CAPÍTULO 12
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-Terry…
-Qué pasa Peter?
-Puedo acompañarte al pueblo?
-No, ya les dije que nadie puede salir. Debemos quedarnos en casa.
-Y tú por qué si vas?
-Debo ir a comprar comida, acaso quieres morir de hambre?
-No, pero aquí tenemos comida en el huerto.
-Sí, pero necesitamos más cosas.
-Tardarás?
-Es posible – el niño se quedó callado – qué sucede, necesitas algo?
-Es qué quería que me ayudes con los deberes que nos dejó la hermana María.
-Por qué no le pides a Jack que te ayude.
-Tú enseñas mejor, a él nunca le entiendo.
-Jajaja de acuerdo, cuando regrese te ayudo, ahora será mejor que me vaya o se me hará tarde.
La influenza había llegado a Chicago como a todas las grandes ciudades de Estados Unidos, la gripe española, como la nombraron por haber sido España el único país en no censurar la propagación de información y advertencia sobre esta nueva enfermedad que se estaba propagando con rapidez por todo el mundo, Terry no podía dejar a las madres de su pecosa en una situación tan peligrosa como esa, por suerte la enfermedad no estaba tan fuerte en los campos, pues no había mucho contacto entre personas, pero aun así, Terry cuidaba mucho a los habitantes del hogar de Pony, esos que le habían recibido cuando más perdido se sentía.
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-Cómo se encuentra?
-Está muy débil, pero está luchando.
-No puede ser… no puede estar pasándole esto a Archie.
-No se preocupe Albert, él es fuerte y se pondrá bien.
Los hospitales estaban llenos con pacientes que tenían dificultad para respirar, se habían habilitado varios establecimientos para cuidar a enfermos con la nueva gripe, pero también estaban colmados con pacientes, es por eso que muchos tuvieron que permanecer en sus casas, en algunos casos, las de familias adineradas, contratando enfermeras particulares y en otros dejándose morir por falta de atención.
-Gracias Kate, gracias por atender a mi sobrino.
-Lo hago con gusto, Archie es un buen amigo y no lo dejaría solo, no ahora que me necesita.
-Señor Andley, llegó el joven Granchester.
-No lo dejaste entrar, cierto?
-No señor, el joven Granchester espera en la entrada, como usted nos ordenó.
-Bien ahora voy. – dijo el rubio dirigiéndose a la puerta.
-Terry. –dijo el rubio parado a un par de metros del castaño.
-Albert, qué sucede, por qué no me dejaron entrar?
-Terry… Archie se contagió, es para prevenir que te contagies.
-Qué… cómo está, está bien?
-Por ahora está estable sólo está débil, Kate lo está atendiendo.
-Y tú cómo estás?
-Mi tía y yo estamos bien, Archie está en el ala este de la mansión, no tenemos contacto con él, Kate es quien nos informa su progreso.
-Lo siento tanto, vine al pueblo por provisiones para el hogar y quería aprovechar para llamar a mi madre, es sólo que en el centro de comunicaciones hay mucha gente y no quiero correr el riesgo de contagiarme y contagiar a los del hogar.
-Te entiendo, debes estar preocupado por tu madre. Pasa puedes realizar la llamada desde mi despacho.
-Gracias amigo. – dijo Terry mientras se encaminaba al estudio del rubio.
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Londres
-Cómo está?
-Excelencia… está estable. Ahora está durmiendo. –contestó la enfermera.
-Tomó su medicamento? –dijo en voz baja.
-Sí, nunca se reúsa a tomarlo; sin embargo su estado de depresión es lo que preocupa.
-Cree que pueda recuperarse completamente?
-Es lo que esperamos Excelencia.
-Bien, a qué hora llega el doctor? – dijo al ver la delgadez y palidez de aquella persona postrada en la enorme cama.
-Dijo que estaría aquí temprano, no debe tardar en llegar, Excelencia.
-Excelencia lord Weston lo espera en su estudio.
Sin decir una palabra Richard Granchester se dirigió al lugar mencionado, tal como otras naciones, Inglaterra también batallaba con la nueva enfermedad, los miembros de la cámara de lores trabajaba continuamente buscando soluciones para detener la propagación que estaba acabando con la vida de muchos británicos.
