Capítulo 9. Dudas
Hasta que un día de comprar víveres, algo milagroso pasó… a lo lejos vi a Morphin y sabía que Lyserg debía estar cera… escribí una nota para el e hice que mi espíritu acompañante se la entregara a Morphin, así fue como ustedes llegaron a Anna.- el silencio los invadió por unos minutos, la vida de Anna en esos años había sido horrible y estaba en manos de ellos cambiarlo...-
- No sabes, cómo te agradezco todo lo que hiciste por Anna, te estaré en deuda por siempre.
- Me pagarás con que Anna sea feliz… ella fue mi única amiga de verdad.
- gracias muchacha, por hablarnos con la verdad; ahora… nosotros nos haremos cargo.
Tan ensimismados estaban en su conversación con Marion que nadie notó que una pelirosa escuchaba toda la historia con una malvada sonrisa…
- Con esta información será suficiente para destruirte para siempre…
…
Nieto y abuela regresaron a la casona hablando de la información que la ojiverde les había dado pues verdaderamente eran difíciles las decisiones que debían tomar.
- Querido nieto… debo ser sincera, dijo sujentándose al brazo de su nieto para guiar su andar.- Me preocupa mucho el destino que vayan a tomar tus decisiones. Debes pensar con claridad antes de actuar pues como sabes la mente y corazón de Anna no son muy estables por ahora. Debes meditarlo bien.
- Lo sé abuela, pero debo hacerlo rápido, como sabes no tengo mucho tiempo. Ya me lo has advertido.
- ¿Cómo piensas acercarte a ella?- el castaño lanzó un cansado suspiro.
- Aún no lo sé abuela, me gustaría un poco de ayuda en eso, ella… no me tiene confianza ahora, creo que me tiene miedo, a todos, no lo sé. Le cuesta mucho estar con los demás, prefiere estar en su habitación todo el tiempo. Espero que después del tiempo de reposo por su intervención quiera salir conmigo a reponer su guarda ropa ya que Tamao se deshizo de ella.
- ¿Que ella qué? Pero que imprudencia de esa muchacha… peor ya verá, yo me encargaré de ella… pero volviendo a Anna…- lo pensó por un momento.- tal vez sea bueno que le pidas a tus amigos que los dejen solos un tiempo. Querido nieto, recuerda que esa rubia es muy inteligente, a ella le gusta que la retes de otras maneras, ofrécele conocimiento, háblale de tu empresa, invítala a formar parte de ella, relátale los cambios que ha tenido la mansión acá en Izumo y cómo la necesitamos en esta familia; estoy segura de que ella amará recordar todo lo que le esperaba con la boda, enamórala Yoh, de ti, de nuestra familia, de nuestra cultura, de la vida…- el shaman sonrió con dulzura ante las palabras de su abuela mientras divisaba las luces de la mansión.
- Lo haré abuela… cada día, ya verás que todo se solucionará.- dijo mientras se detenían en la entrada.- por cierto, ¿no quisieras venir conmigo a funbari de nuevo? Anna mencionó que quiere verte.
- Oh querido nieto… ya estoy muy vieja y aún sigo resintiendo mi último viaje, no me he sentido bien últimamente, pero extérnale a Anna mi cariño y dile que en cuanto me sienta mejor iré a verla sin lugar a dudas.
- Bien.- dijo el chico asintiendo con una sonrisa.- volveré mañana por la madrugada, me despediré ahora para no despertarte temprano.- mencionó dándole un beso en la frente y abrazándola con ternura.- te amo abuela.- espero verte pronto en funbari.- la abuelita sonrió con emoción, hace mucho su nieto no se mostraba así, sabía que era por el regreso de la rubia.
- Recupérala muchacho.- dijo desapareciendo en la oscuridad de la mansión.
El castaño regresó a su habitación y preparó sus cosas para inmediatamente dormir, el camino al día siguiente sería largo pero lo esperaba con ansias.
