CAPÍTULO 3

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Después de la plática con Susana, Terry la visitó esporádicamente, siempre ponía la excusa del teatro para no estar siempre con ella y su adorable madre; ambas planeaban la boda que sería a finales de ese año, pero la suerte no estaba de lado de la rubia, pues ese invierno enfermó y no pudieron realizar ningún acontecimiento, durante mucho tiempo se quedó internada en el hospital.

-Terry…

-Dime, necesitas algo?

-Que me ames, es mucho pedir? –dijo con vista hacia el castaño quien miraba por la ventana.

-Susana no hagas esto por favor, ya hablamos de este tema desde hace mucho.

-Sigues pensando en ella… ya pasó más de un año, seguro ella te olvidó.

-Tal vez, pero ese no es mi caso y lo sabes, nunca te engañé con respecto a este tema.

-Yo te amo. –Volvió a mirarlo para ver su reacción, mas se arrepintió de haberlo hecho pues vio como el endurecía su mirada; pero lo peor fue que ni siquiera la miraba a ella seguía con la vista al panorama que se veía desde la ventana del hospital.

Él ya no contestó, como podía decirle que él nunca la amaría, porque nada más verla le recordaba que ella era la responsable de su separación, que gracias a ella estaba muerto en vida; más desde que vio aquella nota en los diarios un par de días después de volver al teatro.

Flashback

Una mañana mientras se dirigía a su trabajo vio algo en el periódico que llamó su atención, la imagen de una mujer que se veía realmente hermosa, sin pensarlo dos veces compró el diario al reconocerla, vio a detalle la imagen de Candy en su fiesta de presentación, estaba hermosa, volvió a sentir ese vacío, un sentimiento de pérdida; nada más al ver su imagen recordó que la había perdido, y lo que leyó después lo destrozó por completo.

Candice White Andley: una de las herederas más cotizadas de todo el territorio Norte americano.

Anoche la mansión Andley abrió sus puertas a toda la alta sociedad de Chicago para presentar a Candice White Andley, heredera de la prestigiosa familia. La señorita Andley ingresó al salón derrochando elegancia y belleza, acaparando así la atención de todo joven presente en la fiesta, estamos seguros que a partir de ahora la familia Andley recibirá muchas ofertas de compromiso…

Después de leer eso supo que Candy podría encontrar esposo fácilmente, sólo rogaba no enterarse, pues no podría soportarlo, deseaba lo mejor para ella; pero no quería saber que ella lo había olvidado; cómo dolía, dolía mucho, simplemente sintió como su corazón se estrujaba de dolor al saber que un día otro hombre la tendría entre sus brazos. Se reprochó el no haber luchado por ella, maldijo al destino por haberlo puesto frente a la ex actriz, se odió por no ser aquel muchacho que no se dejaba dominar por nadie… pero de que servía todo esto, ya todo estaba hecho, ya se habían despedido, habían seguido con sus vidas, sólo quedaba aceptarlo.

Fin de flashback

-Si tan sólo me hubiera acercado para hablar contigo, no debí escuchar a Albert… debí presentarme ante ti… tal vez todo hubiera sido diferente… no…, tú no me hubieras aceptado de vuelta sabiendo la condición de Susana… Estarás ya casada, mi amor? – eran los pensamientos del castaño, sin percatarse de la mirada de la mujer enferma en la cama. Entonces recordó lo que la amiga de su amada pecosa le había dicho.

Flashback

Terry salía de una cafetería, estaba ensimismado en sus pensamientos reconsiderando la oferta de su padre, la carta que éste le había enviado pidiéndole recapacitar en su decisión, que él podría ayudarlo con todo lo que necesite, de repente sintió que chocó con algo o con alguien, cuando se dio cuenta de quién era buscó a su alrededor a su pecoso tormento, siempre andaban juntas, tal vez, con suerte estaba ahí con ella.

-No está conmigo, Terry. Hola, cómo estás?– saludó la joven.

-Oh, disculpa haberte hecho caer Annie, me alegra verte de nuevo. Cómo estás? – la ayudó a ponerse de pie.

