien.- la chica sonrió débilmente al escuchar la frase que siempre repetía su prometido.
Caminaron hasta las escaleras, Yoh delante de ella hasta que la rubia se sintió segura y comenzó a bajar lentamente; cuando llegó al piso de abajo, no se vislumbró a nadie hasta que se escuchó un estallido de carcajadas general en la sala de estar; la rubia resopló, eso de verdad le resultaba familiar de alguna manera.
El castaño se colocó frente a la puerta corrediza y la miró.- ¿lista?- la rubia lo miró unos segundos y después asintió levemente. Corrió la puerta con lentitud pasando el castaño a la sala donde todos convivían y habló.
- Chicos, que gusto que estén todos en un mismo lugar… Anna despertó y se siente mejor así que quiso bajar a acompañarnos. El asombro fue momentáneo para todos pues no se lo esperaban y todos callaron totalmente al ver a Anna; Tamao la miraba con odio pues no podía creer su atrevimiento al querer bajar el primer día de haber llegado, debía analizar con cuidado su comportamiento para saber manejar la situación a su conveniencia.
El silencio sumergió a la rubia en la incomodidad pero esta fue disminuyendo pues los amigos de Yoh la saludaron tan cálidamente como siempre. El primero en acercarse a ella fue manta quien le sonrió con júbilo. – Hola Anna! Qué gusto me da verte mejor.- dijo el pequeñín, la chica recordó los momentos que había pasado con él en el castillo, sacudió un poco la cabeza para alejar esos pensamientos y contestó.- Gracias Manta.
Al ver la interacción entre estos dos, los chicos se animaron y comenzaron a saludar a la chica; la peli verde se acercó a ella.- Oh Anna es tan bueno tenerte de vuelta, nos la vamos a pasar muy bien, sobre todo porque me enteré de que tu guarda ropa necesita una renovación e Yoh quiere regalarte uno completo.- dijo guiñando un ojo al castaño el cual sólo sonrió en aprobación. La rubia miró en su dirección y contestó.- claro… supongo que será divertido.- oh ya verás que sí, compraremos de todo y le haremos los cambios que quieras en esta Tu casa.- haciendo énfasis a lo cual Tamao que estaba pendiente de la conversación apretó los puños y la miró retadora.- ¿cambios?- cuestionó la itako.- si verás Anna.- decía Jun.- la casa no ha tenido mejoras en tres años y tu tenías muchas cosas planeadas, tal vez sea momento de retomar los proyectos. Eso te vendría bastante bien.- la sacerdotisa meditó un poco y concordó en que tal vez estaría bien tener ese tipo de distractores.- es una gran idea.- Yoh feliz de verla interactuar salió a la cocina para preparar algo de té con las galletas favoritas de Anna.
Cuando volvió todos estaban felizmente alrededor de Anna dándole la bienvenida con alegría, y aunque el aura de la chica se sentía un poco incómoda, Yoh recordó que eso era normal en realidad desde antes de que ella se fuera. – Vaya amigo que suertudo eres.- dijo Horo Horo.- Anna se pone cada vez más hermosa con el paso de los años.- la rubia se sintió un poco perturbada con el comentario pero no fue necesario decir nada.- no seas imprudente Horo horo.- dijo Ren.- lo lamento Anna, ya sabes como es este mandril mal educado.- ¿a quién llamas mandril e Tiburcio?- frases que los enfrascaron en una típica pelea que la chica observaba con curiosidad.- Bueno una cosa es cierta, que doña Anna cada día se pone más hermosa.- dijo Ryu.- es cierto pue' eso no pasa desapercibido por nadie.- ya basta chicos.- dijo el joven inglés.- estamos incomodando a Anna, además no creo que a nuestro amigo Yoh le guste que hablen de esa manera de su prometida.- esa fue la gota que derramó el vaso para Tamao quien se puso de pie y habló de forma altanera.