A las 4:30 de la mañana despertó, se duchó con agua fría y se puso en marcha de regreso a casa, el camino no fue pesado por su falta de sueño más si por las horas de viaje pero no le importó mucho. Todo valió la pena cuando a las 10:00 de la mañana arribó a su casa y sus amigos le informaron que la rubia se encontraba descansando en su habitación desde el día de ayer más aun no había despertado. Todo había salido muy bien pero los farmacéuticos la tendrían en cama todo el tiempo al menos por un par de días más.
Subió las escaleras a toda prisa, se detuvo fuera de la alcoba de Anna y tocó esperando respuesta, cuando esta no llegó abrió la puerta con cuidado de no hacer mucho ruido; lo primero que vio fue a cerbero brincando con emoción de verlo, le movía la colita y buscaba su atención.
- Hola amigo.- saludo yoh en voz baja y poniéndose de cuclillas para acariciarlo.- gracias por ser un gran chico y cuidar de Annita.- dijo mientras acariciaba detrás de sus orejas. Se puso de pie y su mirada se dirigió a la cama donde se encontraba durmiendo la chica.
Se veía un poco más pálida, pero escuchar de Fausto que todo estaba en orden le hizo sentir tranquilo. Se acercó y se arrodilló a un lado para estar cerca de su rostro.
Con su mano alejó los mechones de cabello que se encontraban sobre su rostro y acarició con suavidad su mejilla.
- Eres tan hermosa amor… ya estoy aquí, tan pronto como lo prometí; abre tus ojos para que puedas verme.
Como si siguiera sus indicaciones, la rubia suspiró con fuerza saliendo del mundo de los sueños; abrió sus ojos lentamente para toparse con los cafés de Yoh, sobresaltándola un poco por la cercanía hizo un leve movimiento que la lastimó.
- ¡Au!- exclamó levemente quejándose y apretando sus ojos. Sintiéndose desorientada se sujetó la cabeza con una mano.
- Lo siento Annita; de verdad no quise espantarte, no fue mi intención, sólo quería ver cómo te sentías. Me da gusto que estás despierta ahora.
- Yo, emmm… no entiendo.- dijo intentando abrir los ojos.- estaba en el hospital y ahora.
- Si, Ren y Jun te trajeron a casa anoche.
- ¿anoche?
- Llevas durmiendo desde que saliste de cirugía. Casi dos días. Todo salió muy bien y sólo necesitas descanso y tomar los medicamentos indicados. En un par de días más estarás como nueva y podremos salir a correr con Cerbero al parque.
- Salir…- dijo en forma de suspiro.
- Sí.- reafirmó con una bella sonrisa.- necesitarás el ejercicio para tu recuperación, después podremos ir a renovar tu guarda ropa y en estas semanas te puedo llevar a conocer mi empresa. Es prácticamente nueva y no he podido darme el tiempo realmente de conocerla a fondo pues estuve en tu búsqueda así que será algo nuevo para los dos ji ji ji.- la chica levantó una de sus finas cejas al escuchar la risa del castaño que hace mucho no escuchaba.- ¿te gustaría?- ella suspiró mientras con calma se daba la vuelta en la cama para quedar de espaldas al castaño y volvía a acurrucarse entre las sábanas.
- Claro… buenas noches.- dijo cerrando sus ojos. El castaño volvió a reír pues apenas eran las 11 am.
- Que descanses. Cuando despierte te tendré algo delicioso para comer.
Bajó a la sala de estar donde se encontraban sus amigos para hablar de lo que creía era lo correcto para acercarse a su rubia.
Lo recibieron con una sonrisa y se sentaron a platicar, de viejas memorias, de lo afortunados que eran, de la vida que les esperaba de ahora en adelante hasta que Yoh finalmente habló de lo que le aquejaba.
- Chicos, yo… no sé cómo decir esto, no quiero que me mal entiendan, ustedes saben que son muy importantes para mí, pero de verdad quisiera estar sólo por un tiempo con Anna, yo… quiero acercarme a ella pero creo que aún no se siente en confianza ni conmigo ni con ustedes. Me gustaría hacerlo poco a poco, y para eso necesitamos estar solos. No quiero que se preocupen acerca de dónde quedarse, la empresa puede fácilmente puede pagarles un lugar dónde quedarse.