-Estoy bien, gracias. – le mostró una sonrisa - No te preocupes yo iba distraída.

Se quedaron callados por varios minutos, en un silencio casi incómodo hasta que la mujer decidió romperlo.

-Quieres preguntarme por ella, verdad?

-Cómo está? – se apresuró. Hubiera querido preguntar tantas cosas como: Está casada? Tiene novio? Ya me olvidó? Pero las posibles respuestas lo aterraban. Así que se limitó a preguntar lo único que le vino a la cabeza.

-Está bien. Siguió adelante con su vida. Sabes algo Terry… ella es muy fuerte, nunca se deja vencer por nada, ella en verdad es admirable, siempre ve hacia adelante.

-Me alegro que esté bien… bueno, ya tengo que irme, fue un gusto verte. –cambió su actitud a una desinteresada.

-Igualmente… Terry?

-Dime.

-Ella es feliz. – no lo decía por maldad, ya no quería ver sufrir a su amiga y según lo que había leído, pronto el castaño uniría su vida a la ex actriz. Debían seguir sus vidas; pero lo que Annie no sabía era los planes que tenía la rubia pecosa, ya que al volver a Chicago sólo encontraría una carta.

-Me alegro que así sea.

-Quieres que le dé algún mensaje?

-No, pero gracias. – se dio la vuelta para seguir su camino. -Le dolía pensar que Candy lo había olvidado, sin embargo se alegraba saber que era feliz.

Fin del flashback

-Como hubiera querido que le diga que aun la amo, que quiero que regrese conmigo, que por ella dejaría todo, mi carrera, mi nombre… incluso mi vida. – pensaba el castaño cuando fue interrumpido.

-En que piensas? – ella sabía muy bien en quien pensaba, ya no lo soportaba más. Estaba determinada a borrar su recuerdo.

-En nada. – estaba serio – necesitas algo?

-Podrías acomodarme la almohada?

-Sí claro – dijo desanimado acercándose a ella para ayudarla, estaba algo apoyado sobre el cuerpo de la rubia, quien aprovechó para pasar sus brazos por el cuello masculino. – Susana…

-Por favor Terry – suplicó – no me alejes, al menos permite que pueda abrazarte, no me rechaces otra vez – había angustia y dolor en su voz, pero aun así, el castaño delicadamente la separó de él. – soy patética, verdad?

-No digas eso. Claro que no lo eres.

-Lo soy, soy insignificante! Patética! Tengo que engañarte para poder robarte un abrazo. – lloraba con angustia.

-Susana…

-Susy – lo interrumpió – te dije que me gusta que me llames así.

-Ya basta, por favor. No quiero que se repita lo mismo de la última vez.

-Qué! me volverás a decir que nunca me llamarás de esa manera porque que no te gustan los diminutivos? O porque lo harás una vez casados porque ahora no es correcto? – gritaba furiosa. –pero con ella es diferente, cierto? Con ella si lo haces!

-Ya basta! Te dije desde el principio…

-Sí, Ya sé! Me lo dijiste; pero no eres capaz de tratar de sentir algo por mí.

-Será mejor que salga hasta que te calmes. – se dirigía hacia la puerta para salir, pero la rubia se lo impidió.

-Espera! Perdón Terry, ya no te reclamaré nada; pero por favor no te vayas. – tenía miedo de que una vez que cruce la puerta no regrese nunca más.

En ese momento entró la madre de la rubia, y por primera vez Terry agradeció verla, pues cada vez que ella visitaba a su hija pedía al castaño que las dejará solas, así que él se acostumbró a salir cada vez que la señora ingresaba al cuarto.

-Las dejo para que hablen cómodamente. – se dirigía a la puerta, al menos tendría un par de horas de descanso.

-Terry… volverás, verdad? – lo vio asentir antes de salir de la habitación.

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-Tío, pudiste averiguar dónde está Candy?

-Sí, está en París, en el hospital argentino.

-Acaso no hay manera de que la hagan regresar? –dijo desesperado.