- No te equivoques Lyserg, a Yoh no tienen por qué importarle los comentarios referentes a Anna, además ¿te falla la memoria acaso? La prometida de Yoh soy yo, eso no ha cambiado.- la itako la miró confusa… cuando ella se fue, era la prometida de Yoh aunque no lo había recordado o no le había prestado la mayor importancia pues el castaño le dijo que todo seguía igual que hace tres años. El castaño colocó el té y las galletas y comenzó a acercarse a Tamao mientras la pelirosa caminaba en dirección a la rubia.- no escuches todo lo que te han dicho Anna, las cosas aquí han cambiado. Esta ya no es tu casa, sólo eres una huésped aquí.- la itako estaba impresionada, no por las cosas que le decía, sino por como las decía, pues no recordaba que la pequeña Tamao fuera de esa manera.- y la futura esposa de Yoh soy yo.
La rubia la miró fijamente y levantó la ceja.- Está bien.- la respuesta de la rubia dejó a todos anonadados.
-¿qué?- dijo con arrogancia la pelirosa.
- Tamao, no he estado aquí en tres años, no sé cómo funcionaron las cosas mientras no estuve y no planeo quitarte lo que tú crees que te pertenece; estoy de regreso y eso no cambiará, pero en cuanto a las decisiones que tú e Yoh tomaron no puedo entrometerme.
La pelirosa sonrió sarcásticamente.- no hables como si fueran sólo nuestra decisión, tu tan amada abuela Kino pensó que jamás volverías e inmediatamente concretó nuestro compromiso.- eso fue más que suficiente para hacer flaquear a la rubia y para tener a Yoh interponiéndose.
- Basta.- dijo Yoh con una mirada tan oscura jamás vista en él.
- pero es la verdad.- retó con la misma mirada.
- di una palabra más y te vas a la calle ¿entendiste?- el castaño giró hacia la rubia que miraba con sorpresa.- Anna.- la chica negó con la cabeza.
- No es necesario Yoh… no debes aclararme nada, yo sólo soy un huésped de esta casa ahora y debes escuchar a tu prometida.
- Ella no es mi prometida.- suspiró.- no oficialmente. La abuela… ella cree que debemos hablar contigo primero.
- Debiste hablarme de esto.
- Lo siento, no lo consideré necesario pues… para mí no vale la pena, todo es igual que hace tres años.- la itako negó con la cabeza.
- Debes aceptar que no es así.
Todos estaban callados, molestos con Tamao por interrumpir la bienvenida de Anna con esa horrible actitud.
- Lo mejor será que me hables de todo lo que ha pasado en mi ausencia, si su compromiso es algo establecido por mi sensei, es claramente algo que debe llevarse a cabo.
- No, las cosas no son así.
- Claro que sí.- interrumpió Tamao.- hagamos lo que Anna dice y hablemos de todo lo que ocurrió en su ausencia.- Yoh la miró con molestia.
- De eso me encargaré yo personalmente, no debes meterte en temas que no te llaman Tamao.
- Pero…- iba a refutar la pelirosa.
- ¿Saben?- habló la rubia.- Lo mejor será que hablen acerca de esto ustedes primero y arreglen su mal entendido. Estaré en mi habitación.
- Anna.- Yoh y Jun trataron de detenerla.
- Está bien… gracias por ayudarme a volver chicos.- dijo dirigiéndose a todos.- buenas noches.- salió de la sala de estar y todos callaron hasta que escucharon la habitación de la sacerdotisa cerrarse.
-¿Te has vuelto loca Tamao?- dijo Horo- ¿Qué clase de bienvenida es esa?
- Nadie dijo que fuera bienvenida en mi casa.- contestó con coraje
- Esta no es tu casa, es mía y de mi familia, a la que Anna siempre va a pertenecer.
- Bien, pues recuerda lo que dijo la abuela, tienes 6 meses para convencerla de ser tu esposa y dar herederos a la familia y a como reacciono Anna con la noticia, no parece tener problema con que tú y yo estemos juntos. ¿Por qué no le dices todo lo que su adorada abuela piensa? ¿o será mejor que lo haga yo?
- No te atrevas. Yo pondré a Anna al tanto de todo, pero no quiero afligirla o causarle problemas antes de que entre a cirugía, quiero que esté tranquila.