- Yoh.- interrumpió Ren.- Ese no será un problema, no quiero que estés preocupado por eso, ahora tu prioridad es Anna, y la verdad es que a nosotros también nos importa y preocupa, sabes que puedes contar con nosotros en lo que necesites, y sin lugar a dudas ellos pueden quedarse en la casa que la familia Tao adquirió recientemente, tiene habitaciones suficientes y los veremos a Anna y a ti en la empresa.- dijo con pasividad.
- Sí amigo no te preocupes, tu arreglas las cosas con Anna e intenta no morir en el intento.- dijo Horo con comedia.
Todos asintieron con gracia.
- y si necesita ayuda con los quehaceres y la comida don Yon cuente conmigo, estoy a una llamada de distancia.- el castaño se perdió por un momento ¿Qué había hecho para merecer tan buenos amigos? Sus ojos se llenaron de lágrimas.
- Gracias amigos.
Escondida en un rincón, Pirika escuchaba atenta lo que sus amigos decían, sin lugar a dudas era algo de lo que la pelirosa tenía que enterarse.
En cuanto todos se distrajeran la llamaría.
Se quedaron platicando un rato más mientras Ryu y Jun preparaban la comida; Fausto se acercó a Yoh para hablar de los pormenores y cuidados de la cirugía.
- ¿sabes Yoh? De momento no me parece muy prudente que te quedes a solas con ella, quisiera estar aquí para sus revisiones médicas, además no puede comer muchas cosas en esta semana necesita una dieta especial, no hacer esfuerzo, ni levantar cosas pesadas… son muchas las indicaciones para que se recupere lo más pronto posible. Además creo que ella podría asustarse si de la noche a la mañana se queda a solas contigo ¿Qué te parece si lo vamos haciendo poco a poco? Así cuando ya esté recuperada se podrán quedar solos y será un poco más sutil.- el castaño lo pensó por unos momentos y se dio cuenta de que en realidad era una idea muy prudente pero…
- Lo sé, tal vez sea muy pronto pero es que en verdad no tengo mucho tiempo y quiero que ella se acostumbre a mí.
- Lo hará, sé que no tienes tiempo pero si la presionas tal vez te resulte contraproducente.
- Tienes razón, entonces… hagámoslo poco a poco; y dime… exactamente ¿Qué puede comer ella por el momento?
…
Daban las cinco de la tarde cuando comenzó a abrir los ojos, se sentía un poco mareada y adolorida, con esfuerzo se sentó y escuchó una voz desde la ventana.
- Hola de nuevo.-dijo Yoh.- ¿Cómo te sientes?- dijo acercándose a la cama.
- Emmmh… un poco aturdida, y comienzo a sentirme vigilada ¿te quedaste aquí todo el tiempo?- dijo interrogándolo con una mirada helada. Ese comentario le había dolido al castaño, pero debía entender que si la rubia era reacia al contacto humano antes de desaparecer, lo era ahora aún más.
- No, yo casi acabo de volver, estuve visitándote cada cierto tiempo para asegurarme de que estabas bien, pues me preocupé ya tienes mucho tiempo dormida. Me quedé porque no es bueno que nadie esté sólo y quería que tuvieras compañía y dejé que cerbero saliera al patio.- observó cómo la chica simplemente desviaba la mirada, suspiró. Ella simplemente no lo quería cerca, sería aún más difícil.- ¿tienes hambre?
- Un poco.- él se puso de pie.
- Vuelvo enseguida.- salió y no tardó más de 3 minutos en volver con un plato con algo de arroz, pan y fruta. Cuando él se lo ofreció la mirada de la rubia se oscureció un poco.
- Nh no.- dijo mirando el plato fijamente y cerrando sus ojos. Cuando vio el plato ofrecido con las manos de Yoh le recordó inmediatamente su cautiverio en la cima de ese castillo y las manos de su captor; gruesas lágrimas comenzaron a correr por sus ojos.- no quiero, aléjate de mí.- decía alejándose cuanto podía de él.