-No, Archie. Ella fue como voluntaria y allá necesitan ayuda; pero pude comunicarme con el director del hospital y le pedí que no la envíen al frente de batalla, después de un buen aporte, claro está.

-No puede pasarle nada, no lo soportaría tío. – dijo con dolor y miedo en sus ojos. –Candy es lo más importante en mi vida.

-Archie… -se di cuenta del trasfondo de sus palabras. –ella estará bien, seamos positivos, así como lo es ella.

-Trato de serlo, trato de pensar que ella volverá pronto; pero este miedo que siento no me deja. –dijo desesperado.

-Escucha, haré todo para proteger a Candy desde aquí y si es necesario iré a Europa.

-Yo también pensé en eso…

-Ni se te ocurra Archie… - lo interrumpió al pensar que sería capaz de hacer algo así – no puedes hacernos eso tú también.

-Lo sé tío, sufrí mucho con lo de Stear, vi como sufrió la tía abuela al perder a Anthony y luego a Stear y… no le haría eso.

Tío y sobrino se quedaron en el estudio hablando de como harían para proteger a Candy, todavía no le habían dicho a su familia en donde estaba, la tía abuela creía que Candy estaba en Boston, pasando algunos cursos; sin embargo una joven estaba con el oído pegado en la puerta escuchando toda la conversación pensando de qué manera usaría esa información tan valiosa.

-Así que la huérfana está en la guerra, ja! Ojalá se muera ahí así no regresa. –eran los pensamientos de la caprichosa y malvada joven.

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Durante esos últimos meses la vida de Terry se había convertido en una rutina muy monótona, del teatro a su apartamento, de su apartamento al hospital y del hospital al teatro. Monótona y aburrida, poco a poco el castaño estaba regresando a ser el muchacho rencoroso de hace años; en el teatro, no hablaba con nadie a parte de Robert, se la pasaba en la azotea tocando su querida armónica, recordando unos ojos verdes que después de un rato siempre se llenaban de lágrimas, rompiendo su corazón nuevamente.

-Te extraño pecosa, quiero saber de ti; pero tengo miedo de saber que hay alguien en tu vida, no mi amor, no quiero enterarme de algo así. Pensaré como siempre que un día estaremos juntos, no perderé la esperanza de volverte a tener junto a mí… soy patético, cierto pecosa? Ilusionándome con algo que no pasará, prometí que me alegraría por ti, si encontrabas la felicidad; aunque sea con otro hombre. – volvió a tocar aquella melodía de despedida que una vez le había dedicado antes de dejar el colegio, poco después volvió a los ensayos y posteriormente visitaría a Susana como lo hacía cada día.

La rubia ex actriz se volvió una mujer amargada, buscando lo único que no tendría, el amor de Terry, estaba harta de esa situación, pero no quería ceder, no quería perder frente a la joven enfermera.

Ya faltaba poco para la boda, ya la habían pospuesto anteriormente por haber sido hospitalizada, esta vez no lo hicieron público por petición del joven; ella estuvo de acuerdo, pues no se veía tan hermosa como solía serlo, estaba extremadamente delgada, ojerosa, y en su piel habían aparecido unas manchas oscuras por la pérdida de nutrientes, según ella se veía horrible, pero la realidad no era tan extrema como ella la describía.

Susana ya había regresado a su casa y daba lo mejor de sí para ponerse bien y no volver a postergar la boda. Ese día se había propuesto ir al teatro para visitar a Terry y ver cómo le iba en los ensayos, aunque aún no tenía un protagónico, era uno de los personajes secundarios con más participación en las obras, después le pediría que la llevara a comer a un restaurant elegante y de moda.

-Robert, buenas tardes.

-Susy! Cómo estás querida? Buscas a Terry?

-Estoy bien gracias. Sí, sabes dónde está?

-A esta hora debe estar en la azotea.

-Gracias, iré allá. – dio media vuelta para seguir su camino con la ayuda de su enfermera y uno de los encargados. Cuando llegó escuchó una melodía y les pidió que la dejaran sola. Se acercó a la puerta y abrió un poco para poder observarlo, como solía hacerlo cuando trabajaba ahí. – Terry… - dejó escapar una lágrima al ver a su prometido en ese estado.