- ja! ¿Cirugía? ¿De qué? No me digas… Está embarazada de tu hermano.- todos palidecieron, el shaman quería gritarle pero la cachetada que Jun le propinó llegó antes.
- No vuelvas a decir estupicedes.
- ¿Te atreves abofetearme en mi propia casa? Sal de aquí en este momento.
- No te muevas de tu lugar Jun, no hagas caso de lo que acaba de decir. Mañana iré a Izumo y tú vendrás conmigo Tamao, no dejaré que te quedes aquí a molestar a Anna.- sin permitir que respondiera se dio la vuelta, tomó las galletas y el té y fue en busca de la rubia. Tocó la puerta pero no tuvo respuesta así que abrió lentamente; la vio perdida en sus pensamientos, mirando las estrellas, sentada en la ventana. - ¿Annita?- la llamó y la chica casi brincó del miedo.- lo siento, no quise asustarte.- ella lo miró casi pálida, hace unos días aún estaba en el castillo de Hao y la única razón por la que se abría la puerta era para ser utilizada por Hao, lo cual la hizo dar un paso hacia atrás y pegarse a la pared.- ¿estás bien? Te ves algo pálida.
- Estoy bien.- dijo mirándolo con precaución.- ¿hay alguna razón para que estés aquí?
- Sí.- dijo el castaño dejando las galletas y el té sobre la mesita. Ven aquí, siéntate, quiero hablar contigo.
- ¿hablar?- repitió con desconfianza.
- Sí, quiero que hablemos acerca de varias cosas.- la chica respiró con dificultad pero se acercó a donde el castaño le señalaba.- te preparé un té pero de seguro ya está helado.
- no importa, gracias.- dijo la chica tomándolo; beberlo fue un dulce recuerdo de sus días ahí y esas galletas las había anhelado tanto que incluso había noches en que las soñaba. El chico veía como comía y se le dibujó una enorme sonrisa en el rostro. Sabía que lo que vendría sería muy difícil pero no le importaba, la Anna que amaba seguía ahí, era ella, pero estaba asustada, 3 años fue mucho tiempo, y no importaba que le costara la vida reconstruirla. Lo haría.
- Anna… antes de que entrara… ¿en qué pensabas?- lo miró mientras masticaba lentamente y su mente regresó a sus pensamientos.
Flash back…
Subió a su habitación y se dirigió a la ventana; Dios, Yoh estaba comprometido con Tamao, y su sensei que tanto amaba lo había impuesto, ¿eso quería decir que su sensei la había dado por muerta? ¿Qué jamás le importó buscarla? O que incluso ya habiéndola encontrado ¿la consideraba insuficiente para formar parte de su familia? Lágrimas amenazaban con salir de sus ojos pero luchó por contenerlas.
Pero ahora que ella regresaba ¿Qué pasaría? Si se casaba con Yoh ¿podría cumplir como esposa? La sola idea de que alguien la tocara la volvía loca, no quería que nadie se acercara a ella y mucho menos íntimamente. Eso no era justo, para nadie… no para su sensei que le dio todo en la vida, no para Tamao que esperó tanto tiempo por una oportunidad, no para ella que no podía aceptar el destino que le tocó vivir pero por sobre todos, no para Yoh el hombre que a pesar del tiempo, la distancia y los horrores vividos, era el hombre al que amaba más que a nada y que a nadie en el mundo. Él era tan dulce y tan bueno con ella a pesar de que sabía o se daba una idea de todo lo que Hao le había hecho y aun así, a pesar de amarlo y saber que era bueno… le temía.
¿Eso cambiaría? Respiró con dificultad, probablemente no. Le temía a cualquiera que se acercara, y las pesadillas que la atacaban desde hace 3 años tal vez jamás se irían. Yoh no merecía eso, el merecía una mujer entera, sólo para él, entregada, dedicada, y que lo amara tanto como ella lo amaba y sabía que Tamao podía dárselo todo. Miró las estrellas con decisión, estaba clara en su mente, se haría a un lado e Yoh podría tener la vida que siempre quiso al lado de otra mujer. Y ella podría verlo ser feliz. Escuchó que Yoh la llamaba a sus espaldas y brincó.