- Anna ¿qué pasa?- intentó acercar una de sus manos.- soy yo… tranquila.- dijo colocando una mano en su hombro.
- No me toques.-se exaltó empujándolo y manoteando para alejarlo de ella, en uno de esos golpes tiró el plato de comida que se hizo pedazos en el suelo. Se levantó como pudo de la cama y caminó unos pasos de él.- auh!- exclamó mientras se tocaba el vientre.
- Annita por favor tranquila, vas a lastimarte, debes volver a la cama.- la chica subió lentamente el rostro y lo miró.
- ¿Annita?- dijo ella en un murmurllo.
- Si… soy yo amor, mírame, soy Yoh.- la chica perdió color en la mirada.
- Yoh.- susurró antes de caer inconsciente.
Por más que corrió el chico no alcanzó a detenerla antes de que se desplomara en el suelo, la tomó con preocupación entre sus brazos y la regresó a la cama, salió corriendo de la habitación en busca de Fausto, todos se alertaron de que algo pasaba y subieron con él.
- Necesito que se queden afuera de la habitación.- gritó Fausto.- no es necesario que se forme tanto alboroto, eso no le hará ningún bien a Anna. Yoh ven conmigo, los demás pueden esperar aquí.
Entraron a la habitación y encontraron a Cerbero acostado a un lado de su dueña con su carita preocupada. El shaman se acercó a él y lo sostuvo en sus brazos.
- Lo siento pequeño, debemos darle espacio al doctor para que pueda revisar a Annita.
Fausto no tardó más de unos minutos en el chequeo con ayuda de Eliza, si bien se había torcido un poco el brazo al caer en él, sus heridas de la operación no había sufrido daños con el arranque de la rubia. Todo parecía estar en orden salvo la incógnita con el ¿Qué le ocasionó semejante episodio?
Fuera de la habitación los amigos del castaño especulaban acerca de lo que podría haber pasado, la mayoría no entendía en actuar de Anna pues estaba de vuelta en casa, los más comprensivos parecían ser los Tao, Ryu, Manta y Lyserg quienes sabían que tres largos años en constante abuso no serían olvidados tan fácilmente.
Sin que fueran capaces de notarlo, Pirika se escabulló por los pasillos y bajó las escaleras con velocidad, tomó el teléfono y llamó a la mansión de Izumo esperando tener algo de suerte, lo consiguió después de los primeros timbres pues quien contestó fue su amiga.
- Tamao, debes encontrar la manera de volver, es urgente.- la peliazul hablaba lo más bajo posible pero aun así se podía notar la urgencia en su voz.
- ¿por qué dices eso Pirika? Sabes que no puedo volver por el momento, la abuela está muy molesta y quiere alejarme de Yoh al menos 6 meses.
- Pues debes encontrar la forma, Yoh habló con todos nosotros hoy y quiere que dejemos la casa para quedarse a solas con ella.
- ¿Qué? Eso no puedes permitirlo, debes hacer algo…
- Pero ¿yo qué puedo hacer?
- No seas tonta Pirika, algo se te debe ocurrir… ¡Ya sé!- gritó haciendo a su amiga saltar del otro lado del teléfono.- dile que mientras estuvo en cirugía Yoh y yo tuvimos un maravilloso viaje a solas.- Pirika dudó.
- Emmm ¿no crees que tarde o temprano se entere de que no es verdad?
- Lo dudo Piri, después de todo y con todo lo que me enteré, en este momento debe estar muy frágil y renuente a acercarse a yoh, es el momento ideal para alejarlo de ella.
- Bien, lo intentaré; te dejo Tami, escucho pasos acercándose.
- De acuerdo… y Piri, recuerda, confío en ti.
Colgó el teléfono con velocidad y se refugió en la cocina mientras todos regresaban a la sala de estar hablando de cómo podrían ayudar a su amigo.
- Creo que estaría bien que ofreciéramos nuestra ayuda a doña Anna, tal vez no se acercaba a nosotros en el pasado pero siempre nos consideró sus amigos.
- Ay no lo sé Ryu, tal vez ella no nos quiera cerca.