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Chicago
-Madre, cómo te encuentras?
-Terry, no te preocupes cariño yo estoy bien. Cómo estás tú?
-Yo estoy bien, recibiste noticias del duque?
-No, no se ha comunicado y estoy algo preocupada. La última vez que se comunicó nos informó sobre esta enfermedad y que debíamos confinarnos en nuestros hogares; pero después de eso no se comunicó de nuevo.
-Lo estás haciendo, cierto? Te estás cuidando?
-Sí cariño, no hemos salido para nada; pero estoy preocupada por tu padre.
-Debe estar ocupado, es responsabilidad de la cámara buscar soluciones para tranquilizar a los ciudadanos, además que no se hayan comunicado es buena noticia, si algo le hubiera pasado, se comunicarían conmigo enseguida.
-Tienes razón, ahora estoy más tranquila. Terry… por favor hijo, no te expongas.
-No te preocupes, soy muy cuidadoso; no quiero contagiarme y contagiar a las madres de mi pecosa.
-Ellas están bien?
-Por suerte en el hogar todos están bien; sin embargo Archie se contagió.
-Oh por Dios! Cómo se encuentra? Cómo se encuentra el señor Andley y la señora Elroy?
-Ellos están bien, Albert me dijo que Archie es el único contagiado.
-Hijo, por favor cuídate, no te expongas, ya no salgas para nada.
-Ya te dije Eleonor que no te preocupes, salgo lo necesario. Tú también cuídate, ya tengo que colgar.
-Sí hijo no te preocupes, aunque aquí las cosas son peores, estamos siendo cuidadosos.
-Te llamaré en dos semanas.
-Terry… cuídate cariño.
-Adiós mamá. – Terry cortó la llamada.
-Cómo está tu madre? – cuestionó el rubio en cuanto Terry llegó al pasillo.
-Está bien, está siguiendo las indicaciones del Duque.
-Terry, no sabes cuánto agradezco a tu padre que nos haya advertido sobre esta enfermedad. No entiendo por qué las autoridades quisieron mantenerlo en secreto, ahora mira las consecuencias.
-Yo también se lo agradezco, si no hubiera sido por él… nos hubiéramos contagiado todos, teniendo el mismo destino que Elisa.
-Al final creo que pagó todo lo que le hizo a Candy, fue rechazada por la sociedad de la que tanto se jactaba en pertenecer.
-Sera mejor que me vaya, no quiero llegar tarde y preocupar a la señorita Pony y a la hermana María.
-Terry… - el castaño lo miró con atención. –gracias por estar con la señorita Pony y la hermana María, Candy debe estar feliz y agradecida por cómo las cuidas.
-Sabes porque lo hago, las aprecio mucho y nunca las dejaría solas; ellas me ayudaron cuando más lo necesite.
-Lo sé, aun así te lo agradezco, yo no hubiera podido cuidarlas como tú lo haces.
Terry salió de la mansión Andley, se subió a la carreta y condujo a Lakewood; al llegar, sin importar la hora ni el clima, como siempre tomó un baño. Como medida de precaución construyó un pequeño cuarto detrás de la casa hogar; las cubetas llenas de agua cerca de la bañera ya lo esperaban, pues cada vez que salía al pueblo o la ciudad los niños dejaban las cubetas con agua para ahorrarle trabajo al castaño. Ya aseado y desinfectado ingresaba a la casa con las compras.
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Londres
-Excelencia…
-Dígame Higgins. – dijo elevando los ojos de los papeles que revisaba para centrarlas en el hombre frente a él.
-Excelencia, la duquesa…
Sin esperar explicación del mayordomo, el Duque de Granchester salió rumbo a las habitaciones de la que era su esposa, al estar cerca vio al doctor salir de la habitación.
-Duque… por favor no se acerque.
-Cómo está? –dijo al detenerse.
-Lo siento, la duquesa acaba de perecer.
-Margaret. – murmuró con pena, pues era la madre de sus hijos y estos perdían a su madre.
-Nos encargaremos de todo, excelencia, sabe muy bien cuáles son los protocolos impuestos por la corona.