Terry estaba sentado en el piso, apoyando su espalda en la pared, la cara elevada hacia el cielo, en sus labios una armónica, la cual producía esa triste melodía, estaba con los ojos cerrados como si recordara algo o a alguien, de pronto una lágrima escapó de sus ojos interrumpiendo el sonar de la melancólica melodía.

-Siempre soñé con darte a ti mi apellido, formar una familia, esa que nunca tuvimos y nunca tendré. Eres feliz Pecosa? Acaso te casaste y me olvidaste? Sabes…? prefiero eso a que tengas que vivir la mitad de la miseria que yo estoy viviendo. Mi pecosa, amor de mi vida, pronto perderé incluso el derecho de llamarte mía, porque al firmar ese documento tendré que renunciar a soñar un futuro contigo, no podría ni en sueños ni fantasías ensuciar tu nombre. Eres pura y sagrada para mí. Adiós amor... Adiós mi amada pecosa. – volvió a llevar la armónica a sus labios y continuar con la triste melodía, sin darse cuenta que unos ojos celestes lo miraban con rabia y dolor.

-Por qué no puedes olvidarla, Terry? No sabes cómo me lastimas con tu actitud, me duele que no puedas amarme.- recitaba con dolor y rabia – no me rendiré, voy a conseguir que me ames.

-"Estás destruyendo la vida de mi hijo, así como la suya", esas palabras nunca la dejaban en paz, desde el momento en que se lo dijo el padre de su prometido; estaba considerando dejarlo, pero… y sí lograba en un futuro que al menos el sintiera algo de cariño hacia ella? Con eso le bastaba– era tan fácil pensarlo y desearlo, sin embargo la realidad era otra y le golpeaba en la cara mostrándosela.

-Por qué no quieren aceptarme, si supieran que lo amo y lo haría muy feliz "Estás destruyendo la vida de mi hijo, así como la suya", "en cuanto se case con usted le daré lo desheredaré" otra vez esas palabras.- dijo llorando en silencio mientras escuchaba la triste melodía que Terry volvía a tocar.

Ya se había cumplido la hora de descanso, Terry volvía a su pequeño camerino, no era como el que le dieron cuando obtuvo el protagónico, este apenas y servía para vestirse, dejar algunas cosas ahí y tenía un pequeño sofá, por sí recibía visita, y justamente era ahí donde vio sentada a su prometida.

-Susana, qué haces aquí? – dijo con algo de molestia, pues por lo menos ahí se sentía libre, sin embargo al ver la cara de la joven cambió su tono y palabras – sucede algo… te sientes bien?

-Por qué crees que estoy enferma o que necesito algo cuando vengo a visitarte – lo vio desviar la mirada – sólo quería verte.

-Por qué no hiciste que me llamen – al menos tenía que ser cortes, cuando en realidad quería decirle que deseaba estar solo. – esperaste mucho?

-No tanto, me dijeron que estaban en su descanso, así que preferí esperarte aquí, ya sabes que no puedo subir a la azotea. – no le diría que lo había escuchado y mucho menos oído declarar su amor a ese molesto recuerdo.

-Dónde está tu enfermera?

-Le pedí que volviera a casa, que tú me llevarías. – Vio cómo su mirada se endurecía. – hay algún problema con eso? Si quieres puedo pedir un coche para que me lleve de regreso.

-No, no hay problema yo te llevaré a tu casa cuando el ensayo termine.

-Oh querido, muchas gracias! – dijo emocionada, aunque por dentro se recriminaba el no tener el orgullo suficiente para alejarse de él.

Terry volvió a los ensayos, acaso su vida sería esa, se preguntaba el actor, desde el escenario podía ver a Susana sentada, observando sus movimientos, sentía que vigilaba cada movimiento, como si con eso pudiera saber lo que pensaba, estaba harto; pero nada podía hacer, simplemente cumplir con lo prometido.

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Espero que les haya gustado este capítulo.

Publicaré el próximo capítulo esta misma semana, posiblemente el sábado.

Se cuidan mucho. 🌻