Fin del flash back.
- En nada.- dijo con cautela. El chico suspiró.
- Ay Annita no sabes cómo desearía tener esa antigua habilidad tuya de leer la mente.- la chica hizo un ruido con gracia.
- no sabes lo que dices, es muy molesto a veces. Escuchar los problemas de todos, sus insultos, su lástima.- el chico estrechó los ojos.
- ¿Qué quieres decir?-la chica tomó un poco de valor.
- El reishi volvió, no completamente o no he entrenado lo suficiente o tal vez lo ignoro no lo sé pero en ocasiones puedo escuchar o leer de nuevo los pensamientos de los demás.
- ¿puedes escuchar los míos?- dijo con curiosidad mientras pensaba una y otra vez que la amaba, como la primera vez que lo pensó y ella lo descubrió.
- No en realidad.- contestó.- no siempre funciona o no sé cómo decirlo solamente a veces llegan.
- ¿Cómo te diste cuenta?- dijo sintiéndose tonto al preguntar. La rubia hizo una pequeña mueca de burla.
- Bueno es curioso, humm, con Hao- ambos hicieron una mueca de dolor al escuchar el nombre.- no funcionaba, no podía leer sus pensamientos y él nunca ha podido leer los míos pero tengo claro que en una ocasión, me estaba peleando con Matilda porque se quería llevar mi cena y mi mente estaba clara en un objetivo, sonará tonto pero yo quería saber qué hacer para detenerla y de repente sus pensamientos llegaron a mi mente diciéndome que desde que yo llegué Hao no hacía nada por buscar apropiarse de los grandes espíritus que ella estaba perdiendo sus metas en la vida. Yo le contesté en voz alta que buscara por sí misma y dejara de culparme y ambas nos dimos cuenta de lo que había pasado. Hoy cuando baje a saludar a todos pude escuchar el pensamiento de algunos y eran muy fuertes acerca de la condescendencia o lástima que me tenías, a veces no sé si son sus pensamientos o sólo leí sus expresiones pero igual es horrible.- el shaman la miró con comprensión.
- No pienses que es lástima Anna, no es así, todos ellos se esforzaron mucho por encontrarte y traerte de nuevo; están felices de verte aquí.
- No todos.- dijo la rubia para poder hablar del tema que tanto pesar le daba.
- Escucha, el tema de Tamao… no es como ella te platica, por favor debes creerme. Cuando te fuiste, comencé a buscarte como loco y a unos meses, la abuela recibió la noticia de que en algunos años se llevaría a cabo el torneo de shamanes se reunió con las sacerdotisas de Aomori y todas comenzaron a presionarla asustadas por lo que Hao te había hecho y diciendo que si no lo deteníamos, Hao obtendría a los grandes espíritus y acabaría con el mundo como lo conocemos. Dijeron que eran mejor dos Asakuras en la pelea que uno y que era momento de que yo sentara cabeza. La abuela se vio presionada Anna pero ella, nunca te olvidó, sufrió mucho tu desaparición pero sigue siendo presionada por las ancianas… a mí me encantaría que pudieras verla, ella se pondría muy feliz y podría constatar por sí misma que estás muy bien.- dijo con anhelo. La rubia dejó de comer y se mordió el labio.
- Ella… ¿querrá hablar conmigo?-
- por supuesto, estaría encantada… podríamos ir a visitarla cuando te recuperes.- la rubia bajó la mirada y lo meditó un momento.
- Ehmm, tal vez no estoy lista para ello pero, voy a pensarlo.- el castaño le sonrió hermosamente.
- De acuerdo… Annita, sé que por lo que has pasado ha sido muy difícil y no sé cómo quieras llevar tu vida en el futuro pero si tú me lo permites, si tú así lo quieres… mí prometida siempre ser…-
- Espera.- lo detuvo y bajó la mirada.- podemos… dejar eso para después…yo no quiero hablar de eso ahora.- el Asakura bajó la mirada con tristeza… ¿y si no quería estar con él otra vez?