- Oye baja mangos, no se trata de que nos quiera cerca, si no de que sepa que somos los mismos de siempre y que no vamos a juzgarla.
- Vaya Hoto hoto es lo más prudente que te he escuchado decir jamás.
- ¿A quién llamas Hoto Hoto eh picudito?
Jun observaba la escena con una sonrisa, apenas llevaba unos diás la rubia en casa y las cosas ya parecían mejorar entre todos, no cabía duda de que la estabilidad de Yoh y la presencia de Anna eran parte fundamental de su relación de amistad.
En la habitación Fausto e Yoh esperaban que la chica reaccionara para saber si todo estaba en orden con su memoria o no le afectara de alguna manera el colapso que sufrió.
- No lo sé Fausto, estoy preocupado, ella actuaba como si no me reconociera, me gritó que me alejara y tiró la comida que traje para ella, es enserio muy extraño.
- Yoh, es duro decirte esto pero, recuerda que el que la secuestró, la lastimó y le hizo lo peor que se le puede hacer a un ser humano fue tu hermano gemelo. Y aunque no hayas sido tú el que lo hizo, eres su viva imagen y puede ser algo de que ella jamás se recupere.- al chico se le cristalizaron los ojos.
- Haré lo que esté en mis manos. Yo no le hice esto Fausto, yo siempre he vivido por su felicidad y haberle fallado al no prohibir que Hao se la llevara me carcome todos los días un poco más. Pero yo no soy Hao y viviré cada segundo demostrándoselo.
- Esta bien amigo pero… ¿crees que eso es lo que ella quiere?
- No lo sé, pero debo intentarlo.
- Bien, si crees que es en beneficio de la felicidad de ambos está bien, yo no soy nadie para juzgarte.- tomó una botella de alcohol y un algodón, lo remojó, pasaron unos cuantos minutos hasta que la rubia pareció volver poco a poco en sí.
- mmmh.- con un leve gemido volvió del inconsciente.- ¿qu…é?- se sentó en la cama sosteniéndose con las manos; observaba con extrañeza a los dos ocupantes de la habitación.
- Voy a dejarlos solos.- anunció el rubio levantándose de la cama pero la chica lo tomó del brazo con miedo. Él la miró con comprensión.- Anna, tranquila… estás a salvo aquí, él no es Hao, míralo bien.- la rubia bajó la mirada un momento hasta que pudo verlo nuevamente, sus rasgos idénticos a los del hombre que la había violado pero sus dulces ojos y su hermosa sonrisa lo diferenciaban de su gemelo maldito.- Es Yoh… sé que te costará trabajo acostumbrarte pero, todo está bien; créeme, el jamás te hará daño.- ella exhaló un suspiro entre alivio y frustración.
- Anna ¿qué pasó? Todo estaba bien y de repente te asustaste. ¿Hice algo malo?- ella ladeó la cabeza y la sostuvo con una mano, respiró con profundidad tratando de recordar y lo hizo.
- Tus manos.
- ¿he?- dijo son comprender el shaman mientras miraba sus manos.- ¿qué hay con ellas?
- Bueno… tú eres el gemelo de Hao, son iguales, supongo que eso es normal, pero… mientras sostenías ese plato de arroz y melón, me regresó al castillo en donde me tenía prisionera.
- No entiendo.- dijo comenzando a sentirse intranquilo.
- Durante tres años, sólo comí arroz blanco y cuando tenía suerte, una pieza de pan y alguna fruta, que siempre era manzana… o melón y lo servía en un tazón como en el que tú lo hiciste. Creo que eso me trajo un deja vú… y me asusté lo siento.- dijo bajando la mirada. El chico se acercó con precaución y se sentó al pie de la cama, miró a Fausto y después a ella.
- No tienes que disculparte por absolutamente nada Anna, creo que es normal después de todo lo que viviste, pero no me parece que sea un simple deja vú, parece algo más importante, mandaré a llamar a la abuela, tal vez pueda ayudarnos a investigar un poco… mientras tanto, traeré cosas diferentes que puedas comer… ¿qué te gustaría?