Richard no dijo nada, aunque no amaba a la mujer; Margaret, duquesa de Granchester era su esposa y le había dado tres hijos, Richard el mayor de sus tres hijos con la duquesa, había muerto en la guerra; ahora sólo le quedaba cuidar de sus dos hijos y sabía muy bien que perder a su madre los afectaría bastante.
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Chicago tres semanas después
-Kate…
-Archie, cómo te sientes?
-Ya me siento mejor… - dijo con la voz ronca. – tengo mucha sed.
-Toma – dijo acercándole un vaso – es agua.
-Gracias. –dijo después de tomarlo. – cómo está mi tío y mi tía abuela?
-Ellos están bien, no te preocupes.
-Gracias por cuida de mí.
-No fue nada, me alegra que ya te recuperaras, se pondrán felices al ver que ya estás bien.
-Lamento haberlos preocupado, fui muy descuidado.
-No fue tu culpa, todos entienden que simplemente pasó.
-Ya quiero ver a mi familia.
-Lo harás pronto, pero aún no podrán tener contacto. Ahora les daré la feliz noticia.
-Gracias. – vio salir a la enfermera.
-Señor Andley… - dijo al ver al rubio acercarse, pues ella nunca pasaba del ala este de la mansión, siempre era muy precavida, así que para llamar al mayordomo o alguna sirvienta tocaba una campanilla.
-Dime Kate, cómo se encuentra Archie? –dijo preocupado.
-Él está bien Albert, se está recuperando, se repondrá pronto.
-Gracias a Dios. – soltó aliviado. – al fin una buena noticia. – mi tía se pondrá feliz.
-Sí, Archie está mejorando, pero por ahora se mantendrá aislado hasta que el doctor lo evalúe.
-De acuerdo, por favor dígale que nos alegra que ya esté mejor.
-Se lo diré.
Al entrar en la habitación vio al joven observar atentamente por la ventana, ni siquiera se había percatado de la presencia femenina en la habitación. Kate lo miró con detenimiento y pudo notar la tristeza en los ojos del castaño.
-Archie… Archie –repitió al no tener la atención del joven.
-Oh Kate, lo siento estaba concentrado en algo.
-No deberías estar cerca a la ventana, hace frio y tú recién te estás reponiendo.
-Sí… -dijo mientras se dirigía a la cama con ayuda de la enfermera.
-Tú tío me manda decir que espera que te recuperes completamente para estar con ellos, se puso muy feliz; todos estos días fueron muy estresantes para todos, incluso el joven Granchester estaba preocupado por tu salud.
-Terry… y como está él?
-Yo sólo lo vi una vez, y lo vi muy bien, al parecer viene cada tanto para realizar llamadas y hacer compras.
-Él está ayudando y cuidando a las madres de mi gatita… fue el único en no dejarlas solas después de lo que le paso a Candy… todos nos olvidamos de ellas o sólo nos centramos en nuestro dolor; pero él… Terry se quedó para cuidarlas como lo hubiera hecho mi gatita. – dijo bajando la cabeza con tristeza.
-Él… debió amarla mucho…
-Creo que fue el único en merecer su amor, todos siempre fuimos unos egoístas; pero él, ahora lo comprendo mejor, él anteponía el bienestar de Candy antes que el suyo… es por eso que haberla perdido lo destrozó, aunque no lo haya demostrado.
-El joven Granchester hubiera sido capaz de ir hasta Europa en plena guerra?
-Él es muy determinado, lo hubiera hecho sin dudar… incluso después de le hayas confirmado que mi gatita murió. Creo que, si se quedó fue para proteger y ayudar a la señorita Pony y a la hermana María.
Mientras Archie hablaba Kate se admiraba del cariño que todos le tenían a Candy, ella había compartido poco tiempo con la rubia y conocido muy poco; sin embargo en ese corto lapso de tiempo se dio cuenta de la clase de mujer que era Candy y de alguna manera entendía el sentimiento que los jóvenes mantenían para la rubia pecosa.
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Hola! Que les pareció este capítulo, disculpen si encuentran algún error ortográfico, pues no tuve tiempo de revisarlo con detenimiento, quise subir éste capítulo cuanto antes, pues he visto que se está publicando muy poco de nuestros rebeldes. Trataré de publicar pronto el próximo capítulo, hasta entonces!
Se cuidan mucho… bendiciones para ustedes y toda su familia🌻