- Bien… debes estar cansada y mañana te espera un día difícil, después de estas galletas no puedes comer nada hasta después de la cirugía ¿de acuerdo?- ella sólo asintió.
- ¿Te irás temprano mañana?- recordando que no estaría presente.- Sí, pero no te preocupes, te acompañaré hasta el hospital y después me iré. Volveré tan pronto como pueda.
- Bien.
- Te dejo para que descanses.- le dijo con una radiante sonrisa y después se acercó a cerbero que estaba acostado en una esquina de la cama y acarició dulcemente su pancita.- que descanses pequeño amigo.
Cerró la puerta y Anna suspiró dejándose caer en sus almohadas, ni en sus mejores sueños idealizó el alguna vez poder volver, pero no era tonta, sabía que por más que Yoh quisiera ocultarlo, todo había cambiado y Tamao era el vivo reflejo de ello. No había duda, ella no pertenecía al mundo de yoh ahora, y lo aceptaba por verlo feliz, lo pensó un momento más y sí… hablaría con su sensei, debían reubicarla a donde no interfiriera en el futuro de Yoh. Cerró los ojos y dejó que el cansancio la arrastrara al mundo e los sueños, no duró mucho pues al poco tiempo comenzaron las pesadillas.
A la mañana siguiente, Jun, Tamao, Ryu y Pirika preparaban el desayuno, el castaño bajó recién bañado y se dirigió a la pelirosa.- Recoge tus cosas Tamao, en cuanto vuelva del hospital nos vamos.- la chica lo miró con asombro.
- Pero Yoh acabo de llegar… no me hagas esto.- el castaño refutó.
- Nadie te está haciendo nada, en este momento y siempre mi prioridad será Anna, así que para su tranquilidad lo mejor será que no estés aquí. Y no hay más opciones. Dijo retirándose a la habitación de la rubia; tocó la puerta y la escuchó.-adelante.- pasó y la vio recién bañada envuelta en una suave toalla. Se veía cansada.
- Buenos días Annita. ¿No dormiste bien?- dijo refiriéndose a su cara de cansancio y a sus ojeras un poco más marcadas.-
- Estuvo bien.- dijo la chica con semblante serio. El chico la miró preocupado.
- Bien… ¿estás lista para hoy?- la chica dudó un poco antes de simplemente asentir.- todo saldrá bien y será rápido, ya lo verás.- dijo sonriéndole tan hermosamente como siempre.- te traeré otros pants y playera para que uses, ve preparándote porque salimos en 30 minutos; vamos cerbero.- le dijo al cachorro.- es hora de desayunar.- el cachorro movió la colita con emoción y salió en busca de comida.
Una vez todo listo, el castaño se dirigía al hospital, iban acompañados de Fausto quien intervendría en la cirugía y de Manta, Ren y Jun que querían estar al pendiente de la rubia. Los demás amigos de Yoh se dirigieron a la empresa Asakura para monitorear los avances y revisar los nuevos casos, mientras que Pirika y Tamao se quedaron en la pensión para hacer las maletas de la pelirosa.
- Es que no es justo Tamao, hace menos de dos días que volviste.- dijo con tristeza la peliazul que quería convivir más tiempo con su amiga.
- No te preocupes Piri.- dijo con furia contenida en su voz.- esto no durará mucho tiempo, ya encontrare la forma.- la peliazul la miraba extraño, ya casi no quedaba nada de la dulce pelirosa y eso le asustaba a veces.- necesito que me hagas un favor mientras no esté aquí.
- Bien… dime lo que sea.- dijo con seguridad.
- Escucha; Yoh volverá tan pronto como pueda y va a dejarme allá… necesito que lo alejes de Anna lo más que puedas… no será mucho tiempo, lo prometo.
- ¿pero cómo haré eso?
- No lo sé, se productiva Pirika, no es muy difícil….- la peliazul asintió… lo intentaría.
De vuelta en el hospital, los chicos ya habían ingresado, Anna estaba lista en su bata azul recostada en su camilla y temblaba muy imperceptiblemente pero ella sentía que lo hacía. El shaman castaño al verla antes de entrar al quirófano se acercó a ella… buscó su mano y la tomó por unos segundos hasta que ella la retiró, era difícil. El chico aun así le sonrió.