- Eso no importa yoh… lo que me traigan lo comeré, estoy segura de que no habrá problema con el arroz blanco y el melón, no lo tiré a propósito.- el castaño le sonrió con cariño.
- No Annita, te traeré más cosas, cosas deliciosas que puedas disfrutar después de tanto tiempo.
- Espera un momento Yoh.- interrumpió el doctor.- sé que quieres reponer todo lo que ella no pudo comer en todo este tiempo, pero por ahora no será posible. Por la herida de la operación, será complicado alimentarse de cosas pesadas, así que tu plan debe esperar.
- Bueno pero, no es necesario ser tan extremistas ¿o sí?
- Debemos serlo si es que quiere recuperarse rápido.
- Bien… ¿Qué puede comer?
- Por ahora sólo fruta, arroz blanco, algo de pescado, mucha agua natural y tal vez algo de cereal.
- ¿y durante cuánto tiempo estamos hablando?
- 3 semanas
- Eso es mucho tiempo; bien Annita… dime ¿qué te gusta?
- Estoy bien con lo que sea.
- Vamos… dame algunas ideas.
- Emmm, me gusta mucho la fruta…- dijo restándole importancia.
- Bien… entonces, me pondré creativo con la fruta.- dijo sonriendo con empeño.
- Puedes intentar caminar un poco esta semana, no mucho, las entrantes si será bueno que camines mucho más.
Cuando salieron de la habitación, la rubia trató de acomodarse de nuevo en la cama para descansar pero las horas de sueño le habían afectado un poco la espalda y la herida comenzaba a incomodarle un poco.
Tratando de seguir el consejo del doctor, se puso de pie para caminar un poco por la habitación, realizando que traía puesta sólo una ligera bata y nada de ropa interior. Se acercó lentamente a la ventana y visualizó a Ren y Horo entrenando, a Manta y Jun conversando y a Ryu haciendo aseo.
De repente escuchó que tocaban a su puerta y restándole importancia anunció que podían pasar pensando que se trataba de Yoh, pero estaba equivocado.
- Hola Anna…- escuchó la voz de la peliazul.- no había tenido tiempo de platicar contigo desde que llegaste.- la rubia se dio la vuelta para recibir a Pirika.
- Sí, hola… pues, aquí estoy.
- ¿puedo sentarme?- dijo señalando el sillón junto a la cama.
- Claro.- dijo la itako sentándose por su parte en el sillón de cuerpo entero que estaba bajo la ventana.
- Sé, que nunca fuimos muy cercanas pero quiero que sepas que estoy contenta con que estés bien y estés de vuelta.- la rubia la miró impasible, no esperó que la peliazul al ser la mejor amiga de Tamao se expresara con ella de esa forma.
- Emmm, gracias. Es… bueno estar aquí.
- Sí…- la peliazul no tenía ni idea de cómo abordar el tema o tratar con sutileza lo que la pelirosa le había pedido así que fue directo al punto.- además, pensé que te sería buena la compañía cuando Yoh no esté.- le rubia fijó su vista en la chica.
- ¿Cuándo Yoh no esté? ¿A qué te refieres?
- Sí bueno, al ser el dueño de una empresa tan grande él debe salir con frecuencia, además… al estar comprometido con Tamao pues… suelen salir de viaje juntos muy seguido y sobre todo a Izumo a ver los planes de la boda; tú debes de saber, después de todo el debió explicarte que mientras estabas en el hospital, él volvió a Izumo con Tamao para fijar la fecha y arreglar detalles de la ceremonia.
- De la ceremonia… ¿En izumo? ¿Es ahí a dónde Yoh fue?- habló la rubia con lentitud pues le sorprendía la mentira de Yoh… la peliazul sin embargo sonrió de lado…
Continuará…
Chicos mil gracias por todo su apoyo; créanme que hago lo posible por actualizar lo más pronto que puedo… Muchas gracias por sus comentarios que son los que me ayudan a seguir.
Any-chan15 que gusto que el capítulo anterior haya sido en tu cumpleaños, al menos pude darte un pequeño detalle, Felicidades.
Besos a todos! Hasta pronto.