- Ya te lo dije Annita… todo saldrá bien, no te preocupes.- la chica asintió.
- ¿entonces ya te vas?- el shaman asintió.
- No demoraré mucho… lo prometo, solo serán unos días, y cuando regrese podremos ir a pasear o hacer lo que tú quieras…- la chica asintió de nuevo y después Fausto se acercó…
- Es hora…- Yoh se alejó y vio cómo se llevaban a Anna.
- Esperen.- dijo la rubia, la camilla se detuvo y miró al castaño con seguridad.-Tal vez sí… sea buena idea hablar con la abuela.- el chico le sonrió y afirmó con la cabeza, la camilla siguió su camino; y el shaman no la perdió de vista hasta que las puertas se cerraron, el castaño se dirigió a la sala de espera donde estaban sus amigos.
- ¿Estás segura de irte y dejarla?- cuestionó el chino.- Acaba de volver.
- Sé que ustedes la cuidarán bien… necesito darme prisa y llegar con la abuela para hablar con Marion, no debo perder más tiempo… además Anna también quiere hablar con ella así que tengo muchas cosas que arreglar; la abuela tiene una meta consigo y necesito hablar al respecto. Nos vemos pronto chicos, se las encargo.- se despidió de sus amigos y salió casi corriendo del hospital, volvió a la pensión, subió a su habitación, tomó sus cosas y llamó a Tamao desde la entrada.- Hora de irnos.- la pelirosa apareció en la entrada con indignación reflejada en su rostro. Subieron sus cosas a la camioneta del castaño y se marcharon.
El camino a Izumo fue muy largo, sobre todo con la compañía de la pelirosa que trataba por todos los medios de persuadir al castaño.
Cuando llegaron a la mansión después de casi 7 horas, se estacionó donde siempre y bajó rápidamente de la camioneta junto a las maletas, de verdad necesita estirar las piernas y un buen descanso después del viaje tan agotador. En cuanto se colocó en un punto donde tuvo señal su celular, se comunicó con Jun quien le dijo que la operación había salido muy bien y que ahora Anna se encontraba descansando; Agradeció sus atenciones y entró a la mansión en busca de su abuela. Ingresó a la sala principal donde la vio tomando un poco de té.
- Vaya querido nieto, eso fue pronto… dime, ¿qué es lo que te trae por aquí? ¿Vas a resolver tu matrimonio?
-Estoy en eso...- contestó el castaño.
- ¿cómo se encuentra Anna?
- Está bien, acaba de salir de cirugía, todo en orden.- el rostro de la anciana palideció.
- ¿cirugía? ¿Por qué?
- Eso es a lo que vengo… Necesito que traigas del más allá a Marion, la secuas de Hao, ella cuidó de Anna todo este tiempo y necesito hablar con ella para que me diga todo por lo que ha pasado; es duro para Anna hablar de esto y decirme la verdad, así que necesito saber a qué nos estamos enfrentando.
- ¿Acaso estás loco? No se te ha ocurrido querido nieto que eso es una gran violación a la privacidad de Anna… no puedes hacer esto.
- Tengo que hacerlo, debo ayudarla… ella me dirá que hacer.
- ¿y no has pensado que lo que te pueda decir pueda ser muy duro para ti? Y cambie la perspectiva de tu relación con ella.
- Eso jamás… no importa lo que me digan, mi amor por ella jamás cambiará. Además de eso… abuela… Anna quiere hablar contigo, sabe que concretaste el matrimonio conmigo y Tamao porque ella desapareció.- el semblante de la abuela cambió.
- ¿Por qué cree eso?
- Tamao se lo dijo.
Flash Back…
Una gran cantidad de ancianas sacerdotisas se encontraban en el templo de Aomori… todas rodeando a Kino Asakura.
- Kino…- habló una de ellas con voz terriblemente profunda.- debes arreglar esta situación con urgencia… nosotras moriremos pronto y no podremos salvar a nuestra gente de Hao, nuestra Anna desapareció y ninguna de nosotras puede sentirla… es hora de aceptarlo, debe comenzar a entrenar a esa otra alumna tuya, de nombre Tamao, para tomar su puesto.
- Pero, apenas han pasado unos meses… si mi niento…
- No, es posible que Anna ya no forme parte de nosotros y aun así… el torneo de shamanes se reanudara en una o dos décadas, debemos estar preparados, si no lo hacemos, tu familia y nuestra comunidad serán destruidos, y todo recaerá sobre tus hombros… puedes seguir buscando a Anna hasta el cansancio, pero comienza a actuar con lo que tienes.
Fin del flash back.
La presión sobre Kino era mucha, así que lo hizo… comenzó a entrenar a Tamao pero jamás dejó de buscar a Anna… aunque presionara a Yoh con cumplir con sus obligaciones, cada mañana oraba y hacia rituales de adivinación al lado de Yohmei hasta que hace unos días su nieto apareció con ella.
Su sorpresa fue tan grande que no se pudo contener de volver a la mansión y llorar de agradecimiento con los grandes espíritus, pero no debía flaquear; había algo extraño con la rubia y es que por más que lo intentó, no logró sentir su esencia, ¿podría ser que Anna no fuera la misma? ¿Es que Hao absorbió todo de ella? ¿Querría Anna continuar con su vida?... fuera cual fuera su respuesta, la apoyaría sin dudar, por eso le puso el plazo a su nieto de 6 meses, para que Anna pudiera pensar con claridad y decidir si quería estar con su nieto y ser la esposa de los Asakura o tomar otro camino.
- Pues Tamao se equivoca…
- por favor abuela, trae de vuelta a Marion sólo esta vez… sé que será difícil escuchar, pero podremos entender y ayudar a Anna… por favor.- la abuela suspiró y habló.
- Ve a descansar querido nieto… te veré en el templo a la media noche.- el shaman sonrió y asintió… lo había conseguido.
En el hospital de funbari todo estaba en orden, Anna despertó casi a las 6 de la tarde con un gran apetito, lo cual según Fausto era una buena señal. Ren fue por comida a la cafetería y la rubia comió en compañía de Jun que platicaba alegremente de su vida y lo que había estado haciendo; a la itako no le molestaba en absoluto, la hacía sentir relajada; había una televisión en la tv y ella podía usarla lo que quisiera, era extraño tener que acostumbrarse a eso después de tanto tiempo alejada de la modernidad… la noche cayó muy pronto y ella estuvo tranquila y descansando en el hospital.
A las 12 en punto de la noche, Ino e Yoh se encontraban en medio del templo, la anciana realizó el conjuro, tardó bastante tiempo hasta que encontró a la hermosa rubia de ojos verdes y traerla de regreso del descanso eterno; se veía hermosa, lo cual quería decir que estaba en un buen lugar llena de paz.
- Hola Yoh.- dijo la rubia.- me da gusto verte.
- Hola Marion… lo mismo digo; ella es mi abuela, Ino Asakura.-La rubia inclinó la cabeza en forma de respeto.
- Encantada señora.-
- igualmente niña.- dijo la anciana.
- ¿Por qué estoy aquí Yoh?- cuestionó la rubia.- ¿pasa algo con Anna?
- Ella está bien ahora.- dijo el castaño a lo cual la rubia frunció el ceño con duda.- tuvo que entrar a cirugía de emergencia porque tenía heridas internas ocasionadas por Hao.- ambas mujeres escuchaban con pesar.-sé que es difícil para ti… pero necesito que me digas todo lo que Anna pasó en estos 3 años.- la chica no se sorprendió, solo reflejó pesar por su amigo.
- ¿estás seguro de no arrepentirte después?- dijo con insguridad.
- Lo estoy.- reafirmó el Asakura.
- Bien… no será fácil de digerir. Cuando Anna llegó fue encerrada en su habitación desde el primero momento, el trío de la flor estuvimos cuidándola hasta que despertó y llamamos a Hao, cuando los dejamos solos, nos quedamos fuera de la puerta donde pudimos escuchar claramente como el la… abusó. Ella fue herida y condicionada a esa habitación desde el primer día. Hao la violó y golpeó hasta crear un patrón diario, algo así como un horario o una agenda… ella ya sabía a qué hora le subirían el desayuno, la comida o la cena, también sabía en qué horarios Hao entraba a su habitación y para qué lo hacía; cuando ella se negaba, él la golpeaba y la dejaba sin comida por casi 3 días… yo era la encargada de cuidarla cuando Hao salía por provisiones, y fue cuando nos acercamos.
Yo le había hablado acerca del odio que le tenía por ser el amor de Hao y ella me odiaba por mi libertad y fue cuando algo muy extraño nos unió; nos hicimos más amigas, me hablaba de ti y de la familia Asakura, de que sabía que estabas vivo a pesar de lo que Hao decía, de lo segura que estaba de que la encontrarías. Entonces una noche Hao le reveló a Anna que esperaba embarazarla para comenzar a hacer su propio clan Asakura, con el cual vencerían en el torneo y Anna se asustó, llevaba algunos meses en el castillo cuando su periodo se retrasó y fue cuando no pudo más e… ella, intentó suicidarse, rasgó su vestido y se ahorcó, afortunadamente llegó a tiempo y consiguió un doctor que la atendiera en el castillo; ella volvió en sí y resultó que su periodo se retrasó por el estrés y la mala alimentación, no porque estuviera embarazada; después de esto Hao quemó vivo al doctor y Anna yo trazamos un plan; esto no debía volver a suceder, así que manifesté mi deseo de ayudar a Hao en las idas a los pueblos cercanos y Matilda se quedó a cuidar a Anna; ella la odiaba, la golpeaba y le tiraba la comida, pero cuando íbamos al pueblo, yo conseguía pastillas anticonceptivas para que Anna no quedara embarazada.
Ella… fue perdiendo la esperanza poco a poco, y trató de morir dos veces más hasta que Hao comenzó a dejarla salir al jardín después de un año entero de no pisar fuera de su cuarto. De repente y de forma muy extraña, un pequeño cachorro entró por el jardín y Anna se enamoró inmediatamente de él, le suplicó a Hao poder conservarlo y él lo maldijo para convertirlo en un demonio y que cuidara de ella, por eso el perro conserva su edad de cachorro y puede transformarse en algo feroz.
Hao le tomó más confianza a Anna y ya no la tenía sólo en la habitación, podía estar en el jardín o en otras áreas pero siempre custodiada de los secuaces de Hao… fue muy difícil, Anna es hermosa y era deseada por todos los malditos enfermos del grupo… más de uno intentó tomarla, pero Hao acaba con ellos en el momento…
Hasta que un día de comprar víveres, algo milagroso pasó… a lo lejos vi a Morphin y sabía que Lyserg debía estar cera… escribí una nota para el e hice que mi espíritu acompañante se la entregara a Morphin, así fue como ustedes llegaron a Anna.- el silencio los invadió por unos minutos, la vida de Anna en esos años había sido horrible y estaba en manos de ellos cambiarlo...-
- No sabes, cómo te agradezco todo lo que hiciste por Anna, te estaré en deuda por siempre.
- Me pagarás con que Anna sea feliz… ella fue mi única amiga de verdad.
- gracias muchacha, por hablarnos con la verdad; ahora… nosotros nos haremos cargo.
Tan ensimismados estaban en su conversación con Marion que nadie notó que una pelirosa escuchaba toda la historia con una malvada sonrisa…
- Con esta información será suficiente para destruirte para siempre…
Continuará…
Hola chicos, después de tanto tiempo sé que me odian pero de verdad lo lamento, estoy trabajando duro y entré a estudiar otra carrera por lo cual me quedo con mucho menos tiempo pero hago lo posible por avanzar en mis fics que jamás nunca abandonaré.
Agradezco mucho sus reviews que me motivan enormemente a continuar.
En este momento trabajo en el avance de ¿en qué se convirtió?
Acepto sus sugerencias de todo corazón.
Muchísimas gracias…
Hasta la próxima.
